Naruto no podía creer como la cercanía de Sasuke le estaba afectando, tenía el rostro sonrojado, le sudaban las manos y su corazón parecía estar corriendo una maratón, el Uchiha había cambiado mucho en esos cuatro años en los que estuvo ausente, para empezar estaba más alto, su cabello un poco más largo ahora le caía un poco más sobre el cuello, dejando atrás el peinado de cacatúa del que tanto se burlaba Itachi, su mandíbula se había vuelto más marcada dándole una apariencia más adulta, y había crecido tanto que parecía un armario, todo eso sumado a su cuerpo, de espalda ancha y brazos fuertes, Sasuke se había convertido en un hombre, uno extremadamente guapo, y ¡Naruto no era de piedra! Pero… el rubio no estaba realmente enamorado de Sasuke, sentía un cariño enorme por él, producto de haber crecido juntos y de haberlo consentido toda su infancia, ahora con su atractivo Naruto admitía sentir algo de deseo por él… Pero no es justo, no es justo que le dé una respuesta afirmativa a los sentimientos del azabache solo por cariño y deseo, es un comienzo lo sabe bien, pero Sasuke es una persona demasiado importante como para dañarlo de esa forma. Naruto había bajado la mirada, agobiado por el torrente de sentimientos que sentía, pero ahora que tenía una respuesta coherente para Sasuke, subió la mirada para enfrentarlo, pero no esperó que este le estuviera mirando de esa forma… nunca nadie le había mirado así, de una manera tan intensa y sincera, el azabache le miraba con amor, con tanto amor que a Naruto se le encogía el corazón, era una mirada transparente, que no lo presionaba ni le exigía nada, una mirada en la cual solo quiere hacer llegar sus sentimientos… El rubio siente como si su corazón se hubiera detenido ¿qué había hecho él para merecer aquello? Él, quien solo había sabido causar dolor a sus cercanos ¿de verdad merecía el amor tan sincero que el azabache quería darle? La respuesta que su conciencia le daba le enviaba un lacerante dolor al corazón, él no merecía aquellos sentimientos, no había hecho nada para merecerlos y además había lastimado a Sasuke profundamente, los ojos se le llenaron de lágrimas y bajo la mirada nuevamente para que el Uchiha no lo viera en ese estado.

- Sasuke… yo…

Sasuke por extraño que sonara, sabía exactamente que pensaba Naruto, a pesar de los años separados el rubio seguía siendo básicamente el mismo, siempre preocupado por hacer méritos para merecer cualquier cosa en su vida, no entendía que el amor que sentía por él había sido espontaneo, que se había enamorado de él por el simple hecho de ser él, se había enamorado del torpe, alegre, terco, ruidoso, amable y cariñoso Uzumaki Naruto, y lo quería al completo, con sus defectos, con sus caras tristes, con sus sobrenombres odiosos, con los ojos llorosos, con la sonrisa deslumbrante, con su historia, con su pasado, con su familia, Sasuke quería a Naruto, era simple, era increíblemente simple.

- Shh… Naruto – el azabache tapo suavemente la boca del rubio con un dedo, sabía lo que iba a decirle – sé que no te sientes merecedor de nada, y que sientes que me has hecho daño como para que yo te ame de la manera en la que lo hago, pero escúchame bien… no necesitaste hacer nada para que me enamorara de ti, ocurrió y ya, y no me arrepiento de nada, porque aunque sé que tú no me quieres de la misma manera, haber estado enamorado de ti todos estos años solo me ha traído cosas buenas. – dijo con una sonrisa suave.

- ¿A…a qué te refieres? ¿Yo no… - Naruto no pudo terminar de formular la pregunta, ya que Sasuke tomándolo de la cara nuevamente le robo un pequeño beso, nada imponente, fue un suave toque en los labios con la intención de calmarlo, después el azabache lo encierra en un abrazo fuerte y le acaricia la espalda con cariño, Naruto siente que se ahoga, que no puede con todo ese mar de sentimientos, es culpa del amor de Sasuke, es culpa de los cuatro años lejos de él, es esa confesión, es su corazón latiendo como loco, es su propio cariño por Sasuke, son tantas cosas que no puede evitar romper a llorar abrazándose al enorme cuerpo que lo retiene en brazos.

- Escúchame Naruto – dijo suavemente en su oído – no te estoy pidiendo que correspondas mis sentimientos en este instante, sé que las cosas no funcionan así, lo único que te pido es una oportunidad para conquistarte, tú y yo hemos cambiado mucho este tiempo, y yo quiero saberlo todo de ti, y también quiero que sepas todo de mí, quiero enamorarme del tú de ahora, y quiero que te enamores del yo que soy ahora ¿podemos empezar por ahí? – se separó un poco, viendo al rubio a la cara con una mirada llena de esperanza y anhelo.

Naruto sentía que el corazón se le iba a explotar en cualquier momento, los brazos de Sasuke, sus palabras, su calidez, sus miradas y su anhelo se habían sentido bien, muy bien, tal vez el rubio no está enamorado realmente del azabache, pero siente en su corazón que no será difícil enamorarse de él de todas formas, Naruto ha sentido cariño por Sasuke toda la vida, ha sido una parte importante en ella, desde que este se le confesara cuando era apenas un niño hasta hoy, no ha sentido nunca que Sasuke haya forzado sus sentimientos en él, es más como si todo fluyera de manera natural, como si lo que estaba pasando en ese momento era solo el curso natural de las cosas, y estaba bien con ello. Miró a los ojos a Sasuke y asintió como respuesta, el azabache sonrió, las sonrisa más feliz y dichosa que alguna vez le haya visto, volvió a abrazarlo como si la vida se le fuera en ello. En cuanto a los sentimientos del rubio, eran algo más difícil de explicar, admite que no siente la alegría desbordante y el amor sincero que siente Sasuke, pero si se siente en calma, la calma que viene de haber hecho la decisión correcta, el Uchiha cuidaría de él, y él también cuidaría del menor de los Uchiha, era una persona asombrosa después de todo.

Bueno, todo había salido mejor de lo esperado para Sasuke, pero igual iba a tomar una ligera ventaja de esta situación, de tener a Naruto en sus brazos, lo alejo un poco y le plantó un beso, de los que son profundos y con lengua y mucha saliva, el rubio no se lo esperaba, Sasuke era un poco torpe, demasiado ansioso, pareciera que a pesar de su apariencia, en materia de besar aún era muy nuevo, esto enterneció a Naruto, quien posando sus brazos en el cuello del azabache lo atrajo hacia él y tomó el control del beso, el Uchiha se sorprendió que el rubio estuviera correspondiendo, pero no pudo pensar mucho en ello, ya que Naruto ¡era increíblemente bueno besando! Se rio un poco, después de todo seguía siendo un niño, no lo tomo muy en cuenta y dejo que Naruto fuera quien dirigiera el beso, el cual era intenso, la lengua de Naruto se movía con maestría en su boca, lamía y mordía sus labios, Sasuke llegados a este punto se separó del rubio rápidamente, no fuera que su amiguito quisiera despertar en un momento así, se sentía sonrojado, seguro tenía hasta las orejas rojas y también tenía la respiración agitada, Naruto lo miraba con una sonrisa suave y las mejillas levemente sonrojadas.

- Iba a tomar ese beso como venganza por estos cuatro años, pero siento que he perdido – dijo Sasuke con un levísimo puchero.

- No es una competencia, de cualquier forma puedes tomar venganza luego, por ahora… - dijo mirándolo fija e intensamente, hasta que sintió que se le subían otra vez los colores al rostro – sal de mi cocina Sasuke, terminaré tus tomates, además de que haré la cena también para cuando llegue Itachi y ….¡ah! ¿me podrías hacer un favor?

- Dime – Sasuke definitivamente nunca sabía que esperar del rubio.

- ¿Podrías llamar a Karin y pasármela? La invitaré también, era mi plan inicial después de todo.

- Vale – dijo y sacó su celular dispuesto a llamar.

- Sasuke…

- ¿Algo más?

- ¡Sal de la cocina! – medio serio medio en broma.

- ¡Ya entendí! – dijo y salió de la cocina con una expresión frustrada en el rostro ¡ni que le estuviera estorbando!

El azabache busco el número de Karin en su celular y la llamó, ahora que lo pensaba, con todo lo que había pasado ese día, tendría que tener esa charla con Karin, la cual había aplazado desde hace años atrás, debía contarle todo lo que sentía por Naruto, ella era después de todo la hermana del rubio, pero más importante que eso, Karin era su mejor y casi que única amiga, y la quería mucho, aunque nunca se lo dijera en persona, pero ahora que se había decidido a conquistar realmente a Naruto tendría que hablar largo y tendido con ella.

- ¿PARA QUÉ DEMONIOS LLAMAS SI NO VAS A DECIR NADA HIJO DE PUTA? – escuchó que gritaban del otro lado del teléfono ¿Cuándo había contestado?

- ¿Karin?

- ¿A CUAL OTRA PERSONA LLAMASTE? ¿SABES CUÁNTO TIEMPO LLEVO LLAMÁNDOTE, MALDITO IMBÉCIL?

- Lo siento, estaba distraído pensando en varias cosas.

- ¡Bah! Bueno ¿para qué llamas?

- ¿Qué no me preguntas cómo estoy? – dijo fastidiado por los modales de la chica.

- Ya te pregunté y no me contestaste una mierda, así que no te hagas el digno. – tal vez Sasuke reconsideraría eso de quererla mucho.

- Estoy en la casa de tu hermano… - directo y certero.

- ¿De Naruto…?

- ¿Qué acaso tienes otro hermano? – pregunto fastidiado mientras se acercaba de nuevo a la cocina en busca de Naruto – está aquí conmigo, y quiere hablar contigo.

- ¡E-e-espera S-s-sasuke yo…. – no dejó que terminara de replicar.

- Dobe – lo llamó y le entregó el celular – es Karin.

- Oh, gracias teme – toma esa Karin - ¿Aló? ¿Karin? – Dulce, dulce venganza.

-/-

Bueno ya era la hora que había acordado en un principio con Naruto, esperaba por el bien de ese rubio idiota que la comida estuviera malditamente buena, todos habían tenido algo que ver con Naruto esos días ¡menos él! Claro, Itachi se había auto sacrificado por el bien de su hermanito y sus sentimientos, y dejó que hablara con su padre antes que el mismo e incluso el señor Jiraiya había escoltado al rubio a Konoha de nuevo ¡y la puta que los parió a todos! Ahora solo faltaba que las dos pelirrojas Uzumaki recibieran la atención del rubio antes que él. Bueno, de cualquier forma ya había llegado al apartamento del rubio, a pesar de ser amigos de años atrás Naruto nunca le conto algunas cosas sobre él mismo, cosas que él sabía solo por el hecho de que era bastante observador, como que Naruto aunque no lo aparentara era gay, o tampoco nunca le contó la tensa relación que llevaba con sus padres, pero que él la deducía al ver la triste mirada del rubio y las frías y molestas miradas de los padres de este, Itachi sabía que no es que Naruto no confiara en él, es más, sentía que para el rubio, él era único en el mundo, se lo hacía sentir así, lo que realmente sucedía era que a pesar de lo que Minato, Kushina e incluso el viejo Jiraiya pensarán, cada batalla interna que Naruto tuviera la peleaba solo, superaba cada una de esas cosas a base de esfuerzo propio, Itachi admiraba eso de él y por eso su apoyo siempre sería casi que desde las sombras.

Antes de darse cuenta ya estaba en la puerta del apartamento del rubio… o eso creyó… ya que frente a él se desplegaba una escena que se le antojó demasiado bizarra, para empezar la puerta la había abierto Kushina con cara de que nada estaba pasando y que la vida era un jardín de flores lleno de pajarillos y haditas, podía ver detrás de la figura de la pelirroja a Karin y a Sasuke persiguiéndose de un lado a otro con claras intenciones de matarse el uno al otro, mientras Naruto estaba en la cocina cocinando con un aura derrotada y deprimida.

¿Qué putas había pasado en tan solo 3 horas?