¿Cómo había terminado así? Aun se lo preguntaba, ¿en qué punto había dejado que las cosas se torcieran así? Un buen día iba a vender la colección de CD's de Madonna de Itachi, un buen día… ya que por su culpa ahora se encontraba en ese lugar…
- ¡¿Y ese es tu brillante plan?! – le preguntaba Itachi histérico.
- ¡¿A ti se te ocurre uno mejor?! – le respondía Sasuke igual de histérico.
- ¡Se me ocurren mil planes mejores que ese!
- ¡Ilumíname con tu sabiduría entonces! – debatía Sasuke ya al borde de los gritos.
Los hermanos Uchiha discutían en la sala de su casa, ¿la razón? Itachi quería saber cuáles eran los planes de Sasuke para conquistar definitivamente a Naruto, pero escuchar a su hermano hablar de su idea de romance era como escuchar hablar a Gene Simmons con emoción sobre ir a un concierto de One Direction, en palabras más simples: chocante.
- ¿De dónde demonios sacaste que invitarlo a ver un partido de Básquet es romántico? ¿Y qué decías de la cena? ¡Un pobre puesto de ramen en la mitad de la calle! ¡Estás zafado tío, no tienes ni maldita idea de lo que es el romance!
- Según tú… ¿Qué propones? – Sasuke comenzaba a cansarse, se había rebanado el cerebro pensando qué demonios hacer para su cita con Naruto y ahora su hermano no paraba de gritarle su falta de romanticismo.
- Tu solo sigue los invaluables consejos del maravilloso hermano mayor.
- Te escucho – respondió Sasuke inexpresivo.
- Primero que todo cambiaremos esa cara de piedra que llevas todo el tiempo – Itachi no llevaba ni 30 segundos hablando y Sasuke ya quería taparse los oídos.
-/-
Toda esa conversación había terminado en su situación actual, parado a un lado de la plaza central de Konoha con un ridículo ramo de flores – ¿que Itachi no entendía que Naruto no era una chica? – esperando a Naruto media hora antes de la hora acordada solo porque Itachi decía que sería un lindo detalle, aclarando un poco, ya estaban en todo el apogeo del verano y estaba haciendo un calor infernal, ¡y la ropa que había escogido Itachi para él parecía colección de invierno! Según Itachi se veía maduro y con clase ¡a la mierda! Sentía que en cualquier momento estaría a término medio… ¡además él también es un Uchiha! Y cualquier cosa que se ponga lo hace ver arrebatadoramente sensual. Su tren de pensamientos se vio interrumpido cuando una cara conocida se acercó a él.
- Pensé que habíamos quedado a las 3:00 p.m. – dijo Naruto llegando – y son… – miró su celular – las 2:35 p.m. ¿me equivoqué de hora?
- Nada de eso Naru, solo vine un poco antes. – respondió Sasuke tratando de quitarle la cara de culpa al rubio.
- Entiendo, ¿Por qué viniste antes? – preguntó Naruto curioso.
- ¿Por qué viniste antes tú? – el Uchiha menor sabía que contestar con otra pregunta era un poco mal educado, pero no quería admitir que su idiota hermano le estaba "ayudando" en todo este asunto del romance. Pero una vez hizo la pregunta no se imaginó lo que vería.
- Yo… - Naruto estaba sonrojado, Sasuke solo lo sabía porque podía ver sus orejas, pero la diferencia de alturas le impedía verlo directamente - estaba un poco nervioso, así que salí pronto de casa sin darme cuenta – dijo en voz baja y el corazón de Sasuke dio un pequeño salto ¿cómo es que podía ser tan lindo?
Naruto se sentía como idiota, ¡él era el adulto ahí! ¿Por qué no podía ser más cool y maduro? En lugar de eso va y se sonroja, la vida no es justa, definitivamente no, pasados unos segundos en los cuales el mutismo de Sasuke se alargaba, Naruto alzó la vista para encontrarse con la mirada profunda del Uchiha, lo veía con deseo, pero a la vez era una mirada cargada de amor, además Naruto pudo apreciar que Sasuke también estaba sonrojado – un poco nada más – antes de que este lo tomara y se lo llevara a un pequeño callejón a un lado de la calle y lo abrazara fuerte. Naruto suspiró y se abrazó a Sasuke, ¿por qué el Uchiha que era menor que él tenía que ser tan cool? El abrazo estaba cargado de sentimientos, como todo lo que hacía el pelinegro por él.
- Naruto… – le llamó Sasuke al oído erizándole la piel.
- Dime – respondió el rubio tratando de no tartamudear.
- Quiero besarte… tanto que duele – le susurró con voz ronca, enviando millones de descargas eléctricas por su espalda.
- Sasuke… - trató de hablar el rubio, pero de repente Sasuke se separó de él, colocando los brazos en sus hombros, mirándolo con una sonrisa de medio lado.
- Pero ahora tenemos una cita pendiente ¿verdad? – dijo mientras ensanchaba su sonrisa, y Naruto sintió como le temblaron un poco las rodillas, luego de eso el pelinegro puso sus manos en la cara del rubio sosteniéndola con cariño. – dejemos lo mejor para el final.
Naruto bajó la mirada, era oficial, Sasuke era demasiado cool, y él estaba cayendo por él como mosca por la miel, tratando de apartar esos pensamientos de su cabeza, enfocó un objeto extraño en el suelo del que no se había percatado antes: era un ramo de flores… espera ¿flores?
- Sasuke – le llamó el rubio - ¿esas son para mí? – pregunto mientras señalaba el ramo en el suelo. El Uchiha se sonrojó.
- Si pero… fue una idea tonta – se sinceró – estoy casi seguro de que no te gustan las flores. – dijo apenado.
- No es que no me gusten, pero no soy una chica – dijo un poco molesto.
- Sé que no eres una chica, Naru, llevo sabiéndolo desde que era un niño ¿sabes? – dijo mientras tomaba la cara del rubio entre sus manos nuevamente.
- Entonces ¿para qué las compraste?
- Por cliché supongo – Sasuke no se iba a delatar a sí mismo, no señor – no quería llegar con las manos vacías, aunque si lo pienso bien debí haberte comprado esos chocolates que venden en la pastelería que queda cerca de tu casa, sino mal recuerdo eran tus favoritos.
- ¿Recuerdas ese tipo de cosas? - preguntó sorprendido.
- Claro que sí, como olvidar la cara de felicidad pura que ponías cuando los comías. – rio un poco.
- Pues me los debes para la próxima cita ¿eh? – dijo más animado el rubio - ¿ahora a dónde vamos?
"A Naru siempre le han gustado los libros, y al parecer una autora que le gusta mucho estará firmando su último libro cerca de la plaza central, llévalo allí y cómprale ese libro" – le había dicho Itachi alegando que sería un lindo gesto, pero…
- Tenemos dos opciones, rubio. – dijo el pelinegro.
- ¿Cuáles?
- Podemos ir a la firma de libros de Shizune o podemos ir a ver el partido de basquetbol de los ninjas de Konoha contra las marionetas del desierto de Suna.
- ¡Vamos a ver el partido! – dijo el rubio con estrellitas en los ojos.
Sasuke rio para sus adentros conocía mejor a Naruto de lo que todos suponían, pero llevaba observándolo muchos años, ¿cómo no iba a saber que le gustaba o no? Tal vez Itachi estaba más nervioso que él mismo sobre esa cita.
- Sasuke… - le llamó el rubio sacándolo de sus pensamientos.
- Dime.
- ¿No tienes calor con esa ropa?
Definitivamente Itachi no sería nunca el Dr. Corazón que sale escribiendo columnas inspiradoras en el periódico.
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Recién salían del partido, había sido emocionante, ya que ambos equipos eran ridículamente buenos, lo que había desembocado en un choque de titanes, que los habían tenido al filo de la desesperación durante varios minutos, todo término en una victoria para Konoha por solo un punto de diferencia. Sasuke disfruto del partido, pero más que aquello disfrutó de todas las reacciones y caras que ponía el rubio ante tan tensionante encuentro.
- ¿Lo viste Sasuke? ¡¿Lo viste?! ¡Solo quedaban 5 malditos segundos! ¡5! ¡Y sale de la nada y la clava! Ese chico es impresionante – hablaba Naruto con emoción.
- Más aun cuando logra esquivar el bloqueo de ese tipo de Suna, los bloqueos de ese tipo son de temer ¡casi no deja que te muevas! – respondía Sasuke solo un poco más serio.
- ¡Lo sé! ¡El tipo es un maldito gigante! Definitivamente solo Rock Lee podía hacerle frente a Kankuro.
Mientras Naruto seguía parloteando sobre el partido Sasuke divisó a lo lejos una repostería, traía buena pinta, pero lo que más atrajo su atención fue la disquería que estaba justo al lado de la repostería, de pronto se le iluminó el foco, definitivamente a veces se sorprendía de sí mismo.
- Hey Naru… - llamó Sasuke al rubio como quien no quiere la cosa.
- Dime
- ¿Quieres un postre? Durante el partido solo comiste snacks… - Sasuke no había podido terminar la frase cuando el Uzumaki ya había saltado.
- ¡Si quiero! ¡Vamos! – el rubio había sido así desde que el recordaba, con un amor demasiado insano – literalmente – por los dulces y el ramen.
- Es por aquí – dijo mientras señalaba el camino.
El lugar era bastante acogedor, con una decoración sobria y sin ser femenina en exceso era perfecto para aquellos dos, la mesera que los recibió quedo encandilada por un momento por el porte de Sasuke, tanto que por un momento solo se quedó viéndolo, a lo que Naruto – más enojado de lo que hubiera querido admitir – tuvo que aclararse la garganta para devolver a la chica al mundo real, la cual realmente apenada por su lapsus los guio a una bonita mesa al lado de la ventana, les entregó el menú y se fue rápidamente.
- ¿A qué se debe ese puchero Naruto? – preguntó divertido el pelinegro.
- A nada, teme – respondió el rubio aumentando inconscientemente el puchero.
- ¿"Teme"?
- Si – dijo mirando hacia otro lado.
- Oh dobe… yo que te iba a decir que podías pedir lo que quisieras…
- ¡¿"dobe"!? – repitió el rubio enojado – ¡pues para que veas que yo puedo pagarme mis propios dulces! ¡Soy un adulto!
- Bien, entonces pide, debo ir al baño, ¿puedes esperar un momento? – el Uchiha no esperó a que el rubio contestara y se paró de la silla y se fue.
Naruto solo lo vio irse con un nudo en la garganta ¿es que acaso era un niño? Acababa de casi gritarle a Sasuke que era un adulto, pero no se estaba comportando como tal, y ahora el pelinegro parecía enojado, ¡La cita iba tan bien hasta ese momento! Pero es que no pudo evitarlo, ¿es que Sasuke no se daba cuenta como lo miraba esa chica? ¡Pareció que se lo quisiera comer en cualquier instante! ¿Acaso Sasuke disfrutaba que las mujeres lo miraran así? ¡Si estaba con él en una CITA no tendría por qué disfrutar de cosas así!
- ¿Ya ha decidido su orden? – le preguntó la mesera de la discordia, la cual parecía decepcionada de que el Uchiha no estuviera en ese momento.
- Si… un cheescake de frutos rojos y un té negro. – respondió parco.
- Enseguida – y se retiró rápidamente – con esa cara tan bonita pensé que sería más amable.
Sasuke ya se estaba demorando… ¿realmente se había enojado tanto? Se planteó la seria posibilidad de ir a buscarle y pedirle perdón invitándolo a algo, ¿era un adulto después de todo? Había hecho un berrinche por nada, si lo pensaba bien el Uchiha no había reaccionado ni mucho menos respondido las miradas de la chica, debía llamarlo…
- Lamento la demora… - dijo Sasuke mientras se sentaba frente al rubio.
Naruto le vio fijamente, pero en su cara no se reflejaba ningún tipo de enojo o molestia, es más podría decir que se veía algo ¿Ansioso? ¿Nervioso? Pero no enojado.
- ¿Ya ordenaste?
- Si… ¿tú no quieres nada?
- Ya lo pedí, mientras volvía - soy un idiota, debí pedir algo por él pensaba el rubio.
- Que yo recuerde no es que te gusten mucho los dulces… - dijo nostálgico el rubio.
- Eso no ha cambiado, solo que me di cuenta que hay varios tipos de dulces, digamos que no tan dulces, las galletas de avena por ejemplo me gustan, o el chocolate amargo o la gelatina de vino. – Naruto sonreía, le alegraba mucho escuchar cosas así sobre el pelinegro.
- ¿Y de dónde sacaste tanta experiencia con dulces si se puede saber? – preguntó divertido.
- Cada año en San Valentín o en mi cumpleaños muchas chicas me regalaban dulces – la cosa empezaba mal – pero como todo eran esos dulces empalagosos que les gustan a las chicas siempre los rechazaba todos, así que se pusieron creativas buscando alternativas de dulces para regalarme – el rubio comenzaba a molestarse – pero nunca le atinaron a nada, hasta que una vez Karin probó con la gelatina de vino.
- ¿Mi hermanita la hizo? – preguntó asombrado olvidando momentáneamente su molestia.
- Si, se volvió bastante habilidosa con ello, años después me fue dando las galletas de avena y solo un poco de chocolate amargo.
- Ya veo – dijo Naruto olvidando por completo su enojo anterior, y llegando a la terrorífica conclusión de que estuvo a punto de explotar de celos solo por una historia del pasado – así que ¿dulces que no sean empalagosos, eh?
- Ajá – respondió el azabache con una sonrisa adivinando el gesto pensativo del rubio.
- Aquí están sus órdenes Señor. – interrumpió la mesera.
- Gracias - respondió rápidamente el rubio sin darle oportunidad a Sasuke de responder, en una muy clara señal a la mesera de que se fuera rápidamente. Cosa que hizo sin rechistar.
- Oye Naru… – llamó el Uchiha, ¿habrá sido muy precipitado haberle comprado aquel regalo? – No te acostumbres ¿Vale? Que no todos los días tengo dinero para este tipo de cosas y… - Sasuke estaba hablando muy rápido y Naruto apenas y estaba logrando comprenderlo.
- Sasuke… ¡Habla más despacio!
- ¿Eh? ¡Ah! Si…. – no dijo más y deslizó por encima de la mesa una caja pequeña y delgada.
- ¿Qué es? ¿Puedo abrirlo? – Sasuke solo asintió mientras miraba a otro lado.
El suspenso estaba matando a Naruto – y a Sasuke de paso - ¿Qué podría ser para tener a Sasuke en ese estado de nerviosismo? Mientras el rubio rasgaba el papel de su regalo pensaba en toda la cita, Sasuke era tan atento con él, lo trataba como si de un precioso tesoro se tratase, prácticamente podía sentir el amor – al estilo Uchiha cabe aclarar – saliendo por cada poro de su blancuzca piel y sonrió, le agradaba mucho como lo miraba, los gestos que tenía con él, su lado serio y su lado infantil, su cara orgullosa o sus pucheros mal disimulados, definitivamente no era difícil caer por Uchiha Sasuke, ese fue el último pensamiento del rubio hasta que vio el regalo. Era el último disco de Lady Gaga, de esos que venían con poster incluido y una revista promocional, era ese CD que traía dos canciones adicionales ya que era una edición especial. Decir que estaba sorprendido era quedarse corto, pensaba que el único que sabía de su insana adicción a Lady Gaga era Itachi, pero nunca había comentado su afición con nadie más. Sasuke lo conocía mejor de lo que él pensaba, Sasuke había estado enamorado de él desde que era un niño y apostaba que lo observaba más de lo que él pensaba, apostaba que el Uchiha pensaba en él más de lo que se podía imaginar, y… apostaba a que le había hecho demasiado daño con su partida, tal vez mucho más de lo que pensó en un principio.
Por otro lado Sasuke observaba deleitado la reacción del rubio, quien tenía una cara de entre excesiva sorpresa y conmoción, se alegraba de que le hubiera gustado, ya que había pasado una gran vergüenza comprado ese disco, el cajero de aquella tienda le miro con un gesto de complicidad, como si él también se muriera en secreto por aquella extravagante cantante, Sasuke quería darse cabezazos de vergüenza contra el mostrador, pero no se veía a si mismo dando explicaciones de nada, era un Uchiha después de todo, el orgullo ante cualquier cosa, aunque le hubiera recorrido un escalofrío por la espalda cuando el cajero se rio un poco y le guiño el ojo como tratando de decir "tranquilo guapo, guardaré tu oscuro secreto" Sasuke literalmente corrió por su vida.
En cuanto Naruto se recobró de la impresión, se abalanzó sobre Sasuke y le abrazó fuerte, sacándolo de sus pensamientos, el azabache respondió al abrazo casi que por inercia, pero cuando se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando abrazó al rubio con fuerza.
- Gracias Sasuke – dijo el rubio al oído del azabache, casi como un susurro.
- No hay de qué Naru, me alegro que te haya gustado.
- No solo por este regalo, sino por todo.
- ¿A qué te refieres? – preguntó confundido.
- Me refiero al partido, al postre, al CD, a la cita. Te doy gracias por todo eso, y más aun por haberme esperado estos cuatro años y sobre todo te agradezco que me ames de la manera en la que lo haces, soy muy feliz en este momento. – dijo sin sacar la cabeza del cuello del azabache.
Sasuke no dijo nada, no había mucho más que decir, abrazó un poco más al rubio, acarició su espalda lentamente, vaya que había sido un buen día, una buena primera cita, una muy buena maldita vida.
Terminada la cita y ya con el sol ocultándose, Sasuke acompaño al rubio a su apartamento con una sonrisa demasiado grande en la cara, ¿La razón? Iban tomados de la mano, al azabache le importaba una mierda que pareciese una historia sacada de un manga shoujo, estaba ex sudando felicidad y no había nada que pueda arruinarle ese momento. Por otro lado Naruto iba con la cabeza gacha debido a la vergüenza ¡estaba más rojo que un tomate! Pero también debía admitirlo, estaba ridículamente feliz, cuando Sasuke se le confesó cuando era un niño, no pensó que años después estuvieran en esa situación, pero no se arrepentía ni un ápice de ello. Se había pasado todo el camino pensando que él era el adulto de la relación ¿no? – aunque se sonrojara más cuando pensaba en la palabra relación – y no podía dejar que el Uchiha fuera el que hiciera todo, ya que el hoy había recibido mucho de Sasuke, pero no le había dado nada en particular a él. ¡Pues claro! Pensó Naruto, había tenido una buena idea. Con una nueva resolución en mente, levantó la cabeza para darse cuenta de que ya estaba frente a la puerta de su apartamento, miró a Sasuke un momento y este lo miraba con una sonrisa burlona en su boca.
- Llevamos unos minutos ya aquí, me preguntaba cuando te darías cuenta, ¿en qué tanto pensabas dobe? - decía aguantándose un poco la risa. Naruto estaba terriblemente avergonzado pero seguro tendría su venganza con lo que tenía planeado decirle al azabache.
- ¡Sasuke! – medio gritó el rubio.
- ¿Qué pasa? – preguntó confundido.
- ¡Seamos novios!
Algo había hecho corto dentro de la cabeza de cacatúa del Uchiha, ¿Naruto de verdad le había dicho eso a él? ¡¿DE VERDAD?! ¡Oh por favor, díganme que no estoy soñando y que esto es absolutamente real y no un producto de mi calenturienta imaginación! Pensaba el azabache notando como se extendía el calor por sus mejillas. Mientras tanto Naruto observaba atento las reacciones del chico, vaya que había obtenido su venganza, aunque el también estuviera muriendo del sonrojo, pero había valido la pena por completo, el rostro de Sasuke era simplemente adorable, y al rubio se le aceleraba el ritmo cardiaco de solo verlo. Cuando el Uchiha recobro un poco la conciencia, se acercó al rubio y lo encerró entre su cuerpo y la puerta de su departamento, en esos momentos Naruto dejo de maldecir la enorme estatura del Uchiha frente a él, ya que se veía demasiado guapo visto desde arriba, "oh dios, esto es malo para mi corazón" pensaba el rubio. El azabache veía al rubio atrapado frente a él, ¿Cuánto no había soñado con ese momento? ¿Cuántas noches no se había desvelado por el simple de hecho de extrañar a Naruto intensamente? Sasuke tenía claras pocas cosas en la vida, pero si estaba seguro de que el amor que sentía por Naruto no lo sentiría por nadie más en su vida, así el rubio nunca le correspondiese. ¿Qué tenía que decir ahora? No le salían las palabras de la boca, así que opto por demostrarlo con su cuerpo, se acercó rápidamente al rubio y le beso como si la vida se le fuera en ello, era un beso cargado de los sentimientos de esos cuatro años, un beso triste y feliz al mismo tiempo, un beso lleno de anhelo y alegría, un beso lleno de amor… Naruto sentía que podría morir de felicidad en ese instante, y de Sasuke… ni se diga.
