Love Live no me pertenece.
Hay un pequeño spoiler de la película, pero es sólo respecto a la presentación de Angelic Angel, si aún no vieron la película pero sí el PV de la canción o de la película, no debería haber problema.
Maki giraba nerviosa en su cama. Había decidido salir con la pelinegra y al responderle comenzaron a conversar. El último mensaje le había costado mucho enviarlo, pero su curiosidad le ganó y lo hizo. Era corto y directo. No dejaba espacio a evasivas.
¿Estás saliendo con alguien?
Los segundos pasaban y no había respuesta. El nerviosismo de Maki aumentaba de manera exponencial.
—Tal vez no debí preguntar aquello, soy una idiota.
Se cubrió el rostro tratando de ocultar el carmín en sus pómulos. Un sonido la alertó, tomó su teléfono con temor. Tenía miedo de la respuesta
¿Por qué quieres saber eso Maki-chan? No será que… Bueno, soy la Idol n°1, todos me aman.
— ¡Qué idiota! No sé qué me esperaba de ella…
Dejó el teléfono en la mesa de noche, había decidido no responder. Pasado unos minutos, el sonido de su teléfono volvió a perturbar el silencio que reinaba en su habitación. Lo alcanzó sin tener que moverse mucho, levantó la mirada y ahí estaba la verdadera respuesta.
No salgo con nadie, Maki. Te llamaré mañana para que nos pongamos de acuerdo con la salida, duerme bien pequeña tsundere.
— ¿Es la misma Nico-chan? —Preguntó en voz alta— y no soy una tsundere —susurró.
Respondió con un simple "Tú también" y comenzó a pensar en lo de la tarde noche. Nico había pasado por mucho y había madurado en el proceso. A pesar de seguir actuando como una tsundere ególatra, se notaba que era más sabia.
La culpa por venirse abajo por cosas tan pequeñas siendo que personas como Nico habían tenido que soportar más y aún así no se rendían la carcomía por dentro.
—Me pregunto si hice bien en aceptar la salida con ella.
Con esa duda en mente, se quedó dormida, había sido un día agitado.
Era temprano, Maki caminaba hacia el salón donde tenía su primera clase sin muchas ganas.
— ¡Nishikino!
Una voz conocida la llamó. "Espero no vuelva a insistir con lo de ayer, apenas la conozco." Pensó mientras se detenía y dirigía su mirada a la rubia.
— Buenos días Camille —soltó algo borde, no quería hablar en ese momento.
—Buenos días, Nishikino, conseguí unas entradas para el concierto de la Filarmónica de Berlín de mañana, es en el Orchard Hall y tocaran el Concierto para piano y orquesta n°1 op 11 de Chopin, ¿Habías oído del concierto? —preguntó emocionada.
—La verdad es que no, últimamente he sacado la música completamente de mi vida, aunque se oye interesante —respondió la pelirroja, aliviada porque no insistiera mas sobre el incidente, mientras entraban en el salón y se sentaban al final. La maestra aún no llegaba. La rubia miró sorprendida a su compañera, como si no pudiera creer lo que acababa de oír.
— ¡La solista es Martha Argerich! Sé que ha venido antes, también ha ido a Francia, pero nunca he podido verla en vivo, me siento muy ansiosa por verla —la francesa desvió la mirada y preguntó con un notorio nerviosismo— tengo 2 entradas, y me preguntaba, si es que no tienes planes ya, ¿Quieres ir conmigo?
— ¿No tienes con quien más ir?
La pregunta salió de forma involuntaria y con un tono que demostraba algo de molestia. La rubia se sobresaltó, iba a responder pero llegó la catedrática dejándola frustrada y con las palabras en la boca.
La clase pasó lenta y en silencio. Cuando llegó al final, Maki se paró de forma brusca y salió rápidamente del lugar. La rubia molesta corrió tras ella y la alcanzó a unos metros, la tomó de su muñeca y le dijo en un tono seco que no dejaba a reclamos.
— Nishikino, tu vienes conmigo.
La peliroja la miró cabreada pero la siguió en silencio, no quería hacer una escena a mitad del pasillo, todo el mundo en esa facultad sabía quién era, no quería llamar más la atención.
Llegaron a un rincón algo alejado del bullicio, tenían la suficiente privacidad para lo que tenía planeado la francesa.
— ¿Para qué me has traído? —preguntó ya cansada Maki.
— Sé que somos prácticamente desconocidas, pero hay algo que me gustaría decirte —la miró fijamente— no deberías alejarte de las personas que se acercan a ti sin malas intenciones, o de las que se preocupan por ti. Ayer no me tragué la excusa que nos diste en el local de Yazawa, y por la expresión que puso luego que te fuiste, sé que ella tampoco, no sé qué clase de problema tienes con ella, pero soy buena leyendo a la gente, y puedo ver que se preocupa por ti, y ayer la dejaste bastante dolida luego de tu huida.
— Eso no es de tu incumbencia, tú misma lo dijiste, somos desconocidas, ¿Por qué te metes en lo que no te corresponde? —A Maki no le hacía gracia la preocupación que estaba demostrando la chica que tenía enfrente hacia su pelinegra. — ¿Acaso tienes una relación con ella o algo así? —Soltó sin darse cuenta que sus celos la estaban dejando en evidencia.
— ¿Eh? Claro que no, sólo compartimos cuando voy a su local a tocar el piano, y no todas las veces —suspiró. — ¡Pero ese no es el punto!
Maki la miraba ahora algo confundida, no entendía a donde quería llegar la chica con todo eso, nunca nadie además de sus padres la había enfrentado de esa manera. La rubia tomó airé y desvió la mirada.
— Lo digo porque si te invité, es porque realmente quiero ir contigo, la verdad conozco bastante gente que querría ir a ese concierto, pero no sería lo mismo —comenzó a hablar cada vez más bajo haciendo que la pelirroja tuviera que acercarse— verás, desde que llegué mucha gente ha querido compartir conmigo, pero no son más que unos interesados, queriendo buscar contactos o cosas así, en la facultad está lleno de esa escoria y estoy segura que lo has notado —Maki asintió y la francesa sonrió.— La primera impresión que tuve cuando te vi fue que eras uno más de ellos, peor aún, de esos niñatos que ocupan la fama de su familia para todo, pasado unas semanas me di cuenta de lo equivocaba que estaba, aunque no conocía la razón, era evidente que no te gustaba relacionarte con los demás y siempre trataste de mantener un perfil bajo.
— Me asusta que me observaras desde el primer año, ¿Eres una acosadora? —Preguntó con su tono de siempre la ojivioleta mientras jugaba con un mechón de su cabello y su interlocutora rodó los ojos.
— No soy una acosadora, y déjame terminar —Maki asintió. —Luego pasó un tiempo donde traté de no prestarte atención, pero era imposible, eras perfecta y sin necesidad de utilizar a otros —levantó la mirada y se acercó a su compañera. — El día que te vi en el restaurante de Yazawa pensé "Al fin es mi oportunidad de acercarme a ella", pero luego de verte y oírte tocar, mi opinión sobre ti cambió nuevamente y esta vez de manera drástica. Has sufrido, mucho, tu música es honesta así que no puedes refutármelo —Maki se tensó y retrocedió unos pasos. — Tu música me llegó no sabes cuánto, tus emociones, tus frustraciones, la persona que yo pensaba era perfecta, era humana —sonrió y soltó un suspiro. —Desde ese momento te admiré con más fuerza y decidí que quería acercarme más a ti, porque eres diferente, diferente a toda la basura que me rodea, sé que puedo tener una amistad sincera contigo.
Maki no sabía que decir, aún procesaba toda la información recibida, la habían descubierto, su debilidad ahora era conocida por aquella chica que llegó de golpe a su vida, suspiró. "Quizás no me haría mal tener a alguien con quien poder desahogarme libremente."
— ¿Y qué dices? ¿Irás a ese concierto conmigo? —cortó sus pensamientos la rubia, quien la miraba con una sonrisa radiante, Maki suspiró por enésima vez en aquella mañana.
— Sí, iré, es Martha Argerich después de todo —le devolvió la sonrisa. —Si nos vamos ahora llegaremos tarde a la clase —soltó luego de ver la hora en su teléfono— ¿Qué te parece si vamos por un café y nos saltamos esta?
— ¿La alumna asistencia perfecta me propone faltar a clases? ¿Acaso es una trampa? —Camille sonrió divertida.
— ¿Eh? Claro que no —Maki desvió la mirada y comenzó a jugar con su cabello— de todos modos llegaríamos tarde y llamaremos mucho la atención.
—Está bien, está bien, vamos a la cafetería.
Las clases del día habían acabado, luego de ir por el café fueron a las siguientes clases. Juntas llamaban más la atención, cosa que, a diferencia de Maki, a la rubia parecía no preocuparle.
Maki apenas había llegado a su departamento cuando su teléfono comenzó a sonar. Corrió a buscarlo y contestó. Era Nico.
—Hola —saludó la mayor— ¿Cómo estuvo tu día?
—Hola —respondió la chica de orbes violeta— nada fuera de lo normal. — "Qué con esta conversación…" Pensó mientras se sentaba en el sofá. — ¿Y el tuyo?
—Bastante bueno, aún hay movimiento por aquí. —Hubo un pequeño silencio luego de eso, pero no parecía incomodar a ninguna de las dos. —Maki-chan, ¿Tienes libre mañana?
— ¿Mañana? Lo siento, tengo planes… pero el jueves estoy libre todo el día, no tendré clases.
— ¿Qué te parece si almorzamos aquí y luego salimos? Así tendremos toda la tarde libre.
—Por mí no hay problema.
Maki sonrió, desde que se había reencontrado con Nico había tenido varías recaídas, pero su necesidad por verla era más grande. Era algo complicado que ni ella entendía bien, querer estar con alguien sabiendo que te haces daño, que le haces daño, se sentía egoísta, pero luego de una noche meditando y sumado a lo que le había dicho la francesa en la mañana, había decidido dejar de alejar a Nico, aunque sabía que su mente podía jugarle en contra nuevamente y volver a venirse abajo, correría el riesgo.
—Entonces nos vemos el jueves, que tengas dulces sueños, Maki-chan.
Maki dejó su teléfono en la mesa de centro y se acomodó nuevamente en el sofá. Pensó en lo de la mañana. Sus amigas nunca la habían enfrentado de esa manera, lo más cercano fue cuando Nozomi, en sus tiempos de preparatoria, había conseguido que ella se integrase al grupo luego de una pelea de almohadas. Pero si lo pensaba detenidamente, no era parecido, Camille había sido directa, Nozomi como siempre era un misterio.
— Nozomi, ¿Eh?... Me gustaría verla —soltó un suspiro largo. Aún era temprano y sabía que debía mantenerse ocupada por su propia salud mental. —Bien, manos a la obra.
Se levantó y se dirigió a su escritorio, comenzando a hacer sus deberes.
La mañana del miércoles pasó rápido, a pesar que la ansiedad del concierto la hacía ver la hora cada diez minutos. Como le había dicho a Camille, desde hace unos años había intentado sacar a la música completamente de su vida, pero aunque lo haya logrado parcialmente, no podía evitar tener emociones encontradas cuando escuchaba un piano. Mentiría si dijera que no lo extrañaba, era prácticamente una parte de ella que había arrancado de la forma más sádica posible. El escucharlo le recordaba lo miserable que era lo que hacía que la tristeza la invada, la mayoría de las veces terminaba llorando, pero luego de eso se sentía liberada. Era una efectiva catarsis.
Llegó la tarde y Maki se encontraba en la estación de metro donde se juntaría con la rubia. Minutos antes de la hora acordada llegaba su acompañante dedicándole una sonrisa, la cual la pelirroja respondió. Caminaron en un silencio para nada incómodo por unos minutos y llegaron al Orchard Hall. A pesar que era un teatro bastante grande, Maki no se impresionó, había estado ahí varías veces con sus padres. El acomodador les indicó sus asientos y esperaron pacientemente que el concierto diera inicio.
— Te ves bien —dijo la rubia con una sonrisa. El concierto no era formal pero si debían ir presentables. Maki vestía un abrigo y un sweater largo junto a unos jeans clásicos, Camille en cambio andaba con una camisa, un blazer y también con jeans.
—Tú también —respondió Maki desviando la mirada.
La rubia iba a responder pero las luces se apagaron y comenzaron a sonar aplausos. El director había entrado al escenario. Atrás del director entró la pianista. La música empezó fuerte y enérgica, luego pasaba a una melodía algo más elegante, volviendo después a la energía del inicio. Maki miraba embobada. El comienzo del solo de piano había sido majestuoso, la interpretación era a otro nivel, las emociones que producía en la pelirroja eran intensas. A Maki siempre le había gustado Chopin, su música era en extremo emotiva, y para ella, que le costaba expresarse directamente, tocarla era la mejor forma de dar a entender cómo se sentía.
"Esa podrías haber sido tú." Aquel pensamiento había pasado fugaz por su mente. Se mordió el labio. Quería disfrutar de aquella música, no quería perderse ahí.
"Es el concierto que habías preparado para postular al conservatorio, ¿Recuerdas? Pensando que podrías enfrentarte a tus padres…" Cerró sus ojos tratando de contener las lágrimas, en su último año de preparatoria había pasado preparando esa obra para la prueba de ingreso a la Geidai*, pero nunca pudo enfrentarse a sus padres, al final no dio la prueba. Camille la observaba en silencio, la había llamado en un susurro al ver caer las lágrimas pero la pelirroja estaba ensimismada en sus pensamientos y la esplendida interpretación, al final desistió, pensando en quién no se emocionaría con tal concierto y dirigió su atención al escenario.
—El concierto ha estado genial —la rubia miró de reojo a su acompañante, era de noche y recién habían salido de la sala de conciertos — me alegra que hayas podido acompañarme.
—Y a mí que me hayas invitado, nunca he tenido a alguien con quien venir a esta clase de eventos —frunció el ceño y su mirada se oscureció— además de mis padres.
La rubia notó el cambio en su expresión y recordó lo que había pasado aquella noche que la había conocido y además lo que había pasado hace menos de una hora en el teatro. Le dedicó una sonrisa y la pelirroja se la devolvió tratando de ocultar su sonrojo.
—Podríamos ir a tomar algo, ¿Qué dices? Aún es temprano.
—Por mí no hay problema. ¿A dónde quieres ir?
—Hay un bar cerca, quizás no sea como los que frecuentas, si es que frecuentas alguno, claro, pero creo que te gustará —la rubia sonaba segura y Maki pensó que sería bueno cambiar de aires.
—Está bien, te dejaré que me guíes esta noche.
Al entrar al bar Maki vio que Camille tenía razón, nunca había entrado a un lugar como aquel, pero aún así se hacía acogedor. El salón era de un tamaño suficiente para que cada grupo presente tuviera algo de intimidad, a pesar que de fondo sonaba rock bastante pesado el ambiente era tranquilo. Buscaron una mesa vacía y se sentaron.
—Para serte sincera, nunca pensé que un lugar que frecuentan metaleros fuera tan… ¿Tranquilo?
Camille soltó una risa suave y respondió.
—Deberías dejar los estereotipos un poco de lado.
—No es tan fácil cuando creces rodeada de ellos y en un ambiente super cerrado de mente —soltó sin pensar la pelirroja. La ojiverde la miró con dulzura como si comprendiera todo aquello y sonrió.
—Iré por nuestras bebidas, ¿Quieres algo en particular?
—Creo que sólo tomaré cerveza, no suelo beber y cualquier otro trago se me sube rápidamente a la cabeza.
—Cerveza será entonces, ya vengo.
Pasaron unos segundos y Camille volvió.
— Para que dejemos de ser unas desconocidas —dijo la francesa mientras sonreía y bebía de su vaso— pregúntame lo que quieras, y así nos vamos conociendo, ¿Qué dices?
Maki guardó silencio, no estaba segura de aquello ya que luego le tocaría ella hablar de sus asuntos personales. La rubia suspiró y comenzó a hablar.
— Bueno, si no quieres hablar de ello, no importa, empezaré yo —tomó una larga pausa— la verdadera razón por la que salí a estudiar fuera era porque habían problemas en casa.
—…—La pelirroja siguió en silencio, pero Camille había notado un cambio en su expresión que daba a entender que la escuchaba.
—Soy hija única y mis padres vivían peleando, no ayudó mucho el que me encontraran con una chica, son algo, como decirlo, retrógrados —soltó una risita nerviosa.
— ¿Una chica? —Maki miraba fijamente a la ojiverde, aquel detalle había captado su atención.
— Sí, en un principio no fue tanto porque entraron en una fase de negación, pero luego los comentarios y tratos se hicieron insoportables —bajó la mirada y tomó otro sorbo de su bebida— me fui de casa y rompí todo contacto con ellos, bueno, ellos tampoco se molestaron en buscarme, no creo que siquiera sepan que no sigo en Francia.
—Yo tampoco tengo una buena relación con mis padres —dijo la pelirroja mientras dirigía su mirada al techo del lugar— aunque mi madre se volvió mucho más cercana en la preparatoria, le gustaba que tuviera amigas y fuera school idol, aún así ahora solo acata lo que dice mi padre.
— ¿School Idol? —la rubia parecía sorprendida por aquella nueva información.
— Y unas bastantes populares como para ganar el Love Live, ha sido el mejor año que he tenido hasta ahora —respondió mientras ponía una expresión nostálgica. —Las chicas que estaban donde Nico-chan el día que nos conocimos también estuvieron en el grupo, nos llamábamos u's, todavía deben haber vídeos de nosotras en Nico Nico ¿Quieres ver?
— ¡Claro!
Maki comenzó a buscar en su teléfono y encontró el vídeo de Angelic Angel, se acercó a la francesa y se lo mostró, ésta miraba embobada.
— ¡Se presentaron en el Time Square! —gritó cuando terminó de verlo, Maki estaba sonrojada.
— Eh… sí, fue bastante intenso —bajó la mirada— pero ahora es sólo un lindo recuerdo —finalizó dando a entender que no seguiría hablando de aquello.
—Ya veo, son bastante buenas, la verdad no me esperaba que hubieras hecho algo como eso —le dedicó una mirada acompañada de una sonrisa— Nishikino, ¿Puedo preguntarte algo?
—Maki.
— ¿Eh? —La rubia la miraba confundida.
—Que me puedes llamar Maki si lo deseas, después de todo yo te llamo por tu nombre, y te escucho —respondió algo avergonzada la chica de orbes violeta.
—Es- está bien, ¿Maki…san? —para asombro de la nombrada, el rostro de la francesa estaba cubierto con un ligero carmín.
— ¿Dime? —respondió con una sonrisa, ya algo más segura.
—Maki-san, ¿Por qué dejaste la música? —Maki se tensó. — Pienso que no fue porque querías, ¿Estoy en lo correcto?
La pelirroja suspiró, era un tema bastante difícil para ella.
— Sólo puedo decir que en aquel momento pensé que era lo mejor, aunque la verdad ahora no estoy muy segura de ello —Maki se tomó un tiempo. "Creo que es suficiente acercamiento por hoy, debo ir de a poco." Pensó y volvió a hablar— creo que debería irme, ya es tarde.
— Pero mañana no hay clases, Maki-san.
—Pues sí, pero yo tengo planes, decidí hacerte caso y lo pasaré con Nico-chan —respondió con voz monótona mientras jugaba con un mechón de su cabello.
— Yazawa, ¿Eh? —Camille bajó la mirada con sentimientos encontrados, al escuchar que su acompañante saldría con esa chica había producido una molestia en su interior que ella bien conocía. "Apenas ayer le dije que sería una gran amiga y ya estoy comenzando a sentir cosas por ella, joder." Pensó mientras levantaba la cabeza nuevamente y desviaba la mirada. —Entonces vamos, ¿Te irás en taxi?
—Sí, estoy algo cansada y quiero llegar rápido.
—Te acompaño entonces a la parada, también tomaré uno.
Ambas sonrieron, se levantaron de la mesa y comenzaron a caminar.
Maki caminaba nerviosa. No había podido dormir bien por estar pensando en la velada con la rubia y en la próxima reunión con la chica de ojos carmín. Estaba comenzando a sentirse confundida con la cercanía de la francesa y aquello no le agradaba del todo, ya que ella quería jugársela por Nico, ¿Pero cómo iba a hacerlo si comenzaba a sentir algo por alguien más? ¿Era posible interesarse por dos personas a la vez? Suspiró. Llegó al local, entró y comenzó a buscar con la mirada a la pelinegra, no la veía por ningún lado.
—Ma-ki-chan~ —sonó una voz juguetona tras ella, dio un pequeño saltito de la impresión.
— ¡Nico-chan! ¿Era necesario asustarme? —Preguntó algo cabreada.
— Me gustan tus reacciones —soltó la nombrada sin pensarlo, al notar lo que había dicho se sonrojó y desvió la mirada —va- vamos a comer, está todo listo.
Caminaron hacia un rincón algo alejado del resto de las mesas, estaba servido. Maki sonrió al notar la cantidad exagerada de tomates en los platos.
—Espero te guste, todo lo he preparado yo —Nico se encontraba algo nerviosa.
—Itadakimasu —fue la respuesta de la pelirroja mientras se servía un bocado del plato que tenía enfrente. La pelinegra observaba expectante. —De verdad me cuesta aceptarlo pero, tu comida es exquisita.
— Es obvio, ¿No? Soy la chef número uno después de todo —respondió orgullosa.
—Ya no es Idol, ¿Eh? —Nico solo sonrió y bajó la mirada— ¿Qué tal han estado estos días?
— Movidos como siempre, el lugar se llena a estas horas como puedes ver.
— ¿Estás segura que puedes salir conmigo hoy? —preguntó algo preocupada Maki.
—No soy la única chef del local, ¿Sabes? Además soy la dueña, puedo darme días libres si quiero. —Maki soltó una risa suave, Nico frunció el ceño. — ¿Qué te parece gracioso?
— Es sólo que verte hablando de esa manera cuando aún pareces niña de primaria es épico, lo siento —volvió a reír y la mayor rodó los ojos.
— ¿Y qué has hecho tú desde el lunes? Además de las clases, claro —curioseó Nico.
—Pues ayer fuimos a un concierto con Camille, fue espectacular, tocó como solista Martha Argerich, es una pianista argentina, se supone que es una de las mejores del mundo en este momento —respondió radiante luego de pensarlo un poco.
"Otra vez esa francesa." Nico se sentía molesta.
—Maki, hay algo que quiero preguntarte —la expresión de la pelinegra cambió drásticamente.
Maki se tensó. "Lo dijo sin el chan." Pensó algo preocupada.
— ¿Qué clase de relación tienes con Camille? —Preguntó en tono serio la mayor.
— ¿Eh?
Aquello la había tomado por sorpresa.
Geidai: Universidad de Artes de Tokyo, una de las mas prestigiosas de Japón en esa área.
Primero que todo, disculpas por la tardanza, sé que se siente el esperar por un capitulo, por eso, lo siento, prometo actualizar mas pronto esta vez.
Estos capítulos quizás no son tan intensos, pero son necesarios como puente para el drama~ Así que tengan paciencia, que falta para que aparezca Nozomi y Kotori (yo también las extraño) u.u
¡Gracias por los reviews, follows y favs! De verdad que me motivan a seguir escribiendo c: ...Espero que les haya gustado el capitulo, saludos y Feliz año nuevo.
