Primero que todo, posiblemente encuentren extraño la ausencia de timidez en Umi cuando está con Eli, debo recordar que ellas llevan bastante tiempo saliendo -aproximadamente 6 años- y además Umi sólo se comporta así con Eli, de todos modos ese comportamiento será explicado en la historia más adelante.

También avisar que en este capitulo hay lemon -o un intento u.u-

Love Live no me pertenece.


Hace un rato que Eli se había tranquilizado. Aún estaban sentadas en el suelo con la mirada baja cuando sonó el teléfono de la pelinegra. Nico se incorporó y buscó en los bolsillos de su pantalón el causante de aquel sonido. Lo sacó y frunció el ceño al ver el nombre que aparecía en la pantalla. "Debe ser una broma."

— ¿Aló?

—Hola Nicocchi

—Nozo…—la chica de ojos rubí dirigió fugazmente su mirada a la rubia— emm, lo siento, no es un buen momento.

—Ara Nicocchi, ¿Acaso no me extrañas?

—No es eso —suspiró pesadamente. Eli se puso de pie, a pesar de los intentos de Nico de que no escuchara de quien se trataba, aquella voz podría reconocerla en cualquier parte. —De verdad… no es un buen momento.

—Déjalo Nico, sé que la extrañas y es raro que ella se comunique, debes aprovechar —le dedicó un intento de sonrisa y se puso su abrigo— yo me siento mejor, iré a mi departamento, nos vemos.

—Pero… —Nico se sentía algo culpable, pero de verdad deseaba hablar con Nozomi. — ¿Segura que estarás bien?

Eli no respondió, sólo levantó sus hombros indicando que ni ella estaba segura. Salió del edificio y se subió a su automóvil. Apoyó la frente en el volante y respiró hondo. "Debo relajarme si quiero llegar completa a casa". Pensó mientras ponía la llave y comenzaba a avanzar. Durante el viaje trató de concentrarse sólo en el camino, no quería pensar en aquella voz que tanto extrañaba. Llego a su departamento y se tendió en el sofá. "Debo dejar de pensar en ello". Se recriminó al percatarse que la pelimorada no salía de su mente. "Yo amo a Umi, solo necesito de ella". Suspiró cansada y se tocó la frente. Todo el jaleo le había provocado dolor de cabeza. "Pero por qué no fue honesta desde un principio". Se incorporó. Nuevamente para su martirio, pensaba en ella. Buscó su móvil y marcó. Rápidamente contestaron del otro lado de la línea.

—Hola Umi, ¿Estás ocupada?

—Hola… ¿Ahora? —El tono de sorpresa era evidente.

—Sí, ¿Lo estás? ¿Quisieras venir a… hacerme compañía? —La rubia usó su voz seductora, aquella a la que Umi jamás podía negarse.

—No tienes remedio —soltó una risita— voy y me cuentas que ha pasado con Nico, nos vemos en unos minutos.

Colgó. La rubia tragó saliva. Había olvidado que Umi sabía que esa noche la pasaría con su amiga como cada viernes. "Ya encontraré como hacer que lo olvide…"

Pasaron los minutos y sonó el timbre. Eli apenas abrió atrajo a la peliazul, la acorraló contra la pared y comenzó a besarla con una desesperación que la ojimiel notó de inmediato.

"De verdad algo ha pasado". Pensó Umi mientras intentaba separarse del beso, pero la mayor no aflojaba. Cuando se separaron para poder respirar, la peliazul iba a hablar y Eli volvió a tomarse sus labios.

Si la rubia la seguía dominando de aquella manera iba a ceder rápido. Algo que a Umi la excitaba de sobremanera era ver a su chica dominándola, pero por más que lo deseaba, necesitaba respuestas. Se separó de manera brusca y Eli la miró con el ceño fruncido. La rubia de verdad necesitaba aquello, quería olvidar, tenía que olvidar.

— ¿Qué ocurre? No me pedirás que me detenga ahora, ¿No?

—Esta noche será… diferente.

La peliazul hablaba de una manera bastante autoritaria. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la rubia, muy rara vez había visto esa faceta de su novia y le ponía demasiado.

—Ya lo veremos, Umi.

La retó, se acercó, con un movimiento rápido la llevó hasta la cama y la lanzó en ella. Una de sus manos comenzó a desbotonar de manera desesperada la blusa que traía su amante, el abrigo había desaparecido hace mucho, y con la otra atrajo su rostro para profundizar más el beso. Quería demostrarse a sí misma que seguía amando a la chica que tenía debajo. Desde que comenzaron a salir habían roto la barrera de la timidez de la menor, aquella faceta lujuriosa solo la conocía Eli y ella se encargaba de sacarla cada vez que podía dentro de su intimidad. La peliazul comenzó a jadear, le estaba gustando, como siempre no le había costado nada a la rubia volver a tener el control, tomó toda la fuerza de voluntad que pudo y alejó a su amada, quien solo soltó un bufido.

— ¿Y ahora qué?

Umi sonrió, verla tan frustrada luego de que las hormonas se le alborotaran era genial. Lo que no sabía era que la frustración era por otra causa. De forma veloz la puso debajo, sujetó sus muñecas con sus manos de tal manera que la rubia no podía moverse, se acercó y le susurró.

—Te dije que hoy sería diferente.

Comenzó a besar su cuello y bajar lentamente por el pecho, al ver que no podría bajar más sin tener que soltar las manos de su novia frunció el ceño.

—No te muevas.

Dijo con tal seguridad que la mayor solo acató. Se alejó un momento volviendo con un pañuelo, ató las manos de la rubia sobre su cabeza y se acercó.

—Esta noche seguirás mis reglas.

Umi la besó, aprovechó cuando la mayor abrió su boca al jadear para introducir su lengua y profundizar aquel contacto. Era cálido, pero no como lo era habitualmente. La peliazul, cegada por la frustración se separó y bajó a sus pechos, comenzó a acariciarlos sobre la tela, sintió como comenzaron a estar cada vez mas erguidos, miró a su novia, se mordía el labio para no dejar salir algún sonido obsceno, frunció el ceño y comenzó a desabotonar la blusa. La haría gritar su nombre, algo en su interior le decía que debía hacerlo, tenía una sensación de que debía hacerla suya aquella noche si no quería perderla. Mientras que con una mano siguió acariciando su busto, con la otra bajó el cierre del pantalón. Comenzó a tocar sobre la ropa interior y sonrió.

—Estás mojada —soltó juguetona.

Eli no pudo ahogar el gemido al sentir a su novia dentro de ella, se sentía en las nubes, pero aquella sensación no sería eterna. Luego de jugar un rato Umi detuvo todo movimiento y se puso de pie. La rubia abrió los ojos al dejar de sentir las caricias de su novia y la observó suplicante.

— ¿P-por qué… te de… tienes ahora? —Dijo entre jadeos.

— Primero —Umi posó uno de sus dedos sobre la ropa interior de su chica y comenzó a trazar pequeños círculos— dime que me amas.

— ¿Por qué… ahora? —Eli aún no podía recuperar el aliento.

—Sólo dilo —sonrió de tal forma que dejó a la mayor helada— eso si quieres que continúe.

—Te amo Umi, así que —desvió la mirada algo avergonzada y habló bajo— sigue por favor.

— ¿Qué dijiste? No escuché lo último.

—Te amo Umi, hazme tuya de una vez —dijo esta vez un poco más fuerte.

Umi no esperó que rogara, comenzó nuevamente a acariciar a su amante, llevaban saliendo tanto tiempo que sabía que lugares tocar y cómo. Eli ya no se preocupaba de ocultar sus gemidos, su respiración se volvió más agitada, la peliazul la miró de reojo y notó las señales de que el momento se avecinaba. Aceleró sus movimientos y una ola de placer recorrió el cuerpo de la rubia. Eli se tensó y dejó salir todo su estrés.

—No… Nozomi.

Umi la miro perpleja, no podía creer lo que había escuchado. Bajó la mirada y de pronto todo tenía sentido. El que Eli la llamara aquel día, su extraño comportamiento al encontrarse, su desesperación al besarla. En cualquier momento caerían lágrimas por sus mejillas. Se levantó de golpe y comenzó a arreglarse rápidamente para huir de aquel lugar. Eli aún no se recuperaba de su último orgasmo. Cuando vio a Umi lista para salir sus recuerdos cayeron como un balde de agua fría. "Mierda".

—Umi no te vayas —trató de incorporarse, aún tenía la ropa desarreglada y las manos atadas— por favor.

Umi se acercó y le desató las manos, la miró dolida y comenzó a caminar hacia la puerta.

—Por favor, déjame explicarte —corrió y la tomó de la muñeca.

— ¡¿Qué quieres explicar?! —Umi había gritado aquello sin poder aguantar el llanto. —Has dicho su nombre mientras te tocaba, eso dice mucho.

—Umi, Nico ha recibido una llamada de ella cuando estaba ahí, como hace tiempo no teníamos noticias me he quedado pensando en qué le habrá dicho, sólo eso.

—Me gustaría poder creerte Eli, pero necesito pensar, nos vemos.

La rubia solo quedó mirando con impotencia como su novia salía por la puerta.


Era lunes por la mañana, Maki caminaba cansada hacía el laboratorio. Aquel día comenzarían con el proyecto de fin de semestre y a pesar que debía tener toda su mente puesta en aquel trabajo, andaba en las nubes. Su fin de semana había sido caótico. Tuvo varios bajones emocionales, pero uno fue peor que los demás. Los cortes que se hizo fueron tan profundos y precisos que perdió mucha sangre, tuvo suerte –o mala suerte desde su punto de vista- que sólo se haya desmayado y no haya tenido un shock hipovolémico. Miró la hora en su reloj de pulsera, iba a llegar tarde. Comenzó a correr, llegando junto con la académica. Al entrar buscó con la mirada a su compañera de proyecto. Caminó hacia ella y se sentó a su lado.

—Un poco mas y llegas tarde, ¿Todo bien? —preguntó Camille algo preocupada.

—Algo así, tuve una noche un poco complicada —la miró cansada y suspiró— pongámonos a trabajar.

Ambas se levantaron, se pusieron los delantales y comenzaron. Llevaban bastante tiempo trabajando sin parar, iban más avanzadas a comparación de las demás parejas. La rubia había preguntado por la opinión de un procedimiento a su compañera pero esta no respondía, no pudo levantar la mirada porque lo que estaba haciendo era delicado así que se decidió por preguntar en voz más alta, sin obtener respuesta. Preocupada dejó de lado lo que hacía y se fijó en la pelirroja. Estaba pálida y con la mirada perdida.

— ¡Maki-san! ¡Maki-san! ¿Me oyes?

Maki escuchaba aquella voz a lo lejos, veía nublado y todo comenzó a dar vueltas. Sintió que caía lentamente. Negro. Silencio. Camille aterrada vio como la pelirroja se desmoronaba, corrió y alcanzó a atajarla antes que tocara el suelo. Le tomó su pulso y vio que lo tenía estable pero débil. Llamó al servicio de urgencia del campus y rápidamente la llevaron a la enfermería, la rubia sabía que sólo era un desmayo, por lo que no era necesario llevarla al hospital. Ayudó al paramédico a ponerla en una camilla, la enfermera se acercó y revisó sus signos vitales, pulso débil, miró sus parpados por dentro, demasiado claro.

—No es algo grave al parecer, probablemente sea Anemia, o mucho estrés, de todas maneras cuando despierte le daremos una orden para que se haga un chequeo.

La tranquilizó la mujer dedicándole una sonrisa y saliendo del lugar. Camille se acercó a la camilla y la observó, aún estaba con el delantal que estaba usando en el laboratorio. Comenzó a sacárselo para que pudiera descansar mejor, por el jaleo la manga de su sweater se levantó dejando ver una cicatriz reciente, demasiado reciente.

—Pero qué carajos…

Levantó mas la manga y vio que no era la única, algunas de meses, otras de hace días. Bajó la manga y se acercó a su otro brazo. Lo mismo. Maki al sentir el movimiento de su ropa comenzó a moverse y despertó. La rubia tenía una expresión molesta y al ver que había despertado comenzó a gritarle.

— ¡¿Acaso has intentado matarte?! —la pelirroja se tensó, miró sus brazos y notó que una de sus mangas estaban subidas dejando de ver las decenas de cicatrices. Por impulso se cubrió aún sabiendo que ya había sido descubierta—. ¡Respóndeme!

—No es algo que te importe —soltó de manera borde, no quería que la recriminaran.

— ¡Claro que me importa, Idiota! —La rubia sonaba desesperada— ¿Acaso no te das cuenta de cuán importante eres para mí? ¿Sabes cómo me afectaría el perderte? —Maki al escuchar aquellas palabras desvió la mirada, no sabía que decir. — Sé que nos conocemos hace poco, no hemos compartido mucho, pero de verdad me agradas, ya te lo había dicho, no, más que eso, te volviste una parte indispensable de mi día a día, Maki-san.

— ¿Alguien importante? —Soltó un bufido. — Apenas nos conocemos.

—Eso no es un impedimento para que me preocupe por ti.

— ¡Sólo eres una entrometida! —Maki se puso de pie y encaró a su compañera. —Llegas y comienzas a hablar como si me conocieras de toda la vida —desvió la mirada, se sentía mal, quería huir de aquel lugar, luego de todo lo que pensó el fin de semana sólo quería alejarse de todos, las personas sólo le traían problemas, y sabía que para aquello debía poner un muro entre ella y la chica que tenía enfrente. —Para mí sólo eres una desconocida, una desconocida que desde el comienzo me desagradó.

El labio de la rubia comenzó a temblar. Tenía razón en que se conocían desde hace poco tiempo, pero ella desde mucho antes la había observado desde lejos. "Aunque sé que probablemente diga estas cosas sólo por la furia del momento, sigue doliendo." Bajó la mirada y trató de no quebrarse.

—Tienes razón, aún así, hay otras personas que te conocen desde hace mucho y tu eres muy importante para ellas… —apretó sus puños— como Yazawa, ¿No pensaste en cómo se hubiera sentido ella?

—Nico-chan estaría mucho mejor sin mi —Maki le dedicó una sonrisa forzada— le haría un favor…—se dirigió a la puerta, abrió y comenzó a caminar— al desaparecer.

— ¡Maki espera! —la rubia corrió detrás de ella.

— Me iré primero, quiero estar sola.

—Pe… pero —bajó los hombros, ya estaba fuera de su alcance.

"Me preocupa". Comenzó a temblar levemente, ya no había podido aguantar el llanto. "No debería haberla dejado ir sola, se veía a kilómetros que no está bien". Suspiró y buscó su móvil. "Aunque ella ahora no quiere verme, creo que lo único que me queda es… esto".

— ¿Aló Yazawa? —Cerró los ojos frustrada.

— ¿Camille? Te oyes extraña, ¿Estás bien?

—Algo así, pero eso no es lo importante, ¿Estás ocupada ahora mismo?

—No del todo, podría dejar a otra persona a cargo.

—Iré directa al grano, me preocupa Maki-san.

— ¿Maki-chan? ¿Qué le ha pasado?

—Se ha desmayado en clases, luego de que despertó en la enfermería —la rubia dudaba en si decirle todo o lo justo y necesario, decidiéndose por lo último— no dejó que la acompañara a casa, yo creo que si eres tú quien la cuida, no tendrá problema.

—Esa tomate tsundere —se oyó un suspiro— con gusto iría a verla, pero no sé donde vive.

—Puedo conseguirme la dirección con la enfermera, la tienen en los registros, apenas la consiga te la envío.

—Bueno, estaré esperando y Camille —la pelinegra se tomó un tiempo para ordenar sus palabras y habló con un tono serio. — Gracias por avisarme, sé que debe haberte costado recurrir precisamente a mí, después de todo… no soy idiota, adiós.

Nico colgó y la rubia sonrió cansada, si en algún momento se decidía a luchar por la pelirroja, sería un camino extremadamente difícil con semejante rival.


La pelinegra miró el elegante edificio que tenía enfrente, aunque no le sorprendía que Maki viviera en un lugar como aquel, abrió su teléfono para buscar el mensaje en el que la francesa había enviado la dirección y así verificar que el taxista no se había equivocado. Suspiró al ver que era correcto y entró. El recepcionista al verla subió una ceja.

— ¿En qué le puedo ayudar niña?

Nico al oír aquello se molestó, pero sabía debía dar una buena imagen si quería que la dejaran pasar.

—Busco a Nishikino Maki.

—La señorita Nishikino no ha vuelto —el hombre sonrió ahora con aparente amabilidad— los lunes llega pasado las seis de la tarde.

Nico frunció el ceño y dejó salir su molestia.

—Mire, sé que los Nishikino son gente importante y todo eso, pero de ahí a fingir que Maki-chan no está cuando me acaban de decir que ha venido a casa lo encuentro el colmo.

—Señorita, no estoy fingiendo, la señorita Nishikino no se encuentra.

—Maki-chan se encuentra mal y he venido a cuidarla, ¡Exijo que me deje entrar!

— ¿Nico-chan?

Maki la miraba sorprendida desde la entrada. Nico tenía al recepcionista agarrado del cuello de la camisa. Ésta al verse descubierta lo soltó lentamente.

—Lo siento mucho —soltó la pelinegra mientras daba una reverencia.

Maki suspiró y le indicó a su amiga que la siguiera. Caminaron en silencio, la pelirroja había alcanzado a escuchar lo último dicho por Nico y se preguntaba cómo se había enterado. "Como mas lo iba a hacer, maldita entrometida". Abrió la puerta y entró dejándole el paso libre a la chica de ojos carmín.

— ¿Cómo supiste donde vivía?

—Tengo mis contactos —Nico desvió la mirada algo avergonzada.

— ¿Qué te dijo Camille? —soltó cansada la pelirroja.

—Ella no…—Maki la miró molesta— bueno, bueno, me dijo que te habías desmayado y que temía te pasara algo más.

— ¿Solo eso?

—Sí, Maki, ¿Cómo te sientes? —La mayor la miró preocupada y Maki recordó las palabras de Camille, ¿Cómo se habría sentido Nico si ella hubiera conseguido su cometido? Desvió la mirada, se sentía culpable, sentía vergüenza, no podía verla a la cara, ya no sabía qué era lo mejor.

—Yo… —suspiró y dejó que las lágrimas cayeran— Nico, ¿Cómo te sentirías si desapareciera?


Maki eres una tonta qwq

Quizás no entiendan el comportamiento de Maki, les parezca estúpido o algo parecido, pero me estoy basando en como sería si tuviera TLP uwu

Me gustaría que me dejaran comentarios sobre el lemon -además del oc de Umi- ya que fue mi primera vez escribiendo ese tipo de cosas y la verdad me cuesta demasiado~

Espero les haya gustado, muchas gracias por sus comentarios! Nos leemos pronto.