Love Live no me pertenece.


—Oh mira, es Umi, Kotori y Honoka —fue la respuesta de la pelirroja mientras Nico sólo rodaba los ojos derrotada.

—Hola Nico, Maki —la primera en saludar fue la peliazul— llegaste temprano.

—Acababa de llegar —respondió a nombrada, al ver la expresión cansada de su senpai recordó los comentarios de sus compañeros sobre ella. "Me pregunto si estos días han sido difíciles, luego le preguntaré."

Se dirigieron a una de las mesas al final del local para así tener un poco mas de privacidad. Conversaban amenamente cuando para sorpresa de las presentes entraron Nozomi junto a Eli. La tensión e incomodidad entre ambas era notoria. Las recién llegadas saludaron y se sentaron, Nozomi entre Nico y Kotori y Eli entre Maki y Honoka.

—Me sorprende verles llegar juntas —susurró Maki lo suficientemente bajo para que sólo Eli la escuchara.

—Venía en el auto y me la topé en el camino —fue la respuesta de la mayor.

—Oh— respondió con una sonrisa algo burlona la menor— el destino sí que es raro en ustedes, ¿Eh?

— ¿De qué hablan? —Preguntó curiosa Honoka, atrayendo la atención de las demás.

—De nada, ¿Cierto Maki? —La pelirroja tardó unos segundos en descifrar la mirada de la rubia.

—Eh… sí —le siguió la corriente ganándose una mirada penetrante de la pelimorada, pensó rápidamente algún tema para salir del paso— Nozomi, ¿Cómo te fue con tus exposiciones?

La chica de mirada turquesa notó el forzado cambio en la conversación, pero decidió ignorarlo. No tenía ánimos como para ser ella misma, se sentía extraña. Cuando Eli paró para llevarla recordó lo que había hablado con Nico, luego de esa conversación se había decidido a darle una oportunidad de enmendar sus errores a la rubia, pero al verla, al volver a sentir lo que sólo ella le producía, sintió miedo. Una cosa era segura, a pesar de todo el tiempo que había pasado, a pesar de todo lo que hizo para tratar de olvidarla, tratar de odiarla, la seguía amando. Suspiró un poco frustrada por toda la situación, simplemente la superaba.

—Bien, muy bien de hecho —sonrió de manera forzada, aunque ninguna excepto la pelinegra lo notó. — Ya he terminado con lo que vine a hacer, por lo que me iré en unos días.

Aquello no era del todo cierto, podía quedarse casi dos semanas más si así lo deseaba, por el hecho de volver a su país natal le habían ofrecido adelantar parte de sus vacaciones y en un inicio había pensado aceptar la oferta, pero luego de notar que si pasaba unos días más en compañía de aquella idiota no evitaría volver a caer rendida a sus pies, pensó que lo mejor sería huir. No quería sufrir nuevamente, no por culpa de la misma persona. "¿Desde cuándo soy tan cobarde?" Se preguntó. Nico la miró con el ceño fruncido, ella sabía que se podía quedar más días y tenía una idea del porqué del cambio de planes.

— ¿Te irás… en unos días? —Eli no se molestó en ocultar su sorpresa mezclada con tristeza. Había decidido que el tiempo que Nozomi estuviera en el lugar trataría de conseguir que al menos la pelimorada le diera una oportunidad para ganar nuevamente su confianza, no aspiraba a más por el momento porque sabía que era complicado, la había dañado mucho, y ahora, sí lo que había dicho era cierto, ni eso lograría hacer. Aquel tono de voz logró estremecer a la mayor quien comenzó a enumerar mentalmente por qué era mejor mantenerse alejada.

—Sí — respondió cuando ya tenía suficientes puntos enlistados en los pros. No sabía que más decir al respecto, cualquier excusa sonaba estúpida en su cabeza, pero las miradas de sus amigas solicitaban que continuase.

—Hola chicas —agradeció mentalmente a la pareja que acababa de llegar, literalmente la habían salvado.

— Hola Hanayo-chan, Rin-chan —saludó de vuelta tratando de ocultar su repentina felicidad por no verse acorralada.

La llegada de las últimas faltantes rompió la tensión que se había formado. Las demás las saludaron y las invitaron a tomar asiento.

—Disculpen por llegar tarde —habló Hanayo luego de tomar asiento. — Este viernes se cumple el plazo para llevar la revista a la imprenta.

— ¡La oficina estaba convertida en un caos nya! Rin fue a buscar a Kayo-chin para que se vengan juntas y terminó ayudando con unos mandados—continuó ahora la pelinaranja.

— ¿Segura no hay problema en que vengas? —preguntó algo preocupada Nico.

—Sí, no hay problema, sólo falta dar el visto bueno a la diagramación, pero primero los diseñadores deben arreglar unos detalles —respondió dedicando una sonrisa cansada.

—Suena a bastante trabajo —comentó Maki mientras miraba el contenido de su vaso— estar a cargo de una revista, me refiero —continuó.

—Sólo cuando se acerca la fecha límite, los que están a cargo de la página web tienen más trabajo, tienen que cubrir los eventos a diario.

— ¡Dejen de hablar del trabajo y comencemos a divertirnos!

—Honoka, molestas a los clientes —cortó la pelinegra a la enérgica pelinaranja quien sólo bufó desanimada.

— ¿Por qué no hacemos karaoke? Hace mucho no las escucho cantar.

Varias palabras de aceptación a la propuesta de Nozomi se comenzaron a escuchar en la mesa. Nico miró preocupada a Maki. Aunque ésta no le había comentado sobre su complicada relación actual con la música, la pelinegra lo intuía. El cómo actuó el día que se reencontraron y el día en que fueron a ver a Eli al teatro le daba una idea y quería evitar a toda costa que Maki tuviera que pasar por ello nuevamente.

—No tengo el equipo necesario —aquello fue lo único que se le ocurrió decir, de todos modos no era mentira. Nozomi sonrió.

—No es necesario, hay un piano, tenemos a Maki-chan, mientras sean canciones de µ's no creo que haya problemas, ¿No? —Respondió la pelimorada mientras interrogaba con la mirada a la pianista. Nico suspiró derrotada, no había caso en intentarlo, sabía que contra Nozomi era imposible ganar.

—Supongo que no —habló no del todo segura la pelirroja. Miró el piano, quizás ya era hora de enfrentar aquel problema. Amaba tocar y siendo honesta, extrañaba hacerlo, aún sabiendo el efecto que producía en ella. — ¿Quién va primero? — pregunto ahora con una media sonrisa que parecía sincera. Nico al verla quedó un poco más tranquila.

— ¡Yo! —Gritó alzando su mano. — ¡Quiero cantar Nico Puri!

— ¿Enserio Nico-chan? —Preguntó la pelirroja sin ocultar el tick en el ojo. — ¿De todas las canciones escoges esa?

— ¿Qué? ¡Es Buena! Es de la Idol n°1 después de todo.

—Sí, sí, como digas.

Las demás veían divertidas la interacción entre ambas, a pesar de todo lo que había ocurrido en el transcurso de los años, parecía como si nuevamente estuvieran en sus días de preparatoria. Maki caminó hacia el piano y se sentó. Miró con el ceño fruncido a Nico quien seguía en la mesa.

— ¿Vendrás o no?

— ¿Eh? Espera… ¿Si la tocaras?

—Ven antes que me arrepienta —respondió devolviendo su vista al teclado.

—Ahora me siento algo avergonzada de cantar esta canción frente a mis clientes —susurró para sí misma al llegar junto al piano y notar que las demás personas en el local comenzaban a centrar su atención en ellas. Maki alcanzó a escucharla y sonrió socarronamente. — ¿Qué? — Preguntó frunciendo el ceño.

—Nada.

Comenzó a sonar la alegre melodía y los presentes guardaron silencio. La voz de Nico sonaba más madura, pero no por eso menos armoniosa. Maki cerró los ojos y disfrutó el momento, extrañaba oír esa voz.

La canción terminó y fue reemplazada por una ola de aplausos. Nico aún un poco avergonzada dio las gracias y fue a sentarse nuevamente con sus amigas. Maki se giró y miró hacía sus amigas esperando ver quien sería la siguiente. Ninguna se movía.

— ¿Enserio? —Nico rodó los ojos— ¿Acaso se han intimidado al escuchar cantar a la idol n°1 nuevamente? —Una a una comenzaron a desviarle la mirada. —Y eso que ustedes también estuvieron de acuerdo… ¡Ya sé! —Sonrió de manera malvada y miró a Nozomi, ésta le devolvió una mirada curiosa. — ¡Eli! ¡Nozomi! Su turno —las dos nombradas pusieron cara de no entender de qué iba todo mientras Nico las tomaba de la mano y las intentaba llevar junto al piano.

— ¿Estás segura? —Susurró la pelirroja cuando Nico estaba lo suficientemente cerca para que la escuchara.

— Tú sólo toca.

— Como sea.

Maki comenzó a tocar y Eli miró aterrada a Nico. Nozomi se perdió en los recuerdos que traía aquella melodía.

—Nico, no creo que… —la rubia se mostraba preocupada. Aquello no era buena idea.

—Si lo haces te prepararé un mousse de chocolate.

— ¡Nozomi! ¡Hagámoslo! —Nozomi salió de su trance y la miró — ¡Es un mousse de chocolate! ¡Preparado por Nico!

"¿Es enserio? Su debilidad por el chocolate la hace ver tan adorable." Pensó la pelimorada quien al notar lo que había pasado por su cabeza se regañó mentalmente. No podía doblegarse. Por ahora cantaría, ya se encargaría de castigar a Nico luego… y tal vez también a Maki por seguirle el juego. Comenzaron a cantar, las demás chicas coreaban la canción.

Dolía en demasía. Cada palabra que cantaba era un recuerdo más que pasaba por su mente.

Ah! Futari kiri de garasu no hanazono e to

(¡Ah! Sólo nosotras dos, vamos al jardín de cristal…)

"¿Por qué?" Miró a la rubia, parecía disfrutar cantando. Suspiró pesadamente, también quería disfrutarlo, pero...

Tojikometai kokoro o

(Tu corazón yo quiero capturar)

Doko ni mo ikanai you ni

(No te vayas)

Sabishii no yo

(Es Solitario)

Watashi to koko ni iteyo itsu made mo

(Quédate conmigo para siempre)

Era como si su inconsciente estuviera hablando, lo sabía y por eso le molestaba tanto. No quería necesitarla a ese nivel. Miró a sus amigas, estaban siendo demasiado ruidosas. Miró a Umi, sus miradas se conectaron por un instante hasta que la menor desvió la mirada tratando de ocultar su evidente incomodidad.

"Cierto, aún no sé porqué terminaron." Pensó mientras su mirada volvió a centrarse en la rubia.

Mada setsunaku mitsumeru dake

(Todo lo que podemos hacer es mirarnos dolorosamente la una a la otra)

"Maldita Nicocchi…"

Naze... Kurushiku naru no?

(¿Por qué tienen que ser tan dolorosos?)

Trató de ignorar sus pensamientos para así poder terminar de cantar. No sabía si sería capaz de fingir una sonrisa frente a las demás luego de aquello. Nico tenía razón, sólo se hacía daño con mantenerla alejada, pero como había pensado toda la noche, las consecuencias de no hacerlo le producía pavor.

"¿Qué debería hacer?"

La canción terminó, los aplausos sonaron nuevamente.

— Esto al final… sólo lo empeoró —se susurró a si misma Nozomi mientras caminaba hacia la mesa. Eli, quien iba lo suficientemente cerca, alcanzó a escuchar lo último y siguió caminando con la mirada baja. Se sentía culpable, lo del mousse era una excusa, podía haberse negado pero de verdad quería cantar esa canción con ella, había intentado decir que sería mala idea pero su egoísmo había podido más.

Maki notó el ambiente que se había formado. Pensó cómo romperlo. Sonrió al encontrar una respuesta.

— Nico, Hanayo, Rin —llamó a sus amigas y comenzó a tocar. Nico captó al instante lo que quería la pelirroja, sonrió de vuelta y corrió llevando con ella a las otras dos. Definitivamente una canción sobre comida, aunque sea algo hardcore, salvaría la velada.

Los minutos pasaron, el ambiente había vuelto a la normalidad. Luego de After school navigators, cantaron Aishiteru banzai, que les hizo recordar el día de la graduación de las de tercero, No brand no girls, Korekara no someday, Blueberry train, entre otras. Iban a cantar Snow Halation cuando el sonido del teléfono de Hanayo llamó la atención de todas. Se disculpó diciendo que era de la oficina, se alejó un poco y contestó. Las demás comenzaron a conversar en lo que Hanayo volvía.

—Nico-chan —la nombrada se acercó a la pelirroja, separándose un poco del grupo— ¿No ha comenzado a llegar más gente de lo normal? Digo, sé que es popular pero normalmente es más tranquilo, ¿No?

—Ahora que lo mencionas… —Nico miró alrededor y notó que la menor tenía razón. — Incluso algunos no dejan de mirarnos.

—Taihen-desu~~ —Hanayo atrajo la atención de todas con aquello, hace tiempo no lo escuchaban. — Me han llamado de la oficina y me preguntaron si era cierto que µ's estaba dando un concierto íntimo aquí. Obviamente lo negué pero el rumor ya está en la red y es probable que comience a llegar más gente, incluso algunos de los medios.

—Esto es un problema —habló algo cansada Nico— cerraré las puertas para que no entre nadie más, de todos modos ya casi es la hora de cierre —continuó mientras comenzaba a caminar hacia la salida.

—Esto es mi culpa —la peliazul se notaba algo incómoda— desde que di a conocer mi identidad µ's ha vuelto a ser tema de conversación, perdón, sólo les he traído molestias.

—No es tu culpa, Umi —habló Maki recordando las palabras de sus compañeros, las demás asintieron— y si necesitas ayuda con algo o la carga se te hace muy pesada no dudes en confiar en nosotras.

— Deberíamos decir lo mismo —respondió la escritora. Maki desvió la mirada y comenzó a jugar con su cabello.

—No sé de que hablas.

—Rin quería seguir cantando —comentó decaída la pelinaranja mientras comenzaban a tomar asiento.

—Podríamos seguir en el departamento, pero es día de semana, mañana la mayoría trabaja.

—Ara, Honoka-chan se ha vuelto responsable —bromeó Nozomi. La pelinaranja sólo sonrió.

Al volver Nico hablaron tranquilamente sobre sus días a día. Honoka y Rin no dejaron de insistir en que Maki y Umi deberían trabajar de vez en cuando en su escuela porque cada una era buena en su área pero juntas eran un dúo explosivo y aún bastantes reconocidas en la industria, sólo consiguieron una disculpa de parte de ambas. Umi habló de lo agotador que era tener a los periodistas constantemente preguntándole si salía con alguna chica, a pesar de los intentos de su editora por evitar cualquier encuentro con ellos, pero que no se arrepentía de su decisión.

Ya era bastante tarde, no quedaba ningún cliente y de los trabajadores sólo estaba Nico. Las musas decidieron que ya era hora de ir a casa y comenzaron a alistarse. Una a una se despidieron de la pelinegra, quien debía hacer unas cosas más antes de irse. Nozomi al notar que la pianista no se movía la miró curiosa.

—Maki-chan, ¿No vienes con nosotras?

—No, me quedaré con Nico-chan.

Normalmente al escuchar aquello, aprovecharía la oportunidad para molestarlas, pero estaba tan agotada mentalmente que simplemente se despidió y comenzó a caminar junto al montón.

Maki había vuelto a sentarse frente al piano en lo que Nico salía a despedir a las demás y cerrar el local. Pasó suavemente una de sus manos por sobre las teclas, extrañaba demasiado sentir ese tacto a diario. Comenzó a tocar el sólo del concierto que había ido a ver hace poco al teatro junto a la rubia. Siempre había amado esa obra y por lo mismo la había escogido para la audición que nunca llegó. Estaba tan concentrada en la melodía que no había notado que la mayor ya había vuelto y la escuchaba atentamente. Nico sin pensarlo se sentó al lado de la menor haciendo que saliera de su trance y parara de tocar, dedicándole una tenue sonrisa.

— ¿Qué tocabas? —preguntó la pelinegra.

—Una parte del primer concierto para piano de Chopin —desvió la mirada y tocó una tecla al azar, estaba nerviosa por la cercanía y no quería que su acompañante lo notara. — Es la obra que había preparado para postular a la Geidai.

—A pesar del tiempo sigues tocando hermoso.

—Gracias.

Luego de responder el silencio reinó entre ambas. Nico quería preguntar qué era lo que quería hablar pero no quería presionarla. Maki ordenaba las palabras en su cabeza, había pensado una y otra vez cómo enfrentar a la pelinegra, pero llegado el momento todo su plan se había desplomado. Los nervios le ganaban y no lograba pronunciar una palabra. "¿Dónde quedó la Maki decidida de hace unas horas?". Se regañó mentalmente. Nico ya se había decidido en decirle que no se presionara cuando Maki comenzó a tocar nuevamente. Nico la miró curiosa y guardó silencio. Conocía esa obra, era la que Maki tocó aquella noche en ese mismo piano hace un tiempo atrás. Aquella que tan sólo al escuchar el inicio estaba segura de quien la interpretaba.

—Nico-chan —Maki habló sin dejar de tocar, estaba con los ojos cerrados, sabía que si la miraba toda su determinación se iría. — ¿Reconoces esta obra?

—Es la que tocaste la noche que nos reencontramos —Maki sonrió levemente y asintió.

—Esa noche, horas antes había intentado suicidarme —al decir lo último la voz de Maki se quebró, pero a pesar de eso no dejó de tocar. Nico al oír aquello se tensó, tenía muchas preguntas pero por el momento guardó silencio, dejándola continuar. — Cuando las vi, cuando te vi, no sabía cómo sentirme, tenía emociones encontradas —suspiró pesadamente— al escuchar que todas de una u otra forma habían conseguido lo que se habían propuesto, quise huir, sentía que estando a su lado sólo conseguiría caer más profundo, planeaba no volverlas a ver… —la pelirroja paró de tocar y miró fijamente a su acompañante— pero me detuviste. Me detuviste y pediste mi número.

La menor le dedicó una media sonrisa y desvió la mirada. Nico al verla sintió como algo nacía en su interior y bajó la mirada avergonzada. Se sentía como una colegiala nuevamente.

—Esa noche al volver a casa había decidido acercarme nuevamente a ti —continuó con su monólogo la menor, cerrando los ojos y dejando que sus dedos acariciaran las teclas nuevamente. —Pero luego comenzaron a llegar mis inseguridades, ¿Y si te dañaba? ¿Te merecía realmente? Eso sin mencionar que destruyes todas mis barreras, me dejas completamente vulnerable, ¿Y si te entregaba mi corazón y me lo hacías añicos? Tenía miedo, tengo miedo.

—Maki-chan…

—Déjame terminar, sólo escucha —la cortó la menor. Suspiró y comenzó a reordenar las palabras en su cabeza. — Sé que no lo harías, sé que puedo confiar en ti, sé que puedo confiar en todas, pero eso es ahora, yo… —dejó de tocar y bajó la mirada— en esos momentos sólo no razono. Mas que tener miedo de la relación, tengo miedo de mi misma, de lo que pueda llegar a hacer para auto sabotearme. Nico-chan —miró fijamente a la mayor— te quiero… no —negó suavemente— es más que eso, creo que te amo, creo que ha sido así desde la preparatoria.

—Maki-chan, yo también… —respondió la pelinegra— yo también te amo.

—Lo sé —sonrió melancólica mientras apoyaba su frente en el hombro de la bajita. — Y es por eso que dudo tanto, ¿Merezco realmente esta felicidad?

— ¡Claro que sí!

— ¿Saldrías conmigo aún sabiendo lo complicado que puede ser? —Maki hablaba cada vez más bajo. Nico comenzó a acariciar lentamente la cabeza de la menor.

— Mírame —la pelirroja levantó su rostros, Nico juntó sus frentes y acarició suavemente su mejilla. —Te lo dije ese día, ¿No? Puedes confiar en mí, no es necesario que cargues con todo, déjame ser tu apoyo.

—Nico-chan —comenzó a cortar la distancia lentamente, podía sentir la respiración de la mayor y como su corazón comenzaba a volverse loco. — Gracias —susurró antes del tan anhelado contacto.


Y bueno, al fin están juntas! ;u;

Perdón por tardar tanto, no tenía pronosticado el evento UmiMaki justo después del KotoUmi y eso "arruinó" completamente mi planificación del fin de mis vacaciones, luego entré a clases, las materias de este semestre realmente están interesantes y por eso cuando me ponía a escribir terminaba estudiando ^^u

Nadie pudo descifrar la frase, era "Umi es amor" -Larga vida a la waifu- Si a alguien le interesa, había usado un sistema criptográfico super simple que usaban los romanos xD

Este capitulo está dedicado a una persona bien importante para mi~~ mi musa intelectual y la primera persona que logré que entrara al idol hell(?), gracias por aguantarme todo este tiempo!

Espero les haya gustado, gracias por sus reviews, follows y favs. Nos leemos -espero- pronto.