Love Live no me pertenece~
—Aquí tienes —dijo Nico mientras le pasaba un pocillo.
—Gracias —respondió sonriente Eli y comenzó a comer el mousse disfrutando cada bocado.
— ¿Has hablado con Nozomi? — La rubia se tensó al escuchar la pregunta y bajó la mirada.
—No y no sé qué hacer —suspiró frustrada—. No quiero darme por vencida tan fácil, pero si Nozomi no está aquí no hay mucho que pueda hacer.
—No sé tú pero eso para mí suena a que te estás dando por vencida —dijo de vuelta Nico mientras rodaba los ojos frustrada—. Ya no sé quién es más terca.
—Nico… —la nombrada al ver el semblante decaído de su amiga se preocupó—. Hablo enserio, quiero que me dé una oportunidad, pero para enmendar el daño que le hice necesitaré más que unos días, además… —quedó mirando fijamente el postre mientras ordenaba sus palabras— se supone era la persona que más la conocía y con todo lo que ha pasado siento que ahora sólo somos dos extrañas.
—Ella sólo necesita un empujón, ¿Sabes? Debes hacer algo —Nico habló con tono serio, haciendo que su amiga se tensara nuevamente—. Si no lo haces te arrepentirás el resto de tu vida por dejarla ir por segunda vez. Debes aprovechar mientras tengas oportunidad, por mínima que sea.
—Ya pensaré algo, o eso espero —miró a la pelinegra de forma suplicante— ¿Será que puedes convencerla que se quede unos días más?
— ¿Por qué no se lo pides tú directamente?
— ¿Y qué le digo? ¿Nozomi, te amo, quédate? —Respondió de manera sarcástica la rubia—. Tan sólo mi presencia la incómoda, no tengo idea de cómo iniciar una conversación con ella.
—Quizás no esas palabras, pero que fueras honesta ayudaría mucho.
—No eres la más indicada para pedirme que sea honesta —Nico frunció el ceño levemente al escuchar aquello.
—Soy menos densa que tú —recordó fugazmente la noche anterior, se sonrojo al pensar en todo lo que le había dicho a la pelirroja—. Y créeme, mucho más honesta.
— ¿Eh? ¿Por qué te sonrojaste? —Eli entrecerró los ojos y la miró fijamente—. ¡No me digas que anoche pasó algo! Sabía que Maki no se quedaba sólo por acompañarte —Nico desvió la mirada más sonrojada que antes, si es que era posible.
—Di- Digamos que ya no estoy soltera —había tomado toda su fuerza de voluntad para confesar aquello, no entendía por qué se le hacía tan vergonzoso.
— ¿Pero sigues virgen? —pregunto con fingida seriedad la menor.
—Dios Eli, qué vieron ese par de idiotas en ti —la nombrada se tensó nuevamente y Nico cayó en cuenta de sus palabras—. Lo siento, no quise…
—No importa —la corto— ni yo lo entiendo, y sólo bromeaba, con Umi nos tomo su tiempo aunque por increíble que parezca fue ella quien tomó la iniciativa la primera vez.
—No quiero saber esos detalles —Nico la miró incómoda— bueno, cómo decía, deberías de ir y decirle directamente la razón por la cual terminaste con Umi, tiene bastante curiosidad al respecto.
—Ser directa, ¿Eh? —Iba a continuar hablando pero el sonido del teléfono de Nico la interrumpió. La pelinegra tomó su móvil y se sonrojó nuevamente.
—Hola Maki-chan —a pesar que se había girado para que la rubia no la vea, sabía que ésta la miraba con burla—. Sí, estoy aquí, te estaré esperando —bajó la cabeza avergonzada—. Yo... Yo también te amo, nos vemos.
—Comenzaron a salir ayer y ya se dicen te amo, que rápidas —comenzó a molestarla Eli.
— ¡Cállate! —Gritó aún avergonzada—. Habremos empezado ayer pero tú sabes desde hace cuanto tengo estos sentimientos.
—Lo sé, lo sé, sólo quería molestarte —Nico suspiró cansada— entonces… ¿Maki vendrá?
—Sí, así que apresúrate y vete antes que llegue.
—Que mala Nico, corriendo a tu amiga por tu novia, eso no se hace —siguió fastidiando la rubia.
—Tsk, haz lo que quieras —tocaron la puerta y Nico se puso de pie— . No esperaba que llegara tan pronto.
—De seguro estaba desesperada por verte y ha venido volando —Nico le dedicó una mirada que le produjo escalofríos a la bailarina. — Ya, ya me callo.
—Hola Maki-chan —saludó la pelinegra al abrir la puerta— llegaste rápido.
—Suspendieron mi clase de la tarde y no estabas en tu restaurante así que pensé estarías aquí —respondió la menor algo avergonzada.
— ¿Tienes hambre? Si me hubieras avisado antes te habría esperado para comer, acabamos de terminar —preguntó Nico mientras caminaban hacia el salón.
— ¿Acabamos? —El que haya hablado en plural no se le pasó desapercibido y la pregunta salió por si sola de sus labios.
—No te pongas celosa, Maki, sólo soy yo —habló la rubia, logrando provocar un notorio sonrojo en la pareja—. Tanto tiempo, bueno en realidad no, nos vimos anoche.
— ¿Qué le pasa? —La pelirroja preguntó curiosa a la bajita.
—Está tratando de evadir la realidad, no quiere pensar que Nozomi se irá y la dejará sola, triste y abandonada.
—Ah —respondió como si nada Maki y siguió jugando con su mechón de cabello mientras se sentaba en la mesa y Nico se dirigía a la cocina.
— ¡Oye! ¿Qué fue esa reacción? —Exclamó algo irritada Eli y Maki sonrió levemente.
— ¿Ya sabes que harás con Nozomi?
—De eso estábamos hablando —Nico se acercó y puso un plato con pasta y bastante salsa de tomate.
—No te dije si había comido aún —Nico rodó los ojos y se cruzó de brazos—. Pero gracias, se ve delicioso.
— ¡Pues claro! Lo cociné yo después de todo.
—Ya tenías que arruinarlo con tus comentarios ególatras.
—Ya, dejen de coquetearse —Eli suspiró frustrada—. Como siempre la tercera rueda de BiBi —finalizó en un susurro.
—Nico-chan… ¿Le dijiste? —Habló cansada la menor.
— ¿Querías mantenerlo en secreto? —La voz de Nico sonaba algo dolida.
—No realmente, sólo quería asegurarme que lo sabía.
—Ahora que estás aquí Maki, ¡Cuéntame los detalles! Nico no quiso decirme nada.
— ¿No deberías preocuparte de qué hacer con Nozomi? —Fue la respuesta de la menor, trataría de evitar a toda costa de tener que dar los detalles cursis de su declaración. Eli volvió a tener un semblante decaído.
—Golpe bajo —habló la pelinegra sentándose al lado de su ahora novia—. Le he dicho que sea honesta con ella.
—Tal vez funcione, aunque —la estudiante de medicina miró a la rubia— Eli, la hiciste sufrir demasiado, tienes que demostrarle que de verdad es importante para ti, más que palabras, acciones.
—Lo sé, gracias por sus consejos chicas —se puso de pie— las dejaré solas, pero antes, Nico, ¿Tienes el número de Nozomi?
—Está ocupando el antiguo.
—Ya veo, trataré de quedar con ella, espero me responda —-Eli sacó su móvil y marcó. Luego de un par de pitidos hablaron del otro lado de la línea—. ¿Hola? ¿Nozomi?
La pareja miraba atenta las expresiones de la bailarina, el cambio en su rostro les hizo que la respuesta a la invitación fuera evidente. Eli se despidió, colgó y suspiró frustrada.
—Ha dicho que asistiría a un coloquio en su facultad por la tarde —Maki frunció ligeramente el ceño mientras pensaba en algo.
—Tal vez deberías esperar ahí a cuando salga e invitarla, normalmente publican los horarios y lugares de esos eventos en las páginas web de las facultades.
— ¿No parecería una acosadora?
—Tal vez, pero estás desesperada, ¿No? —El tono serio que había usado su amiga la convenció.
—Tienes razón —habló mientras en su teléfono comenzaba a buscar información. Soltó un sonido de frustración—. No dice nada, sólo que está a cargo el Dr. Yamada… un momento —Nico y Maki la miraron confundida— Yamada… ¡Lo conozco! ¡Tiene que ser él!
— ¿A qué te refieres Eli? —Nico hizo notar su incomprensión.
—Hay un benefactor del teatro que se apellida Yamada y es astrofísico de la Todai, tiene que ser él, no creo hayan muchos Yamada que sean astrofísicos y trabajen ahí —sonrió— puedo conseguir comunicarme con él y así saber a qué hora y donde es el coloquio.
—Ya veo, ¿Pero qué harás? —Maki seguía algo escéptica.
—La esperaré y la llevaré en una cita, la raptaré si es necesario.
—Por favor no cometas algún crimen.
—Era broma —respondió Eli al comentario de la pelinegra— nos vemos —comenzó a caminar hacia la puerta— deséenme suerte chicas, adiós.
Y se fue. Maki y Nico se miraron y suspiraron. Eli necesitaría toda la suerte del mundo.
—Espero que esas dos terminen juntas, se quieren demasiado mutuamente como para no hacerlo —habló Nico mientras observaba como Maki disfrutaba su comida.
—Eli de verdad que la tiene difícil, aunque en parte entiendo a Nozomi, debe ser complicado hacer como que no ha pasado nada cuando se ha sufrido demasiado.
Maki dijo aquello y siguió comiendo algo avergonzada por la atención que la mayor le prestaba. Aquellas palabras hicieron a la pelinegra recordar que tenía varios temas que quería tratar con la menor. Quería ver cómo podría ayudarla, quería asegurarse que su novia supiera que siempre contaba con ella, que sería su soporte todas las veces que fueran necesarias. Conociéndola, sabía que cuando se sintiera mal, por orgullo o terquedad, o tal vez con la intención de no molestarla, no pediría ayuda, y eso era lo que ella quería evitar, que Maki terminara cargando con todo, porque de eso se trataba una relación, ¿No? Apoyarse mutuamente en los momentos de debilidad.
— ¿En qué piensas? —La voz de su amada la saco de sus pensamientos.
—En que te ves hermosa comiendo lo que preparé —Sí, se trataba de aquello pero también de tener esos momentos donde sólo existían las dos, sin preocupaciones, viviendo el presente, disfrutando la compañía mutua. O al menos eso era lo que ella creía, aún era nueva en todo eso. Iría poco a poco, demostrándole hasta con los pequeños detalles de cuanto la amaba, de cuán importante era para ella. Maki al escuchar el comentario solo desvió la mirada avergonzada—. Te amo Maki-chan.
—Mou Nico-chan idiota, diciendo eso de la nada.
Nico sonrió al ver como tomaron color las mejillas de su acompañante. Se puso de pie, besó su mejilla y caminó hacia la cocina para buscar el postre mientras la veía de reojo. De verdad amaba ver a su tsundere avergonzada, y esperaba poder ver aquella escena a diario en un futuro.
—Y con esto finaliza la junta, gracias a todos por su trabajo y sigan esforzándose.
Todos los presentes se pusieron de pie y comenzaron a salir de la sala de reuniones. Kotori esperó paciente hasta que el grupo que rodeaba a la escritora se dispersara. Pasados unos minutos al fin salía la última persona en el salón. La peliazul soltó un suspiro cansado.
— ¿Tienes algo que hacer ahora Umi-chan? —Preguntó la peligris con una sonrisa cuando estuvo lo suficientemente cerca.
—No realmente, planeaba ir directo a casa, estoy algo cansada —habló en respuesta la escritora.
— ¿Vamos a comer juntas? —Umi no sabía que responder, no era mentira que estaba cansada, además seguía teniendo sentimientos encontrados en presencia de su amiga de la infancia. Se mordió el labio y desvió la mirada como muestra de su indecisión. Kotori notó esto y decidió usar su arma definitiva, esperaba que aún tuviera el mismo efecto—. Umi-chan, ¡Onegai!
La peliazul quedó k.o por un instante, había pasado tiempo pero el efecto seguía siendo el mismo. Sintió como su corazón se volvió loco de un momento a otro y tuvo miedo. Miedo por la sensación que hasta hace un tiempo sólo lograba producir la rubia, miedo porque ella no tenía derecho a sentirse de esa manera, miedo porque sabía que seguía sintiendo algo por Eli, lo notó cuando ésta había cantado con Nozomi hace unos días, y esa nueva sensación sólo lograba confundirla. No quería hacer sufrir a Kotori. No quería ser nuevamente la razón de sus lágrimas.
—Eres injusta —respondió mientras negaba lentamente algo frustrada, no podía negarse si se lo pedía de esa forma—. Está bien, vamos.
Kotori le dedicó una gran sonrisa y comenzaron a caminar. Hablaron sobre el live action, el clima y diversas cosas más. El ambiente entre ambas era ameno, a pesar que la llegada del invierno era inminente, el cielo estaba despejado, pero eso no evitaba que se sintiera helado. Una brisa sopló y Kotori no pudo evitar temblar ligeramente, había olvidado llevar algo más abrigado. Umi como acto reflejo la atrajo hacia ella y le puso su bufanda.
—No me gustaría que te enfermes —sonrió galante y la diseñadora desvió la mirada sonrojada. "¿Siquiera es consciente de lo que hace?" Pensó frustrada tratando de calmar su agitado pulso—. ¿Y bien? Ya que me dijiste que fuéramos a comer juntas, ¿Dónde quieres ir? Hemos caminado en círculos.
—Lo había olvidado —sonrió—. Conozco un lugar, vamos.
Kotori se aferró al brazo de la ex arquera y comenzaron a caminar nuevamente.
—Esto me trae recuerdos —la peligris decidió romper el silencio pasado unos minutos. Umi la miró curiosa—. Cuando estábamos en secundaria y Honoka-chan se quedaba dormida siempre caminábamos de esta forma a clases, aunque ahora parece no avergonzarte.
—He madurado un poco, supongo —respondió Umi sin despegar la mirada del frente—. El haber enfrentado a mis padres unido a otras situaciones ha hecho que cambie un poco mi forma de ver las cosas.
— ¿Cómo fue lo de tus padres, Umi-chan? —Preguntó Kotori, sentía curiosidad.
—Ya los conoces, apenas me sinceré me corrieron de casa —la menor apretó el agarre y Umi le dedicó una sonrisa—. Descuida, ellos perdieron más que yo, se han quedado sin heredero, la verdad no me arrepiento.
—Pero Umi-chan, es tu familia después de todo.
—Siempre han sido fríos, nuestra relación era más del tipo maestro-aprendiz que otra cosa, desde que mi hermana se fue no había nada por lo que realmente quisiera seguir ahí. Sólo era un ambiente tóxico, donde en cada momento me recordaban mis responsabilidades —Kotori la miró con el ceño algo fruncido—. No me malentiendas, agradezco todo lo que me han dado, por ellos soy como soy, pero simplemente no puedo negar que ahora me siento mejor, de alguna forma me siento libre.
—Entiendo —la peligris ahora la miró preocupada—. Pero si alguna vez necesitas hablar sobre esto, o sobre cualquier cosa, no olvides que siempre estaré para ti Umi-chan.
Umi asintió y Kotori le sonrió. Se detuvieron frente a un local algo escondido, no se veía muy grande, más bien al contrario, parecía acogedor.
—Aquí es, a pesar que la comida es buena no es muy concurrido, lo que es bueno, ya que eres famosa —Umi soltó una suave risa. "Como amo escuchar ese sonido salir de sus labios".
—No soy lo suficientemente famosa para que la gente me reconozca en la calle, soy escritora, no idol —Kotori frunció el ceño, estaba segura que en un lugar concurrido definitivamente Umi llamaría la atención.
—Aún así, es mejor prevenir —dijo en respuesta mientras ingresaban al local.
La comida fue tranquila. Recapitularon anécdotas de cuando eran pequeñas, su vida cuando estaban en la primaria, secundaria y preparatoria. Recordaron el cómo Kotori siempre había sido permisiva con Honoka y Umi todo lo contrario, el día de la graduación y cómo Maki se había quebrado en llanto en el discurso de despedida, entre otras cosas.
La comida terminó y decidieron caminar por un parque cercano. Había poca gente. "Seguramente por ser día de semana y media tarde." Pensó la mayor. Kotori estaba aferrada nuevamente al brazo de la escritora y a pesar que el rostro de ésta se mostraba sereno, en su interior reinaba el caos. La tarde con Kotori había sido agradable, realmente la había extrañado y cada vez que veía su sonrisa o escuchaba su voz, se sentía ansiosa. ¿Qué sentía por ella? ¿Qué sentía por Eli? Sabía que lo que tenía con la rubia estaba muerto y que era imposible volviera a existir, pero a pesar de saberlo se encontraba extremadamente confundida. Lo que había sentido por la mayor fue mucho más profundo que un simple capricho y no podía eliminarlo de su sistema así como así.
—Umi-chan, tomemos asiento un tiempo —habló la menor mientras indicaba una banca cercana. Umi la siguió y tomo asiento a su lado. Kotori observó como danzaban elegantemente las últimas hojas del otoño—. El otoño es hermoso a su manera, ¿No lo crees? Aunque prefiero la primavera y ver caer los pétalos de sakura.
—De alguna forma eso va más contigo, el otoño es cierto que es elegante, pero tiene un aire más melancólico, en cambio la primavera es algo más… ¿Radiante?
—Hablas como escritora.
— ¿Será porque lo soy?
—Tal vez… —la peligris sonrió para después poner un semblante serio—. Umi-chan —la nombrada la miro y Kotori dudó un poco—. ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Claro —el tono de inseguridad de su acompañante la preocupó.
— ¿Por qué terminaron con Eli-chan? —La peliazul en un inicio se sorprendió por la pregunta pero después pensó que no era tan extraño que le preguntara aquello.
—Eli terminó conmigo porque se encontraba confundida, tenía sentimientos por Nozomi y pensó que no sería correcto estar conmigo mientras pensaba en alguien más —Umi decidió que debía ser honesta, se lo debía.
Kotori sopesó las palabras de su amiga. "Eli a terminado con ella y no al revés." Fue lo primero que pensó. Se mordió el labio algo vacilante, quizás estaba en terreno peligroso, pero ahora que había tomado la iniciativa no se acobardaría.
— ¿Y tú? ¿La amas?
Esa pregunta si no se la esperaba la peliazul. ¿Cómo responder? Ni ella lo tenía del todo claro.
—Yo… —bajó la mirada algo incómoda—. Es complicado.
El silencio reinó nuevamente entre ambas. Kotori varias veces quiso decir algo pero se arrepentía a último momento.
—Kotori, yo… Lo siento —al final fue Umi quien se encargó de romper el incomodo silencio. La diseñadora la miró con sorpresa—. Aunque en un inicio no sabía cómo te sentías, con el tiempo sólo me hice la desentendida porque era lo más fácil —Kotori seguía procesando aquello en silencio—. Te restregué una y otra vez mi relación con Eli, soy despreciable.
—Umi-chan, no te preocupes —de verdad odiaba ver esa faceta de la escritora—. No es pecado amar a alguien.
—No es eso, sino que… a pesar del tiempo que llevaba con Eli, seguía sintiendo celos de Nozomi, y por ello me comportaba de aquella manera, te hice daño y le hice daño a Nozomi y de paso hice que ellas rompieran su amistad de años.
—Es un poco egocéntrico pensar que todo es culpa tuya —Umi suspiró, Kotori tenía un punto—. Yo creo que las cuatro tuvimos un poco de culpa, ninguna fue honesta desde el principio y nos dañamos mutuamente. Si hubiéramos hablado las cosas en su momento quizás todo sería distinto, pero de nada sirve lamentarnos ahora.
"Kotori tiene razón, de nada sirve lamentarlo ahora". Pensó Umi. Pero a pesar de las últimas palabras dichas por su amiga de la infancia, seguía sintiéndose culpable.
—Aún así, perdóname Kotori, nunca quise dañarte, y perdóname por no poder responder tu anterior pregunta, te prometo que apenas tenga la respuesta te la haré saber.
Kotori asintió y le sonrió. Habiendo hablado del tabú entre ambas, sentía que habían dado un gran paso.
Eli se encontraba fuera del edificio principal esperando que sean las seis, hora que supuestamente terminaría el coloquio. Miró nuevamente su reloj de pulsera, faltaban unos minutos aún y nada decía que terminarían puntuales. Algunas de las personas que pasaban por el lugar le dedicaban miradas curiosas, y la rubia se preguntaba el porqué, no era como si llamara mucho la atención, vestía unos jeans negros, sweater blanco invierno, blazer rojo, y bufanda. El tiempo seguía avanzando y comenzaba a desesperarse. ¿Realmente funcionaría su plan? Al menos quería disculparse con la chica de mirada turquesa. Si conseguía eso se sentiría satisfecha.
— ¿Eli? —Al escuchar la voz de Nozomi se volteó y sonrió, la había encontrado.
— ¡Ayase-san! Un gusto verla —habló uno de los hombres que venía con la pelimorada.
—Yamada-san, ha sido un tiempo, se le extrañó en la última función —respondió Eli al saludo mientras Nozomi sólo veía la interacción algo descolocada.
—No pude ir por motivos personales, pero mañana asistiremos con mi esposa, espero den un gran espectáculo.
—No lo dude, hemos practicado muy duro, nos han dado la tarde para descansar.
—Como tiene que ser —el hombre mayor carcajeó con ganas— debo irme, ha sido un gusto hablar con usted, nos vemos Tojo-san.
Al dejarlas a solas, Nozomi salió de su estado de desconcierto y habló.
—Eli, ¿Qué haces aquí?
—Me has dicho que estabas ocupada pero no he querido darme por vencida, acompáñame —al ver que Nozomi no respondía comenzó a desanimarse—. ¿Por favor? Te raptaría pero le prometí a Nico que no haría nada ilícito.
Nozomi suspiró cansada y asintió, comenzando a caminar.
— ¿Cómo supiste donde estaba y a qué hora me desocuparía? —Preguntó la astrónoma cuando ya había subido al vehículo de la rubia.
—Tengo mis contactos.
—Yamada-san, ¿No? —Eli asintió— ¿De dónde lo conoces?
—Es benefactor del teatro, siempre van a las funciones inaugurales con su esposa, una señora muy agradable por cierto —respondió Eli con la mirada fija en la ruta.
—Oh, no sabía que gustaba del ballet.
—Y también de la ópera —agregó la bailarina.
— ¿Y bien? ¿A dónde vamos? —Habló con sentimientos encontrados Nozomi. Sentía curiosidad pero a la vez algo de miedo por toda la situación. Tenía una idea de lo que pretendía Eli.
—Es una sorpresa, sólo diré que la noche apenas empieza.
Hola! No daré excusas, sólo espero que hayan disfrutado la lectura~
La historia llegó a 100 reviews :D Muchas gracias a todos por sus comentarios y apoyo, lo siento por no responder uno a uno, pero es que aunque tal vez no se note, soy algo tímida(?).
KotoUmi dedicado a su más grande fan, Yazawa Maki(?) Ok no, espero lo hayas podido soportar :c
Ahora sí, KotoUmi dedicado a Kaocchi, que sé que es megafan de el KotoUmi xD Aunque en realidad no fue mucho, pero ahora empezará más enserio ese barquito, al igual que el NozoEli~
Ya he decidido el final de la historia, pero no haré spoilers xD.
Nos leemos~
