ALL WHITE AROUND
Lore-chan
El sedante que me había colocado Joe después de la visita de mis padres que había dejado atontada y tuve que esperar alrededor de 10 minutos a que se me pasaran los mareos antes de poder siquiera sentarme en la cama.
Me dolía la cabeza de tanto dormir, me dolían los ojos de tanto llorar, me dolía el corazón de tanto pensar en Tai.
Pensaba en que, si quizás hubiésemos dejado esa salida para otro fin de semana, nada de esto estaría pasando. En que si quizás hubiéramos ido a dar un paseo a la playa antes de irnos y no haberle pedido pasar al centro comercial a ver si podía comprar ese perfume que tanto había buscado. En que, si quizás en vez de que estuviésemos cantando a todo pulmón la canción de Yamato que sonaba en la radio y hubiéramos estado más atentos al camino… en que si quizás no hubiese llovido… muchos quizás… demasiados quizás… y ahora todo era blanco a mi alrededor.
Cerraba los ojos y veía una y mil veces ese auto chocar contra el nuestro.
"Los sacaron de entre los fierros torcidos" … escuché la voz de Yamato desde el televisor. Me volteé a mirar y estaba fuera del hospital rodeado de periodistas.
-Yamato, ¿es cierto que sus amigos manejaban bajo los efectos del alcohol? – preguntó una chica baja de un canal de noticias.
Me molesté enormemente con la estúpida pregunta y pude ver que Yamato también estaba molesto.
-¡Por supuesto que no! – respondió enojado – Esto se debió 100% a la irresponsabilidad de un conductor que no respetó una luz roja.
-¿Cuál es la condición actual de las personas que iban en el automóvil? – otro periodista le puso el micrófono en la cara – Yagami Taichi y Tachikawa Mimi – le dijo después de leer sus apuntes.
-Ella se encuentra bien… Taichi… - miró a la pantalla y sentí que me cruzaba con sus ojos – Taichi también se encuentra bien. Muchas gracias. No seguiré respondiendo preguntas. Con permiso.
Se abrió camino entre el mar de personas que tenía enfrente esperando poder llegar a su automóvil.
La imagen cambió a la locutora central de noticias que con pesar decía:
-Una triste historia que afecta al famoso cantante. Dos de sus mejores amigos sufrieron un horrible accidente hace ya 2 semanas con horribles consecuencias… Yagami Taichi se bate entre la vida y la muerte tras ser colisionado por una camioneta y su acompañante Tachikawa Mimi acaba de despertar del coma…
Pero tuve que apagar el televisor en cuanto mostraron imágenes del accidente. No quería ver eso.
Comenzó a sonar un celular.
Joe me había dejado un celular en mi mesita de noche para que mis padres y los chicos me llamaran (o yo llamarlos) en caso de que lo necesitara.
-Mimi...
Era la voz de Yamato que me nombraba preocupado.
-Hola… - suspiré arropándome.
-Mimi, ¿estás viendo las noticias?
-no… -mentí – acabo de despertar.
Escuche su respiración del otro lado del teléfono. Se notaba nervioso.
-Por favor… no veas el noticiero – me dijo despacio, como si no quisiera romperme – no sé cómo, pero los periodistas se enteraron de que ustedes son muy buenos amigos míos y están haciendo reportajes todos los días del accidente. No quiero que lo veas. No quiero que eso afecte aún más tu estado de ánimo.
-Yamato… yo…
-llámame si necesitas algo – interrumpió – Estamos todos con ustedes. Suspendí la gira… quiero estar allí cuando salgas… - se quedó unos segundos en silencio. – y cuando salga Tai también.
No dije nada.
No quería decir nada.
Las lágrimas comenzaron a rodar raudas por mis mejillas.
-FLASH BACK-
Miré el rostro asustado de mi moreno favorito desde la entrada del baño mientras vestía su camisa gris.
-a la una… - le dije muerta de la risa
-No Mimi, ¡no! – gritó él tapándose con las sabanas, pero entre los jirones se veían sus ojos obscuros sonrientes.
-…a las dos… - volví a reír.
-Ten cuidado con mi hijo… - me dijo sabiendo que no me retractaría.
-… allá voy… a las tres!
Y corrí toda la distancia entre el baño y la cama hasta dejarme caer con fuerza sobre él. Le comencé a hacer cosquillas en el estómago. Su punto débil. Y reímos tan fuerte que yo creo que hasta los peces en el mar sonrieron ante lo bien que lo estábamos pasando.
-¡No puedo respirar!, ¡piedad Mimi, piedad! – me pidió pero no me detuve.
-Esta es mi venganza por pedirme que nos viniéramos anoche temprano – y ataque sus costillas.
-Quería caminar por la playa contigo! A la luz de la luna – me contestó entre jadeos. Trataba de parar mis cosquillas a como diera lugar.
-¡Mentira! ¡Querías coger! – volví al ataque.
Y en un rápido movimiento me coge las manos, se sube encima y me estrella contra la cama de espaldas colocando mis brazos sobre mi cabeza y cada una de sus piernas cierra las mías evitando que me pueda mover.
-¡Gané!... – me roba un beso fugaz. – y quería coger y caminar por la playa contigo… y volver a caminar… y volver a coger… y volver a darte un beso y otro… y otro… y otro
Taichi me llena de besos el rostro mientras reímos.
-Y después lo llenaré a él o ella de besos al igual que a su bella madre… - baja hasta mi estómago y comienza a besarlo.
Le acaricio el cabello mientras coloca su oído en mi ombligo.
-¿Podrá oírme? – me pregunta con un sonrisa.
-No sé si a las 5 semanas podrá oír… - respondo enternecida.
Me cuestiono una y otra vez qué hice para merecer a este hombre maravilloso. Simplemente no me canso de él. No me canso de sus locuras, de su ternura, de su amor, de su hombría (por supuesto que no me canso).
Quiero pasar el resto de mi vida con él.
Nos quedamos así por minutos eternos, él abrazado a mi cintura con el oído pegado a mi ombligo y yo jugando con su cabello pensando en que lo mejor estaba por venir. Se me cruzaban miles de ideas acerca de la boda, colores, formas… grandes arreglos florales… pomposidad, pero al mismo tiempo, podía dejar de lado todo eso y visualizarme en la playa, en esta misma playa, solos los dos a pies descalzos intercambiando votos.
Y me di cuenta que realmente no quiero un gran matrimonio, simplemente quiero estar con Tai…
-¿Bajamos a desayunar? – me dice mi prometido –… Acabo de escucharlo… – apunta a mi barriga – y sus tripas reclamaron comida. Bueno… las mías también – se levanta estirándose y echándole un vistazo al paisaje.
-Amaneció con nubes hoy… - le comento con un puchero - … solo espero que no llueva. No quiero quedarme encerrada. Aunque si llueve…
Lo último lo dije con mi voz de niña consentida que Taichi conocía muy bien y me miró con una ceja levantada, esperando a que terminara mi oración.
-… ¿podríamos ir al centro comercial?
Se llevó la mano a la cara golpeando su frente como su hubiera olvidado algo, pero sonrió.
-Hay cosas que no cambian… hueles los centros comerciales, ¿no?
-solo quiero ver si por si acaso… solo por si por si acaso, está el perfume…
Pero no pude terminar el moreno me tomó con fuerza levantándome como un saco de papas y me colocó al hombro.
-Tai, ¡Bájame! – le pedí riendo mientras golpeaba su espalda.
-No iremos a ningún centro comercial… - me dijo riendo de igual forma y comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación – vamos a desayunar y luego iremos a la playa. ¡Qué centro comercial ni que nada…!
-Era solo una idea… por si llovía – me defendí.
-No va a llover… ¡exijo que hoy no llueva! – gritó cerrando la puerta del dormitorio de un golpe.
-END FLASH BACK-
-Joe acaba de entrar Matt, estamos en contacto.
Corté la llamada y me levanté rápidamente para acercarme a mi amigo de lentes que acababa de entrar a mi habitación con una carpeta bajo el brazo. Lucía muy cansado.
-Debes permanecer acostada, Mimi - me dijo mientras me dirigía con su mano en mi espalda de vuelta a la camilla.
-¿Cómo está Tai? – pregunté de inmediato.
Me pidió amablemente que me volviera a acostar. Lo hice de muy mala gana, ¡pasaba todo el día acostada!
Abrió la carpeta que traía consigo ojeándola, buscando algo. Finalmente extrajo un papel que me extendió para que lo leyera.
"Autorización" se leía en el título y más abajo… más abajo estaban las firmas de los padres de Taichi. El corazón me comenzó a latir como si se fuese a salir por mi boca.
-¿Qué tipo de autorización es esta? – pregunté con la voz quebrada.
Joe se sentó a mi lado, iba a tomar mi mano, pero la alejé con violencia. No quería que me tocara.
-Los padres de Taichi vinieron horas atrás… mientras dormías - me dijo en voz baja y sin mirarme.
-¿Por qué no me despertaste para hablar con ellos?
Estaba muy molesta con Joe. Arrugué con rabia la esquina del papel que sostenía con mi mano.
-No quisieron molestarte. Me pidieron no molestarte – recalcó - … Les dije que Tai estaba evolucionando satisfactoriamente dentro de su gravedad, de hecho, sus últimos exámenes han salido bien y que quizás sería un buen paso…
Y me miró con una leve sonrisa.
-…Desconectarlo para comprobar que ya puede respirar por sí mismo. - finalizó.
Y el alma me volvió al cuerpo. Abracé a mi amigo con todas las fuerzas que tenía en esos momentos y comencé a llorar nuevamente. Y por un segundo pensé ¡cuántas lagrimas tengo!
Cómo no me seco por dentro, ¡por Kamisama!
-Te tengo otra buena noticia… - me dijo al tiempo que se volvía a acomodar sus lentes – También tengo tus exámenes – y me mostró nuevamente la carpeta con alegría – y si sigues portándote bien y te comes TODA la comida puedo darte el alta en los próximos 2 días.
El "TODA la comida" lo recalcó ya que desde que había despertado (hace 1 semana exactamente) no me estaba alimentando como correspondía. Bueno para ser sincera no estaba comiendo nada… pero ¿cómo querían que comiera si tenía a mi Tai conectado a esa maldita máquina y había perdido a mi hijo?
Creo que estos últimos 7 días han sido los más difíciles que he tenido que vivir. He podido ver a Taichi solo a través del cristal, no he podido tocarlo (Joe dice que puedo pegarle alguna infección) y lo único que quiero… lo único que necesito es, al menos, poder besar su frente. Todo el día pienso en él. ¿Cómo hago para poder acercarme más?
-Prometo comer todo lo que me traigan… solo con una condición – le dije a mi amigo después de meditar una propuesta.
-Creo saber cuál es… – Joe le echó un vistazo a su reloj – y si me esperas 30 minutos puedo cumplirlo.
-¡¿Puedo entrar a verlo?! – alcé la voz sin darme cuenta y enseguida me pidió que la bajara.
-FLASH BACK-
La primera gota me cayó en el brazo…
La segunda fue a parar directo a su nariz… y sin más… la arena se llenó de miles y miles de gotitas.
Muchas de las personas que estaban en la playa en esos momentos tomaron sus pertenencias con rapidez y fueron a resguardarse al hotel, pero tanto Taichi como yo nos quedamos en el mismo lugar.
Después de almuerzo habíamos decidido salir a caminar juntos bordeando las olas en ese, repentino, nublado día.
Todo el día sábado y lo que llevaba del domingo estaban siendo perfectos. Iba a salir desde ese hotel con una familia. Con mi futuro marido y con mi hijo/a. Pero, no todo estaba por terminar… ¡aún quedaban sorpresas! Y eso era exactamente lo que acababa de ocurrir.
Para que se entienda mejor, quiero aclarar que a pesar de llevar 3 años juntos. Tai y yo no vivimos juntos. Yo vivo a pocas cuadras de mi restaurante en un pequeño departamento y Taichi aun (¡SI AUN!) vive en casa de sus padres. Eso no quiere decir que no se vaya a quedar conmigo varias veces a la semana, que no esté su cepillo de dientes junto al mío en el baño y que no haya ropa suya en mi closet… porque, de hecho, todo eso sucede.
Lo habíamos hablado en variadas ocasiones, pero a ninguno de los dos le complicada la situación. Cada uno tenía su espacio.
Pero nos detuvimos de repente, porque me acababa de proponer irnos a vivir juntos… a un nuevo departamento… uno que acaba de comprar para que viviéramos juntos. ¿lo pueden creer?
No es que me deba sorprender después de todo lo que ha pasado, pero llegué hace menos de 48 horas a disfrutar un agradable fin de semana y me estoy yendo con marido y departamento incluido.
-¿Qué dices? – me pregunta deslizando su mano por su cabello mojado – no tiene por qué ser de inmediato. Pero quiero estar contigo todos los días, quiero estar con ustedes dos todos los días de mi vida.
La lluvia se torna más copiosa y es un paisaje maravilloso el ver como el agua rebota en el mar.
Me vuelvo a mirarlo y ya no quedan dudas.
-¡Por supuesto que quiero estar contigo todos los días, Tai! – le alzo la voz para que me oiga claramente.
-¿Quieres despertar conmigo todas las mañanas y verme babear la almohada? – pregunta riéndose.
-¡Si, quiero! – rio junto a él rodeando su cuello con mis brazos.
-y ¿quieres verme hablar con la boca llena de cereal mientras desayunamos?
-a pesar de que eso ya lo veo y muy seguido… quiero seguir viéndolo.
Me alza de la cintura para luego bajarme lentamente apegada a su cuerpo mojado. Nuestros labios chocan y la lluvia sigue cayendo.
No les voy a mentir… era de esos momentos románticos de las películas… al estilo "The notebook" … me sentía en mi propia película de amor.
-Estoy completamente enamorado de ti Mimi… de ti y de nuestro hijo – me susurra en el oído – ¡Quiero estar contigo hasta que mi cabello este blanco y tenga que caminar con bastón a tu lado!
Comencé a reír. Taichi siempre tenía que decir algo gracioso después de decirme algo romántico.
-END FLASH BACK-
Joe me pidió que, antes de entrar a la habitación de Tai, me pusiese mascarilla.
-Voy a estar afuera – dijo abriéndome la puerta.
Entré despacio, pisando como si estuviese caminando sobre huevos. Me fui acercando lentamente a medida que escuchaba los latidos de su corazón en la máquina que tenía dispuesta a su izquierda.
Aguanté la respiración cuando llegué a su lado, porque sabía que cuando comenzara a respirar de nuevo las lágrimas que se agolpaban en mis ojos no iban a parar de caer.
Tenía magulladuras en su frente y en la mejilla derecha y, al igual que yo, tenía su cabeza rapada, (pero en su caso la totalidad de su cabello no estaba). Estaba con una venda gigante que le envolvía la cabeza.
-Tai… - dije soltando todo el aire que tenía en los pulmones y comencé a llorar sin parar.
No podía creer que estuviésemos en esa situación… deberíamos estar en mi departamento discutiendo el color de las paredes de nuestro nuevo hogar. Deberíamos estar en cualquier lugar menos aquí.
Rocé su brazo desnudo con suavidad y aunque sabía que Joe me estaba mirando a través del vidrio no dudé ni un segundo en darle un beso en la frente.
Me quedé observándolo en silencio y lo único que lograba pensar era que, si todo salía bien, mañana podría ver sus ojos mirarme una vez más.
-… ¿Puedes mañana hacer un pequeño esfuerzo?... – le pregunté tomando su mano y la acerqué a mi rostro – … mañana van a desconectar esa fea máquina que tienes allí, Tai. Necesito que respires…
Mojé sus dedos con besos y lágrimas.
-Tai… necesito que respires por favor… - miré de reojo a Joe que estaba tras el vidrio observando la escena con una triste sonrisa. Me hizo un movimiento con la cabeza y se alejó para darnos más privacidad.
Acerqué una silla para sentarme, tenía adolorida las piernas aún y me acomodé de tal forma que mi cabeza quedó en un pequeño espacio bajo el alero de su brazo y al costado de sus costillas.
-¿Recuerdas cuando nos besamos por primera vez?... Hacía mucho frío y te molestaste porque Yamato me había pasado su chaqueta para arroparme – sonreí recordando el momento - … Habíamos salidos todos juntos a cenar… insististe en sentarte a mi lado. La verdad sospechaba algo, pero creí que querías sacarle celos a Sora, por eso no te tomé en cuenta cuando me pediste salir. Me lo escribiste en la servilleta y me lo pasaste bajo la mesa… ¿Recuerdas lo molesto que te pusiste cuando te respondí que no?... estabas tan molesto que ni siquiera probaste tu plato. No hablaste en toda la noche, Tai… pero, a fin de cuentas, agradezco el que hayas sacado ese valor en ti y hayas seguido insistiendo… que después de cenar me acompañaras a casa y que me hubieras robado ese beso – jugué con sus dedos entrelazándolos con los míos - … Nunca lo admití, pero… siendo sincera… desde ese mismo día me enamoré completamente de ti. Hasta el día de hoy Tai… hasta el día de hoy lo estoy – me sequé las lágrimas para poder ver tu mano con claridad – lamento todos los tontos caprichos, lamento las tontas discusiones que hemos tenido… lo lamento todo… - di un suspiro mientras me temblaba la quijada - …No me dejes Taichi…
Se me quebró la voz y no pude continuar.
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Sentí que me sacudieron para despertarme. Estaba de vuelta en mi camilla, me dolía un poco la cabeza y cuando vi a Joe frente mío no entendí muy bien qué pasaba. Tenía la sensación de haber llorado toda la noche, los ojos me ardían.
-¿Qué hora es? – pregunté confundida.
-Van a dar las 7.30 am – me dijo mientras tomaba las palpitaciones de mi corazón desde mi muñeca – … ya estas mejor.
Anotó un par de números en la carpeta que tenía mi nombre.
-¿-Dormiste bien?
Mi amigo dio la vuelta a la cama y comprobó que el suero con calmantes que se escurría por el cable a mis venas estuviera funcionando.
-Si… creo que sí – respondí llevando mis manos a la cabeza.
-Voy a pedir que te pongan un analgésico, las cefaleas son normales después de traumatismos severos.
El celular de mi amigo sonó de repente.
Me miró antes de contestar y salió de la habitación.
Me saqué de un tirón la aguja y di un respingo del dolor. No me importó. Me acerqué a la puerta a escuchar …Estaba hablando con un colega de Taichi… era obvio que era sobre él, pedía 2 enfermeras y un resucitador en su cuarto. Nombró varios medicamentos que jamás en mi vida había escuchado. Le decía que los padres de mi Yagami ya habían llegado y que sólo su madre estaría presente ya que el lugar de su papá había sido cedido a su hermana. A Hikari.
Me devolví apresurada hasta la camilla, tomé el celular de la mesita de noche y marqué.
-Mii-chan – dijo mi cuñada - ¿Cómo estás?
-¿A qué hora desconectaran a Tai, Hikari? – pregunté aceleradamente sin responderle.
Sentí que caminaba a un lugar más silencioso.
-A las 8.30 am – dijo al fin en voz baja. Quedaba menos de una hora.
Me quedé callada.
Si habían autorizado a la mamá de Tai y a Hikari a estar presentes quiere decir que yo también puedo estar allí. Yo DEBO estar allí.
-Gracias Hikari…
Le corté y volví a la carga de Joe que aún estaba hablando por teléfono afuera. Obvié todos mis malestares. Abrí la puerta tan violentamente y ésta se golpeó contra el tope.
-¿Por qué no me dijiste que desconectarían a Taichi hoy a las 8.30, Joe? – pregunté molesta.
Mi amigo me miró con el celular en la oreja.
-¿Te puedo llamar en unos minutos, por favor? – pidió a su interlocutor con la vista clavada en mi – si… yo me encargo de todo. Estamos en contacto – y cortó – Mimi, espérame adentro.
Pero yo no me moví.
A pocos metros se acercaba una enfermera con un carrito que llevaba las bandejas con todos los desayunos. Joe fue donde la muchacha, hablaron rápidamente y se devolvió con mi desayuno.
-¿Hablemos dentro? – con un brazo me pidió con amabilidad que volviera a entrar.
Caminé furiosa, en círculos, mientras el Kido cerraba la puerta.
-¡¿Por qué no me dijiste a qué hora iban a desconectar a Tai ayer, Jo'?! -grité. No me importaba si todo el hospital se enteraba.
-Porque no comes algo antes de conversar… prometiste comer si…
Y de una palmada boté la bandeja desparramando el contenido por el suelo.
-¡No voy a comer!
-No estas ayudando Mimi… - me dijo a segundos de perder la paciencia – No has comido nada en siete días…
-¡Y no pienso volver a comer hasta que Taichi despierte!
-¡No seas inmadura, Mimi! – Joe alzó la voz cansado. - ¿Crees que eres la única que está sufriendo? He estado en doble turno desde su accidente… ¡durmiendo en el sillón de mi consulta! Estuve 2 semanas, 2 semanas aquí… – recalcó - … junto a mis amigos. Operé 2 veces a Taichi creyendo que sería la última vez que lo vería. Te tuve que operar a ti también… ¿Sabes lo que se siente? – me quedé callada cuando sentí su mirada de dolor cruzándome - … ¿Sabes lo que se siente Mimi ver a dos de tus mejores amigos entrando en urgencia casi muertos? ¿Crees que es muy agradable dar malas noticias?... cuando aún estabas en coma y Tai salía de su última operación creí que no sobreviviría… Hice todo mi esfuerzo y no sabía si lo lograría…
La puerta de la habitación se abrió y entró asustada la misma enfermera de los desayunos.
-¿está todo bien Doctor? – preguntó mientras miraba la comida en el suelo – Escuché gritos y …
-Está todo bien… - dijo mi amigo dándole la espalda – me tropecé y boté sin querer la bandeja. ¿Puedes llamar a personal para que limpie, por favor?
-sí… por supuesto – iba a salir, pero titubeó - ¿Le dejo otro?
Joe me miró de reojo y entendí que estaba siendo egoísta. Sólo había pensado en mí durante todo este proceso, no me había dado el tiempo de pensar por un momento en los demás. No pensaba en Joe que no se separaba de mi lado ni del lado de Tai… siempre estaba a la hora que yo necesitara un calmante o un sedante para alejar las pesadillas. No había pensado en Sora que quizás se angustiaba en saber las extenuantes horas de trabajo que estaba teniendo su novio. No pensaba en Hikari que, al igual que yo, tenía a uno de sus seres más amados en el hospital.
No pensaba en nadie.
-¿Doctor?
-Por favor… - respondí avergonzada a la muchacha. – ¿Podrías dejar otro desayuno, por favor?
Continuará…
Dije 2 capítulos solamente! Ahhh! Pero necesito otro para desarrollar el final :(
Lore-chan
