Capitulo 2: Primera prueba
Todo por delante
Todo esta hablándome
(y me eché a la suerte)
Gustavo Cerati
Acto primero: Hufflepuffs
Cuando Nemesia apareció en su campo visual, él ni se movió. Estaba echado sobre un sillón de la sala común de Slytherin. Se encontraba solo y, a juzgar por su olor, también estaba ebrio ¿Cómo demonios había conseguido emborracharse si se habían quedado sin alcohol? Era un misterio.
Colocó sus brazos en jarra y aspiró con fuerza.
— ¡¿Qué demonios estabas pensando?!
Elián se removió en el sillón, tenía un brazo tapándole los ojos.
—No estaba pensando, estaba drogado o algo así.
Ella se llevó las manos a la cabeza y se revolvió el cabello rubio, exasperada. Si tenía que ser sincera: su amigo no era un héroe, no era valiente, mucho menos un campeón. Elián sólo era un tipo loco que quería dormir su mente la mayor parte del tiempo y reírse tanto como fuera posible. Estaba jodido; y por consiguiente ella también. Se sentó en el brazo del sillón.
—Bueno, lo hecho, hecho esta. —Suspiró resignada. Al oírla, Elián se quitó el brazo de los ojos, tenía más ojeras que nunca, y eso era mucho decir. Se miraron, había muchas cosas para decir. Pero eran Slytherins, aunque todos dijeran lo contrario, y los Slytherins no van por ahí llorando por sus errores, los Slytherin miran imperturbables sus errores y, tragándose todo su dolor, siguen adelante, con la cabeza bien en alto. Elián se incorporó.
—Sí, bueno…fue un placer conocerte. —Dijo y le palmeó la espalda.
Silencio.
—Tan encantadores como un par de hufflepuffs. —Comentó Hermes Malfoy, que en ese momento cruzaba la sala común para dirigirse a la puerta.
Acto segundo: Querida Crisi
El lago se le antojaba hermoso ante la noticia de su inminente muerte. Por ello estaban allí, despatarrados sobre el pasto mirando un punto fijo. Debería decir que estaba asustado, no obstante, sólo se sentía extraño ¿Quién sabe? Quizá, sobrevivía al torneo, ganaba y se casaba con la estúpida de Criseida Travers.
Nemesia había sacado una pipa de roble y hacía casi un minuto que se la estaba extendiendo, llena de tabaco y encendida. La tomó.
— ¡Hiciste trampa!—El grito de Criseida lo sacó de su nube de abstracción. Cornelio pegó tal salto que a Elián le extrañó que no hubiera tenido un paro cardíaco. Criseida había cruzado la distancia que los separaba y se había colocado frente a ellos, sujetando su varita muy enojada.
—Por supuesto, hice trampa porque tengo ganas de tener un suicidio muy original…mientras me miran cientos de personas. —Respondió él, cortante; no estaba de humor para sus escenas.
— ¡Claro que hiciste trampa!—Espetó ella agitada, Nemesia alzó una ceja expectante. — ¡Es imposible que un imbécil, irresponsable, loco y cobarde como tú haya quedado seleccionado!—Continuó, con cada palabra que decía, su voz se elevaba un decibel.
—Podré ser todo eso, pero soy mejor partido que Woodpecker, por lo tanto, tu adorado gryffindor es mucho más imbécil, irresponsable, loco y cobarde que yo. —Sonrió él, gatuno. Ella apretó los puños. — Y ¿Sabes qué es lo mejor? Que el cáliz me considera, además, más poderoso.
Nemesia y Cornelio intercambiaron sonrisas ladinas.
— ¡No puedo creer que mi padre este reconsiderando nuestra unión!
Silencio.
Elián soltó una carcajada.
— ¿En verdad?—Preguntó burlón. Criseida se mordió el labio, indignada. —Eso es perfecto.
— ¡¿Cómo puede ser perfecto?!—Chilló ella y chispas doradas volaron de su varita.
—Es perfecto, Crisi querida, porque si gano este torneo tendrás que casarte conmigo. —Y le regaló su sonrisa más dulce. Ella abrió sus rosados labios en una perfecta "o".
— ¡¿Por qué haces todo esto!? ¡Ni siquiera me amas!—Espetó Criseida al borde de las lágrimas. Elián le sonrió, nadie se metía con el orgullo de un Selwyn y seguía por ahí como si nada; menos Criseida, que había resultado ser una gran perra y había disfrutado humillándolo. Su ex prometida ya había comenzado a lagrimear.
Se incorporó y la apresó en un apretado abrazo.
—Aw, Crisi cariño ¿De verdad piensas que tengo que amarte para casarme contigo?—Ella se sacudió, apartándolo y le apuntó con la varita. —Crisi, esto no es por amor, o capricho. Esto es porque nadie se mete con Elián Stravos Selwyn, dice mierdas a sus espaldas, lo traiciona y sale airoso. Mucho menos mi prometida; sobre todo mi prometida.
—Sí, esas cosas no se hacen, Travers, porque hacerlas nos ponen furiosos. —Coincidió Cornelio, mirándola con desdén.
— ¿Y sabes qué hacemos cuando nos enfurecemos?—Nemesia aportó su granito de arena, tenía una gran mirada depredadora.
—Nos vengamos. —Repitieron al unísono, como si lo hubiesen practicado.
Criseida retrocedió mitad asustada, mitad rabiosa.
— ¡Esto no se va a quedar así!—Graznó dando la vuelta. — ¡Nunca, jamás me casare contigo!—Y echó a correr de nuevo al castillo.
Hubo un silencio.
—No puedo creer que esa estúpida tenga el valor de enfrentarnos después de haberte expuesto frente al director y haber cancelado su compromiso a tus espaldas. —Comentó Cornelio enfadado.
Nemesia asintió.
— ¿Hizo algo más que cancelar su compromiso a tus espaldas?—Investigó Asterion que acababa de aparecer junto a ellos. Lo miraron extrañados, no lo habían escuchado llegar, Black debía tener los pasos más ligeros del mundo.
— ¿No te enteraste? Pensé que lo sabías todo. —Sonrió Elián, divertido.
—Mi perfección tiene un límite.
—Entonces no es perfección. —Intervino Cornelio, Nemesia lo codeó.
—Claro que lo es. —Señaló ella, haciendo un repaso por la atractiva figura del Black. Al notarlo, Asterion arrugó la nariz.
—Mi adorable prometida se presentó esta mañana en el despacho del director con una lista de sustancias que he ingerido en los últimos dos años y medio en Hogwarts, junto con otra que enumeraba las infracciones más importantes que he hecho en mi estadía en el colegio; exigió que se me removiera el título de campeón en el torneo, y fuese expulsado de Hogwarts. En cambio, seré sometido a castigo todos los sábados en la noche, y mis padres fueron informados. —Elián rechinó los dientes. — . . —Finalizó con odio tatuado en cada silaba.
—Y puedo asumir que no buscaron pruebas de ello. —Al parecer, Asterion se encontraba igual de asqueado por la situación.
—Todos en el colegio sabían esas cosas, incluso los profesores, pero como eran rumores no podían hacer nada; claro, hasta que alguien dijese algo, y al parecer ese alguien fue esa traidora.
—Me asombra que Travers sea una ravenclaw, aunque tiene sentido, los traidores no pueden quedar en Hufflepuff. — Cornelio no pudo evitar una risilla de entendimiento.
—Es un gran misterio que haya quedado en Ravenclaw, más de una vez la encontré en la puerta porque no podía responder la adivinanza.
El silencio se instauró entre ellos, mientras contemplaban el lago y pasaban de mano en mano la pipa.
— ¿Sabes cuál es la primera prueba?—Asterion habló, antes de llevarse la pipa a la boca. Nemesia humedeció sus labios, oh por los dioses, estaba fumando de la misma pipa que Asterion Black.
—Black, deja de ser tan…erótico.
El aludido elevó una ceja y una sonrisa arrogante se desplegó.
—No puedo evitarlo; pero eso no importa, Selwyn ¿Sabes o no cuál es la prueba?
—No aún, todavía tengo meses para averiguarlo.
Acto tercero: Muerte en el pasillo
Faltaban quince minutos para que comenzara la primera prueba, y no había rastro de Elián ni sus amigos. Asterion se puso de pie de mala gana, no podía creer que estaba por hacer lo que iba a hacer. Hermes, a un costado suyo, lo miró interrogante.
— ¿Qué vas a hacer?—Interrogó Malfoy.
—Voy a buscar al estúpido de Elián.
— ¿Elián?
—Selwyn.
Hubo un silencio incómodo, en el cual lo único que hizo Hermes fue mirar fijamente a su amigo pensando si se había vuelto loco o algo peor.
— ¿Por qué vas a buscar al idiota de Selwyn? ¿No es mejor dejarlo morir en el pasillo de turno?—Espetó confundido.
Asterion paseó la mirada por el estadio, era un predio enorme, con varios árboles, piedras y hasta un pequeño arroyo artificial. En el centro se paseaba un unicornio. Ragna Shry fue convocada en ese momento a la primera prueba.
—Tengo que encontrarlo, no queremos que deje a Hogwarts en ridículo, ¿vienes?
Malfoy pasó sus ojos claros de él a Ragna.
—Quiero ver el torneo.
Asterion suspiró y emprendió su búsqueda.
Cuarenta minutos después, cruzaba la puerta a los vestidores del estadio con un muy resacoso Elián. Lo dejó caer sobre una silla.
— ¿Black? ¿Qué haces?—Gimió el campeón sujetándose la cabeza. Asterion arrugó la nariz disgustado y le lanzó un hechizo para ver si podía despejarle un poco la mente. Por lo visto funcionó apenas, porque Elián abrió los ojos y se enderezó en la silla.
—Arréglate, la prueba está por comenzar.
— ¿La prueba? ¿Es hoy?
Asterion contó hasta cinco mentalmente, no quería dañar al campeón de Hogwarts a sólo minutos de la prueba. Pero, tenía ganas, muchísimas ganas.
—La prueba es hoy, Selwyn. Así que alista tus cosas y da un buen espectáculo.
Elián lo miró medio aturdido.
— ¿Qué es lo que tengo que hacer?
Asterion Black quiso fulminarlo ahí mismo, ¿no tenía idea de qué tenía hacer?
— ¡¿Por qué debería saberlo? yo salí a buscarte!
—Un gesto muy adorable, pero no voy a besarte porque olvidaste averiguar cuál es la jodida prueba.
Lo iba a golpear. No, mejor lo mataba.
— ¡No es mi responsabilidad…
— ¿Señor Black? ¿Qué hace aquí?—Preguntó el profesor Vocctum, pero todo su interés se perdió cuando vio al malhumorado Elián. — ¿Señor Selwyn? ¡Debería estar preparándose para la prueba!
— ¿De qué trata la prueba profesor?—Indagó como si fuera lo más común del mundo aparecer con resaca minutos antes de su entrada.
—La prueba consiste en hacerse con el mapa que lleva en el cuello el unicornio. No dañando al unicornio, por supuesto.
Elián asintió y se inclinó un poco para susurrarle a Asterion:
— ¿Ves? Él si se ganó un beso.
La única respuesta que tuvo fue un puñetazo chocando contra su mejilla. El profesor lo miró asombrado.
— ¡Señor Black! ¡¿Por qué hizo eso?!
—Se lo merecía. —Contestó abandonando los vestidores.
Acto cuarto: No viene al caso
Charlotte pasó su prueba con rapidez, pues no tardó más de quince minutos y ya estaba entrando en el vestidor. Elián la miró con interés.
— ¿Fue muy complicado?—Preguntó cómo quien no quiere la cosa. Charlotte le sonrió.
—Ese unicornio es muy rápido. —Dijo y se alejó.
El cañonazo se dejó escuchar, y su cabeza resintió el estruendo. Respiró profundo al oír su nombre. "No voy a morir hoy", se dijo.
Salió apretando su varita más de lo necesario. Los estudiantes de Hogwarts lo miraban con horror, por lo visto temían que los hiciera quedar mal. Esperaba que se equivocaran, lo menos que quería era dejar en ridículo a Hogwarts.
Miró al unicornio pastar a unos metros de él y aspiró profundamente. Bien, su profesor no había mentido. Era realmente un unicornio. Y los unicornios no son malos. Avanzó un par de pasos hacia la criatura y allí fue cuando entendió la prueba: ese animal era más rápido que todas las escobas que había visto.
Suspiró irritado, el sol era muy brillante y el unicornio muy rápido. Eso no estaba ayudando a su mente resacosa. Sin embargo, no despegó sus ojos del animal.
Bueno, siempre podía probar la manera fácil: — ¡Accio mapa!—Pero nada pasó, el mapa seguía en su lugar.
Entonces la idea golpeó su mente.
Sonrió divertido.
— ¡Accio unicornio!—Contrario a lo que cualquiera esperaría que pasara e incluso asombrándole a él mismo, contempló cómo el unicornio parecía correr un poco más lento, aunque estuviera haciéndolo con todas sus fuerzas. Eso significaba que podía…
Sonrió aún más.
— ¿Acaba de intentar un Accio con un unicornio?—Preguntaban un par de personas en las gradas. Los ignoró, aunque sólo conseguían que su cabeza emporara.
Con desgana comenzó a buscar algo en el suelo. Ignoraba completamente con cuanto tiempo contaba, pero no le preocupó. Encontró una rama lo suficientemente resistente para lo que necesitaba y la tomó; luego caminó hasta la zona donde no había pasto, sólo tierra apisonada y se dispuso a dibujar unos círculos y signos extraños.
—No puede estar haciendo lo que creo…—Comentó Asterion confundido. Hermes lo observó.
— ¿Qué crees que hace?
—El muy idiota está colocando una runa potenciadora y una runa de cárcel.
— ¿Y qué con eso?—Se alzó de hombros Malfoy.
Asterion señaló el centro del estadio.
— ¡Accio unicornio!
Todo pasó muy rápido.
En un segundo, el unicornio estaba corriendo feliz y libre a unos metros, al siguiente estaba dentro del círculo, muy asustado y encabritado.
Lo gracioso de todo el asunto es que Elián también estaba dentro del círculo; así que no fue inmune a todo el movimiento y acabó rebotando contra las paredes invisibles de su jaula. Curiosamente, en algún momento, luego de ser zamarreado cual muñeco de trapo, consiguió montarse al animal y desatar el mapa de su cuello. Aunque, eso fue una mala maniobra ya que el unicornio consiguió voltear las tornas y con una sacudida lo mandó a volar contra la pared opuesta de su reducida jaula, ¿qué mierda estaba pensando al encerrarse en un espacio tan pequeño con un maldito unicornio? Como sea, el animal con su movimiento sólo había conseguido que el cayera sobre su cuerno. El unicornio acababa de empalarlo por la clavícula izquierda, genial.
La sangre comenzó a manar de la herida, bañando la crin plateada. El público dejó escapar un sonido de angustia antes de que se oyera un grito de: "¡Oh por Merlín! ¡Hirió al unicornio!" a lo que Elián gruñó desesperado. Se estaba desangrando, y sólo pensaban en el unicornio que lo estaba empalando, genial, grandes compañeros.
Las runas desaparecieron, y el unicornio quedó paralizado, mientras unos examinadores se aceraban a bajarlo del cuerno del jodido animal.
Y todo se puso negro.
Cuando despertó, se encontraba en la enfermería, con la clavícula vendada y sin dolor de cabeza. Al fin la resaca se había ido. Se incorporó en el colchón, en la cama continua se encontraba Nemesia.
— ¿Qué le pasó a Nemesia?
—Se cayó por las escaleras cuando fui a buscarte para la prueba. —Asterion se encontraba leyendo un libro a un lado suyo. Cornelio estaba dormido en una silla entre las camas de Nemesia y Elián. Parecía que caería al suelo en cualquier momento.
— ¿Se cayó o la empujaste?
—No viene al caso.
Elián sonrió.
— ¿Qué haces aquí?
Asterion cerró su libro y le dio su mirada más despectiva.
—Tampoco viene al caso.
Elián asintió.
— ¿Hay algo que venga al caso?
Asterion sonrió, apenas.
—Sí, felicidades: pasaste la prueba.
-.-..-.
Gracias por leer, para quienes siguen esta historia gracias por seguirla y sepan que los comentarios nos harían inmensamente felices :)
