Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling, y son utilizados sin intención de lucro.


–No la estaba pasando muy bien en esa época ¿lo recuerdas? –murmuró sobre la parte superior de la cabeza de Ginny.

–Lo sé, no sé qué es lo que estoy reclamando –le sonrió y se alejó de él.

–No fue correcto que reaccionara así, las cosas pasan y…

–Pero fue mi culpa –lo observó –admitámoslo Ron, fue mi culpa, arruiné tu mejor oportunidad… y hoy cuando se lo dijiste a Moody… me sentí la peor persona en el mundo.

–No tenías que sentirte así.

–En serio no tenía –sonrió –por supuesto que sí tenía, es bueno que me siga la culpa, te estaba echando en cara que eras un mantenido y un fracasado ¿Quién tuvo la culpa de eso? –negó y caminó hasta la ventana, Ron se quedó ahí de pie.

–Tal vez no era un buen jugador y se libró algún equipo –sonrió pero no hablaba en serio, él más que nadie sabía que era un tipo prodigio en el fútbol.

–Aun así –se cruzó de brazos y lo observó –eso realmente te arruinó, no hablando sólo del terreno profesional, sino tu relación con Hermione.

–Sigo con ella ¿no lo recuerdas? Sólo ayudaste para que ambos nos diéramos cuenta de que realmente nos queremos y que no hay nadie en el mundo mejor para nosotros.

–Sí, pero eso fracturó su relación, y no te atrevas a negarlo, Ronald, Hermione me lo ha dicho, y ni siquiera sabe que fue mi culpa lo que pasó, me siento tan culpable, tal vez debería decirle.

–Sí, decirle –se burló y se alejó más, llevándose la mano al rostro –ella no va a entender nada, Ginevra, si tú le cuentas que fue lo que pasó, no va a concordar la versión que se dio en un principio.

– ¡Te atropellaron por mi culpa Ronald! –Chilló enfurecida –te recuerdo que iba como histérica y crucé sin ver…

–Y Hermione preguntará la razón por la cual ibas histérica que no te preocupaste por ver ¿y qué vas a responder? –lo observó, sus ojos brillaban llenos de desesperación.

–No lo sé… tal vez…

–Tendrías que decirle la verdad –sentenció serio.

–Tienes razón –se burló de ella misma –soy una idiota, perdón, tal parece que me encanta echar a perder tu vida, lo siento, no estaba pensando muy bien las cosas.

–Lo sé –afirmó él con una sonrisa –pero la historia se quedará como cuando la conté por primera vez ¿de acuerdo? –ella asintió y observó a otro lado.

–Deberías irte, no quiero que te pelees con Hermione de nuevo.

–No peleamos –contestó, Ginny lo observó.

–Crees que soy estúpida ¿cierto?

–No, no creo que lo seas –negó él de inmediato.

–Hermione es mi mejor amiga, Ronald, pasa aquí el fin de semana cuando te vas a no sé dónde, perdón si ella cree que le estás poniendo el cuerno de nuevo.

–Jamás la engañe –le contestó molesto –le dije que no sabía lo que sentía por ella, y que quería tiempo, salí con otras mujeres en ese tiempo, me acosté con ellas, pero jamás la engañé, ella y yo no estábamos juntos, así que no es engaño.

–Oh, disculpa entonces, tu novia es una loca histérica insegura, porque ya una vez le dijiste que no la querías, que lo mejor era que se fuera, que si en realidad significaba algo en tu vida la buscarías.

–Estaba enojado –le gritó enfurecido –odiaba a todo el mundo de la misma manera en la que me odiaba a mí mismo, me la pasé dos años siendo una mierda de persona, herí a Hermione de una manera en la que jamás hubiese deseado, lo sé, pero eso no volverá a ocurrir, jamás.

–Me alegro que realmente la ames –le sonrió –hablaré con ella.

–No es necesario, puedo solucionar con ella nuestros problemas, no soy ese chico otra vez.

–No, no vas a decirle que te dije, no quiero que ella piense que he roto nuestra promesa.

–La has roto, Ginevra.

–No, porque no he dicho todo –le sonrió y fue por su celular

–Dos veces en un día, dime que tu hermano llevó lo que pedías.

–Sí, de hecho sigue aquí, en casa ¿quieres pasar al final de tu jornada laboral y pasarla bien con tu novio y tu cuñada?

–No, en realidad los tríos jamás han sido parte de mis fantasías –se burló.

–Estoy hablando en serio, cenar, una o dos copas de vino, té, si estás en recuperación –sonrió aunque Hermione no la veía.

–De acuerdo, pero mi jornada laboral es hasta las…

–Nueve –la interrumpió.

–No se molesten en posponer el alimento tanto tiempo, puedo cenar mientras ustedes cuentan anécdotas divertidas.

–Le diré a tu novio –sonrió –te esperamos aquí, puedes llegar antes, no importa.

–De acuerdo –rió.

Observó a su hermano que observaba serio en su dirección.

–Sí que se llevan bastante bien.

– ¿Qué puedo decir? –Se encogió de hombros –iré a cambiarme por algo más cómodo –caminó lejos de la mirada de su hermano.

Abrió su armario en busca de algo cómodo para ponerse, se quedó helada al ver la primera prenda que había sobre sus cosas perfectamente dobladas, aunque estaba hecha bola como si alguien la hubiese arrugado en frustración, y supo quién fue, porque siempre estaba oculta al final de sus todo.

Se puso unos jeans y un playera de manga larga, se puso unos converse y salió a la sala, Ronald estaba serio viendo por la ventana.

–Veo que la encontraste –dijo seria.

–Sí, por eso te dije que no había sido tan agradable buscar por todos lados.

–Me la regalaste…

–El día que me atropellaron, lo sé, no lo he olvidado Ginevra, lo que me sorprende es que aún la tengas, eso es todo.

–Es cómoda –se encogió de hombros y él volteo a verla.

–Eso explica el olor –dijo sin expresión alguna.

–La lavé, no iba a dejarle el olor a sudor –sonrió.

–Nunca dije que oliera a sucio después de todos estos años.

–Menos mal –bajó la vista.

–Siento haber arruinado las cosas para ambos ese día, Ginny, sé que dices que es tu culpa lo que pasó, pero en realidad fue mía, quien te hizo salir como histérica fui yo.

–Nunca fuiste sutil en nada –se encogió de hombros.

–No creo que haya sutileza en algo así ¿no lo crees?

–Tiene que haberla, por lo menos un poco.

–Comprendo, decirle a mi hermana de diecisiete que comenzaba a gustarme después de besarla es algo que se puede decir con mucha sutileza, como es que no lo pensé –negó molesto.

–Al menos el carro te arregló las ideas ¿no es así? –fingió una sonrisa.

–Sí, arregló mis ideas y desarregló mi pierna –se encogió de hombros.

–Lo siento, ya lo he dicho hasta el cansancio, no debí salir corriendo ese día, pero…

–No hay forma sutil de reaccionar cuando tu hermano de dieciocho te regala su playera del equipo usada, te besa y después te confiesa que comienzas a gustarle como una chica ¿cierto?

–Cierto –bajó la vista –no hay forma sutil de reaccionar.

–Al menos pude usarla una vez –le quitó la playera de las manos, observó el número dos gravado y su nombre en el R. Weasley

–Ron…

–De todos modos –fingió una sonrisa al ver la playera de rayas blancas y negras –no sé de todos modos ¿quién en su sano juicio quisiera jugar en el Newcastle United? –le regresó la playera.

–Tú –suspiró –estabas tan emocionado ese día…

–Olvidemos ese día –le pidió.

–Fue un error –le dijo haciéndolo fruncir los labios y asintió después.

–Un error –repitió.

– ¿Quieres té? –le sonrió Ginny, él negó.

–Bien ¿quieres que vayamos a comer fuera o pidamos algo para comer aquí?

–Pensé que le dijiste a Hermione…

–Ella llegará como a las diez y media, dijo que no nos sintiéramos mal si comenzábamos nosotros –le sonrió.

–Como sea, en ese caso.

– ¿Tailandesa? –sonrió, Ron hizo una mueca de disgusto.

–Tú nunca le pones pero a la comida –sonrió –pero bien, hoy quiero complacerte, iremos a donde tú quieras.

–Puedes hacerme un emparedado y no me quejaré –se encogió de hombros.

–Emparedado ¿estás seguro que quieres una comida así de sencilla?

–Muy seguro –sonrió.

–Bien, primero… contestaré –corrió hasta su celular –hola Tiffany –sonrió.

–Srta. Weasley, el Sr. Thomas me ha pedido que le marque.

–Bien ¿por qué?

–Bueno, ha entrado a su oficina por algo y se ha topado con el Sr. Malfoy, se han puesto a discutir, el Sr. Moody no está y no lo he localizado, así que usted ha sido la segunda opción del Sr. Thomas.

–Me tomará un par de minutos, Tiffany, pero en seguida voy.

–Muchas gracias –suspiró agradecida.

–Y bien ¿y mi emparedado?

–Lo pospondré, en la oficina hay un caos que…

Ron la sujetó de la muñeca con firmeza, sus ojos azules brillaron en desaprobación.

–Bueno ¿es acaso que en esa empresa nadie puede arreglárselas solos?

–Es mi trabajo, Ron.

–El Sr. Moody ha dicho que…

–A quienes dejó a cargo se están matando, sólo vamos, y te prometo que te haré todos los emparedados del mundo, lo juro –Negó molesto pero al final caminó rumbo a la puerta.

–Eres el mejor hermano del mundo.

–Claro, por eso querías el número de los gemelos en lugar de pedirme un favor a mí –gruñó.

–Eres el mejor hermano del mundo que vino a éste sin uno idéntico –besó su mejilla y salió apresurada.

Cuando llegaron a la oficina, era casi la hora normal de salida, Ron iba quejándose de todo en el trayecto, todos los observaron raro, o a ella, mejor dicho, entró a su oficina y vio el desorden.

–Bien, aquí estoy.

–Oh cariño –Dean caminó hasta ella y la besó –me alegro que… ¿Qué mierda tienes puesto para un día de oficina, Ginevra? Si el Sr. Moody…

–Se ve atractiva –se burló Draco –en serio –le sonrió.

–Ehm –observó a ambos confundida –gracias y ¿Qué se supone que pasó?

–El chango inútil de tu novio, ha entrado aquí, pensando en que estarías tú, me vio a mí, y se puso histérico a decir que estaba robando los casos –contestó Draco.

– ¿Es acaso que no te informó el Sr. Moody que Draco ocupará mi lugar en la oficina?

–No ¿te corrió el loco ese? –se sorprendió.

–No, pero estaré en una capacitación para la empresa –le contestó.

–Una capacitación –hizo una mueca –no me digas que todos tenemos que ir, porque…

–No, sólo yo, por eso Draco se quedará en mi lugar, se hará cargo de algunos casos, tú de los más importantes.

–Él va a arruinar las cosas.

–Por eso es que voy a estar a cargo de él.

–Bien ¿para que necesitas capacitación si estás más familiarizada que nadie con la empresa? –Dean apenas parecía prestar atención.

–Sí, Ginevra –la llamó Draco con una sonrisa superior en su rostro –dinos ¿por qué necesitas capacitación?

–Por qué se hace lo que el Sr. Moody dice, Draco, y si el Sr. Moody quiere que tome una capacitación, lo haré.

–El Sr. Moody quiere que ponga en ridículo a quienes dan ese curso –habló Ron.

–Seguro que es por eso –se burló Malfoy.

–Guarda silencio, o haré que tu oficina sea el cuarto de escobas.

–Quiero ver eso, pero sólo por el hecho que quiero ver como lucen esos vaqueros desde otra perspectiva –elevó las cejas.

–Ron –Ginny alcanzó a detener a su hermano.

–No entiendo la razón por la cual me hicieron venir –gruñó enfadada –tengo cosas más importantes que arreglar sus rabietas –los observó molesta.

–Eres la segunda al mando cuando el Sr. Moody no está –intervino Dean.

–Bueno, ahora es él –señaló con un movimiento de cabeza a Draco.

–Genial, ¿estás segura que no nos llevará a la quiebra o que hará un fraude enorme como su padre?

Ron volteo a otro lado con una sonrisa en el rostro cuando Draco se lanzó encima de Dean para golpearlo.

–Oh no –gruñó Ginny –Dean Thomas detente ahora mismo, igual tú Draco Malfoy.

–Se están peleando por el fraude o por ti, no entiendo –dijo molesto Ron.

–Tienes que estar bromeando –lo asesinó con la mirada –Ya basta ustedes dos.

Ginny podría no ser tan buena como su hermano en fútbol, pero también lo jugó, porque era el deporte de la familia, así que era ágil y un poco fuerte, y le ayudaba llevar jeans y tenis, se metió como pudo entre los dos y sujetó a Draco y lo alejó de Dean.

–Vete de aquí, Dean –ordenó.

–No –intentó ir hasta Draco de nuevo, así que Ginny lo observó sobre su hombro enfurecida, la mirada de advertencia que le dio, lo hizo retroceder –vete ahora a tu oficina, Dean Thomas, es en serio.

–Bien –azotó la puerta.

– ¿Necesito abrazarte también para que me sueltes? –bromeó Draco al notar que ella seguía rodeando su cintura con sus brazos –así que ¿puedo preguntar la razón por la cual me abrazas a mí y no a tu novio?

–Dean está acostumbrado a recibir órdenes mías –contestó e intentó alejarse pero Draco la sujetó de la cintura con una sonrisa engreída en los labios.

–Ahora ya sé quién es el pasivo en esa relación –Ginny se puso roja ante el comentario –yo también podría acostumbrarme a recibir órdenes tuyas, sobre todo si llevas un vestido corto de cuero.

–Sólo verás la fusta –contestó Ronald junto a ellos.

–Bien –la soltó –sólo porque traes guardaespaldas –le guiñó un ojo, le sonrió, para sorpresa de su hermano.

–Ya que estoy aquí ¿alguna duda con el expediente?

–Además de tu mala letra, no, no te preocupes, estoy acostumbrado a los jeroglíficos –sonrió.

–Idiota –negó con una sonrisa en los labios.

–Antes de que te vayas, revisé los demás expedientes, faltan dos con tu firma y… -observó a Ron –tomando en cuenta que tomarás el consejo de Alastor, y pasarás tiempo con tu familia, para no molestarte o intentar no hacerlo, fírmalos ahora, prometo que no es ninguna cesión de derechos.

–En verdad aprecio eso –se burló, repasó los expedientes y colocó su firma al final de cada uno.

–Eso es todo, ahora puedes poner a tu novio en su lugar, me encargo del gorila –observó a Ron.

–No es ningún gorila –gruñó –y agradece que soy una persona centrada, o ya te hubiese golpeado –le dio un puñetazo en el hombro haciéndolo reír.

–Puedes dejarlo coqueteando con Tiffany, si te parece.

–Espérame un segundo, donde quieras –observó a Ron.

Cruzó el pasillo y entró sin tocar a la oficina, Dean estaba detrás de su escritorio, murmurando palabrotas que eran dignas de un mercenario.

–No puedo creer que no me dijeras, Ginevra, ¿no se supone que somos novios?

–Bueno, has estado ocupado, y nadie mejor que yo entiende lo molesto que puede llegar a ser que alguien te quite el tiempo.

–Sí, pero no te pedí que me informaras sobre tus cursilerías emocionales y personales, sino algo que me concierne, como el hecho de que un estúpido defraudador se quedará en tu lugar.

–No veo el por qué, el Sr. Moody me lo informó apenas hoy, sino se tomó la molestia de decírtelo a ti, es porque en realidad no te concierne, Dean.

–Claro, claro, pero tú si pudiste decirme, no…

–No me importa, es decisión del Sr. Moody y acaté sus órdenes, sabes que no suelo compartir nada del trabajo que no sea autorizado por él –observó los expedientes aun con el post it, relegados a un rincón.

Caminó hasta él respirando para controlar su enojo.

–No te me acerques, no estoy interesado en tus mimos para tranquilizarme.

–No, no es eso –tomó los expedientes con la nota aún.

Dean.

El Sr. Moody quiere que te encargues de los expedientes en mi lugar, Draco Malfoy está encargado de mi departamento ahora.

Se los mostró y Dean hizo una cara de arrepentimiento.

–Cariño…

–No, no me interesa tu cursilería ahora, o nunca más, Dean.

–Estás terminando conmigo.

–Nunca pensé que fueras un idiota –se encogió de hombros.

–Dame los expedientes –le ordenó cuando abrió la puerta.

–No –contestó seria.

–Tú no eres nadie en esta oficina, sólo una empleada más que sólo eres la favorita del jefe porque quiere acostarse contigo –le gritó haciendo que la puerta de la oficina de Ginny se abriera de par en par en un solo golpe.

–Me importa un rábano lo que creas, Dean, he trabajado siete años en esta oficina, he comprobado con trabajo que puedo superarte a ti diez veces.

–El Sr. Moody dijo que…

–Sí, pero ahora decido yo que Malfoy está más que capacitado para resolver estos expedientes.

–Eres una idiota, él sólo llevará a la firma a un…

–No me importa –le dio la espalda –así tenga que dividir mi tiempo y quitar las horas de comida, Draco Malfoy terminará esto a tiempo, y te hará quedar como el simio que eres.

Azotó la puerta de su oficina, su respiración estaba incontrolable al igual que su corazón, que latía como loco.

–Ginny –Ron fue hasta ella –oye…

–Estoy bien –le sonrió –sólo fue el coraje.

–Apuesto que quiso volverse el dominante en un segundo –comentó Draco.

–Es mejor que te calles porque si no…

–Cálmate –lo sujetó de la mano Ginny –por favor.

–Segura que no vas a meterte en problemas por el pequeño espectáculo.

–A Alastor no le conviene correrla –los tranquilizó Malfoy –les aseguro eso.

–A ti nadie te está metiendo.

–Estoy tranquilizándola –observó enfadado a Ron –está a punto de entrar en un coma… no lo sé en algún tipo de coma.

–Estoy bien, sólo… por favor –miró a Ron –vámonos de aquí.

–Por supuesto –la sujetó con firmeza de la cintura.

–Puedes llamarme en cualquier momento si se te atora algo –volteo hasta Malfoy –Tiffany tiene mi número, no importa si son las tres de la mañana…

–Sí, ya, vete, Weasley –dijo poniendo los ojos en blanco y sonriendo cuando Ron se volteó.

Ron la ayudó a subir al auto, todavía estaba alterada, él iba con el ceño fruncido.

–Éstos imbéciles sólo te hacen venir a esto –gruñó –la próxima vez te juro que…

–Ya, todo estará bien.

–Estás segura que el Sr. Moody no se exaltará.

–No me importa –contestó seca.

–Ginny, si él…

–Si es necesario volver a la oficina, asistir a la capacitación lo haré, pero no voy a dejar a Dean con esos expedientes ¿lo entiendes?

–No, ¿Qué más da?

–Ronald, estamos hablando de cerca de 50 mil millones en uno de ellos.

–Wow y se los dejarás a Malfoy.

–Yo no estoy en éste trabajo por el dinero.

–Bueno, lo cierto es que… ahora me pregunto ¿cuánto tienes en el banco, Ginny?

– ¿Crees que mis papás compraron una casa en Londres por suerte? –le sonrió.

–Wow así que tú la compraste.

–Oh no, me quedé con ella en un caso –se encogió de hombros.

–Y el apartamento donde vives…

–Ese lo paga la oficina, de hecho lo han pagado desde que me mudé.

–Qué suerte –dijo sorprendido, Ginny sonrió al verlo tan confundido.


Hola, bueno paso a dejarles capítulo, tengo que admitir que ésta historia va más rápido de lo que pensé que fluiría, aun más que la de Haters, espero que sea de su agrado el capítulo, muchas gracias por sus reviews: VremyaLuny, Im Unloveable, This is Chewbacca, Crquet y R0llercoster, Espero que siga siendo de su agrado la historia, nos leeremos después, gracias por todo.

22Fahrenheit.