Hola aquí estamos otra vez con esta historia que nadie lee pero vamos a actualizar hasta terminar :)
-.-.-.-.-.
Capítulo 3: Segunda prueba
¿Qué es lo que quieren de mí,
qué es lo que quieren saber?
No me verás arrodillado.
Fito Paez
Acto primero: Poco legal
Elián pateó con fuerza una de las paredes del pasillo, enseguida lo lamentó.
— ¡No puedo creer que nos hayan quitado puntos! ¡Fuimos los más rápidos!—Se quejó indignado. Cornelio estaba recostado contra la pared opuesta, estaban en uno de los pasillos más luminosos de Hogwarts y el sol le daba de frente haciendo resaltar su piel oscura. A pesar de que parecía estar consciente de cada una de sus palabras, no parecía prestarle atención; fue Nemesia quien volteó a hablarle:
—Te referirás a ti, no hay un nosotros. El ridículo lo hiciste tu solito.
Él se dejó caer a un lado suyo.
—No hice el ridículo, tuve una idea brillante. —Nemesia negó con la cabeza. —Neme, lloraste de la risa cuando te enteraste de cómo pase la prueba.
—Eso no lo hace menos ridículo.
Cornelio soltó un resoplido de risa, de cualquier forma, parecía mucho más interesado en lo que sea que estuviera pensando. Elián lo miró con interés, debían ir a clase y estaba seguro que Cornelio estaba llegando tarde a la suya. No podía importarle menos. Nemesia bostezó exageradamente; ninguna dama (mucho menos una sangre pura) debería bostezar así, aunque consideraba a Neme más como un hombre que como una dama.
—Deberíamos ir a herbologia.
Elián asintió con desgana. Desde el otro extremo del pasillo los ojos negros de Cornelio brillaron traviesos.
—O podríamos averiguar cuál es la próxima prueba.
— ¿Qué? ¡No, a este paso nunca vamos a aprobar los éxtasis!—Protestó Elián con una gran sonrisa. Ya lo había convencido, aunque dijera lo contrario.
—Sí, claro, como si te importara. —Nemesia retuvo otro bostezo y soltó una amplia sonrisa. — ¿Cómo vamos a averiguarlo?
Un silencio contemplativo se instauró en el pasillo.
—Pensé que podríamos sonsacárselo a alguno de los examinadores. —Los Slytherin miraron al joven Ravenclaw.
—Suena poco legal—dijo Elián. —Esto repentinamente se volvió interesante, ¿cómo lo hacemos?
—No tengo idea.
Más silencio.
—Primero necesitamos a alguien que consiga información sobre los examinadores. —Los tres intercambiaron una mirada pensativa, hasta que Elián mismo dio con la respuesta: —Asterion.
Acto segundo: Contraataque
—Áurea Fructus: fue auror durante seis años, se retiró luego de ser herida en combate en la pierna. Tiene cuarenta y tres años. Es de nacionalidad francesa. Sangre pura. Desayuna a las seis y treinta todas las mañanas, de las siete en punto hasta las ocho treinta recorre los terrenos del castillo. De ocho treinta a nueve, toma un baño. Utiliza sales aromáticas de coco. Desde las nueve hasta la una de la tarde lo dispone a la lectura de archivos clasificados. Los guarda bajo algún hechizo muy potente. A la una, baja al comedor al almuerzo, se reúne con otros dos examinadores y comparten la comida hasta las dos y quince, cuando ella vuelve a sus aposentos a tomar una siesta desde las dos veinticinco a las tres en punto. A las tres, se despierta y continúa con la lectura de los archivos, hasta las cuatro que toma el té en sus aposentos. A las cinco se reúne con el resto de los examinadores, los tres directores y dos personas del ministerio de los cuales no he conseguido información, a hablar sobre lo que supongo es el torneo. La reunión continúa hasta las siete, cuando bajan a cenar. A las nueve y quince se va a dormir.
—No voy a meterme con una ex auror. —Espetó Elián, vehemente.
Asterion le envío una mirada glacial y apartó un pergamino.
—Entonces no te interesara el perfil Bror Schössling. —Comentó en tono frio, parecía disgustado por haber desperdiciado horas de su vida en un perfil que nadie escucharía. —Fue jefe de aurores por una década.
—Un maldito jefe de aurores que estudió en Durmstrang…—Intervino Cornelio con un gesto perturbado. Elián asintió.
—Sí, Bror descartado.
El Black paseó su mirada por la Sala de Menesteres, la habitación se había equipado con muebles oscuros, soberbios y de aspecto cómodo. Le recordaba a la sala de Slytherin, aunque todo tuviese un tapiz neutral color uva. Tomó el último pergamino y lo desenrollo.
—El único examinador que no fue auror o estuvo relacionado de alguna forma con ellos fue Saturno Seillan. —Desde uno de los sillones individuales Hermes alzó una ceja, despectivo. Su padre una vez le había hablado de Seillan y, en lo que a él respectaba, el hombre era un desperdicio para los sangre pura.
—Bien, perfecto. —Sonrió Elián. —Hasta su nombre se oye inofensivo.
—Asumo que no estas enterado del significado del nombre. —Comentó Malfoy. Cornelio le dio una mirada ofendida.
— ¿Por qué esta el antipático de Malfoy aquí?—Interrogó molesto.
—Porque estaba con Black cuando acordamos esta reunión. —Se alzó de hombros Elián.
—De cualquier forma, es bueno para mis ojos. —Dijo Nemesia enviándole un guiño. El aludido hizo una mueca de asco.
Asterion suspiró y se acomodó el cabello oscuro.
— ¿Quieren escuchar el perfil?—Preguntó incómodo.
—El perfil del titán come hijos—y le sonrió a Hermes burlón. —Sí, comienza cuando gustes, querido amigo. —Asterion tuvo que reprimir una sonrisa, ese tipo era un estúpido, pero a veces -solo a veces- sabía lo que tenía que decir para hacerlo reír.
—Bien, Saturno Seillan: ochenta y nueve años, trabaja en el departamento de exterminación de animales mágicos. Es mitad francés mitad inglés. Sangre pura. Desayuna a las seis y cuarenta todas las mañanas, salvo los domingos que duerme hasta a las diez. De nueve a once investiga quién sabe qué cosas en la biblioteca. Luego, a las once quince va al baño a orinar. —Ante ese dato Cornelio soltó una risotada. — ¿Qué?—Indagó.
—Averiguaste su rutina para usar el baño, ¿en serio?
—Me gustan las cosas bien hechas. —Chasqueó la lengua y volvió a la lectura de su información. —Continuo: a las once y treinta regresa a la biblioteca hasta la hora del almuerzo. Siempre almuerza con jugo de uva. Después del almuerzo toma una breve siesta hasta las tres y media. A las cuatro, toma té con el director de Beauxbatons en los aposentos del último. A las cinco se reúne con el resto de los examinadores y discuten sobre la prueba. La reunión dura hasta las siete. Y luego de cenar lee un poco de literatura muggle en su habitación y se va a dormir.
Nemesia negó con la cabeza.
—Qué vida más aburrida, si llego a ser así por favor mátenme. —Cornelio y Elián asintieron. —De cualquier forma, tu investigación obsesiva me hizo pensar que estás muy enfermo—Le sonrió divertida.
Asterion tuvo que hacer acopio de toda su voluntad para no enterrarle su varita en el cuello.
—Neme, tú hablas de cajas que brillan y personas encerradas en su interior. —Contraatacó Elián. Asterion sonrió. —Así que dale un poco de tregua al loco de los perfiles. —La sonrisa del Black se volvió una mirada amenazante.
— ¿Qué es lo que van a hacer?—Preguntó Hermes, luciendo un poco interesado.
Elián Selwyn le regaló una sonrisa divertida. Era la misma sonrisa que había puesto cuando usó accio en el unicornio.
—Vamos a tomar esos recuerdos a la fuerza.
— ¿Si? ¿Y cuándo piensas hacerlo?—Insistió el rubio. — ¿Cuándo esté en la biblioteca? ¿O en su hora de orinar?—Agregó malicioso.
—No necesitamos esa estúpida rutina. —Declaró restándole importancia. —Vamos a hacerlo en el baile de navidad, dentro de una semana.
Asterion entrecerró los ojos y abrió la boca, tanteó su varita.
— ¡Seguí por tres días a cada uno de esos examinadores, para que luego te importe un cuerno!—Gritó completamente enojado. Hermes se envaró nervioso; pero el miedo no pareció llegar al trio de estúpidos.
—Aprecio tu trabajo, Asti bonito, de no ser por ti nunca hubiéramos sabido cuál es el menos peligroso. —Ni bien terminó de decir esas palabras, un expelliarmus lo golpeó.
Acto tercero: Pantalones
Había llegado la noche del baile de navidad. Y el director que se había esforzado en maquinar alrededor de Elián para que no los volviera a dejar en ridículo, habiéndolo amenazado de todas las formas que se le ocurrieron. Aún se sentía al borde del colapso nervioso; de nada había servido esa esa poción calmante que había tomado antes de que el baile comenzara. Estaba seguro de que todo iba a salir muy mal. Sin embargo, cuando Elián Selwyn apareció esa noche del brazo de Nemesia Jesenvolk en el lugar donde se reunirían los campeones para ingresar al baile, supo que se había equivocado. Los slytherins más decadentes del colegio parecían dos personas completamente diferentes.
Elián llevaba una túnica negra detallada en verde musgo, con el cabello negro peinado perfectamente. Su cara se encontraba libre de ojeras por primera vez en años, tenía la espalda recta y una sonrisa cordial. Nemesia vestía una túnica de seda verde agua; era la túnica más hermosa y elegante que había usado jamás. Sus bucles rubios se encontraban arreglados en una media cola, despejando su cara. Al igual que su acompañante, su espalda se encontraba recta, en una postura perfecta, y en su cara se vislumbraba una sonrisa hermosa.
—Buenas noches, esperamos no haber retrasado la gran entrada. —Mientras Elián hablaba, se permitió dejar vagar su mirada entre las demás personas presentes. Ragna Shry estaba acompañada por Ulric Woodpecker, quien tenía una graciosa mirada sorprendida. Charlotte Moyenard llegó unos segundos después, colgada del brazo de Cerastes Black, el hermano mayor de Asterion.
—No, al contrario, llegaron justo a tiempo. —Quien hablo, era su presa de esa noche: Saturno Seillean. Era un hombre con una barba muy larga, ojos azules y una sonrisa amistosa. Pobre iluso, no sabía lo que le esperaba.
—Oh, gracias a Merlín, temíamos atrasar el baile, no queremos que eso ocurra. —Nemesia dejo escapar un muy femenino suspiro; Woodpecker abrió y cerró la boca, anonadado. Esa no era Nemesia Jesenvolk. La Nemesia que él conocía habría llegado tarde, vistiendo pantalones y que nadie se atreviese a reclamarle su tardanza porque acabaría mal parado. No, definitivamente había algo raro. La rubia soltó una risilla algo boba. —Entre nos, es culpa de Elián, ¡No podía decidirse qué túnica usar!
—Oh, te entiendo completamente, querida. —Charlotte, al parecer había decidido que los slytherins le agradaban. Nadie que llevara una túnica tan hermosa podía caerle mal.
Nemesia dejó escapar otra risa, mientras tomaba la mano de la francesa.
—Creo que vamos a llevarnos bien. —La sonrisa de Charlotte se ensanchó. —Espero también llevarme bien contigo, Ragna. —Nemesia dirigió una mirada fija a la nombrada, quien entrecerró los ojos, oliendo la treta.
—Lo dudo mucho.
Luego de que la campeona de Durmstrang dijera esto, el director dio inicio a la ceremonia. Las tres parejas ingresaron.
El baile comenzó y tanto Elián como Nemesia no tuvieron problema para seguir la música, como sangrepuras los bailes de salón habían formado parte de su educación más temprana. Luego de una canción decidieron continuar con su plan e intercambiaron parejas con otras personas. Nemesia había terminado bailando con Woodpecker, suspiro desilusionada; no porque el Gryffindor no le pareciera atractivo con sus ojos chocolate y su cabello castaño oscuro, pero Ulric Woodpecker no era Hermes Malfoy. Tan concentrada estaba en su desazón que casi se sobresaltó cuando Ulric se inclinó hacia ella y le hablo en un murmullo:
— ¿Qué pasó con ustedes? ¿Los hechizaron? ¿El director los amenazo?
— ¿Qué? ¡Nada de eso tontito!—Ulric pareció más asustado si cabía.
—La Nemesia Jesenvolk que conozco jamás usaría una túnica de gala, ni se arreglaría el cabello, ¿Dónde están tus pantalones?
Nemesia parpadeo confundida, ¿Podía esa conversación volverse más incómoda? Por el rabillo del ojo vio a Malfoy.
—Sí, lo que tú digas pequeño, ahora debo desaparecer tengo un Malfoy que seducir. —Señalo antes de alejarse en su dirección.
Cornelio y Elián esperaban el momento adecuado para abordar a Seillean, estaban sentados en una de las mesas vigilando al examinador mientras fingían hablar. Ulric Woodpecker ocupo una de las sillas junto a ellos. El ambiente se volvió tenso. Cornelio los miro incomodo, se incorporó y se fue. Elián parecía haber olvidado vigilar a Seillean, en cambio solo fulminaba al Gryffindor con la mirada.
—Selwyn, ¿tienes algo contra mí?
Elián sonrió malicioso.
—Si, por tu culpa mi prometida rompió nuestro compromiso y me delato con el director. —Woodpecker parecía no tener idea de quien hablaba.
— ¿Enserio? Eso es horrible, lo siento.
El slytherin lo contempló con asombro. Pero no pudo ahondar más en el tema porque Cornelio apareció frente a él y lo arrastro hacia Saturno Seillean. Su mejor amigo lo empujo sutilmente hasta el examinador.
—Me acaba de pasar algo rarísimo.
Cornelio negó.
—No me cuentes, no quiero saber.
A espaldas de Saturno Seillean, Nemesia les hacía señas.
—La misión comenzó, Crossland ve a tu puesto. —Y le guiño un ojo.
Acto cuarto: tres colacuernos húngaros
Con sus sonrisas más compradoras, convencieron al pobre examinador a que los acompañara a la mesa más lejana e inhóspita del comedor. Lo mejor es que a nadie le parecería que los slytherins más desvergonzados del colegio estuviera hablando lo más tranquilos con uno de los examinadores, pues se habían encargado de parecer encantadores y simpáticos con todos cuanto pudiesen. Eso estaba resultando muy fácil. Le dio una mirada de reojo a Cornelio que montaba guardia a un par de metros, mientras trataba de lucir lo más casual posible.
—Llego a mi poder el dato de que usted trabaja en el departamento de exterminación de criaturas mágicas, ¿es verdad?—Pregunto Elián tendiéndole una bebida. Saturno le sonrió, casi no parecía recordar el altercado con el unicornio.
—Sí, si hace más de dos décadas que me dedico a ello. —Y le dio un sorbo a su bebida. Nemesia que estaba a su costado fingió interés, no obstante, lo único que podía prestar atención en ese momento era en su varita oculta entre los pliegues de su túnica que apuntaba a Seillean aguardando el momento adecuado para leerle la mente. — ¿Puedo preguntar cómo se enteró, Señor Selwyn?—Elián le dio un breve codazo a Nemesia, se estaba tardando un poco en invocar el maldito hechizo.
—Hermes Malfoy me comento que su padre se deshizo en halagos al hablar de su trabajo.
Si Hermes Malfoy se enteraba estaba muerto.
— ¡Oh, sí! Conocí al Señor Malfoy hace unos años; un hombre encantador, asumo que su hijo debe de ser tan carismático como el mismo. —El anciano llevó la copa hacia sus labios. —Recuerdo que lo conocí bajo circunstancias poco favorables.
Seillean guardo silencio, contemplando hacia la nada. Elián pateo a Nemesia, disimuladamente.
—Y, si me permite preguntar, ¿Cuáles fueron esas circunstancias?
— ¡Oh, claro! Pues, hace dos veranos, me encontraba sentado en mi oficina, cuando un gran búho llego. Traía una carta explicando que un kelpie había…—Elián asentía a todo lo que Saturno decía, pero no escuchaba ni una palabra. Sabía que Nemesia ya había conjurado el hechizo y en ese instante se encontraba hurgando en la mente del pobre anciano. —…y cuando llegamos, encontramos que habían nacido no uno, ni dos, sino tres colacuernos húngaros!
Y con perfecta sincronización, Cornelio apareció en el mismísimo instante que la anécdota comenzaba a volverse interesante.
—No quisiera interrumpir, pero pensé que deberían saber que están sirviendo pudin en una de las mesas centrales. —una sonrisa encantadora revoloteo en sus labios.
—Muchísimas gracias, joven. ¡Espero que sea de chocolate!—y de esa forma, Saturno Seillean se perdió entre la gente. Sin siquiera despedirse.
Los tres amigos intercambiaron miradas.
— ¿No deberíamos haberlo oblivateado?
—No se enteró nunca que le leímos la mente.
—Sí, soy buena en esto.
Acto quinto: No es una iguana
—No, lo estás haciendo mal. No piensas lo suficiente feliz.
— ¿¡Cómo rayos hago para "pensar suficientemente feliz", Cornelio!?
—No lo sé, piensa en la sensación de estar drogado o algo así.
Nemesia dejó escapar una pequeña risita, estaba tirada en el suelo rodeada de ranas de chocolates y leyendo un libro sobre pociones. En el centro de la sala de menesteres un Cornelio que ya comenzaba a perder la paciencia y un muy frustrado Elián discutían sobre cómo realizar un encantamiento patronus.
— ¿Tu recuerdo más feliz es la sensación de estar drogado?—Pregunto la rubia divertida. Cornelio le saco la lengua.
—El problema es que ustedes lo hacen sonar como algo malo, pero la verdad es que funciona para mí.—Y como si quisiera demostrarlo se volteo hacia Elián e hizo una floritura con su varita: —¡Expecto patronum!—Al instante una salamanquesa plateada corto el espacio que lo separaba de Elián y corrió de forma graciosa por alrededor de él.—¿Ven? A mi iguana le gusta que piense en alucinogenos.
—Eso no es una iguana. —Señalo Elián.
—Es mi patronus y si yo digo que es una iguana lo es. —Dijo finalizando el hechizo.
La puerta de la sala se abrió logrando que todos se sobresaltaran y apuntaran al intruso. Asterion y Hermes los observaron con interés.
— ¿Qué están haciendo?—Pregunto el Black acercándose a Nemesia.
—Estamos intentando que Elián aprenda el patronus para que sobreviva a la segunda prueba. —Respondió Nemesia apartando un par de libros para hacerle un lugar.
— ¿Saben cuál es la segunda prueba?
—Sí, sabemos que va a ser un lugar donde no hay luz, que está plagado de dementores, lethifolds y boggarts.Y que tiene que buscar algo rojo.
Hermes alzo una ceja.
—Suena muy vago cuando lo expones de esa forma.
—Es lo mejor que pude obtener.
Mientras decía estas palabras, Nemesia pudo observar de reojo como un vapor plateado surgía débilmente de la varita de Elián.
— ¡Te dije que pensar en eso funcionaba!
Elián se acuclillo por el cansancio, su amiga desde su posición le lanzo una rana de chocolate. Hermes los miro a todos particularmente entretenido. Asterion en cambio solo alzó una ceja.
— ¿En que estabas pensando?—Indago llamando la atención de ambos magos.
Elián se cruzó de brazos e inspeccionó el techo, intentaba esconder su frustración. Fallaba.
—No sé, en pociones alucionogenas y esas mierdas. —El Black chasqueo la lengua disgustado. Elián inclino la cabeza. — ¿Qué?—Cuestiono desafiante. No obstante, Asterion no se acobardo.
—Tienes que dejar de intentar resolver todos tus problemas con pociones alucinógenas.
—Puedo resolverlos con ellas.
—No, no puedes. Es estúpido y patético.
Hermes sonrió desde su lugar.
—Bien, ¿Qué harías tu genio no adicto a pociones alucinógenas?
Asterion se incorporó desafiante.
—No sé, pensar en algo que realmente me haga feliz, ¿tal vez?—E hizo un movimiento con su varita—Expecto patronum. —Un majestuoso búho real salió de ella y dio un par de vueltas animadas alrededor del campeón de Hogwarts. Elián abrió la boca asombrado y molesto.
— ¡Oh genial! ¡Ahora todos pueden hacer un patronus corpóreo!—Chilló enfadado Elián, se sentía cada vez más humillado. —¿¡Qué hay de ti Malfoy, puedes invocar uno?!
Hermes le regalo una mueca burlona.
— ¿Quieres apostar por ello?
Elián sacudió las manos.
— ¡Bien, ¿Qué pensaste para convocar a tu pájaro feo!?
Asterion lucia muy ofendido.
—Es un búho real ignorante.
—Podría importarme lo mismo si fuese un gusano, Asti.
El aludido se cruzó de brazos y el patronus se desvaneció tan rápido como había aparecido.
—Ya lo dije, solo pensé en cosas que me hacen realmente feliz.
—Claro, seguramente pensar en todo el oro que tienes acumulado en tus bóvedas te hace feliz, ¡pero no es mi maldito caso!
Nemesia, Hermes y Cornelio estaban contemplando la posibilidad de abandonar la habitación sigilosamente.
— ¡No estoy pensando en eso estúpido arrogante!—Y lo apunto con la varita.
— ¡¿Y en qué demonios estabas pensando niño bonito!?—Y también lo apunto con su varita.
Un duelo se desato en el medio de la sala, un duelo que duro poco ya que al cabo de dos hechizos el Black había acabado estampado contra una de las paredes. Hermes lucía un poco asombrado y todo. Elián se acercó un poco avergonzado por su facilidad para perder sus estribos.
—Estaba pensando en las personas que quiero. —Susurro Asterion renuente.
Selwyn contemplo la idea. Las personas que quería, no había pensado en ello como una opción, de repente se sintió un completo idiota, hasta estuvo a punto de pedirle perdón al Black y todo. Probablemente lo hubiera hecho si no fuera un slytherin orgulloso. Movió su varita y pensó en todas las personas que estaban en esa habitación, hasta en Hermes Malfoy que, aunque era un antipático de mierda a veces lo hacia reír.
Y después recito el encantamiento:
—Expecto patronum.
Un erizo pequeñito y plateado salió de la punta de su varita y floto torpemente por toda la sala.
Acto sexto: dulce mujer
Criseida Travers estaba esperándolo cerca de las carpas del torneo. Cuando él llego ella salió a su encuentro. Tenía los cabellos castaños sujetos en una elaborada trenza, Elián lejos de asombrarse por su presencia se pregunto cuánto tardaría en peinarse cada mañana. Ella negó con la cabeza e inclinándose hacia él dijo:
—Ojala mueras en esta prueba, Selwyn.
Elián se dijo a si mismo que si quería que ella se casara con él era porque todo sería mucho más fácil y cómodo. Tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad, y repetirse varias veces esa idea, para no cruciarla.
—Lo hare algún día Crisi, pero dudo que sea hoy. —Le dijo malicioso alejandose hacia el lugar de la prueba.
Escuchó a Criseida gritarle todos los insultos que se le ocurrían.
Suspiro y se dirigió a pelear contra dementores.
Acto séptimo: criatura estúpida
Destapo su vial de poción sonorus, sus amigos y él habían encontrado conveniente que, en lugar de delatar su posición con un lumos, podía simplemente usar el sonido para ubicarse. Se tomó la poción e hizo una mueca, sabia horrible. Parpadeo, podía escuchar casi todo. Miro a Cornelio que le susurraba del otro lado de la carpa, lo oía con total claridad:
—Tengo un regalo para ti. —Le dijo su amigo. Se acercó interesado, el moreno le entregó un segundo frasco, era pequeñito y en su interior parecía contener plata liquida. Alzó una ceja. —No me mires así, ¿no estabas del lado de mi teoría de la felicidad alucinógena para invocar un patronus?—Elián lo estudio en silencio, sabía que su amigo estaba loco por tratar de drogarlo y pensar que ayudaría en la prueba, sin embargo, ¿Quién quería su mente trabajando al ciento por ciento en medio de un lugar sin luz y rodeado de monstruos chupa almas? Destapó el vial con una sonrisa juguetona y se lo bebió sin pensar. —La llamó poción de la felicidad.
El efecto llegó junto con el cañonazo. Soltó una risita medio aturdido, medio adolorido por el ruido del cañón. Escuchó su nombre, los comentarios de la gente de la tribuna, escuchó todo. Absolutamente todo.
Él era el último en entrar a la jaula de oscuridad, Ragna había sido la primera.
Entró.
Todo era oscuridad.
En ese momento agradeció que sus amigos hubieran insistido con que memorizara el mapa que le había arrebatado al unicornio. Aunque el mapa era sencillo, apenas tenía un par de vueltas. Pero ni bien puso un pie en la jaula de tinieblas supo que era necesario. Se hubiera golpeado contra las primeras piedras si no recordara que estaban allí.
Aspiro. Estaba eufórico y feliz, por eso ignoraba el frio del lugar.
—Expectro patronum. —No era más que un murmullo, pero gracias a la poción sonorus pudo escuchar la voz de Ragna invocando el patronus con total claridad. A lo lejos vio el brillo del mismo y logro distinguir un par de dementores. Contuvo una risita, los dementores se le antojaban hilarantes, ¿Qué mierda le había dado Cornelio?
Tenía una hora antes de que la poción dejara de hacer efecto y quedara desamparado en la oscuridad, esperaba que la mierda que le había dado su mejor amigo durara un poco más.
Escuchó algo acercarse y se puso en guardia, posiblemente fuese un boggart o un dementor, dudaba poder escuchar a un lethifold aunque tuviese la maldita poción corriendo por sus venas. Se puso en guardia con una sonrisa, la poción de Cornelio era un disparador de adrenalina por lo visto. Algo apareció frente a sí.
Era un dementor, dedujo por el frio y la tristeza. La sensación era extraña: sentía ganas de reír, pero también ganas de llorar, tenía frío, y podía escuchar a Ragna y Charlotte en alguna parte; también a su dementor. Gimió medio aturdido y le apunto con la varita. Trago saliva y rogó porque el hechizo funcionara.
—Expecto patronum.
El erizo plateado se lanzó a por el dementor y Elián de reojo pudo ver que un par más se acercaban, los dementores decidieron que no era bueno meterse con ese erizo, por ridículo y tierno que fuera. Soltó una risotada.
Avanzó y gracias a su mapa mental y la poción sonorus encontró el primer huevo.
Era un huevo de ashwinder* dentro de una caja de madera, la caja estaba encantada con un hechizo retardante. En esa misma caja había un trozo de papel que gracias a la luz de huevo pudo leer: "Te". Hizo una mueca, ¿Qué significaba "te"? ¿Formaba parte de un rompecabezas o algo así? Dispuesto a pensar en ello más tarde le hecho un glacius al huevo y se guardó el papel.
Antes de que Ragna entrara a la jaula de oscuridad les habían dicho que debían encontrar todas las pistas que pudieran antes de que acabara el plazo. Todo estaba permitido, robar las pistas de otros también. En resumen, eran tres locos dispuestos a ganar en las tinieblas rodeados de bestias chupa almas, ¿los examinadores querían matarlos?
Consiguió la segunda pista después de espantar un dementor solitario. Congelo el huevo y se guardó la pista. "Solo" Era lo único que rezaba. No se paró a pensar en el orden de sus dos palabras, tenía miedo de olvidar su mapa mental, realmente estaba lo suficiente drogado para que eso pasara.
Entre trompicones y luego de deshacerse de un par de lethifolds consiguió llegar hasta la tercera pista. Lo malo es que tanto Ragna como Charlotte habían dado también con la pista. Se miraron, Charlotte llevaba la varita encendida en un pequeño lumos, minúsculo, pero en esa obscuridad era como si fuese una gran antorcha. Los tres se quedaron congelados mirándose con asombro, habían esperado no cruzarse.
Vio como Ragna se humedecía los labios. Llevaba una mirada depredadora, lo único que consiguió fue que su sonrisa y adrenalina se potenciarán por diez.
Desde su posición entre la caja y ambas mujeres, Elián, podía oír con total claridad los latidos acelerados de ambas. También los dementores acercándose, se escuchaban como escarcha, tela frotándose y tristeza.
Antes de que pudiera hacer nada Ragna atacó, esquivo el hechizo por pura suerte. La luz roja los cegó a los tres por poco tiempo. Pero eso no le impidió contratacar con la misma velocidad, envío un desmaius en su dirección y lo vio desvanecerse en su protego. Le asombro que Charlotte solo estuviera allí mirándolos, le dio una mirada de reojo mientras detenía con su escudo un hechizo aturdidor, parecía haberse congelado en el lugar. No se detuvo a analizarlo, solo envío dos expelliarmus hacia la campeona de Durmstrang y percibió como ella se desplazaba a su izquierda. Agradeció a la poción sonorus cuando el sonido lo advirtió a tiempo para frenar dos maldiciones desconocidas de color violeta que Ragna le lanzo.
El ambiente comenzaba a volverse frío. Sabía que los dementores estaban cada vez más cerca. Como también sabía que no quedaba mucho tiempo para que la pista ardiera gracias al huevo de ashwinder.
La adrenalina y el elixir de la felicidad alucinógena lo hacían sonreír como un loco.
Dispuesto a terminar con el duelo deshizo su escudo y lanzó una rápida sucesión de hechizos desarmadores. Uno de ellos logro alcanzar a Ragna y esta salió disparada contra una de las rocas detrás de ella. Eso debería darle tiempo para conseguir la pista.
Agradeciendo que Charlotte decidiera congelarse y no participar del salvaje duelo busco la caja.
"Miras"
Fue lo único que pudo ver antes de que Ragna lo atacara por la espalda.
Y automáticamente el hechizo retardante desapareció y la pista se encendió en llamas.
Tanto Ragna como Elián se movieron por instinto: se acercaron al fuego dispuestos a apagarlo. No obstante, el fuego se había descontrolado en cuestión de segundos y se negaba a ceder por más aguamentis que le lanzasen. Ragna intento hechizarlo, la esquivo.
Nadie se esperaba que en medio de toda esa confusión un ataque de Charlotte a la que él fuego había sacado de su shock. Ella les lanzo un hechizo desarmador a cada uno y se hizo con sus varitas. La miraron asombrados.
— ¿Moyenard?—Preguntó divertido. La pelirroja lo miro con sus ojos bien abiertos, lucia asustada por alguna razón. — ¿De verdad? Estuviste mirando el horizon…
Ragna lo golpeó en la nariz, y él se vio sujetándola de la muñeca para no caer sobre las llamas. Lo que consiguió fue que ambos terminaran quemándose varias extremidades. Charlotte asustada lanzo un aguamenti hacia ambos y volvió a congelarse otra vez.
Esta vez mientras forcejeaba y rodaba por el piso con Ragna, comprendió porque la campeona de Beauxbatons se había vuelto a shockear: Los dementores habían llegado hasta ellos, y habían decidido que tanto Ragna como él eran buen alimento. Ambos se separaron.
—¡Moyenard, lanza un patronus!—Grito Ragna furiosa. Charlotte no dio señales de haberla oído, lo único que hizo fue dejar caer sus varitas y retroceder. Ellos se arrastraron a duras penas, mientras los dementores los atacaban, hasta sus varitas. —¡Moyenard, criatura estúpida!—Protestó Ragna sujetando su varita de é án había conseguido la suya, pero dudaba entre todo su mareo poder lograr invocar nada. Le ardían las quemaduras y su cabeza era un caos. —¡EXPECTO PATRONUM!—Bramó la campeona, un gran San Bernardo plateado embistió a los dementores.
Elián sintió su cabeza más despejada, se giró hacia Charlotte.
—Moyenard, apaga el fuego. Apaga el jodido fuego.
Charlotte lo miro y asintió dudosa.
—Aqua eructo.
Elián quiso golpearse la cabeza por haber olvidado aquel hechizo. Apuntó, con el pulso trémulo, hacia el incendio que ahora se encontraba más controlado por el potente chorro que salía de la varita de la pelirroja.
—Aqua eructo.
Los dos chorros de agua fueron suficientes para apagar el fuego. No obstante, Elián pudo oír a lo lejos que una nueva fogata se encendía. Probablemente la última pista.
Había dementores rodeándolos, cada vez llegaban más y habían vuelto a quedar a oscuras, con la única protección e iluminación que el San Bernardo de Ragna.
El campeón de Hogwarts sintió una carcajada bobalicona escapar de sus labios. Ragna lo miro con los ojos apretados por el esfuerzo. Pero él no se detuvo, continuó riéndose como un idiota. El alucinógeno, quizás, no había sido tan buena idea.
Los dementores seguían llegando, por el rabillo del ojo percibió que Charlotte invoco su patronus: era un pequeño petirrojo. El perro desapareció, Ragna se había rendido al cansancio y se había desmayado. Genial estaban jodidos.
Rió de nuevo. Iban a morir, iban a morir en el medio de la oscuridad rodeados de dementores y quien sabe que otros monstruos.
Pero entonces las tinieblas se despejaron y muchos patronus los rodearon.
La prueba había terminado.
Soltó una carcajada más y se sumió en la inconsciencia.
Acto octavo: las cajas brillantes, la revancha
Cuando Elián abrió los ojos, se encontró con un techo muy alto y unas cortinas blancas rodeando la cama.
Eso quería decir que se encontraba en la enfermería, y no en su habitación. Estaba desorientado, muy desorientado. Escucho unos murmullos a su izquierda. Abrió la cortina repentinamente.
—…y por eso creo que son compatibles.
—Tu teoría del patronus es tan estúpida como tu teoría de las cajas brillantes.
Y en ese instante Asterion y Nemesia voltearon a verlo.
— ¡Despertaste!—La rubia se abalanzo sobre él, envolviéndolo en un apretado abrazo. —hace tres días que estas inconsciente. Ragna termino igual o peor que tu.
—Esas cosas no me interesan. ¿Cómo termino la prueba?
Asterion y Nemesia intercambiaron una mirada ¡carajo! Ellos tratando de ser amables, y el imbécil ese no tomaba en cuenta su preocupación.
—Ragna quedo en primer puesto en la prueba por haber conseguido tres pistas. Tu, segundo, por haber conseguido dos y tener un mejor desempeño. Charlotte, tercera, por tener dos pistas. Le quitaron puntos por haber quedado petrificada como una idiota. —Asterion lo informo todo con una mirada glacial.
— ¿Ustedes podían ver lo que ocurría dentro?
—Sí. —Asterion se mantuvo en silencio un segundo. Nemesia los observo preocupada. —No puedo creer que hayas entrado estando drogado. —Elián iba a protestar, pero el más alto no le dio tiempo. —Pero, ya no se puede hacer nada. Felicidades, pasaste la segunda prueba.
-..-.
*Ashwinder: es una serpiente que nace de los restos de un fuego mágico que arde demasiado tiempo sin ser controlado. Sus huevos arden en poco tiempo si no se los congela.
si hay alguien ahí, gracias por leer.
