Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin intención alguna de lucro.
Entraron a la casa después de una mirada intensa por parte de Ron, su madre la abrazó con una amplia sonrisa en su rostro.
–Me encanta que estés aquí, cariño, al menos seguido –besó sus mejillas y acunó su rostro entre sus manos –tu padre se pondrá muy feliz al verte.
–Espero que lo haga mamá, sino romperá mi corazón en muchos fragmentos y tendré que buscar la reparación del daño –bromeó.
–Así que le quitarás la casa –concluyó Ron mordiendo un panqué.
–No, en realidad pediría que se me recompensara mediante una cantidad incontable de abrazos por su parte, posiblemente unas cuantas palabras bonitas y muchos besos y mimos.
–Eso no es necesario que los pidas –dijo Fred frunciendo los labios para que se vieran más voluptuosos y caminó hasta ella –sólo necesitabas pedirlos, hermanita.
–No confió en tu buena voluntad –se cruzó de brazos.
–Me he puesto mi bálsamo para labios olor a hongos de rana –sonrió –es muy saludable para los labios, lástima de olor, mira –la rodeo con sus brazos y le dio un par de besos en la mejilla.
– ¡Basta Fred! Eso huele horrible –hizo una mueca.
–Tú querías mucho cariño de parte de la familia ¿Qué mejor que tu hermano favorito sin su múltiplo? –sonrió dando besos por el resto de su cara.
–Pero sin el bálsamo de excremento –se removió.
–Eres una exagerada, parecieras hermana de Percy –se alejó.
–No… sí soy hermana de Percy –recordó y soltó una risita divertida que contagió a los demás.
–Eso tiene que saberlo Percy, ella es la única a la cual no le avergüenza ser familiar de él.
–Cada que nos preguntan, lo negamos –informó George.
–Hasta mamá lo niega –confirmó Ron recargado en la isla comiendo otro panqué.
–Tú no puedes comer eso –le dijo su madre quitándole el panqué de la mano.
–Mamá –se quejó frunciendo el ceño.
–El doctor lo dijo –lo puso en la isla, pero alejado de él.
–Entonces ¿por qué razón los haces? –se quejó.
–A estas alturas, Ronald Billius Weasley –sentenció su madre –creí que sabías el dato que no eres hijo único.
–Pero sí el más pequeño –se estiró por el panqué pero su madre le dio un manotazo.
–Ginny lo es –frunció el ceño su madre.
–Lo sé, pero me refería a que no comparte lo mismo que yo y mis cinco hermanos, mamá –recordó Ron –ella es una chica y nosotros somos chicos.
–Aun no nos consta que tú lo seas, Ron –se burló George haciendo que Ginny se riera junto con ellos, pero se detuvo cuando Ron la observó molesto.
–Creo que a Hermione sí –intervino con voz un poco ronca ya que quería reírse.
–Es eso o a Hermione le gustan las chicas –argumentó la Sra. Weasley.
– ¡Mamá! –Chilló Ron –esto es el colmo.
–Lo siento cariño, yo sólo quería bromear junto con tus hermanos, si no lo hago ahora, cuando llegue tu padre él lo hará por mí.
–No pues gracias por el consuelo –frunció el ceño.
Él se unió a la carcajada, aprovechando el momento para tomar el panqué y esconderlo.
–Bien, ahora largo de aquí, déjenme terminar la cena.
–Yo te ayudo –se ofreció Ginny.
–No cariño, no te ofendas, pero ésta receta sólo la conocerás el día que me muera, antes no.
–Oye, entonces ¿cómo me saldrá bien?
–La práctica –sonrió –ve con tus hermanos a jugar en el arenero, corre –se burló su madre.
Se unió a los gemelos en su improvisado juego de fútbol, obviamente ella contra los dos, ya que Ron no pudo unirse a su equipo… o al de los gemelos, cerca de las cinco, el que se unió fue Charlie, que aparte de Ron, era el único prodigio del fútbol en la familia, todos lo jugaban bien, pero no eran tan buenos como sus dos hermanos.
–No es justo que te unas a Charlie para ganarnos –se quejó Fred.
–No es justo que ustedes hagan dos contra uno para ganar –la defendió Charlie.
–Tú que haces aquí, para empezar –comentó George.
–Me regreso en una semana, quería pasar el mayor tiempo posible con mis papás, y ustedes, es genial que Ginevra se uniera a nosotros ahora –la abrazó –he venido varias veces y no has estado.
–Nadie me ha informado que has venido –lo abrazó también.
–No nos mires, con que sólo mires a Fred, es como si nos miraras a los dos –sonrió George.
–Vamos adentro, es hora de la cena –sonrió Charlie por el comentario del gemelo.
–Iré por Ron –se soltó Ginny.
Caminó hasta el árbol de melocotón más al fondo, era donde se escondía Ron cuando estaba muy molesto con alguien o cada que se jugaba ese deporte que pensó estaría prohibido en la familia, pero no.
–Tú sí que eres imposible –se quejó, Ron volteo asustado –mamá dijo que no podías comer panqués –frunció el ceño.
–No puedo, pero son deliciosos, es imposible no comerlos.
–Sólo robaste uno –comentó.
–No, sólo recuperé uno de los que había robado mientras se burlaban de mí.
–No sé de donde sacas tanto apetito.
–Hace mucho que no como panqués, es sólo eso, no fui yo quien se comió tres hamburguesas en menos de cinco minutos.
–Tenía hambre –se encogió de hombros –además, soy una chica de buen comer, creo que eso es de Weasley, Weasley que no come como un animal, no es Weasley, sencillo.
–Y no hablemos del apetito sexual –se burló.
–Realmente eso no quiero hablarlo –retrocedió.
– ¿Por qué no? –elevó la vista para verla.
–Porque es incómodo, Ronald, por eso.
–No me incomoda hablar de eso –se encogió de hombros y se puso de pie, ya que estaba sentado sobre una de las raíces.
–No ¿Qué tal anoche con Hermione? –se cruzó de brazos y él sonrió.
– ¿Estás tratando de intimidarme o de retarme? –le sonrió.
–Fuiste tú quien dijo que no le incomodaba hablar de eso, no yo.
–Bueno ¿Qué es lo que quieres saber de anoche, Ginevra? ¿La parte en la que pensé que estaba contigo en lugar de con ella? –giró hasta su hermana.
–Y-yo… Eso es asqueroso, Ronald –contestó molesta y sus mejillas enrojecieron.
–Pues entonces deberías preguntarle a Hermione que tal la pasó anoche, para que te des una idea que tan asqueroso estuvo –se acercó a ella.
–Me imagino que ella…
–Pregúntale –sonrió –para que sepas de lo que soy capaz de lograr estando con ella pensando en ti, lo único que tienes que imaginar es lo que lograría si en realidad fueras tú.
–Ron –musitó y sus mejillas ardieron aun más haciéndola tragar saliva.
–Ginny –acercó su rostro al de ella.
–R-Ron –tartamudeo cuando el rostro estuvo aun más cerca, la mano fue hasta sus pectorales para detenerlo pero él la retuvo cerca de él por la cintura –R-Ron ¿Por qué estás haciendo esto? –retuvo la respiración cuando los labios de Ron rozaron los suyos.
–Prométeme que no saldrás corriendo si lo hago, prométemelo –le suplicó.
Ginny asintió rozando aun más sus labios con los de Ron, quien quitó el poco espacio que había entre ellos, sus labios se apoderaron de los de ella de manera rápida y posesiva, la sujetó del cuello y con su pulgar acarició la mejilla de Ginny, mientras seguía besando los labios de la chica de una forma desesperada, como si el mundo fuese a terminar en el momento en que sus labios perdieran el contacto con los de ella.
Se alejó de él completamente agitada, aunque los labios de Ron seguían a milímetros de los de ella, se alejó cuando intentó besarla de nuevo.
–La cena está lista –dijo entrecortadamente.
–En este momento no tengo ánimo para una cena con la familia –volvió a acercarse a ella –sólo quiero volver a besarte –Ginny no permitió que la tocara.
–Me hiciste prometer que no saldría corriendo, pero no volverá a pasar, Ronald, entiende, eso no está bien, además…
–Ginny –sonrió divertido –siempre supe que eras un amor prohibido, pero en las pocas veces que te tenía junto a mí, era suficiente para ser completamente feliz.
–Claro que eres feliz, eres mi hermano, y no soy la felicidad, tú no me amas, tú no puedes amarme…
–Sé que no puedo amarte, porque hay alguien en mi vida, pero… es que sería un pecado mayor si te mirara y no te amara.
–Creí que ese auto te había acomodado las ideas –se alejó un paso más.
–Pues en realidad no es que tuviera mucho que acomodar –se encogió de hombros –sabes muy bien que dejé a Hermione por ti, y volvería a hacerlo.
–Eso no va a pasar –se burló.
– ¿Por qué no? –caminó hasta ella.
–No puedo evitar que la dejes, pero… no hagas una idiotez por un simple beso, Ronald, jamás pasará de nuevo, si no vas a cenar, mis padres se preocuparán.
–No iré –se dejó caer.
–Como quieras.
Se alejó rumbo a la casa, se acomodó el cabello, y por mucho que su mente insistió, su cerebro no dio la orden para quitarse los rastros del beso de Ron.
–Por fin, tardaron horrores –comentó su madre y la observó seria –y bien ¿dónde se ha quedado tu hermano?
–Creo que le ha afectado un poco ver a Charlie jugar –mintió descaradamente.
–Lo siento mamá –se disculparon los gemelos –él fue quien nos dijo que no por su accidente el deporte familiar tenía que dejar de ser el deporte familiar.
–No les tengo que recordar sus dos años posteriores a ese accidente –los reprendió su padre.
–Vamos papá, Ron sólo quería llamar la atención, como siempre.
–Pues comprendo un poco –intervino Charlie –perdió su vida con ese maldito accidente, todo su futuro en una maldita pierna.
–Iré a hablar con él –su madre se limpió las manos y salió.
Todos comenzaron una discusión sobre el accidente de Ron, él les había dicho que había estado tan emocionado por su buena actuación y porque tenía que regresar al siguiente día para firmar el contrato que cruzó corriendo la calle y no se fijó que el autobús venía en una velocidad imparable.
–Pero me las vas a pagar, Ronald Billius Weasley –su madre entró a la cocina jalando a Ron del brazo –ya eres un adulto y te sigues comportando como un niño.
–Así que… ¿Qué ocurre? –preguntó el Sr. Weasley.
–Tu hijo –contestó y dejó las envolturas de los panquecitos sobre la mesa –se fue a esconder a ese árbol a comerse mis panqués, con razón no tenías hambre, Ronald Billius Weasley.
–Te has enamorado de mi nombre completo hoy ¿no mamá? –frunció el ceño.
–Deberías perder todas las abdominales –lo golpeó en el estómago.
–Jamás, esos panquecitos me enviarán un mes entero al gimnasio, no puedo permitir perder mis abdominales, con eso conquisto chicas.
–Supongo que no puedes conquistarlas con una buena charla ¿cierto? –Charlie se burló de él.
–Las charlas son realmente irrelevantes si sabes tenerlas felices en la cama –se encogió de hombros.
–Sin una pierna y un casanova –rieron los gemelos.
–Perdí una pierna, pero en realidad puedo usarlo de pierna, no es mi culpa que ustedes sean de…
–Ya basta –intervino el Sr. Weasley –su hermana está presente.
–Únete a la plática Ginny –sonrió George.
–Lo siento George –frunció los labios y se levantó el sweater de Ron para mostrar su vientre plano –pero la que más pequeño tiene el pene deberé ser yo –pasó la mano por su vientre –ningún bulto –se encogió de hombros.
–Ya lo veo, tal pareciera que eres niña –sonrió Charlie.
–Lo sé –se encogió de hombros.
–Pero aun así debes saber de Penes –continúo Fred –no nos digas que después de tantos años viviendo sola en Londres sigues siendo casta –sonrió burlón.
–Me sorprende el hecho de que ninguno se inmuten en hablar de su apetito sexual –dijo roja mirando a Ron que la observaba atento.
–No hay que avergonzarse, es algo natural ¿o no lo es? –elevó una ceja George.
–Pues entonces deberían integrar a nuestros padres –sugirió.
–No, eso es asqueroso –se quejaron todos.
–Yo sólo decía –sonrió.
–Pero contesta, no vas a dejarnos con la duda.
–No hay nadie en el mundo que sea un santo completo –se encogió de hombros.
– ¡No eres una ñoña! –la abrazaron los gemelos.
–íbamos a buscarte un novio, por si estabas demasiado ocupada para conseguirte uno.
–Supongo que soy la única que tiene hambre, mamá –sonrió.
–Cambio de tema –se observaron todos –sales con alguien.
–Terminé con él, de hecho.
–Ya veo, por eso tienes tiempo para nosotros –intervino su padre.
–No es eso, pero me alegra tener tiempo para la familia.
La cena fue tranquila, por fortuna para Ginny, cambiaron de tema y se dedicaron a dar el resumen de sus respectivos días en el trabajo, sonrió en cada broma de los gemelos al igual que en las de Charlie, Ron sólo hacía comentarios cortos, estaba molesto, todos lo notaron, aunque pensaron que era por el regaño de su madre por la cantidad ridícula que había comido de panquecitos.
–Ya es un poco tarde –intervino Ginny viendo su reloj –nos veremos después mamá –besó la mejilla de su madre.
–Espero que no tardes mucho en volver, cariño –su padre sonrió y se sintió una mala persona.
–Claro que no, no se preocupen, vendré seguido.
–En esta semana –intervino Charlie –quiero pasar tiempo con la familia.
–Claro que vendré –abrazó a su hermano.
Caminó junto con Ron en silencio, se subió al auto, se giró asustada cuando sintió la respiración de su hermano en el cuello.
–Ron –chilló – ¿Qué se supone que haces?
–Tu cinturón de seguridad.
–Eso mismo iba a hacer –frunció el ceño molesta –puedes hacerte aun lado y conducir.
–Que genio, yo sólo quería ser atento.
–No necesitas ser atento, eres mi hermano y sé lo desconsiderado que puedes llegar a ser.
–No deberías matar las buenas intenciones de nadie, Ginevra.
–Tú no puedes tener ninguna buena intención, ya las dejaste claras.
–No te molestó ese beso, para ser honestos.
Bajó el seguro de la puerta de Ginny cuando sus labios volvieron a unirse para deleite de Ron en un apasionado beso que el mismo inició y provocó, intentó cruzar hasta el lado del copiloto, bajó hasta el mentón de la chica y después comenzó a besar su cuello.
–Ron –se quejó ella mientras él besaba su hombro y acariciaba sus piernas
–Es un poco incómodo –murmuró y tentando a su suerte continúo –deberíamos usar la parte trasera del auto –volvió a besarla.
– ¿Estás loco o qué es lo que pasa por tu mente? –lo empujó con suficiente fuerza.
–Tienes razón, aun estamos fuera de la casa de nuestros padres.
–Definitivamente estás loco –se quitó el cinturón de seguridad –no voy a irme contigo.
–No seas ridícula –bufó y azotó la portezuela y la siguió.
–Ridícula, ya basta, Ronald, somos hermanos, no sé como se te puede olvidar eso.
–Pues no es una tarea fácil, para ser honestos, lo curioso es que tú no lo olvidas, pero aun así, no evitas mis besos, sólo admítelo, Ginny, esto no es algo unilateral.
–Creo que tienes algún tipo de desequilibrio mental –regresó hasta la casa de sus padres.
–&–
Observó al chico junto a ella que no decía nada, sólo conducía serio.
–Así que… realmente no tienes ningún problema –rompió el silencio.
–No –contestó –pero mi única duda es ¿por qué recurriste a mí?
–Mi auto estará listo en dos días –se excusó.
–Ginevra, hace dos días que nos conocemos, y aun así crucé media ciudad para venir por ti a la casa de tus padres para llevarte a tu casa con un pretexto tan ridículo por el cuál me llamaste.
–Espera, para mí nada es ridículo tratándose de mi trabajo, el Sr. Moody me dijo que tenía que vigilarte, te agradezco que vinieras por mí, pero era en serio, la última vez que me hablaste, no te noté muy convencido por mi explicación, el Sr. Moody dio ordenes directas de que fuera Dean el que se encargara de esos casos, y yo te puse a ti a cargo, era en serio, voy a demostrarle a Dean que…
–Sí esto es por una maldita pelea entre novios, te pediría que no me metieras…
–No es eso, él y yo no somos novios ¿de acuerdo? Terminamos.
–Y te dejó tirada con tus padres.
–Dean no es mi problema, jamás se lo presente a mis padres.
– ¿A cuantos chicos les has presentado a tus padres?
–No creo que eso te incumba.
–Te recuerdo de nuevo la distancia y sobretodo la hora ¿cierto?
–Y yo te recuerdo que fuiste tú quien se ofreció a venir por mí.
–No te escuchabas muy bien al teléfono, por lo menos estabas en casa de tus padres, no me imagino en un lugar peor.
–Aun así, gracias.
–Algo me dice que tengo que guardar esa disculpa, porque no las escucharé muy seguido –sonrió.
–Eres un idiota, no soy una persona…
–Eres un alíen, una bruja, un duende, un…
–Estoy hablando que no soy una persona soberbia.
–Eso suena bien.
Draco le fue diciendo sus propuestas para los casos en los que apenas había comenzado a trabajar, ella hacía correcciones a las propuestas y hacía sugerencias, él las aceptaba, el trayecto fue bastante tranquilo, realmente dudaba que Draco Malfoy siempre fuera de esa manera, después de todo, muchos decían que era un déspota, egocéntrico y un perfecto rey de hielo, pero a pesar de mostrarse egocéntrico con ella, no lo era lo suficiente, y se comportaba a la altura, tal vez por el hecho de que era algo así como su jefa, y sabía que tenía que quedar bien para poder deslindarse de la imagen que dejó su padre sobre él.
–Supongo que no te molesta que nos veamos a una hora más decente –la observo.
–No, para nada, sólo dime en donde…
–Si no te molesta, puedo venir a tu apartamento.
–Ahm…
–Por que bueno, no creo que te agrade la idea de ir a mi apartamento.
–Así que ¿a que hora vendrías? –Draco sonrió.
–Puedes decirle al gorila de tu hermano que venga, no me molesta, sólo quiero tratar lo que hemos hablado ahora.
–Sé y puedo defenderme yo sola.
–De acuerdo, sólo era una sugerencia por si no confiabas en mí, no te culpo, no muchos confían en mí.
–Lo imagino, pero… también sé que no es tu culpa, así que no te preocupes, lo único que me interesa sobre ti es tu rendimiento –él sonrió burlón –laboral, mal pensado.
–De acuerdo, te veré en unas horas –dijo divertido y caminó hasta las escaleras.
Ginny entró por fin a su apartamento, fue hasta su habitación y se dejó caer sobre su cama, había sido una tarde bastante extraña, se giró agitada cuando un olor familiar le llegó y se tranquilizó al darse cuenta que era por el sweater que llevaba puesto.
Se sintió estúpida, le encantaría que él estuviera ahí, volver a besarlo como hacía unas horas lo había hecho, pero que no podía permitirse hacerle saber que lo deseaba como él mismo lo hacía, deseaba poder olvidarse de que eran hermanos y entregarse a la loca idea y a esos sentimientos que crecían cada vez que lo sentía cerca.
Si tan sólo Ron pudiera ser el chico que pudiese llevar a casa, pero no como su hermano, sino como el chico con el que salía.
–&–
Se levantó quejándose por la insistencia del timbre, caminó con pesadez y abrió, frente a ella estaba un atractivo Draco Malfoy, el cabello revuelto era lo único fuera de lugar con su traje a la medida.
–Buenos días –saludó.
–Días –contestó bostezando –pasa –se hizo aun lado.
–Traje algo –le mostró una enorme bolsa –dijiste que te había gustado el desayuno, así que me tomé el atrevimiento de traerlo.
–Gracias –cerró la puerta.
–No tienes buena cara, si quieres me voy.
–Claro que no, quiero que esos expedientes queden listos en la brevedad.
–Me parece perfecto, mientras más rápido los terminemos, más rápido podremos comenzar nuevos.
–Me encanta tu efectividad y tu forma de pensar, cuando inicie en la firma deduje que mientras unos hacían un solo expediente por mes, yo podía hacer tres, así de esa forma avanzaba más rápido.
–Es por eso que ahora trabajas con diecisiete –la observó.
–Bueno, a veces la práctica ayuda mucho, toma asiento, ehm… por lo regular con Dean trabajo en la mesa, pero… puedes sentarte donde gustes…
–No creo que esa oferta se extienda hasta la cama de tu habitación –Ginny volteó a verlo y él elevó una ceja en coqueteo.
–No, la oferta no va más allá –se acercó a él que no retrocedió.
–Es una lástima, porque desde ayer no puedo quitarme la idea de estar aquí, y ahora… la comodidad de tu cama…
–Perdón si interrumpo –habló Ron recargado en el umbral de la puerta.
–Al final no confiaste mucho en mí ¿he? –le sonrió alejándose.
–Por supuesto que no, te dije que no…
–Está bien –dijo sin darle importancia –anoche te lo dije…
–Anoche –repitió Ron cerrando la puerta.
–Sé un poco educado ¿quieres? –lo reprendió Ginny.
–Es Draco Malfoy, no importan mis modales.
–A mi me importan –gruñó ella.
–Hola –fue hasta ella y la besó en la mejilla prolongando el contacto.
–Ron –tocó sus abdominales por el placer de hacerlo.
–Malfoy.
–Weasley –contestó seco.
–Así que ayer le hablaste porque eres un inútil y no entiendes.
–En realidad –volteó a verlo y después a ella –tu hermanita me habló a mí, fui por ella a la casa de tus padres y bueno, no fue tan necesario, fue una noche realmente increíble –le guiñó un ojo –gracias por dejarme ir a bañar y por el desayuno, pero no quiero mentirle a tu hermano.
–No pasó –jaló a Ron para que no llegara hasta Draco.
–Sólo bromeo, Weasley.
–Más te vale que mantengas la boca cerrada, no voy a dejar que pongas la reputación de mi hermana en boca de todos.
–Me gusta más la idea de tener su boca en la mía –se encogió de hombros –lamentablemente no es posible.
–Dijiste que no te agrada ¿Qué es lo que hace aquí entonces? –se giró enfadado hasta él.
–Es trabajo, Ronald, sólo trabajo, puedes marcharte, esto es confidencial.
–Tu confidencial y mi confidencial no tienen el mismo significado, Ginevra.
–De hecho si lo tienen –intervino Draco desde el otro lado del lugar –es sólo cuestión de subjetividad.
–Nadie te está hablando a ti –lo observó.
–Mejor me voy, terminaré esto yo sólo, como pueda.
–No harás eso –dijo en advertencia.
–Claro que lo haré –los ojos de Malfoy brillaron aun más grises.
–Déjalo que haga lo que quiera –murmuró Ron.
–Vas a quedarte sentado y sin hablar –le ordenó a su hermano que sonrió en satisfacción –y si alguien se entera de lo que se trate aquí, te juro que…
–No diré nada –levantó una mano y se llevó la otra al corazón.
–Eres imposible –negó ofuscada.
–No voy a dejar que Draco Malfoy se acerque a ti, no mientras viva ¿me escuchas? –Bajó la voz –sé que las relaciones entre hermanos no son posibles, pero… en éste caso en concreto, lo es, y no sólo se presenta de forma unilateral, el hecho de que lleves mi sweater aun puesto lo deja en claro, sólo admítelo.
–Ronald, no voy admitir lo que no pasa en mí, el hecho de que aun lleve puesto tu sweater es por el mismo hecho de que aun llevo puesto el mismo atuendo de ayer, incluidos los tenis, porque sólo me dejé caer en la cama y me quedé dormida
–Subjetividad –contestó serio y sin poder evitarlo ella se rió.
Observó a su hermano durante todo el rato, él le regresaba la mirada cómplice, de nada había servido que lo negara, esas miradas dejaban en claro que Ron tenía razón, el asunto de esos sentimientos en concreto, era un asunto bilateral.
–Por fin se fue –comentó agradecido Ron al ver su reloj.
–No son cosas que se terminan en una o dos horas –comentó acercándose a él.
–Sí, lo sé, pero… he estado deseando besarte desde que llegué hasta aquí –la sujetó de la cintura y la besó –mi alma podrá arder en el infierno pero sin duda el tenerte lo vale.
Le quitó su sweater después de que el beso se hiciera desesperado, volvió a rodear la delgada cintura de Ginny pegándola a él, besó su cuello, su hombro deslizando suavemente el tirante de su playera y su sostén.
–Ron –musitó agitada –no.
–Es inevitable que pase, Ginny –la observó –y lo sabes, porque sé que lo deseas tanto como yo, y tampoco te importa ese enorme obstáculo llamado familiar.
–Parentesco –corrigió y pegó sus labios a los de él.
La llevó hasta su habitación, la dejó sobre la cama y se recostó sobre ella, se alejó agitado para quitarse la sudadera que tenía puesta, la jaló de la cadera para quedar frente a frente en un beso apasionado, hacía tanto tiempo había estado deseando estar así con ella, que ahora le parecía casi un sueño, su mano bajó hasta la pierna de la chica y metiendo la suya entre las de ella, siguió el movimiento de Ginny hasta quedar sobre ella, bajó sus manos suavemente hasta el dobladillo de su playera y sus dedos acariciaron la cálida y suave piel de ella, le quitó la playera lentamente, besando su vientre, su estómago, entre sus pechos, coloco sus manos sobre los pechos menudos, que comparados con sus manos, lucían pequeños, gruñó al momento de masajearlos, con una sola mano desabrochó el sostén, lo dejó junto a ellos, le sonrió haciéndola sonrojarse, así que se acercó a ella y la besó.
Bajó los jeans de Ginny y sonrió al ver las pantaletas de encaje que había visto sobre su sofá cuando Hermione lo mandó por ella, lucían mejor de lo que lucían en su pervertida imaginación, imaginarla ese día con lencería de encaje hizo que desarrollara cierto placer por ese tipo de lencería en especial.
Acarició todo el torso de Ronald logrando que su respiración se contuviera, pero el tacto sobre la playera por mucho que estuviera ceñida a su cuerpo, no era lo mismo, así que se removió debajo de él, lo empujó aun lado, tranquilizándolo cuando se sentó a horcajadas en él, subió su playera y arrojándola en dirección desconocida acarició su pecho, había querido acariciar su piel desnuda desde ayer que lo vio pasearse por su apartamento en bóxers, cada uno de sus bíceps, lo miró como una tonta fascinada, él tenía que estar acostumbrado a que las chicas lo miraran de esa forma, pero no le importó, sintió su respiración agitada bajo ella, tal vez estaba muy pesada, sentarse sobre su estómago sin duda le estaba dando dificultades para respirar.
–No –la detuvo cuando se dispuso a quitarse de encima de él.
Así que sólo se hizo hacia atrás, quedando en dirección a su erección, la sujetó de la cintura y se incorporó para besar su hombro, su pecho, su cuello, su mentón, acarició su cintura, sus caderas y la aproximó más a él.
Se perdió en el beso que le otorgó, tanto, que por un minuto, se olvidó de quien eran ellos, y lo que los unía.
–No –lo detuvo al sentir el movimiento para quitarse los pantalones –no lo hagas.
– ¿Hacer qué? –interrogó agitado.
–No te los quites –lo besó.
–Va a ser incómodo por no decir imposible hacerlo con mis pantalones puestos y cerrados, Ginny.
–No vamos a hacer nada más, Ronald –se quitó de encima de él, que no la detuvo por el aturdimiento.
Se levantó un poco frustrada de la cama, se puso su sostén y su ropa, dejó el sweater de Ron en la cama y caminó hasta la sala.
Ron rodeo la cintura de Ginny desde atrás, haciéndola sentir segura y protegida, giró en sus brazos para topárselo con el torso desnudo aun, se sonrojó, estuvo a punto de dejarse llevar por todas las hormonas, por el cuerpo atractivo de su hermano olvidando lo más importante, eran hermanos, por lo tanto, el sexo entre ellos estaba prohibido, por mucho que se deseasen, tal vez era eso, tal vez sólo se sentían atraídos por el físico, pero el hecho de imaginarse a si misma en una escena sexual con Ron no le provocaba ningún tipo de asco como cuando intentó lo mismo con alguno de sus otros hermanos, el hecho mínimo de imaginar un beso con Percy o Charlie le provocaba arcadas, ¿por qué con Ron no? Si también era su hermano.
– ¿Vas a decirme porque me detuviste?
–No puedo hacer eso contigo, Ron.
–Te da asco la idea de hacer el amor conmigo pero no el previo a –argumentó.
–Créeme que no es eso –rodó los ojos.
–Pues entonces no entiendo nada –se quejó.
–Digamos que la idea de hacerlo contigo sale bastante bien en mi cabeza.
–Bueno, saldrá mucho mejor en la realidad, así como el hecho de que ese encaje rosa luzca más provocador en la realidad que en mi imaginación –objetó haciéndola sonrojar.
–Ninguna parte de mí duda de lo que eres capaz de lograr, Ron, el hecho de tenerte cerca me hace vibrar.
–Te amo –la sujetó de las mejillas al ver su mirada torturada –no hay nada en el mundo que yo desee más que estar contigo, Ginny, quiero que seas la mujer más feliz del mundo, y a su vez que me hagas el hombre más feliz del mundo siendo tú feliz a mi lado, no a lado de nadie más. Quiero ser yo, el hombre que te haga sentir viva, de la misma manera en la que tú me haces sentir –pegó su frente a la de ella y después le otorgó un delicado beso.
–Me haces sentir dichosa, Ron, pero no tengo la capacidad de olvidar lo que somos.
–Somos dos personas enamoradas, eso es lo único que somos, dos personas enamoradas que tuvieron la desdichada fortuna de caer en la misma familia.
–Y es eso lo que me detiene a continuar –murmuró –esa desdichada fortuna es la que me detiene, mi sentido común domina por completo a mis impulsos, Ron.
–Voy a ser capaz de que tus sentimientos acribillen a tu sentido común, ya verás que al final del día, yacerás agotada entre mis brazos –la besó.
Ginny se quedó dormida entre sus brazos, no de la forma en la que él hubiese esperado, pero jamás había yacido en sus brazos jamás, era una sensación abrumadora, quería sentirse así el resto de su vida, quería que fuera Ginny la que durmiera y despertara a su lado.
Cerró los ojos lleno de culpa, no era justo lo que le estaba haciendo a Hermione, la estaba privando de buscar a un hombre que la mereciera, que la amara de la manera en la que él jamás podría amarla, como pensó que podría amarla, él no era capaz de amar a dos personas a la vez, quería a Hermione, de la misma manera en la que se suponía tenía que querer a Ginny.
Hola, muchas gracias por sus Reviews: This is Chewbacca, Im Unloveable, R0llercoster, VremyaLuny y Crquet, espero que tengan una muy bonita Navidad :)
