Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y se utilizan si animo de lucro alguno.
Pasó a casa de sus padres después de ir por su auto, era tan agradable poder moverse por su propia cuenta sin usar subterráneo o pedirle a alguien que fuera por ella.
Pasó un agradable día, era el último de Charlie en la ciudad, se disculpó por no volver, pero no podía decirle que Ron había desaparecido unas horas por irse con Luna, según él, tampoco quería decirle que volvía porque estaba pasando muy mal, porque el chico al cual amaba, la había llamado Hermione, cuando intentaba tener sexo con él, y sería un poco complicado, explicarles la razón por la cuál la confundieron con la castaña, no era como si pudiese decirles el hombre al que amo, con el que estaba por tener sexo me llamó Hermione, porque lamentablemente es el novio de Hermione.
–Pero que veo –dijo cuando salió –son millones de maletas.
–Llevaré a papá y mamá junto con los gemelos a pasar Navidad y año nuevo –se encogió de brazos Charlie –no sabíamos que éste año pasarías por aquí, Bill se nos unirá, el año pasado mis padres se quedaron esperando a que vinieras, como no lo hiciste me fue más fácil convencerlos de venir éste año, pero… puedes venir, Ron y Hermione se nos unirán en año nuevo, no pueden venir en Navidad, Hermione tiene una cena por el mismo motivo.
–Oh, no te preocupes –le sonrió observando las maletas –en el trabajo siempre tenemos una también, ambas fechas.
Tampoco es como si fuera a decirle que jamás iba, que se quedaba en casa trabajando porque pensaba que las personas que desperdiciaban esos días en trivialidades no tenían las prioridades en orden.
–Hablando del rey –sonrió Charlie –Weasley –abrazó a Ron en cuanto llegó hasta ellos.
–Dime que no robarás esa frase de nuevo.
–Es como si se hubiesen inspirado en nosotros –se burló.
–No volveré a decirla –golpeó el oblicuo de Charlie divertido.
–Eres un amargado –frunció el ceño.
–Así que hablaban de mí –observó a Ginny desesperado, jamás había demostrado tanta ansiedad hasta ese momento.
–Le decía a Ginny que llevaré a los gemelos y a nuestros padres por estas fechas, que tú y Hermione se unirán en año nuevo, porque en navidad van a esa cena y después tienen sexo salvaje por navidad, como todos los años.
–Charlie –gruñó enfadado.
–Jamás te incomodó hablar de sexo –se encogió de hombros.
–Iré con mis padres.
–Ginny –la sujetó del brazo.
–Si ocupas algo no dudes en marcarme –se detuvo –cubriré los gastos de mis padres.
–No es necesario.
–Lo sé, pero quiero hacerlo, así que cómprales todo lo que quieran.
–Siempre lo hago –frunció el ceño Charlie.
–Entonces cómprales todo lo que no necesiten –abrazó a su hermano y lo besó en la mejilla –los quiero mucho.
–Yo a ti –la sujetó Charlie con fuerza –espero que pronto vengas a Rumania.
–Lo… ¡Charlie! –chilló alejándose de él.
– ¿Qué? –Ron abrió los ojos y después se dispuso a golpear a su hermano.
–Charlie ¡Fue tu cumpleaños! –Lo volvió a abrazar –siento ser una mala hermana.
–Bueno, es al primero que felicitas –se cruzó de brazos Ron.
Lo ignoró, haciendo sonreír a Charlie, que acarició su mejilla con ternura, antes de que Ronald llegara, le había dicho que se mudaría de Londres, que por eso era la capacitación, pero que no era un hecho cierto, así que por eso no quería que sus papás y los demás se enteraran, le pidió la mayor discreción.
Hermione se unió a la despedida, Ron estaba tan incómodo que incluso su madre lo notó, pero claro ¿cómo podría estar sino incómodo? Después de todo tenía a su novia y a su amante que a para colmo también era su hermana en la misma casa.
Aun así, trató a Hermione como si realmente fuera el amor de su vida y ella la trató como siempre, como a su mejor amiga, su cuñada, su confidente.
–Sólo faltas tú, Ginny –soltó la Sra. Weasley haciéndola atragantarse con el té.
–Mamá ¿no crees que Ginny está muy joven para eso? –frunció el ceño Ron.
–Vamos Ronald, es el colmo de la hipocresía la tuya, es un año menor que tú, además tú y Hermione también deberían animarse, quiero un nieto de ustedes.
–No quiero hijos –contestó seco.
– ¿Qué? –se sorprendió Hermione.
–Al menos no en un tiempo –intentó remediar la situación y su tono.
–Ah –sonrió Hermione –no se preocupe, Sra. Weasley, porque Ron para no querer hijos ha estado muy animado en el proceso de ello –los gemelos se burlaron –y Ginny ya casi trae a alguien a casa.
– ¿En serio? –la interrogó Ginny sorprendida.
–Vamos, dile a tus padres, Ron me dijo que Draco Malfoy ha estado buscándote mucho, no dudo que esté interesado en ti.
–Oh ¿Draco Malfoy? –Su madre la observó sorprendida –siempre pensé que a ese chico le faltaba mucho amor.
–No voy a ser yo quien se lo de –sonrió –aunque admito que es agradable.
–Ya lo admitió –habló Charlie –creo que deberías ir tejiéndole un sweater mamá, que sea verde, para que convine con sus ojos –le guiñó un ojo a Ginny que sonrió.
–Son imposibles.
Ron la observó como un idiota, no había nada que le gustara más que la risa de Ginny, bueno, tal vez le gustaba todo de ella, tenerla desnuda contra su cuerpo le era suficiente, aunque no hubiese nada más.
–Tengo que irme –sonrió poniéndose de pie.
–Claro, Draco Malfoy espera –sonrieron los gemelos.
–Oh miren la hora, espero que tengan un buen viaje.
Suspiró aliviada cuando estuvo en la seguridad de su auto, no le gustaba que la atacaran sobre su vida amorosa, porque era obvio que no existía ninguna, ni si quiera cuando tenía novio, se podía decir que tenía una vida amorosa.
Llegó a su apartamento agotada, colocó la cadena para evitar visitantes molestos, por primera vez quería intimidad, era el único tipo de intimidad que tendría, al parecer.
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Hermione se dejó caer en su sofá con una enorme sonrisa en el rostro, no necesitaba decirlo, pero aun así, le dio una amplia descripción de su noche con Ron, la cara de incomodidad no hizo que se detuviera, sin importar el hecho de que estuvieran enamoradas del mismo hombre, del que sólo una podía decirle al mundo de ese amor, y que para desgracia de la otra, era la única en la vida sexual, o al menos de los últimos tres años.
–Hermione, ten en cuenta que es mi hermano el que usó sus dedos para provocarte ese orgasmo –la castaña sonrió.
–Lo sé, imagina que no lo es, por dios, tu hermano es –se detuvo a si misma con una sonrisa –necesito tu ayuda, nadie mejor que tú para saber que tipo de lencería prende a tu hermano.
–Hermione, no tengo la menor idea, en serio, mejor pregúntale a los gemelos, ellos suelen hablar de eso, yo me hago bolita y pretendo que no existo.
–Lo imagino, pero puedes ayudar en otros detalles, la comida, ¿podrías buscar algo rico? Nuestra noche de navidad será perfecta e inolvidable –sonrió coqueta ante la idea –ya que en año nuevo no podremos hacer nada en Rumania, me desquitaré en Navidad, se verá tan sensual sólo con su gorro de Santa puesto.
–Agh –hizo cara de asco.
–No seas malpensada, lo tendrá puesto en su lugar, sólo llevará eso –gruñó.
–No sé donde quedó la calmada y santa Hermione.
–Comprenderás cuando te topes con un hombre con el mismo animal sexual que tu hermano.
–Dios no quiera.
Mentirosa.
Lavander fue más de ayuda que ella, no tenía ánimo de planearle una noche pasional a su hermano, si hubiese sido cualquier otro de sus hermanos, lo hubiese hecho, pero no para Ron, no cuando ella no sería la mujer que estaría ahí para aprovechar la noche.
–Hermione, faltan dos días, no encontraré algún lugar que te haga un banquete –frunció el ceño Ginny.
–Hablaré con Luna, ella sabe preparar la comida favorita de Ron, ella me ayudará.
–Como quieras, pero si vas a involucrarla a ella, no me involucres a mí.
–Aun no sé cuál es tu problema con ella.
–Sólo no me cae bien –se encogió de hombros.
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–Estás más que invitada a venir con nosotros a la cena –sonrió Hermione.
–No, gracias –contestó de inmediato antes de que Ron hablara.
–Bueno, ¿dónde pasarás Navidad? –Interrogó Lavander –porque no quisiste venir a mi casa, de hecho nunca vienes.
–Iré a la de la firma, como siempre.
–Nunca vas a la de la firma, siempre te quedas trabajando en éstas fechas.
–Entonces está decidido –la observó Ron –irás con nosotros.
–No quiero –se negó –y no pueden obligarme a ir, y menos a ser el mal tercio.
–Tengo un amigo –sonrió Hermione –ya sé que no quieres a Malfoy ¿o sí?
–Por supuesto que no –frunció el ceño frustrada.
–Bien –tomó a Ron de la mano –mañana vendré a decirte que vestido llevarás, tienes varios perfectos –sonrió.
–No voy a ir, por que no quiero ir –contestó cuando Lavander iba a atacarla.
–No vas a pasarla sola, me quedaré contigo si así evito que estés sola, después de todo somos hermanos –se ofreció Ron.
–No te preocupes, Ronald, he sobrevivido muchos años sola.
–Ya no más –acercó la mano a su rostro pero se hizo hacia atrás.
–No con lo que hiciste recientemente con esa mano –frunció los labios.
–Hermione –gruñó molesto.
–Lo siento, no le vuelvo a decir.
–Eso espero –dijeron Ron y Ginny al mismo tiempo.
–Tal para cual –sonrió Lavander.
Observó en dirección a su armario, Hermione terminaría saliéndose con la suya, y no estuvo tan equivocada, Ron se dejó caer junto a ella en la cama al día siguiente, Hermione abrió su armario y la observó.
–Es muy temprano –se quejó.
–Es 24 de Diciembre –dijo emocionada la castaña.
–Deberías estar más preocupada por tu atuendo.
–Ron lo eligió hace una semana –sonrió haciendo que él se acomodara incómodo junto a ella.
–ajá ¿Y siempre usas lo que él dice?
–La mayoría del tiempo, sí.
–Que aburrida eres, Hermione ¿puedes salirte? –observó a su hermano.
–No, Hermione quiere que ayude –lo observó, el azul de sus ojos era más brillante después de decir eso.
–Estoy en ropa interior –observó a Hermione –dile a tu novio que se vaya.
–Sal de aquí, Ron –le envió un beso –creo que podré elegir sin ti.
–Bien –se acercó a Ginny y besó su frente –dime que es de encaje –gruñó en su oído y se alejó con una sonrisa.
Pasaron el día juntas, Ron pareció hacerle caso y lo agradeció, no se verían hasta en la noche, y eso, porque pasaría por Hermione, Ginny iría en su propio auto, no quería tener que quedarse en un lugar atada hasta que ellos quisieran irse.
–Estás arreglada, sino vas, prometo por mis padres que vendré por ti, Ginevra Molly Weasley.
–Sí iré, ya me has puesto como payaso –se quejó.
–Bien, gracias por venir en otro auto, así habrá más privacidad.
–Corre o se irá.
–Nos vemos en un rato.
En donde trabajaba Hermione todo mundo la conocía, jamás habían perdido el contacto y solían visitarse de vez en cuando en el trabajo, por eso la dejaron pasar.
Ubico a Ron y a Hermione bailando, ambos estaban divertidos, y el movimiento de Ron era un tanto sensual, las manos de Hermione pasaron todo el abdomen del chico que le guiñó un ojo a la castaña.
Ya sabía que algo así pasaría, y nada más había ido para que Hermione la dejara en paz, observó su reloj y se puso roja cuando levantó la vista, Ron ya la había visto, no tenía ni idea de cuanto tiempo tenía viéndola, pero por su mirada, era bastante.
Le dijo algo a Hermione y fue hasta Ginny, la sujetó de la muñeca y la alejó.
Llegaron a un lugar donde no había nadie, la observó atento, el vestido dorado que tenía puesto al parecer era de su agrado, se acercó más y besó su cuello y pasó su dedo entre sus pechos ya que el escote en forma de corazón del vestido lo permitía, cerró los ojos y siguió sin dudar un segundo el beso que le dio, la sujetó de las caderas y la acercó a él.
–Ron –gimió –no, no aquí.
–Entonces vámonos ahora –la tomó de las manos, sus ojos brillaron emocionados, como las de un niño pequeño.
–No –negó –Hermione ha planeado ésta noche paso a paso, no puedes hacerle eso, y lo sabes.
–No quiero ir con ella, no quiero dejarte sola en Navidad, quiero tenerte junto a mí, aunque sólo me dejes dormir junto a ti, aunque lo único que pueda hacer sea tocarte.
–Ron –lo besó –es mejor que me vaya, así no arruinaré tu noche con Hermione.
–La única cosa que arruina mi noche con ella es el hecho de que no la amo.
–Pero lo hacías, sabes como es amarla.
–Prefiero amarte a ti.
–Pero no puedes.
Cuando regresó hasta el lugar donde estaban todos, Ron ya estaba ahí, Hermione tenía rostro serio, el idiota había olvidado que había besado a Ginny y el labial había quedado en sus labios, por fortuna ella había pasado a retocarse ese detalle.
–Me voy –le informó.
–Pero Ginny… -suspiró Hermione –no es…
–Tienes una noche genial planeada, no voy a arruinarla.
–Pues no puedes –observó a Ron, que seguía intentando quitarse la marca de labial de los labios.
– ¿Quieres más? –se burló Ginny haciendo que Ron volteara a verla y el azul de sus ojos se volvieran más oscuros.
–No entiendo.
–Le pinté los labios con mi labial –lo buscó en su bolsa –quería sabe cual de los dos se me vería mejor, el único conejillo cerca fue él.
–Claro –suspiró no convencida hasta que Ginny le mostró ambos labiales.
–Los veré después.
–No te vayas, aun así, nadie debería pasar Navidad solo.
–No pasaré sola, la pasaré con el trabajo –sonrió.
Llegó a su auto temblando de frío, y pensar que ese saco le había parecido lo suficiente abrigador, condujo rumbo a su apartamento, pero a mitad de camino re direccionó.
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La puerta se abrió después de un minuto, el cabello rubio fue lo primero que vio, estaba alborotado, lo observó completamente, usaba traje, la corbata estaba sin el nudo, y tenía la camisa desabotonada dejando ver un poco de su pecho.
–Ginevra Weasley en mi apartamento –soltó sin ánimo –jamás te dije donde vivo.
–No era necesario, le hablé a Tiffany, le dije que me urgía tu dirección, tenía un expediente que no te había dado.
–Es gracioso que no lo mencionara.
–Está adentro –se asomó un poco.
–No te he invitado por una razón –comentó, sintió su aliento rozar su cuello – ¿Qué haces aquí Ginevra? –interrogó.
–Me iré si estoy interrumpiendo algo –se alejó.
–Primero responde.
–Nadie tiene que pasar Navidad solo.
–No pensé que te rompiera el corazón pensar en mí solo en esta fecha.
–Hablaba de mí.
– ¿Estás arreglada así para mí? –elevó una ceja.
–Me obligaron a ir a una cena –se encogió de hombros.
–Granger –sentenció haciendo que Ginny sonriera.
–Así es… ¿puedo pasar? –sonrió.
–Adelante.
–Sólo la saludaré y me iré.
Llegó hasta la sala, era un apartamento bastante amplio, los sofás de piel se veían bastante cómodos, había un poco de botana en la mesa entre los sofás, y una bebida, al parecer cerveza.
–Traje esto –le tendió la botella.
–Claro, porque la Srta. Weasley no toma cualquier cosa.
–Ah ¿eso es lo único que te han dicho de mí en la oficina? –sonrió.
–Luces realmente atractiva así –contestó.
–Gracias, tú igual –volteó hasta él.
–Toma asiento –se alejó a la barra y tomó un par de vasos.
–Es un poco incómodo pero… ¿te molesta si me quito los tacones? Me han cansado.
–No, no te detengas, me preguntaba en qué momento lo preguntarías.
–Que gracioso –se quitó los tacones y los dejó aun lado.
No dijeron nada durante un momento, sintió un hueco en el estómago al observarlo sirviendo el líquido color ámbar en el vaso, se preguntó si así se vería ella en estas fechas.
– ¿Desde hace cuanto pasas solo Navidad? –interrogó.
– ¿Quién te dijo que alguna vez pasé Navidad acompañado? –preguntó sin verla.
–Pensé que era por el trabajo, yo desde que trabajo…
–No todos tenemos ese desafortunado problema y tortura.
–Ya bien ¿desde cuando?
–Desde que tengo memoria, mi padre era un hombre de negocios y mi madre iba con él, después del fraude, bueno, no cambió mucho la situación.
–Lo siento –Draco levantó la vista y la observó.
–Oh por favor no, no me veas así.
– ¿Así como? –indagó.
–Con lástima, no sientas lástima, yo no la siento, no me importa –se encogió de hombros.
Fue hasta ella y le dio su trago, se sentó junto a ella, pasaron un rato hablando de cómo pasaban Navidad y después cambiaron de tema, no querían poner cartas de ese estilo sobre la mesa, al fin, después de todo, apenas se conocían.
–Ese fue el tuyo –le dijo cuando sonó el celular.
–Claro, soy la única a la cual molestan.
–Eres la única que no personaliza sus cosas porque le da flojera ¿adivino?
–No encuentro satisfacción a quitar las configuraciones de fábrica.
–Aun así, es el tuyo.
Sacó su celular del bolsillo y sonrió nerviosa al ver de quien era.
Feliz Navidad Ginny, no tienes una idea de lo mucho que me encantaría estar junto a ti en éste momento, rodear tu perfecta cintura con mis brazos, besar tus labios hasta olvidar por completo lo que nos rodea, acariciar tu suave piel deteniéndome en lugares estratégicos que te hacen perder la razón, perderme entre tus senos perfectos; y estar en ti como jamás me has permitido, perderme en el éxtasis que sólo tu cuerpo puede otorgarme, quiero sostenerte agotada entre mis brazos, llevarte a la locura, y lo único coherente que seas capaz de pronunciar sea mi nombre. Todo lo que quiero para Navidad, eres tú.
–Ron
–Adivino, ¿tienes trabajo? –Ginny levantó la vista del celular y negó, se quitó las lágrimas de los ojos antes de que incluso salieran.
–No –dijo con la voz un poco quebrada –yo soy la que decide trabajar en ésta fecha, pero hoy no, hoy pasaremos navidad juntos.
–Pues tampoco es como si fuera un día diferente.
–Nunca has festejado Navidad, cuando era niña mamá solía hacer panquecitos, ornear y ornear, cocina delicioso, en serio, cantábamos canciones de Navidad y veíamos especiales en la televisión –sonrió.
–Ginevra ¿qué persona en su sano juicio cambiaría todo eso por trabajo?
–Yo –sonrió –ven –extendió su mano, él dudó un momento pero la tomó.
El balcón de Draco hacía que se mareara un poco por la altura, pero aun así le mostró las decoraciones que seguro no había notado.
–Todo mundo festeja Navidad, nadie solo, por eso estoy aquí, para que seas mi compañero en Navidad, ya que te gusta trabajar tanto como a mí –sonrió.
–Pero no vemos Navidad de la misma manera, soy el grinch –sonrió.
–Bueno, al menos has visto una película de Navidad, es algo –sonrió.
Hicieron un juego sobre canciones ridículas, hablaron de su evidente obsesión por el trabajo y terminaron hablando de lo que en un principio evitaron, de ellos mismos.
–Así que, se honesta ¿hace cuanto que no sales a divertirte?
–Diversión, no lo sé, desde que tengo dieciocho –aceptó –cuando entré a la firma como ayudante… Me propuse ser la mejor en ese lugar, no es como si lo lograra.
–Bueno, pues lo eres, por eso fuiste la primera opción para la oficina.
–No sabía que fui la primera opción.
–Lo sabes ahora –le tomó a su bebida.
–De acuerdo, es mi turno, déjame pensar ¿Has estado enamorado realmente?
–No, bueno, no, no realmente –contestó.
–Cuéntame –lo empujó divertida.
–Sólo es una pregunta a la vez, es mi turno, tendrás que esperar, y como has hecho dos, estás castigada, esa pregunta tendrás que hacerla dentro de tres rondas –sonrió.
–Injusto –se cruzó de brazos haciéndolo sonreír.
– ¿Has estado enamorada realmente? –ella sonrió.
–Sí, y es un asco –negó –mi turno ¿Primer vicio?
–El alcohol –contestó –esa fue sencilla –sonrió –mi turno, ¿Has estado con alguien al que no amas?
–Tienes que desglosar esa pregunta, porque… se puede confundir, tú deberías conocer que hay preguntas muy ambiguas y se prestan a lo que el juzgador entienda, si no quieres eso, aclara, da luz a esa pregunta –sonrió.
–Bien ¿Te has obligado a salir con alguien a quien no amas?
–Sí, muchas veces ¿y tú?
–Definitivamente.
–Oye, esa no era pregunta –se quejó.
–Reglas son reglas –sonrió –así que detén esa boca a tiempo, Weasley.
–Bien –frunció los labios –pregunta.
– ¿Puedo saber quien es ese hombre al que es un asco amar? –la observó.
–Realmente no, no puedes saberlo.
–Lastima –sonrió.
–Mi turno ¿Por qué te refugiaste en el trabajo?
–Por que quería crearme un propio prestigio, no quería que me relacionaran siempre con el fraude de mi padre, pero creo que es imposible.
–Si tú mismo no puedes dejarlo atrás, la demás gente no podrá –sonrió.
– ¿Hace cuanto que no bailas? –la observó.
–Desde que dejé de divertirme ¿por qué? –Lo observó seria –demonios, esa tampoco era una pregunta.
– ¿Quieres bailar? –le sonrió coqueto.
– ¿No me insultarás si te piso?
–Te enseñaré a bailar –se puso de pie y le tendió la mano.
Rodeo el cuello de Draco, que la sujetó con firmeza de la cintura y la acercó a él, ella sonrió, el gris de sus ojos estaba más oscuro de lo que lo recordaba.
Recargó su rostro en el pecho del rubio, y siguió el ritmo lento que él marcaba, cuando inició el día, jamás se imaginó que terminaría pasando Navidad en los brazos de Draco, no eran los de Ron, pero no podía decir que le resultaba incómodo, por el contrario, el calor que despedía el chico le agradaba.
–Eres buena bailarina –rompió el silencio.
–Sólo estamos inclinando las rodillas de un lado al otro como en los aerobics –sonrió.
–Aun así, no muchos tienen ese talento.
–Pobres desatalentados –se separó.
Los labios de Draco fueron hasta los de ella, y no lo detuvo y no lo evitó, los labios del rubio se movieron lentamente sobre los de ella.
Cuando sus labios perdieron contacto, volvió a ocultar su rostro en el pecho de Draco, moviéndose de un lado a otro, se sentía incómoda por el hecho de que disfrutó el beso, apenas conocía a Draco Malfoy y había ido a buscarlo para pasar Navidad con él, compró licor e incluso inventó un tonto juego para saber más de él, pero es que esa personalidad ajena a todo, le llamaba tanta la atención, cerró los ojos cuando él acarició su espalda, se alejó de él, pero volvió hasta él un poco confundida, la mano del chico fue hasta su cuello y la acercó a él para besarla.
Se dirigieron a la habitación sin separar sus labios, fue un poco complicado porque tropezaba con el vestido al pisarlo, la tomó en brazos y la dejó sobre su cama, que se hundió bajo el peso de ambos.
Rodaron sobre la cama quedando sobre él, que aprovechó el momento para deslizar el cierre del vestido, pasando sus manos frías por la espalda desnuda haciéndola estremecerse, lo besó de nuevo, un beso suave, nada comparado con los besos que solía compartir con Ron.
Los labios del chico debajo de ella se pegaron a su mentón y bajaron hasta su cuello, hombro y su clavícula, lo observó cuando se alejó, quedando recostado en su cama, le sonrió y se quitó de encima de él.
–Lo siento, debo estar muy pesada –se disculpó.
–Tiene que ser una broma –soltó una risita.
–Dejé sin aliento al último chico con el que estuve en esa situación.
–Debió ser la emoción de estar contigo –se incorporó y besó la parte posterior del cuello y después su hombro –no tiene nada que ver respecto al peso.
–Draco Malfoy puede ser gentil ¿he? –volteó hasta él.
–Puedo ser muchas cosas –se encogió de hombros.
Ginny giró hasta él subiéndose a horcajadas sobre él, besándolo un poco más apresurada, comenzó a desabotonar la camisa de Draco que se ocupó de deslizar su vestido hacía abajo mientras la besaba un poco más apresurado, besó su mentón y la retuvo de la cintura cuando intentó alejarse haciéndola sonreír, se quitó el vestido arrojándolo hacía un lado mientras él se quitaba la camisa y se ponía de pie para quitarse los pantalones.
Volvieron a unirse cuando estuvieron únicamente en pantaletas y bóxers, le sorprendió que no actuara en desesperación como normalmente los chicos con los que había intentado estar actuaban, él estaba serio, con los ojos más grises que antes, provocando una sonrisa que devolvió sin malicia, recuperando el gesto serio y acercándose más a ella, sin duda sabía más que ella lo que estaba haciendo, sólo sabía seguir al instinto desesperado y pasional de Ron, o los demás, así que el trato lento y seguro de Draco la dejaba fuera de su poca zona de conocimiento, y eso no le gustaba.
Por fortuna las cosas se pusieron un poco más pasionales cuando quedaron por completo desnudos, no había duda que Draco sabía lo que hacía, porque cuando su lengua estuvo en contacto con su sexo, era como si estuviera trazando el abecedario, y mil y una combinación de cantidades, se besaron apasionadamente mientras eran una maraña de piernas y manos en contacto, jaló el cabello rubio para poder besar su barbilla y después morderlo haciéndolo gemir por eso.
Hizo su mayor esfuerzo en el sexo oral, no lo hizo tan mal, porque lo escuchó gruñir y su mano fue hasta su cabeza, cuando se alejó de él, la jaló para dejarla debajo de él, la sujetó de las caderas y dirigió su erección a ella, le costó un poco pero al final, pudo adentrarse en ella, hizo unas embestidas lentas hasta que las uñas encajadas en su espalda fueron hasta sus brazos rasguñándolo con menor intensidad.
Se puso a horcajadas sobre él moviendo sus caderas con un frenesí que pensó que era incapaz de sentir, enredó sus dedos en el cabello rubio y tiró de su cabello, lamió el cuello de Draco Malfoy haciéndolo contener el aliento.
–Draco –gimió en el oído del chico en un susurró.
Hola. de nuevo pasando a dejarles capítulo, he subido 5 capítulos adelantados, de hecho hoy es 26 de Diciembre y estoy editando, je,je perdón si no pongo todos los nombres y me voy equivocando, en serio, mil gracias por sus reviews y sus lecturas: VremyaLuny, This is Chewbacca, ja-pucho, R0llercoster, Dellaween y Im Unloveable, saben que significa mucho.
