Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin ánimo de lucro.


Ginny despertó por el sonido de su celular, así que se estiró por él, sonrió a ver de quien se trataba

–Hola –sonrió.

–Dime que me extrañas tanto como yo a ti –pronunció Ron.

–Te extraño aun más de lo que tú a mí –sonrió.

–No, cariño, eso jamás, pero me tranquiliza saber que me extrañas, no puedo esperar esta tortura más.

–Ron, faltan unas horas para el año nuevo –se burló –en pocas horas estarás de vuelta en casa.

–Claro como en 72, pero horas al fin ¿cierto?

–Cierto –admitió.

–Sabes, lo único que no me gusta, es que iniciaré año nuevo deseando estar contigo y extrañándote, no pinta muy bien mi año nuevo ¿cierto?

–Bueno, no es como si mi año pintara mejor, estamos en la misma sintonía, Ron.

–Ya lo sé, pero aun así, no puedo pasar más tiempo sin ti, seis días ya han sido muchos lejos de ti.

–Eres un exagerado, pero siempre sabes decir lo que una chica quiere oír.

–No, en realidad me estoy confesando contigo, y la mayor parte del tiempo digo lo que quiero decir contigo, como por ejemplo que te amo, que te extraño…

–Y que tienes que ser más cuidadoso, tal vez Hermione te escuche –se burló.

–Que importa ¿dónde estás? –preguntó.

–Ahm… -observó a su alrededor, estaba envuelta en la sábana de ceda en la cama de Draco Malfoy… pero no iba a decirle eso –Recostada, en casa –mintió.

–En la habitación ¿o en donde? –interrogó con interés.

–Sí, en la habitación –sonrió confundida.

–Dime que estás desnuda, eso ayudará a mejorar mi año nuevo –lo escuchó reír.

–No, no lo estoy –mentirosa, lo estaba.

–Mala suerte, tengo que colgar –suspiró –te amo.

–Yo también te amo –por fin una verdad.

Se levantó cuando escuchó el timbre, buscó su ropa, no es como si la hubiese necesitado mucho en estos últimos seis días, tomó la camisa gris de Draco y se la abotonó lo suficiente, se puso sus pantaletas y caminó hasta la puerta, ya que aun sonaba el timbre.

–Quería saber… si podíamos pasar año nuevo, juntos –dijeron en la puerta.

–Ahm… no, la verdad es que no podemos, lo siento, Tiffany, pero estoy ocupado.

–Draco… -se detuvo al ver a Ginny detrás del rubio, que sólo tenía puestos los pantalones y el torso completamente desnudo, con cabello alborotado.

–Tiffany –la nombró sorprendida.

–Srta. Weasley –la observó de arriba abajo.

–Así que… ¿cómo estás?

–Podría estar mejor –admitió molesta.

–De acuerdo, creo que…

–No tienes por qué irte, Ginevra –habló Draco –la comida está lista.

–Genial, muero de hambre –sonrió apenada con Tiffany.

–Es mejor que me vaya –suspiró.

–Feliz año viejo, como sea –cerró la puerta en la cara de la chica.

–Eso fue bastante descortés –frunció el ceño Ginny.

–Descortés es que duermas todo el día después del sexo –se quejó.

–Es una práctica muy agotadora –se encogió de hombros –y créeme que estoy bastante fuera de forma.

–Y a veces de ritmo –le sonrió.

–Eres un grosero –rió cuando él rodeo su cintura y la besó.

–Aun así me encanta tener sexo contigo –admitió.

–Siempre sabes que decirle a una chica –puso los ojos en blanco.

–Contigo siempre digo lo que quiero decir, no voy a quitarme ese privilegio –elevó una ceja en diversión.

Comenzó el año nuevo total y completamente desorientada, cuando Draco y ella pararon su aventura en la cama, eran cerca de las dos de la mañana, ya se habían dado algo más que el abrazo de año nuevo y ni siquiera lo notaron.

Condujo a su apartamento, ya había pasado muchos días con él, y no era algo sano, al menos no para ella, así que un poco de distancia entre las hormonas de ella con las de él, no caerían nada mal.

Tomó una larga ducha, y cuando salió, decidió ponerse la playera de Ron, eso lo haría estar más cerca de ella, ya que para estar con la familia, no le mandó ninguna felicitación, su buzón de voz estaba vació, al igual que su contestador.

–Voy –contestó ante la insistencia, se asomó por la mirilla pero no vio a nadie, abrió lentamente para evitar algún tipo de sobresalto.

– ¡Feliz año nuevo! –gritó el chico frente a ella, tenía enmarañado el cabello y sus ojos azules se veían cansados.

– ¡Ron! –chilló emocionada y rodeo el cuello de su hermano y lo besó, no le importó si Hermione venía detrás de él, quería besarlo, sentirlo cerca después de una semana.

–Me gusta tu recibimiento.

– ¿Qué haces aquí? Pensé…

–Cuando te hablé estaba esperando el vuelo, fue un caos, por la fecha, pero… pude volver antes.

–Pudiste eso quiere decir que…

–Ella se quedó en Rumania, sí, se quedó allá con los demás.

–Y… ¿no dirá nada porque te viniste?

–Les dije que no quería dejarte sola para año nuevo, creo que comprendieron, además ella y Fleur se pusieron a hablar y al final, no quiso conseguir un boleto para ella, sólo conseguí el mío y aquí estoy, en el único lugar donde realmente quiero estar, contigo.

–Eres mi mejor regalo de año nuevo –lo besó.

– ¿Así abres la puerta ahora? –gruñó al verla.

–En realidad esperaba a otro –se encogió de hombros.

–Ah ¿se puede saber a quién? –frunció el ceño.

–Sí, al ex jugador número dos del Newcastle United –le dio la espalda para que viera su nombre en la playera.

–Ese tal R. Weasley tiene que ser un suertudo –rodeo la cintura de Ginny desde atrás y la pegó a él, se inclinó para besar su cuello.

Sus manos acariciaron sus piernas y subieron la playera al pasar por sus caderas, su vientre, su estómago y terminar masajeando sus pechos, echó la cabeza hacia atrás golpeando el pecho de Ron, él siguió besando su cuello y la sujetó de la cintura y la dirigió a la habitación.

Se desnudó a si mismo, primero se quitó la sudadera y después la playera y recorrió a besos la columna vertebral de Ginny sobre su playera del Newcastle, acarició el trasero de la chica y acarició las piernas mientras la despojaba de sus pantaletas, que para su placer, eran de encaje azul, la giró hasta él y la besó, para después hincarse y separar un poco sus piernas, le sonrió y sus labios fueron hasta su sexo, haciéndola contener el aliento, su boca y su lengua parecían tener ritmos diferentes, pero aun así era demasiado placentero, unió su pulgar haciendo círculos provocando pequeños espasmos en Ginny, jaló el cabello de Ron a causa del placer, sentía que se caería en un momento, sus piernas estaban perdiendo fuerzas para mantenerla de pie y todo empeoró cuando el pulgar se introdujo en ella, gimió demasiado fuerte, incluso para ella, pero no le incomodó a él, que seguía torturándola con su boca, su lengua y su pulgar en su sexo.

–Ron –soltó en un gemido que sonó como un chillido.

–Voy a disfrutar de esto –le informó para volver a su tarea.

Se alejó de él cuando sintió que perdería el conocimiento, él se puso de pie y comenzó a besar su cuello, apretó su cintura con sus manos y la pegó a él con mucha intensidad, la besó violentamente enredando sus dedos en el largo cabello de Ginny, la recostó sobre la cama y se inclinó besándola aun de forma desesperada, como si fuera una necesidad hacerlo, Ginny luchó contra el cinturón de él, pero la tomó de las manos colocándolas junto a su cabeza, colocó una rodilla entre sus piernas para acercarse más a ella, beso su pecho y entre sus pechos aun sobre la playera que ella tenía puesta, se recostó junto a ella y su mano bajó para ubicarse entre las piernas de la chica.

Ginny tomó su mano y se subió a horcajadas sobre él, que se incorporó tan rápido para volver a unir sus labios a los de ella, ella levantó los brazos haciendo que los ojos azules de Ron se volvieran más oscuros que nunca, ante la indicación de que le quitara la playera, sonrió satisfecho al despojarla de ella y notar que no usaba sostén.

Besó el cuello de su hermano que gruñó removiéndose de placer, su erección aun estaba siendo presionada con sus jeans que no le había permitido quitarle, y entendió el por qué, Ron estaba tan seguro que las cosas terminarían en el momento que él se quitara los pantalones.

–Hoy iremos un poco más lejos –le informó haciéndolo gruñir –pero no tanto –mintió mordiendo el lóbulo derecho de Ron.

Esta vez sí le permitió despojarlo de sus pantalones y su bóxers, pero no le permitió quitarse de él, quería disfrutarlo, le había dicho, pero nunca le dijo de que manera, y ella tampoco, se hincó sobre la cama y empujó el pecho de su hermano hasta recostarlo y lo besó.

–Te amo, Ronald Weasley –lo besó con ternura.

–Te amo, más que a nada, Ginny Weasley –apresuró el beso.

–Demuéstralo –susurró en sus labios –hazme tuya, Ron –le pidió.

–G-Ginny –murmuró incrédulo.

Hazme el amor, Ronald Weasley –repitió y sonrió al ver el brillo en los ojos de Ron, perdiéndose en un instante en el intenso azul de su mirada.

Lo sintió adentrarse en ella, de forma segura, y lenta, para no lastimarla, mientras la veía atentamente, aunque ella cerró los ojos al sentirlo muy dentro de ella, se mordió el labio inferior de placer, y sus músculos se contrajeron en pequeños espasmos haciéndolo gruñir a él de placer, lo rodeo con sus brazos y gimió en su hombro a causa del placer.

–Tienes que ser la chica más precoz del planeta, mi amor –se burló un poco –apenas si he entrado en ti y has terminado –besó el hombro de Ginny que se estremeció en sus brazos.

–No ha sido todo ¿cierto? –lo interrogó desde su cuello.

–Tienes que estar jodiendome, por supuesto que no es todo.

Se movió en ella lentamente, se suponía que ella tenía que moverse también, pero estaba tan idiotizada por el rostro de su hermano, que no podía hacerlo, lo acarició y le sonrió aun más.

–Te amo –pronunció haciéndola sonreír –te amo más que a nada, más que a todo –la besó.

Sus caderas comenzaron a moverse de forma rápida sobre Ron, sus caderas chocaban con una simetría perfecta, su respiración estaba completamente agitada, como si estuviera corriendo lo más rápido que podía en una maratón, las embestidas de Ron eran fuertes y placenteras, no tenía cabeza para nada más que el placer, si algo mal iba en su vida, no lo recordaba, el hecho de que el hombre que estaba provocándole el más maravillo de los placeres era su propio hermano, era como si no importara, no existía nada más en el mundo que Ron y ella, y todo ese amor que se tenían el uno al otro.

–Ginny –gimió Ron en su oído –te amo –repitió.

–Ron –le imitó.

La observó atento, detenía todo su peso en sus brazos, ella aun rodeaba las caderas de su hermano, tenían unos minutos así, observándose, la besó y salió completamente de ella para recostarse aun lado, Ginny se recostó en su pecho, de inmediato la envolvió en sus brazos y besó la parte superior de su cabeza.

–Gracias –susurró Ron.

– ¿Por qué agradeces? –levantó la vista hasta él.

–Por esto, por dejarme hacerte mía, por ser mía, por dejarme amarte de ésta manera aunque no sea la adecuada, por eso, gracias.

–Ron…

–No Ginny, gracias, en serio.

–Ron, no tienes que agradecer que te ame como te amo –sonrió, Ron se agachó para besarla.

Se la pasaron en la cama todo el día, hablando de nada en particular, le gustaba estar entre los brazos de Ron, besándose sin preocuparse por que pasaría después, Lavander pensaba que estaba con Draco, teniendo un poco de diversión, Hermione estaba en Rumania con los demás Weasley, no había nadie que los sacara de ese maravilloso embrujo, al menos no por el momento.

–Tengo un poco de hambre –se quejó Ron cuando su estómago hizo ruidos.

–Sí, lo imagino, tú, con hambre, es algo que jamás se ha visto –sonrió.

–Pero aun así, quiero tenerte en la cama más tiempo, quiero disfrutarte más –besó su cuello.

–Lo harás, pero déjame alimentarte ahora…

–Puedes pedir algo, así sólo saldríamos de la cama cuando tocaran y… volveríamos a comer aquí.

–La habitación apestará a comida –frunció el cejo.

–Por mí –hizo un puchero que se volvió una sonrisa.

–Bien, pero llamarás tú, no yo.

–Eso deja a elección la comida –elevó una ceja.

–Sí, no hay problema, puedes pedir lo que sea, menos comida para perro.

–Agh –se quejó Ron –jamás ordenaría eso.

–Uno nunca sabe –sonrió y lo besó cuando se puso el teléfono al oído –te amo.

–Te amo también –contestó –no, no le decía a usted, disculpe Sr. –se disculpó con la persona al otro lado de la línea –no te burles –la amenazó tapando la bocina.

–Lo siento –se mordió el labio.

–No hagas eso –gruñó y se acercó a ella para besarla –mha –dijo al teléfono –no, ya no quiero nada, gracias –colgó y aventó el teléfono en otra dirección.

Se subió sobre ella y comenzó a besarla de nuevo, el estar desnudos favoreció en algo las cosas, lo cierto era que no por el hecho de haberse acostado con ella una vez, las cosas serían igual de simples como pensó que serían, Ron tenía cierto placer en volverla loca y después… volverla loca de nuevo cuando se adentraba en ella.

Unía sus labios a los de él pero un segundo después tenía que separarse del beso para poder gemir, el placer era la forma más dulce de perderse en el mundo, nada le importaba cuando Ron ponía un solo dedo en su cuerpo, aunque sólo fuera para golpearle el hombro para hacerla voltear.

–Me ha dado hambre –se quejó ella.

–Me hiciste colgar el teléfono, te pedí que no hicieras eso –comentó Ron.

–Eres un fácil –se burló.

–Bueno, quiero verte y escucharte pedir comida mientras te beso.

–Sí, no creo ser capaz, ya sé, pediré algo de comer y aprovecharé para ir al baño –se puso de pie y tomó el teléfono.

–Puré de patatas, por favor.

–Agh, bien, pediré puré –corrió al baño.

Llamó a un restaurante cerca de su apartamento, donde solía pedir cuando tenía mucha hambre y tenía demasiado trabajo, Ron jamás se había quejado del puré de patatas de ese lugar, así que lo pidió, y si no le gustaba, que llamara él.

–Eres una chica muy rara ¿no lo crees? Pedir comida desde la comodidad de tu retrete –sonrió.

–Ya lo sé, pero era eso o cancelar otra orden –se sentó junto a él.

–Me encantaría que caminaras desnuda todo el tiempo frente a mí –besó su cuello.

–Sí, eso no va a pasar –le sonrió.

–Lo sé, pero aun así… es como un sueño pervertido que he tenido algunas veces –se encogió de hombros.

–De ti, no lo dudo, eres un pervertido –lo besó.

–Me haces un pervertido, esa no es mi culpa ¿o sí lo es?

–Por supuesto que lo es –sonrió –pero aun así, te amo, Ronald Billius Weasley.

–Oh, nos llamaremos por los nombres completos, Ginevra Molly Weasley.

–Me gusta mi nombre –se encogió de hombros.

–Claro, por eso lo reduces a diminutivo para que te llamen Ginny.

–Debería ser Ginmy –hizo una mueca –aun no sé quien fue el demente que comenzó a llamarme Ginny.

– ¡Hey! –Chilló Ron –ese demente fui yo.

–Eres un demente, no puedes negarlo –se burló.

–Sí, lo soy, pero no se puede hacer ya nada, lo hecho, hecho esta, soy un demente enamorado de su hermanita menor.

Jaque Mate –frunció el ceño –eso me hace demente a mí, por estar enamorada de ti.

–Somos unos dementes ¿Qué tiene de malo eso?

–Mientras no asesinemos a nadie, creo que nada –sonrió.

La comida no tardó en llegar, Ron devoró en cuestión de segundos, así que le creyó cuando le había dicho que realmente moría de hambre, aun así hizo de lado su apetito para hacerle el amor por segunda ocasión.

–Iré a dejar esto a la cocina.

–Iré yo –la detuvo Ron, que se puso los bóxer y salió con las cosas rumbo a la cocina.

Lo observó con cara de tonta, es que realmente Ron era el hombre perfecto, y no sólo físicamente, amaba la forma en la que se comportaba con ella, la forma en la que le hablaba, como la hacía sentir la mujer más especial del mundo, como sus besos y sus caricias la hacían volar sobre el resto del mundo.

Él era lo que toda mujer pedía, bueno, no que fuera su hermano, pero que fuera capaz de hacer sentir especial a una mujer dentro o fuera de una cama.

–Estás helado –se quejó cuando rodeó su cintura y la pegó a él.

–Me asomé por el balcón –sonrió.

–Eres un chiflado, podrías enfermarte ¿Por qué lo hiciste?

–Tengo que mostrar al mundo mi cuerpo ¿entonces para qué lo tengo si no es para mostrarlo?

–Deberías volverte modelo de calzones, en ese caso –frunció el ceño enfadada.

–Es buena idea –sonrió.

–No, no vas a hacerlo ¿lo escuchas? –gruñó.

–Soy sólo tuyo, recuérdalo siempre, Ginny, sólo tuyo y de nadie más.

–Es algo fácil de decir –suspiró.

–No, no es fácil de decir, cuesta un poco admitirlo, y más en nuestra situación, mi amor.

–Tienes razón, cuesta un poco admitirlo en nuestras circunstancias, pero encontraremos una forma de amarnos libremente, Ron, lo prometo.

–Te amo, Ginny, con libertad o sin ella, pero lo hago, no me importa nada más en el mundo que esto que siento por ti, tú, eres lo que más amo –la abrazó –nadie va a quitarte de mi lado, nadie, tendrá que arrancarte de mis brazos, y se los tendrá que llevar contigo alrededor, porque jamás voy a soltarte.

Sonrió, no quería alejarse de él, pero la realidad es que algún día tendrían que hacerlo, algún día la burbuja se rompería, él se casaría con Hermione y ella… tendría que encontrar a alguien para intentar ser feliz, aunque… no se le hacía justo, atar a un hombre a su lado, cuando ella jamás sería capaz de amarle como amaba a su hermano, pero la vida no era tan justa como parecía, así que se tenían que adaptar cada quien al papel que les tocó vivir.

Trabajó desde la cama con su portátil, mientras Ron veía la televisión y después de un rato, comenzaba a roncar, sonrió, hacía años que no lo escuchaba roncar, le gustaba ese sonido, la tranquilizaba en muchos aspectos.

–Hola –saludó.

–Ginevra –dijo Draco al otro lado de la línea haciéndola sonreír.

–Espera un momento.

Se bajó de la cama, no tenía mucho cuidado, él tenía el sueño bastante pesado.

–Listo ¿Qué ocurre?

–Sólo me preguntaba como estás.

–Bien ¿sólo para eso llamaste?

–No, en realidad quería saber si el precio será por medio del valor comercial o tendremos que adaptarnos a algún otro, igualmente, a qué régimen tendremos que avocarnos en ésta ocasión, a mi consideración, tendría que ser al reciente, a pesar de que es de algunos años y el régimen de aquel año era diferente, era menor al actual y tomando en cuenta que la mujer tiene cincuenta…

–Me parece bien tu idea, Draco –lo interrumpió.

–Estoy hablando en un mal momento ¿cierto? –interrogó, su voz sonó un poco molesta.

–En realidad sí yo…

–Estás con alguien más, no interrumpo –colgó de inmediato.

Apagó su celular y el de su apartamento lo tuvo que haber desconectado por que no pudo localizarlo en ninguno momento para aclararle lo que ocurría, maldita sea, Draco Malfoy y sus acciones impulsivas.

Regresó a la habitación, sonrió al ver a su hermano abarcando casi toda la cama, si que le gustaba dormir a sus anchas.

–Te amo, Ron –lo besó.

Ginny –murmuró en sueños haciéndola sonreír.

Todo era perfecto, realmente la amaba a ella, porque él ni siquiera había recordado a Hermione ni un solo momento si ella no la mencionaba, Ron parecía olvidar que Hermione Granger, su novia, existía.


Hola, bien, ya está, para que no me odien o no se enojen por las elecciones de Ginny, ya ha estado con su hermano en una situación en la que jamás se tendría que estár con un hermano.

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