Disclaimers: Los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro.


Despertó por un leve movimiento detrás de ella, sonrió al sentir el pesado brazo rodeando su cintura y dejó que Ron la estrujara más contra su cuerpo y dejó que esparciera besos por su espalda hasta llegar a su cuello.

–Buenos días –saludó en tono cursi.

–Buenos días –se giró hasta él quedando frente a frente –jamás pensé que te gustara madrugar mucho –sonrió.

–Bueno, será que alguien me quita el sueño –la besó suavemente.

–Deberías hacer algo al respecto, me pondré celosa de ese alguien –bromeó.

–Lo sé, y deberías, porque es muy guapa, tiene un cuerpo que puede volver loco a cualquiera, un par de ojos marrones que te hacen perder la razón de lo que hablas con tan sólo mirarlos, unos labios perfectos y el rostro colmado de pecas que hacen juego con su intenso cabello rojo.

–No suena tan impresionante como dices –lo besó.

–Necesitas verla, incluso tú, te enamorarías de ella.

–Tal vez no sea mi tipo, yo prefiero a los tipos musculosos, de hermosos ojos azules, pecas esparcidas por todo el cuerpo y cabello rojo fuego –sonrió cuando él rozó su nariz con su cuello.

–Tampoco suena muy impresionante –contestó con un tono más grueso.

–Es que no has visto ese par de pectorales y esos bíceps… sin mencionar sus perfectas abdominales, Dios, es un hombre perfecto –Ron levantó el rostro y se miraron con intensidad unos segundos.

Recibió los labios de su hermano con la misma urgencia que la de él, se besaron con toda la pasión que eran capaces de sentir y que hasta el momento, ninguno había sentido con alguien más.

Las manos amplias de Ron acariciaron las piernas de Ginny hasta llegar a su sexo haciéndola gemir en sus labios, provocando una sonrisa satisfecha en los labios del chico, sus dedos comenzaron una exploración cautelosa, como si jamás hubiesen estado en ese lugar, como si se tratase de un territorio jamás antes explorado, cosa que le gustó a Ginny, la forma en que él podía hacer cada una de sus experiencias sexuales tan distintas entre sí, jamás se aburriría de hacerle el amor a su hermano, las sensaciones se multiplicaban de manera extraña, tal vez la adrenalina, el hecho de saber que por ningún motivo alguien podía enterarse de lo que estaban haciendo, o de que algún día lo hicieron.

Un amor prohibido como el de ellos llenaba de adrenalina a cualquier persona, y más sabiendo cuantas personas poseían un duplicado de aquel apartamento.

Tiró del cabello de su hermano a causa del placer que estaba sintiendo, se mordió el labio tan fuerte que tuvo que soltarlo a causa del sabor metálico de la sangre, y volvió a gemir en el cabello de Ron cuando sus dedos expertos volvieron a moverse dentro de ella.

–Ron, por favor –le suplicó.

–No veo por qué la prisa, cariño ¿acaso no lo estás disfrutando? –se burló.

–Sí –dijo en un susurro placentero –por favor –apretó las sábanas debajo de ella.

Aun así la ignoró de forma deliberada y siguió con lo que había estado haciendo antes de que ella lo interrumpiera, sí que amaba volverla loca en la cama, tal vez era más precoz de lo que quería admitir, pero este tipo de cosas jamás se habían extendido tanto, por lo regular Draco la volvía loca y después se volvían locos mutuamente en la cama, pero Ron parecía disfrutar hacerla desfallecer antes, dejarla agotada para después matarla del cansancio.

La giró para dejarla sobre él, acarició sus pechos y deslizó sus manos hasta su vientre, la elevó un poco y llevó su mano hasta su sexo, apuntando su erección a ella y entrando por completo, Ginny se movió de forma lenta sobre él, haciéndolo gruñir, pero si él podía jugar, ella también.

Se mecía lento sobre él, deteniéndose unos instantes y volviendo a moverse, logrando que Ron se mordiera los labios en señal de frustración, o extremo placer, no supo distinguir.

–Vas a hacerme suplicar ¿cierto? –indagó en un susurro que sonó como un gruñido y un gemido.

–No tienes prisa ¿o sí cariño? ¿La estás pasando mal? –le sonrió cuando él abrió sus esplendorosos ojos azules con una mirada intensa.

–Ginny Weasley nunca se deja –se incorporó para besarla –eso me gusta.

–No soy muy experta en el juego, pero también puedo jugar ¿sabes? –mordió suavemente el lóbulo derecho de Ron haciéndolo gruñir.

–Tu torpeza es divertida –aseguró y la sujetó de las caderas moviéndola de nuevo sólo que más rápido.

La recostó sobre la cama y se hincó entre las piernas de ella y elevó sus caderas para poder adentrarse de nuevo a ella, hizo las embestidas rápidas, pero después de unos momentos, comenzó a moverse lento, y después a no moverse mientras acariciaba completamente el cuerpo de Ginny, haciendo que lo mirara cuando se quedó quieto en ella, le otorgó una sonrisa torcida y se inclinó para besarla haciendo que Ginny contrajera completamente sus músculos como contrataque.

Volvió a moverse de manera rápida, casi desenfrenada en ella hasta que quedaron agotados sobre la cama, con una respiración agitada, se refugió de nuevo en la seguridad de los brazos de su hermano y lo estrujó tanto como sus fuerzas se lo permitieran, no quería alejarse de él, no ahora que todo había dado un paso más en su imposible relación, ahora le sería imposible alejarse por completo de él, se moriría cada que él se fuera para ir con Hermione, se volvería loca de tan sólo pensar en Ron haciéndole el amor a Hermione de la misma manera en que se lo había hecho a ella.

–Bien ¿Qué pasa por tu mente ahora? –le interrogó con voz neutra.

–Nada, es sólo que te amo demasiado –lo observó y él le sonrió.

–Bienvenida a mi mundo, te amo más de lo que piensas, Ginny.

–Te creo –dirigió la mirada a otro sitio –me perdonaste después de causarte ese accidente, no cualquiera lo hubiese hecho, no creo que yo hubiese perdonado algo así.

–Si hubiese sido un poco más sutil contigo, tal vez no hubieses reaccionado de esa manera, Ginny, pero tan sólo te dije te amaba y me lancé sobre ti para besarte, no pensé en ese momento en nada más, ni en lo que tú pudieses sentir en ese momento, te besé e intenté hacerte mía ¿cómo pensaba que reaccionaras si ni siquiera te di tiempo de asimilar lo que te confesé? –acarició su mejilla –no te preocupes por nada de lo que pasó ese día después de que saliste corriendo, sentirte de ésta manera sin duda vale que no pueda jugar de nuevo.

–Te amo, Ron –lo besó.

–Eso es música para mis oídos, Ginny –sonrió.

Se ducharon, se arreglaron y salieron a comer fuera, pasaron el día juntos, besándose ocasionalmente frente a las personas asegurándose un segundo antes de que nadie les conocía, actuando como una pareja enamorada actúa, sin que nadie los amedrentara en la calle por sus muestras públicas de amor, Londres era un lugar grande como para que todos los conocieran.

–Me gusta éste lugar –sonrió Ginny.

–Sí, no sé por qué siempre te ha gustado el Támesis.

–Es lindo, no lo sé, es lo único que me relaja –se recargó en la barrera de concreto.

–Yo también puedo relajarte si quieres –se colocó detrás de ella y besó su cuello y después su mejilla.

–Bueno, era lo único que podía relajarme antes de que tú lo hicieras –rectificó.

–No te había podido relajar antes por que no querías que lo hiciera, yo encantado lo hubiese hecho –sonrió.

–Eres imposible, Ronald –rió divertida.

Pasearon un rato más, sin preocupaciones, se detuvieron a cenar en algún lugar al que nunca habían ido antes, pero no les importaba mucho el lugar, sino la compañía, no podían estar mejor acompañados en ese momento.

–Hermione regresa en dos días –murmuró pesaroso Ron haciendo que ella suspirara –no es mi intención acordarme de ella estando contigo, pero… creí conveniente decirte cuando regresa.

–Por si despierto y tú no estás ¿cierto? –Él asintió –no te preocupes, de todos modos, sabía que en algún momento iba a ocurrir.

–Voy a dejarla, si me prometes que tú y yo estaremos juntos sin importar nada, te juro que la dejaré, Ginny…

–Por el momento no, Ron –le sonrió calmada –planeemos las cosas y después actúas ¿bien?

–De acuerdo –contestó con una sonrisa encantadora.

No es que fuera a planear algo, ella iba a mudarse lejos de Londres por cosas de la oficina y no sabía cuanto tiempo lo haría, iba a alejarse de él, y no había nadie mejor que Hermione para estar con él, si verle con Hermione no podía soportarlo, verlo con otra mujer le volvería loca de celos.

Caminaron distraídos hasta el apartamento de Ginny, tomados de la mano pero cada uno en sus propios pensamientos, tal parecía que haber mencionado a Hermione les había roto esa perfecta burbuja donde sólo existían ellos sin que nadie los separara, y lo cierto era que todo el mundo los separaba, tal vez en ese momento nadie les hacía caso, pero en cuanto alguno preguntara sobre su relación, se verían obligados a decir que eran hermanos, y entonces la gente los vería mal, porque los habían visto besarse como si fuera lo más normal del mundo, y no lo era.

Ron observaba la televisión mientras ella hacía cosas del trabajo y de la capacitación, tenía mucho tiempo libre y la mayoría lo había pasado con Draco en su apartamento haciendo todo, menos trabajo, cosa que le provocó una sonrisa, tenía que hablar con él y aclararle que no había otro chico en su vida, bueno, en realidad si lo había, pero… no de la manera en la que ella hubiese deseado, sí había estado involucrada con otro chico aparte de Draco, pero no era como si para tranquilizarlo le fuese a decir que se había acostado con Ronald, sería el primero en tomar cartas sobre el asunto.

Dejó que Ron se fuera a dormir cerca de las dos de la mañana con la promesa de que lo alcanzaría pronto, pero eran las seis con cincuenta y nueve minutos de la mañana y ella seguía pegada al ordenador avanzando en su trabajo, tal y como antes hubiese hecho en un día libre, cuando no tenía a un hombre en la cama esperando por ella.

–Sigues trabajando –la voz de Ron resonó suave en la sala –y no hay indicios de que compartieras ni siquiera cinco minutos la cama conmigo –se dejó caer junto a ella.

–Lo siento, me quedé trabajando, no he avanzado mucho y…

–Bueno ¿Qué has hecho desde navidad? Pensé que trabajarías todo el día, o que estabas trabajando todo el día, eso me dijiste cunado hablamos por teléfono.

–Sí, pero el trabajo nunca termina, Ron, tan sólo término algo y se multiplica por tres, así que tengo que seguir trabajando.

–Para mí que Alastor Moody te está explotando –frunció el ceño.

–Es mi trabajo, no es explotación –se acercó a él y lo besó.

–No me beses si no vas a ser capaz de dejar tu trabajo inconcluso como consecuencia de tus besos –le advirtió, pero no fue una broma, estaba más serio de lo que antes lo había visto.

–Lo siento, ve a dormir otro rato, corre –sonrió y comenzó a teclear lo más rápido que puso, para poner fin a la conversación.

Ron se levantó indignado y caminó en calzoncillos hasta la habitación de Ginny, salió diez minutos después, con el cabello mojado y completamente vestido.

–Ron –lo detuvo y él se giró molesto.

–No interrumpiré más tu trabajo –contestó.

–Tomaré una ducha y me llevarás a desayunar ¿de acuerdo? –él sonrió y asintió –bien.

Se duchó rápido, se colocó unos jeans negros, unas botas del mismo color y se detuvo un poco en abotonar su blusa blanca, tomó un abrigo y su bufanda y caminó hasta la sala, Ron le sonrió y se colocó su chaqueta y abrió la puerta.

Ron condujo de un mejor humor, hablando del lugar al que irían, según él, era un buen lugar, nada ostentoso, pero rico.

Entraron al lugar, Ginny sonrió al ver el lugar, había un enorme librero al fondo, la cafetería era bonita, él ordenó mientras Ginny observaba el lugar.

–Es nueva tu amiga –habló la chica junto a ellos sonriéndole a Ron.

–Ah… en realidad no es mi amiga –le sonrió.

–Comprendo, no le diré a tu novia que viniste con alguien más, pero veo que seguirás los pasos de tu padre –Ginny volteo a verla sorprendida –te casarás con una chica pelirroja para asegurar la herencia genética –sonrió.

–Claro, seguro es eso –contestó Ron confundido.

–Ahora regreso –le acarició el brazo y se alejó con una sonrisa.

–Por un momento pensé que papá engañaba a mamá –contestó Ginny.

–Yo no engaño a Hermione –frunció el ceño molesto.

–Ronald –Ginny elevó una ceja divertida –claro que la engañas, y no tengo que recordarte lo que hiciste conmigo ¿cierto?

–No lo hagas, porque no estamos en un lugar donde pueda hacer algo contigo de lo mucho que quiero.

–Por lo visto vienes seguido por aquí –indagó divertida.

–Sí, aquí me rencontré con Hermione, a decir verdad –observó el lugar –ella venía por los libros, puedes tomarlos el tiempo que dures aquí –se burló él.

–Así que ella te conoce, supongo que fue una de las muchas ¿cierto?

–Algo así –se encogió de hombros.

–Entiendo la confianza para tocarte, después de todo, ya han pasado a más.

–No significó nada, te lo juro –se acercó a ella lo suficiente como para que sus labios estuviesen a distancia de poder besarse en cualquier momento.

–Aquí te conocen, pueden decirle a Hermione –se alejó.

–Cierto –sonrió –pero te va a encantar el lugar, sé que prefieres el té, pero el café aquí es bueno, lo prometo.

–No es que no me guste el café, es sólo que me altera más de lo que altera a los demás, el té me relaja y necesito tener la mente relajada para poder hacer bien mi trabajo.

–Supongo que sí, tiene que ser muy pesado para tenerte tan corta de tiempo para mí.

–He pasado mucho tiempo contigo, Ron, más que con cualquier otro y lo sabes.

–Aun así no considero que sea mucho tiempo, en serio, si pudiese, te tendría todo el día sólo para mí, Ginny, no me gusta tener que pretender que eres sólo mi hermana cuando lo que siento por ti es algo más fuerte que eso.

–No hay lazos más fuertes que los familiares, Ron –contratacó Ginny.

–Bien, pues ese lazo sanguíneo se confundió y se ha vuelto así de fuerte pero en lugar de verte como debería, te veo como la mujer más hermosa y perfecta del mundo, y sé que esto no debería ocurrir, pero… no tengo la intención alguna de privarme del hecho de amarte, de desearte y añorarte cada instante que pasas lejos de mí.

–Opino lo mismo –sonrió se acercó para besarlo, pero terminó besándolo en la mejilla a causa del lugar, lo último que necesitaban, era que alguien le dijera a Hermione que habían visto a Ron con otra mujer besándose en esa cafetería, que para colmo, era pelirroja, cuando la describieran para Hermione, ésta de inmediato sabría quien es la mujer, y por mucho que se negara a aceptarlo, la conducta de ambos cuando estaban cerca, no eran como la de dos hermanos típicos.

La chica le otorgó una sonrisa hipócrita y una mirada de hielo al verla, y le sonrió a Ron, cuando se giró a él, acariciando su brazo una y otra vez sin intención de alejarse de ahí, Ginny sonrió y miró a otro lado, la comprendía, si ella estuviese en el lugar de esa mujer, sin duda entraría en una batalla campal contra Hermione por Ron; tal vez él había pasado desapercibido en la escuela un tiempo y ninguna chica parecía sentirse atraída por el torpe pelirrojo amigo de la chica más inteligente de la escuela y Harry Potter, el chico más cool del colegio, hasta que sus habilidades en el fútbol habían salido a la luz, las chicas lo notaron y comenzaron a acosarle, desgraciadamente, cuando eso pasó, Ron ya había puesto sus ojos en una sola chica, una que le iba a ser un poco complicado alcanzar, pero ahora estaba sentado frente a ella desayunando algo.

Comprendía como debería sentirse Hermione cuando salía con su novio, aunque la castaña estaba más que segura de que Ron la amaba, las chicas no dejaban de aventarse a los brazos de Ron como abejas a la miel, y es que él había sabido como invertir su tiempo libre y había vuelto de su físico algo completamente irresistible para el sexo contrario.

–Gracias Hannah –sonrió Ron –pero quiero hablar con…

–Tu nueva conquista –observó a Ginny.

–Soy su hermana –le sonrió animada y evitando que su tono de voz sonara enfurecido –no su nueva conquista, así que por favor, quiero hablar con mi hermano si no te molesta.

–Para nada, nos vemos, Ron –se agachó para besarlo pero él alcanzó a moverse haciendo que lo besara en la comisura de la boca.

–Sí que ésta chica es aventada –murmuró enfadada Ginny.

–No me digas ¿estás celosa? –le sonrió.

–Bueno, tú no te sentirías muy contento si aquél chico me besara ¿cierto?

–Lo mataría a golpes, sólo que se atreva –se encogió de hombros.

–Tengo que matar a golpes a esa chica ¿cierto? –levantó la vista y los ojos de su hermano estaban directos a ella.

–Sería sexy verte pelear con otra chica –admitió él.

–Le hablaré a Hermione, supongo que eso te prendería más.

–Pudiera ser –admitió divertido.

–Eres un idiota –se cruzó de brazos enfadada.

–Sabes que eres la única que quiero en mi vida, Ginny, sin importar nada, puedo estar con otras mujeres pero ninguna de ellas significará ni un milímetro de lo que tú significas para mí.

–Bien, ahora sabes que yo puedo estar con otros hombres, pero ninguno significará lo mismo que tú –gruñó.

–No fui el primero contigo, eso significa que has estado con más hombres aparte de mí, tal vez no tan seguido como yo he estado con mujeres, pero lo has estado –le reprochó enfadado –y no perdí la cabeza ¿o sí?

– ¡Fue sólo uno! –Le chilló –he estado con un chico aparte de ti, y con nadie más.

–Aun así has estado con alguien que no soy yo ¿no es así? ¿Pensaste en mí mientras ese hombre te tocaba? Porque yo he pensado en ti con cada una de las que he estado, y son bastantes –gruñó enfadado.

Las mejillas de Ginny se encendieron de inmediato, lo cierto es, que no se había acordado de Ron mientras tenía sexo con Draco, pero en cambio, se había acordado de Draco cuando lo hacía con Ron.

–Me voy –se levantó apresurada dejando caer unos billetes en la mesa, Ron se recargó en la silla con una expresión furiosa.

Ron se levantó y la siguió, después de todo, él había llevado el auto, estaba recargada en el auto esperándolo, tal vez quiso volver pero no lo encontró conveniente.

–Toma –le dio el dinero –te invité yo a desayunar ¿no? –le sonrió y la sujetó de la cintura y se acercó a ella pegando sus frentes –comprendo que tal vez cuando estuviste con ese chico no estaba claro nada entre nosotros, tal vez seguías confundida, comprendo que el único que tenía claro lo que sentía era yo, porque he tenido más tiempo que tú luchando contra esto, comprendo completamente la situación, Ginny, no te puedo forzar a pensar en mí en cualquier momento.

–Pienso en ti en todo momento, Ron –elevó la vista hasta él y colocó sus manos en sus brazos fuertes.

–Y me gusta que pienses en mí todo el tiempo, no me molesta, por el contrario, me fascina que pienses en mí, y sé que no puedo ser la única persona o cosa en tu mente, tu trabajo es absorbente tal vez un momento pienses en mí y después estés pensando en cantidades o en nombres de personas que son las que tendrán que firmar y todo eso, lo comprendo.

–Gracias –sonrió –ahora vamos a casa –se mordió el labio en insinuación haciendo que Ron sonriera en señal de aprobación.

Subieron corriendo apresurados, entraron de la misma forma al apartamento de Ginny y Ron la empujó contra la puerta de forma pasional pegando su cuerpo al de ella, Ginny rodeo las caderas de él con sus piernas mientras él introducía sus manos debajo de la camisa y comenzaba a besar el cuello de ella.

Le quitó la chaqueta aventándola hacía el sofá y comenzó a besarlo apresuradamente, sujetando sus mejillas mientras se entregaban a ese beso de forma totalmente pasional, habían tenido que esperar bastante a causa del tráfico, y Ron se había movido más de una ocasión incómodo por que su entrepierna iba dura, y no podían hacer nada, ocasionando la risa divertida de Ginny, pero en cuanto habían llegado al edificio, subieron tan rápido como los besos lo permitieron, querían llegar a la intimidad del apartamento para entregarse uno al otro como lo habían hecho anoche.

–Tenías que usar algo complicado de quitar –gruñó Ron y se alejó para comenzar a desabotonar, pero ella lo jaló de forma brusca para pegar sus labios con los de ella, haciendo que el golpe en la puerta principal fuera bastante estruendoso.

–Hazme tuya ya –le ordenó agitada.

Él le otorgó una sonrisa y besó su mentón de forma rápida y descendió por el cuello de ella.

–Ginny, noté un par de maletas en la puerta, no me digas que…

Ginny aventó a Ron lo más rápido que pudo y se acomodó la blusa, Lavander salió justo cuando tomaron la distancia necesaria para que no sospechara, la observaron y Ginny negó, eran mejores amigas, así que con sólo ese movimiento y la mirada que le otorgó, Lavander supo que no tenía que seguir por ese camino, no quería que Ron se enterara de sus escapadas al apartamento de Draco, no quería que le odiara cuando el rubio era una persona completamente agradable, si quitabas las capas de odio y rencor por la vida que sus padres ocasionaron, Draco podía ser una persona interesante y encantadora.

–Decir ¿Qué? –interrogó Ron frunciendo el ceño una vez que recuperó el aliento.

–Le pedí que viniera conmigo unos días, me dijo que lo pensaría, pensé que si vendría, pero ahora veo que son tuyas ¿Cuándo llegaste? –interrogó.

–El primer día del año –sonrió y fue hasta Lavander para abrazarla –feliz año, Lav –sonrió.

–Me hubiesen avisado, hubiese pasado por aquí, ya veo fue sorpresa ¿cierto?

–Totalmente –sonrió y observó a Ron y le hizo una mueca a Lavander para que no continuara por ese camino.


Hola, perdón la tardanza, lo sé, las cosas iban tan bien ¿cierto? Espero que sea de su agrado el capítulo, muchas gracias por sus reviews: Im Unloveable, Dellaween, R0llercoster, This is Chewbacca y KattytoNebel. Nos leeremos después.