Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin ánimo de lucro.
Observó su correo electrónico, hacía cinco minutos que había contestado el correo de trabajo que Draco le había mandado, hacía una semana que hacía eso, comunicarse sólo así, y se limitaba a contestar las cosas de trabajo, y a ignorar las preguntas personales que ella anexaba.
–Te ves un tanto desalentada –la distrajo de sus pensamientos Lavander, que estaba sentada en uno de los sofás, con un tazón de helado, era la tercera vez que terminaba con Seamus, y como siempre, iba con ella a lloriquear por lo injusto que era con ella, que lo amaba tanto.
–Draco no ha contestado mis preguntas desde hace una semana, le hablo y… me dice que está ocupado, que me llamará después ¿y sabes qué?
–No lo hace –completó Lavander poniendo los ojos en blanco –lo mismo hace Seamus cuando peleamos.
–Bueno, es lo que hacemos nosotras cuando ellos hacen algo incorrecto.
–Tú no hiciste nada incorrecto ¿Qué es lo que le molestó? Que te salieras de su apartamento, pues que te pida que te mudes si no quiere separarse de ti –bufó.
Ginny hizo una mueca, en realidad había cambiado un poco la versión con ella, no iba a decirle la razón, que después de acostarse por la mañana con Draco, regresó a casa, Ron regresó, se acostó con Ron por primera vez y cuando Draco le habló le dijo que estaba con otro, comprendía y no, la razón de su enojo.
Para colmo, desde que había regresado Hermione a Inglaterra, Ron no había vuelto, y también comprendía la razón por la que su hermano no había vuelto en unos días, tenía muchos lejos de su novia, en esos momentos deberían estar en un encuentro apasionado.
–Considero que no deberías volver con Seamus –Lavander la observó como si Ginny tuviese algo en la cara.
–No me vengas con eso, Ginny, has estado molestando a Draco todos los días y él te ha mandado al demonio, y sigues ahí, insistiendo, no puedes decirme o aconsejarme en que deje a Seamus, por lo menos, es él quien me busca a mí, y no al revés.
–Yo sólo decía –suspiró, de alguna forma Lavander siempre terminaba teniendo razón.
Sonrió cuando el correo ingresó en su bandeja, lo abrió, pero sólo contenía un informe detallado, y un mensaje corto diciendo que lo revisara, y que si había algo incorrecto, le dijera para corregirlo.
–Por esa cara, sigue sin contestarte –se burló Lavander.
–Bueno, jugaré a su nivel –cerró su portátil –y tú me ayudarás, vayamos en busca de diversión, Lav –sonrió.
–Ginny Weasley ignorando el trabajo por ir de tragos.
–Lo necesito –se puso de pie y caminó rumbo a su habitación –tomaré una ducha y me arreglaré, puedes hacer lo mismo –le sugirió al ver su pijama.
–Lo haré –sonrió y corrió hasta uno de los cuartos de visita.
Tomó su tiempo esta vez, secó su cabello lo onduló y lo recogió en un poco, utilizó un maquillaje discreto y se puso un vestido entallado de color rojo, se puso un abrigo dorado que hacían juego con sus zapatillas y su bolso, iba a disfrutar una noche loca, fuese lo que fuese y esto involucrara, vengarse de Draco Malfoy por ignorarla y de Ron por irse tras Hermione y ni siquiera dignarse a llamar para decirle que la extrañaba.
–Lavander –chilló caminando hasta la puerta –si no sales en cinco segundos me iré sin ti –y abrió la puerta para ejercer aun más presión en su amiga.
– ¿A dónde irás así vestida? –preguntó una voz suave arrastrando un poco las palabras, así que volteo para toparse con el pecho del rubio, elevó la vista para verlo.
–A ningún lugar que te importe, Malfoy –soltó molesta –no sé ni qué estás haciendo aquí.
–No contestaste mi correo –se encogió de hombros.
–Oh, pues ya sabes que se siente –frunció el ceño –Lavander, en serio, me iré sin ti.
–Planes abortados, Gin –salió sonriendo Lavander –Seamus me habló, quiere que nos veamos, te dije que es él quien siempre me busca, no que… oh, hola, Malfoy –sonrió.
–Hola, señorita Brown –sonrió educadamente, pero Ginny notó que no estaba demasiado acostumbrado a sonreír.
–Que educadez –sonrió.
–Esa ni siquiera es una palabra, y no puedes cancelar nuestros planes, mala amiga.
–Vamos, Ginny, si se tratase del amor de tu vida llamándote para verte, también cancelarías nuestros planes.
–Claro que no lo haría –se quejó ofendida.
–Cualquier persona normal cancelaría, Weasley –soltó Draco junto a ella.
–Tú cállate, nadie ha pedido tu opinión –le contestó molesta.
–No, pero es bueno que intervenga mientras sea a mi favor –sonrió Lavander –y no olvidará tan fácil que la ignoraras por una semana, tendrás que hacer un buen trabajo para ello ¿sabes a lo que me refiero? –elevó las cejas divertida.
–Lo siento, pero no suelo involucrarme con mis jefas… y menos cuando éstas salen con alguien más.
–Salir con alguien más –se burló Lavander –Draco, en serio, conozco tanto a la pelirroja frente a ti, que puedo asegurarte que el único chico entre sus piernas has sido tú.
– ¡Lavander! –chilló Ginny y se sonrojó.
–Es la verdad, salir con otro –se burló –iré a reunirme con el amor de mi vida, puedes llevarla a cenar, no siempre se viste así –le guiñó un ojo a Draco y salió.
–Sólo estoy aquí por trabajo –contestó impasible.
–Lo sé –suspiró por la negativa de Lavander –pero es mejor que te marches.
–No sé porque no le has dicho a tu mejor amiga que sales con alguien más.
–Contestaré tu correo mañana –lo empujó del pecho, aun sin Lavander, ella saldría a divertirse.
–Ahora estás ignorando deliberadamente mis preguntas y…
–Mañana en la tarde a más tardar contestaré tu correo, ahora voy a salir.
–De acuerdo –se giró rumbo a las escaleras mientras ella caminó al ascensor.
Condujo hasta su lugar favorito, entró con una sonrisa, no iba a dejar que nada arruinara su noche, se sentó en la barra y pidió un Whiskey mientras se movía al ritmo de la música, seguía con su plan, una aventura de una noche, ya tenía edad suficiente para ello, y era la única que no lo había hecho de todas sus amigas, y mejor tarde que nunca.
Aceptó la invitación a bailar del castaño atractivo, y se movió de forma sensual cerca de él, que la atrajo hacia él con una sonrisa arrogante, que no llegaba ni un poco a la de Draco, frunció el ceño, ni en sus momentos de diversión podía dejar de pensar en él y compararlo con otro.
Se giró dispuesta a golpear a la persona detrás de ella, que había tenido el descaro de pegarse en exceso a su trasero, pero se detuvo al notar la sonrisa arrogante de Malfoy, sonrió y volvió su vista hacia el castaño frente a ella, que le gruñó al rubio.
Ella se encogió de hombros en forma de disculpa y se giró para rodear el cuello de Draco, que la sostuvo de las caderas.
–Eres una chica difícil –sonrió divertido –con lo obsesiva que eres con el trabajo, no saldrías, pero me hiciste seguirte hasta aquí, para evitar que algún otro tipo, te pusiera una mano encima.
–Mi amante agradecerá esto –se burló.
–Creo que tendría que tener su número, así, cuando yo no pueda cuidarte, lo hará él ¿no crees? –se burló.
–No tientes al destino, Draco –sonrió.
–Él también tendría que estar pendiente de sus intereses –la besó detrás de la oreja y bajó hasta su cuello.
–Lo está –sonrió divertida.
Se alejaron de la pista después de un rato y fueron por un trago, estaba sudando, tenía demasiado calor, hizo una mueca de molestia al ver a un par acercarse, así que Draco giró para ver de quien se trataba.
–Hola, Ginevra –sonrió Luna, que iba del brazo de su esposo.
–Luna –hizo una mueca molesta.
–Pensé que lo tuyo era el trabajo y no la diversión, Ron dice que sacarte de tu burbuja laboral es tan difícil, que un milagro es más común.
–Mi hermano siempre exagera las cosas.
–En eso estamos de acuerdo –sonrió divertida –hola, Draco –saludó.
–Hola, Luna –contestó –Neville –completó.
–Draco –movió la cabeza en saludo, pero no muy feliz de ver a Ginny con él.
–Bueno, ha sido un gusto verlos, pero Draco y yo tenemos que irnos, tenemos trabajo mañana.
–Es una lástima –soltó Neville –Luna y yo podríamos llevarte a casa si quisieras quedarte y divertirte un poco.
–Traje mi propio auto –sonrió agradecida –nos veremos después, adiós.
Sujetó la mano de Draco y lo sacó del lugar, tenían que arruinarle así la noche, no tenía nada con Neville, le caía bien, pero no entendía porque había decidido casarse con Luna Lovegood, si era tan insignificante.
–Tuvo que hacerte algo extremadamente feo como para decidir mejor irte –soltó él divertido.
–Jamás la he tolerado –contestó –no entiendo que vio Neville en ella.
–Ahora entiendo, te interesa él, por eso no toleras su relación.
–Me interesa mi hermano, por eso no me cae bien ella –soltó enfurecida –no seas idiota, Draco, ella, me cae mal, desde antes de que saliera con Neville, desde que era amiga de mi hermano.
–Era, ya no es –sonrió.
–Siguen siendo mejores amigos, no sé como a Hermione no le molesta esa amistad.
–A tu hermano no le molesta la amistad de Granger con Potter –soltó.
–Harry siempre estuvo interesado en otro tipo de mujeres, Hermione era como la hermana que nunca tuvo –se encogió de hombros.
–Siempre estuvo interesado en ti ¿no? Aún me pregunto porque no funcionó lo de ustedes –Ginny sonrió.
–Salir con él fue un error, es lo único que tienes que saber, Draco.
–tuvo que ser un idiota como para que lo llames error.
–Cambiemos de tema, no me interesa hablar de mis antiguas relaciones.
–De acuerdo, eres mi jefa –ella lo observó de reojo y sonrió.
–Eres un idiota –rió.
– ¿Mi apartamento? –ella asintió a la interrogación de Draco.
–Te veré allá, Draco –sonrió.
–La necesitarás, en algún momento –le dio un duplicado y se alejó rumbo a su auto.
Tal y como lo dijo, llegó primero, se detuvo al ver a la chica insistiendo en el timbre, se acercó para toparse con Tiffany, tenía el rímel corrido, haciéndola sentir culpable por revolcarse con Draco quitándole la oportunidad a Tiffany de conquistarlo, sabiendo que ella lo amaba y Ginny no.
–Lo siento –se disculpó y se limpió las lágrimas.
–Ahm ¿está algo mal? –Tiffany negó.
–Todo bien, lo siento, pensé que Draco… estaba… y solo… no fue…
–Sólo es algo de trabajo –mintió –estaba de fiesta y él me habló, que es algo importante del trabajo, me dijo que saldría, pero que no tardaba, por eso me dejó un duplicado, pero… vamos, pasa y te invito un café de parte de Draco –sonrió divertida.
Abrió la puerta y dejó pasar a Tiffany, fue hasta la cocina y puso un poco de agua, la chica la miró moverse tan cómoda en la casa del rubio, pero no quiso desmentir a su jefa sobre sus sólo visitas de trabajo en ese lugar.
La puerta se abrió después de media hora, dando paso a Draco con un par de bolsas con comida, se quedó quieto al ver a Tiffany sentada en su amplio sofá de piel, y a Ginny frente a ella, sobre el suelo.
–De acuerdo, esto no lo esperaba –soltó enfadado.
–Así que por eso fuiste –comentó Ginny sonriendo –que bien, supongo que Tiffany tiene un poco de hambre –se puso de pie y le quitó las bolsas.
–Ginevra –soltó enfadado.
–Draco –sonrió –el trabajo puede esperar, realmente ha pasado un mal rato.
–Puedo imaginarlo –suspiró y negó –estaré en mi habitación, cuando se desocupen y quieras trabajar me avisas.
–Es mejor que me vaya –Tiffany se puso de pie.
–No, no es necesario, si a Draco le molesta que estemos aquí, vayamos a mi apartamento –dejó las bolsas en la mesa de centro.
–No me molesta que estés aquí, Ginevra, me molesta que ella lo esté.
–Eres un… -Ginny soltó enfadada.
–Grosero –la interrumpió –lo sé, pero es la verdad, ya te lo dije, Tiffany, que te devolviera ese beso no significa que me intereses, la única mujer que realmente me interesa en este momento está frente a ti, vistiendo un sensual y ajustado diminuto vestido rojo.
–Draco –soltó enfadada Ginny.
–Ya admítelo –pidió –desde el año pasado nuestra relación de trabajo dejó de ser sólo de trabajo.
–Lo admito –miró a la chica –lo siento, sé lo que sientes por él, pero lo descubrí mucho después de que… bueno, Draco y yo ya teníamos una relación cuando… supe lo que sentías por él, no es mi intención…
–Lo comprendo –sonrió mirando al piso y observó intensamente al chico.
–Es mejor que te vayas –soltó frío Draco.
–Lo haré –caminó hasta la puerta.
–Espera ¿traes en que irte a tu casa? –le interrogó preocupada Ginny.
–No, tomaré un taxi.
–Llévate mi auto –le extendió las llaves, Tiffany miró la mano extendida y le otorgó una mirada, y comprendió el mensaje inconsciente que le restregó en la cara, que ella pasaría la noche con Malfoy, mientras ella tenía que irse como la clara perdedora.
Draco no lo hizo más fácil, ya que cuando la castaña extendió la mano, él camino hasta la pelirroja y la rodeo desde atrás y la besó en el cuello, así que herida, sujetó las llaves y salió del apartamento cerrando la puerta tras ella.
–Eres la peor persona que he conocido –murmuró molesta.
–Sólo le dije la verdad, que la única mujer en la que estoy realmente interesado eres tú, de no serlo, no me hubiese molestado el hecho de que estuvieses con otro –la giró hasta él mirándola intensamente –lo digo en serio, Ginevra –sonrió arrogante –voy a quitarte el sueño de la misma manera en la que tu robaste el mío, sé que aún tú ves esto como una simple aventura, ya me dijiste que estás enamorada de alguien más, pero eso no durará mucho tiempo, voy a conquistarte y te haré la señora Malfoy, te lo juro –la besó lleno de pasión.
–&–
Ron se estiró para contestar el teléfono, estaba profundamente dormido antes de que ese inservible aparato lo arrancara de sus sueños, miró hacía bajo, y puso los ojos en blanco, tenía que liberar un poco de tensión después de contestar.
–Hola –contestó enfurruñado.
– ¿El Sr. Ronald Weasley? –interrogó el hombre al otro lado de la línea.
–Sí, él habla ¿por qué? ¿Sabe la hora que es?
–Lo sé, pero es para informarle que su hermana, la señorita Ginevra Molly Weasley ha sufrido un aparatoso accidente.
– ¿Qué? –indagó en un susurro, su corazón había sido arrancado sin piedad de su pecho en ese momento.
–Iba en estado de ebriedad y perdió el control del automóvil volcándose.
–Iré… iré de inmediato –murmuró y colgó después de que le dijeran a donde la llevarían.
–Ron –la voz de Hermione lo distrajo del hilo de sus pensamientos –te has puesto amarillo ¿Qué ha ocurrido? ¿Quién era?
–Ginny –susurró.
–Ginny ¿Qué quería a esta hora?
–Se volcó en el auto, tengo que ir –se levantó apresurado, seguido de su novia.
Hermione fue la encargada de conducir, ya que Ron estaba tan fuera de sí, se acercaron para preguntar por Ginny pero la enfermera les dijo que no podía darles informes todavía.
Los demás no tardaron en llegar al hospital, los señores Weasley se levantaron de prisa cuando el doctor llamó a los familiares.
– ¿Cómo está mi hija? –interrogó la señora Weasley.
–Bastante grave, no voy a mentirle, Señora, hay posibilidades que no sobreviva.
–Dios –se abrazó de su marido cuando la acercó a consolarla.
–Pero… ¿podemos verla? –Interrogó Ron desesperado –no, quiero verla –exigió.
–Está apunto de salir de quirófano –suspiró el médico –pero la mantendremos en terapia intensiva hasta que salga de peligro, lo siento, pero… tienen que estar preparados para lo peor.
Ron se dejó caer en una de las sillas de la sala de espera y se llevó las manos al rostro y no pudo evitar las lágrimas, no habló hasta que escuchó la voz tranquila de Luna, que lo hizo levantar la mirada.
–Te dije que no era bueno dejarla ir sola –regañó Neville.
–No sabía que eso pasaría –le contestó enfadada –pensé que él la convencería de usar su auto y dejar el suyo.
–Vieron a Ginny –afirmó Ron.
–Sí, fuimos a buscar un trago y la vimos ahí, se veía algo mareada, pero no completamente ebria –contestó Luna apenada abrazandolo.
Hola, perdón la tardanza, pero aquí estoy con un nuevo capítulo, muchas gracias por sus reviews: Im Unloveable, This is Chewbacca, R0llercoster y Dellaween. Significan mucho para mí, espero que les agrade el capítulo, nos leeremos después.
