Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling, y se utilizan sin intención de lucro.


Ginny se removió y rodeo las caderas de Draco y hundió su nariz en su pecho, aun después del sexo, él olía delicioso.

–Me haces cosquillas –sonrió él sin abrir los ojos.

–Deberías hacerte el romántico y preparar el desayuno –sonrió cuando él abrió sólo un ojo para verla.

–Es algo que sólo hago para ti –se levantó aún desnudo.

–Claro, claro –se burló –más te vale que sea algo rico.

–Lo será –frunció el ceño ofendido.

Sólo tardó quince minutos para entrar en la habitación con una charola con comida, ella se incorporó.

–Veo que usas mi guarda ropa a tu entero placer.

–Lo hago, tú puedes usar el mío también –sonrió.

–Prefiero tu desnudes, si me lo preguntas.

–Desnuda me da frio, vestida no mucho –se encogió de hombros.

–Supongo que en eso tienes un poco de… -se estiró por su celular.

– ¿Quién es? –interrogó Ginny.

–Alastor –contestó el celular.

–Draco, me acaba de hablar el señor Weasley, me temo que Ginevra ha sufrido un grave accidente.

–Ah ¿esa es la forma de informar algo así de serio? –se levantó apresurado y fue hasta su ropa y comenzó a vestirse.

–No te escucho muy preocupado, con lo interesado que estas con ella, deberías ponerte como histérico.

–Bueno, lo haría –observó a Ginny –vístete –le ordenó y ella frunció el ceño –pero… no lo hago, porque ella está desnuda frente a mí, y eso no se considera como un accidente, y menos grave.

– ¡Draco! –chilló roja.

–Aclararemos esto, no te preocupes –colgó.

–Eres un idiota, mi jefe no tiene porqué enterarse de que me acuesto contigo.

–Hacemos algo más que acostarnos, preciosa –le otorgó una sonrisa socarrona.

–Vuelves a llamarme como a una prostituta y te juro que me volveré asesina.

–Vístete, tenemos que irnos –soltó incómodo.

–Bien –frunció el ceño.

Ginny observó de reojo a Draco cuando la llevó a un hospital, pero no hizo ningún comentario, hasta que él se bajó sin explicación.

– ¿Venimos a planificación familiar? –Soltó mordaz –porque sé como usar un condón o pastillas anticonceptivas.

– ¿Y las usas? –la observó sobre su hombro y siguió hasta el ascensor.

No contestó, porque no las había usado nunca, porque antes no había mantenido relaciones sexuales y ahora… bueno, no sabía la razón, exactamente, pero debería usarlas, siguió a Draco que la esperaba para entrar al ascensor, subieron sin que él les explicara nada aún.

El elevador se abrió y él caminó haciendo que ella lo siguiera aun más preocupada, no era normal que estuviera tan seco.

Observó la sala de espera llena de pelirrojos que distinguió de inmediato, sólo hacía falta uno de los gemelos, y sintió que su corazón era estrujado.

–Pero… ¿Qué ocurre? –su voz sonó unas octavas más arriba de lo normal, toda su familia giró a verla.

–Ginny –la voz angustiada de Ron la golpeo y rodeo su cuello cuando él la tomó por la cintura estrujándola contra él –pensé que algo malo te había ocurrido –susurró –me moriría si algo malo te ocurriese –soltó y la besó en la mejilla.

–Cariño –su madre acarició su cabellera y su espalda, ya que Ron no tenía intención alguna de soltarla.

–Hablaron por teléfono, para decirnos que habías tenido un accidente.

–Oh no –observó a Draco detrás de su familia.

– ¿Quién es la persona que se accidentó? –preguntó George.

–Tiffany –suspiró apenada –le presté mi auto porque no tenía en que irse.

–Eres una irresponsable, Ginevra –soltó su padre enfurecido –una chica esta grave porque preferiste darle las llaves de su auto que llamar a un taxi.

–Tranquilo –lo calmó Draco –un taxi a esa hora era peligroso.

–Sí, igual que darle las llaves a una persona ebria –refunfuñó.

–Ella no estaba ebria, papá, lo único que tomó fue café.

–Pues entonces se desvió en el camino.

–Lo más probable –admitió Draco, observando a Ginny, que era abrazada por sus hermanos gemelos.

Draco les informó que se haría cargo de Tiffany y en solucionar el problema de identidades, pero quisieron esperar para saber que pasaría con esa chica, la única persona que conocía a Tiffany de los hermanos de Ginny era Ron, y no es como si hubiesen sido grandes amigos, sólo habían intercambiado un par de palabras y unas cuantas miradas inapropiadas que la chica le había dado a él.

-No deberías habernos asustado así –le reprochó Ron en voz baja.

-Lo siento, Ron, yo ni siquiera sabía eso, sino es porque… bueno –se puso ligeramente roja –estaba trabajando con Draco cuando el Sr. Moody le habló para informarle que vinimos hacía acá, él no me dijo nada durante el trayecto para no preocuparme.

-Lo único que importa es que tú estás bien –la abrazó de nuevo –luces endemoniadamente caliente –gimió –quiero hacerte mía en este momento, Ginny –besó su cuello de forma discreta.

-Ron –le reprendió conteniendo el aliento.

-Lo sé, y te diré que odio que vistas de esta forma para ir a ver asuntos de trabajo con Malfoy.

-Es sólo trabajo, Ron –mintió descaradamente.

-Lo sé, aun así, soy hombre, sé lo que pasa por su mente, no hace falta ver como su expresión corporal cambia cada que estas cerca de él, Draco Malfoy está más que interesado en llevarte a la cama, y eso no me gusta.

-No te gusta que un hombre busque algo serio conmigo, Ron –frunció el ceño.

-Ya hablamos de eso, Ginny –soltó enfadado.

-Yo tengo que permanecer el resto de mis días soltera mientras te veo formalizar las cosas con Hermione ¿Qué tan justo es eso?

-No mucho, para ser honestos –admitió el chico frunciendo los labios.

Ginny fue con Draco hasta la casa de sus padres, que lo habían invitado a pasar la tarde con la familia, sabía que su madre había malinterpretado las señales con Draco, y más después de que Hermione lo hubiese mencionado antes de navidad, y ahora comenzaban a ver un poco más posibles.

-Tengo sus obsequios de navidad –sonrió la mujer.

-¿sus? –interrogó Ron.

-Sí, es plural, el tuyo ya lo tenía hecho, cariño –le sonrió a Ginny y le entregó un sweater rosa con una G de color morado.

-Es perfecto mamá, gracias –sonrió.

-Hago magia, cariño –le sonrió a Draco –cuando Hermione me informó que pronto serías parte de la familia y uno de mis hijos sugirió que te hiciera uno, puse manos a la obra, así que espero que te guste, es el primero de muchos, espero –le sonrió a Draco, que se puso incómodo ligeramente pero sonrió.

-Vaya, no sé que decir –abrió la envoltura para ver un sweater tejido color verde con una D al centro color plata.

-Gracias sería lo más adecuado –sugirió George.

-Gracias, señora Weasley.

-Es una tradición –le informó Ginny al oído –uno por año en cada navidad.

-Me gusta, es genial –sonrió.

-No combina con tus caros trajes –se burló la chica.

-Lo usaré ya mismo –se quitó el saco dándoselo a Ginny para que lo sostuviera y se puso el sweater, haciendo sonreír a las mujeres que estaban presentes.

-Esto va demasiado rápido –sonrió Hermione –a ese ritmo, tendremos boda pronto.

-Se te ve bien –admitió ella y se colocó el suyo también –pondré tu saco en el perchero ¿bien?

-Puedes tirarlo a la basura –sugirió Fred divertido.

-O puedo tirarte a ti –bromeo Ginny con una sonrisa enorme.

-Eres el primer chico que trae a casa –soltó George haciendo que Ginny se sonrojara.

-Después de Harry –soltó Ron con los brazos cruzados, observando con desaprobación al rubio.

-Sólo espero no ser un error –le sonrió a Ginny.

-Voy a golpearte sin importar que mis padres estén presentes.

-Me comportaré ¿Qué dirán mis futuros suegros? –los señores Weasley le sonrieron.

Se sentaron juntos en el pasto, mientras Ron jugaba ajedrez contra George, no les prestaban atención, aparte estaban un tanto alejados de ellos y de los demás.

-Fue muy amable de tu parte usarlo para mamá –agradeció Ginny.

-No bromeaba, es genial –se encogió de hombros.

-Claro, no tienes que fingir conmigo, Malfoy.

-No lo hago, Weasley –rodeo su cintura desde atrás, haciéndola hacia él, quedando la espalda de Ginny recargada en el pecho de Draco, mientras sus manos la rodeaban con fuerza.

-Luces sexy en él –bromeó.

-Jamás me habían regalado nada por navidad –admitió –lo que es raro, porque mis padres pudieron hacerlo, tenían dinero, pero no lo hacían, jamás festejé navidad, ni con ellos ni sin ellos –Ginny elevó la mirada, observó su quijada apretada y sus ojos grises estaban un tanto melancólicos.

-Es el primero de muchos –aseguró.

-Insinúas que estoy en el buen camino a que seas la señora Malfoy ¿cierto?

-Eres mi amigo, Draco, y como mi amigo, te tienes ganados unos cuantos sweaters por unos años –bromeó.

-Así que Lavander tiene muchos ¿no?

-A decir verdad, no, así que siéntete orgulloso, no cualquiera tiene un sweater hecho por Molly Weasley.

-Soy parte de una élite –sonrió orgulloso –todos morirán de envidia –aseguró.

-Si querías que alguien te reconociera por tus méritos propios y que no te juzgaran por los errores de tus padres, has caído en la familia correcta, Draco.

-Lo sé –acercó su rostro al de ella dispuesto a besarla, pero se alejó de inmediato, impidiéndolo, él negó, tal vez era demasiado pronto para que su familia se hiciera ideas erróneas sobre ellos, después de todo, que estuvieran involucrados sexualmente no hacía que realmente fueran a tener una relación seria o más que simple sexo.

Ginny se unió a su madre y a Hermione, mientras Draco charlaba con los gemelos, Ron se había recostado sobre el pasto, se había llevado las manos detrás de la cabeza y cruzado los tobillos, no le interesaba relacionarse con Draco, después de todo, nunca sería parte de la familia, por mucho que tuviese ya su propio sweater Weasley.

-Eres un flojo –Ginny se arrojó sobre él sofocándolo.

-Hey, todos sobre Ronnie –sugirió George arrojándose sobre Ginny que no alcanzó a quitarse de encima y fue sofocada también por el peso de los gemelos y el de Hermione, no se imaginaba como estaba el pobre de Ron, debajo de ella.

-Casi muero –se quejó Ginny cuando Draco la ayudó a levantarse.

-No me imagino a tu hermano –el rubio observó al Weasley restante girar en el pasto intentando volver a la vida.

-Creo que exageramos –se burló ella.

-No me digas, casi no lo noto cuando intentaron asesinar a Ron –negó divertido Draco.

-La estás pasando bien, Malfoy.

-Claro que no –se cruzó de brazos –pero estoy en una casa llena de pelirrojos locos, tengo que pasar desapercibido.

-¡Estás acabado, Malfoy! –gritó divertida llamando a la batalla a sus hermanos, que saltaron de nuevo sobre el rubio, el peso lo hizo cerrar los ojos y cuando los abrió, vio a Ronald incluido, que le sonría con malicia divertida.

-De acuerdo, estoy casi muerto –jadeo y aceptó la mano que George le ofreció.

-Eres una nenita, Malfoy –se burló la pelirroja al verle sostener sus costillas, Draco soltó la mano de George, la sujetó a ella, la sentó sobre su regazo y en un segundo estaba sobre ella.

-Ellos jamás se unirán a ti –le sonrió Ginny triunfante.

-Hey. Fred, George, aquí su hermana insinúa que le temen tanto que se negarán a participar en esto –elevó las cejas en sugerencia.

-Estás perdida, Ginny –Fred se aventó sobre ellos sofocando a ambos.

-Eres un idiota –Ron se acercó a zancadas, jaló a su hermano del hombro y después su fuerza se incrementó para sacar al rubio de encima de su hermana.

-Tranquilo, Ron –se burló George –sé que mueres por ello –lo golpeó en la espalda –te daremos el privilegio de romper sus costillas, vamos.

-No va a pasar –chilló Ginny, el peso de Fred había sido suficiente para ella como para dejarla dolorida por un mes.

Ginny observaba a lo lejos el ceño fruncido de Draco, que al parecer, había logrado conquistar a los gemelos, y eso, que ellos eran un hueso duro de roer, ella hablaba con Hermione, o al menos lo intentaba, sus ojos se deslizaban hacia donde estaba el rubio, dispuesta a intervenir si algo salía mal.

-Te tiene loca –se burló Hermione observándola.

-No sé de que me hablas –observó a otro lado.

-No creas, ni por un segundo que pasó desapercibido tu atuendo conmigo, el hecho de que tu secretaria manejara tu auto, y tú llegaste con Draco, Luna me ha dicho que te vieron con él en la madrugada.

-No se te ocurra decirle nada a Ronald –suplicó.

-Ginny, él no sabrá nada por mí, sólo dime por favor ¿Qué pasa entre tú y Draco?

-Bueno, tu cena de Navidad ¿la recuerdas? Bueno, fui con él a su apartamento y… digamos que… nuestra relación es complicada –se mordió el labio.

-Por dios –se emocionó pero en lugar de gritarlo, la sujetó de las manos y bailó un poco –él y tú… ¿se acostaron? –su pregunta fue hecha en un susurro.

-Nos estamos enrolando desde entonces, pero no es algo serio.

-Lo trajiste a casa ¿Qué tan informal es eso? –Sonrió y la abrazó –me alegro que encontraras a un idiota.

-Somos amigos y nada más, con beneficios, quizá, pero amigos, él realmente está más sólo que tú y yo, Hermione, es una agradable persona.

-Me encantaría unirme a su charla –interrumpió Ron rodeando la cintura de Hermione desde atrás, y besando el cuello de la castaña.

-Puedes unirte, sólo te digo que vas a aburrirte –informó Hermione.

-Aburrirme, por favor, si son mis mujeres, no podría aburrirme de ustedes, y en todo caso, si me aburriera de una, recurriría a la otra y así –torció una sonrisa y acercó más a su novia a sí mismo.

-Es bueno saberlo –se burló Hermione.

-Ya lo sabes, así que cuando no me encuentres en casa, tal vez esté en brazos de Ginny –observó a su hermana.

-De acuerdo –aceptó –pero dime, Ginny ¿qué pasará con lo del accidente?

-Mi seguro posiblemente no lo cubra del todo –se encogió de hombros y muy en el fondo agradeció que no siguiera los pensamientos exteriorizados de Ronald.

-Es increíble que esa chica fuera tan imprudente, se veía centrada.

-Bueno, ¿recuerdas lo que me preguntaste hace un momento? –Interrogó Ginny y Hermione asintió –no lo tomó muy bien, digamos que, perder nunca fue lo suyo.

-Bueno, él es un hombre de negocios, Ginny, no va a tomar lo más sencillo y fácil, él desea algo complicado de alcanzar, el trofeo no era ella.

-Era más fácil decirme que no podía unirme a su charla que hablar en clave ¿cierto? –soltó enfadado Ron.

-Estamos hablando de hombres –farfulló Ginevra enfadada –y a menos que quieras experimentar las relaciones homosexuales, puedes unirte, Ronald.

-Era más fácil decir eso.

Se alejó, Ginny suspiró enfadada, odiaba verlo con Hermione, demonios, claro que odiaba verle así cuando le había dicho que el único amor de su vida era ella, que ya no sentía nada por Hermione, pero en la primera oportunidad, actuaba de esa manera, tan cariñoso y amoroso.

-Draco –le llamó haciendo que todos la observaran –creo que es hora de irnos.

-Claro, un segundo –sonrió y se giró hacia los gemelos adentrándose a la charla de nuevo.

-Se ha llevado bien con ellos, al parecer.

-Sí, lo he visto, iré por él o los gemelos no lo soltarán.

-Claro –sonrió y se alejó para sentarse en el regazo de Ron que la besó apasionadamente.

Caminó tranquila hasta el trío, que comenzaba a reír.

-Pues veo que la suerte la estás consiguiendo, Malfoy –se quejó George.

-Les dije que no apostaran con el mejor, que iba a ganarles –rodeo el cuello de Ginny cuando llegó hasta él.

-No están apostando con un tipo como Malfoy ¿cierto? Es peor que la mafia cuando le deben algo.

-Siempre podemos ofrecerte como pago –sugirió Fred bromeando.

-Sería algo bueno, ya saben, ella solucionaría todas sus deudas conmigo.

-¿Qué han apostado? –cambió de tema.

-Que te sientes tan atraída por mí que…

-Es en serio ¿qué apostaron? –interrogó a Draco golpeándolo en el pecho.

-Charla de hombres –Ron la alejó de las garras de Draco –imagino que aquí si puedo unirme ¿no?

-Seguro que puedes, Ronnie –se burlaron los gemelos –pero tú lo has dicho, es una charla de hombres, tú apenas eres un pequeño crío.

-Puedo hablarles a unas cuantas mujeres que disiparán tu duda sobre si sigo siendo un crío.

-Eres un crío –aceptó Fred.

-Este crío puede volver loca a una mujer en la cama, o a más de una –acarició la espalda de Ginny, que se tensó.

-Las mujeres son complicadas –intervino Draco –nunca puedes saber cuando su orgasmo es real –se burló.

-Cambiemos de tema –intervino Ginny.

-Ginny, nunca quiere hablar de sexo, es una cría –negó George.


¡Hola! Bueno, perdón por tardar un en actualizar, pero aquí estoy de nuevo con un nuevo capítulo, muchas gracias por sus reviews: Im Unloveable, This is Chewbacca, Dellaween, R0llercoster, KattytoNebel, Lynette P. Broderick y Funeralcolor.