Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno.


-Te molesta que salga con él. No creo que debería molestarte.

-Pues me molesta, Ginevra, me molesta el hecho de que un hombre te amé.

-Ron –levantó la vista hasta él –escapemos juntos. Sin importar todo. Sólo vámonos.

-¿Qué tú quieres qué? –dio un paso atrás.

-Era un chiste –sonrió –es mejor que entres a la casa ahora.

-Sí, creo que debería entrar ahora.

Ron abrió la puerta y entró, Ginny se quedó de pie frente a la puerta cerrada, cerró los ojos porque de no hacerlo, se echaría a llorar.

-Qué bueno que sigues aquí –la voz de Luna la asustó.

-Ron no quiso ir con Hermione y pidió que lo trajera aquí, así que…

-Sé que no te caigo bien, Ginevra –la interrumpió –al inicio quería ser tu amiga, creía que eras una chica valiente, noble y una inspiración, yo era tímida hasta los huesos, mi madre había muerto y necesitaba apoyarme en alguien, y me dejaste muy claro que no era de tu agrado, aun así, siempre quise ser tu amiga, por Ron.

-Lo sé –dijo seca.

-Con el tiempo, tus sentimientos por mí se han ido haciendo recíprocos, no me agradas para nada, Ginevra.

-No me interesa si te agrado o no, para ser honestas.

-Ya lo sé, hablé con Harry hace un par de días, y creo que coincidimos en que no eres una buena influencia para Ron –se cruzó de brazos.

-¿No soy una buena influencia? Creo que tu cerebro está dañado, Luna, él no es mi amigo, tú no eres su madre que le prohíbe a su hijo juntarse con alguien por ser una mala influencia. Ron es mi hermano…

-Incluso en los hermanos hay malas influencias, deberías saberlo, eres muy inteligente.

-Ron también es muy inteligente, si a eso te refieres.

-Él es más noble que inteligente, voy a ser honesta, porque a ti te agrada la honestidad, la prefieres, veamos si es verdad cuando alguien te es honesto. Tú siempre haces lo mismo con Ron. Siempre arruinas su vida y su felicidad. Siempre lo haces, y después desapareces como si jamás le hubieses ocasionado un daño, no puedes seguir haciéndole esto.

-Tú no sabes nada –le contestó enfadada.

-Sé más cosas de las que piensas que sé, le arruinaste la vida, como buena niña mimada, ¡Por tu culpa sus sueños de ser un futbolista profesional se vieron arruinadas! Y tan cobarde como siempre huiste de las consecuencias, dejaste a tu hermano destrozado, nadando en su propia miseria ¡Fui yo quien lo sacó de ese abismo en donde se encontraba! –Le gritó a la cara –y vuelves ahora, a enredarlo en tus malditas telarañas, eso eres, Ginevra, eres una persona traicionera, que sólo busca sus beneficios, succiona todo lo que puede de sus víctimas y luego las arroja, inyecta su veneno y se va, no es capaz ni siquiera de ver la miseria que ocasiona. Ésta vez no voy a permitir que arrastres a Ron a su perdición, eres su hermana, lo sé, pero no mereces ser ni siquiera parte de una familia tan asombrosa como lo son los Weasley.

-Y soy yo la que inyecta ponzoña –se burló –te diré algo, Luna. No es mi culpa que Harry jamás te hiciera caso, como no fue mi culpa que Ronald jamás se enamorara de ti a pesar de lamer sus heridas. Si tanto lo amas o amabas, se lo hubieses dicho. Jamás lo impedí.

-Amo a Neville –se burló –la prueba está que tendremos un hijo.

-Claro, después de años de matrimonio, después de que Ron eligiera a Hermione sobre ti, sólo eres su amiga, Luna, entiéndelo, Hermione es su mujer, y yo soy su hermana, a la que adora.

-No debe adorarte mucho, porque a pesar de que le has pedido que deje de ser mi amigo, sigue acudiendo a mí.

-Cuando está triste, eso es lo que te pesa ¿no es cierto? Que sólo eres el paño de lágrimas de Ron, fuiste desplazada, no formas parte de sus lapsos felices.

-Porque tú estás en esos lapsos felices –se burló –no son lapsos felices, todo lo contrario, para saber que estás en el fondo primero tienes que caer. Tú eres esa caída, Ginevra –negó –por eso estás sola, porque eres la desgracia de todos, incluso de tu familia, y ya te lo dije. Y es en serio. Si tanto te importa tu hermano. Deja de arruinarle la vida.

-Lo haré –contestó –voy a mudarme, puedes informarle. Para que veas que es capaz de suplicarme que no me vaya, de pedir ir conmigo –se burló –Ron me quiere, Luna. Y no cambiarás eso.

-Porque eres su hermana, si viera tu verdadero rostro. Se asquearía de ti.

-Si la gente viera tu rostro real, la muerta hubieras sido tú, no tu madre.

Ginny se dio vuelta y caminó rumbo al auto de Draco, él estaba sentado, un poco desesperado, sonrió en cuanto la vio.

-Bien ¿Qué pasó? –la interrogó.

-Nada, sólo un pequeño desacuerdo de ideas. Nada importante.

-Tu rostro dice que es importante ¿Qué te dijo tu hermano?

-Que estuviste muy informativo en su juerga –puso el auto en marcha.

-Sí, de acuerdo, es el único hermano que vive en Londres que me faltaba echarme al bolsillo –se encogió de hombros –pero al parecer… es complicado.

-No importa.

No contestó las siguientes preguntas de Draco, pero aun así él no se desanimó y siguió charlando consigo mismo.

-Me llevaré tu auto. Ve por él cuando estés en condiciones –ordenó.

-Gracias por traerme y por conseguirme un amigo.

-No tienes nada que agradecer –sonrió.

-Eres una chica asombrosa –la sujetó de la mejilla –eres el sueño de cualquier hombre, Ginevra. No deberías dudarlo. No escuches a alguien que está inconforme con su propia vida.

-Eres un chismoso –se burló.

-Tardaste mucho –se encogió de hombros –y como te llevó por un callejón, tuve que preocuparme por ti ¿Quién lo haría si no soy yo?

-Te veré después –besó suavemente la mejilla de Draco y se alejó.

-Iré por mi auto lo más pronto que el dolor de cabeza me permita.

-No hay prisa –se burló.

-Nos hubieses dejado dormir junto a ti –se encogió de hombros.

—&—

Ron despertó con un fuerte dolor de cabeza, todo le daba vueltas, y el olor de comida no ayudó en nada, siempre había disfrutado de la comida que los Longbottom preparaban, pero en esta ocasión, no.

-Despertaste, bello durmiente –se burló Neville.

-Sí, que buen sofá –bromeó –y… ¿dónde está Luna?

-En cama, no tiene ánimo de levantarse ahora.

-¿Pasa algo? ¿Está enferma?

-La perra de tu hermana –contestó enfadado Neville.

-¿Mi hermana que tiene que ver en todo esto? –resopló indignado, Ginny siempre había sido un tanto cruel con Luna. Siempre burlándose de la madre muerta de Luna.

-Luna es un poco delicada cuando se refieren a su madre y digamos que tu hermana siempre disfruta en presionar esa herida abierta de Luna. No te molestes, Ron. Pero tu hermana es la persona más cruel que pueda pisar la tierra. Luna jamás se ha portado mal con ella como para que Ginevra se porte así.

-Iré a ver a Luna.

-Claro.

Entró a la recamara, Luna estaba cobijada hasta la cabeza, siempre hacía lo mismo cuando alguien le recordaba de manera cruel la muerte de su madre, bueno, cuando Ginny lo hacía, por alguna razón, tenía la facilidad de tocar las fibras más sensibles de las personas y ser cruel después.

-Luna, Neville me dijo que Ginny…

-No la menciones –se destapó –te juro que la próxima vez que vuelva a decir algo de mi madre y de mí mezclados en la misma oración, voy a matarla, y no seré tan…

-Comprendo –la tranquilizó –nunca he estado muy feliz cuando Ginny te hace llorar ¿o sí, Lunny? –acarició su mejilla.

-No sé cómo puede ser tu hermana, Ron, son tan diferentes, incluso Harry…

-Hablaste con Harry ¿sobre qué?

-Deberías alejarte de ella, Ron. No quiero volver a verte como después de tu accidente, no por ella, no de nuevo.

-Ginny es mi hermana, y bueno… a los demás les es un poco complicado verla realmente, pero cuando lo haces, es una persona…

-Cruel, que sólo usa a las personas por su conveniencia, eso es lo que es, Ron, deja de engañarte.

-Tal vez –se encogió de hombros –pero es mi hermana, y jamás dejará de serlo –observó los ojos de Luna, que estaban hinchados.

-Ya lo sé.

-¿Qué fue lo que te dijo?

-Le dije que era una mala influencia para ti, y bueno… contestó que si las influencias importaran en el mundo, la muerta sería yo. Más no mi madre.

-Lo siento –contestó apretando su mano.

Tomó una ducha, y usó la misma ropa, después de todo no estaba tan olorosa, usó el subterráneo y después se dirigió al apartamento de Ginevra.

Abrió la puerta, había sacado el duplicado que tenía Ginevra en el frutero de la mesa sin que ella se diera cuenta, ella estaba meciéndose de un lado a otro con la suave melodía que no reconoció, lo hizo enfurecer, ella estaba ahí, tan tranquila, mientras Luna estaba metida en cama con los ojos hinchados de tanto llorar por la culpa de la crueldad de Ginevra. Azotó la puerta asustándola.

-Jamás pensé que fueras capaz de eso, Ginevra –avanzó hasta ella.

-¿Capaz de qué? –indagó controlando su corazón que seguía agitado por el susto.

-Ya me dijo Luna lo que le dijiste –frunció el ceño –te lo dije una vez, que no fueras capaz de meterte con ella ¡Por qué demonios lo hiciste! ¿Por qué demonios siempre buscas ser cruel con las personas que no te agradan? –la sujetó del brazo ejerciendo todas las fuerzas que tenía.

-Me estás lastimando –intentó zafarse.

-Al menos sientes algo ¿no? Veo que eres incapaz de sentir algo emocional al respecto, veamos si algo físico te hace sentir de alguna manera el mismo daño emocional que les ocasionas a las personas.

-¡Suéltame! –chilló jalando su brazo de forma desesperada.

-No, ¿por qué lo haces? –La acercó a él –no lo entiendo, explícame la razón.

-No hay ninguna razón, no es mi culpa que ella no pueda sostener una conversación.

-Las conversaciones puede sostenerlas, el daño emocional que le causas en ellas no puede sostenerlas. ¿Sabías que está embarazada? O, claro que lo sabías, te lo dijo ¿no es así? Y aun así no te importó como hacerla llorar afectaría a su bebé.

-Vete de mi casa –ordenó.

-Así solucionas las cosas, corriéndome –se burló –no puedo creer que tengas una mente tan brillante, por el contrario.

-¡Soy todo lo estúpida que quieras! –Le contestó enfurecida –ódiame –le pidió –quiero que me odies todo lo que puedas, así podrás dejarme sola, te irás y no querrás verme, y eso me hará feliz. Quiero que me odies.

-Lo estás logrando, Luna es la única amiga… lo único real que tengo y tú lo estás dañando, Ginevra.

-He dañado todo en tu vida ¿aun así no me odias? –se burló.

-Te amo lo suficiente como para justificar cada parte de ti –admitió.

-No lo haces –se burló –porque estarías haciéndome el amor, no reclamándome.

-He llegado al maldito límite de tu crueldad para con ella.

-No me he esforzado lo suficiente, lo siento, iré a su casa, y le diré que es una maldita perra hipócrita. Que su hijo corra la misma suerte que ella, ojalá lo deje huérfano.

Ron apretó más su mano en el brazo de Ginny haciéndola chillar de dolor, miró a otro lado y la soltó después.

-Esto es todo lo que eres ¿cierto? –Ginny sonrió.

-Jugué contigo todo este tiempo, no te amo y jamás lo he hecho.

-Fuiste mía –le recordó –me dijiste tantas veces con tu cuerpo que me amas que no puedo creer tus palabras ahora.

-Te he dicho a ti que te amo las mismas veces que se lo dije a Harry en la cama, las mismas veces que se las dije a Dean –se burló de él.

-Sé que lo que mejor haces es mentir, pero no conmigo no sobre que me amas.

-Le hablaré a mi jefe –sonrió –podrás preguntarle las veces que he tenido que decirle que lo amo para llegar a mi puesto –se encogió de hombros –Ronald, no puedo estar enamorada de ti. Eres mi hermano. Era excitante la idea de saber si era capaz de volverte loco de deseo, y lo conseguí. No hay nada de mí que quiera estar contigo ahora. Vuelve con Hermione, vuelve con Luna. A mí, a mí no me busques más.

-No sé porque lo estás haciendo, pero…

-¿Qué necesito hacer para que te marches y dejes de buscarme? –Golpeó sus costados enfadada –ir con tu adorable Luna y aventarla por las escaleras para que pierda a su hijo, porque lo haré, te lo juro que lo haré.

-Ginny.

-Tú entraste aquí gritándome, es cierto, Ron, te lo dijo Harry y ahora Luna, jamás desconfías de Luna. Soy una persona cruel, que sólo busca su propio beneficio. Uso a las personas como me convienen y tú fuiste una, no lo siento. Lo disfrutaste, si te enamoraste, no fue mi asunto.

-No es cierto.

-Te lo dije ayer, quiero que todo termine, que termine ya, que te olvides que me acosté contigo, eres bueno en la cama, no voy a negarlo jamás, pero de eso, a que despertaras sentimientos de amor en mí. Nunca. Lárgate.

Ron salió confundido y furioso, las cosas se habían ido de control, quería reclamarle el hecho de ser tan cruel con Luna, y ahora… había sido incluso cruel con él. Le costaba aceptar que ese era su verdadero rostro. Por eso estaba sola. Porque era incapaz de amar a alguien.

Hermione le sonrió y lo besó, él hizo lo mismo, sólo que sin ánimo.

-¿Sigues con dolor de cabeza por la resaca? –interrogó la castaña.

-Un poco, además, estoy enfadado.

-¿Enfadado? –interrogó.

-Ginevra –musitó su nombre con un dolor en el pecho –fue capaz de decirle a Luna que… bueno, ser igual de cruel con Luna.

-Nunca he entendido cual es el problema con ellas –se encogió de hombros –pero cariño, eso no es unilateral.

-Claro que es unilateral, mi hermana es una persona cruel, me lo acaba de dejar muy en claro, me dijo que si tenía alguna duda, podía ir hasta la casa de Luna y aventarla por las escaleras para que perdiera a su bebé –negó –Ginevra no es lo que tú o yo habíamos pensando.

-Harry me dijo algo parecido –se encogió de hombros, que no tenía que fiarme de ella, supongo que Harry y Luna saben más que nosotros.

-Sin duda la conocen mejor.

—&—

Draco esperó cerca de cinco minutos antes de tocar la puerta, Alastor le había dicho que habían decidido a qué lugar se iría Ginny, la había descartado para Liverpool pero no para su nueva oficina.

-Hola –le sonrió al verla.

-Ah, hola –se hizo a un lado para dejarlo pasar.

-Sigues seria –musitó frunciendo el ceño.

Escudriño el lugar, todo estaba perfectamente en orden, salvo la mesa, había papeles y el laptop.

-Estás trabajando, me alegro –sonrió.

-Amo mi trabajo más que a nada –respondió seca.

-¿Vas a seguir ocultándolo? –interrogó.

-De acuerdo, odio mi trabajo, pero me da el suficiente dinero para sobrevivir.

-No me refiero a eso ¿Qué fue lo que pasó? –se sentó frente a ella.

-No pasó nada, Draco ¿Por qué siempre tiene que pasar algo?

-Porque de lo contrario estarías gritándome por ser tan irresponsable y embriagarme anoche con tu hermano, por hacer que buscaras mis llaves en mis bolsillos y decirte cosas románticas sin tu permiso y más imperdonable, frente a tu hermano, o, y decirle que estoy enamorado de ti.

-Puedes hacer lo que quieras, no soy tu mamá, ni tu niñera, sólo soy tu compañera de trabajo por un corto tiempo ahora.

-Mi compañera de trabajo –musitó serio –hasta donde yo me quedé, eras mi amiga.

-Bueno, resulta, que no quiero más amistades, me mudaré, rentaré otro apartamento, trabajaré y posiblemente, muera de stress, sólo eso quiero en mi vida.

-Pensé que tenías otras expectativas de vida.

-Sí, ya lo pensé mejor.

-¿Qué fue lo que pasó? –interrogó enfadado.

-No pasó nada, sólo… estoy trabajando ¿quieres marcharte? Te daré tus llaves, y te largas.

Se levantó apresurada y caminó hasta el bote que había en el librero.

-Ginny, por favor –la sujetó del brazo.

-Me lastimas –murmuró haciendo una mueca de dolor.

-Apenas si te sujete… -frunció el ceño y le quitó el sweater que llevaba –ahora me dirás que no ocurrió nada ¿Quién fue?

-No fue nadie, no sé de qué demonios me hablas.

-Tienes el brazo un poco hinchado y se está poniendo… negro –la observó – ¿quién fue?

-Deberías considerar ir a un psiquiátrico, porque mi brazo está normal.

-Dime quien fue, voy a matarlo por atreverse a tocarte, dime ya mismo quien fue.


Hola, bueno actualicé más pronto ¿a que sí? En fin, mil gracias por sus reviews: Funeralcolor, R0llercoster, Im Unloveable, Lynette P. Broderick, Dellaween y This is Chewbacca.