Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno.


Ginny observó a Draco, tenía ese gesto engreído, frío y arrogante. Su mandíbula estaba tensa. Estaba enfurecido.

-¿Por qué tendría que decírtelo? –contestó en tono indiferente.

-Porque te estoy ordenando que me lo digas.

-Tú, no eres nadie, para darme órdenes.

-En realidad, lo soy –se burló.

Se alejó de ella y paseó por todo el lugar intentando controlarse a sí mismo, porque de no hacerlo, saldría de ese apartamento dispuesto a golpear a quien le mirara un instante.

-Soy tu jefe –contestó descolocando a Ginny.

-No es cierto.

-Claro que es cierto ¿recuerdas la junta de Abril del año pasado? Bueno, yo estaba ahí, tal vez no me notaste. No te culpo. Bueno, pues más que nada, decidí unirme a tu proyecto porque lucías extremadamente ardiente ese día, y si no hubieses elegido esa blusa blanca un poco transparente, no hubieses llamado mi atención, ya lo sé, soy un pervertido, no lo hubiera notado si no hubiese estado viendo tu trasero y tus senos en lugar de escuchando tu presentación.

-Eres un maldito mentiroso –se acercó a él enfadada y lo golpeó, o al menos lo intentó, ya que el dolor del brazo no lo permitió muy bien.

-Fuiste mi primera opción para ese puesto, y se lo dije a Alastor, la razón por la cual acepté.

-Así que tu padre no se suicidó en navidad, no eres nada de lo que dijiste que eras, Draco –le chilló –nada de lo que me ha estado ena… -se quedó callada.

-¿Te qué? –su enojo se evaporó.

-Me agradó de ti. No eres nada de lo que me vendiste, eres un mentiroso –se burló de sí misma –me alegro de que terminara esto antes de que lo usaras en mi contra.

-¿Qué? ¿Qué te acostaste con tu jefe y por eso te dieron el puesto en la Isla Wight? –Se burló –nadie lo sabe aún y no me interesa eso –se encogió de hombros.

-De acuerdo, despídeme –lo animó –quiero que me despidas, si eso te hace feliz porque no voy a decirte nada y si insistes, comenzaré a gritar y diré que fuiste tú, que has estado maltratándome durante algún tiempo, te juro que soy capaz de eso Draco.

-Bien –se cruzó de brazos –comienza a gritar, no voy a irme de aquí sin una respuesta.

-¡Largo de mi casa! –le chilló.

-Pensaba hacerlo, pero no me gusta que me griten, y menos una chiquilla tonta y malcriada.

-Le hablaré a la policía.

-Ya basta, Ginevra –se acercó a ella –si quisieras que me fuera ya me hubieses sacado, ya le hubieses hablado a tus vecinos, pero no quieres que me vaya, te sientes sola ¿no es así? Miserable.

-Tú no sabes nada de mí –observó a otro lado.

-No sé quién fue, pero tal vez entre Ronald y yo, lo descubramos.

-Ronald no va a venir a ayudarte.

-Por supuesto, estás intentando que…

-¡Él no va a venir! –Le contestó enfadada –y es mejor que mantengas a mi hermano alejado de todo esto.

-Fue él ¿no es cierto? –Ginny observó a otro lado.

-No sé de qué me hablas.

-No fijas inocencia, fue ese tipo, del que estás enamorada ¿cierto? Ese hombre que le gritaste a Harry el otro día ¿se atrevió a tocarte a pesar de que lo defiendes tan recelosa como para cuidar su maldita identidad?

-Si quieres que te diga su nombre –se acercó a Draco –vas a tener que arrancarlo de mis labios, no te lo diré vas a tener que matarme, porque no lo haré.

-¿Qué es a lo que tanto le temes? Si fue capaz de hacerte algo así, es que no te ama.

-¡Claro que no me ama! –Lloró –porque le pedí que huyera conmigo y no lo hizo.

Draco se quedó callado y observó a otro lugar, resopló un poco para después volver a verla.

-Sólo un idiota te diría que no, Ginevra.

-Bueno, él lo hizo –bajó el rostro –y no puedo culparlo.

-Pues yo agradezco que sea un idiota –sonrió y se acercó a ella –mi padre sí se suicidó en Navidad cuando yo tenía catorce –musitó –mi madre perdió la cabeza al saber que mi padre prefirió ser un cobarde y dejarnos en la calle, pero no lo hizo –acarició el rostro de Ginny después de limpiar sus lágrimas –tenía un seguro que nos dejaba bastante bien acomodados, pero el dinero no iba a durar mucho, así que decidí hacer algo con mi maldita vida, mi madre sigue loca, no tengo un padre, no tengo a nadie en mi vida, se lo debo a mis padres.

-Draco…

-¿Y si yo te lo pidiera a ti? –Interrogó –si te pidiera que huyeras conmigo ¿lo harías? No voy a despedirte por ello, lo prometo –sonrió.

-Yo… no puedo –bajó el rostro.

-Sé que no me amas de la misma manera que él, pero sin duda hay algo entre nosotros, algo mejor de lo que tienes con él. A mí no tendrás que ocultarme, a mí podrás golpearme y decirme cosas absurdas sin que me importe mucho –sonrió –pero te aseguro una cosa, Ginevra –acercó más sus labios a los de ella –yo te amo más de lo que ese tipo te ama. Lo suficiente como para no importarme nada más que tú.

-No puedo huir contigo –musitó.

-Bien, ahora entiendo lo que sentiste.

-Draco –lo detuvo –todo dentro de mí me está gritando que lo haga, que me vaya contigo ahora sin importar donde, pero no puedo.

-¿Por qué no?

-Por qué vas a odiarme, porque no podré estar contigo sabiendo que él…

-Sé que estabas con ambos a la vez, sé que lo amabas a él, pero… Ginny. Sé que algo en ti cambió, porque cambió conmigo también.

-Esto no… -se abrazó a si misma –no puedo estar contigo cuando mis actos me producen tanto asco, Draco. No voy a arruinar también tu vida.

-¿Quién te ha lavado el cerebro tanto Ginevra?

-Eso no importa –observó a otro lado.

-Estás tan convencida que lo único que haces es arruinar la vida de las demás personas, pero no es así. ¿Por qué lo crees?

-Arruiné la vida de Ron cuando lo empujé contra ese autobús.

-¿Eso era lo que querías que le pasara? ¿Realmente lo aventaste con intención de que muriera o algo malo le pasara?

-No –admitió.

-¿Entonces? ¿Qué es lo que pasó que te tiene así?

-No puedo decírtelo –musitó y comenzó a llorar.

-Quiero saberlo –dijo convencido.

-Pero yo no quiero decírtelo –contestó recia.

-Sí es lo que te afecta tanto quiero saberlo, déjame a mí tomar la decisión si te odio o no ¿Qué pasó? ¿Por qué sientes tanto asco de ti misma?

-Draco –observó al techo y después se perdió un instante en sus ojos grises –me enamoré de alguien a quien no puedo amar.

-Eso ya lo sé –dijo molesto –pero… ¿era un hombre mayor? –Ginny negó.

-Me enamoré de Ron –murmuró dejando a Draco pegado al piso –me enamoré de mi hermano.

-¿Estás hablando en serio? –interrogó en un susurro.

-Cuando tenía trece, Ron me besó por primera vez, dijo que lo que estaba sintiendo por mí no era algo correcto, pero sin embargo lo sentía. Me negué y le dije que era un enfermo, que yo no sentía lo mismo, pero sólo lo engañé a él –suspiró –el día del accidente de Ron, me dijo que me amaba. Él había tenido su primer entrenamiento con el Newcastle, firmaría el contrato al día siguiente, le habían dado su primera playera, me la obsequió para luego besarme, me dijo que me amaba, que no podía seguir negándole que yo sentía lo mismo, y lo sentía –observó al incrédulo Draco –casi tuvimos sexo ese día, pero me negué, él se molestó un poco y me dijo que le diría a Luna que saliera con él, que fuera su novia, ya que había dejado a Hermione por mí, y yo no estaba dispuesta, era una niña miedosa, que él iría con Luna y le pediría que fuera su novia, me enfurecí, me puse histérica, no quería ver a Ron con Luna Lovegood. Cuando él me dijo que era mentira, que lo había dicho sin pensar, no le creí, le dije que se fuera con ella si tanto la amaba, que me dejara en paz, ese autobús iba a atropellarme a mí, pero Ron lo evitó. Yo lo empujé hacia ese autobús –se limpió las lágrimas –yo no había visto que venía, y lo empujé, sólo lo quería lejos de mí.

-¿Has estado con él todo ese tiempo?

-No –negó –después del accidente… Corner me dijo que el Sr. Moody daba apartamentos a sus socios cuando éstos no tenían un lugar sólido donde vivir, hice un contrato con él. Trabajaría para la empresa cuando terminara mi educación y bueno. Lo hice.

-¿Cuándo te involucraste con él? –Ginny se mordió el labio.

-Cuando hablaste aquella vez, en año nuevo… era Ron con quien estaba.

-¿Te acostaste con él?

-¿Para qué quieres saberlo? Para ir a la policía y…

-No pediría explicaciones si quisiera hacer eso, sólo dime ¿te acostaste con él?

-Sí –dijo tajante.

-No puedo creerlo –se dejó caer al sofá.

-Yo no quise enamorarme de mi hermano, Draco, tienes que creerme.

-Pero si decidiste ir más allá con lo complicado que es algo así ¿lo comprendes?

-Por supuesto que lo comprendo, Draco, me estás hablando como si supieras como es estar enamorada de alguien del que no puedes enamorarte.

-Son el mejor ejemplo de que sí puedes, no debes, no es normal, sería más específico y correcto –corrigió.

-Ahora realmente quiero estar sola –se giró y caminó rumbo a su cuarto.

-Entonces fue Ronald quien te hizo eso en el brazo ¿me dirás por qué?

-Porque le dije a Luna Lovegood que si las personas vieran el verdadero rostro de las demás, sería ella y no su madre la que muriese –dijo enfadada –no puedes tocar a Luna Lovegood porque Ron se pone literalmente loco.

-¿Fuiste capaz de intentar hacernos amigos sabiendo que…?

-Por favor –suplicó –no estoy de humor para nada, te dije lo que querías saber, ahora vete.

Salió sin discutir, estaba demasiado aturdido por lo que ella le había dicho, no podía creer que ese hombre del que tanto hablaba fuera Ronald. Comenzaba a tener sentido la forma arrogante que lo veía, como le hablaba y como se comportaba con él. Y comprendía mucho mejor la razón por la cual Ginevra no quería que Ron se enterara de lo que pasó entre ellos. Porque se pondría loco.

Tenía que ser un imbécil al no irse con ella, Draco lo hubiese hecho, sin importarle más, comprendía que alguien se enamorara de Ginny, era una chica asombrosa, pero no entendía porque habían comenzado a pelearse, porque hacía tiempo que se veía más separada de él, lo notaba por la forma en la que miraba a Ron, suspiró y condujo hasta su casa, no sin antes pedir que si algo raro sucedía con ella, le hicieran saber.

No estaba suficientemente convencido de que Ginny perdiera todo valor como persona o como mujer por enamorarse de la persona equivocada. Y no es algo que se buscara. Comprendía lo que era enamorarse de alguien que no te corresponde, y era terrible, no imaginaba lo que se sentía amar a alguien y ser amado y aun así, no poder estar juntos.

Llegando a su apartamento lo primero que hizo fue hablar con Alastor, para comenzar con todo de una maldita vez. Mientras más rápido sacara a Ginevra de Londres, más rápido podrían olvidar las cosas, se incluía, no es que la excusara del todo o que no se sintiera extraño respecto a ella, quería entender y buscaba excusarla, no podía, ella había elegido llevar la relación con su hermano más lejos, si bien no eligió enamorarse de él, si hizo las elecciones equivocadas.

Después de que Alastor le dijera que no había problema y que podían ver lo de la nueva oficina desde la Isla Wight sonrió.

-Hola Pansy –habló relajado.

-Draco ¿Qué milagro? –se burló.

-Quiero saber que tan rápido puedes conseguir una propiedad en la Isla Wight.

-Tan rápido como quieras, sólo dime las características.

-La quiero para el lunes ¿mucha presión?

-Un poco, tomando en cuenta que es sábado por la noche –suspiró –veré que consigo.

-No, espera, necesito dos, dos diferentes.

-Pensé que la llevarías contigo, para eso te fuiste a Londres ¿no?

-Sí, la llevaré conmigo, pero lo digo por la oficina –se burló.

-Significa que conquistaste a la chica, vaya, pelirroja, mal gusto, a ti te van mejor las morenas –bromeó la chica –mándame las características por mail y veré que puede hacer tu hada madrina por ti.

-Perfecto, gracias –colgó.

Se cambió lo más rápido que pudo y condujo hasta la casa de los padres de Ginevra, si ella no les había dicho, lo haría él, a esas alturas, dudaba que ella se negara a dejar Londres.

-Draco –sonrió la señora Weasley –es un poco tarde ¿ocurrió algo malo?

-No, para nada, sólo pasé a saludar ¿es un mal momento?

-Por supuesto que no.

-Me alegro.

Cruzaron el jardín hasta la casa, los gemelos y Ronald estaban ahí, junto con Granger.

-Draco –sonrió Hermione –que milagro ¿Ginny viene contigo?

-No –negó –vengo solo, pero los gemelos dijeron que era bien recibido.

-Lo eres –dijo Fred.

-Claro que sí –sonrió George –bien, ahora paganos –extendió la mano haciendo reír al rubio.

-Lo haré la próxima, tienen que poner más entusiasmo cuando me vean, abrazarme y todo, y procuren que Ginny venga –rió.

-No es nuestra culpa que no venga, no contestó el teléfono –se quejó Fred.

-Debió estar hablando con Alastor.

-¿Sobre qué?

-Sobre eso quería hablarles –sonrió y observó a Ron, se sentía incómodo al estar con él en el mismo lugar sabiendo lo que ahora.

-¿Se te perdió uno igual? –se burló. Olvidó que se llevaban bien desde su borrachera.

-Casi, sólo que es más bajita y preciosa –contestó haciendo que él cambiara el semblante tranquilo a uno molesto.

-Y bastante cruel –musitó.

-Ya basta –pidió Hermione.

-Está enojado con Ginny porque se burló de la madre muerta de Luna –explicó la señora Weasley.

-Sí, lo sé –se encogió de hombros –no fue una plática agradable.

-¿La escuchaste? –interrogó Arthur Weasley al fondo de la cocina.

-Sí, Ginny fue a dejarnos a Ron y a mí porque nos pusimos ebrios, Ron no quería ir con Hermione, lo regañaría y le pidió que lo llevara con Luna.

-¿Qué pudo decirle Luna? –interrogó Ron.

-No lo sé ¿Qué pudo decirle para que ella le contestara así? –rebatió.

-Luna es una chica estupenda y noble. No le diría nada para dañar a Ginny, es más, dudo que alguien pueda dañarla emocionalmente, tantos años en ese lugar le ha quitado el corazón.

-Creo que no conoces ni a tu hermana y mucho menos a tu amiga. Si yo hubiese sido Ginny. La abría golpeado hasta el cansancio. Claro, no lo hizo por su embarazo, pero de ahí, juro por mi padre muerto que merecía un golpe. No puedes herir a alguien y esperar que no te hiera a ti, es instinto de supervivencia.

-Estás defendiendo a mi hermana porque estás enamorado de ella.

-Sí, en ese caso deberías hacer lo mismo ¿no? –Todos se quedaron callados –digo, es tu hermana, quiérela un poco más que a los demás.

-Conmigo se comportó igual que con Luna. Así que…

-Pues mi versión sobre las cosas son diferentes, y sí, lo admito, tal vez todo lo que siento por ella me ciega, no puedo ver más allá.

-Me pasaba lo mismo, hasta que me dijo que si no la creía capaz de ser cruel, le dijera, para que aventara a Luna por las escaleras y así perdiera a su hijo, me dijo que ojalá el hijo de mi mejor amiga y sus esposo corriera la misma suerte de Luna y se quedara huérfano ¿Qué clase de persona diría algo así? –explotó.

-La misma clase de perra que es cruel con alguien para que reaccione así, decirle que siempre hace lo mismo contigo. Que siempre arruinaba tu vida y tu felicidad. Siempre lo hace, y que después desaparecía como si jamás te hubiese ocasionado un daño, que no podía seguir haciéndote esto. Que sabe más cosas de las que pensaba que sabe, que te arruinó la vida, como buena niña mimada, por su culpa tus sueños de ser un futbolista profesional se vieron arruinados. Y tan cobarde como siempre huyó de las consecuencias, que te dejó destrozado, nadando en tu propia miseria que fue ella quien te sacó de ese abismo en donde te encontrabas, se lo gritó directo a la cara –musitó Draco –y no conforme con decirle eso, continúo. Que ahora volvía, a enredarte en sus malditas telarañas, que eso era –se burló –fue capaz de decirle a Ginevra que una persona traicionera, que sólo busca sus beneficios, que succionaba todo lo que podía de sus víctimas y luego las arrojaba, que inyectaba su veneno y se iba, no era capaz ni siquiera de ver la miseria que ocasionaba. Y que esta vez no iba a permitirlo, que te arrastrara a tu perdición, que era tu hermana, lo sabía, pero no merecía ser ni siquiera parte de una familia tan asombrosa como lo son los Weasley.

-Sólo estás exponiendo una parte ¿Por qué Luna le dijo eso? –bramó Ron.

-Salió de la nada –se burló –pero grabé un poco –sacó su celular y lo puso.

-Y soy yo la que inyecta ponzoña –se burló Ginny –te diré algo, Luna. No es mi culpa que Harry jamás te hiciera caso, como no fue mi culpa que Ronald jamás se enamorara de ti a pesar de lamer sus heridas. Si tanto lo amas o amabas, se lo hubieses dicho. Jamás lo impedí.

-Amo a Neville –se burló Luna –la prueba está que tendremos un hijo.

-Claro, después de años de matrimonio, después de que Ron eligiera a Hermione sobre ti, sólo eres su amiga, Luna, entiéndelo, Hermione es su mujer, y yo soy su hermana, a la que adora.

-No debe adorarte mucho, porque a pesar de que le has pedido que deje de ser mi amigo, sigue acudiendo a mí.

-Cuando está triste, eso es lo que te pesa ¿no es cierto? Que sólo eres el paño de lágrimas de Ron, fuiste desplazada, no formas parte de sus lapsos felices.

-Porque tú estás en esos lapsos felices –se burló Luna de ella –no son lapsos felices, todo lo contrario, para saber que estás en el fondo primero tienes que caer. Tú eres esa caída, Ginevra –negó –por eso estás sola, porque eres la desgracia de todos, incluso de tu familia, y ya te lo dije. Y es en serio. Si tanto te importa tu hermano. Deja de arruinarle la vida.

-Lo haré –contestó –voy a mudarme, puedes informarle. Para que veas que es capaz de suplicarme que no me vaya, de pedir ir conmigo –se burló, pero el tono ya no era un poco débil –Ron me quiere, Luna. Y no cambiarás eso.

-Porque eres su hermana, si viera tu verdadero rostro. Se asquearía de ti.

-Si la gente viera tu rostro real, la muerta hubieras sido tú, no tu madre.

-George –le habló su madre -¡George! –chilló y salieron detrás de él.

-¡No me vas a decir que tengo que hacer! –chilló el gemelo a su hermano menor cuando Ron salió para alcanzarlo.

-No puedes ir con Luna, está embarazada –le recordó.

-Eres malditamente increíble Ronald –el pecho de George Weasley subía y bajaba en furia –tu mejor amiga está diciéndole a tu hermana que arruina todo. ¡Si la culpabas de tu maldito accidente era mejor que se lo dijeras y no la consolaras aquí como un maldito hipócrita! –le echó en cara y caminó hasta él –te odio, Ronald. Por ser un maldito imbécil cobarde, justificas a una chiflada como Luna pero culpas a tu hermana de reaccionar así. Bien. Pues le aplaudo –George comenzó a aplaudir –yo hubiese sido más cruel. Le hubiese dicho que era una maldita loca que no era capaz de ser alguien en la vida, que se quedó en la nada, conformándose con la miseria de cariño que le dabas, que no tiene más amigos porque todos la consideraban chiflada. Y que es cierto, que lo está.

-Ginevra tiene años haciéndola sentir mal.

-Y sigues defendiendo a la chiflada de tu amiga.

-¡Porque tiene razón! –Le gritó –es incapaz de sentir amor ¿Por qué más estaría sola?

Draco ayudó a Fred cuando George comenzó a golpear a Ronald, de haber sabido que eso se ocasionaría, hubiese hablado a solas con los señores Weasley, pero estaba más que satisfecho que al menos alguien golpeara a ese maldito idiota. Lo merecía. Draco quiso gritarle que la razón por la cual Ginevra estaba sola era porque lo amaba a él. Y a nadie más.

-Ya basta –pidió la señora Weasley –por favor, George, por favor.

-Lo siento mamá –George se acomodó la ropa.

-Todos están un poco alterados –habló Hermione –sé que te molesta de sobremanera porque estás enamorado de ella, Draco, pero creo que no es justificación…

-Tampoco la forma en que Ronald le reclamó –su ira se incrementó –pero comprendo que justifique a Luna, deberías ver el brazo de Ginevra en este momento.

-Bien –George se hizo el cabello hacia atrás –quiten mi nombre de la lista de su boda, Hermione. Si Ronald cree que Luna tiene razón, y Ginny no merece ser una Weasley, bien, oficialmente renuncio a esta familia también.

-¿Ves a lo que se refiere Luna? –frunció el ceño Ron.

-¿Sabes quién pagó todos tus malditos gastos del hospital, Ronald? –Se burló George –no, no lo sabes ¿sabes quién recuperó la casa de mis padres? Esa casa en la que crecimos todos. No. Ginevra no volvió a casa no porque no quisiera o porque se refugiara en el trabajo porque te ocasionó ese accidente y se sentía culpable. Lo hizo porque su trabajo financió tu operación. ¿Qué hizo Luna por ti? Si Ginny no hubiese hecho nada de eso. Luna no hubiese tenido un saco de huesos a quien animar.

-Ella tenía 17 o 16 –murmuró Draco incrédulo.

-Sí, lo sé –contestó George –pero un conocido de Corner le dijo que iba a salirse de esa empresa, que posiblemente ocuparan a alguien. Lo hicieron ver como una pasantía porque era menor –se encogió de hombros George –mis papás se enteraron hace poco –completó.

-Ella nos prestó la inversión inicial para la tienda –confesó Fred detrás de su padre.

-¿Tú lo sabías Hermione? –la interrogó Ron.

-Sí. Fui yo quien le dijo que metiera sus papeles, el Sr. Moody iba a correrla cuando supo que falsificó los papeles y mintió sobre su edad, pero… realmente necesitaba el trabajo, hicieron un contrato que firmó un amigo de Corner, haciéndose pasar por el Señor Weasley –se encogió de hombros –de hecho ella me ayudó a encontrar mi empleo.

-Gracias por decírmelo –se alejó de ellos sin decir más.

George abrazó a su madre que había comenzado a llorar, Draco observó la escena, se sentía tan culpable de ocasionar todo eso.

-Lo siento –se disculpó.

-No tienes la culpa, Draco –dijo George –ese idiota debería saberlo, pero claro, prefirió culpar a Ginny de todo lo malo que pasa en el maldito mundo.

-Ginny también lo cree –musitó Draco –yo sólo venía a decirles que Ginny ha sido promovida y se mudará a la Isla Wight en máximo una semana. Conmigo.

-Gracias –sonrió la mujer pelirroja –por estar cuidando de ella cuando nos aleja a nosotros.

-No sé cuánto tiempo ha tenido que soportar todo eso sola, pero… tenga por seguro que mientras Ginevra me lo permita, voy a estar para ella, si no de la manera en la que yo espero, seré su amigo y confidente.

-Gracias –la mujer lo abrazó y él regresó el abrazo mientras la consolaba, sonrió, Ginny se parecía a su madre, siempre intentando verse fuertes, tragándose todo el dolor y cargar con todos sus problemas en ellas mismas, solucionando la vida de los demás y queriendo pasar desapercibidas.

Algunas personas si tenían la suerte de nacer en un buen núcleo familiar, y otras, como él, nacían en hogares deshechos, destinados al fracaso. Podía jurar que Ronald y George solucionarían pronto sus problemas.

Serían la familia magnifica de nuevo dentro de poco. Lo presentía.


¡Hola de nuevo! Tengo que agradecerles sus reviews: Dellaween, In Unloveable, This is Chewbacca, R0llercoster, Funeralcolor.

Quiero aprovechar para informar que el próximo capítulo será el final. Nos leeremos después, muchas gracias.