Buenos días a tod s, os dejo un nuevo capítulo. El próximo será el sábado porque no sé si antes podré disponer de internet, además estamos teniendo mi compi y yo problemas con el fic y estamos casi volviendo a empezar con él lo que nos da poco margen de error. Si conseguimos solucionarlo pronto la semana que viene a ver si puede haber más de tres capis.
Dar las gracias a Lizcecilia6CECIFILLION por confiar en mí su historia y espero que le esté gustando y que podamos conseguir sacarla adelante lo mejor posible, nunca me rendiré.
También darle las gracias como siempre a ladydkl pero en este fic especialmente porque ha cogido un gran protagonismo en la historia y si conseguimos sacarla adelante será mucho gracias a ella. No dudo de que consigamos hacer de esta idea, algo digno que os llegue a gustar, ese es nuestro objetivo principal.
Los personajes no me pertenecen…
Capítulo 5
POV RICK
No dejaba de dar vueltas en el maldito sofá sin poder dormir. Cada vez que cerraba los ojos sentía su cuerpo, sus labios y veía a esa Kate desconocida para mí, así que me levanté y fui hacia mi habitación, necesitaba verla para darme cuenta de que había hecho lo correcto, de que era real y no un sueño provocado por la enfermedad que tenía dentro. Me acerque despacio para no despertarla y la imagen que encontré la quisiera guardar para el resto de mi vida en esa caja fuerte donde se guarda todo lo querido, lo preciado, lo maravilloso, mi memoria. Allí estaba ella, ocupando la mayor parte de la cama, con la boca un poco entreabierta y el pelo revuelto.
Me acerque despacio, sentándome con cuidado sobre una esquina para no molestarla y que me descubriera allí, viéndola, mirando su placido sueño. Lanie tenía razón, estoy enamorado, no sé si esa es la palabra, pero sí sé que a pesar de todo los desprecios que me hace, a pesar de que apenas hemos tenido una conversación seria que no haya sido de trabajo, que no tenemos ningún contacto fuera, siento por ella más de lo que sentiré nunca por otra mujer en mi vida. Me gusta mucho, sus cosas, sus manías, sus caras… la admiro. Es la mujer más fuerte e inteligente que he conocido nunca, es especial, única. Y sí, estoy enamorado de esa mujer con todo mí ser.
Me tumbe despacio quedando enfrente a ella. Podía sentir su aliento sobre el mío. Me hubiera encantado poder despertarme a su lado. Pero era imposible… no debía. Verla así dormida cómodamente en mi cama me hacía sentir cosas que antes nunca había sentido. No quise evitarlo y suavemente le aparté un mechón de pelo de la cara, se movió un poco ante mi contacto pero de nuevo volvió a quedarse quieta y profundamente dormida. Sabía que tenía que volver al sofá porque si se despertaba y me veía ahí iba a hacer que no sirviera de nada el gran sacrificio que había hecho. Así que me acerque por última vez bese sus labios suavemente llenándome de ella para la lucha que se me avecinaba.
Podía haber tenido una gran noche, una única noche eterna para mí. Pero sabía que era lo que podía perder y sabía que una noche no me iba a ser suficiente con ella, había aceptado la decisión a pesar de lo que me había costado tomarla.
La quería en mi vida aunque fuera como hasta ahora con malas miradas, enfados, gritos, enfadándola, picándola, mirándome con cara de odio, pero sabiendo que en realidad no me odia, solo odia lo que quiero representar, por lo que a partir de ahora voy a demostrarle quien soy de verdad. A lo mejor me queda poco tiempo, demasiado poco para poder conquistarla pero al menos espero que el suficiente para dejarme conocer por ella, al menos el tiempo justo para poder tenerla en mi vida, sin que me odie pudiendo disfrutar al menos de alguna sonrisa suya, esa sonrisa que me roba el alma cada vez que la veo.
Volví a depositar otro suave beso en su labios y me levanté despacio, dejándola allí, seguro de la decisión que había tomado y deseoso de mostrarme como soy. Fueran cuales fueran los resultados de ello, porque la quiero en mi vida, la necesito, me hace falta y quiero disfrutarla el tiempo que me quede a su lado.
Con ese pensamiento me tumbé en el sofá hasta conseguir quedarme dormido por fin, eso sí, sin dejar de soñar con ella y lo que podría ser no solo pasar una noche con ella, si no toda una vida, toda una vida llena de su risa, su sonrisa, sus besos, sus caricias, una vida llena de ella, eso sería un gran sueño que sé que es imposible y más ahora que se…que sé que mi vida se acorta rápidamente pero de sueños se vive y eso era lo que yo iba a vivir, vivir para poder disfrutar cada momento que pudiera de ella, para poder disfrutar de la mujer de mis sueños, la mujer de mi vida.
POV KATE
Me desperté con un dolor de cabeza increíble. Me estiré todo lo que pude en esa cama tan cómoda, tan suave, tan grande. Y sentí un olor, un olor que me hizo sonreír porque ese olor era… ¡Dios!
Abrí los ojos como un resorte cuando me di cuenta de que ese olor no debería estar en mi cama, y más cuando me di cuenta que no era un sueño que en realidad ese olor, su olor impregnaba toda la estancia.
Abrí los ojos aterrada y a pesar de la oscuridad de la habitación, enseguida me di cuenta de que no era mi cama, no era mi habitación. Palpé con cuidado el resto de la cama hasta que pude cerciorarme de que estaba completamente sola. Me levanté tocándome el cuerpo, soltando todo el aire que había retenido al ver que aun llevaba puesta toda la ropa, la ropa de anoche.
Me levanté despacio, y encendí la luz del móvil que estaba sobre la mesita, como si pudiera esconder todo lo que paso anoche, si es que paso algo, con la oscuridad de la estancia. Cogí mis zapatos, mi chaqueta y salí de puntillas de la habitación. Toda la casa estaba oscura, aún no había amanecido, pero quedaría poco para ello. Cuando pasé por el comedor camino a la puerta de la entrada tras perderme un poco, lo vi. Estaba dormido en el sofá, y no sabía muy bien porque pero eso me relajo, había posibilidades de que no la hubiera liado del todo, que todo hubiera sido un mal sueño. La verdad es que era tan guapo así dormidito sin abrir la boca para decir esas tonterías que tanto le gustaban. No pude evitar sonreír al verlo así tan tranquilo, tan profundamente dormido. Pero mi di cuenta de mi situación y volví a dirigirme hacia la puerta para huir de lo que había pasado allí, o de lo que podía haber pasado y yo no recordaba.
- Kate…
Me quede paralizada cuando oí su voz a mi espalda, esperaba que todo hubiera sido un sueño que no estuviera de verdad despierto porque no sabía si estaba preparada para mantener esa conversación en este momento. Por otro lado, el pensar que podía estar soñando conmigo hizo que me sonrojara.
- Kate… creo que tenemos que hablar.
Ahí fue cuando me di cuenta de que aquello no había sido un sueño y me entró el miedo. Me sonroje tanto que pensé que mi cabeza iba a explotar, como mis manos temblaban y que mi corazón latía cual caballo desbocado. Suplique al cielo que no hubiera pasado algo, porque como hubiera pasado no podría volver a trabajar con él, no podría mirarle a los ojos nunca por la vergüenza.
Me giré despacio manteniendo la cabeza agachada intentando ocultar mi miedo, mi vergüenza por todo lo que imaginaba.
- Castle, veras, yo…
- Kate no pasó nada. Quiero que lo sepas - dijo de pronto y levante la mirada para verle los ojos, esos magníficos lagos azules en los que hubiera querido perderme y no aparecer nunca, porque necesitaba creerlo.
- Entonces… ¿Qué hago aquí?
- Anoche bebiste y no me pareció bien dejarte en casa sola, por si no te encontrabas bien, quería que estuvieras a salvo…
- ¿Y no me pudiste llevar a casa? - pregunté enfadada, aunque en realidad el enfado era conmigo misma.
- Lo siento, no sé dónde vives, así que… quizás tenía que haber llamado a Lanie, pero… no lo pensé. Yo solo quiero que sepas que no pasó nada.
- ¿Seguro? – repetí de nuevo. Había vuelto la fría Beckett, la que le miraba seria y enfadada, la que me gruñía y se disgustaba en ese frio hombre insensible.
- Sí, seguro. ¿Por? ¿Recuerdas algo?
- La verdad es que no lo sé.
- Pues te prometo que no pasó nada. He dormido en el sofá toda la noche. Mis riñones pueden confirmártelo - dijo sonriéndome.
Y a pesar de que no confiaba del todo en él porque había trozos que me venían a la cabeza que negaban lo que él decía, preferí creerlo.
-Bien. Tengo que irme. Qué pases un buen fin de semana - dije girándome.
- Kate espera.
- ¿Qué?
- Quédate a desayunar - dijo muy serio, sin ningún atisbo de doble sentido - solo a desayunar.
- Castle tengo que… - iba a ponerle cualquier excusa, pero su mirada me pareció distinta, triste.
- Por favor. Necesito hablar con alguien.
- ¿No tienes amigos? – le pregunte irónicamente. No me consideraba tal cosa para él.
- Bueno ahora mismo eres la que más cerca tengo. Además es sobre algo que me dijiste el otro día.
- ¿Yo? – ahora mismo no me venía a la memoria ninguna conversación con el… aunque pasáramos el día juntos, rara vez manteníamos una charla banal que no fuera sobre el caso.
- Si.
- Bien, pero solo desayunar, luego me voy – dije, mientras soltaba mis zapatos que llevaba en la mano sobre la alfombra, que por cierto, estaba muy suave, mis pies estaban a gusto sobre ella.
Accedí porque tenía curiosidad sobre lo que me quería contar y para ver si podía descubrir si me estaba mintiendo sobre lo de anoche. Los recuerdos de sus manos sobre mi cuerpo, de sus labios sobre los míos, aún podía incluso sentir su sabor…pero si él decía que no había pasado nada… ¿podía ser un sueño ser tan real?
- ¿Qué quieres para desayunar? – me dijo incorporándose del sofá donde había dormido.
- Con un café me basta - dije haciendo una mueca al sentir como la resaca de anoche hacía mella en mi cabeza y mi estómago.
- Deberías comer algo, te haré unas tortitas. Ya veras, te van a encantar – explico mientras sacaba utensilios de cocina de diversos estantes y empezaba a la preparación.
- Castle no quiero… - pero una miraba suplicante basto para callarme y no aceptar eso de él, después de todo si decía la verdad, ayer me ayudo y no se aprovechó de la situación como hubieran hecho muchos otros.
-Creo que tengo una par de pastillas que te sentaran bien, las resacas pueden ser muy traicioneras.
- Gracias, porque siento que la cabeza me va a estallar.
- Eso es la falta de costumbre detective - dijo a mi espalda y sabiendo que no me veía me permití relajarme y sonreír ante su broma. En el fondo era un buen chico, se había portado y por lo menos debía devolverle el favor.
CONTINUARÁ…
Gracias a todos por leer esta historia por vosotros merece la pena tanto lío ;) espero que os siga gustando la historia y nos vemos el sábado un abrazo a todos y espero vuestros comentarios.
XXOO
Twitter: tamyalways
