Buenos días, aquí estamos con un capítulo más. Pero antes de nada quiero daros las gracias a todos por seguir la historia y por todos vuestros comentarios me gusta saber que os está llegando la historia.

Antes de nada quería dejar claro que Kate empieza a darse cuenta de que Castle no es como ella pensaba y si puede que le ponga mucho (normal) pero no está enamorada de él ni tiene sentimientos, pero también se está dando cuenta de que puede que tampoco quiera más a Josh, pero poco a poco nos emocionéis. Esto va de que pasen juntos mucho tiempo, de que se cuiden mutuamente y como dice el título Te aprendí a amar, que ese tiempo que pasan juntos es lo que hará que Kate se enamore de él.

Sin más darle las gracias a mi compi por este trabajo en equipo que estamos haciendo, todo está perfecto y eso es gracias a ella dejarlo muy claro.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 7

POV RICK

Había pasado todo el fin de semana encerrado en casa, solo salí para seguir con las prescripciones que los médicos me indicaban. Debían hacer pruebas con las reacciones de mi cuerpo frente a la quimio, análisis para ver si se encontraba medula compatible, tratamientos frente a la anemia que presentaría… en una palabra, entraba allí, pero nunca sabia a qué hora saldría, ni en qué estado.

Me sentía cansado, el cuerpo me pesaba, tenía el estómago revuelto, nauseas. Estaba débil y bastante pálido. Pensé quedarme en casa, pero debía volver a la normalidad lo más pronto posible para seguir mi vida sin que nadie notara nada, y para ello, volver a la comisaria, era primordial.

Tome mi café antes de salir de casa, y nada más dejar la taza vacía, tuve que ir al baño para sacarlo, nada se quedaba en mi estómago por mucho tiempo y esa sensación era desesperante. Debido a eso estaba bastante malhumorado e irascible. Cambié la indumentaria que manche y salí dirección a comisaria dispuesto para afrontar un día más. Aunque ahora cada uno de mis días allí, sería distinto, intentando esconder mi situación.

Me apetecía verla, sobre todo para ver si lo sucedido, había cambiado en algo su forma de comportarse conmigo. Suplicaba que si había algún cambio, fuera para mejor y que ese no beso no nos hubiera distanciado inevitablemente. Por lo menos, quería tener una amiga en ella. Era a lo menos que podía aspirar de momento.

Entré en la comisaria, me monté en el ascensor, y al abrirse las puertas, mis ojos, mi corazón y mi cuerpo por débil que estuviera, la buscaba. Hasta encontrarla, después ya podía seguir mi camino, ese día mi vista la percibió en la sala de descanso. Disfrute unos segundos de su imagen… ese fin de semana fue largo con su ausencia, y eso que solo pasamos dos días separados.

- ¡Ey! Tierra llamando a Castle - dijeron a mi espalda, asustándome y sacándome de mi ensimismamiento.

- ¿Si? – respondí medio asustado.

- ¿Qué miras?- Preguntó Ryan siguiendo mi vista…

- Yo nada, solo pensaba en un café – le mentí.

- Si, seguro - dijeron ambos dándose codazos.

- No seáis críos - dije serio.

- Sr. Castle – escuche a mi espalda.

- ¿Si? - me gire rápidamente, era la voz de la Capitán…

- ¿Puede acompañarme a mi despacho?

- Por supuesto Sr. Dejo mis cosas y voy - dije y me sonrió, una sonrisa compasiva antes de meterse en su despacho.

- ¿Tienes un lío con la jefa? – preguntaron los chicos.

- ¿Con Kate? Ojala – dije suspirando.

- No hombre, esa esta pillada, hablamos de… - y señalaron con la cabeza el despacho de la Capitán Gates.

- Por si no lo sabéis, sois unos idiotas – dije muy serio,

- Últimamente estas en su despacho más que en el tuyo, además siempre sales ileso de las broncas… ¿acaso tienes enchufe?

- Será porque se dio cuenta de quién es aquí la mente infalible, deberíais aprender - dije sonriéndoles mientras me dirigía al despacho de la Capitán recordándome a cuando era un niño que estaba todo el día metido en el despacho del director, pero por aquel entonces era por motivos más que justificados.

Di dos golpes con los nudillos y ella con un movimiento de cabeza me indico que entrara y me sentara. Estaba nervioso, siempre imponía estar en ese despacho.

- Castle ¿está usted bien?

- Sí Sr. estoy bien – dije bajando la vista.

- Si necesita ausentarse, o coger vacaciones, o directamente la baja, yo lo comprenderé. Y después puede usted volver y aquí no ha pasado nada.

- No Sr. gracias, pero si usted me lo permite, preferirá seguir en activo. No quiero quedarme en casa contando las baldosas y apiadándome de mi mismo. Necesito acción.

- Castle verá… se por lo que está pasando y creo que mientras esté medicado, necesitara descansar y que le cuiden, debería hablar con alguno de sus compañeros, o quizá con su madre.

- Necesito trabajar Sr. - dije mirándola casi suplicante – y le ruego que de momento no diga nada a nadie, prefiero afrontar esto solo, si necesito algo, entonces ya tomare medidas.

- No creo que su decisión sea acertada, pero la respecto. No podrá salir de comisaria, su trabajo se desarrollara aquí, de momento, prefiero que el trabajo de campo lo lleven a cabo sus compañeros.

- Pero… - dije interrumpiéndola, cosa que nunca me había atrevido a hacer, pero es que me estaba cortando la alas, me estaba quitando mi aliciente para ir cada día a trabajar.

- Su cuerpo no está al 100% y no pienso ponerle en peligro, además, debe pensar en sus compañeros, usted no podría ayudarles en caso de peligro y ellos tampoco a usted, así que… de momento, en las salidas al exterior, deberá usted quedarse aquí, en comisaria, podrá ayudar, siempre y cuando sea desde la central.

Entendía y comprendía sus razones, pero la rabia me comía las entrañas. Quería trabajar, mantener rutina, pero mi cuerpo no estaba a pleno rendimiento y eso era peligroso para Kate. No debía ponerla en peligro, no podía fallarle, podrían matarla en un bajón de mi estado de salud.

- No estoy de acuerdo, pero acepto – después pensé en los chicos, iban a acribillarme a preguntas - ¿Pero qué les voy a contar?

- Ya le dije Richard que yo creo necesario que sus compañeros estén al corriente, usted dice que no, pues eso ya es tarea suya.

- Yo… lo he pensado mucho Capitán, y de momento prefiero mantenerlo en secreto.

- Habrá síntomas y lo sabe – dijo mirándome muy seria y preocupada – ¿Y si precisa de su ayuda?

- ¿Por si me pasa algo? si me pasa algo creo que sabrán que tienen que hacer - dije sonriéndole - gracias de verdad Sr. ¿puedo volver al trabajo?

- Por supuesto, y recuerde que si necesitas algo no tienes más que pedirlo.

- Bueno, si Sr. Necesitaría salir más o menos a la misma hora, aun me están haciendo pruebas y los días de quimioterapia… - no pude acabar de hablar, aun me costaba asimilar mi situación.

- Tiene usted permiso para desaparecer siempre que le sea necesario, por mí, no se preocupe, estoy al tanto de su situación y en contacto con su médico. Y si algún día no se encuentra bien puede usted quedarse en su casa, no se preocupe.

- Gracias Sr. - dije levantándome y saliendo de ese despacho.

Necesitaba un buen café, así que encamine mis pasos a la sala de descanso. Me apoye con la manos sobre la encimera y solté todo el aire que había aguantado. Necesitaba encerrarme en un lugar seguro, donde poder estar solo. Esto estaba siendo mucho más duro de lo que pensaba, quizá tenía razón la Capitán Gates y debiera hablar con alguien...

Escuché a alguien carraspeando y cuando me giré me encontré con Kate cara a cara.

- ¡Oh! Hola - dije tragando saliva.

- ¿Estás bien? – me dijo apoyando su mano en mi frente para comprobar si tenía fiebre.

- Si, si – le respondí separándome de su tacto, aquello me hacía poner los pelos de punta y no debía notar nada.

- ¿Qué has hecho? Visita al despacho de Gates ¿a quién has molestado ahora?

- ¡Oh! Nada, un problemilla, creo que no le gustó mucho mi comportamiento con un jefe de otro departamento.

- Eso no hace falta que lo digas - dijo sonriéndome – la cordialidad y la educación no son habilidades tuyas precisamente.

- Me da igual lo que ella piense – le seguí la corriente, la verdad es que ella era la única persona con la que podría hablar y fue muy agradable con mi situación, no tenía derecho a quejarme de ella.

- Rick – dijo cogiendo una servilleta de un montón que había en la mesa y acercándose a mí para ayudarme - estás sangrando por la nariz.

- ¡Uf! – resople por la boca, llevándome la mano a la cara llenándome los dedos de sangre.

Ella con la servilleta que había cogido, retiro toda la sangre y me dio una limpia para que me secara las manos. Sus roce sobre mi cara, tenerla tan cerca era una tentación muy grande, pero debía contenerme.

El médico no me había avisado de los sangrados nasales, se lo contaría esa tarde cuando fuera a buscar los resultados de algunas pruebas. También debía estudiar todo lo referente a la enfermedad para saber que esperar a partir de ahora.

- Sera el calor, siempre me pasa lo mismo – le volví a mentir, intentando quitarle importancia a la situación.

- Chicos, tenemos un caso - dijo Espo apareciendo de repente. Kate enseguida se puso manos a la obra mientras yo me quede totalmente paralizado. Su tacto me afecto más de lo deseado.

- ¡Ey! Estás sordo – me dijo Kate dándome una servilleta limpia de nuevo - ¿no has oído? Tenemos un caso.

- ¡Ops! se me olvido contarte que no puedo hacer trabajo de campo de momento.

- ¿Por qué?

- Estoy castigado – dije doblando mi labio en señal de desagrado.

- ¿Castigado? – pregunto intrigada.

- Si - no sabía muy bien que decir, así que recurrí de nuevo a mi reunión con Gates – ya sabes, un escarmiento para que no vuelva a responder mal a los de arriba, además, está el examen de tiro que no me presente.

- ¿No me digas que has suspendido? ¿Tu? ¿Richard Castle?

- Sí, no hace falta que te cachondees de mí.

- No, quiero decir ¿en serio? - dijo riéndose.

- Sí, pero solo ha sido un fallo. Cuando pueda volver a examinarme te demostraré de nuevo que soy el mejor.

- Eso ya lo veremos - dijo mientras salía con una sonrisa de la zona de descanso.

Había herido un poco mi orgullo, pero al menos vi de nuevo su sonrisa. Sabía que esto iba a perseguirme durante mucho tiempo pero me daría un margen de error mientras no tuviera el permiso médico y de Gates para volver a la calle. Solo esperaba que esto no durara mucho porque estar todo el día aquí encerrado en la comisaria me mataría.

Fui al baño y allí me limpie los restos de sangre de mi cara. No quería compasión, ni pena de nadie, quería seguir siendo el mismo el tipo fuerte que no dependía de nada, ni nadie.

Me quede preparando todo para cuando los chicos llegaran con los datos del inicio del caso. Tenía ganas de poder meterme de lleno para olvidar todo lo que me estaba matando.

Lo chicos llegaron rápido y enseguida Kate les mando las tareas necesarias para empezar. Cuando la vi acercarse me levanté sin dejar de mirarla, dispuesto a hacer todo lo que ella me pidiera.

- ¿Y yo jefa?

- Tú… - dijo pensativa – no sé qué hacer contigo. Tengo que hablar con los familiares, así que si quieres…

- No gracias… te espero fuera.

- Siempre te escaqueas de lo que no te gusta… pues mira, por una vez te toca a ti. Serás el que hable con ellos, así que levanta y acompáñame que están llegando ya.

- Bueno… si tú lo dices - dije tragando saliva. Siempre me libraba porque era la parte que menos me gustaba del trabajo, me gustaba la parte emocionante, investigar, interrogar sospechosos, seguir testigos, pero no me sentía cómodo frente a los familiares. En cambio Kate era toda una profesional, supongo su empatía se debía a la situación que había vivido con su madre.

Me acerque a esa familia, estaba tan asustado que me quede mudo. Pero la presencia de Kate, su apoyo, siempre cerca para ayudarme, me dio la fuerza suficiente para afrontar aquello.

- Siento mucho su perdida Señores, espero poder ayudarles en la medida de los posible y que el culpable este entre rejas en breve. Tengan por seguro que pondré todo de mi parte para que así sea.

- Mi hijo… - dijo la madre de aquel chico que había muerto esa mañana entre sollozos.

- Señora, siento mucho su situación. Como policía sé que le he fallado a su hijo y por ese motivo le prometo que vamos a encontrar al culpable de esto, no voy a permitir que haga daño a nadie más - dije de un tirón agarrándole suavemente la mano.

- Gracias hijo… gracias… - dijo y acabe saliendo de aquella habitación con los pelos como escarpias, la sensibilidad a flor de piel y notaba las lágrimas acudir a mis ojos. Debía contenerme.

- Lo has hecho muy bien – me dijo Kate cerca del oído y ese roce provoco que un millón de mariposas volaran en mi estómago.

- ¿Crees? – Le pregunte – Porque yo tengo la sensación de que acabo de prometer algo que no se si podré cumplir.

- Estoy segura de que podrás, mejor dicho, podremos - dijo sonriéndome con un guiño pícaro en esos ojos que me embelesaban.

- Gracias – le dije devolviéndole el guiño.

- En serio, me alegra saber que puedes hacerlo. Así no tendré comerme yo siempre el marrón.

- Preferiría no tener que hacerlo.

- Se siente… eso haberlo pensado antes de hacerlo tan bien - dijo riéndose y levantando los hombros.

CONTINUARÁ…

Gracias a todos por seguir leyendo, espero que os siga gustando. Mi compi y yo estamos cogiendo un buen ritmo así que si internet me lo permite habrá 4 capítulos esta semana. Nos vemos el miércoles con el próximo capítulo y como siempre aquí me quede esperando vuestros mensajes.

XXOO

Twitter: tamyalways