Bueno días, feliz porque veo que el esfuerzo que estamos haciendo Ladydkl y yo está teniendo sus frutos. Contenta, muy contenta de que os esté gustando la historia. Daros las gracias por vuestras muestras de apoyo y espero de verdad que os siga gustando, estamos avanzando bien en ello y me siento feliz porque esté funcionando.
Los personajes no me pertenecen…
Idea de Lizcecilia6CECIFILLION
Capítulo 9
POV RICK
Este día amaneció de la peor forma posible. Apenas podía mantenerme de pie, por eso cuando llegue al baño, aparque mi apaleado cuerpo en el suelo del baño, tirado junto a la taza del WC. No estaba en condiciones ni para levantarme del suelo. Estaba tumbado sobre una toalla, sin poder ni moverme. Me arrastre hasta el móvil que se hallaba en mi mesita y cogí el móvil, cuando lo tuve en mis mano tuve que descansar del esfuerzo, porque apenas podía respirar. Esa sesión de quimio había sido terrible para mi cuerpo, estaba mareado, con vómitos y desde luego sin fuerzas para erguirme como los humanos… Mi apaleado cuerpo se arrastraba como el de los animales. Llame a la comisaria cuando conseguí algo de resuello, pues me costaba hasta respirar.
- ¿Si?
- Soy Castle, pásame con Gates por favor.
- ¡Ah! hola. Voy – dijo la chica de la centralita.
Al instante escuche el sonido de espera y en menos de un minuto la voz de mi capitán estaba al otro lado del auricular.
- Sr. Soy Castle, quería disculparme, pero creo que necesito tomarme el día. Ayer recibí la primera sesión y me siento muy mal.
- Por supuesto detective – dijo con voz preocupada – ¿Precisa algo?
- No Sr., de momento solo estoy cansado – le respondí mintiéndole.
- Lo entiendo. Tomase el tiempo que necesite.
- Gracias Sr. – respondí. Me deje caer de nuevo sobre el frio suelo del baño. La toalla estaba mojada de uno de mis vómitos repentinos y cada vez me sentía peor.
Iba a ser un día muy largo, la enfermedad estaba ahí, lo sabía, pero al menos no daba mucho trabajo. Lo que si me mantenía ocupado era la sesión de quimio, me estaba destrozando por dentro y por fuera, era horroroso. Esperaba que por lo menos, sirviera para algo.
Quizá para tener otra oportunidad de vivir, eso sí, sin la dichosa enfermedad. Ahora que había abierto los ojos, que sabía lo que quería, no era justo que mí tiempo se acabara. No me gustaba la injusticia así que iba a luchar contra ella para seguir viviendo, el mundo aun no había visto lo que Richard Castle tenía que dar. Y no había conseguido a mi chica, la chica de mis sueños, la chica de mi película, la película de mi vida.
POV KATE
Me desperté con el olor del café, tenía pocas ganas de levantarme, pero no quedaba otra. Me encontré con Josh metido en la cocina, no podía creer lo que estaba viendo. Nunca, al menos, con esa actitud.
- Buenos días preciosa - dijo besándome.
- ¿Tu cocinando? - pregunté con una sonrisa.
- Te prometí que iba a darlo todo porque esto funcionara.
- Lo sé, ¿cocinando?
- Sé lo que puedo perder y no quiero. Ahora a comer - dijo colocándome la comida en la mesa donde estaba sentada y dispuesto todo para comer.
Comimos tranquilos, casi sin hablar, estaba haciendo un gran esfuerzo pero jamás seria como antes. Ese amor de antes desapareció, y dudaba mucho que volviera algún día. Se la merecía, pero mi corazón no parecía comprenderlo.
Cuando llegue a la comisaria los chicos ya estaban allí manos a la obra, pero no había ni rastro de Castle.
- ¡Ey chicos!
- Hola jefa.
- ¿Dónde está Castle? – Dijo Ryan – pensamos vendría contigo.
- Se ha pedido el día – dijo la capitán Gates a lo lejos.
- ¿En serio? – Me dijo Espo mirándome a mí - habrá ligado con alguna que no le ha dejado salir de la cama-dijo riéndose.
Pero a mí, el saber que no había venido, me preocupaba aún más. No podía dejar de pensar en ello, quería centrarme en el caso, pero ni modo, mi cabeza estaba en otro lado.
Estuvimos centrados durante el mayor tiempo de la mañana, pero no conseguimos avanzar necesitaba ese sexto sentido que tenía mi compañero para ese tipo de casos. Pensaba en él sin parar, así que decidí indagar sobre lo que había insinuado Josh.
Deje a los chicos en la comisaria y baje donde estaba mi amiga, la forense. Cuando llegue la vi centrada sobre un cuerpo. Me quede mirándola fijamente como trabajaba, sus movimientos, sus charlas. Consiguió sacarme una risa con sus conversaciones con el difunto. Eso la asusto y dio un pequeño chillido.
- ¡Kate! que susto me has dado.
- Dios… tenías que haberte visto.
- Muy graciosa. ¿Qué haces aquí? ¿Vienes a comer conmigo? – pregunto acercándose.
- Bueno, no, necesito hacerte una consulta como doctora en medicina.
- ¿En serio? Estoy algo oxidada, se me dan mejor los muertos. Pero, ahora que caigo, tienes un médico en casa y mucho más guapo que yo ¿O cambiaron tus intereses?
- No digas tonterías – le dije tirándole una toalla a la cara - Bueno… ¿me ayudas o no?
- Claro, suelta.
- Verás, espero equivocarme pero creo que un "conocido" sufre una enfermedad y…
- Kate, ¿estas Josh bien?
- Sí, si no es él – le respondí arrugando la nariz.
- Entonces…
- Solo… ¿puedes ayudarme sin preguntar?
- Bueno, pero porque somos amigas. Dispara… ¿síntomas?
- No sé, esta raro… - le dije sin saber muy bien por donde empezar.
- Tu eres rara… y no por eso estas enferma – me dijo muy seria tomándome el pelo - Eso no es un síntoma para una enfermedad.
- Vale, veras, se desmayó, le sangro la nariz - dije tras acordarme del accidente - está débil no sé…
- Puede ser cualquier cosa Kate.
- Le vieron, hace unos días en el hospital, en la zona de oncología. Puede ser que…
- Kate puede ser, pero no puedo decirte que por esos síntomas tenga algún tipo de cáncer. Te veo preocupada Kate.
- No quiero… pero no puedo dejar darle vueltas
- Kate ¿quién es?
- Yo no puedo decírtelo. Necesito saber, despejar las dudas.
- Pues pregúntale, es la mejor forma.
- Tienes razón, y no pienso esperar más. Gracias Lanie - dije besándola y salí corriendo de allí en su busca. Necesitaba verlo, preguntarle, quitarme esa duda que me estaba estrujando el alma.
A pesar de todo, yo le tenía un gran cariño, y aunque no se lo tuviera, nadie merece estar solo en un trance así, necesitaba más que nunca estar a su lado.
Me acerque hasta su casa. Era ya la hora de la comida y no quería esperar hasta salir del trabajo. Además si Josh tenía razón, quizás estuviera en el hospital lo que haría que no le viera allí y no pudiera quitarme la duda que me corrompía por dentro.
Llegue a su casa. Hacía solo unos días había estado allí y la verdad es que desde ese día todo había cambiado entre nosotros. Poco a poco me estaba dando cuenta de la fachada que tenía, sabía que era un buen chico que solo… no tenía suerte, quizás la vida le hizo ser como era. Alguien muy especial si se le veía sin su armadura de hielo.
Subía las escaleras y los nervios iban aumentando por mis suposiciones. Necesitaba respuestas y esperaba me las diera. Levanté el puño y golpee la puerta temerosa por ver lo que encontraba.
POV RICK
¡Dios mío! no podía creer en mi suerte, ahora golpeaban la puerta. Me levanté como pude del sofá donde me había tirado hacia unas horas rodeándome de toallas que ya habían cumplido su cometido, estaban sucias y olían mal. Estaba muy mareado, me dolía la cabeza por esfuerzo y todo parecía moverse, hasta la puerta. Tambaleando llegue a ella, la abrí de un tirón sin ni si quiera preguntar. Tendría que haberlo hecho, porque cuando vi al culpable de esos golpes… mi cara pareció la de un niño cuando descubre que los reyes son los padres. No sé si decir que me sorprendí, o me asuste, o las dos cosas juntas.
- Hola… Kate. ¿Qué… haces aquí? - dije pasando la mano por mi pelo revuelto, intentando colocarlo. La coquetería no me lo quitaría nada en esta vida, ni siquiera esos malditos vómitos que me estaban matando ese día.
-¡Eh! yo… - la vi con ganas de decir algo, pero no se atrevía a preguntar. Supongo que la visión no era del todo agradable. Solo llevaba una camiseta arrugada, llena de manchas y un pantalón corto deportivo, mi imagen era bastante lamentable.
- Ya me echabas de menos ¿verdad? - dije con un movimiento de cejas intentando ser gracioso, pero no conseguí nada - anda pasa - dije haciéndome a un lado.
Entro hasta el comedor y se quedó mirando todo a su alrededor. Sentí vergüenza por como tenía la casa, pero la verdad es que no había tenido cuerpo ni para llevar las toallas al baño o retirar la ropa que me había quitado del día anterior.
- ¿Qué haces aquí? - le pregunté mientras hacía un hueco en el sofá para que pudiera sentarse.
- Yo… - empezó, pero paro de hablar, se sentó en el sofá, no sin antes quitar una toalla húmeda con la que había refrescado mi cara hacia un rato - solo quería saber cómo estabas – me dijo dándomela.
- ¿Yo? Bien, ¿por? – dije cogiéndola y tirándola sobre la mesa, donde había otras.
- Bueno, no lo parece por tu aspecto, además, hoy has faltado y como ayer…
- ¡Oh! sí. Estoy bien, por lo visto estoy incubando una gripe. ¿Te lo puedes creer? Yo que nunca me pongo enfermo y viene la gripe y me deja en estas condiciones - dije mintiéndole mientras sonreía.
- ¿Seguro? – pregunto mirándome a los ojos.
Me había sentado sobre la mesita incapaz de aguantar de pie un segundo más sin caer desplomado. Los mareos no me dejaban aguantar el equilibrio y si seguía en pie, podía caer sobre ella, y a pesar de desearlo, no quería hacerlo con esas pintas, oliendo a agrio, manchado de mis secreciones y con pinta de ebrio.
- ¿Tan mala pinta tengo? - dije sonriéndole – déjame que me duche y veras… volveré a ser el Don Juan que adoras.
- Si, seguro, en tus sueños – bromeo a pesar de estar seria - Bien, creo que me voy a ir.
- Es la hora de la comida. Fijo que no has comido nada, no te vas de aquí hasta que comas algo.
- No tengo…
- ¡Eh!, sin rechistar - dije levantándome y cogiendo el teléfono - ¿Qué prefieres?
- ¿No te gusta cocinar?
- ¡Oh! me encanta, solo que hoy no es un buen momento.
- Sí, claro - dijo riéndose.
- Oye, te vas a enterar, dime un día y te invito a comer en condiciones, te vas a enterar de quien prepara la mejor comida del mundo.
- Más quisieras - dijo haciéndonos reír a los dos.
- Bueno, te prometo que algún día cocinaré para ti - dije serio mirándola a los ojos, y vi su incomodidad.
Me levante, llamé para que nos trajeran la comida. Estaba feliz de que se hubiera preocupado por mí, que estuviera aquí, conmigo. La verdad es que parecía que el día iba mejorando y eso me hacía sentir mejor y seguro de nuevo.
Esta mujer, era increíble, no me equivocaba al pensarlo a pesar de lo mal que nos relacionábamos antes. Sabía que era una gran mujer y ahora más que nunca estaba seguro de ello. No podía dejar de mirarla por el rabillo del ojo, estaba tan guapa, me sentía privilegiado de al menos poder trabajar a su lado, con eso me podía dar por satisfecho en la vida. Aunque… soñar es gratis… y si pudiera haber algo más entre nosotros…
CONTINUARÁ…
Mañana nuevo capítulo, no os voy a hacer esperar más jaja. Gracias a todos por seguir hasta aquí y espero que sigáis todo este camino lleno de curvas. Como siempre espero vuestros comentarios.
Buen fin de semana a todos XXOO
Twitter: tamyalways
