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Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, la historia es mía.

Resumen. UA. El infierno puede estar en este mundo, por diversas circunstancias cuatro chicas y un chico se conocen, el crimen y la explotación la vivirán no desde una pantalla de televisión, sino en carne propia.

Advertencia. Lenguaje ofensivo. Violencia. Violaciones. Si no tienes estomago para esto mejor no leas.

Personajes. Helios, Negaverso, Black Moon, Sailor Scouts y Three Lights.


Rossy Kou, perdón si me vi muy mal, la verdad si me ha costado trabajar estas páginas, por muchas razones, una de ellas el tiempo, tengo un problema personal que ha requerido de gran parte de mi atención, así que ahora escribo por las noches, seguro no me concentro como debo, perdón, espero haber mejorado un poco.

maylenkou, para escribir mis poquitas líneas tuve que leer testimonios de personas que sobrevivieron a esto, o madres que aún no encontraban a sus hijas, es tan difícil saber que esto si sucede, el mundo está en decadencia- y se pondrá peor- por eso cada uno de nosotros se debe de poner más listo, mas alerta, cuidar de los nuestros, tanto familia como amigos.

rogue85, gracias, pero sé que no es de mis tramas mejor elaboradas, pero cuando escuche un reportaje, me dije, necesito sacar esto.

Talantia, la verdad ya me tembló un poco la mano, pensaba hacerlo más grafico, pero creo que no hay necesidad de tantos detalles, esto sucede y es fácil de imaginar, y lamentablemente cada vez más seguido, gracias por comentar.

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Capitulo 2.

FlashBack.

Haruka entro a la habitación de su hija, oliendo algo sospechoso, y estaba en lo cierto, pero Serena por primera vez en su corta vida, supo disimular muy bien.

Se encontraba sentada, haciendo su tarea.

–Hola mamá– dijo Serena muy inocente.

–Hola– Haruka se sentó en la cama.

Serena necesitaba sacar a su madre del departamento, para darle oportunidad a Seiya de escapar.

–Hoy hace mucho calor– comento Serena– ¡vamos a comer helado!

–Ayer te lleve.

–Pero enserio me encantaría ir de nuevo, di que si, ¿si?, hasta podríamos invitar a tu amiga Michiru.

Haruka se sonrojo, era obvio que era más que su amiga, Serena lo sabía, y no le agradaba, y esa mención tan animada de parte de la rubia, le hizo olvidar que algo no estaba bien en la habitación, Seiya contenía la respiración debajo de la cama.

Serena se levanto y jalo a su madre.

–¡Vamos a los helados!

Y se fueron, lo último que vio Seiya de su novia fueron las zapatillas rosas.

Pero todo estaba escrito, Michiru no pudo acompañarlas, seguramente otra desenlace hubiera tenido esa salida.

Haruka se encontraba caminando junto con Serena en el estacionamiento, ambas llevaban unos helados. Abrió la puerta de su coche.

–No puede ser– comento Haruka– se me olvido pagar el estacionamiento, ¿vamos?

–¿Caminar de regreso? No gracias, estoy muy cansada– respondió Serena arremolinándose en el asiento del copiloto.

–Está bien, espérame en el auto, regreso rápido.

–Dudo que sea rápido– respondió Serena, la fila para pagar era enorme, siempre lo era.

–Mejor acompáñame– dijo Haruka, tenía un miedo en el corazón, incomprensible, de haber sabido lo que sucedería, hubiera arrastrado a Serena consigo.

–¡Ay mamá! No te vas a perder.

–De acuerdo, pero prométeme que esperaras aquí adentro.

–Si mamá.

Solo cinco minutos después de que Haruka se fuera, y aún con el helado de fresa en mano, Serena fue interrumpida por un golpeteo en el vidrio de la ventana, lo bajo al ver una hermosa mujer de cabello verde, se veía apenada, y además traía una brazo lastimado, o eso parecía, pues estaba vendado.

–Hola jovencita– dijo Esmeralda– ¿podrías ayudarme a meter unas cosas a mi coche? Como veras me es imposible– señalo su brazo vendado.

El sexto sentido de Serena la hizo desconfiar, pero ella nunca le hacía caso, a veces las cosas le salían bien, pensó en esta ocasión como una de ellas, estaba a unos minutos de arrepentirse por completo. Y olvidándose de lo que le prometió a su madre, bajo, tomo las bolsas del carrito del supermercado, y Esmeralda abrió la cajuela, y cuando Serena se acerco, le tapo la boca con un pañuelo, impregnado de cloroformo, ni le dio tiempo de resistirse, y cayó en un abismo oscuro.

–No eras quien esperaba– dijo lanzándola dentro de la cajuela– pero bueno, algo es algo.

Fin flashBack

Serena estaba sola en el cuarto, sentada en el suelo, y miraba hacia la pared carcomida que tenía enfrente.

Ojala le hubiera hecho caso a mamá.

Tenía dos días encerrada, los más largos de su vida, extrañaba sus peluches, su cuarto decorado con posters de los artistas del momento, pero lo que más extrañaba era la mirada coqueta de su novio y el abrazo de buenas noches de su madre.

Por favor, sáquenme de aquí– rogo.

¿Qué tal que Haruka hubiera encontrado a Seiya? Seguramente hubiera castigado a Serena, le hubiera quitado el celular y por supuesto la hubiera encerrado por un mes, pero con todo y las rabietas que pudiera haber hecho Serena, eso, eso hubiera sido lo mejor.

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De pronto la puerta se abrió de golpe, Rei y Ami fueron lanzadas con violencia hacia el interior, cayeron al lado de Serena, y atrás venia Lita sujetada por Nephrite y Zoisite.

–¡Suéltenme imbéciles!– grito Lita, era la primera vez que la escuchaba Serena.

Lita era la callada del cuarto, la más alta y la más rebelde, tenía puesto un vestido rojo y súper escotado, se la habían llevado para prostituirla como a las demás, era su primera vez, en el trayecto se había mostrado de lo más tranquila, hasta que ataco a su primer cliente, mordiéndole la oreja, era un cliente importante, y que juro nunca más regresar. Estaban muy enojados, y le harían pagar por ello, y como era costumbre, los castigos eran también una advertencia, para las nuevas como Serena, o para las antiguas como Ami, de lo que podría sucederles a las que se rebelaban en contra del sistema BlackMoon. También a la habitación entraron Jadeite, Kunzite y Esmeralda, esta última con una cámara en mano.

Serena miro con odio a Esmeralda, pero esta ni la tomo en cuenta, era habitual que las esclavas le tuvieran ese sentimiento, más de una se preguntaba como una mujer podía apoyar a todos esos hombres, como podía dormir tranquila siendo parte de la explotación de mujeres, la respuesta era sencilla: Esmeralda ya no tenía alma ni corazón, es más ella sabía lo que era esa vida, después de todo alguna vez había sido como ellas, con el pasar de los años se volvió cómplice de los crímenes perpetrados en ese lugar.

–El tipo al que lastimaste es un funcionario muy importante– dijo Nephrite lanzando a Lita a la cama, las demás se arrinconaron en una esquina– no sabes cuánto ha costado disculparnos con él, valoras mucho tu cuerpo, ¿verdad?, ahora verás cabrona.

Lita la que nunca había tenido miedo en su vida, por primera vez lo experimento, al ver la cara de los cuatro hombres cual demonios, Esmeralda encendió la cámara, después de todo también se ganaba dinero con los videos de violaciones.

Lita fue sujetada por Kunzite y Jadeite, mientras Nephrite le despedaza el vestido, dejándola desnuda, pero aún así lanzo patadas a diestra y siniestra, y entonces Jadeite le separo las piernas, todos se carcajearon cuando Nephrite se monto en ella y comenzó a penetrarla sin piedad, mientras abofeteaba su rostro.

–¡Gime como puta, gime para mí!

Serena lloraba copiosamente, Rei apretó los puños, Ami estaba en shock, su mirada simplemente estaba perdida, era la tercera vez que veía ese espectáculo, claro con otras chicas como víctimas, ella se portaba bien, no sabía porque la sometían a la tortura de ser la espectadora de tan atroz vejación.

Esmeralda grababa la escena, tranquila y feliz, como si se tratara de una fiesta de cumpleaños, ahora era Kunzite quien violaba a Lita, ella continuaba luchando, a pesar de tener la boca ensangrentada por los golpes que le daban mientras era ultrajada, los cuatro reían, gozaban con hacerla sufrir.

–Ya paren por favor– imploro Rei.

–Cállate– siseó Esmeralda – o tu puedes ser la próxima.

Para cuando Lita fue violada por el último hombre, su cuerpo ya ni se movía, pero aún respiraba, y solo por eso, mientras aún era penetrada por Jadeite, este la ahorco, ella no pudo defenderse, y aunque lo hubiera intentado no lo hubiera logrado, pues los otros tres la tenían bien sujeta de sus extremidades, donde le dejaron marcas moradas por la presión ejercida.

Sus hermosos ojos verdes, sin vida, se quedaron viendo hacia el techo.

Los cuatro hombres salieron, satisfechos con su labor, dejando el cuerpo desnudo de Lita, tendido sobre la cama.

–Para que se despidan de ella– dijo Esmeralda sonriente, y cerró la puerta.

Rei fue la primera en levantarse, tapo el cuerpo de la castaña con una sabana, Serena no paraba de llorar, se abrazo de Ami.

–Ni siquiera supe como llegaste aquí, perdón– murmuro la azabache.

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Haruka no se había movido de la estación de policía, eran las cuarenta y ocho horas más infernales de su vida, Michiru la acompañaba, pero Seiya no, y no porque no quisiera, de hecho al chico se lo había llevado su padre a rastras del lugar, diciéndole que ese lugar no era para un niño, asunto que molesto a Seiya, el tenía solo catorce años, pero era bastante responsable, mientras que la madre de su novia esperaba noticias, él se había dado la tarea de tapizar cuanto poste o árbol se le pusiera enfrente, con la foto de su bombom, y la leyenda escrita:

¿Le has visto? Su familia y amigos la esperan, ayúdanos a encontrarla.

–Por Kami, espero estés bien– murmuro con una lágrima rodándole por su mejilla, y acaricio la foto de Serena.

Seiya se sentía muy culpable, pensó que lo mejor hubiera sido salir de debajo de la cama, recibir regaños, castigos, incluso no volver a ver a Serena, soportar todo, pero que su bombom nunca hubiera desaparecido por intentar ayudarlo, aquella tarde no pensó en que las cosas se fueran a poner así, para él solo había sido una travesura. Haruka le había advertido que no quería volver a pillarlo en la recamara de su hija o que él no la volvería a ver, y Seiya había respondido que exageraba, que eran otros tiempos, y que por eso ya existían los condones, así de fresco se había portado. Cuanto lamentaba Seiya su actitud, bastante propia de su adolescencia. Pero ni su actitud ni la de Haruka eran responsables del rapto. La culpable era la maldad del mundo.

Pero ni Seiya ni Haruka se imaginaban que la red en la que estaba atrapada Serena, era tan poderosa, que incluso algunos elementos importantes de la policía estaban coludidos con los delincuentes, pero ellos seguirían luchando por tenerla de regreso, al igual que los padres de Ami, y del abuelo de Rei, ninguno se daría por vencido.

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Beryl se encontraba en su despacho, situado a unos cuantos pisos de Serena y las demás, ellas no sabían que se encontraban en una mansión, rodeada de bosque en las afueras de Tokyo.

Cualquiera que la viera, pensaría que era una mujer seria, trabajadora, profesional. Nadie imaginaria que ella era la dueña de uno de los negocios más sucios y lucrativos de Japón, y que su portafolio de productos, fueran la explotación de niños y mujeres.

Mientras ella tecleaba algo en su laptop entro su mano derecha e hijo: Diamante Black.

–Buen día madre.

–Hola– contesto ella sin quitar los ojos de la pantalla.

–Que seriedad, supongo que es por el incidente con el secretario.

–Así es, aunque Esmeralda me comento que se aplico el correctivo correspondiente, eso no me dejo satisfecha, y además aún no logro una oferta razonable para la venta de la niña que trajo, aunque es rubia y de ojos azules, al parecer nuestros clientes no la encuentran atractiva.

Diamante miro la pantalla, la imagen seria de Serena movió algo en él.

–¿Yo puedo ofertar?

–Sabes que no, cuando ya haya sido usada podrás disponer de ella, antes no.

Diamante sonrió, esperando por esa oportunidad.

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Ami se comenzó a maquillar, lo mejor que podía, pues el espejo que tenían en el baño que compartía– ahora solamente con Rei y Serena– estaba muy desgastado.

No había dormido bien, y las grandes ojeras no las lograba cubrir con el maquillaje, de hecho ninguna había dormido bien, pues el cuerpo de Lita lo habían dejado con ellas durante toda la noche, eso las perturbo, las martirizo, y las llevo a un estado desolador y desesperado. Pero así tenían que seguir, y sobrevivir a ese encierro.

Pero Ami tenía que trabajar, se puso rubor y colorete. En eso, evoco aquel momento que marco su entrada al infierno.

Sus padres eran médicos, siempre ocupados para prestarle atención, eso si nunca le falto el dinero, pero el dinero no logra llenar el hueco de un corazón ansioso de cariño, y fue por eso que comenzó a penetrar cada vez más en las redes sociales, pues en la vida real no era buena para hacer amigos, prácticamente todos sus compañeros la tachaban de cerebrito e inadaptada, por eso cuando en el facebook un chico– aparentemente, pues era Zoisite engañándola– comenzó a compartir con ella temas científicos, de literatura y filosofía, comenzó a confiar más y más en él, sentía que la comprendía en verdad, sobre todo cuanto le compartió que él tambien sufría en la escuela, y que sus padres tampoco le hacían caso, que se sentía como un fantasma en su propio hogar, así como Ami se sentía. La envolvió durante meses, y comenzó a insistirle de que se conocieran, hasta que ella finalmente accedió, por supuesto que se llevo una sorpresa al ver a un hombre y no aun chico, pero él la siguió envolviendo con su sonrisa encantadora y palabras melosas, incluso logro tener sexo con ella, y eso, solo porque ella le había confesado que ya no era virgen, así que Zoisite supo que no era mercancía que cuidar, Ami se fue dando saltos a su frio hogar, había experimentado lo que era ser mujer como nunca, nada que ver con el muchachito tímido de Taiki con el que vivió su primera vez, por eso acepto una segunda cita, pero esa fue la que la llevo al abismo, Zoisite la vendo para darle una sorpresa, y cuando ella menos se lo espero, se encontraba en esa mansión. Las palabras dichas por él aún retumbaban en su cabeza: "Ahora si puta, te jodiste, te gusta ser cogida, ¿no?, pues ahora lo harás cincuenta veces al día".

Cuando salió del baño vio a Serena dormida en el piso, Rei no se encontraba en el cuarto, ya estaba trabajando, igual que haría ella.

Camino por un pasillo, solitario, paso por varias puertas, despintadas, en cada cuarto cerrado había una historia, como la de ella, paso su manos por las paredes despintadas, bajo por unas escaleras, sus altos tacones hicieron eco, escucho el lloriqueo de unos niños, provenientes del siguiente piso, ahí estaban encerrados los que mendigaban, Helios era de los pocos que dormía en el piso de los chicos, siempre dejaban a los hermanos juntos, ¿un atisbo de humanidad por parte de esos monstruos?, no, más bien una mejor forma de controlarlos, así era más fácil castigar a los mayores, como Yaten, usando su debilidad, según Beryl, pero más bien era el amor que se tenían los de la misma sangre, lo que los llevaba a ser sumisos esclavos.

Ami siguió bajando, pronto escucho otros tacones venir, muchas más se unirían a la velada, llego a una puerta de metal, ahí si había un guardia, pues era la salida, a la parte linda de la mansión, donde las chicas y chicos, recibían a sus clientes. Y también el encuentro con el exterior, pues solo así podían ver un poco de cielo y respirar aire limpio.

Ella tenía que esperar como otras, en un cuarto, sencillo pero limpio, no como la inmundicia en la que vivía cuando no trabajaba, los clientes las escogían por catalogo, y entraban al cuarto para ser servidos.

Se quedo sentaba en la cama, esperando al primer cliente de la noche, se sorprendió al ver al hombre que entro, era amigo de su padre, una luz de esperanza llego a su dolido corazón. Con ojos llorosos se abalanzo sobre Rubeus.

–Gracias, gracias.

Él fue amigo de su padre, desde que eran niños, habían estudiado juntos medicina, donde habían conocido a la madre de Ami. Rubeus la aparto suavemente.

–¿Verdad que me ayudaras? ¿Verdad que mi madre me está buscando?– pregunto Ami con lagrimas.

–Si, tu madre aún te busca– contesto Rubeus secamente, Ami sonrió, como no lo hacía hace meses– pero yo no vine a ayudarte, vine a divertirme– Ami sintió un latigazo de frialdad en la espalda– no sabes que feliz me hace encontrarme aquí contigo, siempre fui amigo de tu padre, nos llevábamos bien, nunca peleamos, pero él me arrebato lo que por derecho era mío, pues yo conocí a tu madre mucho antes que él, pero ella cometió la estupidez de enamorarse de Mizuno, y ahora, yo, ¡yo me follare a su hija!– su risa burlona inundo la habitación– y te me vas poniendo en cuatro patas, como la perra inmunda que eres, pues pague por sexo anal.

Ami abrió la boca, pero no emitió ningún sonido, estaba perdida, nadie vendría a ayudarla, el mundo estaba más podrido de lo que pensaba.

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Días después.

Yaten se encontraba caminando en el pasillo donde vivían las esclavas, nunca había ido a ese lugar, le habían encargado llevar un abortivo a una de las chicas, y asegurarse de que se lo tomara, jamás imagino encontraría a la chica que ayudo a encerrar. Apenas cerró la puerta de la habitación, Rei se abalanzo sobre él.

–¡Maldito, mil veces maldito, ojala te pudras en el infierno!

Lo abofeteo. Pero una vez que Yaten se recupero de la impresión, la tomo de las muñecas y la inmovilizo en la pared.

–¡Te tengo noticias, ya me pudro en el infierno!

Exclamo con ojos llorosos, eso descoloco a Rei, esa mirada desoladora la reconocía, era la misma que veía en el espejo, cuando se arreglaba para vender su cuerpo.

–No entiendo– sollozo Rei.

Estaban solos en la habitación. Ami estaba siendo atendida en la enfermería, porque Rubeus la había maltratado mucho. A Serena le estaban haciendo pruebas, para dar veracidad de su virginidad y salud, algunos clientes podrían pagar más por no usar protección.

–Soy un esclavo como tú, y si salgo a las calles, pero cuando eso sucede mi hermano pequeño se queda aquí encerrado, bajo la amenaza de destazarlo vivo si cometo alguna estupidez.

Rei se dejo caer al suelo polvoso. Y se jalo el pelo con violencia.

–Nadie nos rescatara, son muy poderosos, moriremos aquí, como Lita.

–Yo si pienso escapar– murmuro Yaten hincándose a su lado.

–¿Cómo? ¿Acaso no tienes miedo?

–Me muero de miedo, pero es más grande mi deseo de proteger a mi hermano, escuche por ahí que ya lo pusieron a la venta en la fiesta de la Luna Roja.

–Se que es eso, a mi me vendieron así el año pasado.

–Como recordaras– se apresuro a decir Yaten– ese día es un exceso de pecados, sacan a todos a la plaza amurallada, la que esta atrás de la mansión, ponen tiendas que sirven como cuartos, nos venden a todos, y claro la subasta de las vírgenes.

–Serena– murmuro Rei.

–Pues ese día me pienso escapar, no me vendría mal un poco de ayuda, otros ya se me han unido, ¿te arriesgas?

Rei se acaricio el vientre, no es que deseará ese bebé, pero quiso creer que si había esperanza, y toda la deposito en ese pequeño inocente que venía en camino.

–Hagámoslo.

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Haruka sabía que si esperaba a que la policía hiciera su trabajo, las posibilidades de encontrar a Serena podrían ser escasas, ¿cuántos casos así había escuchado antes?, muchos, aunque ninguno dado bajo las circunstancias en las que desapareció su pequeña, eso era nuevo, así que para aumentar la probabilidad de encontrar a su hija, ofreció una jugosa recompensa, vendiendo todos sus bienes, no le importaba nada de eso si no tenía a su hija, ya después se levantaría nuevamente. La cantidad de dinero era tan grande, que llego al codicioso corazón de Zafiro, un cliente asiduo de BlackMoon, no de los más ricos, pero siempre con ganas de más billetes, se cito con Haruka en un bar, y esperaba recibir una transferencia a su cuenta personal, y por supuesto nada policías, Michiru desconfiaba del tipo, pero Haruka estaba desesperada, y era todo lo que tenía por el momento.

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Comentario.

Este es el penúltimo capítulo, no tengo fuerzas para alargarlo más. Es demasiado difícil escribir sucesos que bien pueden pasar en la vida real.