Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, la historia es mía.
Resumen. UA. El infierno puede estar en este mundo, por diversas circunstancias cuatro chicas y un chico se conocen, el crimen y la explotación la vivirán en carne propia.
Advertencia. Lenguaje ofensivo. Violencia. Violaciones. Si no tienes estomago para esto mejor no leas.
Personajes. Helios, Negaverso, Black Moon, Sailor Scouts y Three Lights.
Muchas gracias por soportar la historia, y por sus comentarios: Gabiusa Kou, Seshyiak, Noriko aino Kino, moka paulin, yukino, princessnerak, Brita Kou.
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Capitulo 3.
Zafiro fumaba un cigarro, mientras le contaba a Haruka todo lo que sabía.
–No puedo creerlo.
A cada palabra la rubia perdía más y más el color, en unas mesas alejada de ellos se encontraba Michiru, como respaldo por si algo malo sucedía.
–Así es señora, hasta los más altos niveles en la policía llegan a ir a ese lugar, todo está corrupto, todo es una mierda– dijo Zafiro mientras volvía a fumar– pero créame, yo no me meto con las menores de edad, solo las maduras, los niños no es lo mío– Zafiro saco bastante humo de su boca– no es lo mío, no soy un monstruo, entonces, ¿Dónde está la paga?
Haruka saco un fajo de billetes, pues Zafiro había sido muy claro en que solo aceptaría efectivo, se levantó sonriente, mientras dejaba la colilla de su cigarro en la mesa, cuando salió del bar Michiru se acercó a la rubia.
–¿Estas segura de lo que haremos ahora?
–Sí, es lo mejor.
–Es muy peligroso.
–Pero no hay otra opción Michiru, si tuviéramos súper poderes otra cosa seria.
–No soy la mujer maravilla– dijo Michiru mientras le tomaba las manos a Haruka en señal de apoyo– pero hare lo posible por ayudarte, el primer paso será plantar la semilla de la discordia desde la prensa, tienes suerte de que yo trabaje para CNN.
Haruka intento sonreír, pero simplemente no pudo, su hija corría peligro, la subasta de las vírgenes seria pronto, y ese día, ese día su hija seria rescatada, lo esperaba con todo su corazón.
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Las luces inundaban la mansión de Beryl, hombres y algunas mujeres de la alta sociedad se daban cita en el lugar, gente de nula condición humana, las limusinas eran recibidas por el personal pulcro y trajeado, muchos pensarían que ese día se haría un evento de beneficencia, todo se veía tan adecuado, tan bien, joyas adornaban a las presentes, smokings de color negro engalanaban a los futuros compradores de inocencia, pecadores, sin corazón, sin sentimientos, que poco les importaba la suerte de aquellas casi niñas, solo deseaban saciar sus más oscuros y profundos deseos, diez vírgenes se subastarían esa noche, y entre ellas se encontraba Serena.
–¡A trabajar puercas! – grito Esmeralda a todas las mujeres– ¡los vestidos de hoy son de primera, quien los estropee lo pagaran caro!
Por supuesto, el prostíbulo también estaría abierto, ni Rei y Ami se escaparían de vender su cuerpo, esta última estaba nerviosa, deseo contarle a Ami todo el plan de Yaten, de como él y otros chicos iniciarían una pelea en pleno evento, también los niños se jugarían el pellejo ese día, los menos agraciados estaban listos para abrir la puerta trasera donde sacaban la basura, solo esperarían la señal, al final Rei no pudo contarle a Ami, dudaba de sus facultades mentales, ya ni hablaba, desde aquella noche donde viera la violación y asesinato de Lita, pero aun así rescataría a la peli azul, en su orejas Rei portaba los aretes favoritos de Lita, unas rosas, como un símbolo, cuando ella escapara se llevaría consigo a Lita- por lo menos en espíritu- , desgraciadamente Serena no estaba incluida en el plan, las vírgenes eran cuidadosamente vigiladas, sería imposible llevarlas consigo, solo un milagro la salvaría.
–Señora Beryl– dijo el señor Chiba besándole la mano– espero mucho de esta noche.
Beryl portaba un vestido negro, entallado, lucia como una reina, la reina de la depravación.
–Es un gusto para mi recibirle, y como siempre, estaré gustosa de atenderlo personalmente, como siempre.
La mujer acaricio el brazo de Darién, eran íntimos. A lo lejos Diamante vio asqueado la escena, el tipo no le agradaba en lo más mínimo.
–Madre compórtate– le dijo.
–Oh pequeño, ya te deberías acostumbrar.
–Como digas, me daré una vuelta por ahí.
Pronto los asientos se dispusieron, había un pequeño teatro en el interior de la mansión, Jadeite, Zyocite, Nephrite y Kunzite eran los encargados de cuidar a las vírgenes.
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Serena estaba tenía solo un bikini en la parte de abajo y un vestido totalmente transparente que dejaba ver sus senos apenas en formación, tenía miedo, mucho miedo.
"Mamá, ¿Dónde estás?, Seiya, por favor no me olvides, no creo poder vivir después de esta noche"
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Michiru iba como acompañante de Rubeus, lo había investigado bien, se había hecho amiga suya, se había ganado su confianza pacientemente, había fingido bien su papel, Haruka también estaba en la mansión, pero como parte de las meseras.
–Espero que este evento cumpla con mis expectativas– le dijo al pelirrojo.
Michiru le sonrió a Haruka que pasaba con unas copas, ambos tomaron una.
–No sabía que te gustaran las mujeres, es una lástima.
–Pero cuando quieras puedo experimentar– dijo Michiru mientras apegaba uno de sus senos al brazo de Rubeus, este sonrió complacido.
"Lo que hago por amor", pensó Michiru asqueada.
Pronto comenzó la oferta de vírgenes, cada una fue sacada al escenario, Diamante estaba ansioso por tener a Serena, su amigo Fiore se haría pasar como un comprador, se llevaría a Serena, y entonces se la daría a Diamante, la rubia se había vuelto la obsesión del peli plata.
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Cuando ya se disponían a vender a Serena, se produjo un escándalo en las afueras de la mansión, varios reporteros intentaban entrar, incluso había cámaras de televisión.
–¡El evento es privado! – exclamo Beryl.
–¿Es cierto que adentro hay un prostíbulo?
Beryl perdió completamente el color, las cámaras incluso transmitían en vivo, Darién intento colarse por un lado de la mansión, fue interceptado por Jadeite.
–¿Le has contado a alguien de esto? – lo encaro.
–¡Por supuesto que no! ¡Pero tampoco quiero verme involucrado!
–Pero ¿cómo supieron?
–No es mi problema.
–Pues ahora lo es.
Un grupo de policías llego al lugar, una facción honrada de otro distrito, apresaron a Jadeite y Darién.
–¡Yo soy inocente! ¡Solo venia…!
–¡Ya sabemos a lo que venían cerdos como tú! – lo encaro el oficial llamado Andrew– ¡Llévenselo!
Yaten no espero más tiempo, aprovecharía la distracción no prevista, tomo a Helios y a Rei y se apresuró a la salida, junto con el resto de los niños.
–¡Pero Ami, no sé dónde está Ami!
Chillo la pelinegra.
–¡Vete con los demás! ¡Yo la buscare!
El chico corrió hacia el interior de la mansión, Helios tomo fuerte la mano de Rei, deseaba que esa pesadilla acabara pronto.
–¡Pero regresa! – dijo Rei con un hilo de voz al escuchar disparos desde el interior– Yaten…
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Michiru se había separado de Rubeus, buscaba a Haruka, la refriega se ponía peligrosa, tropezó con el cuerpo sin vida de Fiore; varios policías se enfrentaban a los hombres de Beryl, por fin dio con la rubia.
–¿Viste a Serena? – pregunto Haruka a la sirena.
–¡No, aun no! ¡Pero se dónde estaban las vírgenes que venderían!
–¡Vamos pues!
Una bala perdida le dio en el hombro a la peliverde.
–¡Michiru!
Haruka se hinco en el piso para protegerla.
–¡Déjame aquí! ¡Busca a Serena, sálvala de este maldito lugar!
–¡No puedo dejarte aquí!
–¡Yo estaré bien!
–Así que tu estas inmiscuida en esto– dijo Rubeus apuntándole a Michiru, estaba colérico por ver que lo había engañado– ¡muere!
El sonido del disparo se escuchó en medio de los gritos, de los insultos y de la sangre de varios en la mansión.
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Seiya se encontraba con los nervios crispados, en las noticias había salido una disputa entre delincuentes y policías, la mansión Negaverso se había destapado como un sitio de perversión y trata de personas, él no era muy asiduo a las noticias, su novia había estado desaparecida por más de dos meses, Haruka la buscaba, y ahora ella aparecía en ese lugar donde prostituían a adolescentes, incluso niños.
"Dios mío, que Serena se encuentre bien", fue su oración con lágrimas en los ojos.
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Horas después el capitán Andrew detenía a Berjerite, la capitana de la central de Tokio, y mejor amiga de Beryl, muchos más cayeron, superviso que todos los menores y las adolescentes fueran rescatadas, ahora se encontraba revisando el archivo donde los delincuentes tenían el acervo de fotos de sus víctimas.
–Cuantas pobres mujeres han sido usadas por estos animales – siseo mientras revisaba uno de los archivos se topó con la foto de Lita, una cruz roja remarcaba la imagen–, malditos, pero ya pagaran.
–¡Capitán! – exclamo uno de sus ayudantes– ¡Al parecer unos escaparon!
–¡Vamos tras ellos!
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Entre los que escaparon se encontraba Rubeus y Diamante, pero muchos entre ellos los llamados generales fueron puestos en prisión.
–Miren nada más que bonitos– dijo un hombre enorme y pelón, cuando Jadeite, Zyocite, Nephrite y Kunzite entraron a la celda de al lado– ¡Muchachos! – les grito a otros prisioneros– ¡Tenemos mucha diversión para esta noche!
Hombre como ellos eran tratados como escoria, ahora sus compañeros de prisión les harían sentir lo que aquellos les hicieron a pobres almas inocentes, los harían sangrar tanto o más que a aquellas pobres muchachitas.
Los llamados generales se quedaron sin color, sabrían lo que se les venía encima, y desgraciadamente nadie vendría a salvarlos.
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Beryl y Esmeralda fueron llevadas a la prisión femenil, la primera quiso creerse la dueña del lugar y lo pago caro, pues en una pelea le cortaron el rostro, dejándola completamente desfigurada, a la segunda la quemaron en su celda, por accidente claro está.
–¡Así se enjuiciaban a las brujas! – exclamo una de las internas.
Nadie tuvo remordimientos de conciencia, supieron a lo que se dedicaban esas mujeres, Beryl fue tratada peor que una esclava por el resto de sus días, uno de los recuerdos más tristes que tuvo la mujer, fue ver como Darién era asesinado, mientras ponía resistencia a la policía, después de todo, Beryl si tuvo sentimientos alguna vez.
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Michiru y Haruka terminaron en el hospital, afortunadamente la bala de Rubeus apenas le dio en el hombro a la rubia, desgraciadamente Serena no se encontraba entre las victimas rescatadas, Diamante se la había llevado en la refriega, obsesionado por su inocencia, por sus ojos azul cielo.
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Seiya entro a la habitación del hospital, llevaba unas flores blancas.
–¿Cómo se encuentra? – le pregunto a Haruka.
–Mucho mejor de lo que piensan los doctores, tengo que salir, tengo que seguir buscando.
–Sí, la entiendo, espero que le gusten las flores.
Seiya se sentó en la silla dispuesta al lado de la cama.
–Es un detalle demasiado femenino para mi gusto, pero gracias.
–¿Verdad que usted no ha perdido la fe? Digo, estuvo tan cerca de ella, de bombom…
–No he perdido la fe, nunca la perderé, algún día la encontrare.
–Yo pienso lo mismo.
Seiya se levantó. Cuando lo hizo escucho que Haruka comenzaba a llorar.
–Sabe señora, Serena creía en la buena voluntad de las personas, y a pesar de todo, yo también quiero creer, ella estará bien, lo sé, y no se sienta culpable, mi madre me dijo que usted se sentía culpable, pero sabe, a veces ocurren estas tragedias, la maldad del mundo parece no tener límites, pero la bondad también es ilimitada; sé que soy joven y que aun debo aprender mucho, por eso le pido, que usted me enseñe, no es que quiera ser su hijo o algo parecido, pero creo que a bombom le hubiera gustado que yo la viera, la cuidara…
–Eres un crio Seiya- dijo Haruka limpiándose las lágrimas-, pero uno muy bueno.
–Hasta pronto, suegra.
Haruka le quiso aventar la almohada, aun en ese momento el chico bromeaba, tal vez ella misma tendría mucho que aprender de Seiya Kou, miro la ventana, el atardecer con su rosados y morados comenzaba.
"Algún día nos volveremos a ver, hija mía"
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Epilogo
Años después…
Artemis se encontraba llenando el papeleo correspondiente, su hija Mina miraba con hastió las paredes blancas, los escritorios y el bullicio de la estación de policía, hacía poco la habían rescatado de un lugar parecido a la mansión Negaverso, pero ella estaba enojada, pues engañándola le habían prometido fama y fortuna, sentía que su padre le había cortado las alas, no era consciente de la situación.
Yaten se acercó a ella, era abogado, después de aquel violento rescate pudo rehacer su vida, se encontraba casado con Rei y Helios también era parte de su familia.
–No pareces contenta niña, agradece que pudiste ser salvada.
–Yo no necesitaba ser salvada de nada, odio a mi padre.
Yaten tuvo ganas de abofetearla, la chica no sabía del trauma o del ultraje, era de esas chicas que se creían más listas que el mundo, pero el enojo de Yaten paso.
–Procura aprender la lección jovencita, porque si no es por las buenas, por las malas podría ser, y ahora cuídate bien, no confíes en los extraños.
Antes de que Mina le dijera unas cuantas groserías por metiche, Yaten se fue, tenía un caso importante que atender, pero antes paso a saludar a sus mejores amigos.
–Taiki, Seiya, ¿Qué tal?
Ambos eran policías, el pelinegro se había hecho policía con el fin de seguir buscando a Serena, durante muchos años vio como el caso se enfrió, ya ningún policía o detective busco a su bombom, pero el con lo terco que era nunca cerraría el caso, nunca.
–¿Cómo te sientes con tu ascenso, teniente Seiya?
Seiya se había jugado el pellejo por salvar a Mina, Taiki era parte del cuerpo de Inteligencia Cibernética, y ahora estaba casado con la doctora Mizuno, Ami había podido sacar adelante una carrera, a pesar de las cosas vividas, a veces Taiki se preocupaba por ella, siempre lejana, con miedo incluso de tener hijos, no fueran a robárselos, pero con su amor trataba de ayudarla a liberarla de esa pesadilla.
–No me quejo.
–¿Cuándo iremos a beber unos tragos? – reclamo Yaten a los dos.
–¿Cuándo? – contesto Taiki acomodándose sus lentes– Pero si aquí el más ocupado eres tú, entre Helios, Lita– nombre puesto por Rei a su hija en honor a la castaña– y el nuevo bebé, eres el que menos tiempo tiene.
Yaten se sonrojo.
–¡Pues entonces vayan a mi casa! A Rei le gustara ver a Ami, aunque ya sabe que es una mujer muy ocupada.
–No sé si Ami, quiera ir…–dijo Taiki con tristeza, pues Ami cuando veía a Rei solía ponerse mal, la recordaba como parte de aquella pesadilla.
–¡Yo mismo la convenceré! – exclamo Seiya.
–¿Y porque tú? – dijo Taiki receloso.
–Porque soy un hombre muy atractivo.
–Por ese egocentrismo no tienes novia– dijo Yaten.
De pronto los tres se quedaron callados.
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Ami iba camino a ver un nuevo paciente, el señor Tanaka, eso decía el expediente, pero al entrar nunca se imaginó que quien estaría postrado por el cáncer seria Rubeus, el tipo se había cambiado el nombre, y ahora estaba muriendo de la manera más dolorosa posible, apenas podía hablar.
–Por favor– gimió el ya canoso pelirrojo– el dolor es insoportable.
Necesitaba sus medicamentos para disminuir el dolor, Ami lo miro como quien ve a un muerto.
–Si señor ya lo ayudo.
Pero no le dio los medicamentos paliativos, y procuro que su agonía fuera más dura, cuando Rubeus murió, también murió la tristeza y todo el dolor de Ami, esa noche recibió a Taiki con una amplia sonrisa.
–¡Deberíamos invitar a Rei a cenar! ¡Sabes, ahora si me gustaría tener un hijo!
Taiki la abrazo esperanzado, su vida comenzaba a partir de ese día.
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Seiya temblaba mientras marcaba el número de Haruka, a quien visito con mucha frecuencia en esos años de soledad y lucha, hubiera querido ir en persona a avisarle, pero no pudo, pensaba que si dejaba de verla, Serena se esfumaría, en Osaka finalmente la habían encontrado, ya no era una niña, ahora era toda una mujer, y tenía un niño en sus brazos, hijo de Diamante.
–Bombom apareció– fueron las palabras de Seiya al celular.
Diamante estuvo muchos años escondido, llevando a Serena de un lado para otro, pero al final lo habían capturado gracias a la buena voluntad de una persona, aunque anónima, que le aviso a la policía de que un delincuente como el que buscaban era precisamente su vecino.
Diamante nunca maltrato a Serena y al final la hizo su mujer, ella siempre quiso escapar, pero cuando se vio embarazada ya no pudo hacerlo.
Seiya dudo en entrar a la sala, era tan irreal, después de tantos años, y ahora Serena estaba ahí. Cuando al fin se armó de valor y giro la perilla de la puerta para entrar, sintió que las piernas flaqueaban, con ojos llorosos se acercó al asiento de enfrente, otro policía ya le había tomado la declaración a la rubia, por supuesto, Serena también lo reconoció.
–Seiya– dijo con lágrimas en los ojos.
–Bombom, estoy tan feliz, que creo que podría reventar.
–Ay, Seiya.
El pequeño de cabello platinado despertó.
–Mami, ¿Cuándo nos vamos? Tengo hambre ¿Quién es ese señor? – pregunto el niño de mirada azulada.
–Soy tu nuevo papá– contesto Seiya de lo más despreocupado.
Serena no pudo creer lo que le decía, Seiya se acercó hasta sentarse a su lado, tomo su mano, y la del niño.
–¿Mami?
Cuestiono el niño como intento corroborar lo dicho por Seiya.
–Sí, si es tu nuevo papá.
Y Seiya abrazo al niño, a Serena, abrazo la vida, porque mientras hay vida, hay esperanza.
"Yo espero que todas las chicas y niños que han sido robados de sus seres queridos vuelvan a casa", fue el pensamiento de Seiya.
Fin.
Fue muy difícil poder armarme de valor para retomar la historia, yo espero que estas tragedias no ocurran en la realidad, como no es posible solo nos falta cuidarnos, y cuidar mucho a los nuestros, respetar a los demás, y también pedir respeto.
Creo que todos recibieron su merecido, pero si no fue asi, bueno, desgraciadamente algunos en la vida real si llegan a escaparse, pero como a Rubeus, la justicia llega de una u otra forma.
¡Hasta la próxima historia!
