Buenos días, aquí estamos un día más con otro capítulo de esta historia. Feliz muy feliz de que seáis participes de esta historia, gracias a todos por eso.
Quiero como siempre darle las gracias a ladydkl por su maravilloso trabajo, por su ilusión y ganas y su rapidez cuando se le necesita. Desde que empezamos juntas esto no es lo mismo y mucho menos en este fic, sin ella esto no hubiera ido tan bien.
Los personajes no me pertenecen…
Idea de Lizcecilia6CECIFILLION
Capítulo 12
POV RICK
Mis principales deseos estaban escritos en el papel, muchos de ellos, sabía que eran imposibles de conseguir, pero igual si me lo proponía, nada era imposible en esta vida… o lo que quedara de ella, pero si alguno de ellos se realizara, sería como estar en un sueño.
- En serio Rick, ¿Quién es esta Kate?
- ¿Qué? - dije sorprendido mientras me estaban cambiando las bolsas que colgaban del hierro de la cama. Ahí iba mi "supuesta" cura a todas las molestias que me causaba la otra cura… la del cáncer.
- Esta Kate que aparece en casi todos tus deseos - dijo mi enfermera con el papel en la mano. Se lo quite de inmediato y me miro con una sonrisa pícara - tiene que ser muy especial para pedir eso que pides.
- Eso no te interesa – dije de mal humor guardando el papel dentro de un libro dentro de mi mesita – Bueno, es igual, esta es la lista de los imposibles.
- No creo que haya nada imposible en la vida solo…
- Solo evitar la muerte, sí. Y eso es lo que más cerca tengo yo.
- No digas eso. Vas a vivir mucho tiempo, y si esa Kate sabe lo que hace, cumplirá cada uno de esos deseos qué pides porque si no, sería una auténtica tonta. ¿Es tonta Rick?
- ¿Qué dices?, es la mujer más lista e inteligente que he conocido nunca - dije con una sonrisa de orgullo.
- ¿Más que yo? - pregunto con una sonrisa en la cara.
- Se acabó… por hoy no vas a meterte más en mi vida, no vamos a hablar más de ella– exclame enfadado mientras se abría la puerta.
- ¿Hablar de quién? - dijo Kate mientras entraba y cerraba tras de sí. Mi corazón se aceleró al verla, allí de pie, con esa sonrisa que tenía últimamente cuando me miraba. Dios no me acostumbraba a mirarla, a tenerla cerca.
- De… - iba a contestar la enfermera, pero gracias a Dios fui lo suficientemente rápido, sin contar el monitor que llevaba el ritmo de mi corazón, que empezó a sonar, todos lo miramos y de repente paro.
- Rick… cuidado con esas emociones… - dijo riendo la enfermera mientras paraba la máquina.
- Kate, ella es mi enfermera, la loca, enfermera loca, ella es "Kate"- dije pronunciando con más énfasis su nombre para que comprendiera y callara.
- ¡Oh! ¿Tú eres la famosa Kate? - dijo mirándome y riéndose.
- ¿Famosa? Rick… ¿qué le has contado a esta pobre mujer para que diga eso?
- Si, por lo visto eres más inteligente que yo. Tendremos que echar un trivial o algo parecido -dijo riéndose mientras veía mi cara de espanto - bueno será mejor que me vaya, antes de que alguna mirada me atraviese o me fulmine y caiga muerta -dijo sonriendo a Kate y esta le devolvió la sonrisa, no sin antes mirarme y levantar los hombros cuestionándome.
- Vaya… veo que no te aburres, parece divertida - dijo señalando la puerta por donde acababa de salir – otra que ya cayo rendida a tus pies.
- Sí, es divertida… - dije nervioso - ¿Rendida? Anda calla… no digas tonterías, me tiene frito, es una chafardera, quiere saberlo todo. Por cierto… ¿Qué haces aquí?
- Te dije que iba a venir… no sé porque te sorprendes.
- Pues me alegro de que puedas hacerlo - dije sonriéndole para que se relajara y de paso olvidara lo sucedido en los últimos minutos.
- ¿Me has traído algo para comer?
- Lo siento, no tuve tiempo, vengo directa de comisaria.
- Genial, me toca la magnífica comida de hospital ¿Hoy tendrás el honor de probarla tu también?
- Tampoco debe estar tan mala.
- Trato hecho, hoy te la comes tu – dije riéndole la gracia.
- Mejor no.
- ¡Viva la solidaridad! – Esa sonrisa era la más bonita del mundo, tendría que ser patrimonio de la humanidad.
- Me gustaría preguntarte como estas, pero como no quieres, no lo haré - dijo mordiéndose el labio y no sabía lo que me ponía que hiciera aquello, era tan inocente y tan sexy a la vez.
- Por una vez y sin que sirva de precedente, te voy a responder sin que me preguntes.
- ¿A sí? – Exclamo abriendo mucho los ojos - ¡Que privilegio!
- Sí, estoy bien porque has venido a verme – le dije, lo que causo que sus mejillas te tiñeran de un color sonrosado - aunque no me hayas traído nada para comer.
- Ella no, pero yo si – dijo la enfermera, volviendo a aparecer con mi cena.
- ¿De verdad me tengo que comer esto? Teóricamente intentáis evitarme los vómitos, no provocármelos.
- Pues te lo vas a comer todo y Kate va a ayudarme, ¿verdad? – y esta asintió arremangándose para ponerse a la tarea de obligarme a comer.
- La verdad, es que no tengo hambre – les dije a las dos, que se miraron torciendo el labio.
- Ya, pero tienes que comer. Tengo más pacientes ¿te importas quedarte hasta que se coma todo? - pregunto a Kate que me miro sin saber muy bien que responder – ¡Ah! E intenta que no se vuelva a disparar el monitor que vas a tener que soportar el pitido un rato, no podré venir a pararlo enseguida – y salió disparada a seguir dando cenas a sus otros pacientes.
- No hace falta… Kate…
- Deja de decir eso, estoy aquí porque quiero.
- Bien, pues ya que está aquí podrías ayudarme con esta porquería.
- Si, seguro… anda.
- Ten tu compañera para esto.
- Anda cállate y empieza a comer.
Mientras comía estuve en silencio, pensaba en el monitor cardiaco, no fuera a saltar la alarma si miraba fijamente a Kate durante todo el rato, quería alargar la compañía, el estar solo me parecía tan patético, tan triste.
- Bueno, ya basta, creo que ya…
- ¡Ah no! Queda poco.
- ¡Ey! Que no soy un bebe – dije poco convencido, a pesar de empezar a notar los calmantes que me habían inyectado antes de que llegara Kate.
- Castle apenas puedes mantener los ojos abiertos, termina y te dejo tranquilo.
- Estoy tan cansado – me retiro la bandeja de comida, donde aun había la mitad de lo que habían traído.
- ¿Te puedo pedir un favor?
- Dime, estoy aquí para ayudar.
- Por favor, podrías quédate un rato conmigo - dije serio poniéndole ojitos de cordero degollado.
- Solo un rato. Si no te duermes en poco tiempo te quedas solo – me amenazo. Lo que no sabía ella, era que con solo su presencia ya me sentía más tranquilo y relajado.
- Bien, prometo portarme bien - dije tumbándome. Kate me arropo un poco y se sentó en la butaca junto a mí y apago la luz.
- Duérmete - dijo al ver que no cerraba los ojos.
POV KATE
Lo vi cómo poco a poco se dormía. Me gustaba verlo tranquilo, por lo menos los vómitos y esos mareos parecían haber pasado un poco. No me podía ni imaginar por lo que tenía que estar pasando, debía que ser un auténtico infierno y aun así mantenía la compostura como un auténtico campeón. Estaba orgullosa de tenerlo como compañero, era un ejemplo para los que estaban en su misma situación. No lo había visto en ningún momento derrumbado, solo había tenido un momento de debilidad, pero parecía haber finalizado.
Estaba tan dormido que parecía inocente y pequeño. Le toque suavemente el cabello despeinándolo pero intentando no despertarlo. Cuando fui a retirar la mano, esta se fue con algunos mechones de su pelo. Era algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora pero sin duda debería estar pasándole desde hacía algunos días. Con lo coqueto que era… lo iba a pasar mal en ese sentido.
De repente sonó mi teléfono y lo cogí rápidamente para que no se despertara. Eran de la comisaria sobre un caso que teníamos abierto. Debía tomar nota pero no tenía nada a mano. Busque en los cajones para ver si encontraba un papel y un boli para escribir cuando vi un papel que sobresalía a modo de punto de un libro.
- Ryan, te llamo luego, mándame los datos por mensaje, ahora no tengo nada para apuntar.
- Ok jefa.
Ese papel había llamado poderosamente mi atención… sobresalía y en el pude ver la letra de Castle, "lista de mis últimos deseos".
Cuando comprendí lo que era, quise dejarla en su lugar rápidamente como si no la hubiera visto nunca, pero al ir a guardarla en su lugar de procedencia, vi mi nombre escrito en ella, me quede paralizada, pero mi curiosidad gano a mi sentido común.
"Lista de últimos deseos"
Besar a Kate.
Casarme con ella.
Tener un hijo también con ella.
Viajar.
Ser capitán de policía.
Bañarme desnudo en la playa.
Escribir un libro.
Plantar un árbol.
Conocer a mi padre.
Tener un Ferrari.
Tuve que leerlo varias veces para racionalizarlo. ¿De verdad quería todo aquello? ¡Dios mío! si eso era cierto estaba en su lista en tres ocasiones y eran las primeras. No podía ser, ¿Cómo podía yo cumplir eso? ¿Cómo iba a…?
Tenía que irme, desaparecer de ese lugar. Salir, y esconderme para que nadie supiera todo lo que estaba pasando por mi mente… Deje la lista dentro de la mesita de nuevo, justo donde la había encontrado, entre las hojas de ese libro. Lentamente cerré el cajón, cogí mi móvil, mi bolso, mi abrigo y salí corriendo, dejando atrás todo aquello que acababa de ver.
Tenía tanto miedo a todo aquello, aunque, ¿a qué tenía miedo exactamente?
¿Que él quisiera besarme? Ese no era un deseo difícil de cumplir… si mal no recuerdo ya había sucedido aunque yo estuviera ebria y recordara poco lo sucedido. Supongo que debe referirse a acostarse conmigo, pensé. Todo estaba tan nublado en mis pensamientos, que ya no sabía ni yo misma a que debía referirse, o que era exactamente aquello que había leído, quizá solo fuera una broma.
¿A que quisiera casarse conmigo? ¡Dios! Estaba prometida a otro hombre… estábamos buscando fecha de boda a pesar de que de cada día yo tuviera más claro que él no era el hombre de mi vida. Todos mis pensamientos no tenían ni pies, ni cabeza… era peor que un laberinto que te robaba la respiración.
Todo aquello no tenía significado alguno, no podía hacer nada para ayudarle.
Y para más inri… un hijo… ¿pero en qué demonios pensaba Castle? Estaba loco si imaginaba que alguno de esos deseos se podía cumplir… sobre todo los tres primeros…
Me senté en mi coche y empecé a llorar… ese hombre había puesto todas sus esperanzas de vida en mi persona y yo justamente en esos instantes estaba en la disyuntiva de si dar o no carpetazo a la relación que tenía con un hombre que estaba loco por mí, al cual, de cada día, me causaba más animadversión.
Mi cabeza hervía como olla exprés y no sabía si pensar que Castle había perdido el poco seso que le quedaba o si era yo quien estaba loca pensando en cómo podría concederle esos deseos.
Eso sin olvidar que el había dicho ya varias veces que quería abandonar el tratamiento… eso no podía estar sucediéndome a mi… eso era la peor pesadilla que me había pasado nunca, después de lo de mi madre…
CONTINUARÁ…
Próximo capítulo el viernes, mientras tanto ya sabéis que me quedo esperando vuestros comentarios. Feliz de que os esté gustando y con un ritmo lento pero constante seguimos con esta historia que de verdad está dejando algo bueno dentro de mí. Gracias a todos por leerla porque sin vosotros esto no tendría sentido.
XXOO
Twitter: tamyalways
