Buenos días, os dejo un nuevo capítulo de la historia espero que la disfruten. La verdad es que de esta historia me llevaré un gran recuerdo, porque lo que nos ha costado escribirla a mi compañera y a mí y por lo bien que nos hemos organizado para que salga adelante. Por supuesto que os guste que es nuestro objetivo lo hace aún más especial. Gracias a todos por vuestros comentarios, pero sobre todo gracias por leerla por hacerla vuestra.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 13

POV KATE

Llegue a casa alterada por la maldita lista. Sabía que no tenía por qué hacer nada pero ¿por qué me sentía culpable? como si por mi culpa alguien no pudiera cumplir sus sueños. ¿Qué podía hacer al respeto? Desde luego, no forzar mis sentimientos, había cierto aprecio, eran muchos años juntos, siendo compañeros, le había cogido un gran cariño pero de ahí a sentir lo que él parecía que sentía, había un abismo.

Entré en casa y me encontré con Josh de pie, esperándome con una sonrisa de oreja a oreja. Me olvide por completo de él, que era de verdad mi pareja, quien merecía mis pensamientos y últimamente no le dedique muchos, más bien pocos, y los pocos que había tenido habían sido para mal.

- Buenas noches princesa. Llegas tarde, debes estar cansada, mira… tengo la cena preparada – dijo emocionado enseñándome la mesa que preparo con todo lujo de detalles.

- ¡Oh gracias! pero no tengo mucha hambre.

- Entonces podemos pasar al postre - dijo besándome el cuello. No podía ser que ese hombre esperara tener sexo conmigo, cuando yo solo tenía en la cabeza en la situación del pobre Castle… "No Kate, no quiere que le tengan pena" pensé enfadándome conmigo misma, mientras me besaba el cuello… "Olvida a Castle ahora… tu prometido se está insinuando de una forma muy evidente… presta atención" me regañe interiormente…

Respeto a Josh, a pesar de no tener cuerpo para ello, se le notaba que estaba mejorando para que esta relación llegara a buen puerto, estaba poniendo más de su parte que yo y me tocaba a mí poner un poco de mi parte, si no esto no llegaría a ningún lado.

Me deje llevar para poder olvidar, para poder volver a la tranquilidad que me daba la monotonía, el día a día de mi casa, de nuestra relación, pero no hubo forma… mi cabeza, y porque negarlo, mi corazón, no estaban ahí. Él puso todo su empeño, pero a pesar de querer disfrutar, solo notaba dolor en la fricción de su penetración, así que cuando acabo, me hice un poco la loca y me dispuse a dormir. Igual el sueño reparaba mi distraída mente y mi dañado corazón aburrido por alguien que no me brindaba ya nada.

Me levanté temprano, Josh ya se había ido a trabajar. Me dejo una nota junto al café, como cuando empezábamos a salir y todo iba tan bien… ahora, todo había cambiado, yo había cambiado.

No dejaba de pensar en las situaciones vividas el día anterior, tenía que ir a trabajar, concentrarme en ello, pero antes… tenía que hablar con alguien sobre todo aquello. Sacarlo de mi mente y hablarlo me vendría bien para pensar sobre eso. Y como siempre ¿Quién mejor que Lanie?

Quede con ella en una cafetería cercana a mi casa, para poder desayunar tranquilas y hablar, aunque sin dar pistas sobre quien se trataba.

- Hola - dijo cuando llegue, nos saludamos con un abrazo antes de sentarnos - ¿Qué te ha pasado? Parecía algo grave.

- Bueno… es sobre lo que estuvimos hablando el otro día.

- ¿Sobre ese amigo tuyo enfermo? – mío y de ella… pensé, pero no podía contárselo.

- Sí, está confirmado.

- ¡Oh! Dios cariño lo siento. ¿Puedo ayudar? – exclamo tapándose la boca con las manos en señal de miedo.

- Esta fuerte, más de lo que estaría yo en mi vida.

- Eso es bueno, pero necesita el apoyo de los que tiene cerca.

- Creo que solo me lo ha contado a mí. Mejor dicho, se lo saque, yo lo averigüe, después fue apretar un poco las tuercas y canto.

- ¿No se lo ha contado a nadie?

- No, solo tiene a su madre, pero ha preferido no contárselo.

- ¡Dios, tiene que estar…!

- Parece que está muy entero.

- Si pero por dentro… además, el tratamiento es casi peor que la enfermedad. Te destroza poco a poco, es tremendo, los efectos secundarios te dejan destrozado y sin fuerza para nada.

- Si, lo pude comprobar el otro día, y por si fuera poco, no parece que funcione…

- Bueno… puede ser que no hayan dado con la tecla, tiene que seguir luchando. Lo mejor sería un trasplante.

- ¿Un trasplante? Perdona, soy inexperta en este tema.

- Si, de médula.

- ¿Yo puedo donar?

- Claro, pero es complicado encontrar alguien compatible – dijo parando a considerar lo próximo que iba a decirme – a no ser que tuviera padres vivos o quizá hermanos o primos, aunque lo más viable sería un hermano de padre y madre.

- No tiene.

- Mala suerte – y añadió - Pero puedes hacerte las pruebas, nunca se sabe.

- Lo haré, por probar no se pierde nada. Pero no era de eso de lo que te quería hablar – pare a meditar como le podía explicar lo de sus deseos - Ha hecho una lista con sus últimos deseos.

- Venga… no debe ser catastrofista… se puede curar… pero bueno, ¿Qué tal esa lista? ¿Muy difícil?

- Es que soy su principal protagonista – le conté.

- ¿Cómo?

- Si, en tres ocasiones. Quiere besarme, casarse conmigo y que tengamos un hijo, esto es de locos - dije sonrojándome.

- ¡Oh! Qué bonito Kate… es un romántico y esta coladito por ti.

- Es que Lanie, no puedo darle lo que quiere, y me duele en el alma….

- No te preocupes Kate, puede superarlo. No penséis en últimas voluntades aun, pero podías al menos cumplir uno de sus deseos… como si fueras un hada madrina, el primero no es muy complicado ¿no? - dijo sonriéndome y haciéndome un guiño.

- Ya nos hemos besado.

- ¿Qué? Eso no me lo habías contado… ¿Cómo?

- Bueno fue una vez, pero estaba borracha, apenas recuerdo nada.

- Pues no cuenta. Debes estar en plenas facultades para que él pueda disfrutarlo, y tú también ya que estas – mi amiga se lo estaba pasando bomba con esa conversación, a ella le encantaba dar este tipo de consejos, se sentía en su salsa - Mira… No es difícil, eres una mujer y nosotras sabemos cómo besar a un hombre, aunque no tengamos muchos sentimientos en medio. Plántale un buen beso, déjale sin aliento, hazle soñar y sentir que solo por repetir, vale la pena vivir. Seguro que le darás fuerzas para luchar todo lo necesario – dijo después tan pancha.

- Lanie… estoy con Josh. ¿Estás loca?

- ¡Ah sí! Josh, el médico, imagina si me gusta que hasta le olvide… que le zurzan a ese aburrido. ¿Por cierto como te va con él? – pregunto por educación. A ella nunca le había caído bien y eso que compartían profesión, pero desde el minuto 0, habían sentido los dos un mutuo sentimiento de animadversión… se odiaban. Él, sentía celos de que compartiera todos mis pensamientos con mi amiga y ella que me robara tiempo para dedicárselo.

- Bien, lo está dando todo, al menos lo intenta. De verdad desde que empezamos no estaba así conmigo.

- Quien lo diría – dijo Lanie arrugando el labio en señal de desagrado.

- No puedo más… La que ahora está mal soy yo. Porque por mucho que él da, y yo quisiera, no puedo… ayer noche por primera vez en mi vida fingí para quitármelo de encima, me estaba haciendo daño incluso.

- Creo que tendrías que…

- Calla… No lo digas, ya se lo qué opinas. Pero creo que tengo que seguir intentándolo.

- ¿Hasta cuándo?

- Hasta que sienta que no tiene sentido.

- Es que no tiene sentido desde hace mucho tiempo amiga mía, antes te veía ilusionada, hace tiempo que te veo aburrida y eso no es bueno, ni para ti, ni para -él – dijo del tirón. La mire de forma desafiante - vale lo siento, solo quiero que seas feliz, lo hago por ti, te digo lo que tú no te atreves a expresar.

POV RICK

Estaba muy aburrido, todo el día en el hospital encerrado entre aquellas cuatro paredes no es que me hiciera mucha ilusión. No me gusta estar solo, aunque sabía que si lo estaba, era por mi culpa. Podía tener a mi excéntrica madre por aquí, a mi alrededor. A los chicos, con sus bromas, pero había elegido la soledad.

¡Dios! esto era un infierno, solo quería dejarlo todo, irme a la playa y disfrutar lo mucho o poco que me quedara de vida, eso era lo que quería. Dejar este maldito tratamiento que me destrozaba por dentro y por fuera con esos síntomas insoportables que me mataban. Casi prefería sentir que la enfermedad seguía su curso, disfrutar de lo poco que tenia de vida con achaques, pero sin vómitos, sin diarreas, sin dolor… sin tener que estar o dormido o sufriendo, porque lo único que habían hecho los medicamentos para aliviar la quimio, era dormirme.

Mi casa en la playa… esa que había comprado hacía muchos años con el dinero de mi padre, y que decore yo con pequeños detalles que traje de algún viaje, fotos de actores que conocí gracias a mi madre, o de paisajes hechas por mí desde la ventana que daba a una playa con unas puestas de sol maravillosas. Incluso ese feísimo sofá que tanto quería, porque era el más cómodo del mundo, a pesar de ser feo como el mismo.

Después de pensarlo, me apetecía mucho irme y seria inolvidable hacerlo con Kate, aunque, pensándolo bien, Kate era la que me mantenía aquí. Si ella viniera el resto daría igual, e incluso que mi vida se acortara en apenas unos meses.

Ella, la que iluminaba mis noches, la dueña de mis pensamientos y sueños. Estaba enamorado de ella y cada día que pasaba, más. Solo podía pensar en ella, en estar a su lado, en tenerla lo más cerca posible. Ella aligeraba las malas noches, los malos momentos. Estaba fuerte, y todo, por ella, por tenerla cerca, a mi lado.

De repente, se abrió la puerta y mi enfermera entró, enseguida enredo con mi gotero, mis venas, mi pulso, el monitor de mi corazón… en fin… toqueteándome.

- Buenos días por lo menos, ¿no?

- Buenos días – perdona, tenía otras cosas en la cabeza – Por cierto, he visto a Kate con unos chicos, hace unos diez minutos, iban a laboratorio, me preguntaron por dónde ir.

- ¿Qué? ¿Quién?

- Kate. Esa "amiga" tuya, con otros dos chicos.

- ¿Cómo? - pregunte asustado ¿si estaban en el hospital con ella…? lo sabían ¿Se lo habría dicho? ¡Dios! espero que no… estaba empezando a enfadarme, confiaba en ella y parecía que me había traicionado. Empecé a sudar y a sofocarme…

- Por favor, ¿me podrías traer un vaso de agua fría? Muy fría, por favor…

- Rick, ¿Qué te pasa? – me dijo poniendo su mano sobre mi frente para comprobar si tenía fiebre.

- Es que… ellos son mis compañeros, mis amigos. Ellos no saben nada y si están aquí es porque ella se lo ha dicho. Yo no quiero que lo sepan, no quiero… - dije casi gritando mostrándole mi evidente enfado.

-Rick relájate. No sabes que ha pasado, no te precipites.

- Me ha fallado… no puede ser que ella me haya fallado.

- No lo sabes a ciencia cierta aun… no la juzgues. Relájate.

- No quiero que me vean, no quiero… - dije con las lágrimas en los ojos por la impotencia que sentía.

- Rick, ¿Por qué no quieres que lo sepan?

- No quiero que me vean débil, yo no soy débil. No quiero que la gente sienta lástima por mí.

- ¡Ey! Rick - dijo acercándose - si son tus amigos no sentirán lástima, esa no es la palabra, estarán mal, tristes por lo que estás pasando, pero no es lástima. Y no creo que nadie pueda verte como una persona débil, estás enfermo, sí, pero aun así, pareces la persona más fuerte del mundo – paro de hablar de una forma apreciativa, para dar énfasis a sus palabras y darme a entender que mi decisión de mantener silencio, era equivocada - Eres fuerte Rick, eso lo demuestras cada día enfrentándote a esta enfermedad. Llorar, tener miedo, eso no nos hace débiles… luchar como tu luchas cada día te hace fuerte - dijo agarrándome la cara con sus manos.

- Gracias - dije sorbiendo por la nariz - gracias de verdad.

- Bien, ahora demuestra tu fuerza. Yo voy a por alguna bebida fría que te baje el sofoco que has pillado. Y recuerda, aquí el único fuerte eres tú.

Me sentí más tranquilo, aunque con miedo aun por ver sus reacciones. Me hubiera gustado contárselo yo, pero en fin, las circunstancias habían sido esas, aunque no fueran las mejores. Cerré los ojos para recomponer mi compostura. Serenarme e intentar aparentar tranquilidad. Sabía que ella no tenía derecho… bueno, quizás sí, pero no quería enfadarme con ella, que era la única que me daba fuerzas para seguir. La puerta de repente se abrió y cerré los ojos imaginando como me mirarían los chicos. Pero al abrir los ojos no me encontré lo que esperaba. Me encontré solo con una mirada, una mirada limpia, pura, una mirada que me derretía por dentro, que dejaba mi corazón fuera de cobertura.

CONTINUARÁ…

Mañana nuevo capítulo, no os voy a hacer esperar mucho jeje. Gracias de verdad por seguir leyendo la historia, está siendo todo un placer tanto para mí como para mi compañera poder escribirla.

Buen viernes XXOO

Twitter: tamyalways