Buenos días, aquí estamos un día más. Estoy feliz por ver que gusta la historia, y feliz como va avanzando poco a poco. Espero que os siga gustando como hasta ahora. Quiero daros las gracias por haberos implicado tanto en la historia y a ladydkl por estar ahí.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 15

POV RICK

Me miraba, tras ver el papel y escuchar mi discurso con cara de asombro, pero ni de cerca se parecía a una persona sorprendida. Cualquiera diría que sabía lo que decía ese papel antes. Trago saliva sin apartar la mirada de mí durante varios segundos, volvió a bajarla hacia el papel de nuevo y me dijo.

- Mira, yo quiero ayudarte para que seas feliz - dijo levantando de nuevo la vista - pero no sé si puedo…

- Kate, olvídalo, mira, acháqueselo a la medicación… ya haces suficiente - dije sonriéndole nervioso. Me tire a la piscina con semejante petición y la puse entre la espada y la pared haciéndolo. Estábamos mejor en nuestra relación de compañeros, pero no para que se casara conmigo.

- Rick quisiera poder hacer más… pero…

- Tranquila, da igual… puedes ayudarme a plantar un árbol - dije haciéndola reír intentando que olvidara todo aquello - podemos empezar con eso, o con el baño - dije moviendo mis cejas de arriba abajo.

- No puedo creer que no lo hayas echo ya, te suponía más osado.

- Pues no, me he desnudado en la calle. Pero, ¿bañarme? Eso no, supongo que era demasiado fácil para mí - dije sonriéndole y haciendo que ella también lo hiciera.

- Lo del niño…

- De eso ya hemos hablado.

- Sí, y te ayudaré en la medida de lo posible - dijo sonriéndome – Después de todo el tiempo que ha pasado, sigues aun con la idea… ¿conocer a tu padre? Pensé que…

- Yo también pensé que lo tenía controlado, pero… es que siento como si me faltara algo… como si necesitara cerrar esa puerta ¿comprendes?

- Si, te entiendo -dijo con la mirada triste.

- Bueno lo del viaje será muy complicado - dije mirando al suelo - y lo de capitán solo si tu aflojas si no…

- Rick tu eres mejor que yo.

- Jefa no te menosprecies, nunca lo seré. Y no me importa, de verdad, no me importa en absoluto quedar en la sombra.

- Creo que trabajamos mejor el uno al lado del otro - dijo acariciándome tiernamente de la mano. -No conocía tu vena culta… ¿te gusta escribir? Pero si cuando tenemos que redactar los informes siempre te escaqueas, la mayoría de las veces tengo que hacerlos yo.

- Eso es aburrido, a mi lo que me gusta es montar el caso y especular, ya lo sabes, me lo paso como un enano jugando con los sospechosos. No sé cómo eso te sorprende… pensé que me conocías más.

- Rick, escribir no es fácil... – me dijo arrugando las cejas.

- Bueno, pues voy a sorprenderte más, ya lo he empezado y no tiene mala pinta.

- Quiero leerlo ya… me encantara jugar a los detectives contigo – y se puso a reír – ¡Ah! Si consigues el Ferrari, me pido primera para probarlo cuando lo lleves a la comisaria… como se lo prestes antes a los chicos no vuelvo a hablarte – ese tema le gustaba, porque cogió aire para seguir con el tema – Además, ¿sabías que esos coches están pensados para que los conduzca una mujer?

- ¿Pero qué dices? – le pregunte intrigado…

- Pues sí, porque hay poco espacio para los pedales, el freno y el gas están muy juntos y una mujer, al tener los pies más pequeños, menos yo que calzo un 39, pueden manejarlos mejor.

Me dejo flipado con su conocimiento de esa marca de autos deportivos… y me hizo mucha gracia el detalle de su número de pie, yo los veía perfectos, las veces que tuve la suerte de verlos al descubierto en el tatami de la comisaria, cuando practicábamos defensa personal.

Aquello estaba llegando a su fin porque llegaba el momento crucial. Nos quedamos en silencio durante un tiempo prudencial, ninguno queríamos seguir, pero para nada me esperaba que fuera Kate la que continuase - en cuanto al resto… yo…

- Lo entiendo, no puedes, olvida que lo pedí.

- Pero… es que… me gustaría hacerlo, me gustaría poder hacerlo pero no puedo hacerlo si no…si no siento eso que tiene que sentir uno para hacerlo.

- Lo sé, lo entiendo - después de todo, estaba prometida con otro hombre, por lo tanto amaba a otro.

- Pero lo del beso… ya nos hemos besado ¿Por qué lo has puesto? – me pregunto arrugando las cejas, como si no comprendiese esa petición.

- Bueno, eso no fue un beso en condiciones, ni siquiera te acuerdas – quería romper la seriedad del momento, y la mejor forma era bromeando, así que… iba a intentar romper el hielo que había en ese momento entre nosotros en esa conversación - Y te aseguro que si te diera un beso de verdad te acordarías, te lo aseguro.

Pero la sonrisa desapareció de mi cara cuando vi como Kate cambiaba su sonrisa, ponía su mano sobre mi brazo y se acercaba despacio a mi cara. Nuestros labios estaban tan cerca que podía sentir su aliento sobre el mío, sentía su calor, su olor. Sus labios estaban sobre los míos, y sentí que moría, y que estaba en el cielo. No sabía si aprovechar la situación y tomar la iniciativa, pero deje de pensar, cuando note como movía sus labios y aparecía en el beso su lengua que dibujaba la silueta de mi boca, que se abrió para poder disfrutar plenamente de ese maravilloso beso en el que se mezclaron muchos sentimientos, aprecio, cariño, complicidad, dulzura, emoción… nuestras lenguas se inspeccionaron, se presentaron y conocieron en ese instante haciéndose amigas íntimas. Cuando ellas desaparecieron de la escena, nuestros labios quedaron unidos. Si esto era el cielo, no me importaba para nada morirme, que me muera ahora mismo, pensé. Sus labios estaban sobre los míos con una ligera presión, pero los notaba, los sentía cálidos y suaves sobre los míos y el corazón parecía querer salir de mi pecho para disfrutar de la fiesta que había en ese instante en mi persona. Quería ponerse a bailar para celebrar ese momento único.

Hizo ademan de alejarse y no pude evitar agarrarla del brazo acercándola un poco más y presione mis labios con más insistencia sobre los suyos. Sabía que no podía apretarla más, atrape su labio superior entre los míos dejando un último beso tierno y cálido allí.

Cuando nos separamos, estábamos aún muy juntos, casi se tocaban nuestra frentes y cuando abrí los ojos tras varios segundos. Estábamos cerca, ella todavía con los ojos puestos sobre los míos y su cara estaba sonrojada. ¡Qué guapa estaba! pero sabía que esto le estaba costando un mundo, que esta situación no tenía que estar gustándole así que decidí aligerar un poco el ambiente.

- Si llego a saber cómo besas… no me habría conformado con uno - dije y vi como ella sonreía. Vi cómo se sonrojaba aún más si era posible y bajaba la vista. No mentía, vivir solo con un solo beso de ella era un auténtico infierno, ahora cada vez que estuviera cerca iba a querer tocarla, besarla. Porque era lo que el corazón me pedía, amarla sobre todas las cosas y hacerla feliz, hacerla sentir la mujer más amada del mundo.

- Tengo que irme Rick - dijo mordiéndose ese labio que acababa de besar. Si supiera lo loco que me volvía cuando hacia ese simple gesto.

- Claro, claro… si, tranquila. ¿Nos vemos otro día?

- Claro, mañana - dijo sonriéndome. Dio la vuelta y tras despedirse con la mano, salió por la puerta de mi habitación dejándome con una sonrisa tonta en la cara. Me deje caer sobre la cama y cerré los ojos intentando recordar cada sensación, cada roce, cada movimiento en ese beso.

Abrí los ojos, todavía sonriendo, me di la vuelta tapándome la cara con la almohada intentado impedir que todo el hospital escuchara mis gritos por la euforia que sentía en esos momentos. Todo me daba absolutamente igual, ya nada más me importaba. Cuando me levante vi como los pelos sobre mi cama habían aumentado, sabía que tarde o temprano, eso era una situación que tendría que afrontar y me decidí, que mejor momento que este en el que no sentía que nada podría hacerme daño.

Llame a la enfermera, cuando entro en la habitación y me vio tan sonrojado y sonriendo, pensó que me había subido la fiebre.

- Chiquillo, pero que ha pasado, hace un momento estabas bien, ¿qué has hecho? – me pregunto mientras ponía su mano sobre mi frente para verificar su teoría. Cuando comprendió que estaba bien, pregunto intrigada – Algo no cuadra… ¿pensé que había liado la tercera guerra mundial y ahora estas más sonrojado que un adolescente?

- Todo bien, por favor, me podrías prestar una maquinilla… voy a dar un paso y quitarme todo lo que me sobra.

Enseguida volvió con lo que le había pedido y me trajo la maquinilla, jabón y una toalla para poder acabar cuanto antes con todo esto.

- ¿Te ayudo? – me pregunto.

- Si por favor – le respondí.

Me quito el suero, me ayudo a ponerme las zapatillas y la bata, me llevo en la silla de ruedas hasta el baño y me puso delante un taburete. Cambie mi lugar y después de mirarla, moví la cabeza en señal afirmativo, dándole orden de que empezara.

Me enjabono bien la cabeza después de peinarme para quitar todo el pelo muerto. Y lentamente, para no hacerme daño, ni cortarme, fui pasando el utensilio de lado a lado.

Cuando termino, me sentí más ligero, fresco, aseado y limpio. Me gusto la sensación, aunque imagine que cuando me viera en el espejo seguramente lloraría.

- Bueno el pelo crece ¿no?-dije dedicándole una sonrisa.

- Estás tú muy feliz desde que se fue tu "amiga".

- La verdad, no puedo quejarme.

- Cualquiera en tu situación lo haría y sería aceptable.

- Siempre hay alguien peor, sabes. Además creo que si salgo de esta, todo esto me habrá ayudado para darme cuenta de quién soy de verdad y lo que quiero hacer en la vida.

- Eres increíble, ¿lo sabes?

- ¿Acaso lo dudabas? - dije haciéndola reír.

-Eres un paciente especial, eres un amigo Rick - dijo besándome suavemente la mejilla antes de que desapareciera.

Me dejo en el baño y me dispuse a mirarme… debía aprovechar ahora que estaba animado. Mis ojos estaban rojos, casi apagados, tenía grandes bolsas negras debajo de ellos, mi pelo, ya no estaba, en su lugar había una brillante calva blanca. Me quite la camiseta y pude observar como también había perdido peso y musculatura, además no sabía exactamente cuándo, pero ahora tenía unas manchas extrañas en la piel.

Me deje caer contra el suelo del baño atrayendo mis piernas sobre mi cuerpo, y así acurrucado me deje llevar por el dolor, por el conocimiento de que todo esto era real de que todo lo demás era un sueño, pero la realidad estaba ahí, estaba enfermo y podía morirme, acabar mi vida justo antes de poder empezar a vivirla.

Estaban golpeando la puerta y no me apetecía en absoluto moverme, solo podía sollozar y estremecerme por el dolor que sentía en ese momento mi alma, no podía moverme, no quería hacerlo. Y así, mi fuerza sucumbió, no podía aguantar más todo el dolor que tenía dentro, quería ser fuerte por ella, por todos pero no podía, necesitaba sacar todo esto porque me estaba matando, me estaba quemando poco a poco, día a día, sesión a sesión. Sabía que la necesidad de estar fuerte no era lo mismo que serlo, yo lo necesitaba pero no lo era, o por lo menos no podía serlo siempre. Tenía miedo, tener miedo es algo tan normal, tan humano….que no se puede evitar por muy fuerte que sea o que quieras ser.

CONTINUARÁ…

Sé que queríais que dijera que si pero creo que así de golpe lo normal es que Kate se asustara necesita consultarlo al menos con la almohada, nadie respondería que si sin pensarlo al menos. Pero al menos os he dejado un gran beso, no os podréis quejar. Rick esta algo débil ahora es cuando es consciente de su enfermedad, la necesitará más que nunca y Kate estará ahí para él.

Nos vemos el miércoles, hasta entonces espero vuestros comentarios como siempre, déjenme saber qué es lo que piensan sobre la respuesta de Kate. A partir de aquí todo irá evolucionando algo más rápido.

XXOO

Twitter: tamyalways