Dominguito! Que tal se la están pasando, perdón perdón, no eh subido nada pero es que eh tenido un montonal de tarea, ayer pesaba subirlo pero el viernes me fui a una fiesta y baile toda la noche por lo que podrán imaginar que no me pude parar, pues me dolía todo el cuerpo, pero es que era salsa y no podía dejar de bailar jejeje, pero no lo quise dejar sin un capi chiquito, un saludo especial a Shaery Hiroshi, gracias por seguir leyendo y tus rewies, bueno solo que queda por decir, Pórtense mal

Disclaimer: "The Labyrinth" no es de mi propiedad, mucho menos sus personajes, ( excepto los que son nuevos, esos si son míos de mi cabecita loca muajaja), por lo tanto no obtengo ningún beneficio, solo lo escribo por puro gusto y por que me gusta compartir mis mundos mágicos, además de que no pude soportar meter mi cuchara en la historia jajaja, así que fragmentos conocidos son tomados de la historia de Terry Jones, creador de este increíble mundo, espero les guste, espero su opinión y solo me queda por decir "Felices Líneas"


Capítulo 7 *Una luz en el camino *

En la salón del trono todos veían al nuevo Goblin

-Andreth-reía el rey Goblin-debo decir que te sienta bien ser un Goblin-

el Goblin no decía nada solo tenia cara de poco amigos y gruñía

-y como le pondrá su majestad, no puede llegar y presentarse con su nombre-

-tienes razón- tomo su barbilla en forma pensativa-déjame ver-pensaba mientra veía al Goblin frente a él

-LIENOSUS-grito de repente-eso será Lienosus-ahora lo señalo- alcanza a la pobre desubicada y no dejes que llegue, no hasta que Sarah este aquí y eso no será dentro de las próximas 13 horas, por que la final del día ella volverá a ser mía-inicio a reír, vio a lo deas Goblins- y bien ríanse- por lo que los demás lo siguieron.

-vamos Lienosus, a trabajar-lo empujo a la puerta-y esta vez has bien tu trabajo-advirtió

-regresare a ser el mismo-hablo con voz chillona el Goblin

-por supuesto mi querido hijo-le dio una palmaditas-cuando Sarah este de regreso-

el Goblin salio de mala gana


Por fin se encontraba en otro lugar diferente al que estaba, ahora si era un laberinto como tal, había tanto caminos por tomar, de tanto en tanto Ali alzaba la cara al cielo buscando de nuevo esas horribles criaturas

-creo no estoy llegando a ningún lado-inicio a desesperarse-creo ya pase esta roca-se detuvo de golpe poniendo sus manos en la cintura y dejando salir un suspiro miro a ambos lados y los caminos se seguían abriendo

-como saber si voy por el camino correcto, y sobre todo cuanto tiempo me queda-miro hacia el castillo donde podía oír claramente risas

-por lo menos ahí se ve se la pasa uno mejor que aquí, como me gustaría tener un pincel y pintura para marcar el camino, tal como Hanzel y Gretel en el cuento-río divertida ante lo que había dicho, de pronto frente a ella un pincel con su respectiva pintura apareció, ella lo levanto

-wow!, esto es genial-se agacho quedando en cuclillas, destapando la pintura e introduciendo el pincel y marcando el suelo-bueno después de todo este lugar si esta encantado, bien así sabre por lo menos que estoy avanzando-inicio a caminar pero ella no se dio cuenta que una pequeña criatura alzaba el ladrillo marcado, lo ponía del revés y lo volvía a colocar, de forma que la flecha ya no era visible. siguió haciendo varias flecha mas, al tratar de buscarlas no vio ninguna.

-QUEEEE!-grito sumamente molesta- Que horrible lugar es este! ¡No es justo!-boto el pincel- pero juro Andreth si te veo de nuevo te ahorcare lo juro-

—Tiene razón su alteza —dijo una voz a su espalda—. ¡No es justo!

Saltó y se dio la vuelta.

Tras ella, en la cámara que no tenía salida, vio ahora dos puertas talladas en la pared, y a un guardia apostado en cada una de ellas. Al menos, creyó que debían ser guardias, ya que estaban de pie firmes y vestían una armadura con blasón. Pero cuando los estudió ya no estuvo tan segura. Eran bastante cómicos en realidad. Sus enormes escudos, que curiosamente mostraban un patrón de figuras geométricas, rollos de pergamino y otros artefactos, parecían extremadamente pesados, lo cual explicaría la postura de piernas abiertas de cada uno de ellos. Ella se acerco lentamente hacia ellos por debajo de cada escudo asomaba otra cara, bocabajo, como en una jota de picas, parecían estar colgando de sus incómodas posiciones con las manos nudosas y correosas que podía ver aferradas a la parte de abajo de los escudos.

Había sido la cara de abajo quien la había hecho saltar al dirigirse a ella. Añadió:

—Y eso es solo la mitad.

—¿La mitad de qué? —preguntó Ali, retorciendo y agachando la cabeza para conseguir una buena perspectiva de la cara de abajo. Habría sido, tenía la sensación, bastante grosero permanecer bocarriba. Tenías que ajustarte a la gente que conocías, incluso aquí.

—La mitad del doble es más princesa —replicó la cara de abajo.

—¿El doble de qué? —Ali estaba exasperada.

—El doble es más que la mitad.

—Mira —Ali alzó un dedo y señaló otra vez a la pared de la cámara—. Esto era un callejón sin salida hace un momento y ahora esta cerrada por lo que ustedes deben saber como debo continuar no es así —dijo.

—No —Era la otra cara Bocabajo del lado derecho quien hablaba ahora—. Ese es el callejón sin salida, a su espalda.

Ali se enderezó de nuevo y se dio la vuelta. Tenía razón. El camino por el que había venido estaba ahora cerrado por una sólida pared.

—¡Queee! —exclamó indignada—. No es justo!. Este lugar sigue cambiando. ¿Qué se supone que debo hacer?-chillo y se cruzo de brazos tal cual niña enojada

—Depende de quien haga la suposición —dijo la cara boca debajo de la izquierda.

—Ni la mitad —añadió volvió a decir la otra cara boca abajo derecha

-Un momento- los detuvo Ali tienen nombres es un tanto difícil-

todos se vieron

-si-contestaron al unísono

-bien y cuales son?-

-yo soy Ralph dijo la cara de arriba de la izquierda y él Alph-volteo a verlo

-un gusto su alteza-dijo Alph

-y ustedes de agacho a ver a los de abajo-

-Jim

-Tim-

-mucho gusto, yo soy Alice-

-lo sabemos-dijo Tim por lo que los demás rieron-su madre nos puso estos nombres, también se le complicaba -

-ya veo por que, muy considerado de su parte, bueno ya que nos hemos presentado podrían decirme como seguir-dijo poniendo su manos en la espalda y hablando con voz autoritaria

—Intente con una de las puertas —sugirió Jim.

—Una de ellas conduce al castillo —le dijo Tim con voz alegre—, y la otra a una muerte segura.

Ali jadeó.

—¿Cuál es cual?

Jim sacudió su cabeza bocabajo.

—No podemos decírtelo.

—¿Por qué no?, eso no es de mucha ayuda saben- se quejo

—¡No lo sabemos! —cacareó Jim triunfante.

—Pero ellos sí. —Tim asintió confidencialmente con la cabeza hacia Alph y Ralph.

—Entonces les preguntaré.

Antes de poder decir nada más, Ralph estaba hablando con voz muy lenta y pedante.

—¡Ah! No, no puedes preguntarnos. Solo puedes preguntarle a uno. —Parecía tener dificultad para pronunciar las palabras, especialmente las Rs y las Ts.

—Son las reglas. —La voz de Alph era rápida y burlona, y al mismo tiempo sus ojos se movían ansiosamente. Golpeó ligeramente con un dedo algunas cifras en su escudo, las cuales presumiblemente debían ser las reglas—. Y creo que debo advertirte que uno de nosotros siempre dice la verdad y el otro siempre miente. Esas son las reglas también. —Su mirada voló hacia Ralph—. Él siempre miente.

—No le escuches —dijo Ralph, sentenciosamente—. Está mintiendo. Yo soy quien dice la verdad.

—¡Eso es mentira! —replicó Alph.

Jim y Tim reían disimuladamente tras los escudos, "bastante insolentemente, pensó Ali.

—Ya ves —le dijo Tim—, incluso si le preguntas a uno de estos, no sabrás si la respuesta que consigas es verdadera o falsa.

-Silencio-los callo Ali-ustedes son la única ayuda que tengo ahora y no me están ayudando-se quejo amargamente

- por lo que les ordeno me digan ahora mismo cual es la puerta que llega al castillo, no estoy de humor para resolver acertijo-se toco la sienes para darles un masaje, símbolo que le iniciaba a doler la cabeza

-pero son la reglas-volvió a decir Alph

Ali se acerco acechadamente

-Todos aquí deberían avergonzarse de cómo me tratan, no creo que a las princesas se les trate de esta forma-le dijo ,mientras lo miraba intensamente-"bueno ya que todo me llaman así debo usarlo para mi conveniencia"-pensó

-No me importan las reglas, ahora tu me vas a decir, cual es al puerta que conduce directo al castillo, suelo ser sumamente cruel cuando algo me hace enojar sabes-amenazo

los cuatro se vieron temeroso y iniciaron a cuchichear entre ellos

-es igualita a él-dijo Jim

-por eso es su hija-aclaro Tim

-que debemos hacer?-dijo Ralph

-Y bueno estoy esperando-caturreteo Ali volvió a poner sus manos tras de si-bueno hagamos un trato, se que mi madre también recorrió este laberinto abran la puerta que mi madre eligió-

ellos volvieron a verse

-esta bien pero antes… dijo Ralph

-nada -grito Tim- la brujas se acercan-decía histérico señalando

-princesa corras entre-dijo Jim

Ali volteo y vio que era cierto las mismas persona de tunica se acercaban, tomo su vestido y corrió Se dirigió a la puerta que había detrás de Alph.

-Gracias chicos- se detuvo en la puerta

-princesa cuídese –se despidieron

-saben, me estoy volviendo lista, creo inicio a manipular a las personas-festejo

Atravesó el umbral y cayó directamente en un pozo.

Ali gritó. La parte alta del pozo era un disco de luz que menguaba.

Mientras gritaba, cayendo hacia abajo por el pozo, Ali comprendió que su caída estaba siendo ligeramente impedida por cosas que la rozaban.

Fuera lo que fuera, intentó aferrarse a una, para salvarse del terrible golpe que esperaba a cada instante. Estaba cayendo demasiado rápido.

Entonces, por pura casualidad, su muñeca aterrizó sonoramente en una de esas cosas, que se cerró al instante y con firmeza alrededor de ella. Con una sacudida que casi la desarticuló, se encontró colgando de un brazo.

Ahhhh! – grito al sentir el tirón

Cuando sus ojos se ajustaron a la luz sombría, vio que lo que la había cogido era una mano. Por todas partes a su alrededor, brotando de los costados del pozo, habían manos que tanteaban en el aire, como algas bajo el agua.

-pero que asco!-grito

Estaba sujeta por el apretón de una mano sin brazo o cuerpo adherido, y aparentemente esta no tenía intención de soltarla. Quizás fueran manos carnívoras, o fueran como esas arañas que simplemente te disolvían lentamente. Miró nerviosamente arriba y abajo del pozo de nuevo, esta vez buscando algún esqueleto colgando por ahí, como capturado en una trampa de la jungla. No vio ninguno.

Y ahora sentía que otras manos la buscaban y la encontraban, sujetándola de las piernas el cuerpo y el vestido. Había manos sobre sus muslos y tobillos, en su cuello. Se estremeció y gritó.

—¡Basta! —Sabiendo lo fútil que era, gritó—. ¡Auxilio! ¡Auxilio! —Se retorció, intentando sacudírselas, y con su mano libre buscó un punto de apoyo, en un desesperado intento de alejarse escalando. Todo lo que puedo encontrar para agarrarse fue otra mano. Dubitativamente la cogió, y esta respondió inmediatamente, apretándole la mano firmemente. Con la idea de quizás escalar de mano en mano hasta un rellano, intentó liberar la muñeca de la primera mano. No fue bien. Ahora estaba más firmemente sujeta que antes, atascada entre una red de manos.

—¡Auxilio! —lloriqueó- ¡ que nadie me escucha!-

Sintió un golpe ligero en su hombro, y giró la cabeza para ver qué era. Para su desconcierto, vio que las manos de uno de sus costados se colocaban para tomar la forma de una especie de cara, con dedos y pulgares formando círculos a modo de ojos y dos manos trabajando juntas para modelar una boca. Y la boca le habló.

—¿Qué quieres decir con "Auxilio"? —dijo—.La sstamos auxiliando. Somos las Manos Amigas.

—oh! Bueno, pues me están lastimando!—les grito Ali. No era del todo cierto. El miedo, en vez del dolor, era lo que la afligía.

Ahora había varias caras más formadas por manos a su alrededor.

—¿Quiere que la soltemos? —preguntó una de ellas.

Ali miró había abajo.

—Por supuesto que no.

—Bueno, entonces —dijo una de las manos—. Vamos. ¿En qué dirección, alteza?

—¿En qué dirección? —preguntó ella, desconcertada.

—¿Arriba o abajo?

—Eh… —Estaba más que confusa—. Er... —Volvió a mirar hacia arriba, hacia la luz, pero eso sería una especie de retirada. Miró abajo, al desconocido abismo insondable.

—¡Vamos! ¡Vamos! —la urgió una voz impaciente—. No tenemos todo el día princesa.

¿De verdad? pensó Ali para sí misma.

—Es una gran decisión para ella —dijo una voz compasiva.

—¿En qué dirección quieres ir? —preguntó una insistente.

Todo el mundo en el Laberinto era tan imperativo. Tengo una buena razón para tener prisa, sintió Ali. Solo tengo trece horas para encontrar el maldito castillo y solo Dios sabe cuánto de ese tiempo ha pasado ya. ¿Pero, por qué toda esta gente... si puede llamárseles gente... es tan mandona?

—¡Vamos! ¡Vamos!

— No me presionen ok.., Bueno, er... —Ali todavía dudada. Arriba era sumamente peligroso, y abajo era aterrador.

Muchas caras observaban su indecisión. Varias de ellas reían disimuladamente, cubriéndose las bocas con otra mano.

-cállense, cállense no sean irrespetuosos-advirtió una

Tomó un profundo aliento.

—Bueno, ya que llegué de arriba y es peligroso por las brujas... bajaré.

—¿Ha escogido abajo? —oyó a los burlones tras sus manos—. ¡Ha elegido... abajo!

—¿Es que he escogido mal? —inquirió Ali- pero arriba es peligrosos, o mejor arriba-su puso pensativa

—Ahora ya es demasiado tarde —dijo una de las caras de manos, y con esto empezaron a pasársela pozo abajo, no rudamente. Los oía canturrear algo parecido a una cantinela.

—Abajo, abajo, abajo, abajo. Abajo, princesa abajo, chicos. Todos iremos abajo, chicos. Abajo, abajo, abajo. Abajo, princesa abajo, chicos. Nunca un ceño fruncido, chicos. Abajo, abajo, abajo, abajo.

Y abajo fue, muy abajo, hasta que se encontró momentáneamente sostenida sobre una boca de alcantarilla, mientras las Manos Amigas la cubrían. Entonces las manos más bajas la soltaron, dejándola caer pulcramente por el hueco de la alcantarilla, y lo último que vio fue a las manos ondeando un adiós servicialmente.

Cuando aterrizó sobre el suelo de piedra de una oscura y pequeña celda, la tapa fue vuelta a colocar en la alcantarilla, con un golpe apagado.

En una oscuridad absoluta, Ali se sentó. Su cara estaba en blanco.


La imagen de su cara silenciosa brillaba claramente en un cristal en el salón del Rey Goblin.

—Está en el Ovlidio —observó Jareth.

Los Goblins cacarearon malvadamente, danzando y haciendo cabriolas alrededor. Sus mandíbulas se abrían de par en par con algarabía, y se palmeaban los muslos.

—Silencio —les dijo Jareth.

Se quedaron congelados. Sus cabezas se retorcieron para mirar a su Rey. Un goblin astuto preguntó.

—No bebería ya estar allí Lienosus- pero el simplemente lo ignoro

—No debería haber llegado tan lejos como para alcanzar el ovlidio. —Jareth todavía estaba mirando a la imagen de la cara de Ali en el cristal. Sacudió la cabeza—. Es igual de astuta que su madre, debe perder mas tiempo para que pueda regresar por Sarah le pondré mas pruebas-

— Pues dudo mucho que se rendirá y llegara antes de tiempo —dijo un goblin agudo.

—Ja —rió Jareth tristemente—. ¿No? Se rendirá tan pronto como tenga que comenzar otra vez. Y eso me dará tiempo

Le complacía pensar de nuevo en su Laberinto como en el tablero de un juego y haría que lo mismo que con su madre; si te acercabas demasiado a la casilla ganadora, podías encontrarte una serpiente que te llevara de vuelta a la salida. Tenía que ser enviada de vuelta al principio inmediatamente, antes de que se convirtiera en una seria amenaza para sus planes.

—¡Hoggle! —llamó, haciendo girar el cristal.

La cara de Hoggle apareció en él.

—Está en el ovlidio —dijo Jareth—. Llévala de vuelta a la muralla exterior.

Hoggle ladeó la cabeza, haciendo una mueca.

— Pero… es muy peligroso y Está bastante decidida, Su Majestad. No será fácil... además la estamos arriesgando demasiado y apenas es una niña-

—Hazlo —Jareth lanzó el cristal al aire, donde se desvaneció como si fuera una pompa de jabón.

Rió ahogadamente, imaginando la cara de Ali cuando se encontrara junto al estanque de Hoggle otra vez. Entonces echó atrás la cabeza y rugió de risa.

Los goblins le observaron inseguros. ¿Era correcto reír ahora?

—Bueno, adelante —les dijo Jareth-regresaras de nuevo a mi Sarah

Con el regocijo simple que es natural en la gente malvada de corazón, los goblins se lanzaron a su rutina de cacareos y risitas burlonas. El goblin astuto los dirigía, como un conductor, liderándolos en un crescendo de maligno regocijo.


Alice estaba sentada en el suelo de la celda negra enojada consigo misma por no haber pedido a las Manos Amigas que la subieran por el pozo, hacia la luz.

-pero que tonta era tan obvio… pero ah!- gritaba desesperada jalando su vestido

Cuatro de sus sentidos se agudizaron en la oscuridad; y detectó un pequeño sonido de arañazos.

—¿Quién está ahí?—Su cuerpo estaba tenso por la alarma.

—Yo —replicó una voz brusca.

Hubo arañazos, seguidos de un resplandor de luz como el de una cerilla prendida, que se convirtió en una antorcha en llamas. Hoggle estaba sentado allí, en un banco basto, sujetando una antorcha en alto para que él y Ali pudieran verse el uno al otro.

—Oh —dijo ella,- Hoggle. —corrió a abrazarlo-es tan bueno verte, estaba tan asustada-

—Si, bueno —dijo Hoggle bruscamente, como si se sintiera ligeramente avergonzado por la situación—. Bueno, yo también me alegro de verte- se le quedo viendo y sin pensarlo también la abrazo- que diablos!-exclamo- estaba sumamente preocupado por ti

Ali se colocó junto a él, a la luz de la antorcha.

—¿Qué haces aquí? ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Hoggle se encogió de hombros, y medio se dio la vuelta.

-te dije que yo te encontraría-

-no sabes lo horrible de este lugar, puedo morir en cualquier momento-inicio a contar- todo es tan peligroso como tu lo decías, primero no encontraba con avanzar hasta que un gusano muy amable me indico el camino, luego me encontré con unos personas… raras en unos escudos que no dejaban de hablar Ralf Alf, no se algo así y luego no me dejaban pasar solo hasta que la brujas me alcanzaban me dejaron entrar y por supuesto de que los amenace, y tercero unas mano sumamente asquerosas me toquetearon y fue así como llegue a este lugar, este es el peor día de mi vida además de que no se cuando tiempo me quede todavía- contaba estresada y agitada

-tranquila pero ya estoy aquí contigo al igual que tu madre Supe que ibas a meterte en problemas. Así que yo... viene a echarte una mano, pero solo por un rato

—¿Quieres decir —preguntó—, como que solo por un rato, NO! llévame al castillo ya, por cierto donde estamos?-

-¿No sabes dónde estás?

Ali miró a su alrededor. En el círculo de luz derramado por la antorcha vio las paredes de piedra, el suelo de piedra, el techo de piedra. Un banco basto de madera era el único lujo.

-Supongo que la princesita habrá notado que no hay ninguna puerta... solo el agujero de allí arriba.

Ali espió tan duramente como pudo en el interior de las sombras, y comprendió que él tenía razón.

—Esto es —estaba diciendo Hoggle—, un ovlidio El Laberinto está lleno de ellos.

Sintió un poco de miedo .

—¿De veras? —replicó—. Vaya, que curioso.

—No intentes hacerte la lista —le dijo él—. No sabes lo que es un ovlidio si nunca has estado aquí.

-Claro que lo se, es donde ponen a las personas para olvidarlas, cuando era mas pequeña mi madre solía amenazarme con mandarme a este tipo de lugar si no la obedecía pero yo pensaba eran puras mentiras, ahora noto que es tenebroso y muy encerrado en realidad tal como lo contaba- explico

-Veo tu madre no te a privado de todo-dijo divertido

-pues supongo que aunque no me dejaba leer libros de fantasía ella solo me decía lo necesario- se encogió de hombros

-y sabes como salir de este lugar?-

Hoggle había cogido la antorcha y se había bamboleado hasta una esquina del ovlidio. La llamó por señas para que le siguiera. Lo hizo, lanzando una gran sombra por las paredes. Tendido en la esquina había un esqueleto, recostado sobre la espalda, con las rodillas encogidas y la cabeza apoyada contra la pared.

-Ahh!- grito Ali asustada

— tranquila no pasa nada ¿Ves? —Hoggle estaba mirándola de reojo—. Este Laberinto es un sitio peligroso. No es lugar para una chica pequeña, menos para una princesa

-pero yo no lo soy-

Hoggle solo gruño

-Sabes creo que iremos de nuevo a la entrada y esperáremos a que tu tiempo se acabe, será mejor y menos peligroso-

— Que! No —dijo ella al momento—. No voy a rendirme ahora. He llegado demasiado lejos. Lo he hecho bastante bien.

Él asintió con la cabeza, y con voz calmada la tranquilizó.

—Has estado maravillosa, mucho mejor que tu madre —sacudió la cabeza y dejó escapar un ruido sordo entre los dientes—. Pero esto es sólo el borde del Laberinto. Apenas has empezado. A partir de aquí, se pone peor.

Había algo en su tono cargado de secretismo que hizo sospechar a Ali.

-pero no es justo, después de todo me estoy divirtiendo, además peligro es mi segundo nombre-

Hoggle volteo y río

-Igualita a él- solo río- pero por que soy tan débil de voluntad, además si te vigilo no te meterás en tanto problemas-se puso pensativo

-vamos Hoggle, no tenemos tiempo-se quejo Ali-por favor ayúdame, debo ser sincera contigo esta es la primera vez que me siento viva, después de mucho tiempo, por favor ayúdame-rogó juntando sus manos

-ok, ok,-se rindió- pero solo te llevare asta donde pueda, ya que tengo otros asunto que atender después tu seguirás sola de acuerdo-

-por supuesto Hoggle, hasta donde puedas y no estorbe con tus otros asuntos por lo menos, sácame del este ovlidio-

-bien- contesto caminando a una esquina se aguacho para recoger algo del suelo, Ali vio que era un retablos viejo que puso con la pared, giro la perilla y se veía otro pasillo-genial-festejo Hoggle- esta vez ya no me equivoque- vamos-llamo a Ali

ella alzo un poco su vestido de enfrente para poder avanzar y no pisarlo pues ya se notaba muy estropeado