Buenos día, un nuevo capítulo está aquí. Estoy muy feliz de que os esté gustando, porque para cualquier escritor de fic me imagino que lo que le gusta que sean muchos o pocos lo que la lean que al menos le gusten, o por lo menos eso es lo que me pasa a mí. No me importa cuántos lo lean si no que a esas personas le guste y si me lo hacen saber mucho mejor. Así que estoy feliz de que os guste, y me gusta saber también que es una manera increíble de llegar a gente de todo el mundo, esto es fantástico. Espero que os siga gustando porque mientras estéis ahí, aquí estaré yo disfrutando escribiendo.

Quiero darle las gracias a mi compi por su trabajo y por su entusiasmo, sin ti esto no sería igual.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 19

POV KATE

Quedé con Rick en "La Guarida". El había querido juntarnos a todos para contar todo lo sucedido y no tener que ir uno por uno dejando mala impresión y mal sabor de boca frente a los hechos. Yo, antes de ir allí, fui a buscar a Lanie necesitaba tenerla cerca, sentir su apoyo y saber que en cualquier momento si me derrumbaba, ella estaría cerca para recoger los cachos de Kate que quedaran.

Fui al laboratorio y ella ya estaba fuera, esperándome. Subió a mi coche y nos dirigimos al lugar acordado.

- Invite a la Capitán Gates... estaba preocupada por ti y pensé que sería lo mejor. ¿Crees que Rick se molestara?

- Para nada… has hecho bien. Yo la olvide. Estoy preocupada por tantas cosas… pero sobre todo por Rick. Al igual que ella, que desde el primer día que supo de lo sucedido, nos ha dejado bastante a nuestro aire. Sin mirar horarios, sin pensar en horas o días de permiso… nos ha dado, a los dos, carta blanca y eso es de alabar en un jefe.

Llegamos al bar y después de aparcar y entramos juntas. Yo no dejaba de buscar a Rick con la vista. No sabía cómo se encontraría contando todo a los chicos y quería ser su apoyo en este momento tan delicado. Pero, no pasaría eso… ahí estaría yo, a su lado, para ayudar, para que se mantuviera fuerte y no se derrumbara.

Había sido muy valiente y duro hasta ahora, pero eso me sirvió de mucho a mí. Me dio la oportunidad de conocerlo y de que el también, me conociera a mí. Aunque ahora, esperaba tenerle el tiempo suficiente para conocerle más y mejor a ese hombre que día a día hacia que sintiera admiración por él. Me enseño algo muy importante con sus hechos, a luchar por todo lo que quería y a saber a darme cuenta de lo importante en la vida.

Más que nunca, sabía que no estábamos en este mundo para siempre, solo veníamos a visitarlo por un momento y nosotros decidíamos si ese instante era mágico y único o si solo pasábamos por el sin pena o gloria… siendo un numero entre millones. Nuestro tiempo es limitado y hay que disfrutarlo a cada segundo, no podemos dejar pasar los días sin luchar por nuestros sueños.

Puede sucedernos cualquier cosa, o también, lo que le había sucedido a Rick, que esperando el momento apropiado, se encontró con poco o nada para realizar todo lo que deseaba, o incluso para encontrar algo tan importante como un padre o quizá para casarse o tener hijos… Debíamos vivir al día, aprovechar cada latido de nuestro corazón para saber que estamos vivos y que el aquí y ahora es lo importante, no el mañana.

A lo lejos lo vi, iba como siempre, arreglado pero informal, con sus pantalones vaqueros, su camisa y una americana, debía estar destemplado aun. Aunque cuando lo deje hacia un rato, se sentía más o menos bien. También comprobé que desde su salida del hospital tenía un compañero inseparable, la gorra, que iba cambiando según el color de su indumentaria, al fin y al cabo, hay cosas que no cambian y el siempre había sido presumido. No se la quitaba nunca, odiaba mostrar la calva que habían dejado esas dos sesiones de quimio. Por eso decidió raparse, lo prefirió a que se le vieran esos mechones débiles y mortecinos que quedaban aun en su cabeza.

Cuando Lanie lo vio, se lanzó a sus brazos, asustándolo por el empujón que le propino. Pero reacciono y la abrazo con fuerza como cuando lo hacía conmigo. Mientras, el también me busco con la vista me guiño un ojo… necesitaba ayuda, así que me acerque para quitarle de encima a mi amiga que empezaba a derramar alguna lagrima.

- Lo siento Rick – dijo Lanie soltándole, cuando le di un suave toque en el hombro.

- ¡Ey! estoy bien, soy el mismo de siempre - dijo Castle aunque sus ojos no decían lo mismo, estaba triste.

- Mira Castle, no me parece bien lo que has hecho – le dijo en tono de regaño - No tenías que haberlo ocultado, somos tus amigos y estaremos ahí para ti.

- Lo sé y lo siento, es cierto. Lo sé – entonces note su brazo por mi cintura, necesitaba apoyarse para seguir y le deje - ya tenía un pepito grillo que no ha dejado de repetírmelo a diario - dijo mirándome y dedicándome una sonrisa - acabemos de una vez por todas con esto por favor. Hoy no quiero pena, me oyes - dijo a Lanie, pero me miraba a mí - hoy quiero celebrar la amistad y la vida. Sigo vivo, así que os invito a tomar lo que queráis y brindaremos por habernos conocido.

Nos acercamos a los chicos y Lanie se nos adelantó, dejándonos un poco atrás, le di la mano y el me la apretó. Antes de llegar, le pare y le comente que se encontraba allí la Capitán Gates.

- He invitado a Gates. La vi preocupada y pensé… - instantáneamente me interrumpió para darme la razón.

- Has hecho bien, no lo pensé pero… ella ha estado ahí, es más, fue la primera en saber algo sobre mi enfermedad y por eso me facilito el trámite de pedir permisos para pruebas y tal. Gracias Kate, y no solo por esto, por todo. Sin ti no hubiera podido llegar así de fuerte hasta este momento.

- Creo que las gracias te las tengo que dar yo a ti, por enseñarme lo que es luchar y por dejarme conocerte mejor, hemos pasado multitud de horas juntos y nunca vi el Rick que tengo el placer de ver ahora - dije sonriéndole colocándole un poco la gorra. El me devolvió la sonrisa y me estiro donde estaban todos. Sentados en la barra.

- Acabemos con esto cuanto antes. Ven…

- Estoy cerca, no lo olvides.

- Nunca lo hago… - dijo mirándome con tanta sinceridad que me recorrió un escalofrió por la espalda.

Los chicos, ajenos a todo, bebían y disfrutaban de unas risas hablando sobre Dios sabe que, y cuando nos vieron, nos saludaron.

- Hola Rick - dijeron ambos a la vez después, ambos se quedaron callados mirándonos. Supongo que les extrañaría vernos cogidos de la mano.

- Hola chicos, señor… - saludo Rick - Bueno… - dijo tomando aire - os he reunido para deciros – le sudaban las manos, pude comprobar, y casi notaba un cierto temblor, lo estaba pasando mal - que… esto no es fácil - dijo y le apreté la mano, entrelazando mis dedos con los suyos intentando infundirle fuerza y ánimos, él me miro y tras un asentimiento volvió a centrarse en lo que quería decir - sé que he estado lejos un tiempo, tendría que habéroslo dicho antes, pero… bueno, vale más tarde, que nunca, la vida es así. En las últimas pruebas que nos hicieron en la comisaria… me detectaron leucemia… - la cara de todos cambio al momento, a pesar de su silencio se podía ver la impresión causada por la confesión – Intente luchar contra ella, pero creo que es inútil, entre otras cosas porque lo que quede prefiero vivirlo bien y no con los efectos secundarios de la quimio que son insoportables. Así que...

- No estarás hablando en serio ¿verdad? - dijo Ryan con los ojos abiertos y algo vidriosos - ¿Le ganaste la partida a dichosa cosa esa? ¿Por eso estamos aquí? ¿No?

- No chicos, estoy aquí porque… la enfermedad ha ganado la batalla, hay pocas posibilidades. Acaso un trasplante de un familiar, porque de momento hay pocas personas que puedan ser compatibles, solo un trasplante de médula podría… - en ese momento los chicos me miraron y entendieron todo - por cierto, un pajarito me dijo que os habíais hecho las pruebas, gracias. – Todos estaban callados, excepto la Capitán Gates, Lanie y yo que a pesar de estar serias, por saber lo que estaba sucediendo, sabíamos que debíamos aguantar el tipo para no hacer el discurso más difícil a Rick – Veréis chicos, no os enfadéis, pero no quiero esperar a que llegue o no, no puedo, o mejor dicho, no quiero vivir así. Por lo que, esto de hoy es casi una despedida, me voy a Los Hamptons porque quiero disfrutar de esa casa que me costó tanto comprar, aunque sea solo unos meses. Y por supuesto también quiero llevar a cabo algunos planes que tengo y que me gustaría cumplir antes de que llegue el momento. Prometerme que vais a seguir ahí, dando el callo y sacando de la calle a todos los tipos que intenten impedir que en nuestra ciudad se puede vivir tranquilo. Os dejo en las mejores manos, la capitán os vigilara de cerca y me contara si os portáis bien y como no lo hagáis, vendré a pegaros una colleja… ¿entendéis? – dijo sonriendo mientras las caras de los demás eran de impresión, de miedo, de dolor y de cariño hacia ese hombre que había pronunciado un discurso de despedida que los había dejado con los pelos como escarpias.

Todos tuvieron que disimular, bebiendo o simplemente secándose las lágrimas que habían derramado sin temor al que dirán, y sin mediar palabras los tres se juntaron en un fuerte abrazo.

Me separé un poco de ellos, intentando evitar yo misma las lágrimas que pugnaban por salir, yo lo sabía, pero eso no lo hacía más fácil. Los brazos de Lanie sobre mí me sacaron de mi ensimismamiento y aproveche para dejarme llevar de nuevo.

Él quería celebrar la amistad, me parecía muy notable por su parte, pero debía entender que antes debíamos purgar la pena que nos embargaba a todos, debíamos llorar por nuestro amigo, por lo que había vivido y lo que le quedaba por vivir. Sentirnos comprendidos y apoyados por el grupo y que Rick supiera que nos tenía allí a todos para ayudarle a sobrellevar la situación, aunque fuera en la lejanía.

Cuando la realidad nos sacudió con su crueldad, todo volvió a la normalidad. Cada uno disimulando el dolor a su modo. Rick, por su parte, me agarro por la mano entrelazando nuestros dedos de nuevo, quería darme fuerzas y recibirlas, pero nuestro acercamiento no pasó desapercibido a los demás.

- Pero no todo deben ser malas noticias… Tengo que comunicaros… bueno, mejor dicho, tenemos que contaros algo - dijo mirándome.

¿No le basto Sr. Castle con lo que soltó hasta ahora? - Dijo la Capitán Gates interviniendo por primera vez en la reunión.

Ya termino Sr. – dijo sonriendo ya de forma más distendida - que le he pedido a Kate que se case conmigo, y aunque siga sin creérmelo – dijo mirándome con una sonrisa que iluminaba el oscuro lugar – pues, que ha aceptado, por lo que… si no tenéis nada que hacer este fin de semana, nos gustaría invitaros a nuestra boda.

- ¿Esto es en serio? – El que hablo fue Espo que hasta ese momento había permanecido mudo – porque si es una broma, os habéis pasado los dos…

- Te lo prometo - dijo Rick exagerando y levantando la mano derecha en señal de juramento -yo a veces todavía creo que es un sueño - dijo haciéndonos reír a todos.

- Bueno pues entonces los tenemos que felicitar - dijo la Capitán sonriendo por primera vez.

- Así que ahora - dijo Rick después de aceptar las felicitaciones de todos, al igual que yo - toca celebrar, yo invito - dijo sonriendo, parecía feliz, pero yo sabía… que por dentro todo esto tenía que haberle afectado tanto que… seguramente pagaría ese esfuerzo de algún modo.

POV RICK

Despues del momento vivido, estaba agotado, pero no podía dejar a mis únicos amigos allí y que me vieran desaparecer como si no pasara nada, así que permanecía sentado, escuchando y diciendo alguna que otra frase para que no me tuvieran pena. Las chicas hablaban, algo apartadas, me disculpe e intente acercarme sin ser visto. Quería saber que pasaba, no parecían tener una charla muy amigable, Lanie se expresaba normalmente con las manos, pero en ese momento, ambas sujetaban una copa de la que daba grandes sorbos. Eso me preocupo…

- Kate ¿Cómo está? - dijo Gates.

- Yo no soy la que está pasando por esto Señor – le respondió Kate.

- Victoria, por favor… estamos fuera de la comisaria. Le contesto amistosamente.

- Gracias… Victoria.

- Veras, yo desgraciadamente también he estado en tu situación Kate. La persona que lo sufre por supuesto que es la víctima, aquí es el quien más sufre. Pero la gente que está a su alrededor también lo hace, y puesto que tú vas a estar ahí para él…

- Estoy bien, bueno - solté un resoplido - me gustaría poder hacer mucho más de lo que hago.

- Kate has hecho mucho más de lo que cualquiera en tu lugar hubiera hecho - dijo Lanie abrazándola.

- Ya… entonces porque me siento una inútil ahora mismo, quiero ayudarlo, necesito ayudarlo pero no sé cómo.

Me dolía verla así, estaba sufriendo, se sentía apesadumbrada por la situación, la estaba haciendo pasar por un drama sin que ella tuviera necesidad de ello, por eso a pesar de haberle pedido que se casara conmigo, a pesar de soñar cada día con eso… Me sentía mezquino.

Me hubiera gustado tanto huir solo de todo y de todos. Quisiera mantenerla alejada de todo para que no sufriera, pero había sido egoísta, prefería ser yo feliz, que buscar su bienestar, sabía que sufriría viéndome en mis últimos días… pero si ella no estaba conmigo, yo prefería terminar con mi vida, con todo esto que me mataba. Quizá debería hablarle y decirle que la liberaba del peso de la boda, que la dejaba en libertad para que hiciera su vida.

Me acerque a ella, cortando los pocos pasos que me alejaban de su lado y coloque una copa delante de ella. Podía sentir el calor de su espalda sobre mi pecho y eso me hacía sentir vivo.

- Dejad de hablar de lo que estéis hablando y a disfrutar chicas - dije sonriendo abiertamente.

- Rick, es de mala educación escuchar una conversación de mujeres… no puedes…

- ¡Eh!… no quiero lamentos. Ven – le dije agarrándola de la mano – me apetece bailar contigo ¿quieres? - dije sonriéndole mirándola a los ojos, esos ojos que nunca llegaría a descifrar a pesar de llevar intentándolo desde hacía cinco años.

Kate se levantó dejando a las chicas y la lleve hasta una parte apartada donde tuviéramos algo de intimidad. Allí la cogí de la cintura atrayéndola hacia mí. Ella puso una mano en mi hombro y con la otra se asió fuertemente a mi mano izquierda, y deposite ambas sobre mi corazón. Ella colocó su cabeza sobre mi pecho y empezamos a movernos al son de una música tranquila y pausada que sonaba de forma ambiental, como hacía apenas un mes, justo cuando mi vida empezó a cambiar.

- ¿Sabes? – le dije intentando aligerar la conversación que pretendía tener con ella.

- Um… - rumoreo… parecía disfrutar del momento… y eso me hacía dudar… y si ella, a pesar de todo, ¿empezaba a sentir algo por mí?

- La última vez que bailamos - dije soltando una risita sobre su oído y sentí como se removía sobre mí – no estábamos así precisamente.

- No recuerdo eso y lo sabes - dijo sonriendo pícara.

- Pues yo creo que recuerdas más de lo que dices

- Si tú lo dices… - dijo apretándose aún más a mí.

Y ahí deje mis buenas intenciones de volverme atrás en lo de la boda, seria mezquino o idiota, o quizá egoísta, pero estaba enamorado de esa mujer y cuando yo muriera, ella podría seguir su vida y tendría dinero para poder vivir sin trabajar, una bonita casa en Los Hamptons y seria joven aun para poder rehacer su vida con quien quisiera. Así que yo intentaría ser feliz lo que me quedaba de vida e intentaría que ella también lo fuera todo el tiempo que permaneciera a mi lado. Porque no podía vivir sin ella, la necesitaba y si eso era mezquino o egoísta, lo era…

CONTINUARÁ…

Nos vemos el miércoles con un nuevo capítulo, espero que sigáis disfrutándolo. Aún queda lo peor, ¿cómo se lo tomara Martha?

Espero vuestros comentarios, XXOO.

Twitter: tamyalways