Buenos días, os dejo con un nuevo capítulo que espero que os guste.

Dar las gracias como siempre a mi compi por su trabajo, estos es de las dos.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 20

POV Rick

Fue una noche muy larga y difícil, apenas había dormido. No debería haber bebido, eso me hizo tener alguna que otra nausea y tuve que hacer algún que otro viaje al baño.

Me levante cansado, todo mi cuerpo pesaba como si fuera de bronce y mis huesos se sentían débiles parecían cristal para llevar tanto peso. Tenía que levantarme, Kate aparecería en cualquier momento y no me apetecía que me viera así. Después de ese baile que compartimos, sabía que ella era la persona que yo siempre imagine. Estuvo muy cariñosa conmigo, después de bailar, me llevo a casa y me beso tímidamente en los labios. Me sorprendió tanto, que no sé si se lo devolví.

Seguía en la cama, pensando de donde sacar la voluntad suficiente para el trago que me esperaba. Hablar con mi madre y contarle todo lo sucedido en esas últimas semanas. Ella era la que más merecía saber y la única, ahora después de haber hablado con los chicos, que aún no sabía nada. Sería un momento duro, ella me conocía muy bien y no estaría de acuerdo en que yo dejara mi tratamiento. Intentaría convencerme, llevarme al huerto y comulgar con sus ideas, pero no… estaba decidido y no seguiría con la quimio.

Escuche como alguien abría la puerta… ahí estaba mi ángel de la guarda… Kate acababa de llegar. Hacia unos días, cuando me dijo que se casaría conmigo, le había dado una llave, por si me sucedía algo y le dije que desde ese momento la usara. Hoy era la primera oportunidad para ello y comprobé que ejecutaba mis órdenes.

- Rick… ¿Dónde andas? – Dijo levantando un poco la voz – Levántate dormilón… - añadió entrando en la habitación y mirando mi aspecto, que debía ser lamentable – No fue la mejor noche de tu vida por lo que veo, esas ojeras me dicen que no has dormido. ¿Qué pasa? ¿Vamos al hospital?

- Vaya con mi prometida, vino mandona hoy… - le dije mientras ponía todo mi empeño en sentarme en la cama para convencerla de que me encontraba bien.

- No te hagas el valiente conmigo, te conozco demasiado. ¿Te ayudo con la ducha? – me pregunto intentando ayudarme a levantarme.

- Si, seguro… y de paso me rascas la espalda – quise bromear.

- Voy a prepararte el desayuno, así que haz el favor de llamarme si no te encuentras bien – dijo saliendo de la habitación no muy convencida de que fuera a estar bien.

Seria duro para ella, pero para mí sería humillante, ver como la mujer a quien quisiera dar todo, haciéndome de niñera… mi hombría se vería seriamente pisoteada. Solo esperaba estar a la altura, antes de irme de este mundo, para consumar mi matrimonio. No pedía tener un hijo, eso sería pedir demasiado a Kate, pero si me gustaría poder tener una relación plena con ella, algún día, si ella me lo permitía y no le suponía un trauma. Aunque el pequeño Rick no parecía estar por la labor, desde la primera quimio había dejado de dar síntomas de vida al acercarme a cualquier mujer, eso me deprimía bastante también.

Pensando en eso, conseguí levantarme e ir a ducharme. No podía consentir que ella me duchara o que me viera en ese estado. Después de asearme, me lave los dientes, me vestí de forma informal, me "calce" mi gorra y fui a la sala donde olía a café, ese líquido elemento que tanto me gustaba y que ahora me daba bastante asco, aunque no dijera nada y me tomara una taza para que ella no se enfadara o sintiera ofendida.

- Anda siéntate, que el desayuno está hecho. Tenemos que salir pronto para poder llegar al encuentro con tu madre - cuando dijo eso, no pude evitar bajar la mirada para que no viera la ansiedad que esa conversación me causaba - Estás nervioso, lo sé - dijo y levanté los ojos para mirarla - no puedes engañarme.

- Si. Tienes razón, estoy cagado. No sé cómo va a reaccionar.

- Estará triste Rick, es normal. Pero no le importara nada más que tu bienestar.

- Lo se… pero se lo he ocultado durante bastante tiempo y… he dejado de luchar.

- No lo has hecho, simplemente lo haces a tu manera, o por lo menos eso creo, no me casaría contigo si no supiera que en el fondo estas deseando vivir. Sé que no te estas rindiendo. Si estás feliz serás mucho más fuerte para poder luchar contra esto. Sé que final, venceremos, estoy convencida.

- Ojala. Me encanta que te hayas vuelto tan positiva – le dije cambiando mi cara asustada con una sonrisa.

- Lo aprendí de alguien muy especial. ¿No recuerdas? Tú antes lo eras.

- Bueno, no me ha ido tan mal… te tengo a mi lado, eso no habría pasado en ninguno de mis mejores sueños - dije haciéndola reír.

- Anda, soñador, vamos ayúdame a recoger esto y vayámonos.

POV KATE

Conducía yo el coche, le veía cansado y de ese modo, podría descansar un rato si quería por el camino, y así lo hizo. Ya quedaba poco para llegar cuando despertó.

- ¿Queda mucho?

- No, ya estamos llegando.

- Bien - dijo mirándose en el espejo del coche nervioso - me encanta esta gorra, nadie diría que ya no tengo mi fantástico pelo ¿verdad? - dijo intentando bromear.

- Pronto volverá, crece rápido, ya verás cómo antes de que te des cuenta estará ahí de nuevo, pidiendo de tus cuidados… - le mire de soslayo y rio – como si no supiera que te pasabas horas intentando colocar tu flequillo…

- Ese que me hacía irresistible.

- Si claro lo que tú digas - dije riéndome.

Seguí sus indicaciones hasta que pare delante de una casa increíble, grande, dos pisos por lo menos eran visibles, el exterior blanco la hacía resaltar en medio de un césped muy bien cuidado en una pequeña colina. Olía a mar, así que pensé que estaría cerca - Esto es increíble – le dije sin dejar de mirar hacia todos lados curiosa.

- Quería darle buen uso al dinero de mi padre, o al menos, parte de el - dijo sonriéndome.

Lo ayude a bajar las cosas del coche, ropa y demás utensilios para la boda y lo entramos dentro. El interior era aún más impresionante. Una hermosa escalera llevaba al piso superior, con una decoración en tonos blancos y claros que la hacía parecer más enorme. Debió ver mi sorpresa porque enseguida me miro diciendo.

- Espera a ver la parte del fuera.

- ¿Dónde dejo mis cosas?

- Puedes elegir tu habitación. Hay tres arriba y dos abajo.

- ¿Cuál es la tuya?

- La primera de abajo, el piso de arriba apenas lo uso. Antes me daba pereza subir escaleras, ahora comprendo que es inútil teniendo lo mismo aquí, dijo señalando la preciosa y amplia cocina.

- Pues me pido la de al lado.

- Kate… - dijo serio.

Necesitaba estar cerca de él, quería cuidarlo. Sabía que no le gustaba que estuviera muy pendiente de él, pero no podía evitarlo, quería hacer lo que pudiera para que se sintiera a gusto y se encontrara bien.

- ¿Qué? – le respondí muy seria, dispuesta a atacarle ante cualquier queja.

- Nada – comprendió que no tenía escapatoria, por lo que se conformó - Está bien - dijo sonriéndome.

- Pues eso… Bien.

Coloque mis cosas en la habitación y cuando acabe, Rick aún no había salido. Por lo que me puse a investigar por cuenta propia. Cuando salí al exterior, me quede con la boca abierta, efectivamente su dueño tenía razón, era impresionante. Había una piscina fantástica con un césped natural a su alrededor. Pero lo más maravilloso y que me dejo prendada de ese lugar fue que mirara donde mirara, se podía ver el mar. Uno azul y tranquilo, con el sol reflejado en él. Arena blanca y limpia que empezaba justo donde la valla de la casa terminaba. No hubiera podido un lugar mejor para casarme, era idílico. Estaba asombrada, con la boca abierta disfrutando de toda esa luz y ese mar cuando me sobresalte al escuchar la voz de Rick.

- ¿Te gusta? - preguntó justo detrás de mí, tan cerca, que sentía el calor que su pecho desprendía.

- ¡Esto es increíble! - vi como colocaba sus manos al lado de las mías sobre la barandilla que separaba el interior del exterior, juntando su cuerpo aún más al mío.

- Imagínate cuando lo preparemos para nuestra boda - dijo y me giré quedando cara a cara con él.

- Creo que va a ser fantástico - dije nerviosa por su cercanía. No sabía que era exactamente lo que me hacía sentir, pero si me ponía muy nerviosa su cercanía. Le mire, me sonreía y eso hizo que me pusiera aún más nerviosa, pero de repente escuchamos como se cerraba la puerta principal y note como se tensaba de repente, había llegado el momento temido desde que lo supo - Tranquilo, estoy aquí vale, no voy a dejarte, ni soltarte un instante. No estás solo, puedes y lo sabes - dije mientras acariciaba su brazo intentando calmarlo. Cerró los ojos ante mi contacto, como cogiendo fuerzas a través de su piel para lo que venía a continuación.

- Cariño, hijo… - se escuchaba una voz risueña acercarse donde estábamos.

Rick se separó de mí y se dio la vuelta para encarar a su madre. En cuanto se vieron, se abrazaron con fuerza. Por comentarios hechos por el mismo, hacía tiempo que no se veían. Ella estaba triunfando en Broadway con una obra de teatro, era actriz y bastante conocida.

- Cariño, no me dijiste que venias acompañado por esta hermosa mujer - dijo sonriéndome, mientras se acercaba a mí. Me dio un fuerte abrazo sorprendiéndome ante su confianza -encantada de conocerte Darling, yo soy la madre de este granuja - no pude evitar sonreír ante su comentario.

- Hola, yo soy Beckett… Kate - dije sonriéndole.

-Bueno chico, me alegro de que me llamaras, pero esa urgencia…

- Madre tendría… tengo que contarte algo - dijo el nervioso tragando saliva.

- Yo creo que os voy… - iba a decir que los dejaba solos, pero no pude acabar la frase.

- No - dijo Rick suplicante agarrándome con fuerza por la mano, asentí con la cabeza pero intente mantenerme en un segundo plano, eso era algo muy íntimo y allí estaba yo, mediando ante una madre y un hijo. Realmente debía ser muy importante para él si no quería ni conversar con su madre sin tenerme cerca.

- Richard, ¿qué pasa? estas asustándome.

- Mama, veras, yo… estoy enfermo… yo…

- ¿Qué te sucede? – estaba callado, mirando al suelo, sin poder ver la cara de angustia que tenía esa mujer en su mirada – Cariño, mírame ¿qué pasa?

- Tengo L.L.A.

- ¿Qué?

Vi lo que le estaba costando a Rick todo esto, estaba blanco, y temí se desmayara, así que decidí ayudarlo un poco para aliviar ese mal momento que ahora llevaba sobre su espalda.

- Martha, si me permite tutearla, su hijo intenta decirle que tiene… leucemia - escupí la palabra como si me quemara el pronunciarla.

- ¿Qué? - dijo mirándolo con lágrimas en los ojos. Rick empezó también a llorar, era la primera vez que lo veía tan roto desde que todo esto empezó. Se mantuvieron abrazados durante bastante tiempo, llorando en brazos del otro.

- Mama yo…

- Tranquilo cariño, vamos a luchar, no nos vamos a rendir, ¿me oyes?

- Mama, yo… no puedo… no puedo con esto.

- Cariño, no digas eso, si puedes ¿vale?

- Es que… He dejado el tratamiento.

- No cariño, no, tú nunca te rindes, no vas a hacerlo ahora. Jamás… siempre te enseñe que cuando alguien quiere algo debe luchar. Y hasta el día de hoy lo has hecho muy bien, no será ahora que dejes de hacerlo, ¿entendido?

- Mama me está matando, no puedo… no. – Cogió aire, porque entre las lágrimas y la emoción, se estaba quedando sin resuello – No quiero vivir así. Mira como me está dejando - dijo quitándose la gorra para que pudiera ver la falta de pelo - y no sirve para nada, no hay avances. Yo necesito ser feliz… necesito ser feliz.

- ¡Oh mi amor! - dijo abrazándole con fuerza – eso es lo de menos, algo se podrá hacer ¿verdad? - dijo mirándonos a ambos.

- Un trasplante.

- ¿Yo puedo donar?

- Sí, pero no sabemos si será compatible, tendrías que hacerte las pruebas.

- Bien lo haré… y sino, buscaremos a tu padre.

- No.

- ¿Como?

- No quiero saber nada de él.

- Rick… tu dijiste… pensé que querías…-dije entrometiéndome.

- No quiero vivir pensado que lo ha hecho por pena, me hubiera gustado conocerlo porque él quisiera hacerlo, porque me quisiera… no porque voy a morir.

- Eso no va a pasar cariño.

- Puede pasar y no quiero quedarme con esa duda, no lo necesito…

- Bueno, ya lo hablaremos con más tranquilidad cariño.

- Mama.

- ¿Si? No más malas noticias por favor… no sé si podría soportarlas.

- No, pero tengo que contarte otra cosa.

- ¿Qué pasa? - dijo preocupada. Rick se colocó a mi lado pasando un brazo por mi cintura acercándome así a él.

- No te he presentado a Kate como es debido, ella es mi prometida, nos casamos este fin de semana - dijo con esa sonrisa que siempre me dedicaba y que me hacía sentir tan especial.

CONTINUARÁ…

Espero que os haya gustado el capítulo, nos vemos el viernes con una gran boda….llegó el día…

Gracias a todos por vuestros comentarios sois muy grandes.

Que tengáis un gran día XXOO.

Twitter: tamyalways