Esta lloviendo en ente momento y me encuentro en mi cama, tapada con un cobertor y una enorme taza de café, escribiendo mas sobre estas historia y pensé con este día tan rico por que no subir un capítulo, debo confesarle que los días nublados y con lluvia me encantan hace que me inspire mas. Bueno pues la cosa se pone buena aquí espero les guste, un saludote a Shaery gracias por seguir leyendo y aquellos también que has puesto reviews me da mucho gusto que les vaya gustado. Bueno no los entretengo mas y ya saben portensen mal.

Disclaimer: "The Labyrinth" no es de mi propiedad, mucho menos sus personajes, ( excepto los que son nuevos, esos si son míos de mi cabecita loca muajaja), por lo tanto no obtengo ningún beneficio, solo lo escribo por puro gusto y por que me gusta compartir mis mundos mágicos, además de que no pude soportar meter mi cuchara en la historia jajaja, así que fragmentos conocidos son tomados de la historia de Terry Jones, creador de este increíble mundo, espero les guste, espero su opinión y solo me queda por decir "Felices Líneas"


Capítulo 11 * El Bosque *

—Es una grosería quedarse mirando fijamente —dijo el primer llamador, el que tenía la anilla en las orejas.

Ali como Lienosus saltaron, Ali todavía no se acostumbraba al hábito de hablar que tenía los objetos normalmente inanimados en el Laberinto.

—Lo siento —dijo, aunque difícilmente podía culpársele por asumir que el llamador de una puerta no podía hablar, y menos opinar sobre el comportamiento que se consideraba socialmente aceptable—. Sólo nos estábamos preguntando que puerta escoger, eso es todo.

—¿Qué? —preguntó el primer llamador.

Ali estaba a punto de contestar que de donde ella venía preguntar "¿Qué?" era tan grosero como quedarse mirando fijamente. Pero antes de poder abrir la boca, oyó un sonido barbotearte tras ella.

Era el segundo llamador, el de la anilla en la boca. Decía algo como "Mmm pme oim namm".

—No se habla con la boca llena —dijo presuntuosamente el primer llamador.

—Me qmqm em pm am sumtm...

Ali y Lienosus se dirigieron al segundo llamador.

—No entendemos lo que dices. —Entonces comprendió cual era el problema—. Ah —dijo—, espera un momento.

-Yo no haría eso si fuera tu-advirtió Lienosus cruzado de brazos

-No seas tonto como vamos a entender lo que dice si no le quitamos esto-

-bien haz lo que quieras-dijo cruzándose de brazos-total siempre haces lo que quieres-mascullo ahora entre dientes

Ali tomó la anilla que colgaba de la boca del segundo llamador y tiró. Esta se soltó fácilmente. La cara pareció tremendamente aliviada. Ejercitó los músculos de la mandíbula y la barbilla con evidente placer.

—Oh, es tan bueno librarse de esa cosa —suspiró.

—¿Qué estabas diciendo? —preguntó Ali.

El primer llamador, tras ella, dijo:

—¿Uh?

El segundo llamador hizo un ademán con la cabeza hacia el primero.

—Dije que no sirve de nada hablar con él. Oh, princesa, no. Ese está sordo como una tapia, te lo advierto.

El primer llamador dijo:

—Bla, bla, bla. Eres un maravilloso conversador, debo admitirlo.

—¡Y TÚ NO DEBERÍAS HABLAR! —Chilló en respuesta el segundo llamador—. ¡TODO LO QUE HACES ES GEMIR!

—No sirve de nada —dijo el primer llamador, con tono práctico—. No puedo oírte.

Ali miró al segundo llamador.

—¿Adónde conducen estas puertas? —preguntó.

—¿Qué? —preguntó el primero.

—No lo sabemos —le respondió el segundo—. Sólo somos los llamadores.

—ya veo—dijo Ali, reflexionando que habría debido tener más sentido común que el de esperar una respuesta simple.

Al ver que Lienosus no hacia nada tenía que intentar una puerta u otra. Escogió la segunda. Habiendo entablado conversación con ella, aunque fuera ligeramente, sentía que sería en cierto modo descortés darle la espalda y escoger a su vecina. Por otro lado, tal vez los llamadores prefirieran que las puertas no se abrieran. No debería dar por sentado que a los llamadores les gustara que la gente hiciera uso de ellos. O tal vez sí. Si sopesaba las implicaciones de cada alternativa, nunca escogería ninguna. Una puerta u otra.

Se había comprometido ya con la segunda puerta, tenía las manos contra ella, así que decidió seguir adelante y empujó. No se movió. Empujó más fuerte. Apoyó el hombro contra la puerta. Era tan sólida como la pared en la que estaba incrustada.

-un poco de ayuda no me vendría mal-se dirigió a Lienosus

-yo no la abriría su fuera tu-volvió a advertir

-no sabes decir otra cosa- contesto enojada

Pero no estaba segura de si era la puerta correcta, y en lugar de eso, formuló otra pregunta.

—¿Cómo podemos entrar?

—¿Uh? —preguntó el primer llamador.

El segundo, con una sonrisa traviesa, replicó:

—Llama a la puerta y esta se abrirá.

—Ah. —Miró a la anilla que sostenía, y fue a ponerla en la boca del segundo llamador.

Él hizo una mueca.

—Uh… Uh, no quiero esa cosa otra vez en mi boca. —Y cerró la boca apretando firmemente los labios, y negándose a abrirlos incluso cuando Ali le apretó la anilla contra ellos.

—Oh, vamos —dijo Ali persuasivamente—. Quiero llamar.

Él sacudió la cabeza tercamente.

-te lo advertí -dijo Lienosus con una sonrisa burlona

-cállate!-le dijo Ali amargamente

—Hmmm —comentó el primer llamador, arisco como siempre—. No quiere volver a tener la anilla en la boca, ¿eh? La verdad es que no puedo culparle.

—Entonces —dijo Ali, bajando la anilla—. Me temo que tendré que molestarte a ti en su lugar. —Se acercó al primer llamador y alzó su anilla.

—¡Ow! Ooh —protestó el primer llamador.

Ali hizo como que no lo notaba. Golpeó dos veces en la pesada puerta. Y esta se abrió.

Cautelosamente, asomó la cabeza a través del umbral, para ver que había más allá. Oyó risitas, estallidos de risa suprimida, bocinazos y aullidos. Instintivamente empezó a sonreír para sí misma, y siguió avanzando a través del umbral. Se giró, esperando a que él Goblin la siguiera. Él permanecía recargado en el árbol aun

—Vamos, Lienosus

-yo no voy a entrar en ese lugar-señalo

-bien entonces espera aquí-dijo entrando

Bueno, pensó, no puede hacer ningún daño ir a ver adonde podría conducir este camino.

Estaba en un bosque iluminado por la luz del sol, con aglomeraciones y bancos de flores, oteros tapizados de margaritas, flores silvestres y césped, rodeados por frondosos árboles. La risa era contagiosa. Riendo tontamente, Ali buscó con empeño a las criaturas que disfrutaban de toda esta algarabía. Todo lo que pudo ver fueron las plantas del bosque.

—¿Quién está ahí? —llamó, riendo ahogadamente.

A la derecha y detrás de ella surgió un bufido risueño. Se giró rápidamente y vio como la rama de un árbol se movía para cubrir un hueco en el tronco que podría haber sido una boca.

—Ha sido el árbol —declaró—. ¿Árbol, has sido tú?

Un tintineo de risitas nerviosas sonó a sus pies. Bajó la mirada y vio un grupo de campañillas estremeciéndose y temblando juntas con diversión.

—¡Oh, vaya! —exclamó, dejándose caer de rodillas y riendo con ellas. Ahora estaban dobladas por la mitad de tanta hilaridad.

El árbol que estaba sobre ella no pudo aguantar más. Explotó en un bramido de regocijo. Ali echó la cabeza hacia atrás y se unió a él.

Fue la señal para una algarabía general. Un tocón de árbol cercano se estaba riendo con una voz profunda y cascada. Los pájaros en sus ramas saltaban y cacareaban. Otro árbol se mecía. Los helechos se ondeaban, ardillas y ratones atisbaban entre sus ramas con lágrimas en los ojos.

Ali era incapaz de dejar de reír. Cogiendo aliento, jadeó.

—¿De qué se están riendo?

—¡No lo sé! —rugió el árbol sobre ella—. ¡Ja… ja… ja… ja!

Todo el bosque se sacudía. Incluso la hierba del suelo estaba temblando.

Ali sentía que iba a desmayarse. Se sentó.

—Oh... por favor... por favor, tengo que parar. —Se agarró los costados.

En respuesta, la risa a su alrededor se redobló. Alcanzó un punto de estridencia histérica.

—Nunca me había reído tanto en mi vida —jadeó Ali , recostada sobre la espalda.

-Sabia que esto pasaría- se quejo Lienosus escuchando el estruendo de risas a lo lejos- pero nunca me hace caso siempre hace lo que se le pega la gana, no puedo creer como Hoggle la soporta- camino hasta la puerta y un ademán de mano saco una pequeña bola de cristal

-por lo menos mis poderes no se fueron- festejo y la lanzo ala aire y se vio envuelto con en una burbuja de cristal y entro al lugar en busca de la princesa.

Los pájaros se convulsionaban cayendo de los árboles y golpeando el suelo de cabeza. Ali vio que sus ojos estaban enloquecidos y sus pupilas dilatadas. Otras criaturas llegaban gritando de debajo de las raíces de los árboles, y cuando se aproximaron a ella se las arregló para sentarse, alarmada por sus grandes y siniestras bocas abiertas y sus ojos enloquecidos.

Todavía riendo, gimió:

—¡Oh, por favor, por favor! Tengo que parar.

—No puede parar —aulló el árbol, y el bosque entero chilló de risa en respuesta.

Ali como puedo se puso en pie. Su cuerpo y su boca temblaban incontrolablemente, pero sus ojos estaban agotados.

—¡Basta! —Murmuró—. ¡Basta! —Se tambaleó hacia atrás cayendo de nuevo en el pasto y noto que Lienosus estaba junto a ella con una actitud muy severa

-por que no te ríes como lo demás-reclamo la chica entre risas

-por que estoy protegido, te dije que no entraras-contesto malhumorado

-por que no me lo dijiste antes-protesto

-por que simplemente no puedes creer en mi sin preguntar tanto, vamos toma mi mano- se la extendió

La masa histérica lo aplaudió.

Ella tomo la mano del Goblin era calida y también noto que dejo de reír instantáneamente

-gracias-dijo suspirando y recobrando el aire

-salgamos- dijo caminado hacia fuera y la puerta de cerro detrás de ellos

Le llevó algún tiempo recobrarse. Lienosus la observaba ansiosamente. Cuando se puso en pie, inhaló por la nariz, y le dirigió una sonrisita, él dijo:

—te encuentras mejor?- le pregunto pero noto como desvío su mirada, pareciera como si se hubiera sonrojado

—Si gracias por salvarme—respondió ella, y le alborotó el pelo de la cabeza.

-no hagas eso-se quejo

-eres un poco amargado, no lo crees-expecto ella, volteo hacia la otra puerta

No restaba más que intentar con la otra puerta. Se acercó a ella, recogiendo del suelo la anilla.

—Lo siento —dijo, y empujó la anilla contra los labios del llamador. Él frunció la boca y se resistió.

—Oh, vamos —dijo, y lo intentó de nuevo. El llamador frunció el ceño y apretó los labios más firmemente.

Entonces tuvo una idea. Con un dedo y el pulgar, apretó la nariz del llamador. Él aguantó un rato, frunciendo el ceño más y más fieramente, pero al final tuvo que abrir la boca para respirar.

—¡Demonios! —jadeó.

En un momento, Ali le había vuelto a meter la anilla en la boca, y llamaba a la puerta.

Él estaba protestando.

—Kgrmpf. Mble. Mble. Mble. Grmfff.

—Lo siento —dijo ALi—. Tuve que hacerlo así es la vida

—Da igual —le dijo el primer llamador—. Está acostumbrado.

Esta puerta se abrió para revelar un bosque imponente. En este lado del muro estaban bajo la luz del sol, pero al otro lado del umbral había un ambiente deprimente y amenazador. Ali volteo a ver a Lienosus como esperando que se quejara pero no lo hizo, debían entrar pero inicia a sentir que algo no iba bien

—Vamos —dijo, y se abrazó a sí misma—. No hay otra forma de continuar. Excepto volver atrás por donde hemos venido, y eso no voy a hacerlo.

Atravesó el umbral y esperó a que Lienosus se uniera a ella. Él la siguió a regañadientes. La puerta se cerró de golpe por sí misma, con un ruido sordo. El eco duró largo rato.

Ali se estremeció. El cielo era del color del hierro fundido, y las plantas del bosque parecían marchitas, como si el sol no las hubiera iluminado desde su primer día en la tierra. Se sentía terriblemente desanimada después de un minuto en este lugar, y buscó Lienosus. La expresión de éste era tan infeliz como la suya propia.

—Oh, vamos, Lienosus —dijo, intentando sonar alegre—. ¿Quién diría que alguien tan valiente como tú podría estar tan asustado?

Lienosus sacudió la cabeza.

— No estoy asustado algo no anda bien aquí-dijo secamente- no te separes de mi ok puedes hacer eso-le dijo pasándose al frente de ella

Ali se encogió de hombros con el corazón pesaroso, e inicio a caminar frente a Lienosus, preguntándose qué camino tomar. El sendero que se extendía ante ella se introducía en el bosque, pero ¿cómo podía nadie dar por hecho que un sendero conducía a donde tú querías ir?

Caminaron un largo rato sin decir palabra, alguna pero Ali podía notar lo alerta que se encontraba Lienosus

-estas asustadas?-pregunto de repente

-no-contesto sin muchas ganas-solo me preguntaba si estamos yendo por buen camino-

-seguro que si-contesto este y siguió caminando

Lienosus sabia que no estaba bien el camino, si apenas ayer había ido a ese lugar a visitar una de sus amigas las ninfas y no estaba así de tétrico y frío el bosque siempre haba sido imponente pero nunca se había visto de tal forma. Volteo de reojo y veía a Ali sabia que estaba muerta de miedo pero quería mostrarlo, debía aceptar que era una chica sumamente valiente.

-seria bueno que mi pa… que l rey se preocupara no crees?-le pregunto de repente

- para nada ni quien quiera ver a ese rey grosero-dijo Ali con enojo volteando el rostro

-lo has visto- volteo de repente sumamente sorprendido

-por desgracia si- contesto Ali- Hoggle y yo no lo encontramos en los túneles debajo del laberinto él fue sumamente grosero con nosotros además que quito tiempo a mi reto, cosa que no es justo y se lo hice saber-

-te enfrentaste a mi pa… al rey-decía aun sorprendido abriendo los ojos como plato

-pues claro-dijo ella triunfante-no pensaras que me iba a dejar de alguien como él-

-pues debes de haberle caído muy bien para que no te amenazara con el pantano de la eterna hediondez-

-lo hizo-contesto ella santurrona- pero lo ignore-dijo además lo puse en su lugar-chasqueo los dedos

de nuevo el silencio se hizo entre ellos

-crees… que Andreth… este bien?- pregunto de repente, Lienosus seguía caminando

-si no te preocupes, el príncipe sabe cuidarse solo-respondió este sin voltear a verla

esa pregunta hacían que descargas eléctricas le recorrieran todo el cuerpo, no poder decirle que era él que era Andreth le era muy frustrante.

-detente- le dijo de repente

-que!- se detuvo Alice

-shsss no hables fuerte-

dio algunos paso

-que … sucede?-pregunto preocupada y en susurro

-ven – la tomo del vestido y la llevo detrás de un árbol

- vamos agáchate-le dijo el Goblin y ella lo obedeció quedando de nuevo a su altura

- prométeme que pase lo que pase, no saldrás de aquí ok, si desapareciera, Hoggle vendrá por ti no te muevas puedes hacerlo-la veía directo a los ojos

Ali solo asintió, sabia que algo malo pronto pasaría

-conoces a Hoggle?-

-por supuesto y el vendrá por ti de acuerdo-

-Que… que pasara contigo?-pregunto nerviosa

-no te preocupes, se cuidarme solo, estaré bien-le dijo este con una sonrisa

-que pasa si Hoggle no me encuentra-volvió a decir preocupada

Lienosus sin pensarlo se acerco mas

-por allá esta el castillo-señalo a las torres-si Hoggle no te llegara a encontrar de aquí espera hasta que todo este en silencio ok no queda tan lejos ,siempre sigue al frente no tuerzas ni nada, pronto llegaras a tiradero de ilusiones y sueños , no hables con nadie con nadie entiende, si no quedaras atrapada para siempre ,sigue derecho y encontraras las puertas de la cuidad, estarás ahí a tiempo no te preocupes-le acaricio la mejilla

Ali miraba directamente a lo ojos al pequeño Goblin y no podía creer lo amarillo que eran y misteriosos no podía de dejar de compararlo con los del príncipe, pero de repente dejo de ver al pequeño Lienosus y vio a Andreth frente a ella

-Andreth-dijo sin aliento y sin pensarlo acaricio su mejilla hubo un silencio entre ambos

-no…soy Lienosus pero pronto veras al príncipe no te preocupes –le dijo en susurro

Ali movió la cabeza como para despejarse y era cierto era Lienosus y no Andreth

-cuídate y gracias-le dijo Ali

El Goblin se alejo, y Ali se quedo ahí recargada en el árbol, ahora si se sentía asustada no sabia si era por la atmósfera o por que en verdad algo malo ocurriría.

Lienosus camino lentamente volteando de vez en cuando cerciorándose que Ali no se viera, escucho que alguien se acercaba por lo que se quedo ahí parado

-ella me pudo ver, como lo hizo-pensaba sorprendido mientras esperaba que aquello se acercara

pronto una tunica negra estaba cerca de él

-pero miren nada mas que tenemos aquí-dijo una voz

-tu horrible criatura no debes estar aquí-contesto el Goblin

-la magia de tu rey entupido Goblin no llega hasta el bosque-

-claro que si-discutió

-deshicimos los hechizos que la protegían - le contesto el encapuchado orgulloso

Lienosus no poda creer lo que escuchaba

- y dime Goblin – dijo despectivamente- de casualidad no has visto a una linda jovencita?-

-jovencita?-

-Si ya sabes alta, buen cuerpo , cabello negro, muy mal temperamento, todo mundo suele llamarle princesa-

-no, pero eh escuchado de ella, no la eh visto y si la viera no te lo diría-dijo petulante

-maldita criatura- lo miro feo

-no te tengo miedo brujo inmundo - dijo

Fue entonces que escucharon un grito

-Ali-pensó Lienosus sumamente asustado

-Sony, eres tu, que fue ese grito-dijo

-Mi amo Williams mire que encontré- Lienosus volteo y de entre los árboles salio otra capucha negra sosteniendo a Ali por el pelo y esta forcejeándose

-pero miren nada mas lo que trajo el viento una princesita-río malévolamente

-suéltame maldito-dijo Ali con furia y forcejeando

-nada de eso-dijo el hombre, volteo a ver a Lienosus

-no que no la habías visto-dijo este irónicamente

Lienosus no pudo decir nada

El hombre alzo la mano en dirección a Lienosus

-estatua-dijo

Lienosus trato de moverse pero no podía solo movía los ojos y lo único que quería era gritar

-llévalo a la jaula , ya me encargare de él después, tengo que hablar con la princesita-dijo William.

El otro brujo soltó a Ali tirándola al suelo bruscamente y camino hacia Lienosus lo tomo como cualquiera cosa y desapareció en la espesa niebla que iniciaba a formarse.