Buenos días, llego el día más especial para nuestro Rick, espero que os guste está hecho con mucho cariño por parte de las dos. Las que seáis fáciles con las lágrimas puede que alguna os salga lo digo por experiencia jaja.

Gracias a Ladydkl por ayudarme en todos los capítulos y en especial en este porque creo que nos ha quedado bastante bien aunque no esté bien decirlo jiji.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 21

POV RICK

Estaba nervioso a la par que feliz. Había llegado el día, el más feliz de mi vida. Me encontraba mal físicamente tras salir del hospital, pero poco a poco los efectos de la quimio iban quedando atrás. Pero a la vez sentía como el cáncer se manifestaba sin tregua en mi cuerpo, dándome molestias, que con el tiempo, se llevarían mi vida. De mi dependía si quería que ese final fuera o no feliz. Por eso hoy estaba a punto de casarme con la mujer de mi vida, aunque ella no sintiera lo mismo por mí, por eso estaba decidido a dejar ese tratamiento que solo me estaba matando lentamente…

Estaban todos nuestros amigos, mi madre, feliz por verme feliz, aunque podía ver esa tristeza en su mirada tras saber la noticia, esa tristeza de saber que su hijo se iba. Entendía estuviera así, solo imaginar lo que sería perder a un hijo estaría matándola por dentro.

Kate y ella enseguida habían hecho buenas migas. Al menos se tendrían la una a la otra cuando esto acabara. Las mire durante estos días alguna vez de escondidas, hablando sobre la boda, haciendo planes, cambiando impresiones. No las escuchaba, pero las veía gesticular y conversar. Incluso un día, sentadas frente a un té, en la terraza. Kate le había dibujado cuatro rayas para explicar cómo era su vestido. Eso me dio la tranquilidad suficiente de saber que todos mis sentimientos hacia Kate eran hacia la persona correcta. Las dos mujeres de mi vida se comprendían, aceptaban y empezaban a quererse. No había felicidad más grande.

Por último estaba un muy confundido Jim Beckett, el que de un día para otro se había enterado de que su hija se casaba, pero no con el hombre que él imaginaba. Su cara cuando Kate se lo dijo, debió ser un poema. Le debía una disculpa por todo eso y le debía también dar las gracias por haber traído al mundo a la mejor mujer de este mundo. Estaba muy nervioso por esa conversación. Pero antes, tenía que hablar con otra persona.

- Hola sheriff.

- Anda, el hombre del día - dijo dándome un fuerte abrazo.

El alcalde era un gran amigo desde que le estuve haciendo de escolta durante unos meses en los que estuvo amenazado por un grupo extremista, desde entonces nos hicimos íntimos amigos. Le convencí para que nos casara, aunque no costó mucho conseguirlo. Ahora antes del gran momento necesitaba pedirle otro favor, antes de…

- Tengo que pedirte otro favor.

- Di, claro, lo que quieras.

- Necesito que hagas algo para que esto no sea legal.

- ¿Esto?

- La boda… sé que ella lo hace por pena, y a mí me vale con vivir el día de hoy, con vivir el resto de mi vida a su lado… pero sé que esto… tiene fecha de caducidad. También se lo importante que es para ella el matrimonio y cuando esto pase… cuando todo acabe quiero que empiece de nuevo, que sea feliz y pueda casarse para toda la vida con la persona a la que quiera de verdad.

- Rick… eres increíble, pero no creo que eso que tú pretendes sea legal. Va mi cargo en ello… ¿lo comprendes?

- Solo quiero que sea feliz, es lo menos que puedo hacer después de lo que está haciendo ella por mí.

- Y lo entiendo, pero no te preocupes, yo hablare con ella cuando sea la hora.

- Bien, gracias por todo sheriff.

- Gracias a ti Rick, para mi eres como un hermano, ese que nunca tuve. Por eso, se también que eres un luchador y que esto no termina así.

- Para mí sí. Se acabó luchar, voy a dedicar este tiempo a ser feliz… quiero disfrutar de cada minuto, de hoy, y de cada día que me quede.

- Hay que tenerlos muy bien puestos para hacer eso.

- Pues mira, la gente cree que es la decisión fácil, pero está muy equivocada. No ha sido nada fácil, solo busco mi felicidad por una vez… quiero ser egoísta…

- No lo estás siendo, lo que acabas de pedirme lo demuestra.

- Pues manos a la obra – le dije guiñándole un ojo - ¿empezamos?

- Claro, vamos al ataque. La novia tiene que estar al llegar.

POV KATE

No era como me esperaba, pero aun así estaba nerviosa como toda novia. Era el día de mi boda y nunca soñé que pasara de este modo. Pero… también sentía, que estaba haciendo lo correcto y eso me hacía sentir bien, relajada, en paz conmigo misma, contenta. Quería verlo feliz y desde que le dije que sí, no había dejado de sonreír, ese era el mejor premio, su sonrisa.

- Kate estás preciosa - dijo Lanie al entrar en la habitación donde me encontraba frente a un espejo dándome los últimos retoques.

- Gracias – le dije sonrojándome.

- Lanie tiene razón, estas divina querida - dijo Martha entrando tras Lanie y abrazándome.

- Gracias a las dos.

- No, gracias a ti cariño. Hoy haces feliz a mi hijo y eso para mí…

- Él a su manera, me hace feliz a mí.

- Puede, pero he hablado con Rick y sé lo que te ha costado hacer esto, por eso te lo agradezco.

- Creo que no me hubiera perdonado nunca hacer lo contrario, el tener la oportunidad de hacer a alguien feliz solo por estar con él…

- Doy gracias a Dios de que mi hijo al menos te tuviera a ti cuando las cosas iban tan mal. Aun soy incapaz de comprender porque esa manía de guardarse para si todo lo referente a su salud.

- Martha él lo hizo para que no sufrieras… así que fuera lágrimas. Hoy… al menos, tenemos que dejar todo atrás y sonreír… por él. Y ahora, si avisáis a mi padre, yo ya estoy lista para salir.

- Espera hija, porque ahora serás mi hija. Quiero que a pesar de todo, esto sea una boda en condiciones para ti. Llevas algo nuevo, que es tu vestido, algo azul en los pendientes de tu madre, algo prestado, que es el tocado de tu amiga Mandy y te falta algo viejo – y saco un estuche de terciopelo azul con la gargantilla más bonita que vi jamás. Era un cordón de oro macizo trenzado con una fina cadenita con diamantes en talle lágrima que colgaban en la parte delantera, toda una oda al buen gusto y la sencillez. Me lo coloco con mucho cuidado y después me lo ajusto a mi medida – Perteneció a mi abuela, después a mi madre que me lo paso a mí. Ahora es tu turno Kate, ojala algún día puedas pasarlo a tu hija, aunque no sea descendiente directo de mi hijo. Cuéntale que una abuela lejana, le deseo todo lo mejor en el día de su boda.

- ¡Dios mío! Que preciosidad… nunca he visto algo tan bonito en mi vida – dijo Lanie que estaba a mi lado y pudo verlo.

- Martha… no puedo aceptar esto, después te lo devolveré… - le dije casi llorando.

- No, Rick te ha escogido, así que eres la dueña legal de esto – exclamo levantando las manos en señal de negativa. Lanie me miro y asintió con la vista… era el mejor regalo que me habían hecho nunca, era algo familiar… eso me decía que estaba creando una familia… ¿quién sabía lo que pasaría en el futuro?

Cuando me agarré del brazo de mi padre para ir hacia el pequeño altar que habían montado para la ocasión en el jardín de la casa de Rick en los Hamptons, mi madre estaba presente en mi pensamiento, se encontraba a mi lado, diciéndome que estaba haciendo lo correcto y que no me arrepentiría nunca por haberlo hecho, eso me daba serenidad y tranquilidad. Cualquier mujer lo que quiere es tener a su madre al lado siempre pero en momentos como estos, el día de tu boda es normal. Sentía como las lágrimas estaban lista para correr por mi cara, me mordí fuerte el labio intentado retenerlas. Hoy tenía que ser un día feliz para el hombre que me esperaba allí arriba plantado, con una sonrisa en la cara esperando mi llegada.

Cuando solo quedaban unos pasos, me centré en su mirada, en su sonrisa constante. Y si aún tenía alguna duda… todas se borraron de un plumazo, porque sin duda el objetivo de hacerle feliz ya estaba conseguido.

- Estás preciosa Kate - dijo cogiéndome de la mano mientras me sonreía con la mirada.

Me coloque a su lado después de besar a mi padre. Estaba muy nerviosa, pero segura por lo que iba a hacer.

La ceremonia empezó con el alcalde hablando sobre el amor y las diferentes formas de amar. El amor de padres, de hermanos, de amigos y finalmente del amor de pareja. Que empezaba siendo un amor de amistad y que después de algún que otro tramite, acababa convirtiéndose en algo tan bonito como "lo nuestro"… todo el mundo le rio la gracia… menos nosotros dos que nos miramos sabiendo la realidad de todo aquello.

- ¿Bueno queréis decir algunas palabras? – nos preguntó el alcalde.

- Yo si - dijo Rick centrando su mirada en mí, trague saliva nerviosa y le intente ahorrar el mal trago.

- Rick no tienes… - pero con un gesto de su mano sobre mis labios, apago mis palabras.

- Déjame por favor… - dijo mirándome suplicante – Aun no nos hemos casado y ya no me deja hablar – dijo riendo mientras miraba a todos nuestros amigos y familiares que se congregaban y que también rieron ante el hecho y el comentario. Me cogió la mano y siguió hablando - Quería daros antes de nada, las gracias a todos vosotros por venir hasta aquí, es un viaje algo largo, pero no me digáis que no merece la pena – explico señalando las vistas con una de las manos, mientras la otra no me soltaba - Ahora, te toca a ti -dijo mirándome fijamente - quiero darte las gracias por estar ahí siempre, por permitir esto… haciéndome el ser más feliz de la tierra con ello - dijo empezando a emocionarse - Kate eres la mujer más increíble del mundo, lo supe desde el primer instante en que nos presentaron y me hicieron saber que serias mi compañera y jefa más directa. Bueno, lo supe mejor después de tu primera bronca – comento entre risas del público - te quiero por muchos motivos, pero sobre todo por tu carácter, que me enamora cada día más - dijo y sentí como las lágrimas empezaban a caer por mi rostro - me encanta verte enfadada conmigo - dijo haciéndonos reír – no dejándome hablar, o dando órdenes a diestro y siniestro, ¿verdad chicos? – enfatizo dirigiendo la mirada donde se encontraban nuestros amigos Espo y Ryan que asintieron riendo - Pero tu sonrisa hace que salga el sol en cualquier tormenta, desde que la vi por vez primera, me he vuelto adicto a ella y ahora no la cambio por nada en este mundo, ni siquiera por un minuto más de vida. Gracias por todo, por estar aquí, por hacerme ser quien soy, por ayudarme a conocerme, por enseñarme con tu sabiduría en la vida, por hacerme saber qué es lo que quiero y por ayudarme a luchar por ello. Kate aun estas a tiempo de cambiar de idea, si no quieres hacerlo, me vale solo el saber que lo hubieras intentado por mí - dijo limpiándome las lágrimas furtivas que habían aparecido en mis mejillas.

- Quiero hacerlo - dije segura y sonriendo – ahora me toca a mí, no te vas a librar – y cogí aire mientras la gente murmuraba entre sonrisas – Hace unos años, cuando me hablaron de capitanear un grupo de hombres, me asuste, pero mi padre, por cierto, gracias papa por ello, me dijo que yo podría manejarlos fácilmente y a pesar de que no ha sido tan fácil, he podido hacerlo. Os vais a librar de mí una temporadita, pero cuidado que amenazo con volver – dije mirando a los chicos que quisieron que la tierra se los tragara – Entre esos hombres, estabas tú, que al principio me sacabas de quicio constantemente, tus idas de olla, tus "genialidades" y tus excentricidades me mataban y hacían que acudiera a Lanie para encontrar algo de consuelo. Fue ella la que me dijo una vez que mirara detrás de todo eso que tanta rabia me daba y al hacerlo vi a la mejor persona que he conocido nunca. Eres bueno, cariñoso, humilde y sobre todo tierno. Solo quiero pedirte algo, no cambies Richard Castle, por favor, no lo hagas.

- Bien, pues si todos lo tenemos claro. Richard Castle, quieres como esposa a Katherine Beckett.

- Sería un tonto si dijera que no.

- Rick limítate a contestar si o no - dijo el alcalde haciéndonos reír a todos.

-Sí, sí quiero - dijo mirándome a los ojos, y vi amor, ese amor que siempre espere ver en la otra persona el día de mi boda. Solo me encantaría poder sentir lo mismo por él algún día. Lo quería, pero de una forma distinta a lo que él hacía, lo había conocido bien durante los últimos días… era una persona distinta a la que imagine siempre. Era un hombre increíble y estoy segura que si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, si quizás tuviéramos más tiempo… podría sentir lo mismo que él siente por mí.

- Katherine Beckett, ¿quieres como esposo a Richard Castle?

- Yo… - trague saliva, me temblaban las manos pero al levantar la cabeza y mirarle me salió con decisión - si quiero.

- Bien pues, por el poder que me otorgo la ciudad de Nueva York en su día, yo os declaro marido y mujer. Ahora… no sé, podéis hacer lo que queráis.

Vi como Rick se ponía nervioso, como se acercaba despacio a mí, con nuestras manos aún unidas. Pero a pesar de cerrar los ojos para aceptar su beso, note como sus labios se posaban sobre mi mejilla, para dejarme allí un beso. Iba a distanciarse, pero abrí los ojos y en el último momento, acerque mi cara a la suya, juntando sus labios a los míos. Fue un beso especial, suave… sus labios estaban calientes pero quietos, indecisos sobre lo que hacer. Por lo que tome la iniciativa y con mis labios atrape tiernamente su labio inferior. Era solo un beso, pero algo dentro de mí se agitó.

Antes de poder asimilarlo, Rick se había separado y todos nuestros amigos nos rodeaban para felicitarnos, abrazarnos y ser los primeros en escuchar nuestras primeras palabras de casados.

CONTINUARÁ…

Mañana volvemos con un nuevo capítulo, seguiremos con la boda haber cómo les va la celebración del día más especial para una pareja. Gracias a todos por seguir leyendo sois los mejores.

Buen día XXOO

Twitter: tamyalways