Hola, buenos días a todos. Quería aclarar algo que quizás no quedo claro en el capítulo anterior. Rick le pide al alcalde que la boda no sea legal, pero el alcalde se niega…así que TODO es legal, son marido y mujer.
Aclarado eso quiero daros las gracias por estar ahí y por vuestros comentarios. Estoy ahora mismo algo atascada con la historia pero espero poder sacarla adelante pronto. Esto no os afectara, tengo un buen colchón de capítulos escritos, y estoy segura de que enseguida volverá mi inspiración.
Gracias a mi compi por su apoyo y su ayuda.
Los personajes no me pertenecen…
Idea de Lizcecilia6CECIFILLION
Capítulo 22
POV RICK
Era, sin duda, el día más feliz de mi vida. Ver a todos mis allegados y familiares, dejando por un día todo atrás, salir de la urbe y verlos disfrutar, bailar, cantar, sonreír…eso me hacía estar feliz, muy feliz. Me estuve paseando alrededor de todos, parándome a charlar, sonriendo a cada uno de ellos, disfrutando el momento de estar junto a los que quiero.
- ¡Ey! – me dijo la enfermera que estuvo a mi lado durante mi estancia hospitalaria.
- Hola Alex.
- ¡Estás guapísimo!
- Tu tampoco estas nada mal - dije sonriéndole mientras la abrazaba con fuerza.
- ¡Cuidado! tu mujer se puede poner celosa.
- Las mujeres para mí son iglesias, bonitas y dignas de admirar todas ellas - dije algo triste – Kate es la catedral… la que todas y cada una de esas iglesias quieren ser. Bonita, grande, especial, única, pero inaccesible.
- Rick, eres un romántico… ¿Dónde estabas tú cuando yo era joven?
- Alex quiero hablar un poco contigo.
- Claro… dime.
Había decidido despedirme de todos y cada uno de ellos, porque cuando se marcharan me quedaría solo con Kate y no sabía si podría tener la oportunidad de agradecerles a todos lo que habían hecho por mí.
- Yo… solo quería darte las gracias por todo Alex, de verdad eres un mujer increíble. Tengo mucho que agradecerte, en parte eres culpable de esto - dije extendiendo mis brazos - tú me distes las fuerzas para luchar por lo que quiero.
- Si, bueno, la pena es que no te haya conseguido convencer para seguir luchando…
- Soy feliz así, creo que ahora mismo, dada mi situación, no puedo aspirar a más -de repente se lanzó a mis brazos apretándome fuertemente.
- Rick… gracias a ti… gracias porque al conocerte me he dado cuenta de que los problemas que tenemos cotidianos son una tontería, después de verte, fuerte ante tu enfermedad, con tus ganas de ser feliz… creo que eres un ejemplo para el mundo. Doy gracias al mundo por haberme dejado conocerte. Aunque quizá me hubiera gustado más hacerlo en otras condiciones.
- No me arrepiento de conocerte… nunca Alex. De verdad, de esto he sacado muchas cosas buenas y una de ella eres tú. Gracias por todo, gracias a personas como tú… mucha gente sale adelante. Tú sí que eres un ejemplo de cómo tienen que ser las enfermeras del mundo.
- Nos estamos poniendo muy cursis, ¿no te parece? - dijo dándome un último abrazo.
- Algo, pero el día lo merece -dije despidiéndome de ella.
Estaba ya algo cansado pero me quedaban otras conversaciones y por su puesto me quedaba el baile con mi esposa que por nada del mundo pensaba perderme. Él siguiente iba a ser una conversación que había dejado aparcada demasiado tiempo.
Me acerque a donde estaba Kate junto a su padre charlando amigablemente, se la veía bien, sonriente y eso me ayudaba a mí. Al verlos juntos, pensaba en cómo podía haber sido mi relación con mi padre, pero ahora mismo ya ni pensaba en conocerlo, la verdad es que no me importaba no hacerlo.
- Hola, siento interrumpir - dije cogiendo a Kate por la cintura y casi mirándola tímidamente por si se molestaba. Pero no lo hizo… lo todo lo contrario, se apoyó en mí, se acercó y beso mi mejilla contenta.
- Hola Rick, ¿estás bien? - dijo Kate enseguida con preocupación en su mirada, a veces desearía que no me mirara así, que todo fuera "normal" por decirlo de algún modo.
- Sí, solo quería hablar con tu padre, si me permites - dije tragando saliva nervioso. Era una tontería, pero estaba asustado, como un crio delante del director del colegio. El padre de Kate era abogado y su figura impactaba, unido a eso estaba la situación, que suponía que él conocía.
- Claro - dijo Kate mirándome de forma extraña.
- No te alejes, luego me gustaría bailar con mi esposa, si no te molesta - dije sonriendo y vi como Kate me correspondía con esa sonrisa que me enamoro y un guiño cómplice.
- Hola - dijo Jim ofreciéndome la mano - me hubiera gustado hablar contigo antes.
- Sí, a mi también, lo siento. Tendría que haberlo hecho antes, pero todo ha sido muy rápido por la situación, que supongo que conoce.
- Si, comprendo – dijo aún muy serio, cosa que no consiguió aplacar mi miedo.
- Solo quería pedirle perdón por hacerle esto a su hija… sé que no le habrá gustado. Solo quiero decirle que el tiempo que tengo voy a intentar hacerla feliz, y que prometo cuidarla a ella por encima de todo. Solo quiero hacerle saber que la quiero y que nunca le haría daño.
- Lo he visto. Y no estoy enfadado… estoy orgulloso, muy orgulloso de mi hija.
- Sí, tiene motivos para estarlo, se lo aseguro. Es una mujer increíble - dije sonriendo como un tonto.
-Bien. Ahora que estamos solos, quiero pedirte algunas cosas – dijo muy serio aun.
- Claro, faltaría más, dígame.
- En primer lugar, vas a ser mi hijo político, así que tutéame. Soy Jim, o papa, como prefieras. Y tranquilo, a pesar de tener cierta reputación, aun no me he comido a nadie – dijo dándome una palmada en el hombro – relájate hombre… estamos en familia.
- Gracias… señor, perdón, Jim si me permites – a partir de ese instante, cuando vi que ese caballero no me tenía ningún tipo de animadversión hacia mi persona, me relaje. Ya me tenía ganado y apenas había hablado un par de palabras con él. Ahora ya comprendía a quien se parecía Kate en su carácter.
- Te permito hijo… - hizo una pausa mirando a su alrededor y siguió con sus peticiones - He visto a mi hija, y…te quiere, no sé cuánto ni de qué forma, pero te quiere, sino, no haría esto. No le hagas daño, quiero decir… no te rindas hijo, creo que perderte a ti, después de lo de su madre… la va a destrozar y no quiero verla hundida como aquella vez de nuevo.
- Me encantaría poder vivir cien años para estar a su lado, pero eso no depende de mí Jim
- Sí, puedes seguir luchando.
- Lo entiendo… pero yo… siento, que voy a morir, ¿sabes? y si puedo elegir, prefiero hacerlo sin el malestar de la quimio.
- Casi te puedo decir que lo entiendo, no debería…
- No, lo comprendo, entiendo que quieres lo mejor para tu hija, ojala pudiera darle algo más pero… solo puedo intentar hacerla feliz, como ella me hace a mí.
- De acuerdo, cuidaros mutuamente Rick. Y encantado de conocerte hijo, de verdad - dijo ofreciéndome de nuevo la mano, y sin pensarlo mucho lo atraje para darle un fuerte abrazo.
- Gracias, y ahora creo que me merezco ese baile con mi mujer, voy a buscarla - dije sonriendo y buscando a Kate por todos los lados.
- Aprovecha, porque después voy a quitártela al menos para un baile.
- Por supuestos Jim… serias al único que permitiría interrumpirnos – dije bromeando.
Sabía que me quería, Jim me lo había confirmado, una parte de mi lo sabía, sabía que no lo hacía por lástima, ni por compasión… Pero hace apenas un mes no me hubiera podido imaginar que me tuviera algo de aprecio. La divise a lo lejos junto a Lanie y los chicos hablando animadamente, así que me acerque a ella sonriente.
- ¿Me concedería la mujer más guapa del lugar, un baile? – Le dije al oído.
- Claro - dijo dedicándome una sonrisa tímida - no se me da muy bien, pero puedo intentarlo.
- Solo déjate llevar ¿sí? - y asintió como respuesta.
La atraje hacia mi cuerpo y juntos nos unimos en un movimiento al ritmo de la música, una melodía lenta y cadenciosa que nos acunaba en sus notas.
POV KATE
Me abrace a su cuerpo mientras nos dejábamos llevar al compás de la canción. Me encantaba refugiarme en su olor, ese olor que me relajaba, que sin saber cómo me hacía sentirme protegida. Su cuerpo… había sufrido bastante durante este tiempo, estaba mucho más delgado. Lo sentía tan pequeño, a pesar de ser tan grande…
Su aliento caliente sobre mi cuello y sus brazos fuertes apretando mi cintura, como aferrándose a este momento, para recordarlo siempre.
Me separe lo justo para que pudiéramos mirarnos, unimos nuestras frentes, a pesar de que él era más alto que yo, estuvimos moviéndonos al compás sin dejar de mirarnos intentando leer lo que el otro estaba pensado.
Para ese día yo había escogido un tacón altísimo que me dejaba casi a su altura. Mi vestido era muy sencillo, blanco roto, con un escote barco muy cómodo, que me permitía moverme con soltura. Era largo, pero sin cola, algo poco pretencioso. Me sentía bien con él, y eso fue lo que me decidió a quedármelo.
- Esta preciosa Kate.
- Tu tampoco estas nada mal.
- Lo dudabas - dijo haciéndome sonreír, vi como cerraba los ojos, sin duda, se sentía ya cansado. El día había sido muy largo y ajetreado, debía estar rendido.
- Rick, creo que debes ir a tumbarte un rato, se te ve agotado.
- No, estoy bien. Antes tengo que hablar con…
- Eso puede esperar.
- Los novios no pueden desaparecer.
- Los novios se van cuando quieren, así que nosotros nos vamos ya.
- Tu puedes quedarte si quieres, han venido todas tus amigas, deberías al menos pasar un rato con ellas.
- No, nos vamos juntos. Ahora somos un matrimonio ¿no?
- Si - dijo sonriendo, se le veía feliz – gracias.
- Bien. Quédate aquí un momento y ahora vengo a por ti.
- Si jefa – me dijo guiñándome un ojo.
- Cuidado… si me haces enfadar, puedo arrestarte… - bromee.
Me despedí de todos rápidamente, diciéndoles que siguieran disfrutando de la boda todo lo que pudieran. Cuando volví a donde Rick estaba, se le veía pálido, se le notaba cansado, estaba sentado en un sofá en el interior de la casa.
- Vamos - dije agarrándole de la cintura para ayudarlo a llegar a la habitación.
Empezó a desvestirse con algún problema y decidí ayudarlo. Con cuidado empecé a desabrochar cada botón de su camisa, no quería mirarle a los ojos pero sin querer, hicieron contacto y vi como su azul ya no lo era tanto. Le ayude con el resto de ropa intentando tocar lo menos posible, para no incomodarlo. Le ayude a ponerse una camiseta, que tenía bajo la almohada, era ancha y con eso y los slips, estaría cómodo. Destape la cama y se sentó, para luego acostarse. Cuando apoyo la cabeza le vi hacer un gesto de dolor, como agradeciendo el poder meterse ahí por fin y reposar.
- ¿Quieres algo más? – pregunte dándome cuenta del error de mi pregunta.
- Me gustaría, pero no creo poder… - respondió devolviéndome la broma - No, tranquila, estoy bien.
- Voy a cambiarme, ahora vengo - me miro extrañado - ¿Qué sucede?
- No hace falta que duermas aquí… yo lo comprendo.
- Estamos casados, es nuestra noche de bodas, no pienso dejarte solo.
- ¡Ah sí! - dijo sonriendo – ya te dije que no sé si podre estar a la altura - dijo riéndose.
- Si me preguntas, te diré lo que pienso – dije haciendo una pausa. Había cambiado de idea, no iría al baño a cambiarme, lo haría allí, por mucha vergüenza que sintiera, debía darle confianza.- Creo que ninguna pareja está en condiciones esa noche - dije haciéndole reír - pero podemos dormir juntos, si te parece bien.
- ¿Cómo no va a parecerme bien? – me respondió sin dejar de mirarme. Estaba embelesado por mis movimientos, mientras bajaba por mis hombros mi vestido de novia y quedaba al descubierto mi sujetador blanco, mis medias con liga y mi tanga. Sus ojos hacían chiribitas por lo que estaba contemplando.
Sin girarme, me deshice de las medias poco a poco, una a una. Apoyando el pie en la cama, para darle más tiempo a recrearse en la mirada que tenía fija en mí. Después llegó el turno del sujetador, que cayó cuando me deshice de los corchetes. Tan solo llevaba un tanga minúsculo y le veía casi babear…
- Kate… ¡Dios! No soy de hielo… Por favor, ven… ven…
- Relájate… -le dije mientras me ponía un pequeño camisón también de color blanco roto a conjunto con mi vestido de novia, al igual que toda mi ropa interior.
Después de levantar del suelo mi vestido de novia y ponerlo sobre una butaca que había en la habitación, me metí en la cama con él. Gatee sobre la colcha hasta llegar a su lado.
Cuando me acerque, note como a pesar de estar muy excitado su respiración, no había señal de nada en su entrepierna… lo había imaginado, pero quise probar. Me acerque tímidamente, a pesar de habernos visto casi desnudos.
- Ven anda – dijo al ver mi rubor – Gracias Kate… gracias – susurro en mi oído dándome un suave beso en la cabeza.
Me tumbe boca arriba, no osaba moverme, yo estaba nerviosa, pero no soy de piedra, y recordaba perfectamente ese beso suyo, su lengua jugando con la mía, la excitación que sentí y tuve miedo de que si le tocaba, pudiéramos arder.
- Kate lo que has hecho ha sido precioso, pero no tienes nada que temer… soy incapaz de nada desde que me pusieron la primera quimio. Nada… no funciona, ni siquiera por la mañana. Aunque te juro que quisiera, porque no he visto mujer más bonita y sexy que tú.
- Rick… - dije sin moverme.
- Puedo… pedirte algo.
- Claro - dije mirándole al ver la urgencia en su voz, aunque asustada por lo que pudiera proponerme.
- Puedo… solo por hoy… pedirte que me abraces, quiero sentirte cerca, saber que eres real.
- Claro, por supuesto - dije moviéndome hasta colocarme a su lado, pasando mi brazo por su pecho desnudo y cálido. Era curioso, que así como su pelo había caído en su cabeza, en su pecho seguía allí, firme y fuerte, pero suave y terso a la vez.
Rick coloco su brazo sobre mi cintura atrayéndome más hacia él si eso era posible, hasta que apoye mi cabeza sobre su pecho, escuchando su latido agitado… y nervioso. Era algo tan hermoso saber que estaba latiendo con fuerza y que era por mí. Saber que puedes hacer feliz a alguien solo por estar ahí… ese amor es el que siempre quise sentir, o que alguien sintiera por mí.
- Jamás pude imaginar que el día de mi boda, no tendría sexo con mi esposa. Pero tampoco imagine nunca que me casaría con la mujer de mis sueños y que sería tan feliz como soy ahora.
- Todo llegara Rick… a su tiempo… ya verás…
Un amor puro. Ese era el nuestro… de momento. Porque yo sentía que día a día, algo estaba creciendo en mí y que algún día, lo sacaría y lo disfrutaríamos los dos.
CONTINUARÁ…
Bueno otra aclaración, ahora mismo Rick no puede consumar pero no os preocupéis que los efectos pasaran rápidamente y el pequeño Ricky volverá, por eso ya he cambiado a M el rating. Gracias a todos por estar ahí y os espero el lunes con un nuevo capítulo. La semana que viene habrá sorpresas por ser una semana especial para mí…se acerca mi cumple!
Espero vuestros comentarios, feliz fin de semana XXXOO
Twitter: tamyalways
