Buenos días, aquí tenemos el último capítulo de la semana. Estoy muy feliz con la historia aunque esta semana tengo la cabeza en otro lado pero en cuanto eso pase empezare a pensar en cómo quiero que esto cambie…en darle un final a esto. Para los que os preguntáis cuanto queda os digo que bastante. La historia más o menos como la llevo y lo que quiero de ella estará rodeando los 50 capítulos superándolos. Pero bueno estamos ahí mirando cómo acabarla…por dónde tirar y si alargarla un poco más o no. Pero de momento no creo que se alargue mucho más. Creo que con unos 50 capítulos ya será suficiente, ya le habremos dado bastante de nosotros a la historia y quizás me tome algunas vacas…aunque siempre digo eso y al final término de nuevo escribiendo otra cosa no puedo parar jaja.

Bueno espero que estéis ahí hasta el final y que no se os haga muy largo, intentaré que cada capítulo tenga su sentido y no se os haga muy largo.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 27

POV KATE

Cuando desperté estirándome, esperaba encontrar a mi lado otro cuerpo, pero no, ahí no había nadie. Abrí los ojos buscando por todos los lados, pero ni rastro de Castle por ningún lado. Me asuste… igual no se encontraba bien, yo allí estaba para cuidarlo y estaba desaparecido… Lo busque por toda la casa pero nada. Empecé a sentir una presión en el pecho, cuando escuche como entraba un coche en el garaje adjunto a la casa, después oí un pitido bastante estridente y salí a ver que sucedía.

Abrí la puerta aun con el susto en el cuerpo, hasta que me encontré con su sonrisa de oreja a oreja, entonces, solté todo el aire que tenía contenido por la preocupación, entonces, es cuando me permití relajarme. ¡Vaya susto me dio!

- ¿Te gusta? - dije señalando el Ferrari que conducía. Era de un rojo brillante, con los bajos blancos. Un Ferrari con todas las letras… una magia de la mecánica y la electrónica, ahí aparcado frente a mí. No sabía qué hacer, si reír, si llorar, si gritar…

- ¿En serio? ¿Te lo has comprado? – le pregunte temiendo su respuesta.

- No, hubiera sido tirar el dinero. Pero lo he alquilado para que podamos disfrutar de él hoy. ¿Qué te parece?

- Me encanta la idea – le respondí sin creérmelo del todo… iba a disponer de esa preciosa maquina durante todo el día… vaya sueño.

- Bien, pues vamos a desayunar, preparamos algo para llevar y nos vamos de picnic - dijo entrando en casa sonriendo.

Cuando acabamos el desayuno y la preparación de la comida, vi como Castle y cogía una manta.

- ¿Lista Srta.?

- Si – le respondí casi gritando… soñaba con subirme en ese coche desde pequeña.

- ¿Quieres llevarlo? – vaya preguntas…

- ¿Lo dudas acaso?

- Todo tuyo - dijo lanzándome las llaves que cogí al vuelo con toda la ilusión del mundo.

- ¿Adónde vamos?

- A un lugar tranquilo, donde me gusta ir cuando vengo aquí.

- Bien, tú me diriges…

Tardamos apenas media hora en llegar a un desvió, apure la curva y Rick pareció asustarse.

- ¡Ey! Me gustaría salir vivo de la experiencia…

- Tranquilo, ¿sabías que es el coche más seguro del mundo?

- No, no vayas tan deprisa.

- ¿Y que está hecho básicamente para mujeres porque tienen los pies más pequeños y pueden moverlos mejor en estos pedales tan juntos?

- No, cuidado… ese coche… - dijo mientras esquivaba un coche que venía en sentido contrario.

- ¿Y que el pie mide lo mismo que la distancia entre el codo y la muñeca?

- Kate, me estas asustando… - me dijo muy serio.

- Venga Rick… ¿no me digas que no has reconocido este dialogo?

- Ahora mismo me conformo con seguir vivo… - dijo y frene a fondo.

El coche quedó clavado después de algunos metros y cuando le mire, estaba blanco como la pared. Siempre conducía yo cuando íbamos de patrulla, pero claro, no me permitía esos derrapes, adelantamientos y frenazos. Había disfrutado ese trayecto como una niña… ese coche estaba hecho para mi… tan bonito, con esas fantásticas prestaciones… si no hubiera hecho todo eso, hubiera desperdiciado una oportunidad única.

- Lo siento - dije riéndome.

- Si consigues llegar al próximo cruce, tuerce a la derecha, ya estamos llegando.

Ya a una velocidad crucero normal, nos adentramos en una especie de bosque, aparque el coche en un lugar idílico, pero pensé que igual podía pasarle algo a esa maravilla.

- ¿Es seguro dejarlo aquí? – le dije mientras el cogía la cesta con la comida y yo la manta que estaba enrollada. No respondió, por lo que insistí - ¿Vamos a alejarnos mucho?

- No… tranquila el coche estará bien - dijo riéndose.

Tras pasar por varios trozos demasiados poblados de árboles llegamos a un pequeño claro donde se divisaba un pequeño lago con una cascada, la verdad es que era precioso. Me sorprendió aquel paraíso a tan poca distancia de la civilización.

- Esto es increíble.

- Sabía que te gustaría – dijo orgulloso.

- ¿Cómo no está atiborrado de gente? – pregunte curiosa.

- La gente viene por la playas, no investigan las cosas buenas que hay – dijo y comprendiendo, asentí.

Colocamos la manta cerca del agua y nos tumbamos uno al lado del otro.

- Me encanta esta tranquilidad que se respira aquí, el aire fresco… - dijo cerrando los ojos.

- No está mal – dije disfrutando el momento.

- Ya, la chica de ciudad es la que habla.

- Tú también eres un chico de ciudad.

- Si, lo soy, pero se disfrutar de las demás cosas también.

- ¡Ah! ¿Y yo no? – le pregunte mirándolo curiosa.

- Hasta ahora no te habías cogido vacaciones. La verdad es que pensé que enfermarías cuando te traje aquí. Ya sabes, sin el aire "fresco de Nueva York" - dijo riéndose.

- Muy gracioso – le recrimine golpeándole suavemente en el brazo.

- ¿Sabes estas muy guapa cuando te enfadas? Pero así, tranquila, sonriendo… estas increíble Kate - dijo mirando con tanta adoración que… no pude evitar las ganas, me acerque a él y vi cómo se sorprendía ante mi cercanía, pero no me contuve. Deposite mis labios sobre los suyos y deje que mi lengua los humedeciera pidiendo permiso para entrar. Cuando el abrió sus labios, entonces me separe lentamente.

- Gracias por el piropo, pero no tienes por qué decirme estas cosas… - dije sonriéndole.

- Si lo sé, te lo dijo antes. Cada vez que lo diga, ¿me vas a besar? – dijo muy serio.

- No presiones Rick, que a lo mejor recibes otra cosa - me levanté y sin mirarle me quite la ropa quedándome solo con la interior. Notaba su mirada sobre mí, como me seguía con los ojos, pero… precisamente era lo que quería.

Me metí en el agua y empecé a nadar hasta quedar justo debajo de la catarata y entonces lo miré. Estaba allí de pie, con la mirada fija en mí y con la boca abierta.

-¿Vienes o qué? – le grite incitándole.

Vi como corriendo se quitó toda la ropa, lo hizo con tanta prisa, que patino y casi se cae. Me reí a carcajada limpia ante su torpeza y nerviosismo. No sabía que era lo que me sucedía, estaba jugando con fuego, eso estaba claro, pero… esta vez, quería quemarme, es más, lo deseaba.

Poco a poco, intentando no caerse, se metió en el agua y se acercó nadando rápidamente adonde me encontraba.

- Me encanta esta Kate - dijo acercándose a donde estaba y colocando sus manos en mi cintura.

- ¿Qué Kate? – le pregunte directamente.

- La Kate divertida, atrevida, osada - dijo acercándose aún más a mí, colocándome tan cerca que note el movimiento del pequeño Ricky… haciendo de las suyas. Pero era lo que pretendía.

- A mí también me gusta - dije acortando la poquísima distancia que había entre nosotros para besarle seductoramente.

Empezamos despacio solo nuestros labios reconociéndose, luego poco a poco abrí mi boca dejando paso a su lengua que estaba deseando entrar en busca de su igual. Mantuvimos el beso pasional con nuestro cuerpo pegados y abrazados, no había ningún espacio entre los dos. Cuando notamos la falta de aire, nos separamos por la necesidad, pero no sin antes dejar un pequeño beso sobre su labio inferior y atraparlo después entre mis dientes despacio hasta que conseguí sacar lo que me pareció un gemido de su boca.

- ¡Dios! vas a matarme, aunque esta muerte no me importe en absoluto - dijo intentando una broma pero lo que hizo fue recordarme de nuevo todo y no pude evitar separarme de golpe de él - lo siento, no tenía que haber hecho ese comentario, soy un bocazas – dijo bajando la vista avergonzado, ante su metedura de pata.

- Si lo eres - dije volviendo a besarlo de forma arrebatadora. Quería intentar mantener eso lejos de mi cabeza. Sobre todo ahora que empezaba a arder de deseo, que comenzaba a tener unas ganas locas de que me poseyera ahí mismo, en ese lugar.

Empecé a bajar mis brazos desde su cuello poco a poco por su espalda atrayéndolo más hacia mí, clavándole poco a poco mis uñas.

- Kate - dijo respirando de forma entrecortada, separándose - tenemos que parar, por favor, no soy de piedra, Kate… - dijo intentando separarse de mí.

- Y si no quiero parar - dije intentando alcanzar sus labios de nuevo. Pero en ese instante se separó de mí. Me miro a los ojos directamente y puso las manos a ambos lados de mi rostro.

- ¿Lo estás diciendo en serio?

- Totalmente en serio. ¿Pasa algo? – respondí sorprendiéndole.

- No, bueno… quiero decir… no… es que… quisiera que fuera así – dijo aun con la respiración acelerada sin saber muy bien cómo explicarse por el sofoco del momento.

- ¿Así como? – pregunte arrugando el entrecejo. No podía moverme, seguía teniéndome sujeta la cabeza con sus enormes manos en mis mejillas. Como si temiera que al moverme pudiera cambiar de idea.

- Así, aquí, en la nada, sin tener por menos una cita, algo que te haga recordar que valió la pena.

- ¿Una cita? – me extraño tanto lo que decía que no sabía cómo responder.

- Sí – dijo cogiendo aire, como si aquello le costara la vida - déjame invitarte a cenar y llevarte a algún lugar especial, pasar una velada juntos, demostrarte todo lo que siento y nunca te he dicho, y después, si aún quieres… - dijo soltándome y atrayéndome de nuevo a él para hacer más íntimo el momento.

- ¿Te estas arriesgando a que cambie de opinión? – le pregunte anonadada por la proposición. Me estaba proponiendo seducirme, cuando era lo que yo intentaba hacer en ese momento… desde luego ese si era un ser especial. Jamás imagine que un hombre se negara, o mejor dicho, pospusiera, hacer el amor conmigo solo para mejorar el entorno. Realmente, eso sí era amor…

- Si cambias de opinión, es que no estas segura de mí, o de mis sentimientos, o de ti misma. Así que prefiero esperar Kate.

- ¿De verdad? – le pregunte creyendo que toda esa conversación era de chiste, mi marido fue el primer hombre que se me resistió a un intento de seducción, increíble, pero cierto. Pero decidí seguirle el juego, a ver dónde nos llevaría - Bien, una cita.

- Perfecto. No te vas a arrepentir, va a ser la mejor cita de tu vida. Te lo prometo – dijo besándome suavemente, lo que me hizo suspirar por la frustración que sentía.

- Entonces ¿nos vamos? – Quería salir de allí lo antes posible, sentía vergüenza de mi misma… me había insinuado, es más, había intentado seducirle y el me proponía una cita. ¡Vaya ridículo! Mi autoestima de mujer quedo a la altura del betún.

- No, queda mucho tiempo aun - dijo volviendo a atraerme hacia su cuerpo - podemos disfrutar de todo esto un poquito más.

- Bien, pero vamos fuera anda - dije mientras nadaba hasta la orilla, me sentía frustrada y acomplejada. Allí salí y me volví a tumbar en nuestra manta disfrutando un poco del sol.

Me coloque mis gafas y cerré los ojos. Rick aún seguía en el agua, pero no tardó mucho en salir.

Enseguida sentí como caían gotas de agua encima de mí. Abrí los ojos y me quite las gafas.

- Rick… - le regañe.

- ¿Qué? - dijo con esa sonrisa petulante que me volvía loca. Se tumbó a mi lado apoyándose en su brazo mirándome con adoración.

- Eres… un payaso - dije.

- Sí, y te gusta. No puedes negarlo – me respondió osado, acercando su cara a la mía para darme un beso.

Deje mi mano sobre su mejilla acariciándosela mientras le sonreía, no me podía creer que estuviera así con él.

- No me creo lo que nos esté pasando… que estemos así… tan a gusto - dije tímidamente mirándole a los ojos, al vez que mordía con fuerza mi labio inferior.

- Pues imagínate a mí. Creo que estoy soñando – dijo sin dejar de observar mis ojos fijamente - eres el mejor sueño que existe - dijo mientras me besaba y acariciaba despacio mi cintura con pequeños círculos.

Le empuje suavemente para que quedara boca arriba y me tumbe a su lado colocando mi cabeza sobre su pecho, justo donde su corazón latía con fuerza.

- Podría quedarme así toda la vida – dijo mirando el cielo mientras apoyaba su mejilla sobre mi pelo y cerré los ojos para disfrutar mejor el momento…-Ojala todo esto… hubiera sido de otra forma – su voz sonó triste y eso me hizo levantar la vista hacia él. - Bueno, da igual cómo ha sido. Me conformo con quedarme con esto… con haberlo vivido y disfrutado junto a ti.

- Me alegro tanto de haberte conocido, a ti, a Rick, a conocerte de verdad… Porque sabía lo bueno que eras como detective, lo payaso con tus bromas que me sacaban de quicio - dije riéndome - pero no sabía que podías ser tierno, dulce, un buen hombre, de los que pensaba que ya no existían. De los de verdad.

- Se te olvida decir que soy terriblemente guapo – agrego alzando las cejas.

- Eso ya lo sabía – le respondí dejándolo casi, casi callado, pero reacciono al instante.

- Claro, es verdad, era algo que no podías evitar - dijo riéndose.

- La verdad es que no. Te odiaba pero… - calle de golpe… estaba a punto de desvelarle mi secreto.

- Pero… ¿Qué? - dijo moviéndose interesado por saber.

- Bueno… supongo que había algo que me atraía de ti.

- ¿Si? – pregunto intrigado ante mi revelación.

- La verdad… - calle dudando de si decirle o no la verdad - me ponías.

- No… - dijo riéndose sin poder creérselo.

- Una vez… soñé contigo – le confesé sonrojándome por ello. No le miraba, sino que mis ojos se dirigían al cielo. Si hubiera estado mirándole a los ojos, esos preciosos ojos azules, hubiera sido incapaz de confesarle mi secreto.

- ¡Oh! no me digas… ¿seguro? ¿Qué pasaba en ese sueño? – siguió preguntando intrigado.

- Bueno… - ¿debía o no contarle eso? me pregunte.

- ¿Qué? – dijo levantando el tono de voz, estaba tan intrigado que no podía esperar a mi narración.

- Es que era un sueño erótico… ya sabes.

- No me lo puedo creer - dijo riéndose a carcajadas tumbándose de nuevo en la manta.

- No te rías – le regañe dándole un golpe en la pierna que tenía cerca de mi mano.

- ¿Qué? - dijo – Kate, no tienes por qué sonrojarte, yo habré tenido cien sueños contigo sobre eso, ya sabes… - dijo riéndose.

- ¿Solo? - dije haciéndonos reír a ambos.

- Y en el sueño… - dijo subiendo las cejas - ¿Qué sucedía?

- No te lo voy a contar… que va… para que luego se lo vayas diciendo a los chicos… No.

- ¡Oh! Vamos. ¿Dónde está la diversión si no?

- Voy a proponerte algo… - le dije incorporándome y mirándolo a los ojos muy seria - ¿Que prefieres saber? ¿Lo que paso en su sueño? O… quizá…

- Sin duda me gustaría más la realidad - dijo sonriéndome. Volvió a colocarse tumbado boca arriba y tiro de mí para volver a la posición de antes.

Estuvimos un buen rato así, ambos relajados, abrazados… soñando con lo que para nosotros era real.

CONTINUARÁ…

Este capítulo ha sido un poco más largo. Espero que os haya gustado y que esperéis con ganas esa cita de los chicos. Se acerca la unión total entre ambos. Gracias a todos por leer y que tengáis un gran fin de semana todos.

XXOO

Twitter: tamyalways