Buenos días, os dejo otro capítulo de la historia, espero que os guste. Gracias a todos por seguir leyendo.

Los personajes no me pertenecen…

Idea de Lizcecilia6CECIFILLION

Capítulo 37

POV MARTHA

Estaba abatida y cansada de tanto viajar, de tener que demorar mi próximo proyecto, de estar lejos de casa, pero todo me daba igual. Estaba sentada tomando un té, esperando una llamada que quizá no se produciría, su llamada.

Si todo salía bien, no volvería a alejarme por tanto tiempo de Richard. No fui una madre al uso, pero a partir de este momento, en que mi carrera ya había tocado techo con el "Tony" que me entregaron ese invierno, quería estar cerca de mi hijo, de su mujer. De esa familia que querían formar. Estaría en Nueva York, a mano para poder echarles un cable si me necesitaban, tampoco era cosa de estorbar. Viaje mucho a lo largo de mi vida y a pesar de sentirme joven aun, era momento de descansar. Me cansaban lo indecible los aeropuertos, los trenes, quería descansar de la vida tan agitada que había tenido. A pesar de todo, fue una vida plena, llena de experiencias y vivencias que serían un buen fruto para un libro, quizá…

Quería que fuéramos una familia normal por una vez en la vida, quería estar junto a él. Sabía que me quería tanto como yo, pero sabía que cuando era pequeño estuvo demasiado tiempo solo. Tuve que trabajar duro para sacarlo adelante, pero si pudiera volver atrás sin duda pasaría más tiempo a su lado. Es la mejor y la única forma de poder vivir la vida de verdad, vivir la vida feliz.

Estaba allí en mis pensamientos y mis deseos, cuando de repente sonó el teléfono. Tragué saliva, intentando prepararme para la batalla que quizá se avecinara ante una negativa.

- ¿Si? – respondí tensa.

- Hola madre.

- Hola cariño – me relaje al escuchar la voz de mi hijo - ¿Cómo estás?

- Estoy perfectamente madre – que bien mentía, pensé, quizá también heredo algo de mi talento para el teatro - ¿Cómo te va por ahí?

- Creo que he dado con él. Solo estoy esperando a que me llame. En cuanto lo haga no tardaré en estar ahí contigo.

- Estoy deseándolo, te echo de menos - dijo pero podía oír su sonrisa en su voz.

- Yo también cariño. ¿Cómo está tu mujercita?

- Aquí disfrutando de mi compañía - dijo riéndose.

- Seguro que sí, mi pequeño Don Juan, pero tengo que dejarte cariño, por si llaman, no quiero tener la línea ocupada…

- Te quiero madre - me dijo antes de colgar y no pude evitar sonreír, porque a pesar de todo lo veía animado, contento…. eso sin duda le ayudaría en su recuperación.

Estaba aún sonriendo a la vez que limpiaba alguna lágrima furtiva cuando volvió a sonar el teléfono. Sin duda Rick había olvidado decirme algo cuando colgó tan rápidamente.

- ¿Olvidaste algo cielo? - se produjo un silencio en el otro lado del teléfono hasta que escuche a alguien suspirar.

- Martha soy yo…

- ¡Ah…!

- Mira Martha… No puedes venir a mi casa… comprende que

- James, mi idea no es arruinarte la vida, ¿vale? – Dije muy seria cuando me recompuse del error cometido pensando que era Richard - Pero tenemos que hablar, y no puedo esperar.

- Martha, no…

- Mira - dije seria, iba a plantar batalla si era necesario - o te presentas en una hora en el Sheraton Duluth Hotel o te juro que me planto en tu casa y entonces sí que vas a salir tocado de esto – se escuchó un silencio que interprete como una derrota por su parte.

- Tú ganas. Estaré allí en media hora - dijo y le colgué enfadada.

Solo le importaba su familia, y ni siquiera pregunto por su hijo. Eso me enfado bastante, pero por lo menos accedió a verme, luego solo faltaría convencerlo ya fuera por las buenas o por las malas, porno no pensaba aceptar un no por respuesta.

Seguí sentada en la cafetería el hotel, en una mesa cercana a la puerta, pero lejos de la ventana para tener algo de privacidad. Cuando lo vi entrar le reconocí inmediatamente al igual que él, que después de unos segundos buscándome, vino directamente hacia mí, estaba mayor, como yo por supuesto, pero aún mantenía esa gallardía que rebosaba hace 42 años en aquella noche que pasamos juntos. Sus ojos eran los mismos, su donaire al andar, su porte era el mismo y la voz, al menos por teléfono, era la misma. No sabía que sentía en este momento, se parecía tanto a mi pequeño pero con unos años de más, ojala mi hijo pueda llegar a su edad pensé.

- Hola - dijo sentándose al otro lado de la mesa.

- Hola.

- Martha yo…

- No, déjame hablar a mí, después ya dirás algo si tienes vergüenza para hacerlo.

- De acuerdo. – dijo el serio y nervioso.

- Estoy aquí por mi hijo. Necesita tu ayuda, por desgracia, la mía no le ha servido.

- Claro, ¿cuánto necesita? Sabes que lo que… - pero paro al ver como con mi mano le solicitaba callar.

- Si, ya conozco tu forma de ayudar, dinero… pero no, él tiene todo lo que pueda desear respecto a es.

- Mira Martha… para mí no es nada fácil. Tengo una familia…

- Lo sé, y no te pido que la dejes. Solo te pido que ayudes - dije tragando saliva - nuestro hijo tiene leucemia y necesita un trasplante de medula, todos nos hemos hecho pruebas y no somos compatibles con él, así que tú eres nuestro último recurso.

- ¿Qué? – dijo mientras su tez se tornaba roja y una gota de sudor caía por su rostro.

- Se está muriendo - dije rompiéndome - eres una de sus últimas oportunidades.

- Martha… porque… tu… tenías que haberme avisado antes – dijo entre tartamudeos.

- Llevo semanas buscándote, no eres fácil de encontrar.

- ¿Dónde está? – pregunto inmediatamente.

- En Nueva York, yo parto hacia allí en cuatro horas – dije mientras consultaba mi reloj, no iba a estar ni un minuto más de lo preciso en ese dichoso pueblo que solo me traía recuerdos.

- Yo iré contigo. Prefiero que mi familia no se entere pero… si es necesario se lo diré a mi hijo. Quizás él también pueda donar.

- Gracias… - dije tragando saliva, fue más fácil de lo que imagine… quizá aún tuviera el corazón que me pareció ver en el 42 años atrás.

- ¿Gracias? Martha, puedes acusarme de cualquier cosa, porque lo más seguro es que tengas razón, pero soy humano y quiera o no, es mi hijo, si hay alguna posibilidad, alguna forma o manera en la que yo pueda salvarle la vida, lo hare. Yo no he formado parte de su vida, por miedo a perder a mi familia, pero como comprenderás, no voy a dejar que se muera sabiendo que puedo salvarle la vida – cogió aire y soltándolo continuo hablando - Sabía que estaba bien, que era feliz y eso me bastaba, pero ahora… ¿Por qué clase de persona me tomas Martha?

Y así acabo nuestra conversación, calle al comprender que no lo juzgue tan mal, al fin y al cabo, era una persona comprensiva e iba a intentar ayudar, incluso llamando a su hijo si fuera necesario. Eso me dio ánimos y después de quedar en vernos en el aeropuerto, nos despedimos.

POV KATE

Estaba cansada no había podido dormir mucho en los últimos días. Solo quería estar a su lado mirándolo constantemente para asegurarme que estaba bien, que su corazón seguía latiendo de forma constante.

Quería estar ahí a su lado pero necesitaba un poco de aire, no me encontraba del todo bien y suponía que era por estar tanto tiempo en un sitio que no me gustaba. Nunca me habían gustado los hospitales, y estar aquí encima porque mi marido estuviera enfermo. "Mi marido" aún me costaba hacerme a la idea. Salí al patio interior en el que por fin conseguí abrirme a él, en el que por fin me declare, dejándole claro cuáles eran mis sentimientos. Eso hizo que todo fuera más fácil entre los dos, ya sabíamos solo con mirarnos lo que queríamos él uno al otro.

Me senté en el banco mirando hacia el cielo, buscando entre las estrellas alguna fugaz a la que pedir un deseo. Pero no me encontraba en Los Hamptons, aquí no se podían observar las estrellas, apenas el cielo era visible. Cerré los ojos, intentando concentrarme, y recé…nunca antes había creído en nada pero desde que esto paso no dejaba de rezar a quien me oyera para que lo salvara, cualquier ayuda que llegara sería bienvenida.

- Kate

Cuando levanté la cabeza me encontré con mi amiga de pie, mirándome. Se sentó a mi lado, colocando su mano sobre mi pierna, se mantuvo en silencio hasta que yo lo rompí.

- Es tarde Lanie ¿Qué haces aquí?

- Acabo de salir de trabajar, tenía ganas de verte - dijo y no pude evitar sonreír.

- Deberías descansar.

- Puede, pero me aburro demasiado, ahora en el trabajo, sin vosotros nada es lo mismo.

- ¿Y Espo?

- Se acabó.

- Lo siento.

- Tranquila, estamos bien, lo hemos pasado bien y con eso me quedo. Siempre hay que quedarse con las cosas buenas Kate.

- Yo me quedo con las cosas buenas, pero en esta historia hay cosas… demasiado malas.

- Si, comprendo, pero al menos hay una cosa buena, os queréis y estáis juntos. Eso es lo más importante.

- Ya, tienes razón. Tendría que volver - dije levantándome de golpe, pero volviéndome a sentar cuando sentí como todo me daba vueltas, hasta estar a punto de caer.

- Kate ¿Estas bien?

- Si… - dije aguantándome la cabeza como si eso sirviera de algo - si… un momento.

- No, amiga estás cansada, muy delgada. Así que no me digas que estas bien.

- Lanie, ahora el importante es él, a mí se me pasara cuando salga de este dichoso hospital.

- No Kate, ahora la importante eres tú. Porque si tú no estás bien, no podrás ayudarlo. Vamos ahora mismo a que te hagan una analítica. Debes tener anemia, por lo menos.

- Lanie no creo…

- Kate… basta.

- Lanie… - pero la miré y sabía lo terca que era, no me dejaría en paz hasta que me los hiciera, así que me levanté y fuimos hacia la sala donde se encontraban las enfermeras, allí estaba Alex entre muchas otras.

- Hola chicas – salude tímida.

- Hola Alex - dijo Lanie saludándola - necesito tu ayuda.

- Pues tú dirás.

- Necesitaría que Kate se hiciera una analítica.

- ¿Te encuentras mal cariño? – me dijo Alex asustada.

- Ni caso… estoy bien – le respondí.

- Acaba de marearse, ha adelgazado un montón, solo tienes que mirar las ojeras que tiene.

- Gracias Lanie - le dije de forma irónica.

- Venga Kate, vamos abajo y que te echen una ojeada – dijo cogiéndome del brazo y llevándome con ella.

- Bueno… - dije enfadándome, aunque sabía que lo hacían porque estaban preocupadas por mí - pero de esto, ni una sola palabra a Castle.

- Si, si… lo que usted diga señora, pero anda, vámonos - dijo Alex, y fui detrás de ella seguida muy cerca de Lanie que vigilaba que no me escapara, como si fuera una niña pequeña con temor a las agujas… que dicho sea de paso no me gustaban ni un poquito.

CONTINUARÁ…

El viernes nuevo capítulo, hasta entonces espero vuestros comentarios. Esperemos que a Kate no le pase factura las noches sin dormir y casi sin comer.

Gracias a todos y tengáis un buen día XXOO

Twitter: tamyalways