Bien, dejo la segunda estampa: tomar chocolate caliente. Esta fue una de las que más me gustó. Al ser una persona con múltiples alergias, escribir sobre esto me encanta. Ok, no es divertido cuando se te cierra la garganta y piensas que vas a morir, en el momento, por supuesto. Ya después uno lo cuenta en esas reuniones familiares y todos se ríen. Hay que ver el lado positivo de las cosas.
En fin, mucho bla bla bla.
¡Disfruten la lectura!
Sonic había planeado una excursión a la montaña: el invierno estaba comenzando y la nieve aún no había llegado. Podían caminar sin que el calor los molestara. Era una idea que a todos había encantado, incluyendo a Blaze. Pero ninguno contaba con la lluvia; por lo que se quedaron dentro del garaje de Tails, mirando cómo sus planes se deshacían.
De la nada, Amy le estaba ofreciendo una taza a la gata.
— ¿Qué es? —preguntó mirando extrañada el contenido.
— Chocolate caliente—respondió Amy con una sonrisa amigable, Blaze tomó la taza y la llevó a sus labios—, pero está muy…
Su advertencia había llegado muy tarde. Blaze se había quemado la lengua con el contenido.
— Para ser una chica de fuego, tienes poca tolerancia a lo caliente—dijo el erizo azul tratando de hacer menos tenso el ambiente.
— No estás ayudando—dijo Amy de manera melodiosa.
— Me lo merezco, debí haber preguntado. Tenía mucho tiempo que no tomaba chocolate, olvidaba cómo era—dijo dándole un sobro a la taza. Con cuidado, lo pasó por su garganta—. ¿Cómo pude no haber tomado algo tan delicioso en tanto tiempo? —ella tosió un poco.
— Esa es la actitud—dijo Sonic dándole una palmadita en la espalda. Ella volvió a toser, pero esta vez, dejó la taza a un lado.
— Blaze, ¿estás bien? —preguntó Amy preocupada.
— No puedo respirar—respondió la grata llevándose una mano a la garganta.
— ¡Oh por Chaos! ¡Estás llena de ronchas! Tails, trae lo más rápido que tengas.
Más tarde, después de la visita al hospital y que todo se hubiera calmado, Blaze salió del hospital con sus amigos.
— Tal vez por eso era que no me dejaban tomar chocolate—dijo la felina apenada.
— Tengo la ligera sospecha de que así es—dijo Sonic.
La gata suspiró pesadamente y sonrió apenada. El chocolate tendría que quedar descartado por siempre de su lista.
P.D. Los gatos son alergicos al chocolate por naturaleza.
