Buenos días como ya os dije esta semana va a ver más relax en cuanto al drama va a estar más alterno los momentos buenos con el drama, así que aprovechar que aún queda por venir momentos muy, muy duros. Bueno daros las gracias a todos por vuestros comentarios y avisaros de que este capítulo es M
Los personajes no me pertenecen…
Idea de Lizcecilia6CECIFILLION
Capítulo 42
POV KATE
Se abrió la puerta de la habitación que me habían adjudicado después de mi desmayo, ya me encontraba bien, solo precisaba dormir unas horas a pierna suelta y comer algo. Tanto Alex, como Lanie eran unas exageradas y montaron un cirio impresionante por un poco de cansancio. Apareció Rick con una sonrisa que le iluminaba el rostro, incluso parecía otro, estaba resplandeciente. Se acercó despacio a mi cama y se tumbo a mi lado, me beso suavemente y me dijo:
- Lo he conseguido – tenía la misma sonrisa que tendría un gato después de atrapar un ratón.
- ¿Si?
- Tenemos un par de horas para nosotros, completamente solos. Nadie nos va a molestar -dijo justo en mi oído a la vez que me mordisqueaba el lóbulo. Mi sangre se calentaba solo con su contacto.
- ¿Cómo…?
- Eso da igual… lo importante es que lo he conseguido.
- Les has dicho que…
- Creo que no hacía falta - dijo riéndose.
- ¡Dios mío! qué vergüenza, creo que no voy a poder mirar a tu madre, ni a Alex a los ojos en lo que me queda de vida… vaya ridículo, no deberías haberlo hecho… que van a pensar de nosotros -dije y Rick empezó a reírse de mi - ¡Ey! - dije golpeándole el pecho.
- Me gusta cuando te sonrojas, cuando te avergüenzas, ese color te sienta tan bien en la cara... Pero ¿sabes lo que más me gusta? -dijo atacando mi cuello y haciendo que suspirara - me gusta cuando te olvidas de todo, cuando te centras en ti y en mí, juntos. Sin pensar, solo disfrutando el momento.
Le bese con fuerza atrayéndolo hacia mí, le necesitaba, precisaba sentirlo lo más cerca posible. Quería quitarle la ropa, que me hiciera suya… todo mi cuerpo lo pedía a gritos.
- ¡Dios Kate! quiero besarte mil veces – dijo poniéndose manos a la obra. Era algo especial esa sintonía que teníamos. No sé cómo, pero sabía exactamente donde acariciarme, donde poner sus labios para que yo disfrutara y sintiera esa unión.
Sentí como bajaba por mi estómago dejando besos por cada zona, sin dejar de mirarme a los ojos, viendo como disfrutaba de las sensaciones que me producían sus caricias. Mientras yo, en esos ojos tan azules, veía todo lo que el sentía al proporcionarme placer. Me sentía tan amada, deseada, segura, viva.
Poco a poco me fui quedando sin ropa interior, mientras él seguía con su bata del hospital y los slips. Bajó hasta donde más lo necesitaba dejando allí también besos y pequeños mordiscos provocándome suspiros de necesidad. Quise acelerar un poco para que acabara esa tortura y coloque mi mano sobre su cabeza dirigiéndole hacia donde más lo necesitaba y pude sentir su sonrisa sobre mis partes más íntimas. Eso me proporciono un roce tan especial que en ese momento pensé llegar al clímax, pero solo era el principio. Empezó a mover su boca hasta llegar a mi clítoris haciéndome saltar ante la inesperada intromisión de dos de sus dedos en mi cavidad vaginal y empezó a moverlos tan deprisa mientras no perdía la succión sobre mi clítoris. Una fuerte sacudida interior empezó a recorrer todo mi cuerpo. Era el mejor orgasmo que había notado en mi vida, tanto, que me fue imposible evitar un quejido de placer a la vez que su nombre caía de mis labios en un suspiro.
Lo sentí de nuevo subiendo por mi cuerpo, besando cada parte por donde pasaba. Cuando llego a mi pecho le dio una ración extra de mimos a cada uno de ellos haciéndome gemir de nuevo. Poco a poco fue subiendo hasta llegar a mi cuello y allí se detuvo besándome, lamiéndome y dejando pequeños mordiscos justo en mi cuello, seguro que voy a ir marcada unos días pensé mientras disfrutaba. Poco a poco arrimo su boca a mi odio y solo sentir un cálido aliento hizo que me estremeciera.
- Te quiero - susurro casi en un suspiro y ya no me pude resistir más a la tentación. Era mi turno para hacerle saber lo que podía hacer una mujer enamorada.
De forma salvaje, le quite la bata del hospital y sus slips. Cuando deje al descubierto sus partes, me dio por pensar en Ricky y en su timidez la primera noche que dormimos juntos, lo que me hizo sonreír.
- ¿De qué te ríes ahora? – me pregunto al verme tan sonriente.
- Creo que el "pequeño Ricky" ya me conoce, no es tan tímido como la primera vez – le dije haciéndonos reír a los dos.
- Ahora no pierde oportunidad de saludarte – dijo mirándome con una sonrisa en la cara.
Me coloque sobre él, me incline y el "pequeño Ricky" volvió a demostrarme su alegría al verme. Estaba preparado para mí, así que con mi boca y mi lengua tuve una larga conversación con él. Escuchaba los suspiros y la rápida respiración de Rick y eso me calentaba también a mí. Notar lo que provocaba en su cuerpo, me excitaba tanto o más que cuando me poseía.
Escuchando sus jadeos, comprendí que aquello no duraría mucho más, así que me coloque a su lado y ambos nos acercamos. Inmediatamente tenía a mi marido pegado a mi espalda y con su erección a punto de entrar en mi interior. Cuando accedió desde atrás, pude notar mejor la longitud y eso me provoco un placer sublime.
- ¡Oh Dios! -suspiré al sentir como me llenaba por completo. Nos quedamos ambos así parados, solo sintiéndonos durante un momento. Intentando alargar ese momento de pasión, de deseo, de amor.
Poco a poco fui moviéndome despacio, al igual que él. Lo necesitaba tanto, lo quería y lo deseaba tanto que no quería perderme en toda esta pasión que nos estaba consumiendo, pero por un momento vino a mi mente que podía ser la última vez que pudiéramos hacer el amor y sentí como unas lágrimas furtivas caían por mi rostro sin poder pararlas.
- Kate… ¿te hice daño? – pregunto preocupado.
- No pares… - casi le grite, moviéndome más rápido sacando un fuerte gemido de su boca.
- Kate pero…
- No pares… no pares nunca… te quiero - dije y le besé porque quería que ese momento fuera eterno, quería que nunca acabara, pero sobre todo quería que fuera especial, quería que fuera completamente mágico.
Rick me abrazó con fuerza atrayendo hacia su pecho mientras él también se unió a este baile que nos estaba volviendo locos, que nos estaba llevando al punto álgido de la pasión desbordada. Sentí como cada vez aceleraba más y más las embestidas como si tuviera la necesidad de acabar, como si ya no pudiera aguantar más.
Me uní al movimiento, haciendo que las embestidas aumentaran y que la penetración fuera cada vez más profunda volviéndome loca. Mi cuerpo entraba en ebullición, me sentía tan cerca del final, que no sabía si aguantaría hasta que el tuviera su orgasmo. Notaba como mi piel estaba pegajosa contra la suya, caliente por la cantidad de placer que me estaba haciendo sentir.
Note como una especie de electricidad volvía a correr por mi cuerpo. Sabía que ya estaba llegando. Aumentamos un poco más el ritmo y cuando sentí como Rick tocaba justo sobre mi clítoris con sus manos caí rendida a la pasión que corría por todo mi cuerpo, llegando a mi segundo orgasmo. Tenía razón, sin duda esta noche iba a ser magnifica.
No conseguía recuperarme, cuando vi que cambiaba nuestras posiciones dejándome sobre la cama y pude sentir su miembro aún duro en mi interior y casi sin poder hacerme a la idea sentí como volvía a embestir con más fuerza, mucho más profundo, y con eso hacía que mi orgasmo se alargará, haciéndome creer que no podría soportarlo… me sentía tan excitada y sensible que solo un roce me hacía sentir a punto de explotar. Aumento el ritmo ya más descontrolado. Veía su piel brillando de sudor, sus ojos oscurecidos mirándome en todo momento y su respiración agitada, estaba cerca, así que decidí levantar mis `piernas rodeando su cintura profundizando más la penetración, y solo con dos o tres movimientos más termino llenándome de su semilla. Vi como cerraba los ojos con fuerza y como susurraba mi nombre, eso me gustó tanto, que explote en un nuevo orgasmo que me consumió por completo.
Rick cayó rendido encima de mí, sin dejar en ningún momento de besarme despacio en mi hombro y mi cuello haciéndome cosquillas. Todavía lo tenía dentro y no quería que se desconectara de mi cuerpo, no todavía, quería estar así un poco más, abrazados, sintiéndonos.
Rick se levantó y nos quedamos mirándonos durante unos segundos, con nuestros rostros sonrientes. Rick intentó levantarse, pero se lo impedí abrazándole de nuevo, fuerte contra mi pecho.
- Rick no te levantes.
- Pero… te estaré aplastando…
- Necesito sentirte un poco más, no te muevas…
- No tenemos mucho tiempo antes de que…
- Me da igual…quédate aquí conmigo.
- Mmm… sabes esto ha sido mucho mejor que cualquier cosa que pueda haber soñado en la vida – dijo levantando las cejas de forma insinuante.
- ¿Si?
- Lo único es que en mis sueños vestías distinto, llevabas un uniforme de enfermera.
- Sí, claro, por ahí sí que no paso.
- Da igual, eres la mejor enfermera que nunca haya podido imaginar. Y sin duda la más sexy -dijo besándome el cuello y no pude evitar gemir ya que aún tenía mi cuerpo demasiado sensible por lo que acababa de suceder.
- Rick… ¿sabes? – le dije pensativa.
- Mmm… - ronroneo en mi oído. Sentía su peso y notaba que estaba relajado, tranquilo. A la par que cansado por el ejercicio.
- En la comisaria siempre estabas hablando con los chicos sobre tus ligues de los sábados por la noche…
- Kate… ¿no estarás celosa ahora?
- Me da igual lo que hiciste antes… ahora eres mío – le dije riendo – no estoy celosa… solo quería preguntarte si fueron ellas las que te enseñaron como conseguir lo que has hecho hoy conmigo.
- No Kate, lo que contaba a los chicos eran mis correrías de joven, desde que te conocí, no tuve ojos para nadie más.
Me quede callada, pensativa… no podía creerme lo que acababa de confesarme, ¿hacia dos años que se acostaba con una mujer?
- Venga… yo estaba con Josh, ya lo sabes… no me creo que hiciera tanto tiempo que no…
- Bueno…alguna a habido no soy un santo, tenía mis necesidades pero…el último año sobre todo…me iba con mujeres pero al final…no podía…pensaba en ti en todo momento Kate - dijo dejando de mirarme y poniéndose a mi lado.
- Pero… - era algo insólito, nunca jamás pensé que pudiera tener unos sentimientos tan grandes hacia mí.
- Sé que tú estabas con Josh, y me dolía, pero no podía hacer nada para pararlo. Tú no conocías mis sentimientos, no era más que tu compañero y tu segundo. Además de chincharte y hacerte perder la paciencia, no optaba a más. Así que me conformaba.
Me acerque a él, se le veía lejano al momento que acabábamos de vivir ambos y ahora yo, por una simple pregunta, me sentía culpable por haberle recordado que no hacía mucho yo estaba con otro hombre… pero eso me hizo pensar… y le dije abiertamente, mientras me apoyada sobre su pecho, me acerque a su boca con mis labios.
- Pues yo también tengo que confesarte algo… - dije dejando un suave beso en esos labios que aún tenían sabor a mí.
- Es igual Kate, ahora estamos juntos… estás conmigo… me basta. De verdad… no te preocupes – dijo queriéndome evitar el mal momento que yo le había provocado.
- En serio… déjame… - en esos momentos capte su atención y me miró fijamente, interesándose por mi confesión.
- Como quieras…
- Es la primera vez que siento un orgasmo como este… nunca tuve más de dos juntos y desde luego jamás dos con tal intensidad. Pero lo que nunca me paso fue conseguir tres y de tal magnitud… eres un campeón… a pesar de todo, has logrado lo que nadie logro – vi como su cara seria se convertía en sonriente – palabra de policía – dije levantando mi mano derecha como cuando jure guardar y hacer guardar la ley y el orden en la academia. Él sabía que eso era sagrado para mí, al igual que lo era para él. Me devolvió el beso y dijo:
- ¿Crees que tenemos tiempo para otro?
- No lo creo….
- Pues la verdad… es que no me importaría uno rapidito.
- Contigo no quiero rapiditos, quiero que dure mucho tiempo Rick - me miró extrañado a los ojos, pero con una sonrisa en la cara.
- Me encantaría poderte hacer el amor durante horas y horas Kate. Esto… es lo mejor que me ha pasado nunca. Sabes que para mí esto no es solo sexo ¿verdad?
- Lo sé - dije y le volví a besar.
Había estado a punto de romper la magia… pero conseguí recuperarla.
De todos modos, me quedaba con la confesión de que durante el último año, fue incapaz de tener relaciones con cualquier otra mujer, porque estaba enamorado de mí. Eso sería algo que llevaría en el corazón mientras viviera, porque ese amor, su amor, era único y especial.
CONTINUARÁ…
Gracias a todos por seguir leyendo y espero que esta semana os esté gustando.
Nos vemos mañana con un nuevo capítulo.
Espero vuestros comentarios XXOO
Twitter: tamyalways
