Buenos días, feliz de que os siga gustando y de que os haya gustado este parón de drama. Bueno seguimos con la historia en busca del donante para Rick espero que os guste.
Los personajes no me pertenecen…
Idea de Lizcecilia6CECIFILLION
Capítulo 43
POV MARTHA
Estaba en la cafetería esperando a James, había salido a esperar a su hijo que estaba llegando con sus nietos. No querría estar ahora mismo en su piel, cuando le contara a su hijo su aventura conmigo, la existencia de Richard y mucho menos, que le había estado engañando durante tantos años. Estaba allí con mi café cuando le vi entrar, un hombre de unos 40 años y dos niños pequeños. Se acercaron donde me encontraba y quise que me tragara la tierra.
- Hola – dijeron James y ese otro hombre, que seguía con los dos críos cogidos de la mano.
- Hola – respondí levantándome y apretando la mano que me ofrecía el que imagine seria su hijo.
- Martha él es mi hijo Alexander - me quedé mirándolo al escuchar aquel nombre, el nombre que me dijo que era el suyo, hacía ya cuarenta y tantos años.
- Encantado - dijo con una sonrisa sin saber muy bien lo que le esperaba.
- Cariño, siéntate tengo que hablar contigo.
- James si me permites yo me llevo a los niños – le dije cuando comprendí que aún no le había contado todo lo que pasaba.
- No, quédate - dijo mirándome casi suplicante. Estaba asustado, lo veía en sus ojos, y lo cierto es que no había para menos.
- Pero los niños… - dije volviendo a sentarme. Me había pillado y no podía escapar… hasta que a lo lejos, vi como nuestra amiga la enfermera entraba en la cafetería. Así que la llame suplicando al cielo que pudiera ayudarme.
- Alex - la llamé cuando la vi llegar. No quería ponerla en un compromiso… pero… que otra cosa podía hacer.
- Hola Marta – dijo sonriéndome cordialmente.
- ¿Puedes hacerme un favor? – le suplique.
- Claro mujer… Lo que quieras.
- Puedes quedarte un momentito con los nietos de James. Solo serán unos minutos – me miro extrañada, pero al ver mi cara de súplica, no pudo resistirse.
- Claro. Hola chicos ¿Cómo os llamáis? – les pregunto agachándose para ponerse a su altura y así poder coger confianza con ellos.
- Ella es Emma y yo soy Edgar – dijo el chico muy serio mirando a su padre y abuelo.
- Encantada, yo soy Alex. ¿Os apetece venir conmigo? nos tomaremos un helado ¿vale? – les dijo sonriendo… esa chica valía para todo…
- ¿Podemos papa? – preguntaron los niños nerviosos por aceptar lo antes posible.
- Claro - dijo el padre besando la cabeza a su hijo mientras le sonreía.
De este modo, la simpática enfermera, salió de la mano con los dos niños hacia la barra a pedir un helado para los niños.
Cuando nos quedamos solos, vi como James intentaba aclarar sus ideas pero… no encontraba las palabras exactas para poder expresar todo lo que tenía que contarle a su hijo, y era comprensible.
- Papa ¿Qué pasa? – Pregunto inquieto - Me estas asustando.
- Hijo, veras yo… tengo que contarte algo. Antes de nada quiero pedirte perdón por haberlo ocultado durante tantos años, pero… es que…
- Al grano, por favor.
- Yo… yo conocí a Martha hace muchos años, tú aún no habías nacido… ni siquiera sabía de tu existencia. Yo estaba pasando por un mal momento… tu madre…
-¿Tuviste una aventura? ¿Eso quieres decirme? – pregunto directo Alexander mirándole de forma seria. Como si ya se imaginara todo lo que sucedía.
- Tu madre y yo habíamos discutido… estaba algo…
- A mí Papa, no me tienes que dar explicaciones sobre eso. A quien deberías pedir disculpas es a Mama – le respondió muy serio y con cara de pocos amigos.
- Y lo hare si es necesario, ella no sabe nada de todo esto aún. Pero no es por eso. No te lo hubiera contado si no… si no necesitara tu ayuda. Veras, me gustaría que me hicieras un favor muy grande.
- ¿Qué tipo de favor Papa?
- Veras, Martha y yo… tuvimos un hijo. Es… de tu edad y yo…
- ¿Qué? – hasta ese momento había mantenido la calma. Se le veía un muchacho educado y tranquilo, exactamente como yo recordaba a James, cuando lo conocí.
- Siento no habértelo dicho antes, pero tenía miedo a perderos.
- ¿Me estás diciendo que abandonaste a tu hijo? ¿Cómo pudiste? Siempre te tuve como modelo de padre, y créeme nunca abandonaría a mis hijos. Ya sabes todo lo que me costó conseguir la custodia compartida de mis hijos, para que nadie pudiera quitármelos y ahora ¿tú me dices que tienes otro hijo del cual no has sabido nada en todos estos años? – lo había dicho casi sin coger aire, se está enfadando y se notaba en sus facciones, su rostro empezaba a enrojecer e iba levantando la voz por momentos.
- Sé que es difícil de entender pero…
- No Papa, no puedo entenderlo. Sabes lo que he luchado por tener a mis hijos conmigo. No puedo creer cómo pudiste abandonar a tu hijo.
- Lo siento. Me merezco tu enfado, pero él no – le dijo haciéndolo callar al momento con su afirmación.
- Claro que no, él no tiene culpa – respondió algo más tranquilo.
- No la tiene, por eso te he pedido que vinieras, para que nos ayudaras – dijo mirándome a mí, a lo cual asentí cuando Alexander también me miro.
- ¿Qué pasa?
Vi como tragaba saliva, le costaba hablar de ello. Sabía que le importa Richard, su único problema era que había sido un cobarde y ahora que podía perderlo de verdad, se sentía mal.
- Mi hijo… nuestro hijo está enfermo – dije tomando la palabra por primera vez.
- ¿Enfermo? – pregunto arrugando el entrecejo, como solía hacer muchas veces Rick.
- Veras… Tiene leucemia, se está muriendo - dije sin poder evitar las lágrimas, como sucedía últimamente -necesita un trasplante de médula. Tu padre y yo… pensamos que seriamos compatibles, pero no ha sido así. También se han hecho las pruebas de compatibilidad todos sus amigos pero no hubo suerte. Así que tu padre, pensó en ti. Siento que tengas que saber de la existencia de tu hermano en esta situación… pero… - instantáneamente me interrumpió para aceptar.
- Claro que lo haré. Me haré las pruebas necesarias, faltaría… Y llamaré a Mary… para pedirle permiso, para que los niños también se las hagan. Lo ayudaré sin dudarlo… pero me gustaría luego… me gustaría luego conocerlo, si no te molesta Martha.
Me gusto que se dirigiera a mí… pidiéndome permiso de esa forma tan bonita para conocer a su hermano. Eso demostraba lo buena persona que era, incluso ofreciendo que sus propios hijos se hicieran las pruebas para ver si la compatibilidad era positiva.
- Por supuesto. Le encantara conocerte – le respondí sonriendo abiertamente.
- Tú… ¿ya lo conoces Papa?
- Si – dijo bajando la mirada – Y no me ha perdonado todo lo que le he hecho, o mejor dicho, lo que no he hecho por él, en todo este tiempo.
- Lo siento… pero también le comprendo…
- Yo también lo hago. Me gustaría que todo esto saliera bien e… intentar arreglar las cosas, pero es difícil.
- Suerte papa, la vas a necesitar – miro hacia la barra, donde los niños degustaban un helado cada uno junto a Alex que les escuchaba atentamente - pero pase lo que pase, yo si quiero tener relación con él. Siempre quise tener un hermano. Pase lo que pase quiero que se lo cuentes a mama, que no la engañes más y que aceptes tu responsabilidad.
- Lo hare, pero no sé cómo se lo va a tomar…
- Bien, haré unas llamadas y nos pondremos manos a la obra. No hay tiempo que perder – dije al ver como la cosa iba por derroteros que a mí no me incumbían
- Luego ya lo conoceré. La verdad es que me hace mucha ilusión - dijo sonriendo y levantándose para unirse a sus hijos.
La cosa había ido bien, mi niño todavía tenía posibilidades y eso me valía para seguir luchando, para poder sonreír a la vida un poco más. Me levanté y sentí la mano de James deteniéndome.
- ¿Todo bien? – me pregunto serio.
- Sí, voy a contárselo a Rick – le respondí.
- Bien.
- Siento mucho… que todo haya ido así.
- Algún día tenía que pasar, merezco un poco de su odio.
- Nadie merece el odio de un hijo - dije dedicándole una sonrisa por primera vez y abandone la cafetería en busca de mi pequeño para darle las buenas noticias.
POV RICK
Estaba feliz, había conseguido olvidarme de todo por unas horas. Pero ahora estaba agotado. Mi cuerpo estaba pagando las consecuencias del exceso de ejercicio. Me dolía mucho la espalda, las piernas y estaba totalmente agotado. La cabeza volvía a dolerme horriblemente, pero viendo la sonrisa de Kate a mi lado, olvidaba todos los dolores y solo podía devolverle un poco del esfuerzo que ella estaba haciendo por mí.
Cerré los ojos, al sentir como me acariciaba suavemente la cabeza, note que el dolor cedía de forma suave y dulce. Ambos estábamos tumbados, vestidos, tras pasar un buen rato, juntos.
- ¿Estás bien? – me pregunto.
- Si, tranquila - respondí entreabriendo los ojos mirándola mientras me sonreía.
- Estas nervioso ¿verdad?
- Bueno, sí, un poco. No todo el mundo conoce a un hermano que tiene cuarenta y tantos años - dije haciéndola reír.
- Es un poco raro, la verdad.
- Bueno… yo soy raro.
- Sí ¿verdad? Te pega mucho - dijo riéndose.
- Oye… - dije haciéndome el enfadado.
- Seguro que os caéis bien, ya verás.
- No sé. ¿Te imaginas que es todo lo contrario a mí? ¡Uf! me lo imagino serio, un banquero o algo así… creo que me odiara y no entenderá mis chistes.
- Pues yo creo se reirá, aunque sea de ti.
- Muy graciosa – le dije achuchándola en mis brazos.
Justo en ese instante, escuchamos como golpeaban la puerta. Ambos nos levantamos, yo quedando sentado mientras ella se ponía de pie y se colocaba su ropa arrugada de haber estado tumbada junto a mí.
- Adelante - dijo Kate mirándome, se le veía algo nerviosa también.
Cuando se abrió, entró un hombre de mi edad, moreno y ojos azules, la verdad es que nos parecíamos bastante. Era alto, se cuidaba, porque mantenía un buen tipo. Se le veía también nervioso y no dejaba de mirarme, eso hizo que me sintiera un poco incómodo.
- Hola, me llamo Alexander – se presentó.
- Yo… - me quede completamente mudo. Tenía razón Kate, sin duda esto era muy raro.
- Disculpa… es una situación algo extraña. Él es Rick - dijo Kate tomando la palabra - y yo soy Kate - acercándose a él y ofreciéndole su mano.
- Es mi mujer - dije al ver como la miraba. Me estaba poniendo celoso de mi propio hermano. Estaba como loco, pero esa mujer, después de dos horribles años de penitencia, era mía, solamente mía.
- ¡Oh! Disculpa… - dijo saliendo de su ensimismamiento - Encantado. Yo… quiero decirte antes de nada que acabo de enterarme de que tengo un hermano así que esto es un poco…
- Raro – acabamos la frase Kate y yo al unísono… la escena fue de lo más graciosa, por lo que los tres nos pusimos a reír.
- Creo que voy a dejaros, para que os pongáis al día. Nos vemos luego - dijo besándome en los labios antes de salir.
Cuando Kate cerró la puerta, hice un gesto para que mi hermano se sentara en la silla que había junto a mi cama para que pudiéramos hablar más tranquilos y cómodos.
- Yo… siento mucho que mi padre… nuestro padre te abandonara. Si yo lo hubiera sabido antes, ten por seguro que hubiera hecho lo necesario para que pudieras contar con él.
- Tú no tienes la culpa - dije sonriéndole - él pensó que tenía que elegir y os eligió a tu madre y a ti, de eso ninguno de los dos tenemos la culpa.
- No tenía que haber elegido, por lo menos en cuanto a ti se refiere. Un hijo es un hijo… es para toda la vida.
- ¿Eres padre? – le pregunte.
- Sí, de dos niños. Luego cuando puedan quieren conocerte. Les he hablado ahora de ti y les parece chulo tener a un tío poli.
- Bueno no es tan chulí - dije riéndome - ¿A qué te dedicas?
- Lo mío no es tan "chulí". Soy profesor de Universidad.
- Deben estar muy orgullosos de ti.
- Lo están, son unos críos increíbles. Veras… Estoy divorciado y he luchado por tenerlos conmigo, por la custodia compartida. Por eso, por eso, me cuesta entender lo que mi padre hizo contigo.
- Ya… a mí me dolió durante bastante tiempo… pero al final me hice a la idea de que no iba a tener padre. Supongo que lo supere y ahora… "Sorpresa" – dije poniendo cara de payaso.
- Ahora sigues sin querer tener uno imagino.
- Me cuesta… más que por el daño que me hizo a mí, me importa el que hizo a mi madre. Ella me vio sufrir por su ausencia y sufrió por mí. Por eso… no sé si podre perdonarle.
- Te comprendo. Pero… al menos, a mí me gustaría seguir viéndote.
- Claro. Me encanta tener un hermano - dije sonriendo y ofreciéndole mi mano. Pero él se levantó y me abrazo con fuerza.
- Sé que todo va a salir bien. Veras… vamos a poder recuperar el tiempo perdido. Siempre quise tener un hermano y aunque ahora ya sea mayor… él saber que existes, me ha hecho mucha ilusión.
- Estaré contento de conocerte y de conocer a tus chicos.
- Creo que te llevaras bien con mi chico… yo no sabía de donde salía esa pasión por ser policía… y mira, resulta que se parecía a su tío. Además, y le gusta hacer bromas, contar chistes, es un graciosillo. Me han contado que tú también eres así, os llevaréis bien, ya verás -dijo sonriéndome.
No pude evitar sonreír, porque a pesar de todo ahora más que nunca no me sentía solo. Tenía una familia, una familia mucho mayor de la que siempre había imaginado. Quería disfrutar de mi nueva familia, de esta vida que tenía ahora… quería disfrutar de la compañía, esa que siempre me había faltado. Sin saberlo, ya había perdonado a mi padre.
CONTINUARÁ…
Mañana sabremos los resultados de las pruebas ;) Gracias a todos por seguir con la historia y por vuestros comentarios sois muy grandes. Ya es oficialmente el fic más comentado de todos los que llevo…por twitter…y por aquí. Mil gracias a todos.
Nos vemos mañana con el último capítulo de la semana que espero que os deje con un buen sabor de boca jiji.
XXOO
Twitter: tamyalways
