El grito de pánico les había sacado a ambos de su sueño, la menor estaba gritando que no la tocaran, por lo que corrieron hasta su habitación con preocupación, observando la agitación en la que se encontraba.
La agarró ambos brazos para evitar que continuara moviéndose, para evitar que se pudiese hacer daño, sin embargo, lo único que consiguió es que se debatiera mucho más angustiada.
- Mya, peque, shh, es solo una pesadilla- susurró acariciando su pelo, sin despertarla- Cálmate, cielo, estás a salvo, shh, no están aquí- continuó hablando.
Su hermana abrió los ojos con pánico, incorporándose para abrazarse a él, sollozando contra su hombro. La abrazó con fuerza en un intento de calmarla, de que dejase de llorar, de sentirse de aquella manera.
- Mya, ¿qué te parece si duermes con nosotros?- fue Kara quien la preguntó, quien observaba la escena con preocupación.
La joven asintió con la cabeza apoyada sobre su hombro, por lo que la cogió en brazos sin querer dejar de abrazarla, pues en este tiempo había conseguido que sus sollozos fuesen a menos, que se hubiese calmado.
La dejó sobre la cama, haciendo que le agarrase de la camiseta para evitar que se distanciara de ella, así que volvió a abrazarla a la vez que buscaba a Kara con la mirada, permitiendo que ella la abrazara, mientras él se levantaba en busca de un vaso de agua.
- ¿Mon-el? Quiero a mi hermano- sollozó ella tratando de debatirse de los brazos de Kara.
- Shh, lo sé- la susurró de vuelta mientras intentaba calmarla.- Mira, ya está aquí- le señaló.
- Mya, cielo, toma agua- la entregó el vaso, pero se lo negó buscando únicamente la manera de abrazarse de nuevo a él.
La abrazó antes de volvérselo a ofrecer, esta vez consiguiendo que lo aceptara, pero que a pesar de sus comentarios por que se volviera a dormir, no terminaba de cerrar los ojos, parecía no fiarse de lo que iba a suceder.
Se levantó de nuevo con ella en brazos, para ahora sentarse en el sillón y encender la televisión con la intención de distraerla lo suficiente como para que se durmiera. Este hecho se produjo tan solo un par de minutos más tarde, sintiendo como la respiración de su hermana se acompasaba.
- Está dormida- comunicó a la vez que Kara se acercaba para arroparles con una manta.- Era de CADMUS, estoy seguro- comentó- Kara, la han roto, no sé si quiero saber lo que la hicieron, pero creo que va a empezar a hablar- aseguró.
- Mon-el, vamos a dormir, va a tener más pesadillas, eso no vas a poder evitarlo, pero necesitas descansar tu también- le miró con preocupación.
Asintió levemente, mientras la abrazaba con fuerza, sin saber si estaba preparado para escucharla.
No pude evitar sonreír tontamente en el momento que leí su mensaje preguntándome si podía ir a su casa a ensayar la canción que teníamos juntos, idea que le negué, pues sabía que mi hermano no iba a acceder fácilmente, pero le ofrecí otra, quedar mañana, aquí. Sin embargo, antes de que pudiese responderme salí de la habitación para preguntárselo a Mon-el.
- Hey, ¿Puede venir mañana Nolan?- pregunté distraída con el móvil.
- Mya...- comenzó a hablar, consiguiendo que fuese a replicar.
- Pequeña- levanté la cabeza al reconocer su voz.
- Madre- susurré intentando retroceder- Creo que debo irme- comuniqué dándome la vuelta.
- No, pequeña, debemos hablar- agarró mi brazo para retenerme, sin embargo, me solté para acercarme a mi hermano.
- ¿Cómo es que estás viva?- cuestioné.
- Debería de hacerte yo esa pregunta, ¿no crees?- me miró.
- ¿Y padre?- pregunté sin querer responder, si ella no lo hacía, yo tampoco.
- Falleció- respondió simplemente.
- ¿Le mataste?- me alteré, observando como ella se encogió de hombros- Me largo, no quiero continuar con esta conversación- traté de andar, pero se interpuso, agarrándome de nuevo.- Suéltame- luché en su contra, pero no lo conseguí.
- Madre, suéltala- me defendió Mon-el.
- Está bien- suspiró soltándome definitivamente.
Sin ni siquiera decir nada más, avancé hacia la habitación, tirándome en la cama con nerviosismo, ¿Qué se suponía que estaba haciendo aquí?
Abrí la puerta del apartamento, topándome con mi hermano de frente, quien me miró interrogante tras ver a Nolan, situado detrás de mí.
- Nolan, él es mi hermano Mo... Mike- le presenté- Mike, él es Nolan, es un compañero del coro- miré a mi hermano con nerviosismo.
- Mya, ¿puedo hablar contigo un momento?- me preguntó, por lo que asentí levemente, siguiéndole a una zona en la que no pudiésemos ser escuchados.- ¿Me explicas..., en qué momento...?
- Tenemos que ensayar, te lo dije ayer, no va a pasar nada- me defendí.
- Más te vale- advirtió.
Me reí negando con la cabeza mientras regresábamos al salón yéndome con Nolan a mi habitación, no sin antes dirigirme una mirada de que tuviese cuidado, por lo que entrecerré los ojos para mirarle.
Cerré la puerta de la habitación, dejando la mochila donde el escritorio antes de girarme para toparme con sus ojos azules.
- ¿Quieres que te ayude con los deberes de álgebra primero?- me preguntó, por lo que asentí.
Era buena idea si éramos sinceros, porque él estaba en un curso más, así que podría ayudarme con facilidad.
Se sentó a mi lado antes de comenzar a explicármelo, consiguiendo que no fuese capaz de concentrarme al tenerle tan cerca.
- ¿Qué te parece si comenzamos con el ensayo?- me preguntó.
- Sí, claro- respondí con una sonrisa.
Le miré esperando a que comenzara a cantar, agachando la cabeza en el momento que nuestras miradas se cruzaron.
Comenzó a canta la primera estrofa de How would you feel? de Ed Sheeran, lo que hizo que me atreviese a volver a mirarle, distrayéndome.
- Mya..., hey, ¿estás bien?- cuestionó- Pareces distraída- comentó.
- Sí, estoy bien- respondí en apenas un susurro.
- Vale, estaba preocupado- admitió.- Bien, continuemos- sonrió empezando de nuevo, esta vez consiguiendo que fuese acompasada, que mi voz acompañara la suya en los tiempos correctos.
Situó su mano sobre mi mejilla, acariciándola mientras cantaba las últimas frases de la canción , hecho que hizo que me olvidase de respirar durante esos últimos segundos. Sentí como con cada última palabra se iba acercando aún más a mí, hasta que la distancia fue inexistente, pues consiguió besarme, pero, sobre todo, que le respondiera.
Sonreí levemente cuando hizo el amago de separarse, volviendo a pegarme a él, situando una de mis manos sobre su pecho y la otra en su pelo, sin querer distanciarme.
- ¡Mya!- fue la voz de Mon-el la que nos separó, la que hizo que agachase la cabeza al sentir que mis mejillas comenzaban a arder.
- Debería irme- susurró Nolan incorporándose- Nos vemos mañana, Mya- se despidió.
- Sí, hasta mañana- murmuré sin apenas atreverme a mirarle.
Suspiré aguantándome lo suficiente hasta que estuviese segura de que se había ido, pues en ese momento ande hacia mi hermano enfada por la poca confianza que tenía en mí y por la poca privacidad que me proporcionaba.
- Deja de arruinarme la vida- le acusé sin ni siquiera replantearme lo que estaba diciendo.
- Mya...- trató de hablar, pero le interrumpí.
- No, no lo intentes- negué con la cabeza- Vete, déjame, no quiero hablar contigo ahora mismo- le eché de la habitación, cerrando la puerta tras él.
Me tiré sobre la cama aguantándome las ganas de ponerme a llorar, pero sobre todo, las ganas de marcharme sin mirar atrás, de hacer todo aquello que no debería.
Cerré los ojos conteniendo las lágrimas, intentando calmarme y no recordar lo que había sucedido. Había roto el momento, lo había hecho, así que estaba en todo mi derecho de enfadarme con él, de no querer volver a dirigirle la palabra en un tiempo.
Suspiré recordando el beso, solo había una persona que me había hecho sentir de aquella manera, Zale.
Sacudí la cabeza en el momento que la puerta comenzó a abrirse, esperando que fuese él, pero para mi alivio era Kara.
- Cielo, deberías salir a cenar- comentó acercándose.
- No, no quiero estar en la misma habitación que él- negué con la cabeza.- Creo que hoy paso de la cena, voy a dormirme- expliqué.
- Sé que tienes hambre- se sentó en el borde de la cama- Y además Mon-el no está, se ha ido a despejarse- explicó.
Asentí mirándola, pasando a incorporarme y a irme con ella para fuera. Cené lo más rápido posible, quería volver a mi habitación cuanto antes, sin embargo, Kara, tenía ideas diferentes, obligándome a ver una película con ella.
Terminé tumbándome con la cabeza sobre su regazo, permitiendo que acariciase mi pelo hasta que me quedé dormida.
Abrió la puerta del apartamento sin esperarse esa escena, pero sonrió, pues significaba que había conseguido sacar a la joven de su refugio.
- ¿Puedo cogerla?- cuestionó.
- Creo que como se despierte y te vea, no va a dejar de gritar- comentó Kara intentando no reírse- La has hecho daño, tiene dieciséis, no estaba haciendo nada extraño- le miró seriamente.
- Pero..., es pequeña, Kara, es tan solo una niña- trató de defender su postura.
- Siempre va a ser una niña para tí, no va a importar el tiempo que pase, siempre va a serlo- explicó.- Pero tienes que darte cuenta de que crece, de que va a empezar a hacer cosas con las que no vas a estar de acuerdo, pero tienes que dejarla su espacio y confiar en ella- dijo.
Asintió levemente cogiendo a la menor para acostarla, metiéndola en la cama para arroparla con la colcha, observando como ella se acurrucaba aún más sobre si misma.
- Espero que puedas perdonarme, te quiero- besó su frente.
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Ayrin
