- Nolan- le llamé en un intento de frenarle por el pasillo.

- Hey, Mya- me sonrió- ¿Qué tal?- cuestionó.

- Bien, acerca de lo ayer...- quise explicarme.

- No, no pasa nada, entiendo que tú hermano reaccionase así- me interrumpió- ¿Qué te parece si nos quedamos después del ensayo?- preguntó.

- No puedo- agaché la cabeza- Tengo que irme a casa, se supone que vamos a tener una conversación de hermanos- le expliqué.

- ¿Va a regañarte?- me miró preocupado.

- No, creo que, más bien, va a disculparse- sonreí levemente- Además, yo también debería, le grité bastante ayer, le acusé de cosas que no debería- expliqué observando como él sonreía mientras negaba con la cabeza- Pero mañana si que puedo quedarme, si puedes, claro- apunté.

- Sí, buena idea- se rió- Nos vemos luego- se despidió de mí, consiguiendo que me quedase parada en mitad del pasillo viéndole marchar.


Avancé por la calle rápidamente, controlando mi velocidad, recordándome que no podía ser vista, sin embargo, no podía evitar tener la sensación de que me seguía alguien.

- Pequeña- me asusté en el momento que escuché su voz, pero no dejé de andar- Mya, tenemos que hablar- comunicó.

- ¿De qué?- pregunté girándome hacia ella.

- No puedo contártelo aquí- dijo acercándose a mí- Tienes que venir conmigo, confía en mí- pidió, pero negué con la cabeza.

- No, gracias- rechacé la propuesta.

-Se acabó la paciencia- me agarró del brazo antes de que fuésemos teletransportadas a una nave.

- ¿Cómo...?- dejé la pregunta a la mitad observando el espacio, fascinándome- ¿Dónde estamos?

- Eso es la Tierra, pequeña- señaló el planeta que teníamos delante.

- Vaya...- susurré- ¿Qué querías decirme?- pregunté.

- Visto que tu hermano está envenenado por la kryptoniana...- empezó a hablar, pero no pude evitar interrumpirla.

- Kara no ha hecho nada a nadie- me quejé.

- Bien, veo que a tí también te ha afectado pasar tiempo con ella- suspiró- Lo que estaba diciendo es que tu hermano no quiere venirse conmigo a Daxam, pero ahora que sé que estás viva, puedes hacerlo tú, asumir tus responsabilidades como princesa- explicó.

- No, él no va, yo tampoco- negué alejándome de ella.

- Tienes un matrimonio concertado, creo que eso lo sabes, ¿no?- me miró seriamente.

- Pues di que estoy muerta- respondí sin encontrar el problema.

- No puedo, ya saben que estás viva, solo hace falta que encontremos a su hijo, también está en la Tierra ¿recuerdas a Zale?- me preguntó consiguiendo que agachase la cabeza confundida.- Le conociste, ¿verdad?- arqueó una ceja, por lo que asentí levemente, pues sí, si que lo hacía.

- No puedo- susurré- Me voy, ne-necesito pensar- mi voz a penas se hacía presente, en serio, demasiadas cosas se estaban abriendo paso en mi cabeza sin que pudiese aclararme.

- Está bien, Pequeña- sonrió levemente- Tal vez quieras llevarte esto- me mostró un pequeño peluche, ofreciéndomelo.

- Me lo regaló Mon-el en mi undécimo cumpleaños- murmuré cogiéndolo, abrazándolo contra mí- ¿Cómo es que lo tienes?- cuestioné.

- Necesitaba algo para recordarte, Mya- respondió.

- ¿Por qué?- estaba empezando a no entender las cosas.

- Porque eres mi hija y te quiero- contesto acercándose- Puede que no quieras aceptarla, pero voy a ser siempre tu madre y Mya, no voy a poder olvidarte nunca, eres mi niña- explicó.- Sé que estos últimos años no hemos estado muy unidas, pero ¿recuerdas cuando eras pequeña?- me preguntó en el momento que se encontró en frente.- ¿Recuerdas como me seguías a todos los lados? ¿Como no podías separarte de mí?¿Como escuchabas a todas y cada una de mis historias?, Sé que lo haces, Pequeña- sonrió levemente.

La miré entre lágrimas sin querer sollozar, pero sin poder evitarlo, permitiendo que me abrazara, aguantando los sollozos en mi garganta mientras apoyaba la cabeza sobre su hombro.

- Recuerda que yo siempre voy a estar aquí, contigo, para todo- acarició mi pelo.

- Quiero irme a casa- fui lo único capaz de susurrar entre los sollozos.- Con... Mon-el, quiero a mi hermano- sollocé.

- Está bien, pequeña- secó mis lágrimas- Tienes que situarte aquí- me colocó.

- Gracias- traté de sonreirla.

Me sonrió levemente antes de que todo desapareciera, de que me encontrara en frente de la puerta del apartamento, pensándome el abrirla.

Finalmente me decidí por hacerlo, por entrar dentro, topándome directamente con mi hermano, a quien, sin darle tiempo a reaccionar, me abracé como si mi propia vida dependiera de ello, aumentando mis sollozos en el momento que me rodeó con sus brazos.

- ¿Qué ha pasado?- me preguntó mientras me obligaba a sentarme sin dejar de abrazarme.

No era capaz de responderle, no conseguía que mi voz se hiciese presente, por lo que le mostré el peluche esperando que lo comprendiera, hecho que hizo, pues aumentó la fuerza.

- Estás a salvo, Mya- susurró acariciando mi pelo.

- Quiere que vuelve con ella a Daxam, pero yo..., no puedo- sollocé- Tal vez debería, Mon-el- le miré entre lágrimas.

- No, no debes, tu sitio está aquí- me negó seriamente.

- Se ha comportado diferente, como si...- traté de explicar.

- Solo está jugando contigo- me interrumpió, consiguiendo que hiciese un intento de hablar- ¿Te ha dicho que te quiere y que va a estar siempre contigo? ¿Te ha hecho recordar tu infancia?- preguntó ante lo que asentí- Está intentando conseguir tu confianza, pero nada, absolutamente nada de lo que te ha dicho es real- aseguró secando mis lágrimas.

- ¿Y si quiero creerla?- le pregunté.

- Entonces yo no puedo hacer nada- respondió simplemente.- ¿Quieres hablar de algo más?- cuestionó después de que me ditrajera.

- No..., solo..., quiero dormir- respondí levantándome del sillón para largarme a mi habitación.

Tras ponerme el pijama, me acosté con la única intención de dormirme, obligándome a abrir los ojos en el momento que escuché que se abría la puerta.

- Te has dejado el peluche en el salón- dijo situándolo a mi lado, consiguiendo que lo abrazara- Voy a quedarme contigo hasta que te duermas- afirmó acariciando mi pelo.

Le miré, tal vez debería aprovechar y contarle todo lo sucedido, explicar en definitiva lo que conseguía que me comiese la cabeza. Suspiré, tal vez era lo mejor, pero, tal vez no. ¿Qué debía hacer?

- No les entendía, de verdad que no lo hacía, no tenía forma de poder comunicarme con ellos- empecé a hablar- Me costó tiempo hacerme entender, sino hubiese sido por Jeremiah, ni siquiera lo habría intentado- negué con la cabeza- Él fue el único que verdaderamente se preocupaba por mí, era como si...

- Le recordabas a Kara- me interrumpió haciendo que asintiera, pues era cierto.

- Me lo dijo una vez- le miré- Utilizaron el plomo de todas las maneras posibles, me debilitaban una y otra vez, permitiéndome recuperar las fuerzas entre esas veces...- agaché la cabeza- Había algo que les entretenía..., abrir todos los días mi cuerpo para ver cómo funcionaba, les fascinó enterarse de que nuestro corazón está hacia el lado opuesto- le expliqué queriendo evitar las lágrimas.

- ¿Estabas despierta durante las operaciones?- preguntó en apenas un hilo de voz consiguiendo mi afirmación.

- Intenté que me mataran en muchas ocasiones, pero esa noche..., Os secuestró CADMUS- traté que mis sollozos no se interpusieran.

- Hace cinco meses de eso, ¿cuánto tiempo has estado allí?- cuestionó alarmado.

- No lo sé, tan solo llevaba un par de semanas cuando pasó eso- respondí- Mon-el, si cada día me levantaba y luchaba era por volver a verte, ese día quise correr a donde estabas, que me abrazaras y que me prometieras que todo iba a salir bien- sollocé- Me arrastraron a una sala a parte, amenazándome con disparar si me movía..., recuerdo que me tape la boca en el momento que te escuché gritar- me tapé la cara con las manos.

- Mya, si hubiese sabido que estabas allí...- comenzó.

- No podrías haber hecho nada- le completé la frase- Cuando os escapasteis nos llevaron a otra localización, no me hubieses encontrado- le miré directamente a los ojos.

- Pero habría luchado por traerte de vuelta- aseguró acariciando mi cara.

Cerré los ojos sin querer continuar con la conversación, fingiendo dormirme, sintiendo como mi hermano lloraba mientras acariciaba mi pelo. No podía culparle, pero él había querido escucharlo.

- Nadie va a volver a hacerte daño, Mya- susurró- Te lo prometo- besó mi frente antes de marcharse.

Parpadeé con fuerza permitiendo que todas las lágrimas saliesen al exterior, fijándome en la oscuridad que invadía la estancia, recordando la celda en la que pasé tanto tiempo encerrada. Me asusté bastante al ver que la pantalla del móvil se encendía, había recibido un mensaje, por lo que lo cogí para leerlo.

"Nosotros no te hicimos todas esas cosas, pequeño alien"

En ese momento tiré el móvil al suelo a la vez que empezaba a hiperventilar, queriendo gritar, tratando de asomarme por la ventana, ¿dónde estaban? ¿Me estaban espiando?

- Mya...- la voz de mi hermano se hizo presente- ¿Qué ha pasado?- preguntó agarrándome del brazo para que regresara a la cama- ¿Has tenido una pesadilla?- continuó preguntando.

Le miré con pánico, permitiendo que me abrazara mientras permanecía completamente inmóvil, pues no podía dejar de pensar que estaban en esta habitación conmigo.

Gracias por leer, se aceptan comentarios,

Ayrin