Miré mi móvil en busca de aquel mensaje, pero de nuevo, no estaba, no tenía nada que relacionara a CADMUS, ¿lo había soñado o imaginado? No creía que eso fuese cierto, pero ¿cómo iba a hacerle creer a mi hermano sin ninguna prueba sólida? Suspiré negando con la cabeza, tal vez era mejor así.

Busqué a Nolan con la mirada, recordando las palabras de mi madre, no podía estar confundida, era él, esa mirada... Zale y él sabía quién era yo, por eso había hecho todo lo posible por entablar una amistad conmigo, sin embargo, no estaba muy segura de si quería ser descubierto, porque si así era, ¿Por qué no me lo había dicho?

Observé cómo se reía ante cualquier estupidez que hubiese dicho uno de sus compañeros antes de que nuestras miradas se cruzasen, haciendo que se despidiera de ellos y se acercara a mí.

- Zale- susurré en el momento que estuvo a mi lado.

Me miró sorprendido antes de agarrarme del brazo para llevarme a un sitio más apartado. Soltó el agarre mientras agachaba la cabeza como si buscase la manera de explicarse.

- ¿En qué estabas pensando, Mya?- me preguntó.

- En que eres Zale- le respondí.

- ¿Desde cuándo lo sabes?- cuestionó.

- Desde no hace mucho, un día o menos- contesté- Sospeché que eras tú la primera vez que te vi y el otro día cuando me besaste, te recordé- expliqué- Pero no fue hasta ayer, cuando me secuestró mi madre, cuando lo supe- suspiré- Perteneces a una de las familias nobles de Daxam, tenemos un matrimonio concertado y pretende que te encuentre para que volvamos, tú y yo, reyes de Daxam- le señalé- Ah, por si te sirve de algo saberlo, tus padres están vivos- terminé observando como sacudía la cabeza pasando a mirarme con incredulidad.

- No quiero volver, lo siento, Mya- se disculpó.

- Yo tampoco- le sonreí- Era solo que tenías que saberlo- comenté.

- No puedes llamarme Zale...- fue a hablar.

- Lo sé- le interrumpí.

- Entonces, ¿por qué lo has hecho?- cuestionó sin comprender mi actitud.

- Porque quería ver tu reacción- respondí simplemente.

- Vaya..., la Mya de quince años que conocí ha regresado- se rió, consiguiendo mi propia risa- Así que te acordaste de mí cuando te besé...- comentó.

- Fuiste mi primer beso- respondí- Y ahora que lo pienso, el segundo...y el tercero- me reí.

- ¿Y puedo ser el cuarto?- me preguntó acercándose.

- Así que no te puedo llamar Zale, pero tú si me puede besar en mitad del instituto, ¿no?- le miré entrecerrando los ojos- Guarda las ganas para luego- le sonreí con burla antes de girarme para marcharme.

- Mya...- me llamó, pero no me molesté en girarme para mirarle, sino que continué con mi camino.


- ¿A dónde vas?- escuché su voz, por lo que me detuve.- ¿No te quedas más tiempo?- me preguntó.

- Zale...- me tapé la boca para no continuar hablando.

- Mya..., es la quinta vez que me llamas así, sin contar las de toda la semana- comentó- En serio, ¿no sé que hacer para que dejes de llamarme así?- se rió.

- Lo siento, es obsesivo, lo sé, pero no puedo evitarlo- sonreí tímidamente.

Negó con la cabeza mientras se reía pasando su brazo por mis hombros antes de que comenzásemos a andar, sin ningún rumbo, sinceramente.

- No me has respondido- apuntó.

- Tengo que irme a casa- respondí.

- Te acompaño, entonces- sonrió.- ¿Estás nerviosa por los regionales?- cuestionó.

- Yo..., no..., que va- contesté con nerviosismo.

- Si lo estás, además como no ibas a estarlo, eres la vocalista principal en esta actuación- dijo como si no lo supiese, consiguiendo que me mirara- Vale..., hey, cálmate, lo vas a hacer genial- trató de animarme después de que había sido él quien me había puesto nerviosa.

Nos mantuvimos en silencio durante gran parte del camino, tensándome al escuchar mi móvil, queriendo mirarlo, pero sin hacerlo, pues no quería enfrentarme a ello.

- ¿Qué te ocurre?- cuestionó preocupado haciendo que negase con la cabeza.- ¿Segura?- me miró seriamente recibiendo mi afirmación con una pequeña sonrisa- Si tú lo dices...- suspiró.

Continué en silencio hasta que llegamos al apartamento, permitiendo que me abrazara, conteniendo las lágrimas sobre su hombro, hecho que pareció notar, pues me separó levemente de él para mirarme, agarrando mi cara.

- Quiero ayudarte- acarició mi mejilla- Necesito que seas capaz de hablar conmigo- susurró.

- Estoy bien- le miré.

- Sí, ya, perfectamente, Mya- debatió de vuelta.

- Es solo...- cerré los ojos mientras negaba con la cabeza.

- ¿Es por CADMUS?¿Te están amenazando o algo?- preguntó.

- No, no, son los recuerdos, tengo pesadillas continúas- terminé llorando- Intento cubrirlas, no preocupar a mi hermano o a Kara, pero...- cubrí mi cara con mis manos.

- Shh, cálmate- volvió a abrazarme- Tal vez deberías hablar con ellos, contárselo como estás haciendo ahora conmigo- acarició mi pelo- Si lo haces, entre todos, podremos ayudarte- aseguró- Recuerda que puedes contarme cualquier cosa, Mya- besó mi frente.

- Gracias- susurré- Debería subir- apunté.

- Te quiero- besó mis labios- A partir de ahora te quiero ver sonreír- pidió- Nos vemos mañana- sonrió.

- Yo también te quiero, adios, Zale- sonreí tras verle entrecerrar los ojos.

Suspiré relajándome en el momento que me encontré en frente de la puerta, sonriendo falsamente mientras la abría.

Kara y Alex se encontraban sentadas en el sillón viendo una película, sin embargo, ambas me miraron durante un par de segundos, llegando a parar la película tras ver que me marchaba hacia la habitación.

- ¿Estás bien?- preguntó Kara acercándose.

- Sí- respondí sin atreverme a mirarla- No...- negué empezando a llorar de nuevo.

Me abrazó en el momento que me derrumbé, que los sollozos se hicieron presentes, obligándome a sentarme en el sillón.

- ¿Quieres hablar acerca de ello?- cuestionó Alex.

- No duermo por las noches, las pesadillas me despiertan continuamente- expliqué entre sollozos.

- ¿Por qué no nos lo habías dicho antes?- me preguntó Kara secando mis lágrimas.

- No quería preocuparos- la respondí.

- Mya, cielo, nosotros estamos aquí para ayudarte- comentó.- Necesitas descansar, tienes que empezar por calmarte- acarició mi pelo.

Asentí empezando a respirar con normalidad, calmándome, sintiendo como mis ojos empezaban a cerrarse, terminando por quedarme dormida.


Abrí los ojos confundida, cogiendo mi móvil para ver la hora, no era tarde, sin embargo, lo que consiguió sacarme de mi trance fue el mensaje que acababa de recibir. Volví a cerrarlos queriendo olvidarlo e intentar dormirme, pero pronto escuché una conversación que consiguió captarme.

- ¿Sin esperarme?- la voz de mi hermano estaba quebrada.

- Solo se ha ido a dormir, ¿qué problema tienes?- le preguntó Kara.

- Que desde ella tenía diez años he sido yo quien la acostaba, quien se quedaba con ella hasta que se dormía, quien se aseguraba de que nadie pudiese entrar en esa habitación- explicó haciendo una pausa- Te acuerdas de lo que contó acerca de que conoció a tus padres..., lo tenía prohibido, no podía acercarse a ellos y se saltó todas las normas- continuó- Esa noche, cuando pasé por su habitación y vi como caía al suelo después de que mi madre la abofeteara... era tan pequeña- su voz tembló como si estuviera llorando- Recuerdo que la cogí en brazos, que ella enterró su cara en mi hombro y empezó a llorar, en ese momento me pregunté cuántas veces más había pasado eso- relató consiguiendo que parpadease con lágrimas en los ojos.- Me prometí una cosa, que nadie, absolutamente nadie, iba a herirla de nuevo- terminó de hablar.

- Mon-el...- Kara intentó hablar.

- No..., nunca fui el mejor hermano mayor, ni quise serlo- la interrumpió- No había pedido tener un hermano, jamás lo hice, para mí ella era inexistente hasta ese día- explicó.

Me levanté para ir al salón, odiaba tener que hacer esto, pero era mi oportunidad. Mi hermano se encontraba sentado en el sillón, con la cara enterrada en sus manos mientras Kara le abrazaba.

- ¿Eso es lo que te une a mí? Lástima- le miré aguantando mis lágrimas.

- Mya...- susurró.

- No, estos seis años se han basado en la lástima- le interrumpí cogiendo mi chaqueta.

- ¿A dónde se supone que vas?- me preguntó poniéndose de pie.

- A casa- respondí y con eso me marché del apartamento.

Avancé por la calle hasta la dirección del mensaje, cerrando los ojos, recordándome de nuevo por qué lo hacía, replanteándome el marcharme, pero no podía.

- He venido como pedisteis- grité esperando que salieran de algún lado.

- Bien, pequeño alien, no defraudas- habló ella acercándose, levantando mi barbilla- Nos vamos- habló inyectando la aguja en mi cuello, consiguiendo que cayese inconsciente.

Cuando volví a abrir los ojos estaba en una celda, con ella observándome, por lo que me incorporé para acercarme a donde se encontraba, mordiéndome el labio inferior antes de hablar.

- ¿Podría enviar algo a mi hermano para despedirme?- cuestioné.

- Sí, pero lo leeremos, nada de hacer tonterías- advirtió, por lo que asentí levemente mientras cogía el móvil que me estaba ofreciendo.

Escribí el mensaje de texto rápidamente, entregándoselo de vuelta para que lo leyera, observando como ella asentía levemente y me mostraba como se lo enviaba.

- Yo que tú descansaría- advirtió- Bienvenida de nuevo- susurró antes de desaparecer en la oscuridad.

Me tumbé en la cama, si es que podía ser denominado de esa manera, encogiéndome sobre mí misma mientras empezaba a llorar, continuando así hasta que las lágrimas dieron paso al cansancio, recordándome porque lo había hecho, porque le quería.


Gracias por leer, se aceptan comentarios,

Ayrin