- Estás rechazando tu propia cultura- le gritó su madre.- El cuerpo de tu hermana no pertenece a este planeta- le reprochó.
- Mucho menos a Daxam, ambos sabemos que ella no querría estar allí- comentó empezando a enfadarse.
Observó como su madre negaba con la cabeza rechazando la idea. Suspiró, ¿tan difícil era comprender que el cuerpo de su hermana se quedaba en la Tierra, con él? En serio, no comprendía la dificultad que había en entender aquello, en entender que quería a su hermana con él.
- Nunca la has querido y ahora intentas ser el mejor hermano mayor- comenzó a hablar- Jamás te importó tu hermana pequeña hasta que llegó aquí, o no recuerdas como ni siquiera la hablabas cuando era pequeña- le miró seriamente- La pobre se desvivía por obtener tu atención, pero estabas demasiado ocupado como para hacerla caso y ¿pretendes que me crea que ahora te importa?- se rió.
- Si tanto te importaba, ¿por qué la pegabas cada vez que se interesaba por una nueva cultura?- la preguntó.
- Porque su deber era aprender de su cultura, no de las demás- le respondió.- Mon-el, querías protegerla, pues has fallado, has permitido que muriese sin hacer nada al respecto, así que deja de decirme que debo hacer con mi hija- le recriminó.
En este momento no pudo evitar cerrar los ojos conteniendo lágrimas de impotencia, manteniendo los puños apretados para controlarse, pues sí su madre sabía que habría algo que heriría, sería que le acusase de la muerte de Mya.
- No fue mi culpa- se defendió.
- Pudiste hacer muchas cosas para evitarlo- le reprochó.
- Hice todo lo que pude por mantenerla con vida y a salvo- debatió de vuelta enfadado- El cuerpo de Mya se queda aquí- aseguró.
Y con esto, sin querer dirigirla la palabra, se marchó, intentando evitar las lágrimas, pero como conseguirlo, cuando esta conversación había traído recuerdos y muchas lamentaciones.
El golpe consiguió sacarla de su sueño, fijándose en que Mon-el no estaba en la cama y a juzgar por el leve llanto que escuchaba en el pasillo, se arriesgaría a decir que estaba en frente de aquella puerta.
Se levantó dejándose guiar en la oscuridad, encontrando un bulto sentado en el suelo, con la cabeza enterrada en sus manos, llorando. Suspiró sentándose a su lado, tratando de abrazarle, de calmarle.
No podía culparle de levantarse de madrugada, pues le comprendía, ella también tenía pesadillas con lo ocurrido, pesadillas en las que se repetían continuamente aquella escena, en las que veía una y otra vez a la menor en los brazos de su hermano.
- Es mi culpa- le escuchó murmurar.
- No, no lo es, Mon-el- se lo negó.
- Si lo es, mi madre tenía razón, debí haberla protegido y no lo hice- lloró una mayor fuerza, lamentándose al respecto.
- Hiciste todo lo que pudiste- le miró, observando como negaba con la cabeza- Vale, si quieres culpar a alguien, cúlpanos a todos, todos debimos de hacer algo y no lo hicimos- explicó.
- Pero yo era su hermano- se culpó- Debí saber que la estaban amenazando, no creer que era todo por culpa de los recuerdos, cambió de personalidad muy rápido, pasó de ser curiosa a asustarse de todo, absolutamente de todo- explicó sin atreverse a mirarla.
- Que seas su hermano, no significa que seas el más responsable en esto- le miró- Todos tenemos parte de culpa por no darnos cuenta de que estaba sucediendo, tal vez, por no querer hacérselo pasar peor, pero debimos hacerlo, debimos hablar con ella- comentó agachando la cabeza.
En cierto modo, lo sucedido era responsabilidad de todos los que habían estado a su alrededor, sin inmutarse de lo que sucediese, creyendo que eran las pesadillas que la asaltaban por la noche, pero estaban muy alejados de la realidad. La menor había sido presionada y amenazada durante meses, de ahí su cambio de actitud, su miedo a quedarse sola o simplemente a tener que conocer a alguien.
"- ¿Quién es ella?- la preguntó Cat señalando hacia Mya, quien se encontraba situada detrás de ella.
- Es la hermana de Mike- respondió- Le has conocido antes- apuntó al darse cuenta de que realizaba un gesto indicando que no le recordaba.
- Ah, Mike, tu novio- sonrió- ¿Y cómo se llama?
- Mya- respondió tras observar como la menor agachaba la cabeza levemente.
- Eres un poco tímida, cielo- comentó hacia ella, pero era obvio que no iba a recibir una respuesta, pues desde aquello, no trataba tanto con las personas que no conocía, que no confiaba.
- No, no es que lo sea, es solo que está pasando por una situación complicada, ¿verdad, Mya?- la miró consiguiendo que asintiera.
- Bien, tengo que hacer una entrevista y había pensado si te gustaría hacerla conmigo- ofreció, por lo que aceptó la oferta, no iba a rechazarla, no iba a hacerlo.
Se sentó con Mya al lado en el sillón, abrazándola durante un par de segundos, sintiendo como la menor comenzaba a temblar sin ningún tipo de explicación aparente, hecho que hizo que incrementara la fuerza para intentar calmarla.
- Lillian Luthor, por fin, volvemos a vernos- escuchó la voz de aquella que había sido su mentora, entendiendo el por qué del nerviosismo de la niña.
- Cat Grant, es todo un placer poder estar aquí con vosotras- a pesar de no estarla viendo, era consciente de que estaba mirando a Mya y de que lo único que estaba consiguiendo era aumentar el miedo de la menor, que se agarró a ella con fuerza a la vez que empezaba a respirar con agitación.
- Mya, respira- susurró en su oído, recibiendo una negación por parte de ella.- Si nos disculpáis un momento- habló obligándola a levantarse para sacarla fuera del despacho, pues sabía que era la única opción con la que se iba a calmar o, al menos, eso esperaba.
Buscó a Mon-el con la mirada, sin encontrarle, manteniendo abrazada a la niña, quien había comenzado a llorar sin ningún tipo de consuelo, ya que no había nada que pudiese decirla que la fuese hacer sentir mejor, por lo que se mantuvo así hasta que localizó a James.
- ¿Confías en James?- la preguntó observando como ella asentía levemente- Bien, James, ¿dónde está Mon-el?- le preguntó.
- Ha ido a por la comida, ¿que ha pasado?- cuestionó observando la escena.
- Largo de explicar, Lillian está aquí- le respondió- ¿Puedes llevártela a tu despacho hasta que regrese Mon-el?- le preguntó haciendo que él asintiera, por lo que tras convencerla de que debía marcharse con él, volvió al despacho de Cat.
Ambas mujeres se giraron hacia ella, pudiendo observar la preocupación en la cara de Cat, quien parecía estarse pensando si preguntar al respecto.
- ¿Está mejor?- cuestionó finalmente haciendo que negase con la cabeza- ¿Qué la ha pasado?- continuó preguntando.
- Tiene ataques de pánico- respondió antes mirar hacia Lillian y volver a hablar- La secuestraron y la está costando adaptarse a todo de nuevo, es una niña asustada- explicó.
- Vaya, estaba empezando a creer que era por mí- comentó con sarcasmo Lillian, sonriendo.
- Puede que lo sea, no la gustan los desconocidos, no después de lo que la hicieron- está vez sonrió ella, pues verdaderamente era una manera de atacar a CADMUS pero sin hacerlo directamente.
- Eso es horrible, ¿quién sería tan retorcido como para hacerle algo a una niña?- Cat parecía consternada ante lo que estaba escuchando.
- No lo sé, tal vez, habría que preguntarle a quién le hizo esto- comentó antes de añadir- Pero es aún peor escuchar como cuenta todas las cosas que la hicieron, no sabe la impotencia que se siente al escucharla- explicó volviendo a mirar hacia Lillian, quien no había perdido la sonrisa, como si disfrutase escuchando aquello.
Cuando llamaron a la puerta, las tres miraron impacientes por saber quién era.
- Siento interrumpir- habló Mon-el con Mya en brazos, quien mantenía la cabeza enterrada en el cuello de su hermano- Kara, nos vamos a casa- la comunicó.
Asintió levemente para observar como se marchaban, pasando a agachar la cabeza, sintiendo la mirada de Lillian clavada en ella. Suspiró, no iba a dejarla ganar."
Iba a costar, lo sabía, pero deberían superarlo poco a poco, ambos.
Observó la puerta que llevaba cerrada semanas, que no se había atrevido a cruzar a pesar de que otros sí lo habían hecho para asegurarse de que todo permaneciese en orden, pero él..., ¿cómo hacerlo? ¿cómo enfrentarse a todos aquellos recuerdos sabiendo que no volvería a verla?
Sacudió la cabeza mientras situaba su mano en el pomo, pensándoselo una vez más antes de hacerlo, decidiéndose finalmente.
Entró hasta el interior mirando todo, siendo asaltado por los recuerdos, sentándose en la cama mientras cogía aquel peluche que tanto había viajado, que tanta historia compartía entre ambos, que tanto había significado para ella. Lo abrazó recordando su olor, recordando todas las noches que había esperado a que se durmiera, a que las pesadillas dejasen de asaltarla.
Cogió la fotografía que había en la mesilla de noche, sin poder evitar sonreír al verla, acariciando su rostro con su pulgar.
-Adoro esa foto- fue la voz de Kara la que le sacó de sus pensamientos.- Salís muy bien los dos- le sonrió.-¿Recuerdas esa noche?- le preguntó, a lo que verdaderamente asintió.
" La joven la había pedido ayuda a Kara para elegir el vestido que iba a llevar al baile, del que se mostraba en completo desacuerdo, pues para él era muy pequeña como para ir.
Llamó a la puerta de la habitación de nuevo, expectante, deseando verla definitivamente, pero no parecía que fuese a hacerlo, ya que volvieron a gritarle que se esperase, por lo que se sentó en el sillón impaciente.
-¿Estás preparado?- preguntó Kara.
Asintió levemente antes de que ella llamase a su hermana, quien apareció o mejor dicho una versión más adulta de ella, no era la misma persona. Se acercó a ella mientras la observaba, negando con la cabeza a la vez que ella le sonreía.
-¿Dónde está mi hermanita?- cuestionó causando su risa.
-¿Te gusta?- le preguntó.
-Te voy a ser sincero, si por mi fuese te pondrías eso- señaló hacia un chándal.
-Oh, vamos...- se rio ella.- Tengo que irme, voy a llegar tarde- murmuró mirando su móvil.
-A las once en casa, Mya- comentó- Y cuidado con los chicos- la advirtió mientras la abrazaba.
-Te quiero- le susurró.
-Mon-el, suéltala- comentó Kara, por lo que, a pesar de no querer hacerlo, la soltó.
La puerta del apartamento se abrió, por los que ambos miraron hacia ella interrogantes, extrañados de que la joven regresase tan pronto.
- No llego tarde, ¿verdad?- cuestionó recibiendo su negación- Kara, ¿puedo hablar contigo?- la preguntó a lo que ella asintió levantándose del sillón para seguirla.
Escuchó como la puerta de la habitación se cerraba, para poco tiempo después escuchar los sollozos de su hermana, ¿qué estaba pasando? Se acercó a la puerta con la intención de poder entender lo que decía, pues desde la distancia no era muy sencillo.
Lo único audible eran los sollozos y la voz de Kara pidiéndola que se calmase, sin embargo, las respuestas de su hermana era inteligibles, por lo que sin pensárselo durante más tiempo abrió la puerta, recibiendo como respuesta el grito de su hermana para que no entrase, pero no le importó. Las observó a ambas, Kara mantenía abrazada a la joven, acariciando su pelo para calmarla.
- ¿Quieres contárselo?- la preguntó, pero ella negó con la cabeza- Está bien, cielo- besó su pelo, antes de mirarle a él indicando que la menor lo estaba pasando verdaderamente mal.
Se sentó a su otro lado con preocupación, tratando de abrazarla, pero la menor se distanció de él para acercarse aún más a Kara.
Quería enterarse de que había pasado, por qué se encontraba así, pero su hermana se negaba a hablar con él, por lo que tras su petición de que se marchase, lo hizo, dejándola su espacio, pues sabía que era lo mejor para ella.
- ¿Está bien?- preguntó .
- Está dormida-le respondió sentándose a su lado.
- ¿Qué ha pasado?- cuestionó.
-Ha tenido un ataque de pánico y ha terminado discutiendo con Nolan- le explicó, haciendo que él frunciese el ceño.- No irás a decirme que no sabías que estaban saliendo- Kara arqueó una ceja.
-Si, iba a hacerlo- la respondió- Creía que mi hermana quería olvidarse de todo su pasado, pero veo que no- comentó ante su confusión- Ese no es nombre ni es humano, se llama Zale y es daxamita, era su prometido- explicó observando la sorpresa en el rostro de Kara.
- Puede que eso explique por qué se lo ha tomado así- suspiró ella.
Se encogió de hombros, sin duda alguna, podría ser considerado una opción, pero había le tranquilizaba bastante el saberlo"
- Se ha ido, Kara- no pudo evitar las lágrimas.
- Lo sé- le abrazó.
- No va a volver, no voy a volver a verla- murmuró cerrando los ojos.
- Tienes que desahogarte, es la única manera de que lo aceptes, Mon-el- aumentó la fuerza del abrazo en el momento que comenzó a llorar- Estás aceptando lo que sucedió y sé que cuesta, sé que es difícil hacerlo cuando se trata de alguien a quien querías mucho, pero es bueno que lo hagas- le animó.
- Es solo si pudiese estar una última vez con ella, decirla que la quiero y que voy a echarla de menos cada día- se separó de ella para enterrar la cara en sus manos- Pienso en ella todo el rato y el entrar aquí y ver sus cosas..., agradezco tanto todo lo que habéis hecho por mí- la miró.
- Hey, Mon-el- le secó las lágrimas- Me parte el corazón verte así- admitió en a penas un susurro- Es difícil saber que no volverás a verla, pero, hey, quédate con lo bueno, con todos los momentos que has vivido con ella eso la mantendrá con vida- le aseguró.
La miró durante un par de segundos, sabiendo que llevaba verdad en sus palabras, que de esa manera la mantendría de por siempre con él.
- Gracias- susurró.
- ¿Por qué?- Kara parecía confundida al respecto.
- Por creer en mí y apoyarme en todo- la respondió.
- ¿Para qué iba a estar sino?- le sonrió- Mon-el, te quiero, en serio, eso no lo dudes nunca- afirmó antes de agachar la cabeza durante un par de segundos- Creo que hay algo que debo decirte- le miró nerviosa- Estoy... embarazada- habló finalmente.
No pudo evitar mirarla sorprendido, sin encontrar palabras para mostrar la alegría que le invadía en eso momentos, pues estaba bloqueado, por lo que lo único que supo hacer para mostrar sus sentimientos fue besarla.
Gracias por leer,
Ayrin
