Thor se preguntaba cómo había podido ser tan estúpido, comprar las respuestas de aquel examen definitivamente no había sido una buena idea. El no consideraba que fuera una persona muy brillante, pero tampoco era un bruto… o al menos eso creía él. No era el estudiante más destacado, pero sobrepasaba las expectativas de la mayoría, excepto las de su padre.
Odín era un hombre respetado y admirado por la comunidad. Se había dedicado a limpiar las calles como detective y posteriormente como capitán de distrito. Ahora, ya retirado, había iniciado su carrera política y se estaba postulando para concejal. Era un hombre sabio que siempre brindaba buenos consejos a quienes se lo pedían, como esposo era dedicado y como padre era rígido, vaya que Thor lo sabía.
Desde muy pequeño su padre le había dejado muy en claro lo que quería para él en la vida y prácticamente esto era seguir los pasos por el camino que su padre previamente había labrado. No era algo tan difícil y se podía decir que estaba haciendo buen trabajo. Era un buen tipo al que sus compañeros apreciaban, le encantaban las bromas y siempre estaba de buen humor, ninguno podría acusarlo de poner una mala cara al momento de pedirle un favor. Era capitán del equipo de football, tenía una estupenda chica por novia y a cualquier otra por si se aburría. Estaba a punto de graduarse e ir a una de las más prestigiosas universidades del país y luego heredar el lugar de su padre junto con una pequeña fortuna. Todo estaba perfectamente bien… ¡¿Entonces porque jodidos se le había ocurrido comprar ese maldito examen?! ¡Carajo!
-¡Estoy muerto! –se quejaba con sus amigos a la hora del almuerzo.
Luego de que todos tuvieran sospechosamente los mismos errores en la prueba, los profesores se habían dado cuenta del fraude y habían levantado un reporte contra los infractores. Ahora, ese reporte se encontraba en el sistema y sería entregado a los padres en la próxima reunión y cuando llegara a manos del suyo él estaría perdido.
-Te dije que no hicieras caso a Fandral –lo reprendió Sif como si se tratara de su mamá- él siempre te lleva hacia tu perdición.
-¡Vamos! No debe ser tan malo ¿O sí? –Fandral trataba de ser optimista, pero la verdad es que no estaba muy convencido de sus propias palabras. Mientras Thor tenía su futuro asegurado, el suyo y el de Volstagg pendían peligrosamente de una cuerda. Estaban jodidos.
-¿Qué voy a hacer? –Dijo lastimeramente su amigo mientras se cubría el rostro con sus manos.- Si mi padre se entera que hice trampa me desollara vivo.
Sif se acercó a él acariciándole la espalda en señal de apoyo mientras un silencio se instalaba entre los presentes, un silencio solo interrumpido por el sonido de Volstagg devorando su almuerzo y el que Thor ni siquiera había tocado por la preocupación. Frandal quien apenas había tocado el suyo trataba de hallar una solución mientras revolvía su comida con un tenedor. Se sentía directamente responsable por haberles conseguido aquellas malditas respuestas.
-Si tan solo pudiésemos sacar nuestros nombres del sistema –había dicho solo por decir, sin imaginar la magnitud que sus palabras iban a tener. Thor levanto la mirada de entre sus manos y lo observó como si hubiese tenido la más genial de las ideas. Sif que sabía el significado de esa mirada se le adelantó.
-¡Eso es una estupidez! Mejor concentrémonos en buscar una solución.
-Esa es una solución –agregó Volstagg limpiándose la boca con el dorso de su mano- y muy buena, diría yo.
-¿Se están escuchando? –los reprendió Sif. ¿Acaso lo estaban realmente considerando? – ¡No puedo creer que intenten salir de un lio entrando en uno nuevo!
-¿Tienes alguna otra sugerencia? –a Fandral le irritaba a veces que Sif intentara siempre ser la voz de su conciencia, pero que no aportara nada para contribuir a la causa.
-No, pero esto es imposible. No se puede simplemente acceder al sistema del colegio desde un teléfono y borrar tu nombre así como así.
-Sif tiene razón, –concedió Thor y Sif creyó la partida ganada.- Necesitaríamos un hacker.
-¡Que!
-¡Y uno muy bueno! –Agrego Fandral ignorándola, le entusiasmaba la idea- el mejor de ser posible.
-¿Y dónde se supone que daremos con alguien así? –Inquirió Volstagg.- No es como que no lo hubiesen intentado antes y todos han fracasado en el intento. Nadie puede burlar ese sistema.
-Hay alguien que puede –la voz tranquila de Hogun se hizo presente después de mucho callar. –Stark
-¿Stark?–trató de confirmar Thor- ¿Anthony Stark?
Hogun asintió, Volstagg estallo en carcajadas y Fandral se derrumbó en su propio asiento. No había poder en la tierra que hiciera que Thor pidiera el favor de Stark ni milagro que hiciera que este se lo concediera.
-Tienes razón, –concluyó desalentado.- Estamos muertos.
Al otro lado de la cafetería Bruce, Clint y Natasha tenían su propia discusión. Bruce insistía en que debía existir una manera, la que fuera, para convencer a su potencial cuñado de salir con él y Helblindi. Mientras Clint no dejaba de reír atiborrando su boca con un puñado de papas fritas, simplemente no se podía imaginar a Loki de chaperón.
-No tiene que ir necesariamente con nosotros –le debatió Bruce- solo fingir que lo hace.
–No estoy muy segura que acepte hacer eso –aseguró Natasha, tomando papas del plato de su novio- Por lo que yo sé, tampoco está muy a favor de que su hermana salga con alguien.
-Lo convenceré –dijo determinado.
Los tres chicos voltearon a la vez en su dirección. Loki se encontraba solitario como siempre, en una banca del rincón, llevaba los audífonos puestos mientras garabateaba distraídamente en su libreta. Una hoja que había desechado rodó por el borde de la mesa y cayó al suelo pero ni siquiera lo notó.
A los pocos minutos se le aproximó un chico rubio, pulcramente vestido y tan derecho que parecía que tuviera una tabla por espalda. Se trataba de Steve Rogers, presidente de la clase y guardián del orden. No muy de la simpatía de muchos, y menos no de los que eran como Loki.
-Laufeyson, -le habló con la autoridad que su cargo le proporcionara.
Muchos se hubieran sentido intimidados por sus facciones serias y su carácter firme, pero no aquel pelinegro descarado que simplemente se volvió a verlo con fastidio mientras descubría uno de sus oídos.
–Debes colocar la basura en su lugar. –Dijo severamente señalando el papel arrugado en el piso.
Loki siguió la dirección del índice con su verde mirada. Con lánguidos movimientos se puso de pie, sorbiendo un par de tragos de su lata de refresco, encarando altivamente al rubio. Para sorpresa de todos, quienes habían dejado de hacer lo que hacían por un momento para prestarles atención, vacío el contenido de su refresco sobre la cabeza de Rogers hasta la última gota. Arrugo la lata con una mano mientras le regalaba una cínica sonrisa y la estrelló en la palma de la mano a Steve.
-Ahí está. –concluyó con desdén. Se agachó a tomar la hoja arrugada y luego de tomar sus cosas salió del lugar ante el pasmo del rubio y el aturdimiento de muchos.
-Bien –Dijo Clint trayendo la atención de los tres nuevamente a la mesa. Los murmullos se habían desatado por todo el lugar.- Ya quisiera yo ver a alguien convencer a Loki de hacer algo que no desea.
Bruce suspiro abatido clavando la mirada en su comida. No quería darse por vencido, no con Helblindi al menos, le gustaba y mucho.
Por mucho tiempo siempre había sido el raro, el rechazado, el marginado, excepto por sus dos amigos. A Bruce nunca le importó, o fingía que no le importaba, porque en el fondo se moría por ser normal. Esa chica le sonreía a diario y le hablaba de manera amable. Lo defendía incluso cuando se metían con él y aunque se sentía un poco cohibido ante su ser desinhibido, le gustaba. Lo hacía sentir como un adolescente normal y él estaba dispuesto a hacer todo por ella, incluso enfrentase a su endemoniado hermano si con eso conseguía tan solo un beso de ella, nada más. El problema era ¿Cómo?
-Ándale Clint ¿Qué te cuesta?
Frente de él sus amigos habían seguido con sus asuntos mientras él se perdía en sus cavilaciones. Clint estiraba el brazo donde portaba su preciado arco mientras Natasha se encimaba casi totalmente sobre él en un intento por alcanzarlo. Ambos sonreían, se querían a pesar de ser tan diferentes.
-¡Estás loca! –Exclamó Clint -Sabes que esto es sagrado.
Bruce sonrió, su amigo adoraba su arco más que a nada en el mundo, jamás permitía que absolutamente nadie le pusieran una mano encima. Pero su novia insistía alegando que quería verse como una arquera por un segundo y aunque su novio le ofreció unirse al club se arquería al cual pertenecía y hasta darle clases particulares, ella se negó. Su interés se centraba solo en jugar con el arco un momento.
-¡Por favor!–La chica pelirroja se le quedó mirando con la expresión más encantadora que Bruce le hubiera visto en su vida. Era falsa, él lo sabía, y probablemente su novio también pero aun así no pudo evitar sonreír y luego de regalarle un beso le entrego el arco.
-Tú ganas, – se lo tendió con solemnidad –pero ten mucho cuidado.
Natasha sonrió victoriosa. Realmente poco le interesaba el arco, el cual ya había visto millones de veces con anterioridad, pero sabía el significado que tenía para su novio y estaba probando hasta donde era capaz de conceder por ella. Bruce lo entendió y entonces le vino una idea a la cabeza que dejo petrificados a sus amigos.
-¿Y si le conseguimos a Laufeyson una pareja?
Por otro lado Fandral y Volstagg seguían enumerando las diferentes ventajas que les traería el conseguir la ayuda de Stark para su propósito, pero el rubio no cedía.
Thor consideraba a Anthony Stark un chico banal, pretencioso, ególatra, narcisista, presumido y terriblemente irritante. Si tenía una relación con él era porque sus padres eran amigos y los habían obligado a convivir desde pequeños, solo por eso. Si por él fuera, haría como si no lo conociera, pero eso sería terriblemente grosero de su parte según su madre. Aun así, había que reconocer que el muy idiota era tremendamente inteligente y tenía una facilidad para la tecnología que causaba la envidia de los más diestros programadores. Pero definitivamente prefería enfrentar la ira de su padre que rogar por la misericordia de Stark.
Sin embargo sus amigos no podían darse el lujo de hacer algo así. A diferencia de Thor, ellos no tenían el futuro asegurado, ellos no tenían un padre con dinero e influencias, ellos solo tenían sus talentos para sobresalir… aunque estos no fueran demasiado. Volstagg trabajaba por las tarde en un café para costearse la carrera, mientras que Fandral dependía completamente de la beca deportiva que le habían ofrecido y que por el reporte estaba a punto de perder. Y Hogun, bueno de él no tenían mucha idea de que hacía o que planes tenia porque hablaba muy poco sobre su persona, pero afortunadamente no había cometido la misma estupidez. Él y Sif habían pensado que aquello era una muy mala idea y habían tenido razón, pero ya era muy tarde para lamentarse. Había que encontrar una solución.
-Piénsalo Thor, -le insistía casi con desesperación,- sería la respuesta a todos nuestros problemas.
-¡Jamás se lo pediré a Stark! –sentencio tajante.
-¿Pedirme qué?
El grupo se sobresaltó ante la intromisión de un sexto integrante. Cuando se volvieron, tras de ellos sonreía un encantador castaño.
-¿Si estas consiente de lo que estás diciendo? –pregunto Clint como si su amigo se hubiese vuelto loco de repente. ¿Es que no sabía la clase de reputación que precedía a aquel sujeto? Se contaban tantas historias escalofriantes sobre su persona y Clint estaba seguro de que al menos la mitad eran ciertas, aunque nunca se le hubiese probado nada. Eso sin contar con su propia experiencia de la cual no quería ni acordarse.
Natasha pensaba que tal vez podría funcionar, muchos hacían incontables locuras por amor y le intrigaba quien podría tener la audacia de robarle el corazón al pequeño amargado. Su novio se volvió a verla como si la desconociera. Bruce sonría en agradecimiento por el apoyo.
-¡¿Se han vuelto locos?! –Exclamo aterrado- Es decir, ¡Estamos hablando de Laufeyson, por todos los dioses! No quiero ni pensar en lo que nos haría si descubre que estamos complotando contra él.
-¿Complotando? –se rio Bruce. Le causaba mucha gracia el terror que su amigo le tenía, como muchos otros había que agregar. –Lo dices como si planeáramos secuestrarlo o algo así. Solo le conseguiremos una pareja, alguien que lo invite a salir, tal vez hasta nos lo agradezca.
-¿Agradecer él? Quisiera verlo- bufó cruzándose de brazos completamente enfurruñado. No estaba dispuesto a participar en semejante estupidez.
-Tiene que ser algo más serio que solo invitarlo a salir –razonó Natasha- si quieres que funcione tiene que ser alguien que signifique lo suficiente para él como para hacerlo salir de su caparazón.
-¿Te refieres a enamorarlo?
Natasha asintió. Aquello resultaba mucho más complicado porque él, al igual que muchos, pensaba que Laufeyson tenía una roca por corazón. Había algunos más creativos que se atrevían a asegurar, incluso, que él mismo se había arrancado el órgano con sus propias manos y lo había tragado entero. Otros más realistas decían que cuando era más joven recibió un trasplante y que el donador había sido un despiadado recluso del cual recibió su maldad.
-¿Alguna idea? –Preguntó preocupado, él no era precisamente especialista en temas de amor.
-Bueno, – lo pensó Natasha- primero que nada debe ser alguien que sea persistente y que no le tenga miedo a su carácter.
-Eso va a estar difícil –espetó Clint negando con la cabeza, pero ambos lo ignoraron
-Para que eso suceda la recompensa tendría que ser mayor que el esfuerzo que se requerirá o la perdida demasiado para afrontarlo. –Razonó Bruce limpiando sus anteojos con la orilla de su playera- y no se me ocurre nada.
-Bueno, podrían empezar por encontrar a un chico de su agrado. –Finalizo Clint quitado de la pena.
Natasha y él se volvieron a verlo interrogantes. Su novia se presumía de conocer todos y cada uno de los secretos que circulaban por la preparatoria ¿Pero eso?...
La expresión en el rostro de la chica era todo un poema, nunca y eso quería decir jamás, se le hubiera pasado por la cabeza que a Loki le gustaran lo chicos. Clint sonreía divertido por ganarle una a su novia, mientras Bruce no sabía dónde meter la cara de vergüenza. No le gustaba hablar de cosas tan intimas que pertenecían a terceros y menos si se trataba del hermano de la chica que le gustaba. Pero había que reconocer que si querían que el plan funcionara, ese pedazo de vital información podría ser la clave.
Natasha se había quedado callada de repente, con la mirada repasando a cada uno de los prospectos en la cafetería hasta que sus ojos de detuvieron en un par que discutía a unos metros de ahí.
-¡Vamos ricitos! –le decía Tony Stark a un visiblemente enojado Thor- si me lo pides por favor te prometo que lo considerare.
-¡Ni lo pienses Stark! ¡No existe nada que yo necesite de ti!
La pelirroja sonrió mientras sus amigos la miraban como si se hubieran perdido de algo.
-¿Conque un par de lindos idiotas con un ego más grande que cerebro eh? –Dijo poniéndose de pie- ahora vuelvo. –Y se dirigió traviesamente hacia la otra mesa.
-¿Qué te parece algo de mi atractiva y arrolladora personalidad? –le picaba Stark a lo que Thor respondió con una sonora carcajada.
-¿Qué hay chicos? –Saludo Natasha recargándose en el hombro de Tony- ¿Compitiendo para ver quien lo tiene más grande otra vez?
-No importa el tamaño, preciosa, –le contestó Tony mirando significativamente al enorme rubio que tenía frente a él,- lo que importa es la manera en que lo uses. –Le guiñó un ojo a la chica mientras Thor rodaba los ojos fastidiado. –Si quieres, cuando gustes te doy unas lecciones privadas. –Le sugirió a la pelirroja con un tinte evidentemente seductor en su voz, mientras mañosamente la rodeaba por la cintura.
-¿Por qué no?- aceptó divertida y luego se volvió hacia el rubio cruzado de brazos frente a sus amigos. Solo Hogun y Volstagg permanecían aún sentados y al parecer ocupados en sus asuntos. Sif y Fandral estaban parados tras de él como si fuesen su par de conciencias y Nat sabía cuál era la malvada.- ¿Qué me dices tú Thor? Tengo curiosidad por ver quién es mejor seductor de los dos.
-Pero querida, lo tienes en frente –Declaro Tony regalándole la más coqueta de sus sonrisas a lo que Thor soltó una risa sarcástica.
-¿En tus sueños Stark? –le debatió divertido.
Lo cierto era que ambos eran temidos en el colegio por sus conquistas. No había chica que no cayera ante el encanto de Stark o ante el abrumador atractivo del rubio. Era casi como una clase de competencia que tenían entre ellos desde siempre. Algunos rumores aseguraban que incluso nombres de profesoras engordaban las largas listas de sus conquistas, pero eran solo rumores, por supuesto. El que la enfermera del colegio citara con más frecuencia a Tony que a la mayoría del alumnado o el que la encargada de la cafetería sirviera más de la cuenta a Thor era mera coincidencia.
-Y en el de muchas chicas también. –Aseguró el castaño- Pero ¿Que te puedo decir? Es parte de mis encantos.
-No importa tanto el número de chicas, –contraatacó el rubio,- si no la calidad de estas. A diferencia tuya, yo escojo mis conquistas.
Natasha escuchaba divertida, no había nada que le causara más gracia que aquel duelo de egos. Cada vez que se encontraban era una lucha por demostrar quién era mejor en cualquier ámbito que se presentara: quien era más popular, quien tenía más dinero, quien pertenecía a la mejor familia y muchas otras tonterías por el estilo. Por supuesto nunca faltaba quien tenía a las mejores chicas o el mayor número de ellas y precisamente con eso contaba Nat para que todo funcionara.
-¿No será que escoges solo las batallas que puedes ganar? –Le pico la chica secundada por una risilla maliciosa del castaño. Aquello ofendió tanto al rubio que su carácter explosivo se encendió. Su mandíbula casi rechinaba de tanto que apretaba los dientes mientras su rostro se encendía de rojo en un intento por contenerse.
-Querrás decir: las que le dejan ganar –el que Tony se burlara de su vanidad doblándose de la risa término por enfurecerlo.
-¡Puedo ganar las que yo quiera cuando yo quiera si me lo propongo! –Salto frenético sin poderse contener. Sif que conocía el carácter intempestivo de su amigo se adelantó para sostenerlo del brazo e impedir que hiciera otra estupidez. Pero Thor ya estaba harto de escuchar siempre las presunciones del castaño, él era hombre de acciones y Stark solo de palabras. –Anda, búrlate todo lo que quieras, Stark, en la práctica no me llegas ni a los talones.
-¿Quieres apostar? –Lo retó Tony dando un paso hacia el rubio. Siempre le había irritado ese aire de superioridad con el que se manejaba Odinson y él no agachaba la cabeza ante nadie.
-¿Qué quieres perder, hombrecito? –Sonrió Thor ufano de sí mismo, cruzándose de brazos y mirándolo hacia abajo.
Tony gruñó. A su parecer no era que él estuviera bajito, era que el otro estaba estúpidamente alto, pero eso nunca lo amedrentó.
-Pide lo que sea, de cualquier forma nunca lo tendrás.
-Parece que estas muy seguro. –Dio un paso Thor en su dirección.
-De ganarte, donde sea y cuando sea. –Avanzó Tony a su vez. En ese punto, estaban tan juntos uno del otro que parecía que sus cuerpos soltaban chispas eléctricas.
-¿Entiendo bien o están apostando quien es mejor conquistador? –resumió Natasha fingiendo que no entendía de lo que hablaban.
Los chicos parecieron despertar de un embrujo y retrocedieron un par de pasos como si recién se dieran cuenta de lo que estaban hablando. Thor, quien se dio cuenta que nuevamente había caído en las provocaciones del castaño, decidió poner distancia entre los dos. Se sentó sobre la mesa apoyándose en el tablón que usaban de banco y tomo un par de sorbos de su botella de agua para clamarse.
-Yo no necesito una apuesta para demostrar nada –dijo tajante poniendo fin a la discusión.
-Pero lo haría mucho más interesante ¿No crees? –soltó Stark.
Por un momento Natasha sintió que la conversación había dado un giro hacia una dirección que no deseaba. Por fortuna Tony la había rescatado, así que decidió poner el dedo en la llaga antes de que se le escapara de las manos. No tendría otra oportunidad.
-Déjalo ya Tony. –Susurró Nat aunque sabía perfectamente que el rubio la estaba escuchando.- Tal vez este no es un buen momento para Thor.
Tony había vuelto a encender la chispa cuando alego que nunca sería un buen tiempo para él, así que olvidándose de toda la prudencia Thor se bajó de la mesa de un solo salto y lo encaró.
-¡Thor, no! –trato de detenerlo Sif, sabiendo lo que se avecinaba.
-Establece los términos. –Concedió al fin para el regocijo secreto de Natasha y se volvió a ver a Tony para saber su respuesta. Este último, quien no tenía intención de echarse para atrás solo asintió sonriendo. Estaba dentro.
-Perfecto –continúo la pelirroja- veremos quién es el mejor de los dos para enamorar a una persona.
-¿Enamorarla dices? –se sorprendió Tony quien esperaba otra cosa.
-Bueno, yo creo que llevarse a alguien a la cama realmente no es un reto para ustedes –Por primera vez todos asintieron unánimemente, conocían de sobra la reputación que se cargaban.
-Pero Thor tiene novia –trató de argumentar Sif en un vano intento por hacerles desistir de aquella estupidez. Aunque claro, no era la primera vez que le hubiera pintado un cuerno a Jane, acoto Fandral quien lo había cubierto incontables veces. E igualmente, ella no tenía por qué enterarse.
-¿Y que gano si lo consigo? –se interesó en saber el rubio, convencido de que no sería de otra manera.
-Bien… ¿Qué te parece si… -Natasha se detuvo fingiendo meditar la respuesta, aunque ya la sabía de antemano antes de armar todo aquel enredo- si tu ganas, Tony borrara tu nombre y el de tus amigos de los archivos del colegio –Los chicos se fueron hacia atrás ante la sorpresa. Por supuesto ellos no sabían que Natasha los había estado escuchando, aunque tampoco debía serse un genio para deducir lo que tanto anhelaban, casi toda la escuela involucrada en el problema deseaba lo mismo en ese momento.
-¿Y que gano yo? –cuestionó el otro involucrado. Realmente no existía algo que él pudiera pedir de Thor, más que el placer de verlo humillado. Por eso, cuando Natasha pregunto qué era lo que deseaba, a este se le ocurrió la idea de verlo junto con sus amigos desnudos durante el último partido de football con una pancarta que dijera "adoramos a Tony". Cuando estos saltaron indignados, este se justificó diciendo que si la recompensa se la repartirían entre sus amigos, era justo que el castigo también.
La recompensa era demasiado tentadora para rechazarla, así que sin ponerse a meditar ni un segundo en lo que se estaban metiendo, cerraron el trato estrechando fuertemente sus manos.
Sif tenía un mal presentimiento, eso de algún modo iba a acabar mal, pero ella sabía que cuando a Thor se le metía algo en la cabeza no había voz que lo hiciera entrar en razón, así que no le quedo más que apoyarlo.
-¿Qué les parece si, para que todo sea justo, escogemos un juez? –Sugirió Fandral y todos lo secundaron. Este se encargaría de escoger a la persona y de dictar las reglas por las cuales se debían de regir así como los castigos. Todos estuvieron de acuerdo en que Natasha se hiciera cargo del asunto, aunque nadie podría recordar después quien la había propuesto.
-Entonces, tienen dos meses (que era el tiempo en que se realizaría la junta de padres para entregarse los reportes) para hacer que la persona que escoja caiga perdidamente enamorada de ustedes. –dictó y los chicos asintieron.
Ella se encargaría de evaluar cuál de los dos había tenido éxito y nombrar al ganador. Volstagg quiso saber que pasaba si al final la persona no se enamoraba de ninguno de los dos o por el contrario lo hacía de ambos. Ante esto los dos rivales lo miraron como si estuviera diciendo una reverenda barbaridad, ya que estaban seguros de que eso no sería posible. Pero por si acaso, acordaron que en caso de que la persona los ignorase a ambos los dos serian perdedores y pagarían la apuesta o en caso contrario sería un empate y nadie pagaría.
Realmente no esperaba que lo consiguieran pero al menos el intento le daría algo de tiempo a Bruce para conquistar a Helblindi. Se volvió a ver a sus amigos guiñándoles un ojo, estos estaban divertidamente fascinados ante aquel despliegue de manipulación que su chica solía desplegar cuando se lo proponía. Bruce se lo agradecía en silencio.
-Bien, escoge a la chica, –concluyo Tony un poco impaciente por conocer a su nueva víctima.
-Yo jamás dije que tendría que ser necesariamente una chica –dijo sonriendo Natasha ahora que los tenia donde quería.
-¿Perdón? –exclamaron atónitos los dos.
-En el acuerdo, jamás se especificó que tuviera que ser una chica, así que creo que escogeré a… Loki Laufeyson.
