Thor estaba furioso. Fandral lo conocía tan bien que ni siquiera necesitaba preguntárselo, bastaba ver su semblante constreñido y la forma en que se tensaba su mandíbula para saberlo. ¿Y cómo no estarlo? De alguna manera que aún no alcanzaban a asimilar, aquella encantadora chica los había embaucado en el lio de sus vidas.
Mientras que Stark no tenía nada que perder, ellos estaban arriesgándolo todo.
Por un lado si ganaban tenían su problema del reporte resuelto, pero si perdían no solo se enfrentarían con su destino sino que además se expondrían a la humillación pública de la peor manera posible. Así que no había alternativa: tenían que ganar.
Y hablaba de manera plural porque ellos eran un equipo y estaban juntos en eso. Aunque si había que ser honestos, si había compadecido un poco a Thor. Y no era solo por el hecho de que se tratase de un chico, lo cual ya era una situación difícil ya que ellos nunca, JAMAZ en toda su vida se les había ocurrido seducir alguien de su mismo género: ni por error, ni por embriaguez, ni por lo que los demás llamaban experimentar ¡Ellos eran hombres, carajo! ¿Qué clase de locura era esa? Pero hasta Hogun se había reído cuando Stark, Thor y él habían saltado en desacuerdo completamente horrorizados ante la descabellada idea.
Sif estuvo de acuerdo con Natasha en que ninguna chica sería un reto para ellos ya que la mayoría ya estaba enamorada de alguna manera de aquellos dos y muy a su pesar tenía que concederles un poco de razón. Muchas fueron las ocasiones en que las chicas con las que salió hubieran preferido que se tratara de Thor. Pero Fandral tenía la sospecha de que Sif lo había dicho solo por fastidiarlos, por el coraje que tenía porque hubieran pasado por encima de sus advertencias una vez más y como casi todas las veces, había tenido razón. Pero nuevamente ya era tarde para lamentarse. A penas se había hecho mención de la incapacidad y el valor de cualquiera para realizar la hazaña, cuando ya estaban aceptando sin medir consecuencia alguna.
Tal vez en algunos años, cuando se reunieran al calor de unos alcoholes recordarían la anécdota, divertidos. "¡Hey! –dirían- ¿Recuerdan la vez que intentamos seducir a un chico?" y estallarían las risas. Pero ese día aun no llegaba y al paso que iban tal vez nunca llegaría, porque ¿Quién en su sano juicio se acercaría a tratar de seducir a Loki Laufeyson? No si se quiere conservar las bolas intactas y en su lugar y ¡Por Dios! Que el adoraba con toda su alma a ese par.
-¿Y bien… cual es el plan? –preguntó suspirando mientras se recargaba en los casilleros y fijaba su mirada en una pálida figura unos metros más allá.
Thor, quien metía y sacaba libros con evidente furia, miro un segundo en la dirección en donde los ojos de su amigo apuntaban y luego de resoplar con rabia se volvió.
-No hay ninguno –sentenció fríamente azotando la puerta de su casillero.
Fandral sintió que el ánimo se le iba por los suelos. – ¿Te vas a dejar ganar por Stark? –Aquello era simplemente insólito. Thor nunca había sido de los que se vencían así como así y mucho menos tratándose de Stark. En respuesta este se rio como si hubiese dicho alguna estupidez.
-¡Eso jamás pasara!- dijo tan seguro de sí mismo como siempre.
-Explícame entonces ¿Que me perdí? porque creo que no te estoy entendiendo.
-No hay mucho que entender. –Se cruzó de brazos recargándose a su vez- observa y veras.
No muy lejos de donde ellos estaban se hallaba aquel pálido y extraño chico, al que nadie, ni por error se le atrevía a acercar, excepto tal vez el intrépido Anthony Stark.
-¡Hola, pequeño! ¿Qué hay? –saludo coquetamente el castaño aproximándose a él.
Loki lo miro de reojo y cabalmente lo ignoro. Guardaba unos libros en su casillero y tomaba otros sin prestarle la más mínima atención. Tony recompuso su postura mirando a su alrededor, pudo apreciar a un par de rubios a escasos pasos de ahí, intentando menguar una carcajada entre sus manos. Loki se percató de ellos también, pero como casi todo lo que sucedía en el colegio simplemente le daba igual.
-¿Laufeyson verdad? –Trato volver a empezar. –Tal vez sepas quien soy, pero quería presentarme adecuadamente: Mi nombre es Anthony Edward Stark. –Extendió su mano intentando un formal saludo el cual el otro omitió.
-¿Y eso me debería de importar por…? –se volvió por fin en su dirección. Le miraba como si fuera un insignificante ratón que se dignaba a dirigirle la palabra a un león. Tony no supo si sentirse humillado porque ¡Santo Dios, él era un Stark! Pero definitivamente aquella actitud arrogante y altanera le agradó.
-Bueno, creí que un chico tan solitario como tú le haría falta alguien como yo.
-¡El sueño de mi vida! ¿Cómo no lo vi? –sonrió sarcástico y Tony sintió que iba por buen camino. Cualquiera le hubiera podido decir que estaba en un error.
Extendió su brazo apoyándolo en el casillero y se aproximó lentamente al menor, una táctica infalible cuando se hablaba de seducción.
-Entonces, -le habló en un susurro grave mientras su mano derecha se aventuraba a acariciar sutilmente su nívea mejilla - ¿Me darás tu número telefónico primor?
-¡Oh! ¡Pero por supuesto… -sonrió parpadeando su negro abanico de pestañas en una falsa imitación de una ilusionada adolescente- …que no! –concluyó endureciendo su ceño y cerrando su casillero con un portazo que casi le cercena lo dedos a Stark.
Las risas de los rubios no se hicieron esperar. Stark los fulminó con la mirada mientras se retorcía del dolor, antes de cerrar fuertemente los ojos para evitar ponerse vergonzosamente a llorar.
-¡Oops! Cuanto lo siento. ¿Te lastime? –expresó con fingida preocupación. –Deberías cuidar donde posas tus manos la próxima vez "primor". –Sonrió triunfal para luego marcharse dejándolo solo con su dolor.
-¡Maldita sea! –gruñó apretando con fuerza su mano izquierda en un vano intento por contener el dolor. Ese hijo de puta se la había tenido que hacer, no por nada tenía esa reputación.
-Amigo, eso debió doler –escuchó la socarrona voz de Fandral tras de él –aunque no sé si el orgullo herido duela más.
Thor no podía ni hablar, estaba doblado sosteniéndose el estómago burlándose de él.
-¡Púdranse los dos! – espetó Tony con todo lo que aun daba su dignidad y sin dejar sobar su mano abandono también el lugar. Aquel maldito enano se las iba a pagar. Iba a ganar esa estúpida apuesta y se lo restregaría en su cara a Thor. Laufeyson seria suyo, lo juraba por su honor.
Aunque Thor no pensaba igual.
-Te lo dije –concluyó el rubio apoyando su tosca mano sobre Fandral –no necesito tener un plan ya que Stark jamás lo lograra. Lo único que tengo que hacer es ver como se topa con pared y esperar. Entonces ambos tendremos que pagar.
-Entiendo, el borrara nuestro nombre del sistema, pero ¿Entonces nos vamos a desnudar? –Aquella idea no le resultaba muy atractiva realmente. Thor se encogió de hombros nada más. -¿No es eso demasiado abrumador?
-¿Tanto como intentar andar con Laufeyson? –Se llevó un dedo a los labios fingiendo meditar –yo creo que no.
Había diferentes clubs en el colegio a los cuales pertenecer. Su novio, por ejemplo, se dirigía a arquería mientras Bruce, como era de esperarse, se perdía en el de ciencias. Natasha por su parte prefería algo más rudo.
En un principio se inclinó por teatro, siempre había sido una buena actriz, pero lo que más le llamaba la atención era la pelea; por eso cuando Sif formo todo un movimiento para incluir a las chicas en el club de combate, ella inmediatamente se le sumó.
Ellas no eran amigas ni tampoco enemigas, "compañeras" era la mejor forma en que se les podía definir. Así que cuando Sif se le acercó aquel día en verdad la desconcertó.
-¿Puedo? –le preguntó a Rogers quien entrenaba a su lado y este se alejó para ir a golpear un saco de boxeo.
En un principio se limitaron a entrenar, después, poco a poco, intercambiaron unas cuantas palabras triviales en un vago intento por medirse. Luego Sif, a quien nunca le había gustado andarse con rodeos, se le plantó.
-¿Qué ganas tú con todo esto Nat?
Esta fingió que no sabía de lo que estaba hablando aunque desde luego que no se podía tratar de otra cosa más que de la apuesta.
-Tal vez hayas embaucado a esa bola de trogloditas con cerebro de testosterona, pero a mí no me engañas. Tu planeaste todo esto y quiero saber porque.
Natasha la observó detenidamente, Sif estaba tan furiosa que parecía salirle humo de la cabeza. Aquello la hizo reír.
-¿Acaso temes que puedas perder el cariño de Thor? –le preguntó y la morena en respuesta pareció atragantarse de repente. A Nat eso le bastó, no necesitaba que agregara nada más. Poseía un certero talento para leer a la gente y aquella chica por muy ruda que pareciera, no iba a ser la excepción.
Por supuesto Sif estaba enamorada de Thor, de la forma dulce e infantil que solo desea el bien del amado sin esperar nada más. Desconocía cuanto tiempo llevaba sintiéndose así, pero era evidente que este la había ignorado por completo. A pesar de ser una chica linda, aguerrida e inteligente además de incondicional, Thor la había omitido como una candidata en potencia para inclinarse por todo ese sequito de chicas bobas que lo idolatraban como un dios. Aquello debía doler.
-¡Vamos, Sif! ¿No me digas que no te mueres por un poquitito de venganza? –La tentó -¿No te gustaría ver como ese par de machos alfa se dan de golpes contra la pared? Que por un momento sientan el sabor del rechazo, de la impotencia, la frustración. Que se sientan inseguros por no saberse suficientes ¿No te interesa saber?
Por un instante Sif enmudeció y su actitud se relajó mientras cavilaba aquellas palabras.
-¿Acaso eso te interesa a ti también? ¿Deseas ver sufrir a Stark?
Para Nat era evidente que deseaba una pequeña muestra de complicidad para abrir su corazón, por eso contestó con un escueto –Puede ser.
Por supuesto jamás diría que enamorar a Loki había sido idea de Bruce, aunque el escoger a ese par de zopencos había sido por completo su autoría. Y si, muy en lo profundo de ella se albergaba el retorcido deseo de ver sufrir a Stark, pero ella no era la cuestión. Sujetos como Tony nunca habían sido su tipo y además ella tenía a Clint.
No, todo era por su mejor amiga quien no se mereció ser tratada así, todo era por Virginia Potts… y también un poco por Clint. Después de todo, Loki le había hecho algo a su novio aunque aún no pudiera averiguar qué.
-Bien –concluyó Sif con una sonrisa traviesa -¿Cuál es el plan?
"Lo siento, Bruce, pero no puedo" –Decía aquel mensaje en su celular. –"Ya sabes porque".
Bruce lo sabía muy bien, el motivo estaba sentado justo frente a él, solo, para variar.
-¿Sucede algo? –preguntó Clint.
-Nada –suspiró frustrado tecleando en su celular.
"Estoy trabajando en eso, ya lo veras"
Había pasado una semana y ningún avance se había concretado. Mientras Tony obtenía desastrosos resultados en su intento por acercarse al pelinegro, Thor se había abstenido de participar. Lo único que hacía era burlarse de los patéticos intentos de Stark. Cualquiera hubiera pensado que al ser dos los aspirantes, los resultados no se harían esperar, en especial con su reputación, pero…
-Tranquilo –Clint parecía leer su semblante –es demasiado pronto, debes dales tiempo.
-¿Cuál es el record de Stark? –preguntó en un tono irónico que a Clint no le gusto –Tres días ¿No? Con aquella chica, la pelirroja…
-¿Potts?
-¡Exacto, Potts! ¿Y Thor? No recuerdo que alguna chica le haya dicho alguna vez que no.
-¿No crees que si fuese sencillo ya lo hubiera logrado alguien más? ¡Mira el pobre Tony como esta!
Aquellos días habían sido especialmente duros para el playboy. En una semana había visitado más la enfermería que en todos los años que llevaba ahí, y la única razón era su insistente propósito de acercarse a Laufeyson. En una ocasión lo había seguido hasta que una puerta se estrelló con su nariz. Cuando por fin había encontrado el escondite donde solía ir a leer, acostado en la parte superior de los libreros de la biblioteca, le había dejado caer un ejemplar bastante grueso que casi lo descalabro. Se necesitaron unos cuantos puntos y unas horas para que pudiera dejar de ver doble y por fin ponerse de pie. Esa misma mañana en la clase de química hizo arder su ropa sin necesidad de prenderle fuego, simplemente con un poco de bromuro y un pequeño trozo de papel aluminio ¡Ni siquiera sabía que eso se podía hacer!
Y ni que hablar de los presentes que le había hecho llegar. Aquel pobre chico, con el que envió un gigantesco oso de peluche, había salido huyendo de él. Y el pobre animal apareció después colgado de un árbol, sin ojos, con las entrañas saliendo por su blanda panza y con un letrero que decía "jódete Stark". Su auto había tenido la misma suerte. Cuando a la salida se había ofrecido a llevarlo, Laueyson le ponchó las cuatro llantas con una navaja.
Y aun así ahí estaba otra vez, en la puerta de la cafetería buscándolo entre la multitud.
-Hay que reconocerlo –le concedió Bruce –es bastante tenaz.
Por la puerta también atravesaron un par de vengativas damas, que luego de compartir una mirada de complicidad, se separaron para ir con sus amigos.
-¿Desde cuando eres tan amiga de Romanoff? –le preguntó Fandral a Sif tan pronto como esta se les unió.
-¿Celoso? –tomó el almuerzo que Volstagg le acercó y sonrió – ¿Qué me perdí? –se giró para contemplar disimuladamente al pelinegro que almorzaba ignorando a los demás.
-Nada aun –contestó Volstagg –el marcador sigue 6-0 a favor de Laufeyson.
-Ya veo… ¿Y Thor?
A unos metros de ahí, en la esquina de siempre, Loki se concentraba en su libreta de dibujo y se abstraía en su música sin siquiera notar cuando el atrevido castaño se detuvo frente a él. Stark portaba galantemente unos pantalones cortos de un color demasiado chillante y una playera dos tallas por arriba de la suya. Llevaba además unas sandalias que le había comprado a un compañero hippie que se le atravesó, porque sus mocasines no combinaban para nada con su atuendo, y Tony Stark ante todo tenia estilo.
-¿Se te perdió la playa galán? –le preguntó Loki con una sonrisa burlona mientras lo recorría con su verde mirada de cabeza a pies. Llevaba además la mano izquierda vendada, la nariz inflamada, un parche en la cabeza y una rodillera por un suceso del que nadie se enteró, por fortuna para Stark.
-¿Tienes un minuto? –preguntó un tanto nervioso. Aquella mirada afilada le daba una desagradable sensación de vulnerabilidad.
-No –contestó rotundo y tranquilo él otro.
-¡No tienes nada que hacer! –Protestó –Dame al menos un minuto, creo que me lo gane.
Loki sonrió una vez más ¿Aquello había sido una súplica o un reclamo por parte del egocéntrico Stark?
-Tu tiempo corre –le concedió guardando los audífonos, pero volvió su atención a su trabajo.
Tony se sentó un poco adolorido por las quemaduras en su cuerpo, preguntándose si aquel ángel siniestro no intentaba en verdad acabar con él.
-¿Sabes? Primero que nada quería pedirte una disculpa por todos estos días, por parecer…
-¿Un estúpido? ¿Un imbécil? ¿Un engreído, narcisista, ególatra y pedante? Además de…
-¡Si! –Lo cortó antes de que continuara. Era evidente que dominaba el lenguaje tanto como con la química –por… por todo lo anterior. Pero tú también debes aceptar que no eres precisamente una blanca paloma.
-No lo soy. –Le respondió quitado de la pena –siempre voy a ser un trastornado, excéntrico, travieso y cruel con tendencia hacia la destrucción, pero me encanta. ¿Aun así tienes el valor de estar aquí?
Ahora Stark fue quien sonrió.
-Realmente no somos muy diferentes tú y yo. Si te dieras la oportunidad…
-¿De qué? –Lo miró de soslayo –¿De conocerte mejor? ¿Para qué? Hemos vivido bastantes años ignorándonos, no veo la necesidad de cambiar.
-A veces los cambios son buenos, a veces…
-¡Ya dime de una vez que jodidos quieres Stark! –Loki cerró su libreta y Tony entendió que su minuto había terminado y probablemente la paciencia del menor también.
-¡Hey! –Levantó las manos en señal de rendición –Tan solo quiero que seamos amigos nada más
-¿Amigos? ¿Tú y yo? –los señaló a ambos. La incredulidad le había hecho levantar una de sus cejas y la altanería sonreír de lado. -¿Cuál sería propósito? –indagó cruzándose de brazos.
-Pues lo común, conversar sobre intereses mutuos, salir a divertirnos, tomar un par de cervezas mientras maldecimos viendo un partido de futbol y después no se...
-¡Escucha! –frenó todo lo que para él era un reverendo disparate –En primera, no bebo, no saldré contigo a ningún lado, odio el futbol y jamás habrá un después. Así que te lo preguntare otra vez y espero que ahora si contestes con la verdad ¿Qué-jodidos-quieres-Stark?
Tony resopló irritado. Era claro que a menos que cambiara de estrategia, aquello no lo llevaría a ningún lado. Sonrió para inyectarse seguridad.
-Aposte con mis amigos que conseguiría seducirte.
Loki se echó imperceptiblemente para atrás, era evidente que no se esperaba algo así. Aquella información lo descoloco y Tony pudo notar con satisfacción que se comenzaba a sonrojar.
-¿Se… seducirme? –su voz tuvo un ligero temblor.
Sus grandes ojos verdes estaban tan abiertos que le daban un semblante en verdad encantador. Por muy difícil, travieso, inteligente y feroz que fuera, no era más que un jovencito a quien las relaciones interpersonales no se le daba muy bien. En eso Tony tenia las de ganar.
-Si –afirmo el castaño sintiéndose un poco más seguro de sí.
-¿Tu a mí?
-¡Aja!
Loki estalló en una carcajada que retumbo en todo el comedor.
Los que ahí se encontraban voltearon a verlo atónitos. Esa era la primera vez que veían a Loki reír de aquella forma, divertida, espontanea, carente de maldad. Pero lo que principalmente llamo la atención es que… su risa era realmente hermosa ¿Quién iba a decirlo? Tony tuvo que reconocer que jamás había visto una risa como esa. De hecho jamás se había topado con alguien tan extraordinario como él.
Durante aquella tortuosa semana había aprendido tantas cosas de él: que era un adicto a la lectura, que le encantaba dibujar y además lo hacía bien, que se sentía a gusto en las alturas y que tenía un ingenio sin igual. Además se había dado cuenta de que tenía unos rasgos hermosos, unos ojos increíblemente expresivos y ahora una sonrisa de fábula. Más allá de la apuesta, se estaba interesando genuinamente en él.
-Suerte con eso –contestó Loki poniéndose de pie, le obsequió una palmada en el hombro y se fue.
-¿Eso significa que si? –le gritó para hacerse oír sobre la marea de murmullos se empezaba a levantar.
-¡Púdrete Stark!
Pero el hecho de que no lo hubiera agarrado a patadas le indicaba que había ganado al menos la simpatía del moreno y eso era un buen signo, uno genial.
-¡No lo puedo creer! –exclamó Fandral ¿Aquello realmente acababa de suceder? ¿Tony Stark había hecho a Loki reír? Eso no pintaba nada bien.
"Realmente no me interesa si gana alguno de los dos –recordaba Sif lo que Natasha le había dicho hacía menos de una hora –lo que me interesa es atormentar a Stark y eso no va a pasar si Loki le dice que sí, para eso necesitamos a Thor."
"¿Cómo estas tan segura de que le va a decir que si? –preguntó."
"-¡Por favor! Estamos hablando de Tony Stark. El muy maldito encontrará la forma, ya lo veras."
Y sorprendentemente aquellas palabras parecían una premonición. Tenía que hacerse algo y tenía que hacerse ya.
-Sera mejor que le digamos a Thor. –concluyo Sif.
