Hola.

No habia podido actualizar por falta de tiempo, pero principalmente de Internet así que aquí les dejo dos capítulos para ponernos un poco al corriente. Espero que les guste y ya saben, cualquier duda o comentario díganmelo saber con un review, así no siento como que estoy hablando al viento.


Laufey esperaba una respuesta, pero no cualquiera respuesta obviamente, sino una respuesta satisfactoria y mientras aquel Golf plateado esperaba su turno en el tráfico para avanzar, los tres chicos que viajaban con él guardaban un reverencial silencio. Býleist sabía que su padre estaba de malas, la vena saltando en su sien era una de las señales, también la forma en que aferraba el volante con las dos manos; pero lo que realmente le decía que debía comportarse como si no fuese en el asiento de atrás, era la forma fría y cortante con que le había preguntado a Loki sobre las tutorías que, según Fury le había informado el día anterior, este debía darle a Thor.

Helblindi había dado un pequeño saltito al escuchar su nombre y estaba a punto de dar su opinión cuando Býleist se lo impidió. La había tomado de la mano y le indico que guardara silencio con la mirada y luego de echarle un vistazo a la tensión existente entre el piloto y su copiloto, esta entendió y se dedicó a jugar con su celular.

-¿Y bien? –preguntó su padre cuando la luz del semáforo cambio.

Loki le había dicho todo lo que pensaba respecto a Thor. Que era un bruto arrogante, un estúpido engreído y un idiota consumado y que no existía fuerza en el mundo que lo hiciera cambiar de opinión; por tanto, no, no pensaba ayudar a ese infeliz.

-¿Y por eso prefieres perder un año verdad? Porque eso fue lo que me dijo Fury, que prefieres repetir el curso antes que dar tu brazo a torcer ¿cierto? –Entonces, ante el silencio de su hijo, al fin explotó -¡¿Pero qué diablos tienes en la cabeza?! –Helblindi dio un fuerte respingo y Býleist se hundió en su lugar. Loki se cruzó de brazos, indignado y bufó. –Tienes la oportunidad de entrar al Instituto Baxter, una que no sabes si vuelva a presentarse ¿Y la vas a desaprovechar por un capricho idiota?

-No es un capricho, –replico ásperamente.

-¡¿Entonces qué es?! Lo que ustedes tienen es un odio tonto e infantil. Quiero que por favor te olvides de ese estúpido rencor y pienses en ti, en tu futuro, en que vas a hacer cuando yo no este. Ahora tienes todo, tienes casa, tienes ropa, tienes comida, tienes donde dormir ¡Y tú no mueves un dedo para que entre dinero a la casa! Pero la vida cuesta ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a perderlo todo solo porque no te llevas bien con el hijo de Odín? Y cuando en el futuro se presenten otros "Thor" ¿Qué harás? ¿Seguir renunciando? ¿Seguir manteniendo tu estúpido orgullo? Porque déjame decirte que el orgullo no paga las cuentas. La vida se encargara de enfrentarte a infinidad de "Thors" incluso a gente peor y no tendrás más remedio que morderte la lengua y agachar la cabeza, porque sin preparación solo serás un empleado o un obrero más que tendrá que aguantar que lo sobajen y te darás de topes maldiciendo a tu estupidez.

El coche se detuvo frente a la secundaria, donde bajo Býleist. Se despidió rápidamente con un "nos vemos luego" que fue respondido por su padre con un escueto "cuídate" y se fue. El auto siguió su marcha.

-Te he dicho muchas veces que para lograr todo lo que uno quiere, todo lo que uno desea se tiene que trabajar –Prosiguió Laufey doblando en una esquina para encaminarse a su colegio. -Para conseguir logros se tiene que sacrificar. Para ti es muy fácil decir "pues repito el año y ya". Perfecto ¡Tira a la basura un año que tu no pagaste! un año de libros, de colegiatura, de transporte, de comida de "papa necesito para esto", "papa necesito para lo otro" ¿te hago la cuenta? –Helblindi sintiéndose aludida se colocó los audífonos para dejar de escuchar. -¿Quieres saber cuánto he estado gastando en ti? Porque no estás en una escuela barata ¡Esa escuela es carísima! y tú no piensas, no razonas, solo hablas porque tienes por dónde. Pero si eso es lo que quieres ¡Perfecto! ¡A la mierda! ¡Ahora mismo dejas la escuela y te vas conmigo a trabajar! Yo no voy a mantener holgazanes y no voy a seguir gastando por un año que no va a servir de nada.

-Adiós papi –se despidió rápidamente Helblindi, cuando llegaron ante las puertas del Instituto Shield. Dio un beso en la mejilla a su padre y corrió hacia Bruce, quien la estaba esperando recargado bajo un árbol. Loki guardaba silencio, por primera vez no supo que decir, o era tal vez que el intenso nudo que se había formado en su garganta le impedía hablar.

-Te vas olvidando también de tu noviecito, ya que vas a estar muy ocupado, porque después de trabajar tienes que llegar a hacer tus responsabilidades. De lo que ganes, la mitad deberá entrar a la casa, porque hay que pagar cuentas y lo demás lo puedes ahorrar, para ver si de aquí a un año te ajusta para volver a entrar. Si eso es lo que quieres, adelante, por mí no hay ningún problema. –Dijo con sarcasmo.

Loki bajo la mirada avergonzado. Había un escozor en sus ojos verdes y aspiraba profundamente evitando a toda costa que las lágrimas salieran de estos. Se sentía frustrado y furioso, porque a pesar de todas las razones que tenía para no darle las tutorías a Thor, las que su padre le acababa de escupir en la cara tenían un mayor peso. Él sabía lo que le costaba a su viejo llegar a fin de mes, que tenía que estirar el dinero como si fuese goma de mascar para poder costear los gastos de él y sus hermanos. Sabía que su padre tenía razón y sin embargo una parte dentro de él se rebelaba a doblegar lo único que le quedaba, su dignidad.

-Deja ya ese orgullo estúpido y piensa, -dijo su padre, con ese tono frio que imprimía en su voz cuando le hablaba como hombre y no como su niño –se un poquito egoísta y que te valga una jodida lo demás. Si le tienes que dar clases al mismísimo Odín ¡Dáselas! Tú sabes el problema que yo tuve con él y también sabes que por tu hermano tuve que ir a lamerle las botas y no me importo, porque yo tengo muy claras mis prioridades y esas son ustedes. Espero que eso te sirva como ejemplo y tomes tus estudios de forma responsable como yo creí que lo hacías.

Y con esta última frase dio por terminada la reprimenda. Loki salió del auto y su padre se marchó, dejándolo sumido en un mar de emociones contradictorias. Tenía razón y odiaba eso, porque el tenia bien trazada una meta en su vida y le emputaba que ahora su futuro dependiera del pendejo de Thor. Pero si para lograr sus objetivos tenía que lamerle los huevos a ese rubio idiota, pues bien, que así fuera.

-¡Dijiste que me ayudarías! –le reclamaba Helblindi a Bruce mientras le pasaba una serie de libros que el castaño sostenía trabajosamente.

-Paciencia –le pedía Bruce, equilibrando aquella inestable torre. –Roma no se construyó en un día.

-¡Me importa una jodida Roma! –le espetó furiosa echando nuevamente los libros dentro del casillero sin ningún orden y empujando una y otra vez la puerta ante su negativa de cerrar. –Tú me hiciste una promesa y exijo que la cumplas.

-Ya le conseguí un novio a tu hermano y…

-Y en lugar de que eso me beneficiara, como aseguraste, solo hiciste que mi padre se volviera más histérico. –Azotó un puño contra el casillero logrando por fin que cediera, luego, arrebató sus útiles de manos de Bruce y los echo en su mochila. –Dime de una vez si puedo contar contigo, porque te juro que tengo a muchos que se mueren por hacerme el favor.

Helblindi se marchó y aunque sus últimas palabras le dolían en lo más profundo, una pequeña parte de él se alegró por eso, aquel día había llegado de un carácter insoportable.

-¿Problemas en el paraíso? -preguntó Tony, quien era su vecino de casillero.

-Es mas como un pequeño infierno –dijo con un suspiro. Cuando Helblindi se enojaba podía ser realmente insoportable, pesada e hiriente.

Bruce la soportaba porque la amaba y porque la conocía y entendía que toda esa rabia se debía a lo que su hermano había pasado en los baños dos días atrás y que en parte era culpa de él; después de todo había sido su idea el conseguirle una pareja y ahora todos en el colegio sabían que era gay, no debía ser algo sencillo de afrontar.

-Te entiendo, -dijo el castaño dándole una palmada amistosa en el hombro, –yo tengo un espécimen igual.

-No –se apresuró a aclarar –ella y yo no…

-¡Oh! ¿Enserio? –Interrumpió su compañero, –por la forma en que te humilla yo hubiera jurado que… -se volvió por donde se había marchado la pelinegra. -¿En verdad nada?

-No. Es decir, yo quisiera pero… -Bruce suspiró abatido, a veces aquella posibilidad se le hacía demasiado lejana.

-Sí, se lo difícil que puede llegar a ser.

-¡Pero tú lo lograste! –Y en verdad lo admiraba por eso. En una semana había conseguido domar a la fiera a pesar de todos los pronósticos.

-Bueno, no fue tarea fácil –concedió Stark con una sonrisa mientras masajeaba inconscientemente su mano, recuerdo de una de las tantas heridas obsequio de su arriesgado cortejo. –Nada que valga realmente la pena lo es.

-Pero lo vale. ¿No es así?

Tony se volvió hacia la entrada, por donde en ese momento entraba su novio y sonrió.

-Por supuesto que sí, –aseguró convencido y se encaminó a recibir aquel día a la luz de sus ojos. –Hola primor ¿Qué tal tu día? –lo saludó con cariño.

-Una mierda –espetó agriamente el pelinegro llegando a su casillero.

-Parece que alguien llegó de malas.

-¿Te parece? Que observador –su voz tenía un tinte sarcástico que distaba mucho del habitual que utilizaba para burlarse de los demás, este gritaba "no me jodas" a leguas.

-¿Puedo facilitarte algo que pueda hacer tu día más soportable?

-No estaría mal un poco de cianuro. –Cerró el casillero con un fuerte portazo y se encamino hacia su aula sin prestarle demasiada importancia a su novio.

-Y yo que pensé que estaba en el infierno –dijo Bruce a espaldas de Stark –realmente debe valer mucho la pena.

Y lo valía, Tony bien lo sabía. Pero había momentos como esos en los que deseaba con todas sus fuerzas tener cianuro a la mano.

Fandral se acomodó en el asiento de siempre, en la parte de atrás del salón, justo a la derecha de Thor, mientras que Volstagg se sentaba a su izquierda; al frente solían sentarse Hogun y Sif, pero está aún seguía molesta con ellos por alguna razón que no alcanzaba muy bien a comprender y que Fandral aludía al simple y sencillo hecho de que era una chica y seguramente estaba en sus días. Ya se le pasaría como siempre sucedía.

Observó como lentamente el salón comenzaba a llenarse para la primera hora y el aula se inundaba de cuchicheos de diversos temas que poco alcanzaba a escuchar, aunque la gran mayoría giraba en torno al tema de moda: Laufeyson y Stark.

-Es una mala idea –dijo a su amigo con respecto a la decisión que había tomado el día anterior. –Díselo Volstagg.

-Es una mala idea –repitió distraído el pelirrojo, mientras se apresuraba a copiar los deberes de la libreta de Thor. -¿Qué es una mala idea? –levantó el rostro del cuaderno sin entender a bien de que platicaban esta vez aquellos dos.

-Sobre la apuesta, sobre enamorar a Loki.

-¿Otra vez con eso? ¿Acaso estoy teniendo un deja bu? -Aunque al parecer los papales se invirtieron, porque según recordaba el que se negaba a hacerlo era Thor. -¿Qué me perdí?

-Sé que es una locura, pero es la única solución, –dijo al fin Thor, ignorando por completo a Volstagg.

-¿Se te olvida que es novio de Tony? –debatió Fandral.

-No significa que este enamorado de él.

-¿Planeas "bajarle" el novio a Stark? –Preguntó Volstagg sin podérselo creer, uno de los códigos de Thor era no meterse con alguien que tuviera una relación.

-De ninguna manera. Simplemente no pienso ponérselo tan fácil. Escucha, no planeo enamorarlo o jugar con sus sentimientos mucho menos tener un romance con él, pero si desviar su interés hacia alguien que no sea Stark.

-Como tú. –completo Volstagg.

-¡Exacto!

-¿Estás hablando de seducir? –inquirió Fandral vislumbrando un poco hacia donde se dirigía aquel descabellado plan.

-Así es. Sin promesas, sin pretensiones, simplemente hacer que se fije en mí como podría fijarse en cualquiera. No significa eso que estemos jugando con él, será solo coqueteo.

-Coqueteo –repitió entendiendo. -¿Y cómo lo vas a hacer?

-No tengo idea –contestó sonriendo.

-¡Por Dios!

-¡Por eso te necesito! Eres el mejor en eso.

-¡¿Qué?!

-Aceptémoslo, todas las chicas se acercan a mí por su propia cuenta. Nunca he tenido que coquetearles ni seducirlas, nunca he tenido que demostrar que soy mejor que otros para que me acepten, ni siquiera he tenido que ser romántico con ellas para que se abran de piernas, básicamente se desnudan solas.

-Eso es muy pretensioso de tu parte.

-Pero es la verdad. ¡Vamos! Ambos sabemos que no andan conmigo por ser yo, mi persona les importa un comino. Es simplemente porque soy popular, porque soy capitán del equipo de futbol y porque soy un Odinson.

-Y porque eres guapo –agrego Volstagg distraídamente, los dos rubios voltearon a verlo. -¿Qué? Es verdad, mi hermana lo dice todo el tiempo.

-Lo ves. En cambio tú tienes encanto, labia, personalidad. Todo lo que a mí me falta.

-Pero yo no sé cómo seducir a un chico. Yo sé cómo hablarle a las mujeres, como acercarme, como hacerlas sentir especiales ¿Pero un chico? ¿Cómo voy a saber que jodidos le interesa a un chico?

-Pues lo mismo que a ti –dijo Volstagg terminando con la tarea y entregándole la libreta a Thor. –Gracias. Es decir, -agregó cuando ambos lo miraron sin entender, –no es que sea un ser de otro planeta, y el hecho de que sea de nuestro mismo género debería facilitar las cosas ¿no? No tenemos ni puta idea de lo que piensan las mujeres y aun así las conquistamos. Al menos sabemos que él, por ser hombre, piensa igual que nosotros; solo que en lugar de tetas y culos grandes posiblemente piense en vergas, fuera de eso… ¿Cuál sería la diferencia?

Fandral y Thor lo meditaron un segundo, no habían pensado en eso y la verdad tenía mucha lógica, Loki podía ser todo lo gay que quisiera, pero al final, era tan hombre como ellos dos. Ahora el dilema era como acercarse lo suficiente a él sin morir en el intento. Entonces un repentino silencio enmudeció el parloteo del aula y los hizo volverse directo hacia la puerta donde un delgado joven acababa de entrar. Unos ojos verdes estaban fijos en Thor y ante la insistente mirada de los demás, fue caminando lentamente hasta detenerse asombrosamente frente a él.

-Comenzamos hoy –dijo Loki refiriéndose a las tutorías y Thor asintió entendiendo. –Te veo a la salida, en la biblioteca y será mejor que no me hagas esperar. –Luego, sin agregar más y con la misma elegancia de movimientos con los que se había acercado, se fue al mismo rincón donde se sentaba a diario y se dejó caer en el banco.

-Bien, –dijo el rubio con una sonrisa iluminando su rostro ya que la suerte parecía estar de su lado. –A la salida será.

Luego de que Loki dejara a Tony plantado en el pasillo este lo había seguido para preguntarle que le pasaba, sin embargo y ante su gran asombro su novio se había dirigido hacia el lugar en donde estaba Odinson y luego de intercambiar un par de palabras se había retirado a su lugar. Tony hubiera entrado sin permiso a un aula que no le correspondía solo para hablar con el pelinegro, pero la sonrisa que se dibujó en el rostro del estúpido de Thor le causo un inexplicable escalofrió que lo dejo tan tieso como una estatua en la puerta. La autosuficiencia en la mirada que le regalo el rubio cuando se dio cuenta que era observado por él y esa risa bobalicona hicieron que le hirviera la sangre.

Más tarde, a la hora del almuerzo, había confrontado a Loki en busca de una explicación. Este, de mala gana le revelo que por orden de Fury, tendría que darle tutorías a Thor.

-¡¿Y cuándo jodidos has hecho lo que Fury ordena?! –le reclamó completamente fuera de sí.

Loki con toda la paciencia con la que contaba aquel día y que, debíamos agregar, no era demasiada, trato de explicarle de todas las maneras posibles por qué tenía que hacerlo. Le explicó que era una orden del director bajo amenaza de arruinarle la oportunidad de entrar al Instituto Baxter; le habló sobre las disputas con su padre, incluso como el complacerlo en algunos puntos le ayudaría a ganarse su beneplácito respecto a la relación que ellos mantenían y que su padre desaprobaba

Pero Tony seguía en sus trece. Para él, darle tutorías a Thor era una reverenda pérdida de tiempo, y Loki no podía estar más de acuerdo. Pero lo que más le inquietaba a Tony era algo que no externó a su novio: que él sabía que Thor utilizaría aquella oportunidad para acercarse a él y alejarlo de su lado; después de todo tenían una apuesta y esta seguía corriendo. Pero el castaño no sabía cómo externar sus temores sin revelarle aquella estúpida competencia que lo había utilizado a él como blanco de su rivalidad, pues no quería perderlo; así que simplemente se empecino, cual niño consentido, a que Loki hiciera su voluntad y por supuesto, este lo mando por un tubo.

Tony utilizo todos los argumentos que encontró para persuadirlo de abandonar semejante empresa, pero si él era terco, Loki era una piedra inamovible. Por más que intentara seducirlo con invitaciones a actividades más interesantes después del colegio, en donde ambos pasarían sin duda una tarde de lo más agradable, el persistía en gastar sus horas tratando de imbuirle un poco de conocimiento al estúpido de Odinson.

-No estoy de acuerdo –le seguía insistiendo a la hora de la salida mientras Loki digitaba la combinación de su casillero. –Y no veo porque debas hacerlo.

-¡Ya te lo explique! –No podía entender como un hombre tan brillante fuese tan cerrado de entendederas. –Ya te dije que… ¡¿Pero qué demonios…?! –Exclamó Loki, en cuanto el candado cedió y la puerta se abrió dejando caer una cascada de condones desenrollados a sus pies.

"Maya" "Zia" "Pepper" "Valery" eran algunos de los nombres escritos con vistosos colores en la superficie semitransparente de cada uno de los preservativos. "Hiraki" "Christine" "Scarlet". Loki entendió que se trataban de cada una de las amantes de Stark.

-¿Damocles? –preguntó con una sonrisa irónica, tomando uno de los condones con la punta de sus finos dedos.

-Era griega –se apresuró a aclarar mientras tomaba la evidencia y la guardaba en la bolsa trasera de su pantalón. –De intercambio.

-Ya veo, –dijo sarcásticamente, haciendo a un lado todo ese centenar de nombres para llegar hasta sus cosas.

Entendía el mensaje, lo había hecho temprano cuando encontró su lugar del laboratorio decorado con insultos hacia su persona como "puta" "marica" "come vergas" "zorra" entre otros de lo mas creativos. O cuando Maya Hansen había derramado café caliente sobre su ropa "accidentalmente". Y ni qué decir del artículo en el periódico escolar que Christine Everhart había escrito respecto al incidente ocurrido en los baños y en donde él aparecía como el más terrible de los villanos.

No lo querían con Tony Stark, pero eso a Loki le importaba una mierda.

No significaba, por supuesto, que le dejara de irritar esa fastidiosa e insistente forma de hacérselo saber y el que ese día no se encontrara precisamente con el mejor de los humores no ayudaba mucho.

-¿Quieres deshacerte de todo esto? –le pidió de mala gana a Tony. –Se me está haciendo tarde.

-¿Para tu cita con Thor? –contestó este con celos mal disimulados.

-¡Que no es una cita! -Aquella repetitiva discusión lo estaba comenzando a exasperar.

-¡Pues no me importa, no iras!

-¿Perdón? –Loki se volvió a verlo como si acabara de escupirle la peor de las ofensas y para él lo era. Nadie, ni siquiera su padre, le ordenaba a él lo que tenía que hacer. –No te estoy pidiendo tu autorización Stark. –Espetó secamente y Tony retrocedió casi instintivamente comprendiendo que había rebasado un límite.

-Soy tu novio.

-Y por eso tuve la consideración de comunicarte mis planes, más aun, mis motivos. Pero no te confundas. El que seamos novios no te da ningún derecho sobre mi persona, no soy una posesión tuya ni tampoco tu sirviente. Estoy contigo porque es mi voluntad y el día que cambie de parecer no podrás evitar que me marche. ¡Así que no me jodas! –Su paciencia había llegado a su límite. Dio un portazo a su casillero y paso de largo.

-¡Espera! –Tony corrió para alcanzarlo y lo detuvo por el brazo, no estaba dispuesto a dejar las cosas simplemente así. Le había costado tener a Loki y no pensaba dejarle el paso libre al estúpido de Odinson; así que hizo lo que tenía que hacer, por enésima vez, se disculpó. –Lo siento.

-¿Sabes cuál es tu problema Tony? –le dijo Loki soltándose de su agarre. -Que primero la cagas y luego con un perdón quieres borrarlo todo como por arte de magia. Y déjame decirte que las cosas no funcionan así. Al menos no conmigo.

- Es verdad. Tienes toda la razón. Soy un completo idiota, perdóname.

-Al menos estamos de acuerdo en algo. –No pudo evitar sonreír y Tony supo que aunque no se lo dijese, lo había perdonado.

Loki trato calmarse respirando profundo. Aquel día no había empezado precisamente con el pie derecho y Tony no tenía por qué pagar por eso. Lo tomo cariñosamente por la nuca para acercarlo y regalarle un beso en la frente.

-Me tengo que ir, -dijo mientras deslizaba sus dedos entre el cabello castaño.

-Bien, has lo que tengas que hacer ¿Hablamos a la noche?

-Por supuesto, –le aseguró tratando de sonreír en un intento por tranquilizar a su compañero.

Pero Tony no estaba nada tranquilo, ni lo estaría mientras Loki estuviera cerca de Thor; así que una vez su novio se marchó, hizo lo que tenía que hacer, saco el celular y se apresuró a marcar.

-¿Happy? Necesito que vengas enseguida… tengo un trabajo muy importante para ti.

Dos horas después, Loki dejó caer su cabeza contra la mesa de la biblioteca golpeando su frente repetidas veces. Si su futuro dependía de que ese rubio idiota pasara la materia, ya podría irse consiguiendo un empleo en la empresa donde trabajaba su padre.

Habían empezado por lo más básico y elemental, a su parecer lo más sencillo, pero pronto se percató que estaba trabajando con una piedra para la química; así que antes de hacer más corajes decidió realizarle una prueba sencilla y de ahí partir.

-¿Qué tal lo he hecho? –preguntó Thor cuando acabara de calificar su "examen".

-Pues así como veo puede que dentro de cinco años sepas la composición de elementos que forman el agua -Espetó Loki. Para él cada respuesta era una blasfemia hacia la química. –No inventes Odinson, ¡cómo es posible que no sepas ni eso! ¡Si hasta un niño de primaria lo sabe! Yo no sé qué tienes en esa cabezota de burro.

-¿Tienes que ser siempre tan ofensivo? –Preguntó incomodo el rubio, su actitud altanera y arrogante era algo realmente insoportable para Thor, pero si quería conseguir su propósito tendría que morderse la lengua y tolerarlo. –Si vamos a trabajar juntos deberías al menos intentar ser más amable.

-No lo necesito –contestó desinteresadamente el otro, entregándole la hoja de la prueba con más cruces que un panteón –no vamos a convivir por mucho tiempo.

-No te vas a morir si lo intentas.

-¿Qué tal que si? y soy muy joven para morir. Vamos. –Loki se puso de pie y se encamino hacia las estanterías seguido por Thor. Mientras eran observados en la distancia por un par de atentos ojos.

-No puedo creer lo que estoy haciendo –decía Happy Hogan mientras se cubría con un libro y trataba de pasar desapercibido entre los estudiantes rezagados que aun deambulaban por la biblioteca. -¿Sabía usted que fui campeón de boxeo? Dos años consecutivos. Número uno de mi clase, condecorado al valor en más de una ocasión y cuando la agencia me asigno a la familia Stark realmente creí que sería uno de los mejores trabajos de mi jodida vida. En lugar de eso estoy siguiendo a un adolescente en el lugar más aburrido del mundo. Gracias.

-Deja de quejarte –le decía la voz de su jefe por el intercomunicador que llevaba prendido a la oreja. –Admítelo, estas aquí por los jugosos bonos navideños. Ahora concéntrate y dime que está pasando.

-Se acaban de poner de pie y se dirigen hacia las estanterías.

-¡¿Qué?! –exclamó un alterado Tony haciendo que Happy se sobresaltara tanto, que el libro con el que se cubría casi se le cae de las manos. -¡No, no, no! ¡No permitas que eso pase!

-¿Cuál es el problema? seguramente van por más libros.

-¿Acaso nunca estuviste en preparatoria? Todos saben que el mejor lugar para intercambiar caricias es en la biblioteca, específicamente entre las estanterías. Está solo, oscuro y pocas veces se ve a una autoridad pasearse por ahí.

-Habla como todo un conocedor ¿Insinúa que su noviecito se ha llevado al rubio hacia las estanterías para manoseárselo? Eso debe ser un golpe duro al ego –trató de estirar el cuello lo más que pudo para alcanzar a vislumbrarlos, pero pronto salieron de su radio de visión - ¿Quiere que eche un vistazo?

-¡Para eso te tengo ahí! ¡Demonios!

-De acuerdo, intentare acercarme. Solo cálmese y deje de gritarme. –Discretamente y procurando de no atraer mucho la atención sobre él, Happy se puso de pie tratando de seguirlos con todo el sigilo que le fue posible.

Entre una sección, tal como la describiera su adorable jefe, oscura y solitaria, se encontraban el pelinegro seleccionando una serie de pesados tomos que le iba pasando al enorme rubio.

Thor admiraba con cierta fascinación como Loki dominaba la ubicación de cada uno de los libros casi como los mismos bibliotecarios que ahí trabajaban. Repasaba con su fino y pálido índice el lomo de cada ejemplar, deteniéndose en uno y otro volumen el cual sacaba con reverencial cuidado y se lo entregaba.

-¿Y todo esto para qué es? –le preguntó repasando los títulos.

-Se llaman libros, suelen tener valiosa información –contestó con sarcasmo -¿Sabes leer verdad?

-Si Loki, -dijo un poco cansado de su actitud, -se leer.

-Bien, empieza por esos, son los principios básicos. –Le indicó secamente cuando algo atrajo fuertemente su atención. Un rostro conocido aparecía por la esquina de uno de los libreros para luego desaparecer tan rápido como se asomaba. –Ve iniciando con estos, en seguida te alcanzo, –le ordenó a su compañero y se alejó silenciosamente.

-No puedo creerlo –dijo asombrado el guardaespaldas.

-¿Qué? –quiso saber de inmediato su jefe. Por su mente no dejaban de pasar toda clase de imágenes que perturbaban su tranquilidad.

-¡Desapareció!

-¡¿Cómo que desapareció?!

-Lo hizo, estaba ahí parado hace un segundo y ahora ya no está.

-Loki no es ningún mago así que búscalo.

Entonces, como por arte de magia, este apareció justo detrás de él dándole un susto de muerte cuando tocó su hombro.

-¿Qué haces aquí? –le preguntó con la mayor tranquilidad del mundo y Happy sintió que la sangre se le helaba de pronto. Los ojos de aquel chico eran un par de verdes bofetadas que lo dejaron indefenso.

-Yo… pues… pues… estaba… estoy… em… -necesitaba que su cerebro volviera a carburar cuanto antes pero toda la sangre parecía dirigirse hacia su corazón que latía aceleradamente. En su oído, Tony Stark no dejaba de preguntar qué estaba pasando, Happy había enmudecido de repente y la incertidumbre lo estaba matando.

-¿Qué están haciendo? –Insistía a su espía -¿Se le está acercando? ¿Lo está acariciando?

-No solo eso Stark, también me la está chupando –escuchó Tony la fría y sarcástica voz de su novio y supo de inmediato que la había cagado. -¿Por qué no vienes y lo compruebas tú mismo? ¡Idiota! -luego de eso la transmisión se cortó y no se escuchó más que estática.

Tony se retiró el comunicador de la oreja y lo arrojó descuidadamente al piso. Luego salió corriendo hacia la biblioteca para tratar de arreglar el lio que había armado. En sentido contrario venia su "agente encubierto" completamente avergonzado por lo sucedido.

-Nos descubrió –dijo casi sin aliento en cuanto lo tubo de frente.

-¿No me digas? –Contestó a su vez Tony fingiendo una sonrisa – ¿De qué te sirve tanta jodida preparación si no eres capaz de hacer una sencilla labor de espionaje? Imbécil.

-Me capacitaron para recibir balas en su lugar, no para cuidar la honra de su novio.

-Estas despedido.

-¡¿Qué?! ¡Usted no puede!

-Por supuesto que sí, -dijo Tony mientras continuaba su camino –y lo estas.

-¡Usted no me contrató, fue el señor Obadiha! –le gritó mientras el otro se alejaba. –Solo él me puede despedir.

-¡Ya lo veremos!

Pero Happy sabía que eso no pasaría, porque con esa era la onceaba vez que lo despedía en lo que iba del mes y aún seguía ahí. Tony Stark podía ser todo lo descarado que quisiera, pero le tenía un gran aprecio y Happy le correspondía en igual magnitud. Él sería capaz de recibir los golpes que fuesen necesarios por su jefe, pero por supuesto, no los que seguramente su nuevo amor estaba a punto de darle por cabezón.

Cuando Tony doblo la esquina izquierda hacia el pasillo de la biblioteca Loki ya lo esperaba ahí, con los brazos cruzados y una mirada que hubiera preferido nunca conocer.

-¿Así que ahora además de acosador también le haces al espionaje? Dime Tony, ¿posees algún otro detalle que sumarle a tu encantadora personalidad que yo deba saber? Para ir reconsiderándolo.

-¿Reconsiderándolo? –preguntó alarmado Tony, ¿no estaría pensando terminar una vez más con él o sí? Porque le acababa de dar el motivo perfecto para hacerlo. –Yo solo estaba preocupado por ti.

-¿Preocupado?

-¡Te llame al celular y me mando a buzón! –Le dijo alterado, – ¡Para que mierda te regale ese jodido aparato si lo vas a traer apagado!

-Yo apague el celular porque iba a estudiar y porque no me dijiste que me ibas a llamar.

-¿Y si me hubiera pasado algo? –le reclamó indignado.

-¿Te paso algo cariño? –preguntó con fingida preocupación.

-No, pero pensé que te había pasado algo a ti.

-Como te darás cuenta estoy en perfectas condiciones.

La voz de Loki era como acero filoso y su semblante daba miedo de solo contemplarlo. Nunca en todo el tiempo que tenia de conocerlo lo había visto tan enfadado como estaba en ese momento. Tony dio gracias de que efectivamente no poseyera magia o definitivamente ya estaría convertido en sapo o en algo mucho peor. Imagino su cuerpo siendo desintegrado como si un poderoso rayo lo hubiese consumido solo por la forma como sus ojos lo estaban contemplando.

-Me parece que vamos a tratar de aclarar algunos puntos sobre nuestra relación –le dijo y aquellas palabras lo hicieron temblar. -Primero tú me dices que hablamos más tarde, que haga lo que tengo que hacer ¡y llego acá y resulta que me estas siguiendo! ¿Sabes la falta de confianza que eso significa? Y no solo eso, es una burla por completo a mi privacidad. Y en lugar de sentir el mas mínimo arrepentimiento te haces el digno ¿y me preguntas que porque no tenía prendido el celular? Tony si tú dices hablamos a la noche, entonces hablamos a la noche y el que yo apague el celular no te da motivo pata que te pongas en este plan tan vergonzoso.

-Es que da la casualidad de que yo te digo hablamos a la noche y tú te desapareces ¿yo como sé que verdaderamente estas estudiando con Thor y no haciendo quien sabe que cosas?

-¿Con Thor? ¿Enserio? –Loki sonrió ante aquella reverenda estupidez. -Yo me comprometí contigo a volver a intentarlo y estoy tratando de cumplir esa promesa, pero si ahora que le estoy dando clases a Thor tú te vas a poner en ese plan, ¡nos vamos a enloquecer!

-¿Vas a decirme que no te gusta Odinson?

– ¡No! –Levantó aún más la voz, no podía creer que estuviera teniendo esa conversación. -¿Sabes? Me queda claro que tú y yo nunca vamos a poder tener una relación tranquila.

-¿Cómo poder tener la tranquilidad de que tú y yo tenemos una relación si a la menor oportunidad intentas romper conmigo? Lo único que se me viene a la mente es que estás enamorado de alguien más.

-¿Y ese alguien supones es Thor?

-¡Thor, o quien sea, no es el caso!

-¿Entonces cuál es el caso? vamos a hacer una cosa, tu jamás vuelves a proponer que hablemos a la noche y yo jamás vuelvo a apagar el celular; lo tengo las veinticuatro horas prendido y entonces te hago un reporte cada cinco minutos de que todo lo que hago, con quien lo hago, donde lo hago y por qué lo hago para que así puedas estar tranquilo ¿te parece?

-¡No se trata de eso! –Tony estaba al borde de la desesperación, era imposible debatirle a alguien que tenía la razón.

-¿Entonces de que se trata? ¿Sabes qué? No me interesa. Estoy cansado y lo único que deseo es ir a mi casa, así que adiós –dijo dándose la vuelta. -¡Y esta vez, por favor, no me sigas!

-¿Hablamos a la noche? – Grito Tony con un deje de desesperación

-Adiós Stark – Respondió Loki haciéndole una seña obscena con la mano.

Loki volvió a la biblioteca y camino con pasos decididos hacia el escritorio donde Thor hacia su mejor esfuerzo por entender de qué rayos trataban los libros que tenía entre sus manos y que aunque estaban escritos en su idioma, al rubio le parecían en arameo.

-Espera ¿Qué haces? –preguntó confundido Thor cuando vio como el pelinegro comenzaba a guardar furiosamente sus cosas dentro de su mochila sin prestarle la más mínima atención.

-Me voy, -fue toda su explicación y se echó la mochila al hombro.

-¿Cómo? –Thor recogió sus cosas lo más aprisa que pudo, tirando algunas en el proceso y lo siguió corriendo rumbo a la salida. -¿A dónde?

-Eso no es de tu incumbencia.

-Pero es mi tiempo, te comprometiste a ayudarme en esto. –Se le planto en la puerta para impedirle escabullirse.

-Y es lo que hice ¿O no?

-¿Entregándome una torre de libros para que lea mientras tú te vas a besuquear con tu novio? –Todo el mundo había escuchado a aquellos dos gritar aunque Thor no había alcanzado a escuchar sobre qué. –Además me lo debes.

-¿Disculpa? –Loki se preguntaba si había oido bien o…

-¡Te ayude en los baños! ¿Recuerdas? –Sí, lo había escuchado bien. En ese momento no sabía quién era más imbécil, si el rubio que tenía enfrente o Tony Stark.

-¡Yo no te pedí que intervinieras! –le espetó furioso.

-Por supuesto, tenías bien controlada la situación. ¿Sabes? No te quitaría nada mostrar un poco de humildad y agradecimiento.

-¡¿Agradecimiento?! –Exclamó sorprendido -El primer día me rompiste la nariz por algo que no te incumbía y los demás días me trataste como si fuese basura y ahora ¿solo porque llegaste en el momento oportuno tengo que bajar la cabeza y rendirte pleitesía? lo siento, pero yo no olvido tan rápido. ¡Ahora, quítate de mi camino!

Y antes de esperar que el rubio obedeciera, lo hizo a un lado de un empujón y se fue. Aquel día definitivamente no había sido su día y deseaba con todas sus fuerzas que terminara de una maldita vez.