N/A: Hola mis queridos fe...Cof cof, digo bellos. Como saben Carrie no me pertenece, le pertenece a Stephen King.
Aqui les traigo la parte tres de Te necesito, disfrutenla, comanla, besenla y amenla. ;b Aqui Sue y Tommy van a tener un pequeño encuentro intenso. y Desjardin entra a escena.
Te necesito
Capitulo 3
¡Carrie White…maldita Carrie White!
¡Mi jodido plan, mi puto plan, no funciono y la muy zorra se largo solo con una jodida mancha en su jodido vestido! Porque, porque todo le esta saliendo bien a esa maldita. Le ha quitado todo: Sue, su baile de graduación y encima tendrá problemas no solo con su padre, también con la jodida policía y Billy está enojado conmigo, todo por esa estúpida fanática religiosa; Oh! Pero ojala ese Dios en el que tanto cree la proteja porque juro que no me voy a rendir ante nada para destruirla, ya nada me importa. Ojala y de verdad exista un infierno ¡para que te pudras en el!.
SLAP
Sentí el golpe de Billy en mi mejilla derecha, me dio tan fuerte que me hizo sangrar por la boca.
-¡MALDITA SEAS CHRIS! Jodida puta inútil, lo único que tenias que hacer, zorra, era jalar la puta cuerda cuando te lo dije, pero eres tan estúpida que ni siquiera eso puedes hacer, perra. Todo por tu maldita Carrie y sabes que Chris, esa chica se veía diez veces mejor que tu, por eso la odias no? Porque a pesar de ella ser la chica que no tiene amigos, ella es hermosa sin querer serlo, pero tú, necesitas de tu jodido maquillaje, tu puta ropa, y tu maldito dinero.
-¡CÁLLATE BILLY! CREES QUE PUEDES DEJARME AHORA, LE DIRÉ TODO A LA POLICÍA, IRÁN POR TI Y TE JODERÁS JUNTO A MI! –le grite sintiéndome impotente y al mismo tiempo nerviosa, me rehusaba a ir a la cárcel. De repente siento un jalón de cabello por parte de Billy y como se acerca a mi rostro con una mirada que jamás le había visto.
-Si abres tu cochina boca, perra, te juro que te mato yo mismo. Carrie White será el menor de tus problemas si me traicionas Chris. –sentí su aliento caliente en mi boca y e dolor en mi cabeza por lo fuerte que tomaba mi cabello.
-¡Suéltame Billy, por favor…me duele, coño ya déjame! –le pedí –No diré nada pero no puedes abandonarme, tengo que destruir a Carrie, por favor ayúdame. –Le dije con lagrimas de rabia en mis ojos.
-¿Y yo que gano? –me pregunto con sonrisa astuta en sus labios.
-Te daré lo que quieras.
-Bueno cariño, considerando la mierda que me estás haciendo pasar, creo que una buena suma de dinero me vería bien, no crees? –me dijo, con una sonrisa burlona en su rostro.
-Te daré lo que quieras, pero debes prometerme que Carrie White me las va a pagar todas. –le dije con todo el odio que sentía.
-¿Estas enferma, lo sabes? Bien, lo hare pero ¿qué tan lejos puedes llegar Chris? –aflojo el agarre en mi cabello.
-Hasta las últimas consecuencias. –Conteste decidida.
-¿Estás segura?
-Sí.
-¿Estarías dispuesta a matar a Carrie White?
Me siento extraña.
No sé cómo describirlo, nunca habían sido tan buenos conmigo, excepto por Tommy y la señorita Desjardin; observo a Tommy en el asiento del copiloto, junto a su madre conduciendo y los veo conversando de todo. Tommy le tiene confianza a su madre, yo jamás pude decirle más de cuatro cosas a mi madre, que no fueran sobre Dios, los ángeles, los demonios y la Biblia, en eso envidiaba a Tommy, desearía que mi madre fuera así conmigo. No he dicho nada en todo el camino, ¿Qué podría decir? Esto es nuevo para mí. Acabamos de buscar ropa en mi casa Tommy se bajo conmigo y me acompaño adentro, me causa reírme por dentro, Tommy es como un padre sobre protector conmigo.
Volvemos al auto y la conversación entre Tommy y su madre sigue. Yo sigo en silencio.
-Carrie?
-Si señora Ro…perdón, señora Lisa? –pregunto casi en un susurro. Ella se ríe levemente y me observa por el espejo retrovisor.
-Estas bien? Andas muy callada, aun te duele la herida? –me pregunto con una voz dulce, que denotaba preocupación.
-No señora, estoy bien, solo…pues, no sé qué decir –dije con vergüenza.
-Sí, Tommy me dijo que eras muy tímida, pero no te preocupes, yo tengo una maestría en hacer a la gente hablar. –me dice entre risas y yo no puedo evitar reírme un poco, es contagiosa igual que la de Tommy –Por cierto Carrie, me gusta tu vestido, esta lindo, ojala y no estuviera manchado de sangre, aunque creo que lo puedo arreglar con un poco de blanqueador.
-oh, no se preocupe señora Ro…Lisa, está bien, igual no creo que lo vuelva a usar –dije un poco deprimida por todo en mi vida.
-oye, no digas eso, quien sabe y te invite a otro baile. –Me dijo Tommy, con una sonrisa de lado yo no pude evitar avergonzarme un poco.
-Oye quieto Casanova, por cierto Sue llamo para saber dónde estabas, ¿Hablaste con ella? –pregunto la madre de Tommy.
-…Si, hable con ella en el hospital. –Tal vez era yo, pero su voz se oía molesta, tal vez porque no pudo ver a Sue por mi culpa, eso me hizo bajar la mirada y llorar dentro de mí.
-Oh, bueno quieres que te deje en su casa, mientras que yo acomodo a Carrie en casa?
-No mama, no quiero…solo, hablare con ella mañana si?
-…ok.
Note que el auto se detuvo, en frente de una casa preciosa, una mansión comparada con la mía, no era exagerada era la típica casa de estados unidos, dos pisos, pero más grande que la mía, era hermosa. La madre de Tommy se estaciono dentro del garaje y apago el motor.
-Bueno, llegamos rey y reina, por cierto felicidades por eso, aunque haya sido una broma, se lo merecían, ambos. –Nos miro sonriendo; beso a Tommy en su mejilla izquierda y a mí en la derecha luego bajo del auto. Yo tenía los ojos abiertos de la sorpresa, esa señora me beso como si fuera su hija, sus labios eran cálidos, tan diferentes a los de mi madre…mi madre.
-Carrie? Estas bien? Te duele algo? –escuche la voz de Tommy, preocupado por que no bajaba del auto. No pude evitar sonreír.
-Estoy bien Tommy.
Me ofreció la mano, para que yo saliera, igual que cuando llegamos al baile y cuando me dejo en mi casa, Tommy…mi caballero.
-Gracias.
-No hay de qué.
Entramos por una puerta en el garaje que daba a la lavandería de la casa, luego pasamos otra puerta y un pasillo que nos dejaba en la cocina de la casa. La cocina era preciosa, era todo de acero inoxidable, mientras que las gavetas eran de madera barnizada y la pared perfectamente pintada de color que parecía entre dorado y amarillo, además de que la cocina era amplia.
-Ok, chicos a comer se ha dicho; Carrie ven te mostrare tu cuarto. Mientras tu Tommy te das un baño y sueltas ese helado que es mío!
-Mama, tengo hambre! –dijo exagerando sus movimientos de angustia, y yo no pude evitar reírme.
-Y seguirás teniendo si no te das un baño niño, hueles a cerdo –Le dijo riendo.
-¿Qué? Por favor, este es el aroma de un hombre. –dijo sonriendo mientras cerraba la nevera. Yo y su madre ya íbamos por las escaleras, hacia el segundo piso.
-¡Entonces te convertiré en niñata de un golpe jovencito! –grito su madre y yo me reí más aun.
Llegamos a una puerta blanca, al final de un pasillo corto, la señora Ross lo abrió y me dejo pasar primero, casi abro la boca de la impresión, era hermosa. La cama era negra con colchas verde musgo y en su cabecera tenia almohadas gigantes de color blanco, naranja oscuro y verde musgo, las cortinas en las ventanas eran del color de las colchas con la excepción que eran traslucidas, había un closet blanco con puertas deslizantes y a su lado un espejo de cuerpo entero, sin contar que el cuarto era amplio.
-Bueno, blanca Carrie, espero estés cómoda, el baño es la puerta en frente de este cuarto, si quieres puedes darte un baño.
-Muchas gracias, señora Ross, no…no sé cómo pagarle todo esto.
-Cariño, si me pagaras, ya no sería ayudarte. –respondió con una sonrisa picara y un guiño en su ojo izquierdo. Yo sonreí. –Carrie, Tommy me dijo todo; lo que te hicieron estuvo mal, muy mal, pero sabes dulzura? Estas son las cosas de la vida, que nos hacen fuertes. Tú tienes un poder Carrie, que no es malo ni bueno, eso, lo decides tu; tú eres la que decidirá al final si ser alguien bueno o malo, pero escucha esto, sea lo que decidas, se en mi corazón que cambiaras al mundo. Muchas gracias por salvar a mi hijo. –Me tomo de las mejillas y me beso en mi frente, mientras lágrimas salían de mis ojos. –Es hora de florecer Carrie, no mas silencio.
-Estoy de acuerdo con eso. –Me sorprendí y mire hacia atrás y vi a Tommy apoyado en la puerta de la habitación.
-Oye, chico malo ¿nadie te enseño a no escuchar conversaciones de chicas? –Le dijo su madre en tono de burla.
-Bueno si, pero no mencionaron nada de no escuchar las conversaciones de tu madre y una amiga especial. –respondió burlón.
-Sí, sí, sí, vámonos ya chico listo y mas te vale que te hayas dado ese baño. –Tommy y la señora Ross salieron dejándome sola y no pude evitar sonreír.
Deje mi bolsa en la cama, me seque las lágrimas y tome mi pijama, pero note que no tenia toalla, tendría que pedirle una a la señora Ross. Salí de el cuarto mirando a todos lados, a ver si veía a la señora Ross, camine hacia la escalera, para ir abajo a buscarla y justo cuando estaba enfrente de la escalera se abre una puerta en el pasillo frente a mí y sale un Tommy Ross…sin nada cubriéndolo arriba, secándose la cabeza con una toalla. El no me había visto, pero yo no podía apartar la mirada, lo había visto en la piscina del colegio pero nunca le había puesto atención, hasta ahora. Tommy tenía el cuerpo como los chicos que salen en revistas de moda y en televisión, era como un modelo, era delgado pero formado, su abdomen marcado y sus brazos fuertes. No puedo respirar, Dios, ahora si estoy pecando.
-Carrie? –una voz me saca de mis pensamientos y alzo la mirada, veo a Tommy mirándome extrañado -¿estás bien?
-yo…yo…es que…yo…tu…!no quería verte desnudo fue un accidente! –le dije tan rápido, que creía que me iba a desmayar de la presión.
-oye tranquila, primero: no estoy desnudo, bueno no del todo, segundo: ¿necesitas algo? –Me dijo entre risas.
-Yo…quería…una toalla –le dije con la voz más baja posible.
-Oh, claro, sígueme. –Empezó a caminar, y yo lo seguí. Llego a un closet al final del largo pasillo, lo abrió y tomo una toalla de las que había allí y me la ofreció.
-Gracias. –Susurre y me fui caminando a paso acelerado y con la cabeza baja de vergüenza.
Después del baño me vestí, ya a herida no dolía y me sentía fresca, pero aun me preocupaba mi madre. ¿Cómo estará? ¿Estará bien? ¿Lograron salvarla? Tenía tantas preguntas y ninguna respuesta. Escuche la voz de la señora Ross desde abajo diciendo, que nos había hecho de comer. Llegue a la cocina y vi a Tommy ya vestido con una sudadera sin mangas. Yo no pude evitar quitar la mirada.
-Siéntate cariño, ¿Qué quieres en tu sándwich? Tengo jamón, tocino, salami, lo que quieras.
-Jamón y tocino me gusta. –Dije tímida.
-Entonces eso tienes. –Me dijo sonriendo.
Me senté al lado de Tommy que ya estaba comiéndose un sándwich como si nunca hubiera comido eso me hizo reír.
-Oye oso, deja un poco de comida en la alacena, no crees? –dijo su madre jugando.
-No, estoy en crecimiento –contesto Tommy riendo.
-Aquí tienes, linda. ¿Qué vas a querer de beber? Tengo de todo aquí, tu nada mas pide sin pena. –Me dijo la madre de Tommy poniéndome el sándwich enfrente.
-¿Tiene jugo de naranja, por favor?
-Sí, ya te doy. Si quieres más me dices.
-Gracias, señora Ross
-Carrie, que te dije de señora Ross eh?
-Lo siento…hmm, Lisa? –Dije tímida.
-Se lo preguntas o se lo dices. –Me dijo Tommy divertido.
Los tres nos reímos y esta vez sí hable un poco más. Al terminar de comer, me despedí y subí a mi cuarto estaba cansada y un poco abrumada por todo, pero lo que más sentía era esperanza en mi corazón.
Carrie se despidió y subió a su cuarto, mientras yo me quedaba con mama en la cocina, sin dejar de pensar en ella. Carrie cada vez me sorprendía mas y yo no quería dejarla ir, no la dejaría ir. Mama me saco de mis pensamientos, pidiéndome que la ayudara a lavar los platos y yo dije que si. Comenzamos en absoluto silencio hasta que mi madre lo rompió.
-Ok Tommy Ross, escúpelo.
-¿Qué?
-Hijo, si hay algo en esta vida que una madre conoce, es a su hijo. Vi como la miras, y he visto esa mirada solo con tu padre cuando me ve a mí.
-…¿Eso es malo?
-Es profundo cariño, la miras como si quisieras protegerla de todo. No te había visto ver a Sue así jamás.
-…honestamente, ya no estoy tan seguro de nada, con respecto a Sue.
-Lo sé. Cariño, nunca lo estuviste, eres un niño, tu y Sue son jóvenes, y yo entiendo lo que es la atracción y el deseo, ambas son fuertes, pero no son nada comparado al amor. La atracción se acaba, al igual que el deseo, pero el amor, el amor es una fuerza imparable; como un tifón o un maremoto, no puedes detenerlo, solo dejarte llevar por él.
-¿Enserio crees que amo a Carrie?
-Por supuesto que no cariño, apenas se conocen, pero sé que lo que sientes por Carrie es mil veces lo que sientes por Sue y cuando entiendas la diferencia entre desear y amar, te darás cuenta de cosas que tú mismo no conocías de ti. Ya eres un hombre Tommy, así que tomar decisiones es parte de ser hombre, solo que al final, tu lidiaras con tus consecuencias.
-…Gracias mama, por todo. –En serio lo decía.
-Oh, ven y dame un abrazo, niño bonito. –Y eso hice. La abrase fuerte, mi madre era mi voz interna, ella era mi luz en el túnel, mi ayuda.
De repente escuchamos el timbre de la casa, mi mama me miro extrañada, no podía ser papa el estaba de viaje por el trabajo, así que quien podría ser. Mi madre se acerco a la puerta y miro por la mirilla de la puerta, y luego abrió. Escuche la voz de una mujer, me parecía conocida, escuche a mama dejando a la persona entrar.
-Tommy, vienen a verte! –me extrañe, no esperaba a nadie. Salí de la cocina a la sala y me sorprendí de ver a Sue, pero no estaba sola, estaba con la señorita Desjardin.
-…señorita Desjardin? ¿Qué hace aquí? –pregunte extrañado.
-Perdón por venir tan tarde señora Ross, Tommy, pero Sue me dijo que Carrie estaba en el hospital y cuando fui, me dijeron que la vieron irse con Tommy, solo vine a ver que todo está bien. Después de lo que paso, Carrie necesita una mano amiga.
-Estoy de acuerdo, la trajimos aquí, está durmiendo. No la podía dejar sola en casa con esa herida en su espalda, Tommy me contó lo que paso y la decidí ayudar. –Contesto mi madre.
-Claro, y no tiene idea de cuánto se lo agradezco. Tommy, te juzgue y lo siento mucho, a ti también Sue. Lo que hicieron por Carrie, fue muy lindo. –Nos dijo sonriendo la Srta. Desjardin.
-No fue nada, ella se lo merece, además, ella me enseño que hay más de lo que se ve por fuera, Carrie es una chica muy fuerte. –dije con toda la sinceridad en mi corazón.
-Sí, no hay problema, es como dice Tommy, ella se lo merecía, además yo se lo debía. –escuche a Sue decir y no pude evitar incomodarme.
-Bueno, no quiero importunar, mejor me voy. Gracias por recibirme señora Ross.
-No hay problema profesora, la mantendremos al tanto sobre Carrie.
-Se lo agradezco.
-Venga la acompaño a la puerta –escuche decir a mi madre, dándome una mirada significativa, dejándonos a Sue y a mí, solos.
-¿Estás bien? Me tenías preocupada, te note un poco molesto por teléfono. –escuche decir a Sue.
-Hablemos en mi cuarto. –Juro que trato de ser más amable, pero no puedo, no sabiendo lo que hizo.
-Está bien… -la escucho decir. Me levanto del sillón y subo las escaleras con ella detrás. Llegamos a mi cuarto y cierro la puerta con seguro. La veo sentada en la cama y me apoyo en la puerta con los brazos cruzados.
-Escucha Sue, vi el video de Chris y no voy a mentir; estoy enojado contigo. La llamaste loca Sue, tú nunca me dijiste que la llamaste loca, joder ella no se merecía eso. No se merece nada de lo que ninguna de ustedes le hicieron, además, ¿burlarse de algo como eso? Ustedes son chicas, se supone que deberían apoyarse con algo como eso o no?
-Dios, Tommy, lo siento ok? Porque crees que quería que fueras con ella al baile? Quería pagar mi deuda…-la corte.
-Pagar tu jodida deuda? En serio Sue? No se trata de pagar tu puta deuda, para que tu conciencia quede tranquila, se trata de disculparse Sue. Hiciste esto, para que tu tuvieras paz mental, creyendo que dándole un día de paz, pagarías por tus "pecados" y eso es todo? Un día puede pagar, miles de días de joderla, ofenderla, abusarla?, Eso es lo que crees? –Estaba enojado, sentía mi sangre correr rápido, a través de mis venas, mi corazón bombeaba sangre, tan rápido que creí morir. Dos años con Sue y hasta ahora vengo a notar, que es una inmadura.
-¡Joder Tommy, y que quieres que haga?! Además, si mal no recuerdo, tu no querías ir tampoco, es más, me dijiste que esto era una locura, ahora resulta que eres su defensor Tommy?
-¡Sí! Mierda, lo admito, no quería, pero ahora la conozco Sue. Y quiero ayudarla…sabes tú y Chris, no son tan diferentes, ambas creen saberlo todo y controlarlo todo.
-…¿Tu, me estas comparando con Chris? ¿En serio, Tommy? –me pregunto, con lagrimas en los ojos. Suspire y sacudí mi cabello aun húmedo.
-Sabes qué?, hablemos mañana, estoy cansado y solo quiero…quiero dormir. –estaba harto de esta situación, y la verdad no tenía la energía para darle a Sue, una clase de moral que seguramente no entendería. Ella se levanto, y paso a mi lado, dirigiéndose a la puerta, escuche que la abrió y luego escuche su voz quebrada.
-En serio lo siento Tommy. –No me di la vuelta, no tenía el valor para verla llorar. No era tan hijo de puta, aun.
-Díselo a ella Sue, es lo menos que se merece y es lo que más puedes hacer. –termine diciéndole y escuche la puerta cerrarse. Suspire. Que día, no tuve ni un poco de paz mental, aunque si lo tuve.
Salí de mi cuarto y me dirigí al de Carrie. Toque pero nadie contesto, abrí un poco y vi la vi en su cama, dormida. Entre con cuidado de no hacer ruido y me acerque a la cama, me arrodille y quite un mechón de cabello, y esa sensación de paz regreso. Sonreí, como un niño con juguete nuevo.
-Nadie te hará daño de nuevo Carrie, te lo prometo.
"No importa que pase esta noche, tu eres la reina"
