N/A: Carrie no me pertenece, le pertenece a Stephen King.
Hola! Si lo se tarde una vida, les pido disculpas por eso, estaba de vacaciones con mi familia y no hace mucho llegue a casa, es mas llegue ayer, pero hoy me tome un pequeño tiempo para darles este mini capi que creo esta mas corto que los otros pero como saben, últimamente no tengo tiempo :S. Pero weno igual no me voy a rendir hasta terminarlo. Disfruten y recuerden si tienen un consejo o algo plis díganmelo, el propósito es mejorar. ;) Bye!
Te Necesito
Capitulo 6
Ya habían pasado dos días desde la conversación con los padres de Tommy y los de Sue, al principio los padres de la chica estaban más que indignados por ver a su "pequeña" embarazada por Tommy, pero después de oír el "yo me encargare del bebe" todo estuvo bien. Todo quedo en cierta paz por así decirlo; excepto para Tommy. Quería literalmente saltar de un edificio y no despertar, joder, el no estaba listo para ser padre y menos de un bebe que viene de una chica a la que él no quiere! Pero la jodio y ahora la está pagando.
Sue lo invito a salir un rato y el no pudo decir que no, por mucho que quisiera. Así que en este preciso instante se encontraba en el centro comercial, con Sue de la mano hablando de sabrá Dios que cosas, hace quince minutos no le ponía atención.
Y para empeorar su día, no había visto a Carrie en toda la mañana.
-…pensé en pedirle a mama que el cuarto el bebe, fuera de color amarillo, no le dije ni azul ni rosa porque aun no sabemos el sexo y yo…¿Tommy? ¿Me estas escuchando?
-…¿Ah?, oh si claro, sigue, solo estaba un poco distraído.
-Tommy…sé que esto no es fácil para ti, tampoco lo es para mí, pero esto iba a ocurrir eventualmente, solo nos adelantamos un poco. –dijo la rubia con una sonrisa en su cara.
-¿Un poco? ¡Sue, esto no debía pasar, joder, no estoy listo y mucho menos tu! Ha pasado media hora y de lo único de lo que has hablado es de cómo será su cuarto o de que ropa le compraras, ¿te has preguntado de dónde diablos vamos a sacar el dinero para mantenerlo? ¿o de cuánto costaría comprarle lo necesario para comer, además de sus cuidados médicos? –dijo Tommy con una voz que denotaba ira y frustración.
-¡Pues si tienes razón, tal vez no estamos listos, pero este es nuestro bebe Tommy y no me importa lo que pienses o lo que diga la gente, es nuestro y voy a tenerlo y nos encargaremos de criarlo JUNTOS! –contesto una frustrada Sue.
Tommy la miro por un momento entre sorprendido y triste, esa palabra, JUNTOS, no le gustaba; no cuando era con ella. Se dio la vuelta y empezó a caminar dejando parada a Sue con una mirada triste, hasta que se detuvo.
-¿Y si yo no quiero criarlo juntos? –soltó Tommy en un murmuro casi audible.
-¿Qué?
-Nada. Vamos te llevare a casa.
Tommy siguió caminando, aun dándole a Sue la espalda. Mientras que la chica tenía un dolor en su corazón y una incertidumbre en su pecho. Ella sabía muy en su interior que Chris tenía razón pero no quería creerlo; ella amaba a Tommy como nadie en el mundo, y no quería estar sola con un bebe lo necesitaba, así que haría lo que estuviera en sus manos para mantenerlo con ella.
Llegaron a casa de Sue en silencio, con un ambiente pesado en sus espaldas, ya no había ninguna clase de interacción a estas alturas.
-Te veo después Sue.
-¡Espera!
Tommy se detuvo, dándole la espalda.
-¿No quieres pasar un rato?, no hemos hablado mucho desde lo del baile. –cometo Sue con una sonrisa nerviosa.
-…Sue, ahora mismo, estoy cansado, hablamos mañana. –El sabía que estaba siendo un idiota, pero es que quería que ella entendiera que lo de ellos ya se había acabado.
-Tommy…¿Sabes que te amo, cierto?
-…Lo sé…adiós Sue.
Siguió su camino sin mirar atrás, dejando a una Sue con ojos llenos de lagrimas, porque sabía que lo suyo no duraría mucho.
Tommy llego a casa, con un dolor de cabeza que ninguna patilla le quitaría; lo único que quería era tomar un baño cenar e irse a la cama. Pero primero necesitaba ver a Carrie. Entro a la casa buscando a Carrie por todos lados y no la vio en ningún lugar, busco entonces a su madre, para preguntarle, y la vio saliendo del cuarto de lavandería.
-Mama, ¿has visto a Carrie?
-Se fue al hospital, su madre despertó.
-¡¿Qué?! ¿Y porque nadie me dijo nada?
-Bueno, estabas con Sue, pensé que no querías que te molestaran, además es mejor que ella y su madre se vean a solas. Tu padre la llevo al hospital.
-Voy a ir.
-No, no lo harás. Ella se está independizando poco a poco Tommy, eso es lo que necesita, abrirse al mundo y si estas con ella siempre le resultara más difícil, ¿entiendes?
-Pero mama ella…
-Va a estar bien, Carrie es una chica muy fuerte, más de lo que crees. Tranquilo, todo se va a arreglar, ella siempre nos tendrá Tommy, no te preocupes.
Carrie llego al hospital, la habían llamado diciendo que su madre estaba despierta, eso la alegro al mismo tiempo que le preocupo, de algo estaba segura, esta noche las cosas serian muy distintas entre ella y su madre.
Entro al cuarto casi con temor, su madre tenía los ojos cerrados, por lo que supuso estaba dormida. Se le acerco poco a poco y le toco s mano.
-¿Mama?
Su madre abrió los ojos casi al instante, y miro a su derecha lentamente.
-Ahí estas, Carrie, pequeña.
-Hola mama.
-¿Has hecho tus oraciones niña?
-Si mama, todas dirigidas para ti, me preocupe mucho por ti.
-Me alegro. ¿Y pediste que Dios tomara tu vida por las cosas que has hecho, pequeña bruja? –la voz de Margaret cambio radicalmente a una calmada a una que denotaba odio e ira.
-Mama. Por favor, ya basta. No soy una bruja.
-¡Eres semilla del diablo, maldita Jezabel, el infierno te consumirá!
-¡Ya basta Mama¡
Las luces del cuarto empezaron a parpadear y los objetos a moverse y caerse de sus lugares.
-Ahora escúchame bien, ya no soy la misma, no permitiré que me hagas daño ni a mí ni a nadie. Si quieres ver a una bruja mama, entonces eso te daré, si vuelves a llamarme de esa manera me oyes. –la voz de Carrie se había convertido en la voz de una mujer segura y llena de ira. La cama en la que estaba su madre empezó a levitar a casi un metro del suelo, para luego caer haciendo sonar un ruido sordo que retumbo entre las paredes de la habitación y fuera de ella, porque al instante, entro el doctor con dos enfermeras, a verificar que todo estaba bien.
-¡Srita. White! ¿Está todo bien aquí? –grito un poco alterado el doctor.
-Sí, perfectamente. Yo ya me voy, cuiden a mi mama por favor. –dijo calmadamente, la chica, mientras salía de la habitación.
Llego a casa de Tommy y fue directo a su habitación, se vio en el espejo en la pared y vio sus ojos completamente negros. Carrie se toco su cara, y se asusto de ella misma, de lo que su poder le hacía, ella no quería decirle nada de eso a su madre, pero las palabras salían solas, tal vez su madre tenía razón y ella era un demonio. Se miro de nuevo y sus ojos regresaron a ese azul común de ella. Tomo el teléfono y marco un número, esto era lo mejor.
Tommy entro al cuarto de Carrie y la vio empacando su ropa. La miraba moverse de aquí y allá sin notar su presencia.
-¿Carrie? –La chica se detuvo, y miro hacia la puerta sorprendida.
-…Tommy
-¿Qué haces?
-…Yo…creo que…será mejor irme. Llame a la Srita. Desjardin y le pregunte si puedo quedarme con ella y accedió, así que me voy.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! –dijo el muchacho, alterado.
-Porque es lo mejor, Tommy. Tú y tu familia ya tienen problemas suficientes como para lidiar conmigo y yo no quiero ser una carga. Mejor me voy y así todo estará bien. Me vendrá a buscar en veinte minutos así que mejor recojo todo.
Tommy la miraba entre sorprendido y enojado, no quería que ella se fuera. Ella era lo único que lo hacía feliz. Se acerco a ella y la tomo de la muñeca y la hizo voltearse y la beso, fue un beso rudo y fuerte. Todas sus frustraciones estaban en ese beso, quería mostrarle que la necesitaba con él, y esta fue la única manera que encontró. Carrie hacia fuerzas para detenerlo y viendo que no podía alejarlo, hizo amago de su poder y lo empujo lo suficientemente lejos.
-Basta Tommy, ya basta. –dijo la chica en un susurro y con lagrimas en los ojos. –No quiero esto, no así.
-Carrie, escucha yo te…
-¡detente! No lo digas, no ahora. Tu vas a ser padre, ella te necesita y yo debo irme así debe ser. Lo nuestro fue solo un cuento de hadas y un baile de graduación nada más.
La chica ya había terminado de empacar al decir esto. Tomo su maleta y se la puso en la espalda.
-Carrie, arreglare esto, lo juro pero no te vayas, por favor. –dijo casi suplicando.
-No Tommy, esto es tu responsabilidad, no se arregla lidias con ello. –la chica paso al lado de Tommy y salió del cuarto.
Bajo las escaleras y vio al Sr. Ross sentado viendo un partido de futbol y a la Sra. Ross en la cocina, así que se dirigió primero hacia ella.
-Sra. Ross…
-Si, Carrie…¿Y esa maleta cariño?
-A eso venia, me voy a casa de la Srita. Desjardin; me viene a buscar, se que ustedes tienen mucho con lo que lidiar y yo no quiero ser una carga ni una entrometida, además de tengo mis propios problemas, espero pueda entenderme. Y le agradezco por todo lo que ha hecho por mí en serio, no sé cómo pagarle todo esto.
-Primero jovencita, usted no es una carga, nunca lo fue y segundo no me debes nada, eres una increíble muchacha Carrie, pero esto es tu decisión y la respeto. Solo recuerda que cuentas con nosotros no importa que. –dijo la Sra. Ross con una sonrisa en su cara, mientras que le acariciaba la mejilla.
-Gracias.
A los veinte minutos, sonó el timbre y llego la Srita. Desjardin. Carrie se despidió del Sr. Ross con un apretón de manos y de la Sra. Ross con un abrazo. Vio a Tommy en la sala mirando hacia ella con una mirada que decía "quédate" pero ella no podía, aunque quisiera. Se acerco a él y le dio un beso en la mejilla, para luego darse la vuelta e irse.
Se subió al auto de la Srita. Desjardin, y miro por última vez la casa de Tommy, con una lagrima saliendo de su ojo izquierdo, sin saber que lo mismo le ocurría a Tommy mientras que sentía como su corazón era partido en dos.
En el hospital se veía a Margaret con una mirada vacía, dirigida al techo. Tenía que apresurarse, Carrie ya estaba cambiando, hoy se lo demostró, pronto sería muy poderosa y ella no tendría la oportunidad para matarla. Metida en este hospital, no iba a lograrlo, tenía que escapar; ya había perdido mucho tiempo y el tiempo no espera a nadie. Ella tenía que cumplir con la voluntad divina de Dios.
Metida en sus pensamientos escucho como la puerta se habría y veía a un hombre junto con su doctor. No le interesaba quien era, solo quería saber si la podía sacar de aquí.
-Buenas noches Margaret. Te tengo otra visita, es el detective Upshur, vino a hacerte unas preguntas.
-¿Me va a sacar de aquí?
Los hombres se miraron entre ellos y volvieron su mirada hacia ella.
-No Margaret, aun no. Solo vino a investigar tu caso. –No hubo respuesta por parte de la paciente. El doctor miro al detective con una mirada significativa y salió de la habitación.
El detective se sentó en una silla cerca de la paciente y saco su libreta.
-Bueno Sra. White, sé que esto la abruma así que no le daré muchas vueltas. Su hija y su novio…
-¿Novio? –interrumpió la mujer mirándolo a los ojos.
-Sí, Tommy Ross. El es su novio, en realidad no me sorprende que no lo supiera el me dijo que en toda la relación con su hija, jamás lo llevo a su casa para conocerlo.
-¡Ha! Jezabel… -murmuro la mujer con una sonrisa casi demente en su rostro.
-…Si, bueno; como decía, solo vine a leerle el testimonio de su hija y usted me dirá si es correcto o no ¿Cree que pueda hacerlo Sra. White? –La mujer no contesto. –Bien.
En un tren, camino al pueblo de Chamberlain, se encontraba un hombre con un solo propósito, arreglar las cosas que el mismo destruyo. Tenía una foto con en su mano, de un bebe hermoso con una mujer que en su tiempo era hermosa, recordaba que él había tomado esa foto, días antes de salir huyendo, de esa vida, no sabía, ni siquiera recordaba porque lo había hecho, porque huyo pero ya estaba aquí y arreglaría las cosas.
Esta vez todo sería diferente.
"Carrie, no estas sola"
