N/A: Carrie no me pertenece, le pertenece a Stephen King.
Hola Hola¡ que alegría volver XD
Bueno primero lo primero, le agradezco mucho a mis lectoras: DianaLauraHPFan y a PamPotterEvans, porque sin ustedes y sus hermosisimos reviews no hubiera seguido esto. De verdad me dan la fuerza para continuar a seguir y quiero decirles que aunque no las conozca en persona son super especiales para mi :)
Así que este y todos los capis que vengan son para ustedes señoritas bellas, disfrútenlo ;)
Te necesito
Capitulo 7
Me encontraba mirando por la ventana; estaba lloviendo. El cielo se veía tan gris y oscuro, perfecto para describir lo destrozada que me encontraba ahora. Hace media hora, la señorita Desjardin y yo habíamos llegado a su casa, me dio la habitación de huéspedes que tenia. Ella vivía sola, me sorprendió pues la señorita Desjardin no es fea, incluso me atrevo a decir que atractiva y buena persona, no se porque alguien como ella no tendría pareja. Bueno igual no es mi problema, me gusta su compañía ella siempre fue buena conmigo, pero aun así yo…solo quisiera ver a Tommy otra vez.
-¿Carrie? La cena esta lista. – escuche la voz de Desjardin romper mis pensamientos.
-¿Ah? Oh, sí. Voy en un minuto.
-Ok. Por cierto, ¿estas cómoda? ¿Te gusta tu habitación?
-Sí, claro señorita Desjardin, le agradezco.
-No es nada cariño, además, no me hará mal un poco de compañía, hace tiempo que estoy sola. –contesto con una sonrisa en su rostro.
Yo solo pude dar una leve sonrisa, no tenia ánimos de nada.
-Haber, ¿qué pasa cariño? Has estado muy decaída desde que llegamos, ¿te paso algo de lo que necesites hablar? –me dijo la Srta. Desjardin, sentándose a mi lado en la cama. Yo no quería decírselo, no es que no confiara en ella, pero ¿Qué le diría? "Lo que pasa es que estoy enamorada de Tommy que es novio de Sue y que pronto tendrá un bebe, que por cierto es de él". Toda esa oración tenía un gran "INCORRECTO" en todos lados, además de lo que pasó con mama en el hospital, algo tomo fuerza en mí, aun lo siento, y eso dentro de mí, tiene mucha…ira. Tengo miedo, mucho miedo; y estoy sola.
-Señorita Desjardin…si usted tuviera un poder…un poder que la mayoría de las personas temerían y además que usted sabría que puede herirlos ¿Qué haría? –la vi mirarme entre sorprendida e incrédula, para luego sonreír.
-Bueno Carrie, primero los poderes, en sí, no son malos ni buenos, es como usas tu el poder. Si hago cosas malas, obvio mi poder será negativo, pero si trato de hacer lo correcto, no creo que haya problema.
-Pero ¿y si es un poder tan grande, que a veces no puede controlar o no sabe cómo?
-Entonces fácil, aprende a controlarlo. Las emociones, pueden ser controladas Carrie, todo lo que tienes que hacer es averiguar cómo. –me quede pensativa en eso ultimo, tal vez la señorita Desjardin tenía razón. Tal vez mi poder no era el problema, tal vez lo eran mis emociones. –Pero comamos nena, me muero de hambre. –dijo entre risas Desjardin, y yo no pude evitar contagiarme y acompañarla a cenar.
La cena pasó entre conversaciones triviales y risas, la señorita Desjardin me hacía sentir muy bien, pero aun así, yo no podía evitar pensar en Tommy, Dios, dame fuerzas para no caer en pecado, Tommy es novio de Sue y yo…yo soy la chica que llevo al baile y eso es todo. Termine de cenar y me fui a dar un baño después de que la señorita Desjardin me indicara donde estaba. Estaba en la bañera y no pude evitar quedarme dormida; en el sueño escuche una voz llamarme, era una voz de hombre, pero de un hombre maduro, me sentía tranquila, en paz, me decía que no estaba sola y que él me cuidaría, le pregunte quien era y no hubo respuesta…solo risas, de chicas.
Me vi rodeada de las chica riéndose de mí, mire hacia abajo y vi sangre en mis piernas. Vi a Chris y a Sue acercarse y empujarme, hacia atrás, les pedía que se detuvieran, que me ayudaran, pero solo contestaron… "a los fenómenos se les elimina" para luego sentir un dolor agudo en mi abdomen, Chris me había apuñalado. Desperté gritando y cuando mire al frente el agua de la bañera se elevaba en el aire y las luces parpadeaban, cerré los ojos y me tranquilice, a lo lejos escucho la voz de la Desjardin gritando mi nombre; a los segundos toca la puerta y pregunta si estoy bien.
-¡Estoy bien, es que casi resbalo! -le dije tratando de hacer sonar mi voz lo más normal posible.
-¡Bueno, ten cuidado ok?!
-¡Ok¡
Me levante de la bañera, con lágrimas en los ojos, tome mi toalla y me mire en el espejo. Mis ojos volvían a ser negros, el espejo se empezó a desquebrajar, al igual que mi corazón.
¿Por qué no puedo ser normal?
Salí del baño, y me fui a mi cuarto, me cambie y me acosté. Demasiadas emociones por un día.
-Bien, eso es todo. Gracias por su tiempo señora White. –Salí de ahí consternado y asustado.
Esta mujer, o estaba loca o los medicamentos le estaban haciendo efecto. En todos mis años como detective, no había escuchado tantos disparates; esta mujer afirmaba que su hija era un demonio que debía ser destruido y no solo eso que tenía poderes de telequinesis. ¡Por todos los cielos!
Yo hable con esa niña, era totalmente inofensiva, incluso hasta insegura. Lo que esta mujer describía era un monstruo y tenía la ferviente creencia en que su muerte era lo mejor. Esta mujer hablaba como si esto fuera una misión divina, sonaba peor que un fanático religioso, sonaba como un psicópata con obsesión por ver a su víctima muerta. Algo si es seguro, me metido en una profunda mierda con este caso. Llegue a mi apartamento, vivía solo, ¡que sorpresa!. Estaba casado antes pero, bueno cuando eres buen detective, eres mal esposo o eso dicen, en fin, nunca tuve hijos. Fui a la cocina y tome una cerveza de la nevera me quite el chaleco y lo deje en el sillón, para después sentarme en el. Tome la laptop de mi maleta y la encendí. Empecé a hacer lo que mejor hago investigar; busque toda la información sobre Margaret White; salió lo básico, casada, con una hija, trabajaba en una lavandería, etc. Así que indague mas, creció en una familia religiosa, de ahí viene su creencia tan fuerte en Dios, ángeles y demonios, bueno en algo se tiene que creer. En mi caso Dios, no es una de mis "opciones" no con tanta mierda que he visto, en este mundo. Bueno, al grano, se caso con un tal Ralph White, el padre de Carrie, pero aquí estaba la pregunta ¿Dónde estaba ese tipo? Y ¿Por qué se fue de repente?, seguí investigando y ¡Bingo! Margaret White fue diagnosticada con esquizofrenia, cuando era joven. Bueno ahora sé que esta mujer necesita ayuda urgente. De lo que me pregunto, es ¿Cómo esta mujer pudo criar a una niña, tan buena y sana de mente como Carrie? ¡Ha! Tal Vez Dios si exista.
Aun quedaba la duda de ¿donde carajos estaba Ralph White?
Me baje del tren tenía una sola maleta, no planeaba quedarme mucho tiempo. Camine por la estación de trenes hasta salir a la calle, tome un taxi.
-Hacia donde viejo. –pregunto el conductor, que se notaba, era un muchacho joven.
-Centro de Chamberlain, Calle cuarenta y dos por favor. –conteste.
El taxi empezó a conducir, y yo tenía esa sensación en mi estomago, de incertidumbre. ¿Cómo reaccionarían ambas al verme? Después de tantos años. De Margaret tenía una idea lo llamaría hijo del diablo, probablemente hasta le pegaría, igual no venia por ella, solo por Carrie. ¿Cómo sería? ¿Estaría bien? ¿Cómo reaccionaría ella al verlo? Dios, tanto tiempo lejos; yo no sé nada de ella. La deje siendo una bebe y no mire atrás, y ahora me arrepiento de ello. Solo espero que no sea demasiado tarde. El taxi entro por mi calle, veía las casas, algunas habían cambiado desde que me fue otras no tanto, hasta que vi la que quería.
-Aquí es. –Dije con voz cadenciosa.
-Son diez dólares con noventa y nueve centavos. –Dijo el tipo despreocupado.
-Aquí tiene, quédese con el cambio.
-Gracias, viejo.
Salí del auto, y corrí hacia el pórtico, la lluvia había aumentado desde que llegue. Me pare frente a la puerta y el corazón se me quería salir del pecho. Llego la hora, el momento que temía y deseaba tanto al mismo tiempo. Vi las luces apagadas ¿estarían dormidas? Toque suavemente, pero lo suficiente para ser escuchado; no hubo respuesta. Toque de nuevo un poco más fuerte, no hubo respuesta. Tome la perilla y le di vuelta…la puerta estaba abierta. Entre a paso lento, en medio de la oscuridad, sin nada más que el ruido de la lluvia y truenos como fondo.
-¿Hola? ¿Margaret? ¿Hay alguien? –No hubo respuesta.
Empecé a tantear la pared en medio de la oscuridad y encontré el interruptor, encendí la luz y vi lo que menos quería ver en ese momento. Rastros de sangre en la alfombra, una puerta con una grieta enorme en ella, y un cuchillo con más sangre en el suelo. No, no, no ¡Dios, no¡ Que no sea muy tarde, por favor, que Carrie esté bien. Subí corriendo al segundo piso y busque en todos los cuartos, no había ni un alma, nada. Salí de la casa, con la respiración acelerada. Ahora que hago?, no sé donde están, no sé si están bien, no sé qué hacer. Nunca me había sentido tan impotente en toda mi vida y hice lo primero que se me ocurrió. Ir a la casa de algún vecino y preguntar que ocurrió. Corrí en medio de la lluvia a la casa continua y toque la puerta, con desesperación, se escucho un ya voy, con fastidio, pero no me importaba en lo mas mínimo, solo quería encontrar a mi hija. Salió una mujer, en bata y pantuflas, con cara de no querer hablar con nadie, pero no podía rendirme no ahora.
-Disculpe que la moleste, pero me podría decir ¿qué ocurrió en la casa de al lado?
-…¿Y usted es? –dijo con desconfianza.
-Un amigo cercano de Margaret, por favor juro que me iré solo necesito saber que ocurrió y donde están. –dije con desesperación en mi voz. La mujer me miro desconfiada y suspiro.
-Bueno, no se los detalles, solo que Margaret se volvió loca e intento asesinar a su hija o algo, por ir a su baile de graduación con un chico, ella siempre fue reservada, al parecer la chica se defendió e hirió a su madre de gravedad.- Yo no podía creer lo que escuchaba, Margaret que has hecho.
-Me podría decir, ¿Dónde está la chica y su madre ahora?-mi voz sonaba quebrada, de los nervios.
-Bueno, a su madre se la llevaron al hospital Saint Joseph, y a la chica la vi irse en un auto creo que con el chico que fue al baile.
-¿Sabe quién era ese chico o donde vive?- pregunte desesperado.
-No lo siento.
-Ok, gracias. –me fui y camine a la parada de auto bus. Si quería conseguir a Carrie, tenía que conseguir a Margaret.
Tome el primer autobús que paso, me dejo cerca del hospital por lo que llegue caminando, entre acelerado y fui directo a la recepcionista.
-Disculpe, vengo a visitar a Margaret White.
-Lo siento las horas de visita son de 7:00 a 7:30, no puede…-la corte.
-Señorita es importante que la vea, por favor.
-Lo siento señor, no puede.- suspire, tenía que pensar.
-¿Puedo al menos hablar con el doctor?- la mujer me miro con desconfianza, pero luego tomo el teléfono.
-Un momento. –marco un numero y espere.
-Vendrá en unos minutos.
-Muchas gracias. –le respondí aliviado.
A los veinte minutos llega un hombre con en bata blanca y se me acerca, presumo es el doctor de Margaret.
-Hola, usted es el que me llamo, ¿cierto?
-Sí, usted… es el doctor de Margaret White.
-Sí señor. ¿En qué puedo ayudarle?
-Necesito que me diga si conoce a mi hija Carrie.
-¿Espere, usted es su padre?! –me dijo incrédulo, el doctor.
-Si, por favor necesito que me diga todo lo que pueda de Carrie, necesito encontrarla.
-Señor hasta hace una semana yo creía que usted estaba muerto y creo…su hija también. Ella fue la que me lo dijo. Vera, Margaret estaba en coma hasta hace dos días. Por lo que su hija tuvo que quedarse con la familia de su novio, por lo que presumo.
-¿Novio? –¿Carrie tenía novio?
-Sí, señor. Bueno por lo que pude ver. El siempre estaba con ella, no la dejaba sola, excepto una vez, que vi a la señorita Carrie venir sola a ver a su madre.
-¿Me…me podría decir el nombre de ese muchacho? y si tiene si dirección por favor, de verdad necesito encontrar a mi hija.
-Creo que se llamaba Tommy, si ese era Tommy Ross. Su dirección no la tengo, pero tengo el número de su madre y de la señorita Carrie si aun lo quiere.
-Sí, sí por favor.
El doctor me dio el número de ambos, lo grabe en mi celular y agradecí por última vez al doctor, antes de salir del hospital. Me pare afuera y tome el celular, pensé en llamar directo a Carrie, pero luego recordé que ella me creía muerto y lo último que quería era que creyera que esto era una broma de mal gusto. No podía creer que Margaret le dijera que había muerto, es que no era racional, pero que se puede esperar de una mujer con la enfermedad de Margaret. Opte por marcar al número de la madre del novio de Carrie, Dios cuanto tiempo ha pasado, y ya mi hija tiene novio, increíble. Marque el numero y sonó el pitido dos veces antes de escuchar la voz de una mujer.
-¿Hola?
-Sí, hola es…es usted la madre de Tommy Ross.
-…Si, ¿Quién habla? –respondió con desconfianza la mujer.
-Lo siento, soy Ralph White…el padre de Carrie.
"Estoy aquí Carrie, todo estará bien"
