Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capítulo 26

Cuando Ren escuchó la dulce voz de Kyoko llamándole, se dispuso a girarse con la clara idea de que iba a encontrársela convertida en una princesa, pero jamás hubiera pensado que se encontraría lo que se encontró.

"Oh Dios mío! Es…, es…" *Es mi Kyoko-chan* Por primera vez, los pensamientos de Kuon eran los de aquel niño dulce, los de Corn.

—Vaya Ren… qué… elegante!— Kyoko rompió el silencio muy nerviosa. —Estas realmente…, muy guapo. — "Es demasiado para mí, pareceré una niña ridícula a su lado". Bajó su cabeza abatida ante esa realidad absoluta para ella.

Ren salió de su mutismo pues supo ,por su cara, el momento exacto en el que Kyoko había dejado de observarlo y había comenzado a menospreciarse en comparación.

—¿Qué yo estoy guapo dices? —Ren se acercó a ella y tiernamente, una vez más, levanto su cara no para ver sus ojos, sino para que ella pudiera ver bien los de él. —Kyoko, ¿acaso no has visto lo indescriptiblemente hermosa que estás esta noche? — la sinceridad y la emoción de sus ojos no dejaba lugar a la duda sobre su veracidad.

—Pues…, la verdad es que no me he visto, la Diosa Woods, me hizo prometer que no lo haría hasta que…— Se puso aún más colorada.

—¿Hasta que qué Kyoko? — No pudo evitar acariciar su piel además de sostenerla para que no agachara la cabeza.

—Hasta que tú…, quería que me vieras el primero— Confesó en un susurro Kyoko.

—Oh…, pues tendré que agradecerle que me haya concedido semejante privilegio, porque tengo ante mí a la mujer más bella que he podido ver en toda mi vida. —

—Ren…, eso no puede ser cier…—Un dedo de Ren impidió que continuara hablando, pues estaba suavemente apoyado sobre sus labios.

—Créeme Kyoko, no habrá hombre en esa fiesta que no me envide esta noche por ser tu afortunado acompañante. Y tendré mucha tarea para mantenerme en ese puesto porque todos querrán acercarse a ti. —Un leve chispazo atravesó sus ojos, mientras la cogía del brazo y la llevaba frente al espejo—Míralo tú misma—

"Ooooo…., ¡Diosa-sama es un artista! Pero cualquiera puede ver que es por el maquillaje y el hermosos vestido Ren" —Eres un exagerado sobreprotector— "Dudo mucho que ningún hombre me mire siquiera".

—Nada de eso…, yo mismo querría…—Volvió a coger su cara entre las manos mientras miraba hipnotizado esos labios, que hace unos minutos él mismo silenciaba, tragaba saliva fuertemente y se humedecía después los suyos.

—¿Qué querrías Ren? —Susurró Kyoko con la respiración entrecortada mientras se acercaba inconscientemente más a él.

—Yo…, yo querría— La respiración de Ren era igual que la de ella.

DING-DONG

Ren suspiró fuertemente y dejó caer derrotado su frente sobre la de Kyoko mientras la miraba con cierto dolor en sus ojos. Después de un minuto que a ellos les pareció medio segundo, el timbre volvió a sonar, haciendo que ambos se separaran, con sus respiraciones todavía aceleradas.

—¿Si? —Contestó Ren enojado.

—Señor, su transporte les espera— Se escuchó la voz algo temerosa de un hombre a través del interfono.

—Enseguida bajamos— Ren, de espaldas a Kyoko, cerró los ojos y realizo varias inspiraciones y espiraciones silenciosas antes de darse la vuelta y sonreírla tiernamente. —Bueno Kyoko, ¿vamos a esa fiesta? —Dijo tendiéndole una mano.

—Claro…, pero…, déjame que te ayude primero — Con manos algo temblorosas colocó perfectamente el lazo de la pajarita de Ren y después acepto la mano que el aun tenia tendida pues se había quedado sorprendido mientras Kyoko trabajaba.

Cuando salieron a la calle, aun agarrados de la mano, ambos abrieron sus ojos sorprendidos ante lo que les esperaba. Aparcado junto a la acera, estaba una increíble limusina blanca con un avergonzado y temeroso joven dispuesto para abrirles la puerta. Ren tuvo que ayudar a Kyoko con su vestido para poder acceder al interior, después se sentó a su lado y volvió a recuperar su mano.

—¿Has visto a ese chico? ¿Parecía un personaje de…— susurró Kyoko justo en el momento el muchacho en cuestión volvía a su asiento y se interrumpía para que no la oyera.

Ren pulsó el botón que accionaba el cristal opaco para obtener mayor privacidad y para no matar a aquel chico que seguía observando a Kyoko a través del retrovisor. Se inclino un poco justo cuando el cristal estaba terminando de cerrarse, pero a tiempo para entrar en el campo de visión del dichoso espejo y dedicarle una mirada asesina al conductor. Al volver el cuerpo a su posición aprovechó para quedar más pegado a ella.

—Mmmm, Kyoko… hueles realmente bien— Inspiró profundamente llenando sus pulmones con la fragancia.

—Gracias, es por el perfume que me ha echado la Diosa Woods. — Se sonrojó.

—Mmmm, no lo creo. Yo creo que eres tu quien hace oler así a es perfume. —Volvió a inspirara. *Vale ya, pareces un psicópata olisqueando a su víctima!* "Perdón es que es embriagador…"

—Tú también hueles muy bien Ren —Dijo Kyoko quien también estaba inspirando profundamente.

*¿Qué te parece? ¡Es que esta chica es ideal para nosotros hasta cuando actuamos como psicópatas! "Es perfecta siempre" —Y dime Kyoko…— Ren no estaba dispuesto a que ella centrara en él la conversación. —¿Qué ha pasado con esto? —Preguntó mientras acariciaba uno de los indefinidos tirabuzones que formaban el bonito recogido de la chica.

—Ah…, son extensiones…—Contestó acalorada por las suaves cosquillas que las caricias de Ren provocaban en su cabeza.

—No me refería a eso…, ¿Qué ha pasado con tu color pelirrojo? —Ren miraba embobado los mechones con los que jugueteaba.

—Esto…, Jelly Woods dijo que este color realzaría mas la belleza del vestido y la mía— A cada palabra iba enrojeciendo más.

—Pues estaba en lo cierto claramente, este color te sienta mejor que ningún otro— Dijo Ren sin pensarlo mucho.

—Eso espero ya que…, es mi color natural Ren— "Como bien sabes" añadió con una sonrisa interna.

—Ah…—"Idiota, soy idiota" —Kyoko yo…, esta noche …— Dijo Ren, pero vio que ella estaba mirando otra cosa

—¿Que hay en esas cajas?— Le interrumpió Kyoko ignorando lo que estaba a punto de decirle él.

—Son un complemento—. Abrió la que imaginó era para Kyoko, por el color rojo de su caja y le enseñó su contenido. —Esta noche asistiremos a un baile de mascaras—.

—Oooo, es muy bonita—Dijo sacándola de su envoltorio. — Y a juego con mi vestido!— *No deja nada al azar, ¿eh?* "No, parece que está en todo"

—Jajaja, la mía también— Y sacó una blanca, más simple pero también bonita, de la caja negra.

Continuaron viajando mientras Kyoko preguntaba cosas sobre otras fiestas a las que había asistido Ren. Estaba nerviosa y claramente recopilaba información para saber actuara en ella.

—Llevamos mucho tiempo en el coche, no recordaba que la casa del presidente estuviera tan lejos— Comentó Kyoko al cabo de un rato.

Ren bajó la ventanilla de su lado. —Eso es porque no lo está— Dijo con tono lastimero. "Este viejo del demonio…". —Hemos llegado Kyoko— Añadió justo cuando la limusina paraba completamente y el chofer abría la puerta de Ren.

Ren se puso su máscara y bajó. Con un seco gesto informó al chofer que no era necesario que abriera la puerta también a Kyoko. Dio la vuelta al vehículo mientras se abrochaba correctamente la chaqueta de su traje negro, abrió la puerta y la ayudó a salir sin pisarse el vestido.

Kyoko que también se había puesto su máscara antes de salir, con todo el cuidado que pudo para no despeinarse, se quedó anonadada cuando vio donde se encontraba. —Esta no es la mansión del presidente….—

—No, no lo es— Confirmó Ren mientras movía ligeramente la goma de la máscara de Kyoko para que no le estropeara un mechón que había pillado de mala forma. —Es…, lo que él llama su casita de verano— Continuo diciendo ligeramente abatido mientras miraba la gran cantidad de vehículos que ya estaban estacionados. "Le voy a matar…, ¡le dije que poca gente!"

—¿A esto lo considera él una casita de verano? —Esperó la afirmación de Ren. —¡Pero si es un castillo enorme! — Exclamó anonadada. "El presidente tiene demasiado dinero para su propia salud mental"

—Ya lo sé… Ya sabes cómo es, él no puede hacer las cosas de forma simple…—Suspiró— Aunque así se lo hayan pedido— Añadió entre dientes demasiado bajo para que casi ni él lo escuchara.

—¿Qué has dicho lo último? No te he odio— Sonrió ajena al humor de Ren.

—Nada, no he dicho nada. —

Y forzándose a olvidar a Lory volvió a sonreír y a mirarla aun mas embobado que antes. —Luces realmente misteriosa Kyoko. Ahora querrán descubrir quién es la belleza que se esconde tras la máscara. Realmente vas a darme mucho trabajo—

—No lo creo…— "Seguro que es a él a quien acosen la mujeres cuando le vean". Los ojos de Kyoko soltaban fuego ante ese pensamiento.

—¿Lista para deslumbrarles a todos?— "¿Qué estará pensando ahora?" *Sea lo que sea…¡me gusta esa mirada!*

Kyoko aceptó su brazo y juntos caminaron por la larga alfombra verde que conducía al interior de la supuesta casita de verano del presidente.


Continuará…

Muchísimas gracias por vuestros comentarios.