Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capítulo 28
Cuando las dos amigas entraron en el tocador, había solo una mujer enmascarada lavándose las manos, pero salió apresuradamente sin ni siquiera secarse, ante la mirada que recibió por parte de Kanae. Ésta bloque rápidamente la puerta para no ser interrumpidas y se giró, para sorpresa de su amiga, con una sonrisa divertida en la cara.
—¡Quiero saberlo todo y con todos los detalles! — Se sentó en uno de los taburetes del tocador, y retiró otro para ella.
Kyoko estaba contándole a Kanae sobre la excursión al hermoso lago, pero de repente se interrumpió.
—¿Qué pasó entonces Kyoko? —Preguntó Kanae
—Pues, que descubrí algo…—La miraba con ojos suplicantes. —Pero…, pero no puedo contarte esa parte, lo siento mucho Kanae
—¿Por qué no? — Protestó ella.
—Porque no es algo de mí, y no me corresponde decírselo a nadie, eso es decisión de…— Se disculpó.
—Pero también te concierne a ti, ¿no? —Kanae agarró una mano de su amiga. —Quiero decir es algo que te afecta de algún modo— No le había pasado desapercibido el cambio de humor de Kyoko.
—Sí que me entristeció cuando lo descubrí, pero…—Le dedicó una sonrisa veraz— Cuando regresé ya no me importó—
—¿Regresar de donde? —Kanae no entendía nada.
—Ah pues…— Continuó contándole más cosas, su desaparición, el recuentro, la playa, los animales, las estrellas…. Aunque se guardó para sí el beso de buenos días que le había dado a Ren, quería que fuera solo un secreto suyo.
Después de un rato Kanae tenía tan floja la mandíbula que no sabía si sería capaz de volver a cerrarla. —¿De verdad tú has dejado que todo eso pasara? —
—Kanae yo….—Kyoko estaba muy acalorada y jugueteaba con su máscara, se la había quitado cuando comenzaron a hablar igual que había hecho su amiga.
—¿Tú qué Kyoko? —"Vamos amiga…¡puedes decirlo! Necesitas reconocerlo, por lo menos reconocértelo a ti misma"
—Yo…, yo estoy enamorada de Ren— Kyoko seguía observándola mascara incapaz de levantar la vista y enfrentarse a la opinión de su amiga.
—Jajajaja, ¡Por fin! — Reía Kanae abiertamente.
—¿Qué quieres decir con por fin? —Kyoko levantó la mirada estupefacta ante la reacción de Kanae.
—Oh vamos Kyoko! Todos sabemos que le quieres desde hace tiempo—"Bueno todos menos el ciego de Tsuruga Ren, claro".
—¿Todos?— Gritó algo histérica. —Él…, ¿tú crees que él…, él también lo sabe? —
—No tranquila, el está igual de ciego que tú— Contesto Kanae dulcemente.
—No entiendo, ¿Qué es eso de igual de ciego que yo?—Tras pensarlo un poco saco su propia conclusión. —Ahhh, quieres decir que yo estaba ciega porque no podía ver que estaba enamorada de él y él tampoco ve que lo estoy ¿no? —
—¿Cómo? — "¡Para nada me refería a eso! Me refiero que él no ve que estas enamorada de él, como tú no ves que él lo está de ti. ¡Boba!"
—Seguramente prefiera no verlo, y así no tener que enfadarse conmigo por mi atrevimiento y también se evita la vergüenza de tener que rechazar a una niñita como yo— Se lamentó Kyoko.
"¿Pero cómo se puede ser tan sumamente densa?" —Lo primero, deja de llamarte niñita, porque lo que yo tengo delante es una mujer de los pies a la cabeza y me molesta mucho que digas lo contrario. Y segundo, Kyoko…tú sabes quién ha organizado esta fiesta y los motivos para ella, ¿verdad? —Preguntó Kanae.
—Claro…, la fiesta la ha organizado el presidente—. Contesto convencida. —Y los motivos…, bueno ya sabes que él siempre hace fiestas sin motivo aparente— No encontraba razón para la pregunta de su amiga.
"Anda que…ya te vale! Bufffff, podría decirte toda la verdad, pero ahora que he visto todo lo que Ren ha hecho por y para ti…, no quiero arruinarle el momento. Aun así…, creo que necesitas otro empujoncito" —Sí Kyoko, la fiesta la ha preparado Takarada-san, pero lo ha hecho porque Ren se lo pidió hace unos cuantos días—
—¿Có…, como sabes tú eso? — "Ren ha sido quien ha organizado esta fiesta de príncipes y princesas?"
—Me lo contó Yashiro-san, estaba muy emocionado. Según él, Ren tenía que hacer algo de vital importancia para él en esta fiesta, algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, y también balbuceaba algo de una fiesta digna de una princesa o algo así, esa parte no la entendí muy bien porque no dejaba de reír a carcajadas mientras lo decía y de moverse de un lado para otro de la sala.
"-Ooohhh parece una verdadera princesa-" Kyoko estaba recordando, en esos momentos, partes de las conversaciones susurradas a su paso al entrar en la fiesta del brazo de Ren. "Él…, él ha organizado todo esto para mí, para que me sienta como una princesa!" *Sí, yo diría que sí* "¡Pero…por qué sigue molestándose tanto por mi! ¡Un momento! Yashiro dijo que tenía que hacer algo muy importante en esta fiesta. *Eso ha dicho Kanae, sí* "…"
—Kyokoooooooo!— Kanae la estaba zarandeando. —¡Vuelve a la tierra!—
—Perdona, estaba pensando— Contestó algo confusa.
—¿En qué? — Kanae la miraba con la cabeza inclinada.
—Nada importante— Con una sonrisa algo forzada se levantó y se recolocó la máscara. —Deberíamos volver, le prometí a Ren que no tardaría— Se desplazó hacia la puerta, la desbloqueó y esperó a que su amiga la siguiera.
En el camino de vuelta, muchos hombres se le acercaron para intentar conversar con ella. Kyoko se sentía bastante incómoda, por tantas atenciones, y verdaderamente ansiosa por llegar junto a Ren. Primero para que todos ellos la dejaran en paz y segundo, pero más importante, porque anhelaba de verdad su cercanía. Intentaba deshacerse de ellos de forma educada, pero estaba fracasando estrepitosamente, pues ellos consideraban su actitud distante todavía más interesante.
Ren seguía bailando con la incansable María cuando se percató de un pequeño grupo de gente que se movía lentamente hacia la pista. Redujo sus movimientos para poder observar mejor, finalmente se quedó congelado cuando se percató que todos eran hombres y que rodeaban a una figura, más pequeña que ellos, impidiendo su paso. Estirándose un poco, pudo distinguir el precioso pelo de Kyoko en el centro del tumulto, paró los movimientos de María y la habló apresuradamente.
—Perdona María, pero tengo que ir a atender un asunto inmediatamente— Miraba con tanto odio hacia el grupo de varones que cualquiera que lo viera se sorprendería de que no se desintegraran en el acto.
La pequeña algo asustada siguió la dirección de su mirada y comprendió enseguida lo que pasaba. —Corre Ren! ¡Tienes que salvar a mi Oneesan de esos moscardones!—La mirada de la niña era una mini-mirada al estilo Koun.
Ren anduvo con paso veloz, pero sin perder en ningún momento su personalidad serena, o eso parecía visto desde fuera, porque en realidad quien caminaba no era solo Ren.
—Caballeros, ¿serían tan amables de hacerse a un lado… — "* A no ser que queráis abandonar este mundo antes de tiempo*" — ¿Y dejar a mi acompañante volver a mi lado sin incomodarla más?— "*¡AHORA MISMO!*". Todo esto lo dijo pausadamente, con su sonrisa fingida, pero con los ojos fulminando cada cuerpo de varón que los rodeaba. Extendió su mano animando a Kyoko a caminar hacia él.
Todos se retiraron inmediatamente y salieron disparados en cualquier dirección que les permitiera alejarse de aquella mirada lo antes posible.
Kyoko caminó rápidamente hacia aquella mano que se mantenía firme esperando su llegada. Cuando volvieron a entrar en contacto, ambos se relajaron visiblemente. —Gracias Ren, me estaban poniendo muy nerviosa— susurró con alivio.
Ren volvió a cogerla por la cintura y a acercarla a él. Necesitaba su contacto para tranquilizarse, pues aunque no dejaba de mirarla a ella, un aparte de su cerebro tenía calculadas las posiciones y distancias de cada uno de sus admiradores.
—De nada Kyoko, ya te dije que iba a tener mucho trabajo esta noche— Se obligó a relajarse y a sonreírla. —¿Me concedes el próximo baile?— Hizo una floritura reverencia y esperó su contestación.
—Será todo un placer— Dijo mientras agarraba su vestido con ambas manos y doblaba ligeramente sus rodillas cayendo un poco hacia abajo, respondiendo así con su propia reverencia.
Ren la agarró firmemente y comenzó a deslizarse por toda la sala, llevaba a Kyoko con tanta maestría que parecía una delicada pluma mecida por el viento.
—Bailas muy bien Ren—Señaló Kyoko aprovechando una diminuta pausa mientras Ren la inclinaba hacia delante haciendo una elegante inclinación.
—Gracias—Sonrió él trayéndola de vuelta junto a su pecho.
— ¿Fuiste a clases de baile?—
—No—Contestó sin dar más explicaciones. *Jajajaja, veamos cómo reacciona…*
"¿Y cóma ha aprendido entonces? ¿No me digas que es autodidacta también? *Aprendería practicando…, ¿no?* "¿Practicando…? ¡Con mujeres!" *Jajajajajaja, ¿Te molesta?* Preguntó su demonio insolente mientras daba vueltecitas alrededor del recién nacido demonio de los celos.
Tras varios bailes más, en los que Ren intentaba armarse de valor, Kyoko le pidió un descanso para poder conseguir algo de beber. Caminaron hacia la barra donde les sirvieron, a petición de él dos copas de champagne.
—No te preocupes, con la máscara y tu pelo nadie se dará cuenta de que eres tú, solo los amigos—. La tranquilizó al ver su duda y preocupación en los ojos.
—Gracias— Kyoko acepto la copa que le ofrecía y bebió bastante sedienta.
Ren, en un gesto bastante nervioso se bebió la suya prácticamente de un trago. —Kyoko yo…, necesito hablar contigo sobre algo importante—
—¿De qué se trata? —Preguntó preocupada ante el nerviosismo más que evidente de él.
Ren la agarro del brazo y la llevó hacia las puertas abiertas que daban al jardín —De algo que debería haberte contado hace mucho tiempo—La miró a los ojos. —Pero para eso tengo que ausentarme un segundo.
—Va…, vale— "Dios Mío! ¿Va a contarme…? ¿Pero para que tiene que asentarse?"
—Vuelvo enseguida, ¿vale? — Acarició su cara con cierta tristeza. "Por si nunca más me deja hacerlo" —No te muevas de aquí— Con paso decidido atravesó la gran sala y se marchó.
Continuará…
Muchísimas gracias por vuestros comentarios.
