Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capítulo 29
Kyoko permaneció en el mismo sitio esperando, a cada minuto más nerviosa, y no pudo evitar comenzar a dar pequeños vueltas de apenas unos pasos. Miraba el lugar por donde se había marchado Ren cada pocos segundos, esperando verlo aparecer pronto.
En una de estas comprobaciones se percató de que el presidente se encontraba algo retirado junto a otras dos personas. Eran un hombre y una mujer muy altos y rubios, ambos con mascaras idénticas, que reían risueños, supuso que se trataba de una pareja por la forma en la que se tenían cogidos de la cintura uno al otro. Lory hablaba con ellos y por sus gestos parecía que estuviera contándoles algo muy divertido o agradable, pues en su cara se reflejaba una gran alegría.
De repente, la actitud de la mujer cambió, se había llevado una mano a la boca e intentaba caminar hacia el frente, pero su pareja y Lory se lo impedían. Siguiendo la mirada de la mujer, curiosa por saber que era lo que había causado semejante cambio de actitud, pudo ver entre la multitud, que alguien había entrado en la sala y caminaba en su dirección, pero como era bastante más baja que la mayoría de los bailarines no alcanzaba a distinguir más que una forma.
Cuando las parejas que tenía más cercana finalmente abrieron paso a la figura, el corazón de Kyoko dejó de latir por unos segundos, para reanudar después con un ritmo vertiginoso, como si quisiera compensar el tiempo no trabajado. Ante ella, se encontraba un joven vestido completamente de negro, incluida la máscara que hacía resaltar unos preciosos ojos verdes. Ojos en los que se podía leer un inmenso miedo, mientras cortaba definitivamente la distancia que los separaba, se paraba a pocos pasos de ella y la miraba fijamente a los ojos.
Una exclamación al otro lado de la sala hizo que ambos miraran en aquella dirección, dejando por un segundo de observarse. La mujer de antes estaba haciendo verdaderos esfuerzos para librarse de los dos hombres que la sujetaban, y había exclamado como protesta.
Cuando Kyoko retornó la cabeza a su posición inicial, el joven la agarró de la mano de una forma excesivamente suave, como si temiera que se asustara y saliera corriendo, la saco de la sala hacia los jardines andando unos pasos por delante de ella.
Kyoko se dejó llevar hasta llegaron a una zona solitaria del jardín, protegida por una gran cantidad de árboles y setos, donde él paro de repente, la soltó y cuadrando su espalda se volvía para enfrentarla cara a cara.
—…— EL joven suspiro, y su postura denotó una gran tensión y angustia. Miraba a su alrededor como si buscara algo desesperadamente. "Ahora que ha llegado el momento…no encuentro la forma…, no sé cómo…, me va a odiar, y … Dios mío la voy a hacerla tanto daño…, no puedo…"
Kyoko no pudo, ni quiso seguir viendo a aquel hombre que tenia ante sus ojos sufriendo en silencio, anduvo la poca distancia que los separaba, cogió su mano y dándole un dulce apretón, susurró. —Hola Ren— Dos simples palabras que detuvieron el mundo a su alrededor.
Los ojos del joven se abrieron con una mezcla de pánico y sorpresa. "¿Cómo me ha llamado?"
—Así que lo de antes era una peluca, ¿eh?— Le sonrió tímidamente, intentando infundirle coraje. —No deberías esconderlos tras esas lentillas, son preciosos— Añadió mirando sus ojos.
—¿Cómo has sabido…?—Titubeó— ¿Desde cuándo…?—No encontraba las palabras. Se había preparado para muchas reacciones cuando por fin confesara la verdad, pero no para esto. Estaba todavía más angustiado que antes, pues jamás habría imaginado que ella ya lo supiera, y ahora más que nunca no podía calibrar el daño de su mentira.
—Desde la excursión a la laguna— Kyoko contestó con una sonrisa algo amarga en sus labios.
—Por eso no te encontré…, por eso huiste…, huiste de mí…— El corazón de Ren se contrajo dolorosamente.
—Sí—
—Pero…, volviste— La miró sin poder creerlo —¿Por qué volviste si lo habías descubierto? ¿Por qué volver junta a alguien que te había mentido? — Sus ojos se veían ahora vidriosos.
Kyoko levantó sus manos y retiro la máscara que cubría parte del rostro de Ren, toda su cara era una máscara, pero no una como la que había retirado, sino una de desprecio hacia sí mismo. Después retiró también la suya, no quería obstáculos que les impidieran ver sus caras.
—Al principio…, me dolió tanto…— Ante la mueca de completa agonía de Ren, Kyoko se apresuró a seguir hablando. —Estuve horas escondida en una cueva, primero lloré de pena, luego me enfadé muchísimo porque sentía que te habías estado riendo de mí—
—No yo…—Ren la interrumpió, pero no pudo continuar hablando porque Kyoko había puesto un dedo sobre sus labios, como esa misma tarde había hecho él con ella.
—Déjame terminar, por favor— Ante al ligero asentimiento de Ren, continuo. — Después comencé a recordar todos los momentos que había compartido contigo. Me di cuenta, bueno la verdad es que me ayudaron pero eso es otra historia que ya te contaré, de que de niños, como Corn, siempre me escuchabas y me hacías reír para que dejara de estar triste. Y luego…, como Ren, siempre me has ayudado y protegido, incluso te has convertido en un verdadero amigo. Por todo esto decidí volver para enfrentarme a ti y darte también la oportunidad de explicarte. Pero cuando por fin di con el camino de vuelta y te encontré en aquel porche completamente hundido por mi ausencia…, bueno me di cuenta de que fuera lo que fuera lo que te había llevado a mentirme, yo… bueno me pareció…, que de alguna forma te importaba de verdad, y decidí que tú mismo deberías explicármelo cuando estuvieras listo para ello. —Quito el dedo de sus labios y en su retirada acarició su mejilla .
Ante aquel gesto de cariño Ren no pudo más y se derrumbo sobre sus rodillas—Yo…, no puedo creer que no me hayas alejado de tu vida para siempre…— Enormes lagrimas comenzaron a caer de sus ojos mientras aun sostenías su mirada. —Yo…, yo nunca quise mentirte. Cuando éramos niños y creíste que era un príncipe de las hadas…, estabas tan emocionada con ello… No tuve el valor para sacarte de tu error, solo quería que sonrieras y dejaras de llorar, lo único que me importaba era que fueras feliz y si para eso tenía que volar… pues volaría —
Kyoko se dejó caer de rodillas para quedar a la misma altura —Fuiste un gran apoyo para mí, hiciste que mi vida tuviera algo bueno y sólo mío por primera vez—
—Pero luego… Cuando volvimos a encontrarnos años después… ¡no pude reconocerte! Había pensado en esa niña durante toda mi vida y sin embargo cuando volví a tenerla delante no la reconocí!— Elevó ligeramente la voz furioso consigo mismo. —Cuando se te cayó mi piedra y la recogí yo…, no me lo podía creer. ¿Cómo era posible que la chica que tenía delante fuera aquella niña que tenía tanto amor para dar como para entregárselo sin dudarlo a un niño que apenas conocía? Habías cambiado tantísimo, que una parte de mi se negaba a creer que fuera cierto, pensaba que se trataba de una equivocación— Inspiró profundamente pues el llanto impedía que el aire llenara sus pulmones completamente. —Luego, a medida que nos íbamos conociendo pude ver que sí que eras tú, comprendí que tu cambio se debió a lo que tanto adoré de ti de niña, ese amor incondicional, lo habías entregado a alguien que, no solo no lo había valorado sino que, lo había menospreciado. Desde eso momento odié a Fuwa como nunca había odiado a nadie— Confesó
Kyoko escuchaba pacientemente sus palabras y algo sorprendida también por esa última parte.
—Pensé varias veces en contarte que ya nos conocíamos, pero no encontraba la forma de hacerlo— Se lamentó. — Y después me prestaste tu piedra y vi que seguía existiendo aun una parte de esa niña dentro de ti, que seguías creyendo fielmente en mí, en tu príncipe de las hadas y en ese mundo de fantasía al que yo llamo tu "Lalalandia Particular" — Suspiró. — Y quedé atrapado nuevamente, pues por mucho que quería decirte la verdad, era incapaz de hacerlo. ¡¿Cómo podía decirte que tu príncipe hada, el que te dio la piedra a la que recurrías para eliminar tus penas y ser feliz…, se había convertido en una sombra de sí mismo, en un ser vacío, en una persona a la que ahora ni siquiera podías ver como un amigo?! — Rugió con una pena devastadora.
—Oh Ren…—Kyoko le abrazó fuertemente, se dejó caer sobre sus talones y lo llevo consigo, haciendo que quedará escondido entre su regazo.
—Luego me descubriste en Guam y quise huir, ¿sabes? Hacerme el loco y dejarte allí, pero te quedaste tan triste en la arena… Y en vez de arreglarlo…, todo se enredó más y más…— Sollozaba fuertemente abrazado a ella. — Lo siento tanto Kyoko, tanto… Pero necesito al menos que sepas una cosa. —Pidió.
—Dime— Lo apretó aun más fuerte.
—Se que suena a excusa barata, que probablemente jamás me creas que es lo que merezco, pero…, necesito que sepas que lo único que quería era que fueras feliz— A pesar de sus lagrimas incontrolables, intentó sonar firme. —Quería que siguieras creyendo en todo aquello que te hacía feliz y egoístamente pensaba que de alguna forma yo hacía que fuera posible. — Volvió a estremecerse entre sollozos — Pero fui un estúpido porque era yo quien en realidad te iba a hacer más daño que nadie—
—Eso no es verdad Ren— Dijo firmemente mientras le obligaba a levantar la cabeza y mirarla a los ojos.
Continuará…
Muchísimas gracias por vuestros comentarios.
